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“Los anarquistas en la crisis política española” de José Peirats LOS ANARQUISTAS EN LA CRISIS POLÍTICA ESPAÑOLA José Peirats CAPÍTULO I DE LOS ORIGENES A LAS PRIMERAS GRANDES LUCHAS Desde la fundación de la Sección Española de la Primera Internacional (1869) el movimiento obrero de tendencia anarquista no dejó nunca de existir, pública o clandestinamente, bajo distintas denominaciones: como Federación Regional Española (declarada fuera de la ley en 1872, continuó existiendo secretamente hasta la disolución de la Internacional); como Federación de los Trabajadores de la Región Española (desde 1881 a 1888); como Pacto de Unión y Solidaridad (de 1889 a 1896); como Solidaridad Obrera (de 1904 a 1909); en fin, como Confederación Nacional del Trabajo (C. N. T.) hasta nuestros días. A últimos del siglo XIX y primeros del XX el movimiento decae a causa de la clandestinidad forzada y de la crisis interior (escisión de los elementos autoritarios adictos a la política de Carlos Marx, cuyo mensajero en España es el francés Pablo Lafargue). También a causa de las fuertes represiones. La más encarnizada fue la que tuvo lugar contra la supuesta sociedad de malhechores denominada "La Mano Negra" (1882). Este famoso proceso tuvo el origen siguiente. A causa de las persecuciones contra los internacionalistas funcionaban secretamente algunos núcleos. En Andalucía los componentes de uno de esos núcleos secretos se Habían organizado con un cierto rigor sistemático para la propia protección. Al militante que cayese preso, los demás compañeros se comprometían a ayudar a su familia o a vengarle si era asesinado. Ocurrió el hecho banal de que uno de ellos, por despecho amoroso, hizo delaciones a la Guardia Civil. Este desgraciado apareció un día asesinado. Los caciques terratenientes y la Guardia Civil aprovecharon la ocasión para montar un fantástico proceso. En un muro del pueblo de Villamartín aparecieron pintadas las huellas de una mano: la "mano negra". En el monte, bajo un montón de piedras, los guardias "descubrieron", también, un macabro reglamento de la sociedad secreta, "fundada para el robo y el asesinato de la gente de orden". La represión no se hizo esperar, y estuvo a cargo de dos personajes: el 5

Los Anarquistas En La Crisis PolíTica EspañOla José Peirats

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  • 1. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats LOS ANARQUISTAS EN LA CRISIS POLTICA ESPAOLA Jos Peirats CAPTULO I DE LOS ORIGENES A LAS PRIMERAS GRANDES LUCHAS Desde la fundacin de la Seccin Espaola de la Primera Internacional (1869) el movimiento obrero de tendencia anarquista no dej nunca de existir, pblica o clandestinamente, bajo distintas denominaciones: como Federacin Regional Espaola (declarada fuera de la ley en 1872, continu existiendo secretamente hasta la disolucin de la Internacional); como Federacin de los Trabajadores de la Regin Espaola (desde 1881 a 1888); como Pacto de Unin y Solidaridad (de 1889 a 1896); como Solidaridad Obrera (de 1904 a 1909); en fin, como Confederacin Nacional del Trabajo (C. N. T.) hasta nuestros das. A ltimos del siglo XIX y primeros del XX el movimiento decae a causa de la clandestinidad forzada y de la crisis interior (escisin de los elementos autoritarios adictos a la poltica de Carlos Marx, cuyo mensajero en Espaa es el francs Pablo Lafargue). Tambin a causa de las fuertes represiones. La ms encarnizada fue la que tuvo lugar contra la supuesta sociedad de malhechores denominada "La Mano Negra" (1882). Este famoso proceso tuvo el origen siguiente. A causa de las persecuciones contra los internacionalistas funcionaban secretamente algunos ncleos. En Andaluca los componentes de uno de esos ncleos secretos se Haban organizado con un cierto rigor sistemtico para la propia proteccin. Al militante que cayese preso, los dems compaeros se comprometan a ayudar a su familia o a vengarle si era asesinado. Ocurri el hecho banal de que uno de ellos, por despecho amoroso, hizo delaciones a la Guardia Civil. Este desgraciado apareci un da asesinado. Los caciques terratenientes y la Guardia Civil aprovecharon la ocasin para montar un fantstico proceso. En un muro del pueblo de Villamartn aparecieron pintadas las huellas de una mano: la "mano negra". En el monte, bajo un montn de piedras, los guardias "descubrieron", tambin, un macabro reglamento de la sociedad secreta, "fundada para el robo y el asesinato de la gente de orden". La represin no se hizo esperar, y estuvo a cargo de dos personajes: el jefe de la Guardia Civil de Jerez, Toms Prez Monforte, y su ayudante Oliver. Todos los asesinatos, robos o incendios que se haban cometido o cometieron fueron introducidos en el proceso. El tormento les fue rigurosamente aplicado a los numerosos detenidos para arrancarles las declaraciones que de antemano se pretendan. La reaccin se propona estas dos cosas: desacreditar el movimiento anarquista y decapitarle de sus ms influyentes elementos. Fueron condenados a muerte y ejecutados los hermanos Pedro y Francisco Corbacho y Juan Ruiz (de la Comisin Comarcal), y Cristbal Fernndez, Manuel Gago, Gregorio Snchez y Juan Galn. Len Ortega evit el cadalso por haber enloquecido en la crcel. Once ms fueron condenados a cadena perpetua, de los cuales murieron varios en presidio antes de producirse el indulto al cabo de veinte aos. Este indulto fue determinado por una campaa de agitacin internacional. Desde 1880 a fines de aquel siglo se produjo un cierto renacimiento intelectual en los medios anarquistas: fundacin del peridico satrico La Tramontana, por Jos Llunas (Barcelona, 1881); 5
