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Revista Letras Raras, enero 2015

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Revista Letras Raras, enero 2015. Revista literaria. Una publicación de Editorial Sad Face. Año 4, número 1.

Text of Revista Letras Raras, enero 2015

  • 1

    LETRAS

    RARAS

    Revista

    - Enero 2015 -

    Revista Literaria

  • 2

  • 3

    NDICE

    Editorial . . . . . . . . . . 4

    La dieta . . . . . . . . . . 5

    Desierto . . . . . . . . . . 10

    El caminante de hojalata . . . . . . 12

    La torre de la confusin . . . . . . 14

    Sabemos lo que hiciste . . . . . . 19

    Sin ttulo II . . . . . . . . . 21

    Ring . . . . . . . . . . 22 La vida espontnea . . . . . . . 24

    La leche del sur . . . . . . . . 27

    Uno o dos meses . . . . . . . . 29

    Autores . . . . . . . . . . 32

  • 4

    Direccin editorial, redaccin, mercadotecnia, ventas, diseo y todo eso: Editorial Sad Face . Revista Letras Raras es una marca registrada. 2015. Ao 4, nmero 1. Fecha de circulacin: enero de 2015. Revista editada y publicada por Editorial Sad Face. Domicilio conocido, cdigo postal 90210. Revista producida en Mxico. Prohibida su reproduccin. Portada: Annimo. Todos los contenidos originales aqu vertidos son propiedad de sus respectivos autores y estn protegidos por INDAUTOR todo poderoso As que no te fusiles nada o las bomb-ombs te encontrarn y destruirn!

    Facebook.com/[email protected]@gmail.com

    EDITORIAL

    "Hello, boys. I'm back!" as es, amigos

    , Letras

    Raras, la revista literaria ms sexy del m

    ercado

    est de regreso ms sexy, ms indepen

    diente,

    ms literaria, ms rara y con ms re

    latos y

    poemas de jvenes talentos de Mxic

    o y el

    mundo (aunque ms de Mxico que del m

    undo).

    El presente ejemplar no solamente

    marca

    nuestro regreso, sino el arranque de n

    uestro

    cuarto ao editorial, y estamos segu

    ros lo

    encontrarn tan agradable como los treint

    a y seis

    anteriores. As que preparen una taza de

    buen

    caf o una botana, pnganse cmodos y p

    senle

    a leer. Un gusto saludarlos de nuevo. Nos

    vemos

    en febrero.

    El pinche editor

  • La dietaPaseando por la calle de Salazar me encontr a Claudia, una vieja compaera el colegio, y, a riego de parecer descorts, he de confesar que me sorprendi mucho lo delgada que estaba, siendo mi recuerdo de ella el de una chica ms bien gruesa, a quien todos estimaban por su buena pltica y su disposicin a compartir las tareas, pero quien nunca reciba invitaciones al caf, al cine o a alguna fiesta. La criatura de largas piernas y avispada cintura que tena ante m aquella tarde desencajaba por completo con la persona que haba conocido, como si alguien hubiese tomado la cabeza de Claudia y la hubiese colocado en el cuerpo de una modelo.

    Hola! Cmo has estado? Oye, cuntos aos tiene que no nos veamos? Tantos, en serio? Oye, cmo vuela el tiempo! Tienes algo que hacer? Me acompaas por un refresco?

    No lo pens mucho antes de aceptar la invitacin, despus de todo, andaba desocupado, haca calor y la nueva Claudia ofreca muy buena vista. Caminamos un par de cuadras y nos sentamos en la barra de una fuente de sodas. Estuvimos platicando un rato sobre lo que haba hecho la vida con nosotros (ella: asistente del directivo de una empresa de concretos; yo: mediocre escritor de ficciones), y lo tpico de esos encuentros post-universitarios: has visto a fulano? Qu fue de sultano? Al final merengano s se cas con perengana?. Cosas as.

    No fue hasta que llegamos a un imprevisto silencio que escap a mis labios algo que ya tena rato pensando: oye, Claudia, te ves muy bien. Ella sonri, ruborizndose, y, jugueteando con su vaso medio lleno/medio vaco, musit un gracias. Antes que pudiese decir algo ms, ella me mir a los ojos y dijo:

    A veces, al mirarme al espejo, yo misma me sorprendo de lo que veo, pues, igual te lo imaginas, yo fui gordita desde que nac, y eso, sabes, se convierte en un estigma. Del jardn de nios hasta el da de la graduacin fui Claudia la gordita, a la que todos le copiaban la tarea pero nunca invitaban a salir. Y quise cambiarlo, sabes? Los ltimos dos aos me inscrib a un gimnasio, me hice el hbito de salir a caminar por las tardes, e incluso me asesor con un par de nutrilogos. Nada de eso me funcion: luego de ao y

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    E.J. Valdes

  • medio de levantarme a las seis de la maana a hacer ejercicio y privarme de harinas, dulces y comida chatarra segu siendo la misma Claudia a la que no le cerraban los pantalones y tena que buscar las blusas ms grandes de la tienda. Te lo juro: intent de todo, fui disciplinada y no hubo resultados.

