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1 ARTE Y PSICOANALISIS O PSICOANALISIS COMO ARTE: COINCIDENCIAS EN LOS DISTINTOS CAMPOS Cecilia Teodora RODRÍGUEZ PLASENCIA Fue en los albores del turbulento siglo XX que el Psicoanálisis hizo su entrada a la cultura. Los primeros estudios sobre la histeria y la publicación de la “Interpretación de los sueños” en 1900 marcaron el inicio de una época en la que se propusieron nuevos elementos para dar cuenta de lo más intimo del ser humano. Desde entonces, el pensamiento psicoanalítico se ha ido nutriendo de la constante investigación a partir de problemáticas a las que nos van enfrentando los distintos modos de subjetividad de cada época. En la continua reflexión, el cruce con otras disciplinas ha sido muy importante y no es difícil encontrar los paralelismos que con frecuencia se dan en los distintos campos a partir de investigaciones, propuestas y cuestionamientos que desde los otros ámbitos enriquecen las diversas perspectivas. En lo que se refiere al arte y el psicoanálisis, o bien, al psicoanálisis como arte, veamos algunas coincidencias. La época de Freud era la de la modernidad , respecto a la cual él contribuyó a dar un giro trascendental que ha tenido gran influencia en las concepciones contemporáneas en relación al conocimiento, la razón, la linealidad, y tantas otras que imperaban en su tiempo. En esa época, por el lado del arte, también se dio un quiebre tanto en la concepción del arte en sí mismo, como en los modos en los que este se inserta en la cultura. La influencia de los movimientos de vanguardia, implicó un importante giro en el arte desde las primeras décadas del siglo XX, no solo en cuanto a los modos de producción del mismo, sino que incluso se transformaron las formas tradicionales de percepción y representación. Cada una de estas propuestas implicó en su momento rupturas que marcaron cuestionamientos estéticos, éticos, axiológicos y ontológicos, enfocados desde otros ángulos por diversas disciplinas. El sujeto, mundo interno, lenguaje,

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    ARTE Y PSICOANALISIS O PSICOANALISIS COMO ARTE:

    COINCIDENCIAS EN LOS DISTINTOS CAMPOS

    Cecilia Teodora RODRGUEZ PLASENCIA

    Fue en los albores del turbulento siglo XX que el Psicoanlisis hizo su entrada a la

    cultura. Los primeros estudios sobre la histeria y la publicacin de la

    Interpretacin de los sueos en 1900 marcaron el inicio de una poca en la que

    se propusieron nuevos elementos para dar cuenta de lo ms intimo del ser

    humano. Desde entonces, el pensamiento psicoanaltico se ha ido nutriendo de la

    constante investigacin a partir de problemticas a las que nos van enfrentando

    los distintos modos de subjetividad de cada poca. En la continua reflexin, el

    cruce con otras disciplinas ha sido muy importante y no es difcil encontrar los

    paralelismos que con frecuencia se dan en los distintos campos a partir de

    investigaciones, propuestas y cuestionamientos que desde los otros mbitos

    enriquecen las diversas perspectivas. En lo que se refiere al arte y el psicoanlisis,

    o bien, al psicoanlisis como arte, veamos algunas coincidencias.

    La poca de Freud era la de la modernidad , respecto a la cual l contribuy a dar

    un giro trascendental que ha tenido gran influencia en las concepciones

    contemporneas en relacin al conocimiento, la razn, la linealidad, y tantas otras

    que imperaban en su tiempo. En esa poca, por el lado del arte, tambin se dio

    un quiebre tanto en la concepcin del arte en s mismo, como en los modos en los

    que este se inserta en la cultura. La influencia de los movimientos de vanguardia,

    implic un importante giro en el arte desde las primeras dcadas del siglo XX, no

    solo en cuanto a los modos de produccin del mismo, sino que incluso se

    transformaron las formas tradicionales de percepcin y representacin. Cada una

    de estas propuestas implic en su momento rupturas que marcaron

    cuestionamientos estticos, ticos, axiolgicos y ontolgicos, enfocados desde

    otros ngulos por diversas disciplinas. El sujeto, mundo interno, lenguaje,

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    representacin, acto, forma, sentido y todas las pasiones humanas, han

