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Revista Actualidad Espiritista nº 7

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Revista trimestral gratuita sobre espiritismo, con entrevistas, artículos y mensajes para la reflexión.

Text of Revista Actualidad Espiritista nº 7

  • REVISTA DIGITAL PARA LA DIFUSIN DEL ESPIRITISMO COMO CIENCIA PSICOLGICA Y SOCIAL, POR UN NUEVO INDIVIDUO Y UNA NUEVA SOCIEDAD

    Centro Esprita Manuel y Divaldo Centro Esprita Irene Solans Asociacin Otus i Neram Centro Esprita Puerto de Esperanza Centro Esprita Anoia

    Centro Esprita Semillas de Amor Centro Esprita Clara de Asis Centro Esprita de Porera Centro Esprita de Ponent Centro Esprita Pablo y Esteban

    ActualidadEspiritista

    1 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    Julio 2011 NmERo 7PublicAciN TRimEsTRAl

    10 de septiembre, Da internacional de la Prevencin del suicidio

    iV simposio Esprita Nacional lleida, junio de 2011

    Por lo caminos de betsaida Historias del tiempo de Jess

    Autoconocimiento y mediumnidad para la evolucin consciente

  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 2

    sumarioEditorial Estudiar para alcanzar el reino 3Comunicacin medimnica 4Autoconocimiento y mediumnidad para la evolucin consciente 6El suicidio segn el espiritismo 8La verdad 11IV Simposio Esprita Nacional, Lleida, Junio 2011 12Tu me dices: hblame de Dios y yo te hablo de esperanza 15IX Simposio Esprita de Les Borges del Camp 16Da Internacional de la Prevencin del Suicidio 18Carta del lector 23La educacin de los hijos 24El Libro de los Espritus 26Por los caminos de Betsaida 29Biblioteca esprita 31Mensaje esprita 32

    Revista Actualidad Espiritista Ano II N 7 Julio 2011

    Direccin: Dolores Martnez Equipo: Javier Muz, Jess Valle y Xavier LlobetMaquetacin: Luciana Reis Revisin: Jess Valle, Xavier Llobet [email protected]

    Proximamente disponible en la webwww.actualidadespiritista.es

    Formato digital

    Distribucin gratuita

    centros Espritas colaboradoresCENTRO ESPRITA ANOIAC/ Comarca 43 2 08700 Igualada BarcelonaTelf. 938 045 084 - 619 492 472www.espiritas.es [email protected]

    GRUPO ESPRITA CLARA DE ASSSevilla telf. 638 488 [email protected]

    CENTRO ESPRITA IRENE SOLANSAv. Sant Ruf, 39 25004 Lleida Telf. 649 037 278www.ceis.spirity.com [email protected]

    CENTRO ESPRITA MANUEL Y DIVALDOC/ Tetun, 1 43202 Reus Tarragona Telf. 686 490 746 www.cemyd.com [email protected]

    CENTRO ESPRITA NUEVO AMANECER JOANNA DE ANGELIS Y MANUELC/ Diego Puerta n 1, Escalera 34, piso 7 A 41009 Sevilla Telf. 675 599 966 - 675 599 967 - 954315 [email protected]tmail.com

    ASOCIACIN ESPRITA OTUS I NRAMC/ Germana Merc, 13 25300 Trrega LleidaTelf. 973 311 895 - 973 311 279www.kardec.es/otusineram [email protected]

    CENTRO ESPRITA PABLO Y ESTEBANAv Baix Peneds 29-31 43700 El Vendrell TarragonaTelf. 639 085 610 http://pabloyesteban.espiritas.net [email protected]mail.com

    CENTRO ESPRITA DE PONENTVerge de Montserrat, 2 , 3 525123 Torrefarrera LleidaTelf. 606 773 575 - 667 724 242

    CENTRO ESPRITA PUERTO DE ESPERANZAC/ Almassora 53 bajo chafln 12540 Vila-real Castelln Telf. 655 734 669www.puertodeesperanza.es [email protected]

    CENTRO ESPRITA SEMILLAS DE AMORC/ Padre Bover 16 bajos 12500 Vinaroz CastellnTelf. 605 965 195 / 645 300 453www.semillasdeamor.es [email protected]

  • 3 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    Estudiar para alcanzar el reino

    El conocimiento ilumina, pero es el estudio el que facilita la comprensin y la asimilacin de dichos conocimientos. Allan Kardec seala la necesidad de estudio para una mejor comprensin de la doctrina esprita, recomendando en El libro de los mdiums la creacin de grupos que, de no disponer de mdiums, se dediquen exclusivamente a esos estudios, de los que se extraer un gran provecho. Para esos trabajos de estudio de las comunicaciones espritas insiste en la aplicacin del tamiz de la razn y la lgica, recordan-do la advertencia evanglica Probad si los espritus son de Dios Juan, 4:1.

    En las reuniones medimnicas se establecemos contacto con espritus de todo tipo y condicin; es-pritus superiores y espritus sufrientes, ignorantes y sabios, generosos y egostas, y de unos y de otros debe-mos aprender. Creernos por encima de los que sufren y a la altura de los guas es un error en el que caemos muy habitualmente. Entonces, para qu asistimos a esas tareas?

    Los trabajos de asistencia a las personas que cru-zaron la frontera de la vida espiritual pueden resultar tiles para aquellos trabajadores realmente preocu-pados en mejorar moralmente, que no se contentan con sealar las llagas del hermano al que asisten y es-tudian las causas que los han llevado a esa situacin, analizando si han actuado igual en otras ocasiones, buscando similitudes entre ellos y l mismo, avanzan-do en el autoconocimiento.

    No hay nada fortuito en la vida, impera la ley de causa y efecto, entonces, podemos razonar y concluir que cualquier hermano al que encontremos en nues-tro camino tiene algn punto de conexin con noso-

    tros mismos; en algn momento nuestras existencias se cruzaron y ahora tenemos la oportunidad de obrar bien con ellos, quizs podamos cerrar una herida antigua, olvidada, pero no por ello saldada, hasta la bendita oportunidad de este nuevo encuentro. Apro-vechmosla.

    Cuando los guas espirituales exhortan al estudio, a la bondad, a la tolerancia, a la solidaridad, a dejar atrs nuestros vicios mundanos, es frecuente que nos veamos investidos de todas esas virtudes, y alguna ms. Nos vemos tan perfectos por falta de anlisis, de estudio, de autoconocimiento. nicamente recono-ciendo que partimos de la ignorancia podemos apren-der.

    Formamos parte de este mundo, pero precisamos reconocernos como trabajadores del reino, ese reino que Jesucristo descubri a Pilatos, sorprendido ante su nobleza y entereza de carcter, enfrentndose a la muerte antes que doblegarse y renegar de sus ense-anzas: Mi reino no es de este mundo. Juan, 18:36

    Jesucristo ha sido, y sigue siendo, el mejor ejem-plo para descubrir el camino hacia ese reino, al que se accede por puertas estrechas, yugos suaves y ligeras cargas, que nos impone como primer deber amarnos los unos a los otros.

    Ese reino est cerca, mas la inseguridad que pre-senta el planeta nos puede desorientar y nuestros errores nos llevan fuera del camino apropiado.

    Por eso, hoy ms que nunca: orad y vigilad. Ma-teo, 26:41

    Edito

    rial

  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 4

    Comunicacin medimnica

    Conferenciante: Lindomar Coutinho

    Igualada, 15 de enero de 2011.

    Todos somos mdiums, pero no todos tenemos la misma fa-cultad medimnica. Unos pue-den centrarse en la adoctrinacin, otros en el pase o en la incorpora-cin. Tambin existen diferentes grados de desarrollo. En todos esos casos, Lindomar nos ensea que podemos abordar el campo de la comunicacin medimnica desde dos perspectivas generales, la teo-ra y la prctica. Veamos de qu se trata.

    Allan Kardec fue y ser siem-pre la gran referencia terica sobre la mediumnidad. En la gran lucha por el conocimiento y desarrollo de nuestra personalidad invertimos tal volumen de energa psquica que nos aprisionamos en una idea y a la hora de abrir el campo de la manifestacin para otra personali-dad, deparamos con la resistencia, la bsqueda de sobrevivencia de la persona que buscamos reconstruir a travs de los aos.

    Sin embargo, cuando com-prendemos el sentido profundo y comprendemos que hay otras ca-ractersticas personales distintas de la del mdium, entendemos que no se trata de negar nuestra propia personalidad, sino que desarro-

    llamos cierta flexibilidad que nos permite transmitir la conciencia de lo que somos pero tambin ceder espacio para que un espritu pueda comunicarse con tranquilidad.

    Generalmente se cree que sola-mente en fenmenos fsicos como la materializacin existe la nece-sidad de donacin ectoplasmtica, pero en una lectura minuciosa de Allan Kardec percibimos que en cualquier fenmeno fsico o inte-lectual existe la necesidad de una combinacin energtica para que ocurra el fenmeno.

    En relacin a la prctica pode-mos dividir en tres el proceso de comunicacin: la primera la deno-minaremos la atraccin, la segun-da la aproximacin, y la tercera el

  • 5 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    envolvimiento. Esta forma de pre-sentacin es ofrecida por el curso de adoctrinamiento del Centro Esprita Leopoldo Machado, de la ciudad de Salvador-BA, Brasil.

    la atraccin se da a partir de la identificacin de la presencia de un Espritu, aunque no desee comuni-carse. En el caso de que ocurra el estmulo por parte del mdium, lo definiramos como una comunica-cin anmica.

    la aproximacin consiste en la deteccin de la presencia del Espritu comunicante dentro del campo de percepcin del mdium, lo que provoca que este ltimo sienta ciertas emociones asociadas al Espritu, que al principio se hace sentir de manera poco perceptible pero real.

    El envolvimiento es cuando se completa el fenmeno: las lneas energticas armnicas del comu-nicante y del campo de percep-cin del mdium se encuentran, proporcionando la evidencia del

    fenmeno. El comunicante asu-me de forma relativa el comando de las acciones comunicativas del mdium, variando de la simple influencia mental al dominio total del cuerpo y casi total de la mente, segn el caso. Sin embargo, siem-pre le queda al mdium el dominio de las ltimas decisiones, es decir, l puede utilizar su libre albedro para permitir o no la comunica-cin.

    En el inicio del desarrollo me-dimnico, para que ese envolvi-miento ocurra es necesario que haya una atraccin, luego una aproximacin, y a partir de ese momento empieza la concentra-cin en las ideas y las sensacio-nes. Si el envolvimiento fludico se deshace puede que slo quede la aproximacin fsica.

    El proceso de comunicacin medimnica desencadena una se-rie de reacciones y defensas, que implican mecanismos mentales afectivos, cognitivos y somticos.

    A su vez, estos influyen en la capa-cidad del mdium de manifestar otra personalidad ajena a l mis-mo.

    Otros factores imprescindibles para la buena comunicacin son la armona del ambiente, la sintona y el bienestar de los mdiums, y la presencia y disposicin del Espri-tu. El mentor espiritual Andr Luiz recomienda al menos una prepara-cin de un cuarto de hora. Un es-tado mental alterado o agitado no facilita fenmenos de calidad.

