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Letras Volantes Enero

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Literatura breve.

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  • Narrativa breve Nmero 11 Enero 2011

    Juan Jos ArreolaJuan Jos Arreola

  • Juan Jos Arreola ZigaNaci en Jalisco, en Zapotln el Grande, llamado actualmente Ciudad Guzmn; el 21 de septiembre de 1918 y muri en Guadalajara, Jalisco, el 3 de diciembre de 2001. Juan Jos Arreola fue el cuarto hijo del matrimonio formado por Felipe Arreola y Victoria Ziga. Entre 1926 y 1929 desarroll sus estudios bsicos en su ciudad natalpero no estudi formalmente ms all del tercer ao de primaria.En 1930 empez a trabajar como encuadernador, e inici una larga serie de oficios. En 1934 escribi sus tres primeros textos literarios. Despus de tres aos, en 1937, se instal en Mxico, D.F., y se inscribi en la Escuela Teatral de Bellas Artes.En 1948, gracias a Antonio Alatorre, encontr trabajo en el Fondo de Cultura Econmica como corrector y autor de solapas. Obtuvo una beca en El Colegio de Mxico gracias a la intervencin de Alfonso Reyes. Su primer libro de cuentos Varia invencin, apareci en 1949, editado por el FCE. Para 1950, comenz a colaborar en la coleccin Los Presentes, y recibi una beca de la Fundacin Rockefeller.

    En 1952 apareci la que muchos consideran su primera gran obra Confabulario, gracias a la cual recibi en 1953 el Premio Jalisco en Literatura. En 1955 fue galardonado con el Premio del Festival Dramtico del Instituto Nacional de Bellas Artes. En 1963, ao en que recibi el Premio Xavier Villaurrutia, sali a la luz pblica otra de sus grandes obras, la novela La feria. En 1964 dirigi la coleccin El Unicornio, y se inici como profesor en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico.

    En 1969, recibi la Presea de Reconocimiento de parte del Grupo Cultural "Jos Clemente Orozco", de Ciudad Guzmn. En 1972 se public la edicin de Bestiario, que completaba la serie iniciada en 1958, con Punta de plata. En 1977, fue acreedor del Premio Nacional de Periodismo de Mxico en divulgacin cultural, por su trabajo en Canal 13.En 1979 recibi el Premio Nacional en Lingstica y Literatura, en la Ciudad de Mxico. Diez aos ms tarde, se hizo acreedor al Premio Jalisco en Letras (1989).En 1992 particip como comentarista de Televisa para los Juegos Olmpicos de Barcelona, ese mismo ao, recibi el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, que se concede al conjunto de una produccin literaria, y se entrega en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En 1995, recibi el Premio Internacional Alfonso Reyes; y en 1998, el Premio Ramn Lpez Velarde. En 1999, con motivo de su ochenta aniversario, el Ayuntamiento de Guadalajara, le entreg reconocimiento y lo nombr hijo preclaro y predilecto,

    LETRAS VOLANTES NMERO 11 ENERO 2011

  • CORRIDOHay en Zapotln una plaza que le dicen de Ameca, quin sabe por qu. Una calle ancha y empedrada se da contra un testerazo, partindose en dos. Por all desemboca el pueblo en sus campos de maz. As es la Plazuela de Ameca, con su esquina ochavada y sus casas de grandes portones. Y en ella se encontraron una tarde, hace mucho, dos rivales de ocasin. Pero hubo una muchacha de por medio. La Plazuela de Ameca es trnsito de carretas. Y las ruedas muelen la tierra de

    los baches, hasta hacerla finita, finita. Un polvo de tepetate que arde en los ojos, cuando el viento sopla. Y all haba, hasta hace poco, un hidrante. Un cao de agua de dos pajas, con su llave de bronce y su pileta de piedra. La que primero lleg fue la muchacha con su cntaro rojo, por la ancha calle que se parte en dos. Los rivales caminaban frente a ella, por las calles de los lados, sin saber que se daran un tope en el testerazo. Ellos y la muchacha pareca que iban de acuerdo con el destino, cada uno por su calle. La muchacha iba por agua y abri la llave. En ese momento los dos hombres quedaron al descubierto, sabindose interesados en

    LETRAS VOLANTES NMERO 11 ENERO 2011

    durante una ceremonia protocolar efectuada en el Hospicio Cabaas en Guadalajara.Vctima de una hidrocefalia, que lo aquej durante sus ltimos 3 aos, muere a los 83 aos en su casa en Jalisco, dejando a su viuda, tres hijos y seis nietos.Fue muy aficionado al ajedrez. Esta aficin lo llev a invitar a Guadalajara al adolescente Bobby Fischer, entonces campen de ajedrez de los Estados Unidos, y que posteriormente sera campen mundial de ajedrez.Su cultura fue amplia. La obra de Arreola se inscribe en el llamado realismo mgico y se caracteriza por una inteligencia profunda y

    ldica. Juega con los conceptos, con las situaciones, utiliza smbolos, metamorfosea personajes, parodia. Se nota una clara influencia de Kafka. Ama los textos breves y significativos. Es clsico por su forma. En el universo de su obra se rompen las leyes lgicas y naturales hasta un extremo casi alucinatorio. En ello se nota, como en el caso de Borges, un escepticismo fundamental.