    encontrado particulares modos de exploracin, mediante la infinita creatividad de

    aquellos artistas que han influido y siguen influyendo en el pensamiento

    contemporneo, dando pautas para innovar con nuevas propuestas y

    cuestionamientos, o simplemente nuevas modalidades tcnicas que revolucionan,

    a veces de modo escandaloso, las formas anteriores. El psicoanlisis tambin

    revolucion de modo escandaloso la concepcin que se tena del ser humano,

    pero indudablemente fue una extraordinaria aportacin que desde sus primeros

    postulados hasta nuestros das nos ha brindando elementos para explorar lo ms

    intimo y fundamental del ser humano. Ahora bien, si hoy podemos hablar de

    psicoanlisis contemporneo es precisamente porque esta definicin subraya el

    modo en el que a lo largo del siglo, nuestra disciplina se ha desarrollado. Las

    transformaciones en la tcnica y los nuevos paradigmas que dan cabida a la

    comprensin de problemticas que hace algunas dcadas no encontraban

    sustento terico, implican nuevos abordajes y desarrollos conceptuales que dan

    cuenta de la subjetividad propia de esta poca.

    Es as que los psicoanalistas desde hace tres dcadas hablamos de nuevas

    patologas, problemticas fronterizas y fronteras del psicoanlisis. Con esto se

    subraya que hay cambios no solo en las modalidades sintomticas comunes en el

    malestar de la cultura contempornea, sino tambin que el psicoanlisis clsico

    con el que Freud sent las bases para la comprensin del psiquismo humano ha

    traspasado los lmites de sus paradigmas iniciales en aras de un desarrollo en

    permanente actualizacin.

    Ahora bien, cmo podemos echar una mirada a esto, desde el arte

    contemporneo? Qu elemento nos puede servir de reflexin en el cruce entre

    ambas disciplinas en las que la idea de contemporaneidad subraya el modo de

    insertarse en la cultura? Vamos a tomar como hilo conductor de esta reflexin el

    Performance, pues hay en la historia una interseccin muy interesante entre lo que

    aconteci en el momento en el que surgi esa expresin artstica, las nuevas

    teorizaciones en el psicoanlisis y un nuevo paradigma de la ciencia.

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    Fue a finales de los aos sesentas, que La Teoria General de los Sistemas, de

    Von Bertalanfy (1968) gener un giro epistemolgico que reorient el

    pensamiento y la visin del mundo mediante un nuevo modelo cientfico que

    contrastaba con el anterior, unidireccionalmente causal de la ciencia clsica. Este

    nuevo paradigma se expandi en las ms variadas direcciones abriendo una

    nueva comprensin a cualquier tipo de relacin en la que ningn sistema puede

    ser concebido ms que como sistema abierto, en el cual cada parte del mismo

    est implicada en una interrelacin inevitable. Estas ideas no son para nada

    lejanas al giro que aconteci en el psicoanlisis en esos mismos aos en cuanto al

    modo en el que la prctica fue replanteada y comprendida en un movimiento que

    se fue implantando con mucha fuerza tanto en Europa como en Latinoamrica. Me

    refiero al giro que se dio en la conceptualizacin de la transferencia y

    contratransferencia, quedando ambas establecidas como un campo especifico

    entre analizando y analizante, en el que se producen los distintos intercambios a

    partir de mociones inconscientes puestas en circulacin en el marco del dispositivo

    analtico. Ese campo, es un sistema abierto en el que de manera indita circulan

    afecto, palabras, silencios, actos, y la irrupcin de cualquier manifestacin que

    rompe la lgica ordinaria de lo que llamamos consciencia.

    Por el lado del arte, es tambin en los aos 70, cuando entra en auge el

    performance. La propuesta del performance es que tanto el artista como el

    espectador son parte de un campo establecido en el contexto de una produccin

    artstica en el cual se detonan todo tipo de afectos y emociones. As pues, desde

    la lgica de los sistemas abiertos, tanto en el campo del performance como aquel

    del dispositivo analtico, se propician distintos modos de encuentro en los que

    irrumpe lo ms pasional del ser humano.