    Allan Kardec afirma que sin el estudio y la experimentacin ja-ms alcanzaremos la condicin de experiencia.

    Recuerde siempre que para la prctica medimnica es necesa-rio el conocimiento terico, estar dentro de un centro esprita, la prctica de la caridad, proteccin espiritual, la reforma moral y prin-cipalmente DISCIPLINA!

    Por Wellington bossi

    centro Esprita Amalia Domingo soler, barcelona

    med

    iuni

    dad

  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 6

    Autoconocimiento y mediumnidad para la evolucin consciente

    Diversidad de pensadores, fil-sofos, cientficos de distintas reas, comparten el pensamiento de lo trascendente que es para el ser hu-mano conocerse a s mismo, como camino que le permitir acceder a un mundo mejor, generador de una transformacin moral del pla-neta, que aspira a una etapa ms pacfica y espiritualizada.

    El conocimiento de s mismo, la conciencia del propio yo, es lo que otorga libertad y fuerza al es-pritu, lo introduce en el conoci-miento de la vida y de las leyes que la rigen, aportando a su existencia confianza en s mismo, esperanza y seguridad en sus acciones.

    El autoanlisis supone esta in-trospeccin con todo lo que ella implica: debilidades por superar y virtudes donde apoyarse para el cambio, as como la reflexin valo-rativa de los seres y las circunstan-cias de la vida.

    Lograrlo con sinceridad, obje-tividad y mtodo es y ser un reto trascendente para el ser humano, porque en l subyace la gnesis de su progreso moral.

    El Espiritismo aporta un mto-do que combina la disposicin per-sonal hacia el deseo de superacin y la posibilidad de intercambio con el mundo espiritual.

    El estudio de la filosofa Espi-rita, nos ubica en un plano de co-nocimiento de lo moral a partir del estudio de las leyes que orientan la

    vida del espritu y nos llevan a con-tactar con nuestros compromisos evolutivos.

    Es en esa actitud estudiosa en donde toma preponderancia la re-flexin como mtodo para estable-cer esa comunicacin con el estado espiritual superior, con el espritu protector, con los espritus familia-res, donde a travs de un intercam-bio pensado y sentido, se recibe en la mente y en el corazn lucidez y fuerzas que nos alimentan fludi-camente.

    En este momento de intuicin, nuestra capacidad de pensar y de sentir aumenta y somos ms efec-tivos en la lucha por nuestros obje-tivos de superacin personal.

    Es el momento del encuentro con uno mismo, tan necesario para aprender a conocernos, anali-zando nuestras reacciones, obser-vando nuestra imagen en el espejo que nos muestra tal cual somos. Es el inicio para corregir aquello que deba ser corregido y es el momento de analizar tambin aquellas fuer-zas conquistadas a travs de tanto tiempo, que son el fruto de nues-tro esfuerzo y que merecen nuestra valoracin.

    En las etapas previas a la evo-lucin consciente, el espritu no comprende que est evolucionan-do y acta bajo el impulso de las Leyes Espirituales que propician su encarnacin y desencarnacin en un proceso dolor-aprendizaje,

    acierto-plenitud.Si tomamos como inicio en el

    camino de la evolucin consciente el momento en que el espritu ad-vierte que sus acciones le produ-cen dolor e insatisfaccin, en que comienza a descubrir su indivi-dualidad despertando a la realidad espiritual de la mano de su Gua Protector, deducimos que tambin comienza un proceso de autoanli-sis y evaluacin.

    Cada espritu es nico en su capacidad de reaccin a partir de muchos condicionamientos, pero todos cuentan con las mismas oportunidades de crecer y desarro-llar sus potencialidades.

    Es como si el espritu empeza-se, a recorrer el camino evolutivo en estado de conciencia a travs del dolor.

    Pero no slo el dolor lleva al crecimiento espiritual. Los senti-mientos de plenitud por acciones y sentimientos de bien tambin cuentan en el balance de sus expe-riencias.

    La institucin espirita puede brindar un invalorable apoyo en la tarea de formacin filosfica con orientacin en el estudio de la per-sonalidad.

    Comprendemos la importancia que tienen para el progreso indivi-dual los intercambios con el mun-do espiritual que se realizan en las sesiones medimnicas de distinta ndole, pero sobre todo en aquellas

  • 7 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    destinadas a la orientacin moral de los asistentes en intercambio con espritus superiores.

    En este mbito organizado, con un director, mdiums escri-bientes, videntes de control, con-junto de amparo y asistentes ha-bituales, se dan las condiciones necesarias para que el estado espi-ritual responda a las inquietudes de quien lo desea.

    Es un mbito adecuado en el cual prevalecen el respeto, la soli-daridad, el inters por compartir preocupaciones y problemticas afines, y que tambin favorece la influencia de espritus familiares que en ese ambiente especial en-cuentran las condiciones fludicas para hacer sentir su presencia in-tuitiva apoyando nuestros anli-sis y determinaciones de bien.

    Los mtodos de nuestra ins-titucin responden a una forma individual y grupal que fomenta el aprendizaje personal desde un sistema que necesita y desarrolla la humildad.

    El Espiritismo se desenvuel-ve sobre el conocimiento y la

    aplicacin de las Leyes Divinas. Cmo podemos darnos cuenta si estamos en cumplimiento de las mismas? Podemos encontrar la respuesta evaluando qu relacin hay entre el conocimiento que te-nemos y su aplicacin prctica.

    Las Leyes Divinas en su con-junto regulan la vida del esp-ritu en su trayectoria evolutiva y dentro de este camino est la encarnacin, en la que se le presentan al espritu las alter-nativas que le permiten desa-rrollar todo su caudal de poten-cias y debilitar sus errores. El espritu encarnado necesita de todos los seres que lo acompaan para poder cumplimentar sus ob-jetivos de evolucin y las diferen-tes situaciones que se le presentan en este plano.

    En el cumplimiento de las le-yes, se abarcan todas las virtudes que el espritu puede desarrollar y aquilatar, y dentro de ese marco, el hombre cuenta con una posibi-lidad invalorable de traducir las fuerzas negativas en positivas.

    Planteada la importancia de

    la reflexin, del aporte que hace la institucin espirita a travs de la sesin medimnica, y del cono-cimiento que podemos adquirir a travs del estudio de la doctrina y las Leyes Divinas, se pone a nues-tro alcance la gran posibilidad de llegar a un profundo conocimien-to de nosotros mismos.

    Con el aporte de la voluntad y un sincero deseo de superacin, los recursos estn a nuestro al-cance. Podemos valernos de ellos y aplicarlos de manera habitual y sostenida apoyados por sus fun-damentos filosficos y su metodo-loga prctica.

    De esta manera, decididamen-te orientados en la bsqueda de nuestra propia superacin, estare-mos en condiciones de aportar a la evolucin de la humanidad.1

    Esteban Prez Lpez

    1 Ms artculos en la web www.acpalalborada.blogspot.com

    Auto

    cono

    cim

    ient

    o

    El afn del esprita es buscar en todo momento

    de la vida a quien dar un consejo, una palabra

    de consuelo y ayudar donde quiera que haga

    falta su presencia, procurando dejar el sendero,

    como se dice, sembrado de flores.

    AlAN KARDEc

  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 8

    El suicidio segn el Espiritismo

    Tan grande es el tab del suicidio que algunos ni siquiera se atrevern a pronunciar la palabra.

    Karl menninger

    El suicidio es la 2 causa de muerte entre los 15 y los 30 aos.

    Se producen 1.000.000 de muertes al ao en el mundo por suicidio.

    Venid a m todos los que es-tis trabajados y cargados, y yo os har descansar. Llevad mi yugo so-bre vosotros, y aprended de m, que soy manso y humilde de corazn. Y hallaris descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fcil y li-gera mi carga.

    San Mateo, 11:28 a 30

    Todos los sufrimientos hallan su consuelo en la fe en el porvenir, en la confianza en la justicia de Dios, que Cristo vino a ensear a

    los hombres. En cambio sobre aquel que no espera nada para despus de la vida, o que simplemente duda, las aflicciones gravitan con todo su peso, y ninguna esperanza acude a dulcificar su amargura.1

    No ha existido en la historia del hombre un llamamiento a la paz y a la bondad, al amor y a la caridad, ms profundo que el realizado por Jesucristo.

    Y sin embargo seguimos sor-dos a su llamada.

    Es trabajo del Espiritismo re-vivificar la letra y el espritu del evangelio original de Jess. La fuerza de la primitiva iglesia del

    1 El Evangelio segn el Espiritis-mo . Captulo VI. El Cristo Consolador

    camino, antes de conocerse como cristianos, se obtuvo por la cons-tatacin de la supervivencia del alma a la muerte del cuerpo fsico, y ese conocimiento les dio fe y va-lor para afrontar una de las etapas ms heroicas de la humanidad: el testimonio de los primeros cristia-nos y su martirio.

    Hoy da se hace necesario vol-ver a explicar la supervivencia del espritu a travs de las palabras del evangelio, la buena nueva; la vida ms all de la muerte fsica, espe-cialmente para evitar caer en un error, de consecuencias terribles para las personas que se dejan se-ducir por un mito, la falsa huida que representa el suicidio.

  • 9 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    Si este humilde opsculo sirve para evitar un solo suicidio, dare-mos gracias a Dios por el beneficio otorgado y seremos felices de haber participado mnimamente en este trabajo.

    Esta sociedad materialista y exigente nos ofrece como meta unos objetivos que no consiguen colmar nuestros ms ntimos de-seos de paz y esperanza. El vrti-go de este tipo de vida no nos deja ni un momento para detenernos en nuestra frentica carrera y es-cuchar a nuestra conciencia, esa consejera invisible pero obstinada que nos recomienda prudencia, paciencia y buen trato hacia los de-ms.

    Cuando la fuerza de las cosas nos enfrenta a situaciones realmen-te difciles es cuando ms necesita-mos de un cdigo de conducta, una escala de valores que nos ayude a decidir qu paso es el ms apropia-do para seguir adelante, evitando los errores que dificultan nuestro camino hacia la ansiada felicidad. El Espiritismo viene a recordarnos que en lo ms alto de esa escala se encuentra Dios y que la negacin de l solo nos produce ms dolor y hasto de la vida, especialmente en los momentos ms duros, cuando

    necesitamos el consuelo de creer que todo sufrimiento tiene un fin, que tras la noche siempre hay un amanecer.

    Muchas personas, ante encru-cijadas dramticas en su vida, caen en el engao de suicidio como sa-lida fcil a los problemas, conven-cidos que una noche eterna caer sobre su ser, les borrar la memoria y perdern la conciencia de s mis-mos, y se entregan a la desespera-cin en un intento intil de poner fin a sus padecimientos de manera rpida.

    El Espiritismo, a travs del tes-timonio de muchos que ya cayeron en ese error, pone en evidencia la salida falsa que representa el sui-cidio. Estas comunicaciones nos ensean los efectos de la equivo-cacin presentndonos cuadros desgarradores, evocando imgenes terribles que pretenden reflejar los sufrimientos de los hermanos que sucumbieron ante las pruebas que enfrentaron, en un intento educa-tivo de presentar a los posibles sui-cidas el resultado real de su preten-dida liberacin.