  • 2. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats Primer Certamen Socialista, organizado por el Centro de Amigos de Reus (Tarragona), en 1885; fundacin de la revista Acracia (Barcelona, 1886); publicacin del peridico El Productor (Barcelona, 1887); Segundo Certamen Socialista (Barcelona, 1889). A estos certmenes concurrieron los mejores escritores del anarquismo espaol y el ms grande de sus pensadores: Ricardo Mella. En 1892 tuvo lugar la famosa insurreccin campesina de Jerez de la Frontera. Ms de cuatro mil campesinos tomaron por asalto esta ciudad al grito de "Viva la anarqua". "Lo de la rebelin campesina del 92 no fue ms que eso: un acto de soadores. Con palos y hoces queran vencer a los seores de Jerez que vivan, bien guardados, de sus tierras sin verlas siquiera, mientras ellos, que las labraban, apenas si podan comer"1. El escritor Blasco Ibez ha glosado este episodio en su novela La Bodega. El apstol crata andaluz Fermn Salvochea, que estaba en la crcel de Cdiz cuando se desarrollaron los sucesos, fue hecho responsable del levantamiento y condenado a doce aos de presidio. El fiscal haba pedido cincuenta y dos aos! Por estos sucesos fueron condenados a muerte y ejecutados los nombrados Burique, Lamela, Lebrijano y Zarzuela. Dieciocho otros acusados fueron sentenciados a cadena perpetua y otras fuertes penas. Fueron tambin indultados a principios de este siglo mediante campaa internacional. El siglo XIX espaol se despidi ruidosamente con las explosiones de la dinamita anarquista. En Barcelona, el 24 de septiembre de 1892, Paulino Palls arroj una bomba contra el general Martnez Campos, uno de los autores de la Restauracin. El gesto de Palls fue en represalia de las ejecuciones de Jerez. Ejecutado Palls, otro anarquista, Santiago Salvador, queriendo vengar la muerte de aquel, arroj a su vez una bomba sobre el patio de butacas del aristocrtico Teatro del Liceo barcelons (8 de noviembre del mismo ao). Hubo veinte muertos. La polica efectu una batida entre los anarquistas, y a fuerza de tormentos consigui que algunos se declarasen autores del atentado. Fueron condenados a muerte Jos Codina, Mariano Cerezuela, Jos Bernat, Jaime Sogas, Jos Salvat y Manuel Archs. La polica, entretanto, consigui descubrir al verdadero autor de las explosiones y, no obstante la confesin, llev a cabo todas las ejecuciones. El hijo de Archs recibi de su padre una carta que le escribi poco antes de ser ejecutado, en la que deca: "... Puede que maa alguien te diga que tu padre fue un criminal. Dile en voz alta que fue inocente del crimen que se le imput... As lo comprenders t y espero que no te amilane el fin de tu padre; antes a., contrario, que te sirva de estmulo y de mvil para difundir por todas partes los principios a los cuales ofrezco mi vida..." Este hijo de Archs fue asesinado aos despus por las bandas de pistoleros que actuaron impunemente cuando el virreinato de los generales Martnez Anido y Arlegui. En junio de 1896, tambin en Barcelona, dos bombas fueron arrojadas en medio de una procesin en la que desfilaba el capitn general. Hubo varias vctimas y el gobierno se libr a una feroz como ciega represin. Es el negro captulo de los martirios de Montjuich. Centenares de presos, muchos trados de la regin en conduccin ordinaria (a pie por las carreteras), quedaron hacinados en los calabozos de la fatdica fortaleza barcelonesa. Haba entre ellos destacadas personalidades del movimiento anarquista, como Anselmo Lorenzo, Tarrida del Mrmol, Teresa Claramunt, Federico Urales y Jos Llunas. Instruy el proceso el comandante Enrique Marzo y se revelo como gran inquisidor el teniente de la Guardia Civil Narciso Portas. Cumpliendo rdenes de ste los esbirros trataban de arrancar determinadas declaraciones a los presos. Golpendolos con ltigos se les hacia trotar horas y horas hasta que se desplomaban sin sentido. Se les aplicaba el tormento del sueo. Para calmar su gran sed se les enseaba el agua y en su lugar se les ofreca bacalao seco. 1 Federico Urales: Mi vida, tomo II, Barcelona, 1929-30. 6
  • 3. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats Desesperados llegaban a beber sus propios orines. Se les retorca los testculos, se les aplicaba hierros candentes en las nalgas y cuas entre carne y ua. Estos martirios tenan lugar en los calabozos ms profundos de la fortaleza, donde no penetraba la luz del da ni el aire respirable. A ltimos de septiembre los verdugos haban clasificado ya a sus vctimas. Cinco de los ms escogidos, Aschery, Ms, Nogus, Molas y Alsina, fueron condenados a muerte y ejecutados en los fosos del castillo maldito. Otros 22 seran librados a los presidios con penas mximas (tambin fueron indultados por presin internacional en la primavera de 1900). Los restantes, en fin, fueron extraados del pas. Durante el tan abominable proceso se form un clima internacional que permiti su acogimiento en Inglaterra. Fernando Tarrida del Mrmol, anarquista y profesor del Ateneo Politcnico de Barcelona, que por su significacin intelectual y ser de familia acomodada haba conseguido ser puesto en libertad en la primera fase de este proceso, movi el mundo intelectual y