    Siguiendo con esta trenza entre arte, psicoanlisis y el paradigma de Bertalanfy,

    mi punto a destacar es la cuestin de lo performativo en el dispositivo

    psicoanaltico. En este sentido lo que pretendo es simplemente resaltar la cuestin

    de la presencia del analista con toda su subjetividad en juego. Ciertamente este es

    depositario de las proyecciones del paciente y puede de esta forma ser objeto de

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    repeticin de un modo de relacin sostenido con las figuras parentales (para

    subrayar los primeros planteamientos freudianos) o cualesquiera otras, pero el

    asunto es el giro que desde los aos setentas se da a la comprensin de lo que se

    pone en juego en la especificidad de un proceso psicoanaltico.

    Para hacer una metfora con un mbito del arte, podemos pensar en el cambio

    radical que hay del teatro clsico a la performance. En el teatro el artista

    representa un personaje, mientras que en el performance, no hay representacin

    alguna. Lo que se suscita es real y depende del interjuego entre los participantes,

    sean estos actores o pblico. Lo que se produce son vivencias, no

    representaciones, por eso se pierde la lnea divisoria entre el objeto del arte y el

    sujeto del arte. La vida de algunos artistas, adquiere esta dimensin.

    En el mbito psicoanaltico, el analista no representa ningn papel. Es, vive y

    participa con todo su ser en un proceso que lo implica en cuanto sujeto impactado

    con las proyecciones y vivencias desencadenadas por lo que se pone en

    circulacin en cada sesin de un proceso analtico. La irrupcin de lo inconsciente

    no es distinta a la de otros mbitos de encuentro humano, pero la interpretacin

    psicoanaltica abre la posibilidad de que la vivencia cobre otros sentidos distintos a

    la mera repeticin fijada bien sea por un fantasma neurtico, un guion perverso, un

    delirio psicticoo cualquier otra cosa.

    Lo performativo del anlisis, concebido en ese sentido, es la produccin de un

    campo especifico en el que se detonan mociones conscientes e inconscientes que

    marcan el curso de las intervenciones de los participantes, quienes en cada

    momento van generando configuraciones que propician en el uno la reaccin del

    otro, teniendo desde luego la especificidad del trabajo analtico que a partir de lo

    que se da, lleva al analista a la interpretacin.

    Para explorar desde el lado del arte este paralelismo en la produccin de distintos

    campos y tambin para ahondar algunos aspectos de las llamadas patologas

    contemporneas, voy a tomar algo del trabajo de una mujer considerada

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    actualmente como la abuela del performance, del cual ha sido una de sus

    principales exponentes.

    En Latinoamrica, el arte del performance ha sido ampliamente trabajado desde

    hace muchos aos, pero si eleg a Marina Abramovic, artista serbia, fue por su

    condicin de pionera, adems de que la hibridacin cultural1 propia de nuestra

    poca difumina cada vez ms las fronteras en las concepciones del arte o del

    mismo psicoanlisis de una regin u otra, aun cuando la subjetividad histrica le

    d a cada uno su acento particular.

    Marina Abramovic, tiene una larga trayectoria en el arte del performance. Sus

    presentaciones a lo largo de tres dcadas han tenido gran impacto in situ, y por

    medio de todo tipo de espacios cibernticos, sigue conmoviendo a espectadores

    de todo el mundo, que al igual que yo, han visto las filmaciones de su trabajo con

    el que refleja muchas de las vicisitudes de un mundo cada vez ms globalizado y

    marcado por lo que los psicoanalistas encontramos en la subjetividad del mundo

    contemporneo en el que la cuestin del exceso, lmites, desbordes, vaco

    representacional, exacerbaciones narcisistas y otras problemticas, han abierto la

    conceptualizacin de situaciones que enfrentamos da a da.