    La falta de espiritualidad, no creer en Dios, falta de fe y esperan-za, el egosmo y el orgullo unido a la exasperacin por los deseos in-

    cumplidos al confiar en las ofertas constantes de placeres fciles y fe-licidad instantnea, nos arrastran hacia un desequilibrio emocional, debido a la falta de un contrapeso espiritual ante todos nuestros an-helos materialistas, que envenenan nuestra mente creyndonos con derecho a poseer y disfrutar sin freno y sin medida, sin dejarnos pensar en que todo eso tiene un precio, un alto coste, pues nos con-duce al desvaro y la locura.

    Nadie pude alegar ignorancia en nuestra civilizacin sobre la res-ponsabilidad por nuestra parte en el escaso eco que tiene en la pobla-cin las llamadas a la ponderacin, la calma , la paciencia y a la bs-queda de la paz interior de todas las escuelas espiritualistas que tra-bajan noblemente para mejorar la vida del ser humano y orientar sus deseos espirituales. Es preciso re-conocer que el Espiritismo puede ayudar con ms eficacia a aquellas personas que ven el suicidio como una solucin final, porque ensea con ejemplos vivos y punzantes el resultado desastroso de esa elec-cin.

    Nos dice alto y claro: la muerte no existe, vivimos una y otra vez, sujetos a la ley de la reencarnacin,

    Tem

    a cen

    tral

  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 10

    entonces se comprende dolorosa-mente el suicidio Para qu sir-ve?

    El suicida ha de afrontar la realidad de ser inmortal tan pron-to consuma su acto de cobarda y en vez de encontrar el olvido en una noche sin fin se encuentra a s mismo, ms lcido que nunca, re-viviendo las escenas de su muerte que se repiten una y otra vez.

    Se hace necesario un relato, aunque cruel, que inspire temor ante el futuro que le espera si el suicida en ciernes no da un paso atrs en sus intenciones:

    Segn el tipo de muerte ele-gido, algunos se ven con la pisto-la en la mano y brotando sangre de sus sienes, sufriendo un dolor que le alcanza hasta la ltima c-lula. Otros caen, una y otra vez de aquel edificio para acabar destro-zados en el suelo, imaginndose eternamente en el doloroso tran-ce del vaco. Los que se arrojaron al tren reviven continuamente el momento crtico, con toda la carga de angustia y arrepentimiento, sin poder huir del escenario.

    Por medio de las enseanzas de los espritus elevados podemos saber que la duracin de estos su-frimientos tiene relacin con el tiempo de vida que le quedaba al cuerpo fsico desahuciado. Las fuerzas vitales del organismo, an vigorosas, actan de potente mag-netizador que les mantiene unidos al sufrimiento ocasionado al cuer-po y les hace creer que no tienen fin, que han de presenciar eterna-mente el doloroso trance.

    Esto, finalmente, le obliga a una revisin de su conducta has-ta que el remordimiento aparece como blsamo para sus heridas vivas, alivie sus dolores y con la esperanza de encontrar un final a su sufrimiento vuelva su pensa-miento a Dios y pida perdn por el

    dao causado. Necesitar todava mucho tiempo para darse cuenta de la ocasin que ha desperdiciado y rogar al Padre una nueva opor-tunidad.

    No le faltarn amigos dedica-dos que le ayuden en su intento, pero es inevitable que se enfrente a situaciones que provocarn en l la idea del suicidio, con la finalidad de vencer sobre sus debilidades. Hemos dicho que no estar solo, pero la decisin crtica en el lti-mo momento, con los consecuen-tes resultados de victoria o derrota, le corresponde nicamente a l. Cuando por fin salga victorioso de la dura prueba y regrese al mun-do espiritual como vencedor de s mismo, ser recibido con palabras de reconocimiento y abrazos de amor que restituirn las ltimas heridas que quedaban por cerrar, pues habr conseguido la victoria en la batalla ms difcil, contra el enemigo ms implacable: nuestro orgullo y egosmo milenario, sien-do imperioso reconocer que la idea del suicidio procede, en primer lu-gar, de nuestro egosmo al pensar solo en nosotros y no en los amigos y familiares que abandonamos en momentos difciles, y despus de nuestro orgullo, al estimar mejor la huida que el enfrentamiento de las responsabilidades provocadas por nuestros actos.

    Volvamos la mirada al Padre Creador y seamos observantes de sus leyes, que fueron instituidas como una gua a nuestro aprendi-zaje. Leyes Divinas que nos hablan de amor, humildad, benevolencia, esperanza y fe.

    No nos dejemos arrebatar por la violencia en nuestros corazones y mantengamos viva la imagen de

    Jesucristo, que no rehus del doloroso episodio de la cruz, asu-miendo con calma y fe en Dios Padre la misin por la que haba

    venido a la Tierra. Valoremos el testimonio que perdura en nuestra memoria de sus divinas palabras:

    Bienaventurados los que lloran porque ellos sern consolados.

    San Mateo 5:4

    El dolor y el sufrimiento pro-vocan lgrimas, y si no encontra-mos consuelo para nuestro mal, la desesperacin puede empujarnos al abismo.

    Detengmonos un momento, realicemos una oracin y veremos llegar el consuelo tan necesitado en forma de blsamo espiritual, pues nuevas luces aparecern y la oscu-ridad se cambiar en brillante da. Una ola de amor y paz fortalecer la unin del cuerpo y el espritu en su tarea de afrontar dificultades para aprender y evolucionar, amar y perder, caer y levantarse, una y otra vez, para resurgir de nuevo fortalecido y ms sabio en cada nueva vida. Sabiendo que cuenta con el amparo divino y la solidari-dad de sus amigos y familiares.

    El sol sale cada da y nos trae una nueva esperanza con cada amanecer, es duro y difcil afron-tar nuestros errores reconociendo nuestra parte de culpa, pero pre-parmonos para la reparacin y la conciliacin con aquellos a los que hicimos dao y tendremos de nuestro lado el amor y la fidelidad de los que nos quieren desde hace ya muchas vidas, apoyndonos e inspirndonos para que podamos obtener la ms difcil de las vic-torias: sobre nosotros mismos y nuestras debilidades.

    Jess Valle

    Centro Esprita Pablo y Esteban, El Vendrell

  • 11 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    Even

    tos

    Refle

    xin

    La verdad agoniza mientras las batallas de las mentir

    as se suceden sin

    derrotas, mientras el manantial de agua dulce se se

    ca sin remedio, as la

    raza humana oprime el valor de la fe para exprimir h

    asta la ltima gota a

    la razn.Somos reos por defecto, s

    in encuentro ni recursos que satisfagan los

    lmites del deseo, gritos de ansiedad permanecen e

    stticos ahogando la

    esperanza que libera, gimiendo en alaridos callados q

    ue bordan los contor-

    nos del dolor. Y ms all, la verdad espera con los b

    razos cruzados, can-

    sada de ser utilizada y maltratada por justos y pecad

    ores, por sedentarios

    y nmadas. La verdad no camina en trono de oro, n

    i sonre, ni protesta.

    No trae la paz, pero tampoco quiere guerra. Su boca

    enmudecida por los

    constantes vientos del cambio es acallada una y otra

    vez y mientras... en

    un rincn apartada, ella espera...

    Queremos ser libres, no obstante, danzamos ante e

    l altar del deber

    sin sentir, como la msica que envuelve al animal so

    litario, sin retener la

    meloda, tambin nosotros hundimos nuestros pies al

    comps de la miseria

    adornada de lentejuelas.

    !Ay dios Baco Que ante ti nos inclinamos reverenc

    indote, rindin-

    donos a los vapores de la voluptuosidad a la que tan

    to estimamos, dios y

    seor de todas las cosas del corazn ennegrecido qu

    e no aprendi a dife-

    renciar lo ligero de lo etreo, el bien del cuerpo y el m

    al del alma. Cundo

    descansarn tus pies? Cundo caers sobre la tierra

    seca de la iniquidad,

    que con tanto esfuerzo labramos cada da? Cundo

    aprenders que tu

    osada no te hace divino, ni grande, ni fuerte, ni eter

    no?

    Tus caderas de barro volvern a la tierra del pensa

    miento marchito

    para que nuevos delirios no osen enfrentarse a la lu

    z del sol. Dios Baco,

    de cuya tierra creste ser el amo, apoderndote de la

    savia divina que late

    en cada corazn, me arrinconaste a m, la verdad, cr

    eyndote que estaba

    muerta, me despojaste de mis vestiduras; te engaas

    te, porque a ms me

    alejabas, ms hondo permaneca yo en el alma aban

    donada... para cons-

    truir el hogar del perdido, del ausente, del olvidado

    en la conciencia, en

    tu conciencia, y por qu no? , en nuestra conciencia.

    longina

    centro Esprita manuel y Divaldo, Reus

    La verdad

  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 12

    iV simposio Esprita Nacionallleida, 25 de junio de 2011

    La maana del 25 de junio se despertaba como es costumbre en esta poca del ao, pausada, sose-gada y clida, si bien las gotas de frescor iban cayendo refrescando el ambiente a medida que el mo-mento se acercaba.

    En la hora pautada, empezaron a sonar los primeros acordes del Canon de Pachelbel, por muchos considerado la primera gran obra maestra del clsico repertorio, gra-cias a la colaboracin de espritus laboriosos y volcados al amor de

    las sinfonas que a lo largo de la vida han ido inspirando a insig-nes compositores amenizando as nuestra trayectoria material.

    Un total de cuatro piezas mu-sicales lograron armonizar el am-biente, hacindonos olvidar los

  • 13 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    Even

    tos

    pesares cotidianos ubicados al margen de la plaza que ocupba-mos. Nos habamos sumergido de lleno en una especie de burbuja haciendo las veces de proteccin de nuestros tormentos interiores.

    La oracin de inicio, acompa-ada por las gotas del largo vival-diano, result ser el colofn de la apertura que termin por encua-drar en un ambiente de sosiego y serenidad las cerca de doscientas personas que hasta all se acerca-ron a lo largo del da.

    El acto fue conducido por Xavier Llobet del Centro Esp-rita Irene Solans de Lleida, que ofreci la bienvenida a los all presentes en ambos planos de la vida, transportndolos sucinta-mente a una trayectoria histrica del Espiritismo en Lleida ciudad y su provincia, recordando sus ini-cios con la aparicin en 1873 del Crculo Cristiano-Espiritista en Lleida, ofrecindonos como lega-do el libro Roma y el Evangelio y la revista El Buen Sentido. La existencia de los Centros Espritas en Gerri de la Sal y en Bell-lloc, el Centro Esprita Victor Hugo y el Centro Espiritista Luz del Alba en 1892 ambos en Lleida.

    Se efectu tambin la trayec-toria de uno de los hijos ilustres de Lleida, el Dr. Humbert Torres, mdico, diputado en el Parlament de Catalua y en las Cortes Gene-rales de Madrid, alcalde de Lleida y redactor de la primera Ley de Libertad Religiosa en Espaa.

    El Dr. Humbert Torres, fue presidente del comit consultivo de la Federacin Esprita Espa-ola, participando como repre-sentante espaol en el Congreso de Lieja en 1923 a fin de crear la Federacin Espiritista Internacio-nal, germen del actual Consejo Esprita Internacional.