public un terrible libro denunciando el crimen que se estaba cometiendo2. Impresionado por estos horripilantes relatos un anarquista italiano, Miguel Angiolillo, se traslada expresamente de Londres a Espaa para ejecutar al presidente del Consejo de Ministros, Cnovas del Castillo (agosto de 1897). Angiolillo fue ejecutado el 20 del mismo mes. Un anarquista espaol, R. Sempau, atent intilmente al inquisidor Portas el siguiente mes. Las represiones y los atentados anarquistas se encadenan hasta bien entrado el siglo XX, En 1898 Espaa pierde los ltimos vestigios de su imperio colonial ultramarino. El Ejrcito, derrotado en Amrica y en Oceana, pretende colonizar a Espaa. Alfonso XIII inaugura su reinado en 1902 y empieza a mimar al Ejrcito. Las arrogancias de los militares producen las naturales reacciones en el sector liberal. En 1905 un grupo de oficiales asalta en Barcelona la redaccin de un peridico satrico. Adems el Gobierno tiene que ceder a su presin y promulga la llamada Ley de Jurisdicciones. Por esta ley toda ofensa de palabra o por escrito a las instituciones militares ser juzgada por el fuero de guerra (Cdigo de Justicia Militar). La organizacin obrera acomete en peridicos y mitines contra la extensin de la ley castrense al fuero civil. El rey sigue coqueteando con el Ejrcito. En 1906 el anarquista Mateo Morral interrumpe las bodas reales arrojando una bomba al paso de la rega pareja. Los reyes salen ilesos y Morral se suicida. La represin se cierne sobre la persona de Francisco Ferrer, director de la Escuela Moderna de Barcelona, en cuya institucin haba figurado como profesor Mateo Morral. Francisco Ferrer haba llegado a Barcelona a primeros de siglo siendo titular de una respetable fortuna, que hered de una simpatizanate francesa. Revolucionario convencido y antiguo conspirador, se propuso hacer la revolucin en dos amplios frentes: en el plano social mediante la huelga general; en el plano pedaggico cultural por medio de la enseanza racionalista y la divulgacin de la ciencia positivista. En 1901 abri la primera Escuela Moderna en Barcelona ante 30 alumnos. Su editorial emprendi la traduccin de las mejores obras del pensamiento cientfico y filosfico moderno. Su institucin es en el plano social lo que la Institucin Libre de Enseanza en el plano universitario. Sus colaboradores fueron Elseo Reclus, Juan Grave, Pedro Kropotkin, Carlos Malato, Anselmo Lorenzo, etc. Este movimiento, por su profundidad revolucionaria, sembr la alarma entre los elementos gubernamentales y clericales. Cost mucho trabajo poder arrancar a Ferrer inerme de esta primera celada, con una absolucin total. Pero la reaccin clerical y castrense no le perdera de vista en espera del momento propicio. En 1907 la federacin local de Barcelona denominada Solidaridad Obrera se constituy en Federacin Regional. En octubre del mismo ao apareci el semanario del mismo nombre, 2 F. Tarrida del Mrmol: Les inquisiteurs d'Espagne, Pars, 1897, 344 pp. 7
  • 4. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats Solidaridad Obrera, redactado por Jos Prat y Anselmo Lorenzo. En enero de 1908 el Gobierno de Maura y La Cierva presenta al Parlamento una ley de represin del terrorismo. La Cierva, desde el Ministerio de la, Gobernacin, se libra a una activa labor de provocacin en Barcelona. Todos los das y un poco por todas partes las bombas hacen explosin, especialmente en las sedes del nacionalismo cataln. Caso curioso, no se producen detenciones. El Gobierno tiene sus planes para poner en jaque el renacimiento poltico y social de Catalua. Un detective privado logra establecer el verdadero origen de estas explosiones con quebranto por la Polica, el gobernador civil y el Ministerio de la Gobernacin. Un pretendido anarquista, un desgraciado llamado Juan Rull, encuentra la recompensa a sus servidos en la horca. El proyecto de Ley de represin del terrorismo tuvo que ser retirado del Parlamento a causa de la viva campaa adversa que haban desencadenado los republicanos, los socialistas y los anarquistas. En los primeros das de junio de 1909 se produjeron graves choques en las cercanas de Melilla (Marruecos espaol). Los indgenas se oponan violentamente a la construccin de un ferrocarril minero que entendan como un atentado a su soberana. Un contraataque militar se sald con fuertes prdidas para las fuerzas espaolas (desastre del Barranco del Lobo). El Gobierno tuvo la desafortunada ocurrencia de movilizar a los reservistas que licenciados del Ejrcito tenan ya constituido un hogar (Decreto de 11 de julio). En Catalua, donde las campaas de Marruecos haban sido siempre impopulares, se produjeron manifestaciones espontneas frente al puerto de mar donde se estaba embarcando a los reservistas. La organizacin Solidaridad Obrera declar la huelga general. El pueblo convirti aquel movimiento en motn. Se levantaron barricadas y se incendiaron 17 iglesias, 23 conventos y otros establecimientos religiosos. El gobierno proclam la Ley marcial y Catalua fue incomunicada del resto de Espaa por las tropas. Una fuerte represin qued desencadenada contra los amotinados. Se formaron Juntas de Defensa Ciudadana por los elementos reaccionarios civiles y un juez especial fue encargado de sumariar a los responsables. La prensa oficial se libr a una grosera campaa de difamacin antipopular. De pronto se apunt la responsabilidad del fundador de la Escuela Moderna, Francisco Ferrer. Se sacaron