    En este contexto es que Abramovic, con la justificacin del arte, ha traspasado

    casi todos los lmites horrorizndonos o fascinndonos, pero definitivamente

    impactando con la manera en que aborda las diversas viscicitudes del ser

    humano. Ella no solo trastoca los lmites de la esttica y la tica, o los lmites

    entre lo sublime y lo abyecto, sino que tambin explora los lmites del dolor fsico y

    emocional en un empuje continuo al desborde y el exceso, que la han puesto

    incluso en la frontera entre la vida y la muerte, la cordura y la locura. Del mismo

    modo, Abramovic hace perder el lmite entre la artista y el espectador en el campo

    creado durante sus performances, e incluso el lmite entre su propia vida y su

    obra, ya que en su caso, este se borra. Marina, sujeto, se vuelve su propio objeto

    en una dialctica en la que su vida abre en cada puesta en acto, una experiencia

    de goce inaudito. A continuacin, comentar brevemente 3 de sus performances

    1 Trmino usado en el sentido propuesto por Nestor Garcia Canclini en su libro culturas hbridas.

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    mediante los cuales quisiera subrayar la intensidad de lo que se produce en un

    campo performativo, las problemticas de lo que esta mas all de las palabras y

    por ltimo, la cuestin del encuentro en una situacin transferencial.

    PERFORMANCE: RITMO 0

    En 1974, Marina llev a cabo uno de sus performances ms impactantes y ms

    recordados de su carrera: Ritmo O. En esa ocasin, la artista se coloc junto a

    una mesa sobre la que haba dispuesto diversos objetos: Miel, uvas, aceite,

    cerillas, pluma, tenedor, y muchos otros entre los que se incluan una pistola y una

    bala. En la pared haba escrito un texto que deca Hay setenta y dos objetos en

    la mesa, los cuales pueden usarse sobre m como se quiera. Yo soy el objeto.

    Con esta invitacin, el pblico empez una interaccin en la que los primeros

    acercamientos a Marina poco a poco fueron dando paso a intervenciones cada

    vez ms agresivas. Esta violencia desmedida de los participantes culmin seis

    horas ms tarde, en un momento en el que uno de ellos le apunto con la pistola,

    ya cargada con la bala. Otro espectador reaccion e intervino desviando el

    trayecto apuntado. El acto se detuvo con el horror de lo que en ese momento se

    haba vuelto posible.

    Qu sucedi ah? Desde mi punto de vista este tipo de performance, literalmente

    fue una puesta en acto que nos enfrenta a la cuestin del desborde pulsional

    cuando cae la prohibicin. Cuando la artista se ofreci pasivamente,

    masoquistamente, ante un pblico que se fue embriagando con el poder de un

    sadismo sin tapujos, poco a poco, bajo el amparo de la permisividad se fue

    estableciendo un campo perverso. El interdicto sper yoico cedi, y as, la

    interaccin entre los espectadores poco a poco abri paso al dominio, sadismo,

    desobjetalizacin, exceso y destructividad, que se evidenciaron en un momento de

    cada general de la represin. La trasgresin cmplice abri paso a un desborde

    pulsional sin sublimacin ni metfora alguna. Solo acto. En Ritmo O, Marina hizo

    evidente el lado oscuro que de acuerdo a Roudinesco (2009), forma parte de todo

    ser humano. Pero adems da cuenta de la desobjetalizacin a la que alude Green

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    (1990) en su texto sobre el mal2 , fuerza tantica que da entrada a la

    deshumanizacin que permite tantas atrocidades que esta poca ha vuelto

    masivas, sostenidas en el trasfondo angustiante y despiadado del ser humano. Es

    una denuncia puesta en acto, de situaciones que se repiten en diversos campos.

    PERFORMANCE: BALKAN BAROQUE 3

    Con este performance, y teniendo como trasfondo el tema de la Guerra en los

    Balcanes, Marina hizo un espectculo del horror en su ms cruda expresin.

    Durante varios das ella permaneci sentada sobre una enorme pila de huesos de

    animal mientras se dedicaba a limpiarlos cuidadosamente, haciendo caso omiso a

    la descomposicin progresiva de la carne que iba tornando el ambiente en ms y

    ms insoportable.