    Public en 1929 el libro De-fensa de Metapsquica y fue el traductor de las obras de Ernes-to Bozzano, del premio noble de medicina Charles Richet y del astrnomo francs Camille Flam-marion.

    Estuvo presente en el Con-greso Espiritista Internacional de Barcelona de 1934, siendo su miembro honorario e impartien-do conferencias, considerndolo all el mayor de los prestigios del Espiritismo Hispano.

    Con el surgir de la dictadura franquista, result prohibido ex-

    presamente el Espiritismo en Es-paa, aunque a pesar de ello, en esa poca de restricciones y en los albores de la democracia, conti-nuaba trabajando el Centro Es-prita Irene Solans de Lleida, con una actividad que an perdura hoy en da.

    Finalmente, gracias a la es-piritualidad, hoy da podemos contar tambin con el trabajo del Centro Esprita Ponent de Torre-farrera, lAssociaci Esprita Otus i Nram de Trrega y el Cento Es-prita de La Seu dUrgell.

    Los trabajos se iniciaron con la conferencia Las buenas influen-cias de los Espritus en nuestros pensamientos y acciones, im-partida por Dolores Martnez del Centro Esprita Manuel y Dival-do de Reus-Tarragona, en la que efectu de manera sobria toda la evolucin histrico-espiritual de aquellos seres que han ido dejan-do huellas en la historia en cuanto al impulso moral se refiere, pasan-do por las grandes figuras ilustres de la antigedad como los preso-crticos, los socrticos, Jess, los reaccionarios catlicos de la Edad Media como John Huss, siendo ste ltimo una de las reencar-

  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 14

    naciones de Allan Kardec; has-ta llegar al Espritu de Joanna de ngelis que configura, desde una de sus ltimas desencarnaciones, como parte integrante del equipo del Espritu de Verdad comanda-do por Jess en intermediacin de Francisco de Ass.

    Sigui el acto con la Confe-rencia Pensamiento, depresin y obsesin, en que Jordi Mart del Centro Esprita Joanna de ngelis de Reus, se centr en la importan-cia de nuestros pensamientos que emitimos pues ellos atraen o sin-tonizan con aqullos otros seme-jantes en una misma faja de onda mental, tanto de encarnados como especialmente de los invisibles desencarnados, pudiendo adicio-nar stos los fenmenos psquicos que pueden convertirse en patol-gicos como los estados depresivos y los trastornos obsesivos espiri-tuales.

    Las conferencias Accin de

    los Espritus sobre los fenmenos de la naturaleza de David Estany de l Associaci Esprita Otus i Nram de Trrega y Desencarna-ciones colectivas de Juan Miguel Fernndez de la Asociacin de Estudios Espritas de Madrid, se centraron en temas de actualidad especialmente referidos a la oca-sin de todos aquellos desastres naturales, climticos, geolgicosen los que por un lado pueden lle-gar a intervenir los Espritus como as Allan Kardec cuestion a los es-pritus en el Libro Tercero de El Li-bro de los Espritus, especialmente en referencia a la Ley de Destruc-cin y por otro lado, conjugando la anterior Ley con la Ley de Accin y Reaccin, cuando llegan a produ-cirse multitud de desencarnacio-nes grupales.

    Finalmente, la conferencia Transicin Planetaria, fue defen-dida por Xavier Llobet del Centro Esprita Irene Solans de Lleida, en

    la que efectu sucintamente una conceptualizacin del cambio pla-netario al que estamos inmersos en este momento transitivo hacia un mundo de regeneracin, incidien-do en aspectos reencarnatorios, de exilio espiritual y de reforma del fuero ntimo a travs del conoci-miento profundo de las obras de Allan Kardec.

    El acto, fue concluido por una mesa coloquio en la que participa-ron los ponentes con la finalidad de poder responder a las pregun-tas, dudas o matizaciones plantea-das por el pblico asistente y por las palabras de Salvador Martn, presidente de la Federacin Espri-ta Espaola.

    Agradecemos a todos cuantos asistieron y se acercaron viniendo de cerca o de lejos, a los espritus presentes, a la Espiritualidad por la inspiracin y los trabajos reali-zados en el Otro Lado de la Vida, a Irene, Joanna y Jess.

    Xavier llobet

    cEis centro Esprita irene solans, lleida

  • 15 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    T me dices: Hblame de Dios y yo te hablo de esperanza

    Muchos quedarais sorprendidos de la capacidad que tenemos para superarnos y cambiar. Yo nunca dejo de asombrarme. El cambio es algo realmente difcil porque estamos atados a hbitos y rutinas que adopta-mos una vez y que no hemos renovado. Si el da a da pasa y se sucede, si las cosas avanzan y evolucionan, por qu nosotros no lo hacemos? Acabamos siendo almas encerradas en cuerpos que se van desgastando, almas acomodadas en viejas costumbres y viejos hbitos, y resignados; o mejor dicho, convencidos de que las cosas son as y nada ni nadie puede cambiarlas.

    Pues quiero decirte, amigo, que eso no es as, que desde el mismo da que acept a Dios en mi corazn, entend que somos espritus libres transitando en la materia y con la capacidad suficiente y sobrante de cons-truirnos, o mejor dicho, reconstruirnos a nosotros mismos.

    Lo peor que puedes hacer es creer que la vida es esttica. Aunque los minutos de sucedan lentos para ti, no sabes lo valiosos que son. Si te digo que todo lo podemos, no s si me creers, pero lo que si debes intentar entender es que Dios nos cre para buscar la felicidad, no la sorte, y todos, absolutamente todos, somos ca-paces de encontrarla, si somos capaces que avanzar con la propia Naturaleza. Creme que todo lo puedes, en cuanto a mejoramiento se refiere. Cada partcula de tu espritu est programada para ascender, y cada tomo de la materia para ayudarte a escalar. No veas obstculos all donde hay posibilidades. Visualiza tu meta, entrnate con esfuerzo, constancia y sacrificio (nadie dijo que fuese fcil) y acta. Pasados los das, vers que aquello que pareca inalcanzable hoy est a muy poca distancia. Existen los errores y las equivocaciones pero no la fatalidad; existe la superacin. Por eso, cuando ests cansado, deprimido, cuando no veas la solucin Prate un momento, piensa en Dios, pdele que te ayude y l te mostrar el camino.

    Por eso, si t me pides que te hable de Dios, yo te hablo de ESPERANZA, de la grandeza de su corazn. No te quedes esperando porque nada viene solo. Lucha, trabaja y sonre a la vez y vers que puedes lograr cosas que pensabas inalcanzables.

    Elisabeth Garca

    cEmYD centro Esprita manuel y Divaldo, Reus

    Refle

    xin

    somos espritus libres transitando en la materia, con la capacidad suficiente y sobrante de construirnos, o mejor dicho, reconstruirnos a nosotros mismos

  • organiza:

    27 de agosto de 2011 sbado

    09:00 a 13:00Taller Gestin del Duelo A cargo de Esteban Prez

    10:30 a 13:00Espacio de convivencia

    11:00 a 13:00Taller Pintura A cargo de Angel Jimenez

    13:30 Comida16:30 a 18:00

    Seminario Transicin planetaria A cargo de Xavier Llobet, Centro Esprita Irene Solans CEIS, Lleida

    18:30 Descanso19:00 a 19:30

    Ruegos y preguntas19:30 a 20:30

    Evangelio20:30 a 21:00

    Elevacin de energas 21:00 Cena

    Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 16

  • IX sImposIo esprItaLes Borges deL Camp

    27 y 28 de agosto de 2011

    Un ao ms el Centro Esprita Manuel y Divaldo, os invita a compartir este evento, el IX Simposio Esprita de Borges del Camp.

    En atendimiento a la propuesta esprita de convivencia fraternal presente en el lema Amaros e instruiros, disfrutaremos de un programa centrado en la Toma de conciencia y El Cambio Planetario, abordado bajo el triple punto de vista esprita: filosfico, cientifico y moral.

    Inscripciones hasta el da 10 de agosto de 2011Asistencia gratuita - Plazas limitadas

    Informacin y reservas: Isabel Tel. 651 983 328 M Carmen Tel. 620 889 815

    Para los asistentes que deseen participar de las comidas ofrecidas por la organizacin, debern reservar plaza. Sbado: Comida - 10; Cena - 10; Domingo: Comida - 15;

    28 de agosto de 2011domingo

    10:30Oracin de apertura y presentacin de las actividades

    11:00 a 12:30Seminario Toma de conciencia A cargo de Dolores Martinez y Manuel Sonyer, Centro Esprita Manuel y Divaldo CEMYD, Reus

    12:30 Descanso13:00 a 14:00

    Continuacin del seminario Toma de conciencia

    14:30 Comida17:00 a 18:30

    Mesas redondas

    17 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 18

    El propsito de este da es crear conciencia en todo el mundo que el suicidio se puede prevenir. Crear una cultura de la esperanza, difun-dir informacin, mejorar la educa-cin y la formacin, y combatir la estigmatizacin son tareas impor-tantes en esta empresa.

    La prevencin supone una serie de actividades, que tienen inicio en ofrecer a la sociedad una educa-cin en valores morales positivos, y que se completa con el control ambiental de los factores de riesgo y por el tratamiento eficaz de los trastornos mentales.

    El concepto de inmortalidad del alma as como la conciencia-cin sobre el gran drama del sui-cidio, en ambos planos de la vida -tanto para el suicida a su llegada en el mundo espiritual, como para los familiares y dems supervi-vientes- son elementos esenciales para el xito de los programas de prevencin llevados a cabo en los centros espritas y perfectamente extensibles al restante de la socie-dad.

    Para que sea eficaz, la preven-cin del suicidio requiere un en-foque multifactico, teniendo en cuenta que el ser humano es una criatura con una realidad bio-psi-co-socio-espiritual.

    El primer paso en el combate del suicidio en los centros espritas, es concienciar el ser humano acer-

    ca de su naturaleza como espritu encarnado en evolucin.

    Los ms de 154 aos de la doctrina esprita nos llevan a con-cluir que la espiritualizacin de la sociedad, traer consigo un gran beneficio, en forma de esperan-za. El ser humano espiritualizado ve las pruebas y dificultades de la vida, bajo el prisma de la transito-riedad, este elemento har derruir los cimientos del materialismo que tantas victimas ha cosechado hasta nuestros das.

    En este da mundial de la pre-vencin del suicidio queremos re-cordar las cifras, hablar de visibi-lidad social y supervivientes, tratar los mitos y verdades, aportando la visin liberadora y esperanzada de la doctrina esprita y sus 154 aos de trabajo en el combate del suici-dio y en el atendimiento de aque-llos que no puedieron evitarlo.

    El Espiritismo es la gran piedra de toque en el combate al suicidio, al esclarecer el potencial suicida en cuanto a las desastrosas conse-cuencias de sus actos.

    Pero igualmente el Espiritismo viene realizando una importante labor, al esclarecer y consolar los espritus, que han culminado sus propositos suicidas. Precisamen-te en este punto se apoya el gran acervo de conocimientos espritas en cuanto a este flagelo de la socie-dad.

    Estadsticas nacionales y mundiales

    Teniendo en cuenta las ci-fras divulgadas por la OMS y por el INE, que afirman que en Espaa se quitan la vida nueve personas al da. El nmero total de suicidios en Espaa en 2008 (3.421) supera por primera vez los muertos por accidente de trfico (3.021).