a la luz sus actividades revolucionaras en Francia y en Espaa, se le defini como anarquista de accin y como enemigo de la patria, del Ejrcito y de la Iglesia. Se fabricaron testigos que decan haberle visto en las barricadas dirigiendo la sublevacin. Alguno de estos falsos testigos, una vez pagado por sus infamias, pudo embarcar fcilmente para Amrica. El 31 de agosto Ferrer fue detenido y procesado como cabecilla del motn. Se abri una informacin pblica entre quienes quisieran acusarle y se apresuraron a ser testigos de cargo en el sumario policas, aristcratas y carlistas. El edicto del juez instructor de la causa invitaba descaradamente a que declarasen todos los que pudieran hacerlo contra Ferrer, no los que saban algo en su favor. Este llamamiento pblico demuestra que no se tenan indicios sobre la responsabilidad del acusado. El capitn general de la guarnicin dirigi a todos los jueces militares una orden circular invitndoles a entresacar de los sumarios "todos los indicios, antecedentes y cargos que resulten contra Ferrer y remitrselos al juez instructor Raso Negrn". Al mismo tiempo se eliminaban todas las pruebas y testimonios en favor del reo. El Gobierno previamente haba desterrado a cuantos haban tenido ntima relacin con el preso, los cuales hubieran podido aportar esclarecimientos favorables. En Teruel estaban desterrados Soledad Vilafranca, Cristbal Litrn y Anselmo Lorenzo, entre otros de sus viejos colaboradores. Pidieron ser escuchados por el juez y nunca fueron atendidos. Las cartas enviadas al juez, en que solicitaban deponer, se "perdan" o se "retrasaban" misteriosamente. Sobre una de estas cartas "retrasadas" manifest el juez Raso Negrn: "Ya se ha elevado la causa a plenario, y como en el plenario no pueden declarar ms que los testigos que han depuesto en el sumario, con harto sentimiento mo no acepto esta diligencia de prueba". La causa fue elevada a plenario el 1 de octubre, y, sin embargo, dos das despus an pudo declarar un testigo contra Ferrer. El proceso adquiri a partir de entonces una velocidad fantstica. Estaba bien claro que se quera a toda costa fusilar a Ferrer. Y, sin embargo, la rebelin haba carecido de jefes. As tuvo que reconocerlo el gobernador civil de entonces, Ossorio y Gallardo. Pero a falta de una 8
  • 5. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats personalidad destacada a quien endosar espectacularmente la jefatura de los acontecimientos se escogi a Ferrer, vctima ya sealada por el odio oficial y clerical. Ferrer era una buena presa para la reaccin. Haba conseguido escapar indemne del proceso por el atentado contra los reyes y adems de revolucionario era un renovador peligroso de la enseanza, a quien odiaba profundamente el sector clerical. Este no poda perdonar cristianamente las expansiones populares de aquellos das de julio ante las Ramas que consuman conventos y templos. Francisco Ferrer fue condenado a muerte como estaba prefijado, y fue ejecutado en el castillo maldito el 13 de octubre de aquel mismo ao. Para suavizar el mal efecto, tambin se haba fusilado a algunos oscuros ciudadanos: a Jos Miguel Bar, Antonio Malets, Eugenio del Hoyo (guardia de Seguridad) y Ramn Clemente. El Gobierno de Maura no pudo sobrevivir a la indignacin que se manifest en toda Espaa y en el extranjero, durante y despus del proceso. Ferrer tiene un monumento en Bruselas; Maura vio quebrantada su carrera poltica por aquel crimen. En 1910 fue herido por un anarquista en Barcelona: Manuel Poss (en 1904 tambin haba sido atentado por el anarquista Joaqun Miguel Artal). A principios de 1911 se produjo una vasta campaa por la revisin de1 proceso Ferrer. Esta campaa tuvo resonancia en el Parlamento. Aunque la revisin no se concedi jams, de hecho lo revisaron con sus enjundiosos discursos los ms brillantes parlamentarios. Despus de esta feroz represin, la organizacin Solidaridad Obrera convoc un congreso nacional en Barcelona. Los sindicalistas se daban cuenta, de que la ausencia de una organizacin obrera de carcter nacional haba perjudicado enormemente la causa de los amotinados de 1909 y facilitado la monstruosidad cometida con Ferrer. Una especie de complejo de culpa impuso crear una central anarcosindicalista de carcter general. La Unin General de Trabajadores (U. G. T.), organizacin de inspiracin socialista fundada en 1888, no era ms que un sumiso satlite del partido de Pablo Iglesias. El Partido Socialista mismo haba sido organizado entre 1879-81. El Congreso de Solidaridad Obrera, llamado "Congreso de Bellas Artes", se reuni en la capital catalana los das 30 de octubre y 1 de noviembre de 1910 y estuvo concurrido por delegados de casi todas las regiones de Espaa. Entre las adhesiones personales destacaba la de Anselmo Lorenzo, que haba sido fundador de la vieja Federacin Regional Espaola. Su mensaje haba de ser proftico: "Vais a celebrar un pacto destinado a influir en la marcha siempre progresiva de la humanidad. Ante vosotros el libro abierto de la historia presenta una pgina en blanco; preparaos a rellenarla con honra para vosotros, con provecho para todos, presentes y futuros." El Congreso de Solidaridad Obrera fund la Confederacin Nacional del Trabajo a imagen y semejanza del sindicalismo revolucionario francs. El viejo Anselmo Lorenzo se sonreira tal vez al ver copiar en Espaa el prototipo sindicalista de la Carta de Amiens. Este sindicalismo, en verdad, ya haba sido