    (Informacin tomada de Wikipedia)

  • lo mismo. All se acab la calle de cada quien, y ninguno quiso dar paso adelante. La mirada que se echaron fue ponindose tirante, y ninguno bajaba la vista. -Oiga amigo, qu me mira. -La vista es muy natural. Tal parece que as se dijeron, sin hablar. La mirada lo estaba diciendo todo. Y ni un ai te va, ni ai te viene. En la plaza que los vecinos dejaron desierta como adrede, la cosa iba a comenzar. El chorro de agua, al mismo tiempo que el cntaro, los estaba llenando de ganas de pelear. Era lo nico que estorbaba aquel silencio tan entero. La muchacha cerr la llave dndose cuenta cuando ya el agua se derramaba. Se ech el cntaro al hombro, casi corriendo con susto. Los que la quisieron estaban en el ltimo suspenso, como los gallos todava sin soltar, embebidos uno y otro en los puntos negros de sus ojos. Al subir la banqueta del otro lado, la muchacha dio un mal paso y el cntaro y el agua se hicieron trizas en el suelo. sa fue la merita seal. Uno con daga, pero as de grande, y otro con machete costeo. Y se dieron de cuchillazos, sacndose el golpe un poco con el sarape. De la muchacha no qued ms que la mancha de agua, y all estn los dos peleando por los destrozos del cntaro. Los dos eran buenos, y los dos se dieron en la madre. En aquella tarde que se iba y se detuvo. Los dos se quedaron all bocarriba, quin degollado y quin con la cabeza partida. Como los gallos buenos, que noms a uno le queda tantito resuello. Muchas gentes vinieron despus, a la nochecita. Mujeres que se pusieron a rezar y hombres que dizque iban a dar parte. Uno de los muertos todava alcanz a decir algo: pregunt que si tambin al otro se lo haba llevado la tiznada. Despus se supo que hubo una muchacha de por medio. Y la del cntaro quebrado se qued con la mala fama del pleito. Dicen que ni siquiera se cas. Aunque se hubiera ido hasta Jilotln de los Dolores, all habra

    llegado con ella, a lo mejor antes que ella, su mal nombre de mancornadora.

    CUENTO DE HORROR

    La mujer que am se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.

    CLUSULA III

    Soy un Adn que suea con el paraso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.

    FELINOSSi no domesticamos a todos los felinos fue exclusivamente por razones de tamao, utilidad y costo de mantenimiento. Nos hemos conformado con el gato, que come poco.

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    Bronce en el museo Juan Jos Arreola, en Ciudad Guzmn, Jalisco.

  • PARBOLA DEL TRUEQUEAl grito de Cambio esposas viejas por nuevas! el mercader recorri las calles del pueblo arrastrando su convoy de pintados carromatos. Las transacciones fueron muy rpidas, a base de unos precios inexorablemente fijos. Los interesados recibieron pruebas de calidad y certificados de garanta, pero nadie pudo escoger. Las mujeres, segn el comerciante, eran de veinticuatro quilates. Todas rubias y todas circasianas. Y ms que rubias, doradas como candeleros. Al ver la adquisicin de su vecino, los hombres corran desaforados en pos del traficante. Muchos quedaron arruinados. Slo un recin casado pudo hacer cambio a la par. Su esposa estaba flamante y no desmereca ante ninguna de las extranjeras. Pero no era tan rubia como ellas. Yo me qued temblando detrs de la ventana, al paso de un carro suntuoso. Recostada entre almohadones y cortinas, una mujer que pareca un leopardo me mir deslumbrante, como desde un bloque de topacio. Presa de aquel contagioso frenes, estuve a punto de estrellarme contra los vidrios. Avergonzado, me apart de la ventana y volv el rostro para mirar a Sofa.

    Ella estaba tranquila, bordando sobre un nuevo mantel las iniciales de costumbre. Ajena al tumulto, ensart la aguja con sus dedos seguros. Slo yo que la conozco poda advertir su tenue, imperceptible palidez. Al final de la calle, el mercader lanz por ltimo la turbadora proclama: Cambio esposas viejas por nuevas!. Pero yo me qued con los pies clavados en el suelo, cerrando los odos a la oportunidad definitiva. Afuera, el pueblo respiraba una atmsfera de escndalo. Sofa y yo cenamos sin decir una palabra, incapaces de cualquier comentario. -Por qu no me cambiaste por otra? -me dijo al fin, llevndose los platos.No pude contestarle, y los dos camos ms hondo en el vaco. Nos acostamos temprano, pero no podamos dormir. Separados y silenciosos, esa noche hicimos un papel de convidados de piedra. Desde entonces vivimos en una pequea isla desierta, rodeados por la felicidad tempestuosa. El pueblo pareca un gallinero infestado de pavos reales. Indolentes y voluptuosas, las mujeres pasaban todo el da echadas en la cama. Surgan al atardecer, resplandecientes a los rayos del sol, como sedosas banderas amarillas. Ni un momento se separaban de ellas los maridos complacientes y sumisos. Obstinados en la miel, descuidaban su trabajo sin pensar en el da de maana. Yo pas por tonto a los ojos del vecindario, y perd los pocos amigos que tena. Todos pensaron que quise darles una leccin,

    MUSEO JUAN JOS ARREOLA, EN CIUDAD GUZMN, JALISCO.

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  • poniendo el ejemplo absurdo de la