    La nica iluminacin del lugar en el que se instal, era la luz de unas pantallas de

    video que exhiban imgenes de sus padres. Mientras estuvo limpiando los

    huesos, Marina estuvo narrando incesablemente, la leyenda del lobo-rata, criatura

    que devora a los de su misma especie cuando tiene miedo.

    Lo indecible, lo in elaborable, lo impensable en su justa dimensin, aparecen

    contundentemente con el espanto y lo siniestro de este performance. No hay un

    discurso sino una experiencia envolvente de angustia, el horror de lo abyecto, el

    dolor y la vulnerabilidad humana. La locura de guerra, los asesinatos, violaciones,

    xodos, violencias, crueldad, desamparo, Pueden realmente explicarse de otra

    manera? Cmo expresar aquello para lo que las palabras nunca son suficientes?

    No son las emociones y sensaciones corporales, las ms cercanas al grito?

    Desborde sin posibilidad de contencin. Imposibilidad de tramitacin psquica de lo

    que no alcanza a ser elaborado, metabolizado, a decir de Bion. La salida por el

    acto, tan comn en nuestras teorizaciones actuales, se acota en un mbito

    artstico que justifica un despliegue racional para lo que lleva un trasfondo que

    invita a pensar, precisamente en lo irracional. Pero a diferencia de Ritmo O, aqu si

    hay metfora. Al menos en cuanto a la representacin de la masacre del

    2 Green A. Porqu el mal? En Nueva clnica psicoanaltica y la teora de Freud. 3 Este performance fue presentado en la Bienal de Venecia en 1977, obteniendo el premio Len de Oro.

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    exterminio en la guerra. En donde no hay metfora es en el hecho de la

    experiencia real de la escenificacin que es en s una vivencia. La crudeza de un

    real sin tapujos, mediante una clara alusin a la carnicera humana, hace que el

    espectador lo sienta. No se trata de lo consciente e inconsciente, sino de lo

    decible o indecible. No es lo reprimido, sino lo que no cabe en ninguna palabra, y

    encuentra en el acto, un intento de simbolizacin, y de elaboracin del horror y

    sufrimiento indescriptibles. En nuestro trabajo en la clnica, esto evoca las

    situaciones en las que no es lo que el paciente dice, sino lo que nos hace sentir

    cuando es nuestro propio cuerpo el que recibe el impacto emocional, brjula que

    nos permite guiarnos en los linderos de lo indecible. He aqu otro aspecto sobre lo

    que se ha estado trabajando tanto en las teorizaciones actuales.

    PERFORMANCE LA ARTISTA ESTA PRESENTE

    Este performance que se llevo a cabo en el museo MOMA, en el ao de 2010 le

    sigue dando la vuelta al mundo. Ah, Abramovic cre una atmsfera

    completamente distinta a la que se dio en Ritmo Cero, o Balkan Baroke. Si en

    aquellas ocasiones se dio un despliegue de destructividad, deshumanizacin y

    desencuentro, en este otro en cambio se abri un campo de cercana, de

    silenciosa interrogacin y encuentro entre la artista y los distintos espectadores

    que uno a uno, durante un tiempo de aproximadamente 700 horas, se sentaron

    momentneamente frente a ella, en silencio y en un despliegue emocional distinto

    en cada circunstancia que abarco desde la curiosidad y desafo, hasta la

    conmocin y el llanto. Las fotografas que se tomaron de los distintos participantes

    que ocuparon la silla, dan cuenta del impacto de esos breves encuentros.

    El repliegue narcisista de nuestros das, el individualismo que desconoce la

    alteridad, el no- lugar4 que de continuo habitamos, la falta de intimidad que

    contrasta con la multiplicacin de las relaciones en red que poco a poco va

    transformado nuestros modos de vivir, parecen evidenciarse de modo contundente

    en este performance en el que Marina abri un espacio para un contacto visual

    con distintas personas con quienes en silencio se estableci este tipo de

    comunicacin humana, por dems extrao en un mundo en el que cada vez 4 No-lugar de acuerdo a la terminologa acuada por Marc Auge.