inventado por los internacionalistas espaoles y fue llevado a la Conferencia de Londres de 1870 en un admirable dictamen que produjo asombro y admiracin entre los reunidos. El mensajero haba sido el propio Anselmo Lorenzo quien, siendo joven entonces, haba sido designado delegado por primera vez a un comicio obrero internacional. El Congreso de Bellas Artes defini el sindicalismo "como un medio de lucha (...) para recabar de momento todas aquellas ventajas que permitan a la clase obrera poder intensificar la lucha dentro del presente estado de cosas, a fin de conseguir (...) la emancipacin integral de la clase obrera, mediante la expropiacin revolucionaria de la burguesa, tan pronto como el sindicalismo (...) se considere bastante fuerte numricamente y bastante capacitado intelectualmente para llevar a efecto la huelga general, que por propia definicin debe ser revolucionaria, y hace suya la divisa de la Primera Internacional: La emancipacin de los trabajadores ha de ser la obra de los trabajadores mismos. Por consecuencia, los sindicatos de 9
  • 6. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats la C. N. T. slo pueden estar integrados por obreros que conquisten su jornal en las empresas o industrias que explotan la burguesa y el Estado"3. En el otoo de 1911 la C. N. T. celebr en Barcelona su Primer Congreso4. Inmediatamente despus se produjeron dos hechos de suma gravedad: la huelga de los metalrgicos de Bilbao que se hizo general en Espaa. Como consecuencia se produjeron hechos sangrientos en Cullera (Valencia). Un juez de Sueca, investido de plenos poderes, enfrentse a la violencia popular. El juez result linchado y los supuestos responsables condenados a muerte. Hubo siete penas capitales (sentencia del 10 de enero de 1912); seis de los condenados fueron indultados, y el ltimo, Juan Jover (Chato de Cuqueta), lo fue tambin finalmente por el rey. En octubre de 1911 un juez de Barcelona declar ilegal "la existencia de la C. N. T. y asimismo su funcionamiento". Los centros confederales ya haban sido clausurados a causa de su solidaridad con los huelguistas de la cuenca minera de Bilbao, dirigidos por el Partido Socialista. La C. N. T. no volvera a la vida pblica hasta las vsperas de la primera guerra mundial (1914). A causa del indulto por los hechos trgicos de Cullera, el presidente del consejo de ministros, Jos Canalejas, present la dimisin de su gobierno. El rey le ratific la confianza y el gobierno continu arreciando su furor antipopular. En septiembre de 1912 se produjo una huelga ferroviaria. Canalejas, tomando ejemplo del socialista Arstide Briand, militariz a los huelguistas. Estos tuvieron que prestar servicio como soldados (Ley del brazalete). Pero el 12 de noviembre del mismo ao Canalejas caa asesinado en la Puerta del Sol de Madrid. Su matador, Manuel Pardias, se suicid en el acto. Canalejas, que sucedi en el Gobierno a Maura cuando los hechos trgicos de 1909, se haba negado a revisar el proceso de Ferrer. No faltan otras hiptesis: entre las tareas reformadoras de Canalejas estuvo la llamada Ley del Candado, por la que se prohiba la constitucin de nuevas rdenes religiosas. Esta ley produjo una agitacin clerical en todo el pas con procesiones presididas por obispos y damas aristocrticas (estropajosas)5. Pese a su clandestinidad la C. N. T. sigui manifestndose, especialmente en una huelga textil en la que intervinieron 100.000 obreros. Vuelta a la legalidad en 1914, produce una extensa campaa contra la guerra europea. En 1915 se organiza en Galicia un congreso internacional antimilitarista. El congreso tiene lugar a pesar de la prohibicin del gobierno, pero algunos de sus participantes van a parar a la crcel. Los delegados extranjeros (Sebastin Faure, Malatesta) no pudieron penetrar en Espaa. Kropotkin, Malato, Grave, encabezan en Europa una posicin francamente favorable a la causa del bando aliado, que respaldaban en Espaa algunos anarquistas y sindicalistas, el ms significado Ricardo Mella, que desde el peridico Accin Libertaria polemiza con su digno rival Jos Prat, que escribe desde Tierra y Libertad. Esta lamentable disputa amarg los ltimos das de Anselmo Lorenzo, que dejara de existir el 30 de noviembre de 1914. 3 Congreso de constitucin de la Confederacin Nacional del Trabajo (C. N. T.), Ediciones CNT, Toulouse, 1959, 48 pp. 4 El hecho de que este primer congreso se celebrase en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona, exactamente en el mismo local en que se celebr el congreso fundacional, y aproximadamente en la misma fecha, dio lugar a un malentendido histrico. Manuel Buenacasa, en su libro El movimiento obrero espaol, 18861926 (Barcelona, 1928) afirma que el congreso fundacional de la C. N. T. fue en 1911. Ya hemos visto que tuvo lugar en 1910. Por otro lado, afirma Buenacasa que las actas del congreso de 1911 se haban extraviado a causa de los graves acontecimientos que tuvieron lugar recin celebrado el congreso y que aboc a la clausura legal de la organizacin, de cuyo colapso no consigui rehacerse hasta 1914. Por lo visto, estas actas, si bien desaparecieron de los archivos confederales a causa de registros e incautaciones policacas, sus textos han sido recientemente revelados por Revista de Trabajo en 1974. Yo mismo, a falta de mejor informacin en 1953, al empezar a ocuparme de esta materia, pude inducir en error a otros autores espaoles y extranjeros. 5 Se sabe muy poco de la personalidad de Manuel Pardias y de los mviles de su acto. Como quiera que Canalejas zahiri a la extrema derecha como a la extrema izquierda no se sabe a ciencia cierta si fue vctima de la Ley del Brazalete o de la Ley del Candado. La votacin de sta por el parlamento fue evitada al intervenir el asesinato. 10