    En el mbito mundial, la Or-ganizacin Mundial de la Salud (OMS) constata en sus estadsti-cas que se suicida una persona cada 40 segundos, y ha asegu-rado que es la primera causa de muerte violenta en el mundo, dado que se producen un milln de suicidios al ao. Otro dato a tener en cuenta es que una de cada cuatro personas que se qui-tan la vida (250.000) son jvenes menores de 25 aos. La OMS estima que en 2.020 esta cifra se elevar y se producirn hasta un milln y medio de suicidios anuales.

    En cuanto a las tentativas de suicidio el Institute of Medici-ne of the National Academies, public en 2002, que se estima de 100 a 200 tentativas de sui-cidio de jvenes, por cada sui-cidio consumado y 4 tentativas por cada suicidio consumado en adultos.

  • 19 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    No al prejuicio social con-tra los servicios de psicologa y psiquiatra

    La correcta identificacin de los sntomas por los profe-sionales de atencin primaria y el posterior encaminamiento al tratamiento farmacolgico en conjuncin al tratamiento de psicoterapia y psiquiatra, propicia a los individuos una slida base en la lucha por la superacin de las tendencias suicidas.

    Se hace inaplazable la con-cientizacin y educacin de la sociedad, en lo relativo a la desdramatizacin de la utili-zacin de los servicios de salud mental. Ya es hora de que com-batamos cualquier prejuicio en torno al hecho de que alguien acuda al psiclogo o al psiquia-tra.

    Utilizar todos los medios a nuestro alcance para combatir estados de tristeza prolongada o desequilibrio emocional, es una conducta muy inteligente y altamente recomendable.

    Mejorar el acceso a dichos servicios, as como hacer posi-ble el aumento en la frecuencia de las visitas, representarn una gran contribucin para el xito de las campaas de pre-vencin del suicidio.

    Daos colaterales: los superviventesHasta la presente fecha hablar estadsticamente del suicidio no ha

    sido suficiente para atraer la atencin de la sociedad, debido a que ha-blamos de prdidas que rondan el 0,015% de la poblacin mundial.

    Por qu preocuparnos por la desaparicin del 0,015% de la pobla-cin por su propia decisin? Bien la historia no es tan simple, estudios recientes en el campo de la ingeniera social, establecen que un acon-tecimiento traumtico, afecta personas incluidas en hasta 2 niveles de separacin, incluyendo en el primer nivel familiares y amigos y en un segn nivel los amigos de nuestros amigos.

    Las vidas que se apagan, arrastran consigo una cantidad ingente de victimas, maridos, mujeres, madres, padres, hijos, hijas, hermanas, hermanos, amigos, compaeros de trabajo. Ligado al drama de los suicidas, estn los supervivientes, personas rotas, traumatizadas, que se sienten culpables por volver a sonrer, tomar el sol, volver a vivir.

    Los supervivientes sobrellevan un gran dolor, durante un gran pe-rodo de tiempo. Algunos ya no vuelven a recuperarse otros siguen el mismo camino de aquel que se suicid.

    un drama con factores bio-psico-socio-espirituales

    En el momento actual hay un consenso en la comunidad mdi-ca al definir el suicidio como un comportamiento determinado por factores bio-psico-sociales. Pero la realidad del suicidio va ms all, de forma que podemos afirmar que su incidencia depen-de principalmente del desarrollo espiritual del ser humano.

    Segn Morselli (1881), Suici-das en potencia, hablan de sus mi-serias y de un insoportable dolor psicolgico, igualmente presente en supervivientes. Morselli llama este dolor, de dolor moral -el do-

    lor de las emociones negativas.A pesar de los esfuerzos de la

    gentica, de las neurociencias y de la biologia en la investigacin de factores para identificar los indi-viduos vunerables al suicidio, es importante poner enfasis en que el suicidio ser mejor compren-dido cuando abordado desde el punto de vista individual, cuan-do el individuo sea visto como un ser humano nico en proceso de evolucin, cuyo yo profundo contiene las claves para entender y superar la tendencia suicida.

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  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 20

    La idea del suicidio nace del fal-so razonamiento de que la muerte es la mejor o nica solucin para los problemas sin solucin. Los suicidas suponen que la muerte traer paz y con ella el final de toda situacin desesperadora, sumer-giendo el suicida en el no sentir.

    Y es precisamente para com-batir esta visin idealizada del sui-cidio como una solucin perfecta, que venimos a presentar reflexio-nes sobre el suicidio desde el punto de vista espiritual. Cmo pode-mos pensar en el suicidio como una solucin perfecta, cuando siembra tanto dolor en la vida de los seres con quienes compartimos la vida?

    Pero finalmente la muerte no ofrece ninguna de las soluciones deseadas, no alcanzando ninguno de los objetivos pretendidos. El sui-cida, una vez asestado el golpe con-tra s mismo se encuentra ante una nueva y ms terrible realidad, que sigue viviendo, que sigue sintien-do. No encuentra la tan anhelada paz, tampoco tiene fin la situacin desesperadora que lo envolva, y el no sentir no tiene lugar en nin-gn momento. l es consciente de cada instante y de todos los acon-tecimientos que le envuelven, ve el

    dolor de sus familiares, percibe el dolor infringido contra su cuerpo fsico y permanece mucho tiempo vinculado a estas emociones y sen-timientos desgarradores.

    Debido a que somos espritus inmortales, el suicidio no consigue el fin pretendido. El suicida no en-cuentra el descanso esperado, en-frentndose ahora con una nueva dificultad aadida, con el recuerdo imborrable del acto de violencia perpetrado contra s mismo.

    La explicacin para este fe-nmeno es que la conciencia es preexistente al momento de la creacin del cuerpo fsico, as como tampoco se destruye una vez este mismo cuerpo fsico deja de existir. La conciencia es una reali-dad externa a la realidad biolgica.

    El ser humano se compone de 3 partes: cuerpo material, cuerpo energtico o periespiritu y espritu. Con la muerte del cuerpo fsico, el ser sigue existiendo, trasladando su actividad al mundo espiritual, car-gando con l el shock de no haber alcanzado su objetivo de dejar de sentir, sumado a una pesada carga de dolor por el trauma impuesto a su propia constitucin somtica y a sus seres queridos.

    El Espiritismo en la prevencin del suicidio

    Qu podemos hacer desde punto de vista espiritual para con-tribuir con este cuadro de recupe-racin y superacin de las tenden-cias suicidas?

    Adems de ofrecer una creen-cia espiritual y una educacin en valores -que completarn el proce-so de mejora iniciado a nivel clni-co- el Espiritismo, desde hace 154 aos, ofrece elementos prcticos que vienen siendo aplicados como terapas espirituales de probada

    eficacia, como los pases o aplica-cin de bioenerga, la adoctrina-cin y el estudio del evangelio.

    A travs de las terapas espri-tas, se propicia atendimiento en los dos planos, el material y el espiri-tual, para fortalecer el enfermo del alma, pero tambin para combatir la influencia espiritual externa de la que es objeto, debido a la sinto-na con las fajas de sufrimiento que tiene lugar porque el suicida culti-va los pensamientos negativos y de

    segn la oms un 90% de las personas que han puesto fin a su vida sui-cidndose tenan un trastorno mental y un 60% de ellas estaba de-primida al momento de suicidarse.

    Gracias al conocimien-to esprita podemos aadir, que el 100% de los casos presenta ade-ms, un componente espiritual de obsesin o influencia espiritual perniciosa.

  • 21 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    auto destruccin.El Espiritismo resulta un factor protector, al

    ofrecer a los hombres, educacin espiritual, que le esclarecen en cuanto al origen de los sufrimientos y su relacin con la ley de causa y efecto. A la vez que viene a traer un mensaje de esperanza, al dejar clara-mente establecida la transitoriedad del sufrimiento.

    Se cuentan a millones las personas que han en-contrado en el centro esprita un espacio para el au-toconocimiento y el crecimiento personal, que les han retirado definitivamente de esta senda de dolor.

    La esperanza constituye un elemento a ser rein-corporado en la vida del potencial suicida. Recu-perar la seguridad acerca de la temporalidad de los problemas. La vida de una persona, est marcada por etapas, por definicin, una etapa es un perodo de tiempo, una fraccin. Las etapas se suceden, en la naturaleza tenemos el ejemplo de las estaciones del ao, el invierno es seguido de la primavera, la noche cede paso a la llegada del da. Todo en la vida es ccli-co, temporal, finito. Lo nico permanente en la vida, somos nosotros, que seguimos existiendo siempre, como espritus eternos.

    En cuanto a la cuestin espiritual, es necesario ofrecer al ser humano una educacin en valores que le conecten con su naturaleza real, con el facto de que un ser humano es un espritu eterno en evolu-cin. Algunos de nosotros, en la actual encarnacin estamos viviendo momentos difciles, vivimos en crisis moral, econmica y existencial. Son tiempos difciles, tiempos de cambios.

    Comprender la esencia de la vida, como un pe-rodo de aprendizaje, en el cual nos enfrentamos a pruebas con el fin de superar dificultades y crecer. Hacerse conocedor de la ley de causa y efecto, en-tendiendo as que nuestra vida y las pruebas que

    ella conlleva han sido organizadas con nuestra par-ticipacin, colocndonos en una nueva posicin de responsables y creadores de nuestras realidad y sus-trayndonos del lugar de vctimas que nos hace hun-dirnos en sentimientos de negacin y dolor. Estas son algunas de las herramientas claves en la supera-cin de las dificultades, ofrecidas por el Espiritismo.

    Nos sentimos vacos porque despus de 200 aos de revolucin industrial descubrimos que el mate-rialismo que nos hizo vivir mejor, que nos propor-cion bienestar y confort, no trat igualmente nues-tras almas hambrientas de entendimiento. El dolor que sienten, que les lleva a creer que no vale la pena seguir, nace en parte de este vaco, de la falta de re-ferencia en la realidad inmediata. Miremos nueva-mente nuestras vidas. Qu es una existencia en una eternidad? Algo as como un da que se va, al cual sucedern nuevos das y desafos.

    El conocimiento de nuestra realidad espiritual, el entendimiento de las leyes que rigen nuestras ac-ciones, estableciendo una relacin de causa y efecto con los sucesos vividos en el da a da, representan al mismo tiempo una gran liberacin y un llamado de esperanza. Saber que los problemas de hoy, son el resultado de los problemas del ayer provenientes de esta vida o de anteriores reencarnaciones- cuando hemos utilizado nuestro libre albedrio de forma des-armoniosa, generando problemas de causa y efecto; nos da la seguridad que si ahora buscamos ayuda para salir de la situacin crtica en que nos encontra-mos y damos una nueva direccin a nuestras vidas, esta misma ley de causa y efecto, nos garantizar en el maana, nuevas experiencias marcadas por la esperanza y por nuevas oportunidades de vivir en armona.