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    parece darse menos la cercana, en contraste con la proliferacin de encuentros

    virtuales en los que impera todo, excepto la intensidad del silencio compartido.

    Qu es lo que la misma mujer despert en cada uno de los ocupantes de la silla?

    Qu es lo que en cada uno gener tan distintas emociones? No se hace

    evidente un campo muy similar a aquel con el que trabajamos los psicoanalistas?

    En el curso de este performance, en el que al igual que en muchos otros, el arte y

    la vida se confunden, se dio un acontecimiento que sorprendi a todos los

    espectadores. Repentinamente ocup la silla otro artista. Ulay, el hombre con

    quien durante muchos aos Marina haba tenido una relacin sentimental y

    artstica. Aos de trabajo y de vida. Ellos se haban separado en 1988 haciendo

    un performance llamado Los amantes. No se volvieron a ver, asi que al abrir los

    ojos, el encuentro con Ulay no necesito de ninguna palabra para generar el

    impacto de un reencuentro de ese tipo. Impacto sorpresivo que conmovi a

    quienes lo presenciaron y a los que lo siguen comentando en los videos que

    circulan en la red. Despus de un minuto frente a Ulay, y con el torbellino de

    emociones desatado en ella y en todos los espectadores, Marina cerr los ojos

    para abrirlos y encontrarse enseguida con el nuevo ocupante de la silla,

    guardando para si, sea lo que sea que en este performance atraves su vida.

    El campo establecido por Marina en esta ocasin, me hizo inevitable pensar en la

    similitud con nuestro propio trabajo como `psicoanalistas, inmersos en un campo

    transferencial que produce distintas emociones y evocaciones en cada encuentro

    particular. Un encuentro que abre y cierra y en el que las propias emociones,

    deseos y dems, deben ser contenidos en aras de la abstinencia y neutralidad

    para recibir, hora tras hora, al siguiente ocupante de la silla o el divn. Las

    situaciones obviamente son muy distintas por el modo en el que los psicoanalistas

    trabajamos con lo que se produce en cada encuentro, que adems es parte de un

    proceso, sin embargo, me pareci un paralelo hermossimo de lo que pasa cuando

    es el psicoanalista y no la artista quien espera lo que se produce en cada

    encuentro con otra persona, y el modo en el que uno tiene que lidiar con las

    propias emociones, como hizo Marina tras encontrar a Ulay, para continuar con la

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    siguiente persona, en nuestro caso, el siguiente analizando. Es muchsimo ms lo

    que se puede decir de estos trabajos, pero mediante esta breve exposicin, solo

    quise mostrar como la cuestin del campo, que se ha vuelto un elemento

    importante en nuestra disciplina, se trenza con el arte y los distintos paradigmas

    que trazan lneas de pensamiento que enriquecen cada poca. En estos dos

    campos, el producido por el performance, y el campo analtico, se ponen en

    circulacin los avatares emocionales de todos los participantes. Los artistas lo

    muestran y los psicoanalistas trabajamos con eso. Hay que subrayar que la

    abstinencia de nuestro encuadre marca un lmite necesario para poder atravesar

    las vicisitudes en las que transferencialmente quedamos inmersos con cada

    analizante a sabiendas de que a veces el campo puede ser tan terrible como el de

    la agresividad detonada en Ritmo cero, enfrentarnos a lo indecible, como Balkan

    Baroke, incitndonos a encontrar formas de narrar e historizar aquello que

    desborda la capacidad simblica, o bien, simplemente y como en todos los casos,

    propiciar un lugar de encuentro e intimidad que sin atrincherarnos en las

    descripciones psicopatolgicas, nos acerque ms al alma humana.

    Es en este sentido en el que el lugar del analista en el campo transferencial, no

    dista mucho de la concepcin performativa del acontecimiento dentro de un

    encuadre determinado. La vivencia es lo que est en juego y no est por dems

    decir, que es el arte de cada analista el que posibilitara cualquier trans-formacin

    que el proceso psicoanaltico implique.

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