  • 7. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats Ante la guerra el Estado espaol declara su neutralidad, por hallarse divididos sus elementos polticos en francfilos y germanfilos, y tal vez porque a Inglaterra y Francia interesaba ms la neutralidad espaola que convertira a nuestro pas en proveedor de sus ejrcitos. Para la burguesa la neutralidad es el paraso de los negocios. Todos los fabricantes conseguan contratos de las comisiones de los beligerantes. Los navieros improvisados amontonaban grandes fortunas. Las minas, casi abandonadas, se ponan en actividad y no daban abasto a la demanda. Se creaban nuevas industrias o se transformaban las incipientes. El Banco de Espaa hacia cosecha de oro. La demanda de mano de obra llev a Barcelona una riada de inmigrantes de otras regiones. Los exportadores exportaban hasta la despensa de los espaoles. Los precios de los artculos de primera necesidad suban en flecha debido a la especulacin y la escasez. Lo cual traera consigo una fermentacin social de grandes alcances. A mediados de 1916 el Partido Socialista haba adoptado un programa de agitacin que le acercaba a la C. N. T. Ambos movimientos declararon en el mismo ao una huelga general contra el alza de las subsistencias. El sindicalismo adquiere gran potencialidad y hasta se pone de moda. La oficialidad subalterna del Ejrcito forma su propio sindicato: las llamadas juntas de Defensa, que quieren depurar la institucin del nepotismo de las altas jerarquas militares. Los polticos liberales creen en una renovacin de la mentalidad de los jvenes oficiales y exigen la puesta en funciones del suspendido Parlamento y hasta una constitucin federativa del Estado. Un frente nico de estos parlamentarios se da cita en Barcelona. Es la famosa Asamblea de Parlamentarios. Los representantes del Gobierno irrumpen en sus sesiones y consiguen fcilmente que se disuelvan pacficamente los asamblestas. Pero la C. N. T. y la U. G. T. han establecido un pacto revolucionario y el 12 de agosto de 1917 proclaman la huelga general en toda Espaa. Las Juntas Militares de Defensa se apresuran a arrojar la careta. Los soldados irrumpen en las calles de Barcelona disparando a mansalva. A los siete das el movimiento subversivo queda sofocado. Cuatro lideres socialistas: Largo Caballero, Saborit, Besteiro y Anguiano, son declarados responsables. La condena es de presidio, y el ao siguiente, por obra de unas elecciones legislativas, recobran la libertad. Refirindose a esta huelga revolucionaria, el lder socialista Prieto declarara ante el nuevo Parlamento: "Es cierto que dimos armas al pueblo, pero no le dimos municiones". En julio de 1918 se celebr en Barcelona un importante congreso regional llamado a modernizar la estructura orgnica de los sindicatos. Se definen los "sindicatos nicos" para evitar las dualidades entre los rganos de lucha profesionales6. En diciembre del mismo ao la C. N. T. organiza una campaa de propaganda por toda Espaa. Los mejores oradores recorren las ms apartadas provincias, pero muchos de ellos son detenidos e ingresan en las crceles y en los barcos anclados en el puerto de Barcelona. La semilla, sin embargo, estaba echada. Por todas partes surgen sindicatos. La C. N. T. rebasa el milln de afiliados. El 21 de febrero se produce una de las huelgas generales ms perfectas contra la poderosa compaa La Canadiense. Este movimiento, con ser el ms glorioso para la clase obrera anarquista de aquella poca, marca a la vez su punto culminante. Fue un movimiento unnime y disciplinado que sobrecogi de pnico a la burguesa y al gobierno, los cuales reaccionaron en la forma acostumbrada. Resuelto virtualmente el conflicto por accin directa entre las partes afectadas, las autoridades militares barcelonesas impusieron la ruptura de los compromisos intervenidos y se libraron a numerosas detenciones de los militantes obreros. El conflicto, en su segunda fase, se replanteo en forma de lucha contra las autoridades. Los huelguistas haban vuelto al trabajo bajo promesa de que seran liberados los presos. Pero algunos de stos continuaron en la crcel so pretexto de que estaban procesados. Los huelguistas pretendieron que fueran 6 Memoria del Congreso celebrado en Barcelona los das 28, 29 y 30 de junio y 1 de julio de 1918, segunda edicin, Toulouse, CNT 1957, 92 pp. 11