    Pequeas acciones en la prevencin del suicidioSe ha demostrado que divulgar el dolor produ-

    cido por el acto suicida en los supervivientes acta como medida disuasoria. Una pequea dificultad que se encuentran en el camino; la idea del posible sufrimiento que impondr a sus familiares y amigos; una duda razonable acerca de que la vida continua en el ms all, pueden ser los elementos disuasorios que el potencial suicida necesita para pedir ayuda y dar nuevo rumbo a su dolor.

    los factores protectores aunque no eliminan el

    riesgo de suicidio, pueden contrarrestar la extrema tensin de los acontecimientos de la vida, reducien-do el riesgo de suicidio. Destacamos algunos:

    Apoyodelafamilia,amigosyotraspersonasimportantes;

    Creenciasreligiosas,culturalesytnicas; Participacin en la comunidad a travsdel

    trabajo y del uso constructivo del tiempo libre; Accesoaserviciosdesaludmental.

    luciana Reiscentro Esprita Puerto de Esperanza, Vila-real

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  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 22

    mitos comunes acerca de los comportamientos suicidas

    1 Las personas que hablan acerca del suicidio no se hacen dao pues slo quieren llamar la atencin.

    FALSO. Se deben tomar todas las precauciones posibles al confrontar a una persona que habla acerca de ideas, planes o intenciones suicidas. Todas las ame-nazas de dao a s mismo se deben tomar en serio.

    2 El suicidio es siempre impulsivo y ocurre sin advertencia.FALSO. El suicidio puede parecer impulsivo, pero

    puede haber sido considerado durante algn tiempo. Muchos suicidas dan algn tipo de indicacin verbal o conductual acerca de sus intenciones de hacerse dao.

    3 Los suicidas de verdad quieren morir o estn resueltos a matarse. FALSO. La mayora de las personas con ideas sui-

    cidas comunican sus pensamientos a por lo menos una persona, o llaman a una lnea telefnica de crisis o al mdico, lo cual es prueba de ambivalencia, no de intencin irrevocable de matarse.

    4 Cuando un individuo da seales de mejora o sobrevive a un intento de suicidio, est fuera de peligro.

    FALSO. En realidad, uno de los momentos ms peligrosos es inmediatamente despus de la crisis o cuando la persona est en el hospital despus de un intento de suicidio. La semana despus del alta es cuando la persona est particularmente frgil y en pe-ligro de hacerse dao. Puesto que el comportamiento pasado es pronstico de comportamiento futuro, el suicida sigue estando en situacin de riesgo.

    5 El suicidio es siempre hereditario. FALSO. No todo suicidio se puede rela-cionar con la herencia, y los estudios concluyentes son limitados. Sin embargo, el historial familiar de suici-dio es un factor de riesgo importante de comporta-miento suicida, particularmente en familias en que la depresin es comn.

    6 Las personas que se suicidan o lo intentan siempre tienen un trastorno mental. FALSO. Los comportamientos suicidas se han

    asociado con depresin, abuso de sustancias, esqui-zofrenia y otros trastornos mentales, adems de com-portamientos destructivos y agresivos. Sin embargo, esta asociacin no se debe sobrestimar. La proporcin relativa de estos trastornos vara en distintos sitios y hay casos en que no haba ningn trastorno mental evidente.

    7 Si habla con alguien acerca del suicidio, le est dando ideas. FALSO. Es claro que el consejero no causa el com-

    portamiento suicida con slo preguntar si el paciente est pensando en hacerse dao. En realidad, la vali-dacin del estado emocional de la persona y la nor-malizacin de la situacin inducida por la tensin son componentes necesarios para reducir la ideacin sui-cida.

    8 El suicidio slo le ocurre a otros tipos de personas, no a nosotros. FALSO. El suicidio le ocurre a todo tipo de perso-

    nas y se encuentra en todo tipo de familias y sistemas sociales.

    9 Una vez que una persona ha intentado suici-darse, nunca volver a intentarlo otra vez. FALSO. De hecho, los intentos de suicidio son un

    pronstico fundamental de suicidio.

    10 Los nios no se suicidan porque no entien-den la finalidad de la muerte y son intelec-tualmente incapaces de suicidarse.

    FALSO. Aunque es poco comn, los nios s se suicidan y cualquier gesto, a cualquier edad, se debe tomar en serio.

    Fuente: IASP Asociacin Internacional para la prevencin del suicidio www.iasp.info

    bibliografa esprita sobre la depresin y el suicidio: Suicidio Todo lo que usted necesita saber para no cometer este terrible error, Richard SimonettiMemorias de un suicida, espritu Camilo Castelo Branco, mdium Yvonne do Amaral PereiraDepresin: causas, consecuencias y tratamiento, Izaias Claro

  • En el Libro de los Espritus desde el punto 258 hasta el 273, bajo el ttulo eleccin de pruebas, Allan Kardec pregunta a los espritus superiores so-bre la posibilidad de elegir durante el estado erran-te, antes de renacer, las pruebas que enfrentar un espritu en su vida. Es un captulo importante cuya lectura te recomiendo porque te aclarar muchas dudas, la previsin e inteligencia del codificador se descubre en lo apropiado y oportuno de sus pregun-tas, y las respuestas consecuentes de los espritus merecen lectura reposada y meditada.

    Como puntos ms importantes debemos desta-car que no es una norma absoluta, ni en el tiempo ni en su profundidad; porque no siempre los espri-tus estamos en disposicin de elegir lo ms apropia-do, especialmente en nuestros primeros tiempos de conciencia espiritual en desarrollo, ni abarca todos los acontecimientos de la vida, sera inconsecuente, porque los aspectos secundarios evolucionan segn nuestro comportamiento ante los hechos vividos. No est, ni mucho menos, todo escrito. Y hemos de re-marcar que siempre tenemos la libertad de eleccin.

    Resumiendo un poco de forma esquemtica po-demos decir que elegimos los puntos ms impor-tantes de la vida; medio en que nacemos, condicin econmica y cultural, objetivos a cumplir, etc. en definitiva, pruebas que se presentarn como apren-dizajes y ante las que somos propietarios de nuestro libre albedro para solucionarlas.

    Los aos que viviremos estn programados, pero evidentemente no es un trmino fijo, todo depender de las circunstancias que enfrentemos, de cmo las solucionamos, de los hbitos de vida, del manteni-miento del cuerpo y, cmo no, del aprovechamiento que hagamos de nuestra vida. En los libros de Andr Luiz encontramos varios ejemplos de personas que acortan su vida, por excesos de vicios o por extrema dedicacin a los dems, y otras que consiguen una prolongacin para llevar a trmino una obra concre-ta de inters especial (Obreros de la vida eterna, cap. 17, y Los mensajeros de la luz, cap. 7)

    Si fijamos nuestra vista en una sola existencia puede parecer que nuestra vida es injusta, falta de sentido o incluso estril. Pero amparados en la doc-trina esprita y conociendo la ley de la reencarna-cin podemos comprender que no podemos juzgar la vida por un solo acto, que desconocemos nuestro pasado, y que si pudiramos contemplar en su con-junto nuestras ltimas existencias comprendera-mos en mayor justicia la evolucin de nuestro com-portamiento y lo oportuno de algunas dificultades que nos ayudarn a fortalecer nuestro carcter.

    Como siempre, amigo Albert, respetamos las discrepancias, pero te invitamos a meditar los pun-tos sealados de los libros arriba mencionados, espe-cialmente los referidos de El Libro de los Espritus.

    Saludos fraternales.

    Antes de reencarnar Podemos programar cuntos aos vamos a vivir?

    Estimado Amigo. Me gustara saber tu opinin referente al punto 13 de los principios que siguen a con-tinuacin. Puedo anticiparte que yo discrepo. Gracias anticipadas.

    Albert Barbens

    13) ANTES DE REENCARNAR PODEMOS PROGRAMAR CUANTOS AOS VAMOS A VIVIR?S, inclusive escogemos la profesin, la familia, las enfermedades, las y pruebas, de acuerdo a

    nuestras necesidades evolutivas. Podemos cumplir o fallar el programa, dependiendo de nuestra voluntad.

    Boletn informativovo de hermanos espiritistas de Barrancabermeja, en Colombia.

    23 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

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  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 24

    La educacin de los hijos

    Cuntas veces nos hemos preguntado cmo debemos educar a nuestros hijos, desde cundo debemos ha-cerlo o qu podamos hacer en determinadas situaciones. La educacin de los hijos es uno de los proyectos ms difciles impuestos por Dios a los padres y uno de los propsitos ms cuestionados por los mismos porque nunca sabemos si lo hacemos correctamente. Para poder cuestionarnos acerca de la educacin, deberamos empezar por saber qu es sta. La educacin es el hecho de identificar las cualidades de una persona para rati-ficar, rectificar o complementar cuanto necesite para lograr su progreso. En una primera fase, para identificar, habremos de observar a los nios con la finalidad de conocerlos, para poder saber lo que llevan dentro; ellos da a da nos explican cmo son y de dnde vienen; cules son sus cualidades, virtudes y defectos. Una vez los conozcamos, o identifiquemos algunas de las cualidades que poseen, podremos elaborar un proyecto educa-cional y llevarlo a cabo.

    La educacin de los hijos debera comenzar en el mismo momento de la fecundacin del vulo por el esper-matozoide. En el preciso instante en que la madre es consciente de que lleva dentro de s un nuevo ser al que debe cuidar, es el momento de empezar su educacin. Sabemos que desde este mismo momento, se produce una ligazn entre la madre y el embrin, pasando ste a registrar la vibracin maternal. Por ello es el primer momento en que debemos cuidar nuestros pensamientos, sentimientos, actos y conversaciones; ellos lo regis-tran todo. A su vez, la madre es la mdium entre el feto y el padre. sta transmitir al padre todo cuanto percibe del hijo en camino; de ah que algunas mujeres se unan ms al marido durante el embarazo o se distancien del mismo; relacionamientos del pasado empiezan a surgir.

    Es muy importante el primer instante al que nos venimos refiriendo; cmo los padres reciben la noticia de la concepcin, el embarazo y la llegada de la criatura. Momentos muy importantes para ellos que renacen de nuevo para emprender nuevas correcciones y conquistas, necesitan saberse queridos y apoyados. Hay que recordar, en todo momento, que son espritus que continan una trayectoria, no son libros en blanco que nos pertenecen sino que nuestra misin es escribir una pgina ms intentando ayudarlos a superar los nuevos retos a conquistar. Por este bagaje espiritual, cada hijo es diferente y percibimos mayor o menor afinidad con cada uno de ellos. Maleta diferente, cualidades diferentes y por tanto, proyecto educacional diferente. Querer educar a todos los hijos por igual es un error, porque alguno saldr perdiendo. Hay que ser ecunime pero no igual con cada uno de ellos; poseen necesidades diferentes. Este proyecto educacional posee mayor facilidad para su ejecucin hasta los 8 aos. El Espiritismo nos indica que a esta edad el proceso reencarnatorio es completado y, por ello, es mucho ms difcil modificar tendencias.

    Allan Kardec, en la pregunta 685 del Libro de los Espritus define la educacin como el arte de formar el carcter. Lo que le ensees en la infancia es lo que ser en la vida adulta. Por ejemplo, cuando siempre se trata al nio como a un beb, ests creando un adulto infantilizado; cuando se lo das todo, ests creando un adulto sin lmites. Cuntas veces hemos escuchado aquello de: esta persona no tiene educacin, todo el mundo tiene educacin, slo que existe un problema en la calidad de sta: una buena educacin forma un buen carcter; una mala educacin forma un mal carcter.

