El Salvaje en El Espejo - Barthra

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  • 8/13/2019 El Salvaje en El Espejo - Barthra

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    g. . B A R T R

    El Salvaje en el espejo

    EJ.i ( 1599 )1

    COORDI - NACION DE DIFUSTON CULTURAL

    UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

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    PR 6 L OGO

    Durante el siglo xvt , acompariando a los conquistadores, llegaron a America unosseres extraiios cuya identidad es intrigante. Aunque parecen simples comparsasen el gran teatro de la conquista, al detenemos a estudiarlos descubrimos que sonportadores de una inmensa carga simb6lica. Es posible que scan tarnbien losguardianes de antiguas claves que nos ayuden a entender la identidad de laHamada cultura occidental. Estos seres misteriosos hicieron su entrada espectacu-

    lar en el corazOn mismo de la gran ciudad de Tenochtitlan donde se extendia laorg -ullosa plaza mayor de Mexico sobre las ruins de los templos aztecas pocosarios despues de haber sido conquistada por los esparioles. Cuando en 1538 dosambiciosos monarcas europ eos el emperador Carlos V y Francisco I de Fran-cia firrnaron por fin la paz, despues de muchos arios de sangrientas gue1ras, elvirrey de Mexico y los conquistadores decidieron engalanar la plaza mayor conlos regocijos de una gran fiesta. Los representantes de la vieja y civilizada Europarealizaron unos festejos cuyo extrano sirabolismo no puede menos que sorpren-demos: en medio de la gran polls representaron, ante los sin duda admirados ojosde los nahuas conquistados, el maravilloso espectaculo del salvajismo occidental.

    El primer dia de la m agnifica fiesta, segim cuenta el cronista Bernal Diaz delCastillo, "amaneci6 hecho un bosque en la plaza mayor de Mexico, con tanta

    diversidad de Ai-

    boles, tan natural como si alli hubieran nacido".1

    Parecia ocurriren la urbe un retorno magic() y barroco de la naturaleza selvatica, invocada por loscivilizadores europeos ante los nuevos altares y palacios de la plaza cristiana. Elbosque artificial de la im.aginaciOn europea se implantaba, como en un suerio, enla ciudad conquistada. Era como un encantamiento:

    Habia en medio unos arboles como que estaban caidos de viejos y podridos, yotros llenos de moho, con unas yerbecitas que parece que crecian de ellos... Ydentro en el bosque habia muchos venados, y conejos, y liebres, y zorros, y adives, y muchos generos de alimanas chicas de las que hay en esta tierra, y dosleoncillos y cuatro tigres pequelios... 2

    El sirnulacro de bosque fue ideado por un caballero natural de Roma, descen-diente de patricios segtin se decia, a quien habiase encomendado la organizaciOnde la fastuosa celebraciOn_ Aunque fue el ingenio de los salvajes mexicanos el que

    1. Historia oerdadera de in conquista de la Nueva Espana, p. 607.2. Loc. cit.

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    se puso en obra para lograr el maravilloso artificio de un bosque en la plaza mayorde Ia ciudad, los actores del teatro salvaje no fueron ellos. Otros extranos salvajesdebian suplantar a los recien descubiertos y conquistados indios:

    Y habia otras arboledas muy espesas algo apartadas del bosque, y en cada una

    de ellas un escuadrOn de salvajes con sus garrotes anudados y retuertos, y sarbssalvajes con arcos y flechas; y vanse a Ia caza..., y salen a la plaza mayor, sobrematar la caza, unos salvajes con otros revuelven una cuestiOn soberbia ent ireellos, que fue harta de ver como batallaban a pie; y desde que hubieron peleadotin rato se volvieron a su arboleda. 3

    i _Quienes eran estos hombres salvajes que festejaban con su exotismo grotescola paz firmada en Aigues-Mortes por los soberanos europeos? Una representaciOnde dos de ellos puede verse todavia hoy en la fachada plateresca de Ia casa deMontejo, en Merida, Yucatan. A todas laces no son una imagen de los indigenasamericanos: son autenticamente europeos, originarios del Viejo Mundo. Son hom-bres barbados desnudos, con el cuerpo profusamente cubierto de vello, armados

    de unos garrotes similares a los bastos del antiguo juego de naipes. zQue hacianestos salvajes europeos en la tierra de los salvajes americanos? LPor que los con-quistadores europeos llegaron acompanados de un hombre salvaje?

    En este libro me propongo investigar la identidad del hombre salvaje europeo.Los medievalistas saben muy bien que se trata de un estereotipo que arraig6literatura y el arte europeos desde el siglo xu, y que cristaliz6 en un tema precisofacilmente reconocible. Sin embargo, el mito del homo sylvestris desborda concreces los limites del medioevo; si examinamos con cuidado el tema, descubrimosun hilo mitico que atraviesa milenios y que se entreteje con los grandes problemasde la cultura occidental. Lo verdaderamente fascinante del mito del hombre salva-

    je es que se extiende durante un larguisirno periodo de la historia, desde suantiquisima encarnaciOn en el Enkidu babilOnico hasta nuestros dias.