  • 8. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats sobresedos de oficio los procesos. En verdad estos procesos haban tenido lugar con el solo objeto de mantener a ciertos detenidos en la crcel y salvar as el honor de la autoridad. No comprenderla as los huelguistas y haberse obstinado en una victoria completa fue de su parte excesivo optimismo y hacer el juego a las provocaciones oficiales. Lo que haba sido inicialmente una gran victoria se convirti en un xito discreto7. La huelga de La Canadiense haba dado la medida de la potencia, organizacin y combatividad del movimiento obrero. Burguesa y autoridades llegaron a la conclusin de que era cuestin de vida o muerte batir por todos los medios a tan tremendo adversario. Frente al temible Sindicato nico se puso en pie la Federacin Patronal. Las hostilidades se rompieron inmediatamente. Era el dilogo de las pistolas. Quin haba disparado el primer tiro? Para establecer el origen del "pistolerismo" hay que remontarse a la poca de la primera guerra mundial. Ya qued dicho que la industria catalana abasteca a los ejrcitos aliados. Lo que no quita que los comerciantes hicieran lo posible para especular con ambos beligerantes. Por la cuenta que le tena, el mando alemn mont con rapidez sus servicios de espionaje en los centros industriales y puertos. En Barcelona funcionaba sin mucha discrecin uno de esos equipos encargados de informar a los submarinos en alta mar del trfico portuario y del destino de las mercaderas. Al frente de este servicio figuraba un llamado Barn de Koenig. Uno de los subordinados del falso barn era Bravo Portillo, inspector de polica de plantilla. El resto del equipo lo formaban elementos del bajo fondo barcelons, armados de pistola, que tenan como misin atemorizar a los industriales y otros especuladores que abastecan a los aliados. Si la amonestacin no surta efecto, la banda no reparaba en la amenaza y en el crimen. Para mejor maquillar sus actividades se procuraba intercalar entre las vctimas a patronos y obreros. De este modo se haca creer en una lucha social al extremo lmite. Por otra parte se encrespaban los antagonismos de clase. En el bando patronal una de las vctimas ms inslitas fue el ingeniero Barret, gerente de una importante factora de obuses, asesinado por la banda del Barn de Koenig. En 1918, Solidaridad Obrera, que era diario de la C. N. T., desenmascar con pruebas irrefutables al espa Bravo Portillo8. Este fue destituido y encarcelado, despus puesto en 7 La huelga de La Canadiense se produjo a primeros de febrero de 1919. Una nota de la Federacin Local de Sindicatos de Barcelona dice que el conflicto fue motivado por el despido de ocho empleados. Se respondi primero con la huelga de "brazos cados" y se lleg a la huelga general en Catalua. En La Canadiense trabajaban obreros de varios sindicatos (Madera, Construccin, Metalurgia y del Agua, Gas y Electricidad), los cuales hicieron causa comn desde los primeros instantes. La actitud de las autoridades fue en principio de menosprecio. Ms tarde buscaron el contacto con la direccin obrera. Al intervenir la incautacin de la compaa por el gobierno la actitud de los trabajadores fue plantear previamente la libertad de los presos y la reapertura de los sindicatos clausurados. El conflicto se envenen al intervenir las autoridades militares, militarizando a los obreros reservistas e imponiendo la Ley del brazalete. Esta intervencin no logr ms que extender el conflicto a los servicios de transporte urbano. El 13 de marzo se declar Estado de guerra que en Espaa es una especie de amenaza apocalptica con Cdigo de Justicia Militar a todo trapo. La organizacin obrera segua levantando el dedo y sus consignas eran acatadas con sorprendente unanimidad. El 19 de marzo se llegaba a unas bases de entente con un delegado del gobierno. Las bases era un triunfo completo de la clase obrera contra la empresa y el gobierno. Faltaba lo principal: convencer a los trabajadores a que volvieran al trabajo. Hubo una imponente asamblea en la plaza de toros Las Arenas (25.000 asistentes). Una parte importante de los asamblestas se opona a la vuelta al trabajo s antes no se pona en libertad a los presos. Salvador Segu, cuya oratoria era siempre decisiva, no pudo conseguir ms que una vuelta al trabajo condicionada a la puesta en libertad de los detenidos. Las autoridades militares vieron la ocasin para seguir haciendo de las suyas. Los presos pendientes de los jueces militares fueron mantenidos. La respuesta fue la huelga generalizada a la regin, entusiasta los primeros das y moribunda en lo sucesivo. Los generales sacaron esta vez los caones a la calle. Es difcil seguir con claridad el desenlace a partir de este momento, (Vase Jos Viadiu, "La huelga de La Canadiense", artculos en Solidaridad Obrera, Pars, nm. 802 y siguientes, 14 de agosto de 1960.) 8 El 9 de junio de 1918 el diario Solidaridad Obrera, que diriga Angel Pestaa, hizo pblicas varias cartas de puo y letra de Bravo Portillo. Una deca: "Delegacin de Polica. Distrito de Atarazanas. Seccin Primera. Barcelona. Querido Royo: El dador es el amigo que te dije; es de mi confianza; te facilitar datos del Mambr que saldr el 20 a 12
  • 9. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats libertad y readmitido en el cuerpo, pero su gran resquemor hizo que jurase odio eterno a la C. N. T. y a sus principales militantes. Empez desde entonces a poner en movimiento a sus bandas de pistoleros contra la organizacin obrera. Cuando la guerra hubo terminado, toda esta resaca humana qued sin empleo. Un encopetado industrial barcelons (Mir y Trepat), con la venia del capitn general de la guarnicin (Milns del Bosch) ofreci sus servicios a la Federacin Patronal. El resultado no tard en manifestarse. Una de las primeras vctimas en la trgica cronologa que iba a inaugurarse fue el militante de la seccin de Tintoreros, Pablo Sabater, asesinado en julio de 1919. La respuesta no tard en llegar. Dos meses despus caa taladrado a balazos Bravo Portillo. En el plan tctico, frente a la huelga, la Federacin Patronal emple el locaut (lock out). A primeros de noviembre los obreros de las distintas fbricas fueron arrojados