    Un ejemplo muy comn que nos muestra que somos hijos de la educacin de nuestros padres, es el del ma-rido, que al casarse, no ayuda en nada a la mujer en las tareas de la casa. A la mujer le tocar la tarea de educar al marido ponindolo en contacto con aquellas cosas o tareas con las que no est familiarizado, porque sus pa-dres le transmitieron que eso era cosas de mujeres. A su vez, los hijos de ambos aprendern a compartir tareas porque sus padres as lo hacen y as se lo transmiten. Hay que ensear a los hijos a colaborar en casa; en general, a ayudar a los dems, a ser til en casa; a ser til en la vida; porque debemos prepararlos para que se enfrenten

  • 25 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    posteriormente a la realidad del momento que les toque vivir y a sus propias pruebas fruto de una previa eleccin. Una buena educacin proporciona seguridad, una mala educacin proporciona inseguridad.

    Y hablando de inseguridad, no debemos educar a los nios con miedo ni en el miedo. Si el nio tiene miedo a alguna situacin, no lo forcemos a pasar por ella, no sabemos las experiencias que trae del pasado. Debemos ayudar a conquistar las situaciones poco a poco. Tampoco debemos infundirle miedo para que se comporte de una determinada manera: el hombre del saco, el cuarto oscuro

    La mente infantil es muy absorbente y debemos esforzarnos por poner a su alcance los conocimientos correctos que precise para, como decamos al principio, ratificar, rectificar o aadir las cualidades que ya posee. A quin pertenece esta gran labor? Pese a que pueda parecer algo retrgrado a priori, esta gran labor pertenece a la mujer, porque sta fue creada ms bella y sensible, mientras que la responsabilidad es de todos ya que son los mismos espritus los que una vez encarnan hombres, otra vez mujeres. Y, es que no debemos olvidar, que la mujer, por sus cualidades en la sencillez y en lo bello, es la que debe adoctrinar al mundo para su progreso. 1

    Elisabeth Garca

    miembro del centro Esprita manuel y Divaldo - cEmYD

    1 Extrado de la entrevista a Raul Texeira en el programa televisivo Transicin

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  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 26

    El libro de los Espritus contiene los principios de la doctrina esprita

    Sobre la naturaleza de los seres del mundo incorpreo, sus manifestaciones y sus relaciones con los hombres; las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la Humanidad. Escrito y publicado segn el dictado y la orden de los espritus superiores.

    por AllAN KARDEc.

    Esta obra as como lo indica su ttulo no es de modo alguno una doctrina personal: es el re-sultado de la enseanza directa de los propios Espritus sobre los misterios del mundo donde es-taremos un da, y sobre todas las cuestiones que interesan a la Hu-manidad; de cierta forma, ellos

    nos dan el cdigo de la vida al trazarnos la ruta de la felicidad venidera. Al no ser este libro el fruto de nuestras propias ideas, puesto que sobre muchos puntos importantes nosotros tenamos una manera de ver totalmen-te diferente, en absoluto nuestra modestia habr de sufrir con los

    elogios; sin embargo, preferimos dejar hablar a aquellos que estn completamente desinteresados en la cuestin.

    Acerca de este libro, el Cou-rrier de Paris (Correo de Pars) del 11 de julio de 1857 contena el siguiente artculo:

    la Doctrina Esprita El editor Dentu ha publicado, hace poco tiempo,

    una obra muy notable; bamos a decir muy curiosa, pero hay cosas que rechazan toda calificacin banal.

    El Libro de los Espritus, del Sr. Allan Kardec, es una pgina nueva del propio gran libro del infinito, y estamos persuadidos de que se ha de colocar un sealador en esta pgina. Sentiramos mucho si se creyera que hemos venido a hacer aqu una publi-cidad bibliogrfica; si pudisemos suponer que as fuera, quebraramos nuestra pluma inmediatamen-te. No conocemos de manera alguna al autor, pero confesamos abiertamente que nos sentiramos feli-ces en conocerlo. Quien escribi la Introduccin que encabeza El Libro de los Espritus debe tener el alma abierta a todos los nobles sentimientos.

    Adems, para que no se pueda sospechar de nuestra buena fe y acusarnos de tomar partido, di-remos con toda sinceridad que nunca hemos hecho

    un estudio profundo de las cuestiones sobrenatu-rales. Pero si los hechos que se produjeron nos han asombrado, por lo menos no nos hicieron encoger de hombros. Somos un poco como esas personas llama-das soadoras, porque no piensan igual que todo el mundo. A veinte leguas de Pars, al atardecer y bajo los grandes rboles, cuando no tenemos a nuestro alrededor ms que algunas cabaas diseminadas, pensamos naturalmente en cualquier otra cosa que no sea la Bolsa, el macadn de los bulevares o los caballos de Longchamp. Muy a menudo nos hemos preguntado y esto mucho tiempo antes de haber escuchado hablar de los mdiums qu pasaba en lo que se ha convenido llamar el Ms All. Inclusive habamos esbozado una teora sobre los mundos in-visibles, que guardamos cuidadosamente para noso-tros y que estamos muy felices en reencontrarla casi por entero en el libro del Sr. Allan Kardec.

  • 27 | Revista Actualidad Espiritista Julio 2011

    A todos los desheredados de la Tierra, a todos los que andan o que caen regando con sus lgrimas el polvo del camino, les diremos: Leed El Libro de los Espritus, esto os har ms fuertes. Tambin a los que estn felices, a los que por la senda slo encuen-tran ovaciones de la multitud o las sonrisas de la for-tuna, les diremos: Estudiadlo, l os har mejores.

    El cuerpo de la obra dice el Sr. Allan Kardec debe ser atribuido plenamente a los Espritus que lo han dictado. Est admirablemente clasificado por preguntas y respuestas. Algunas veces, estas ltimas son simplemente sublimes: esto no nos sorprende; pero, no ha sido necesario un gran mrito para quien supo obtenerlas?

    Desafiamos a los ms incrdulos a rerse mien-tras leen este libro en el silencio y en la soledad. Todo el mundo honrar al hombre que ha escrito su pre-facio.

    La Doctrina se resume en dos palabras: No ha-gis a los otros lo que no quisierais que os hagan. Hubiramos querido que el Sr. Allan Kardec haya agregado: y haced a los otros lo que quisierais que os hiciesen. Mejor dicho, el libro lo dice claramente y, adems, la Doctrina no estara completa sin ello. No basta con no hacer el mal, es necesario tambin hacer el bien. Si no fusemos ms que hombres hon-rados, no habramos cumplido sino con la mitad de nuestro deber. Somos un tomo imperceptible de

    esta gran mquina llamada mundo, y donde nada debe ser intil. Sobre todo no nos digan que se pue-de ser til sin hacer el bien; nos veramos forzados a replicarles con un volumen.

    Al leer las admirables respuestas de los Espri-tus en la obra del Sr. Kardec, nos hemos dicho que habra all un bello libro para escribir. Rpidamente reconocimos que nos habamos equivocado: el libro ya est escrito. Slo conseguiramos estropearlo si buscsemos completarlo.

    Sois hombres de estudio y tenis buena fe para instruiros? Leed el Libro Primero sobre la Doctrina Esprita.

    Estis colocados en la clase de personas que slo se ocupan de s mismas, que hacen como se dice sus pequeos negocios muy tranquilamente y que a su alrededor no ven nada ms que sus propios inte-reses? Leed las Leyes Morales.

    La desdicha os persigue encarnizadamente, y la duda os envuelve a veces con su brazo glacial? Estu-diad el Libro Tercero: Esperanzas y Consuelos.

    Todos vosotros que tenis nobles pensamientos en vuestros corazones y que creis en el bien, leed todo el libro.

    Si hubiere alguien que en su contenido encuentre material para burlas, sinceramente nos compadece-ramos.

    G. DU CHALARD

    Entre las numerosas cartas que nos han sido dirigidas desde la publicacin de El Libro de los Espritus, solamente citaremos dos, porque ambas resumen de alguna manera la impresin que este libro ha producido y el obje-tivo esencialmente moral de los principios que encierra.

    Burdeos, 25 de abril de 1857.

    Seor, Habis puesto a una gran

    prueba a mi paciencia por la de-mora en la publicacin de El Libro de los Espritus, anunciado desde hace tanto tiempo; felizmente no perd por esperar, porque supera todas las ideas que pude haber-me formado de l segn su pros-pecto. Sera imposible describiros

    el efecto que ha producido en m: soy como un hombre que ha salido de la oscuridad; me parece como si una puerta hasta hoy cerrada se hubiese abierto sbitamente; mis ideas han crecido en algu-nas horas! Oh, cun mezquinas y pueriles me parecen las misera-bles preocupaciones de la Huma-nidad, ante ese porvenir del cual yo no dudaba, pero que estaba tan oscurecido por los prejuicios que apenas lo imaginaba! Gracias a la enseanza de los Espritus, ese futuro se presenta con una forma definida, perceptible, mayor y be-lla, y en armona con la majes-tad del Creador. Cualquiera que lea este libro como yo y medite acerca del mismo, encontrar all tesoros inagotables de consuelos, porque abarca todas las fases de

    la existencia. En mi vida he tenido prdidas que fuertemente me han afectado; hoy en da no me dejan ningn disgusto, y toda mi preocu-pacin es emplear con utilidad el tiempo y las facultades para ace-lerar mi progreso, porque ahora el bien tiene un objetivo para m, y comprendo que una vida intil es una vida egosta que no puede hacernos avanzar hacia la vida futura.

    Si todos los hombres que pien-san como vos y yo y encontraris a muchos, as lo espero por el ho-nor de la Humanidad pudiesen entenderse, reunirse, actuar en co-mn, qu fuerza no tendran para acelerar esta regeneracin que nos est anunciada! Cuando vaya a Pars, tendr el honor de veros, y si no es abusar de vuestro tiempo,

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  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 28

    os pedir que desarrollis ciertos pasajes y algunos consejos sobre la aplicacin de las leyes morales a las circunstancias que me son per-sonales. Seor, a la espera de esto, recibid os lo ruego la expresin de todo mi reconocimiento, porque me habis proporcionado un gran bien al mostrarme el camino de la nica felicidad real en este mundo, y quizs os deber, adems, un me-jor lugar en el otro.

    Vuestro devoto servidor, D..., capitn retirado.

    Lyon, 4 de julio de 1857.

    Seor, No s cmo expresaros todo mi

    reconocimiento por la publicacin de El Libro de los Espritus, que

    anhelo por volver a leerlo. Cun consolador es para nuestra pobre Humanidad lo que vos nos habis hecho saber! Por mi parte, os confie-so que ahora soy ms fuerte y ms valiente para soportar las penas y las dificultades vinculadas a mi pobre existencia. Ya he compartido con varios de mis amigos las convic-ciones que he extrado de la lectura de vuestra obra: todos ellos se sien-ten muy felices, porque ahora com-prenden las desigualdades de las posiciones sociales y no murmuran ms contra la Providencia; la es-peranza cierta de un porvenir ms feliz, si proceden bien, los consuela y les da coraje. Seor, quisiera seros til; no soy ms que un pobre hijo del pueblo que se ha hecho una pe-

    quea posicin por su trabajo, pero que carece de instruccin, habiendo sido obligado a trabajar desde muy joven; por lo tanto, siempre he ama-do a Dios y he realizado todo que he podido para ser til a mis seme-jantes; es por eso que busco todo lo que pueda contribuir a la felicidad de mis hermanos. Vamos a reunir-nos varios adeptos que estbamos dispersos; haremos todos nuestros esfuerzos para secundaros: habis levantado el estandarte y nuestra tarea es seguiros; contamos con vuestro apoyo y vuestros consejos.