    Un da, una compaera del trabajo me encontr llorando en el bao, y estaba yo tan desesperada que me sincer con ella y le cont mi situacin. Dndome unas palmaditas en la espalda dijo que me comprenda, pero aunque yo pens que lo deca como consuelo result que aquello era literal: ella entenda mi sentir porque antes de ser la secretaria guapa que se acostaba con el gerente de produccin tambin padeci sobrepeso. Una foto en su celular lo confirmaba: no siempre haba sido la muequita a quien todos en la empresa le miraban las piernas. Obviamente pregunt cmo lo haba logrado, y prometi decrmelo si ese domingo nos veamos para almorzar en un restaurantito de San Pablo. All estuve. Imagnate mi sorpresa cuando lleg el mesero y ella orden comida no para una persona, sino para un oso. Te lo juro: mientras que yo me limit a pedir fruta y t, ella se zambull huevos, tocino, frijoles, papas, puntas de filete, chilaquiles, y dos capuchinos! Si aquello no era para desmoralizarla a una, entonces no s qu poda ser.

    Vino entonces la revelacin: as desayunaba ella todas las maanas desde que su novio la dej por otra en la preparatoria, y la consecuencia haba sido el cuerpo rollizo y flcido que me mostr en la fotografa. Al igual que yo, haba recurrido a dietas y ejercicio para disminuir su talla, sin embargo, la buena figura que ostentaba no era el resultado de gimnasios, ensaladas ni jugos. Es ms: la haba conseguido comiendo incluso ms. Al principio pens que me estaba gastando una broma, pero pronto me di cuenta que hablaba en serio; muy en serio. Se dijo dispuesta a compartirme su secreto a cambio de algunos favores cuestiones laborales, no seas mal pensado, y cuando acced sac de su bolso una tarjeta y la desliz por encima del mantel. La tom entre mis dedos y me percat que estaba en blanco salvo por una direccin, escrita a mquina al parecer, y la leyenda ponemos remedio a sus problemas de sobrepeso.

    Pregunt de qu se trataba, pero ella no quiso decirlo. Ve y ya, insisti. Pagamos la cuenta y cuando nos despedimos en el aparcamiento me advirti que, por extrao que me pareciera el tratamiento, lo siguiera al pie de la letra, pues los resultados seran visibles muy pronto.

    Total, para no hacerte ms largo el cuento, fui al lugar ste, en la colonia Forjadores, y me entrevist con una persona Un especialista que me recet un tratamiento que, lo juro, ms bien pareca un chiste. Sin embargo, confi en mi compaera y, no teniendo nada que perder, decid someterme a l. Cinco meses despus aqu me tienes.Cinco meses!Cinco meses.Eso no Eh! Me ests tomando el pelo, no es cierto?De ninguna manera. Incluso puedes comprobarlo t mismo.Ah, s? Y cmo?Puedes ir a buscar el lugar y cerciorarte de los mtodos que emplean.Dame la direccin y maana mismo voy; tan extraordinaria cosa amerita confirmarse o desmentirse.

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  • Entonces Claudia abri su bolso y, luego de hurgar entre sus contenidos, sac una tarjeta de presentacin y me la extendi. Era tal como la haba descrito. Ponemos remedio a sus problemas de sobrepeso. Me la guard en el bolsillo de la camisa.Te advierto, Claudia dije entre severo y divertido, que si esto es una broma o me haces ir a este lugar en balde tendrs que invitarme al cine. Muchas veces.Te pago hasta las palomitas y el refresco.Vale.Nada ms otra cosa: cuando llegues di que yo te he enviado; esta persona es un tanto selectiva.Bien, lo tendr presente.

    Dicho esto, Claudia se despidi algo del trabajo tena que hacer, pero quedamos de vernos luego de que visitara la direccin de la tarjeta. Entonces, estaba seguro, tendramos mucho que platicar.

    La maana siguiente no tena nada que hacer y decid ir en busca de aquel sitio que mgicamente haba transformado a Claudia la gordita en Claudia la sabrosita. Luego de conducir media hora llegu a la colonia Forjadores. Mi destino era el tercer piso de un edificio de la calle de Reverte, a unas cuadras del Hospital Civil.

    No fue difcil encontrar el mentado domicilio, y luego de ascender por unos caracolados escalones me top con la puerta del despacho nmero tres, la cual ostentaba una hoja con la misma leyenda de la tarjeta: ponemos remedio a sus problemas de sobrepeso.

    Llam al timbre y un zumbido taladr el silencio. Al cabo de unos segundos una voz reson al otro lado de la puerta:Quin?Buenos das dije. Vengo a eh consulta. Me enva la seorita Claudia Rincn.

    Consulta? De dnde me haba sacado eso? Antes que pudiera respondrmelo, escuch correr el cerrojo y la puerta se abri, revelando a un hombre bajito, de grises cabellos alborotados, bigotes mal peinados y gruesos anteojos. Llevaba una bata blanca por encima de lo que pareca un conjunto deportivo. Tal vez s vengo a consulta despus de todo, dije para mis adentros. El hombre me ech un vistazo de pies a cabeza.Con que Claudia, eh? dijo. Bueno, en ese caso pase, es usted bienvenido.

    Me condujo entonces a una estancia de gastados sillones de piel y me pidi tomar asiento. En u n m u e b l e c e r c a n o h a b a cantidad de libros mal apilados (como debe ser), y en un bur se levantaba, osada, una figurilla de Don Quijote junto a una lmpara. De las paredes colgaban toda clase de fotografas, diplomas, reconocimientos, constancias y dems parafernalia. Fuera quien fuera ese hombre, su preparacin quedaba clara.

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