    Esta extraordinaria continuidad ofrece singulares problemas metodologicos pa-ra comprender las raices del mito y su larga evoluciOn; al mismo tiernpo, nosofrece una gran oportunidad para explorar ampliamente las condiciones y proce-sos que han auspiciado el surgimiento de la idea (y la praxis) de civilizaciOn, tanestrechamente vinculada a la identidad de la cultura occidental. El hombre llama-do civilizado no ha dado un solo paso sin it acompaila - do de su sombra, el salvaje.Es un hecho ampliamente reconocido que Ia identidad del civilizado ha estadosiempre flanqueada por la imagen del Otro; pero se ha creido que la imagineriadel Otro como ser salvaje y barbaro contrapuesto at hombre occidental hasido un reflejo mas o menos distorsionado de las poblaciones no occident -ales,una expresiOn eurocentrista de la expansion colonial que elaboraba una versionexotica y racista de los hombres que encontraban y sometian los conquistadores ycolonizadores. Yo pretendo, por el contrario, demostrar que la cultura europeagenerO una idea del hombre salvaje mucho antes de la gran expansion colonial,idea modelada en forma independiente del contacto con grupos humanos extra-

    3. Op. cit., pp. 607- 8.

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    2. Un hombre salvale armado de su garrote contempla las razas monstruosas deEtiopia, dibujadas de acuerdo a las clasicas descripciones de Plinio.

    3. En America dos salvajes barbados, con ramas floridas en las manos, sostienenel escudo imperial de Carlos V. Capilla Real de Tlaxcala.

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    4. Un hombre y una mujer salvajes custodian unescudo de armas en un vitral flameco pintadohada 1450,

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    5. Rubio, blanco y barbado, este hombre salvaje amenaza al mundo con su garrote desdelo alto de un inocente aguamanil aleman del ano 1500.

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    nos de otros continentes. Quiero, ademas, demostrar que los hombres salvajes sonuna invenciOn europea que obedece esencialmente a la naturaleza interna de lacultura occidental. Dicho en forma abnipta: el salvaje es un hombre europeo, y lanotion de salvajismo fue aplicada a pueblos no europeos como una transposiciOnde un mito perfectamente estnicturado cuya naturaleza solo se puede entender

    como parte de la evoluciOn de la cultura occidental. El mito del hombre salvaje esun ingrediente original y fundamental de la cultura europea. 4

    En ningim momento pretendo negar o minimizar las profundas tendenciasetnocentristas y colonialistas presentes en la historia de las mentalidades euro-peas. Estoy convencido de que la falta de una cabal comprensiOn de la histOriaprecolombina del hombre salvaje europeo puede oscurecer considerablementenuestra vision de la conciencia colonialista y de las imagenes occidentales sbbrelos habitantes del Nuevo Mundo. 5 Sin embargo, el mayor interes que a mi juiciotiene el estudio de este grupo primitivo imaginario europeo radica en las jivesfundamentales que nos proporciona para entender la civilizaciOn occidental, esaidea indispensable pero escurridiza que se ha ido elaborando a lo largo de mile-nios. Como antrop6logo estoy interesado tanto en el analisis de los mitos como en

    el estudio de los Ilamados grupos primitivos. Al tratar de descifrar Ia identidad deestos salvajes traidos por los conquistadores europeos, se me ofrece Ia preciosaoportunidad de aunar mis intereses para estudiar al hombre salvaje como mito; y para mayor deleite tengo la posibilidad de estudiar la historia y la etnografia deeste mito en el contexto de la cultura que ha creado la notion moderna de civiliza-ciOn, la cultura occidental. Mi primera impresi6n, al observar a los salvajes euro-peos que liegaron a America, fue que esos rudos conquistadores habian traido Supropio salvaje para evitar que su ego se disolviera en la extraordinaria otredadque estaban descubriendo. Parecia como si los europeos tuviesen que templar.lascuerdas de su identidad al recordar que el Otro su alter ego siempre haexistido, y con ello evitar caer en el remolino de la autentica otredad qua losrodeaba. El simulacra, el teatro y el juego del salvajismo de un salvajismo

    artificial evitaba que se contaminasen del salvajismo real y les preservaba suidentidad coma hombres occidentales civilizados.

    4. Los salvajes representados en la portada de la casa de Montejo en Merida han lido Ilamados "indioslanudos" por Manuel Toussaint, con lo que introduce una gran confusiOn at implicar que elan 'ma representaciOn

    curiosa de los habitantes del Nuevo Mundo. A pesar de que se percata de que se trata de un elemento gOticomedieval incnistado en un contexto plateresco y de que son similares a los homb