    Seor, soy, si me atrevo a decir-lo, vuestro hermano, con devocin

    C.

    A menudo se nos ha preguntado sobre la manera por la cual obtuvimos las comunicaciones que son el objeto de El Libro de los Espritus. Resumimos aqu, con mucho gusto, las respuestas que hemos dado so-bre ese tema, lo que nos proporcionar la oportunidad de cumplir un deber de gratitud para con las personas que han tenido a bien prestarnos su colaboracin.

    Como ya lo hemos explicado, las comunicaciones mediante golpes o, dicho de otro modo, a travs de la tiptologa, son demasiado lentas e incompletas para un trabajo de gran extensin; es por eso que nunca hemos empleado este medio: todo ha sido obtenido a travs de la escritura y por intermedio de varios mdiums psicgrafos. Nosotros mismos hemos pre-parado las preguntas y coordinado el conjunto de la obra; las respuestas son textualmente las que han sido dadas por los Espritus; la mayora han sido escritas bajo nuestros ojos, siendo algunas extradas de las co-municaciones que nos han sido dirigidas por nuestros corresponsales, o que hemos recogido en todos los lugares donde hemos estado para hacer estudios: con este fin, los Espritus parecen multiplicar ante nues-tros ojos los temas de observacin.

    Los primeros mdiums que han colaborado con nuestro trabajo son las seoritas B..., cuya complacen-cia no nos ha faltado nunca: el libro ha sido escrito

    casi enteramente por intermedio de las mismas y en presencia de un numeroso pblico que asista a las se-siones, en las cuales tena el ms vivo inters. Ms tar-de, los Espritus prescribieron la revisin completa en reuniones particulares, para hacer all todas las adi-ciones y correcciones que ellos juzgaban necesarias. Esta parte esencial del trabajo ha sido realizada con la colaboracin de la seorita Japhet, que se ha presta-do con la mayor complacencia y el ms completo des-inters a todas las exigencias de los Espritus, puesto que eran ellos los que designaban los das y las horas de sus lecciones. El desinters no sera aqu un mri-to en particular, ya que los Espritus reprueban todo el trfico que pueda hacerse con su presencia; mas la seorita Japhet, que es igualmente una muy notable sonmbula, tena su tiempo empleado tilmente: pero ella ha comprendido que tambin le dara una utili-zacin provechosa al consagrarlo a la propagacin de la Doctrina. En cuanto a nosotros, hemos declarado desde el principio y nos agrada confirmarlo aqu que nunca hemos pretendido hacer de El Libro de los Espritus el objeto de una especulacin, debiendo su producto ser aplicado en cosas de utilidad general; es por eso que siempre tendremos gratitud para con aquellos que se asociaron, de corazn y por amor al bien, a la obra a la que nos hemos consagrado.

    Extrado de la REVISTA ESPRITA, PERIDICO DE ESTUDIOS PSICOLGICOS Ao I Enero de 1858 N 1

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    Por los caminos de betsaida

    Tantas veces dijo el Maestro amaos los unos a los otros, tan-tas veces negaba con la cabeza el hombre de robusta barba. No po-da entender aquello que el llama-do Mesas estaba diciendo, sin embargo, un conocimiento dife-rente y extico a la vez penetraba en su ser taladrndolo.

    Mis adversarios tienen que ser destruidos se deca. Haca mucho tiempo que sus pies ca-minaban constantemente para encontrar a aquellos que todo se lo haban arrebatado. Su pequeo negocio familiar, subido con el su-dor de su padre, y engrandecido por l mismo, haba sido destrui-do por un arranque de envidia de aquellos que no lograban salir hacia adelante. El fuego lo consu-mi todo. Vio como arda hasta el ltimo clavo. Nada pudo hacer. La ruina tambin quem su corazn.

    Y ahora tambin las palabras de Ese le estaban quemando, por-que l necesitaba enfrentamiento, lucha. La guerra arda en su cora-zn. Haba llegado hasta Betsaida con un plan bien estructurado, la venganza era lo que le mantena despierto. Desde el da fatal, haca ya dos meses no haba conseguido dormir. No par hasta conseguir saber quien le haba hecho tanto dao, y en el momento que des-cubri quien y porqu, ya no tuvo sosiego.

    Planeaba su venganza fuera de su tierra. El camino le haba llevado hasta Betsaida. Pernoc-

    tara unas cuantas noches hasta poder alcanzar uno por uno, a los malditos que le destruyeron su modo de vida. Mientras camina-ba sonmbulo, percibi una gran masa de gente en torno a la figura de un hombre. Se par a escuchar, mientras los latidos del corazn se aceleraban al ritmo de su voz.

    Se esconda entre la muche-dumbre. Pensaba que todos le mi-raban, como si cada uno de aque-llos centenares de ojos pudiesen leer en su corazn. Hua la mirada de todos, no confiaba en nadie. Se senta el hombre ms infeliz de la tierra. Su risa franca qued sepul-tada entre los escombros del taller y su corazn generoso se haba llenado de la ms venenosa hiel.

    Dej la familia, los amigos. Todo. Su Canaan natal. Necesi-taba alejarse de todo para poder pensar. Sin embargo se senta como un nufrago en tierra firme. Sus pies estaban all, petrificados en un mar de multitud que no le dejaba moverse.

    El viento le azotaba el rostro con fuerza. La arena se meta en sus ojos y no le permita ver con claridad. En medio de tanto gen-to el dolor de la soledad era ms lacerante. Antepuso el brazo so-bre sus ojos para evitar que las lgrimas y la arena le cegaran del todo, y en un momento de mayor angustia, mientras luchaba con las aguas bravas de su pensamien-to, una mirada se clavaba en la suya, una luz penetraba en su ser.

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  • Julio 2011 Revista Actualidad Espiritista | 30

    Por qu me quieres matar?Por qu me persigues?

    Ya no haba tierra en sus ojos, ya el viento haba cesado. Ahora la muchedumbre callaba y l estaba solo frente a l.

    No es a ti a quien persigo, ni tan solo te conozco (clamaba con una voz sin timbre) La luz del ltimo atardecer del da brillaba con una intensidad desconocida. Su lengua enmudeci y sus ojos se imantaban a los de l...

    Ama y perdona, construye y no destruyas, porque el Padre te conoce lo suficiente para ver en tu corazn

    Acaso una chispa de rabia, ha de quemar el futuro de los tu-yos? Acaso la falta de perdn ha de arruinar la generosidad de tu corazn?

    Mira este horizonte, esta agua serena, crees tal vez que esto siem-pre ser as? Que no podr venir un vendaval enfurecido y romper la paz que lo envuelve?

    Aprende de estas aguas tran-quilas. Llegar la lluvia y rompe-r su paz. Arribar el vendaval y romper su calma. Los pescadores atacarn sus entraas para extraer el alimento obligado.

    Pero todo esto pasar y nueva-mente, cuando todo se haya ajusta-do, las aguas volvern a su cauce y reposarn para meditar tranquila-mente en el nuevo amanecer.

    Senta cada palabra en su alma, en la ms ntima de sus fibras. Lo escuchaba absorto, sin entender, pero comprendiendo al mismo tiempo que El era grande, inmen-so. Que su pequea voluntad que-daba anulada ante el podero de Aquel.

    Ama Natan, ama y no deses-peres, porque el fuego quem lo que deba ser quemado. Viste como

    todo arda y el Padre te permiti ver para que pudieses comprender que todo LE pertenece. T tambin Natan, tambin le perteneces, y El protegi tu vida y la de los tuyos porque ah se encuentra el verda-dero tesoro.

    Tu corazn sin embargo, si-gue retorcindose entre las llamas del fuego, tu alma est aspirando el humo mortal de la rabia, y la ven-ganza, consumir el ltimo hlito de tu vida si no aprendes a conti-nuar sin mirar atrs

    Natan lloraba desconsolada-mente, nadie antes le haba habla-do as, con un extrao pero mara-villoso sentimiento de amor.

    Su familia convino con l, que la venganza era lo mejor. Por qu entonces este nazareno le hablaba de amor El, solo poda amar a los suyos, devolver bien por bien y mal por mal. As era la Ley, as haba sido desde Moiss hasta este mo-mento. Nadie poda ni deba cam-biarla sin sufrir la ira de Yaveh.

    Al adversario haba que aplas-tarlo y llevarlo ante la Ley, para que la condena fuese lo ms dai-na posible, para que todo el mundo conociese la justicia del ojo por ojo. El era la vctima, ellos los asesinos. No poda perdonar, no deba...

    Sus rodillas cayeron al suelo, el peso era demasiado grande y mien-tras, su Voz segua acaricindolo, su presencia lo llenaba de nuevas sensaciones. Muchas personas es-taban delante de l, era difcil ver al Maestro, por eso no entenda por qu lo senta a su lado. Not como el genuino nazareno toc le-vemente los pliegues de su tnica, y un escalofro le corri por todo el cuerpo. Una extraa sensacin se arremolinaba como un torbellino sobre sus concepciones humanas Sus ideas hasta ahora tan claras y ntidas, dejaban de tener sentido, y un calor suave entraba por su ca-

    beza. Estara equivocada la Ley de Moiss? Sera en realidad aquel el Mesas?

    No poda entender nada, pero pudo descubrirlo, cuando el Maes-tro pos su mano sobre su cabeza, y sinti el calor de una nueva rea-lidad.

    La noche tom forma, tambin l form la estructura de su pensa-miento. Volvera a Canaan y se ol-vidara que un da quiso matar. Sus brazos eran fuertes, tena toda la vida para volver a construir, para iniciar nuevas etapas. Pero ya nun-ca sera el mismo. La esencia de un profeta le haba tocado el mismo espritu.

    Llegara a su casa siendo un hombre renovado. Que nadie le hablara de venganza, ni de traicio-nes. Callara su boca lo que haba vivido en Betsaida, para dejar que actuara el corazn generoso que jams debera haber abandonado.

    Natan sin saberlo se haba con-vertido en un nuevo cristiano, a partir de ese momento se dio cuen-ta que la ley del Sanedrn ya no te-na tanto valor. Su fuerza mosaica se desinflaba poco a poco. Empez a beber de la fuente cristiana que un da recogi en los caminos de Betsaida.

    Longina

    CEMYD Centro Esprita Manuel y Divaldo, Reus

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    Amor invencible AmorMdium: Divaldo Pereira FrancoEspritu: Joanna de AngelisPginas: 234 pginas2 edicin

    Se trata de un libro ms de la serie psicolgica, que inici un nuevo lenguaje espiritista, por iniciativa de la benefactora Joanna de Angelis. En l son abordados temas de profundo inters para el ser humano. El amor bajo variados ngulos, desde la visin de Reich -con su propuesta de placer