a la calle. Era la rplica patronal a la huelga de La Canadiense. El locaut se prolongara hasta enero de 1920, saldndose con una humillante derrota para la clase obrera. Para diciembre la C. N. T. tena previsto su congreso nacional. Casi simultneamente la burguesa catalana organizaba los funestos Sindicatos Libres, compuestos de mercenarios del hampa reclutados por la burguesa y las autoridades militares. Estos individuos iban provistos de armas de fuego y respaldados por la impunidad mas completa. No tardaron en hacer hablar de sus fechoras, incluso en apartadas provincias, pero especialmente en Catalua, Levante y Aragn. Los mecenas, adems de la Federacin Patronal, eran La Espaa Industrial, el Fomento del Trabajo Nacional, La Hispano-Suiza, Mir y Trepat y el Sindicato de Banca y Bolsa. Segn Farr Morego (Los atentados sociales en Espaa) desde 1917 a 1922 se cometieron 1.472 atentados. Miguel Sastre (La esclavitud moderna), los eleva a 1.012, de los que fueron vctimas 753 obreros, 1112 policas, 95 patronos y 52 capataces. Ramn Rucabado (En torno al sindicalismo) seala 1.207, y, finalmente, segn una fuente oficial (Jos Pemartn: Los valores histricos de la dictadura espaola), de 1918 a 1923 se produjeron en Barcelona 843 atentados y 1.259 en toda Espaa. La fuente confederal ms importante es un folleto editado por el Comit Pro Presos de Barcelona en 1923, en el que figuran los principales procesos, sevicias, asesinatos, etc., del perodo 1920-1923. Estos hechos se refieren principalmente a Barcelona. La relacin de confederales muertos es de 104; heridos, 339. Represe en un detalle. Segn clculos militares muy probados, en toda batalla los heridos exceden o, mejor, doblan a los muertos. En sta, como puede verse (del lado confederal, bien entendido), ocurri todo lo contrario. Este detalle es ms elocuente de lo que parece a simple vista. CAPTULO II REPRESIN Y MARTIROLOGIO las 9; te ruego le recomiendes a quien sabes. Gracias mil de tu amigo que te abraza. Bravo." El Mambr era un barco que transportaba material de abastecimiento para los aliados. 9 Ideas y tragedia, Manresa (Barcelona), 1923, 80 pp. 13
  • 10. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats El Congreso Nacional de la C. N. T. se celebr en Madrid del 10 al 18 de diciembre de 1919. Por la extensin y variedad del temario, por la cantidad y calidad de los delegados y el nmero de adherentes representados, es uno de los comicios obreros ms importantes de todos los tiempos celebrados en Espaa. Tres problemas capitales fueron tratados: la fusin del proletariado espaol (rechazada por 323.955 votos contra 169.125 y 10.192 abstenciones); la nueva estructura orgnica a base de Federaciones Nacionales de Industria (rechazada por 651.472 votos contra 14.008); la declaracin de principios comunista libertaria (adoptada unnimemente por aclamacin). Pero el debate ms importante fue sobre la actitud a tomar con respecto a la revolucin rusa. Varios temas haban sido sugeridos: "Qu medios podremos poner en prctica para prestar apoyo a la revolucin rusa y evitar el bloqueo (...) por parte de los Estados capitalistas? Se cree necesario el ingreso (...) en la Tercera Internacional Sindicalista? Debe la Confederacin adherirse a la Internacional inmediatamente? A qu Internacional debe hacerlo? Sera conveniente la celebracin de un Congreso Internacional en Espaa?" Varios dictmenes fueron aprobados, pero cabe sealar el siguiente: "La Confederacin Nacional del Trabajo se declara firme defensora de los principios que informan a la Primera Internacional, sostenidos por Bakunn. Declara que se adhiere, y provisionalmente, a la Tercera Internacional, por el carcter revolucionario que la preside, mientras se organiza y se celebra el Congreso Internacional en Espaa que ha de sentar las bases por que ha de regirse la verdadera Internacional de los trabajadores". Este acuerdo haba coronado un debate de altura en el que tomaron parte los delegados ms prominentes. La discusin se cio al significado de la dictadura del proletariado; he aqu un resumen de lo que fueron las intervenciones: Manuel Buenacasa: "... Nosotros, que somos enemigos del Estado, como lo hemos demostrado en algunas de las mociones aprobadas por este Congreso, entendemos que la revolucin rusa, por el hecho de ser una revolucin que ha trastornado todos los valores econmicos o, mejor dicho, por el hecho de ser una revolucin que ha dado al proletariado el Poder, los instrumentos de produccin y la tierra, debe interesarnos siquiera sea en este aspecto y para impedir que esta revolucin, que ese gobierno de los soviets, quede estrangulado por los Estados capitalistas... " Hilario Arlandis: "... Empecemos por la dictadura del proletariado. Muchos compaeros (...) no aceptan la dictadura del proletariado como no aceptan ninguna clase de dictadura... Naturalmente, en principio, no debemos aceptar ninguna violencia, porque toda violencia es dictadura. Pero nosotros no somos solamente idealistas (...) tenemos que aceptar la violencia porque es una necesidad misma de la sociedad y de las condiciones en que vivimos... Y se justifica la teora de la dictadura del proletariado, no ya como ideal ltimo (...), sino como una solucin media inevitable, necesaria, fatal, una medida contradictoria para derrocar de una vez y por completo los poderes de los privilegiados; y, por otra parte, para capacitar (...) a las masas obreras que han sido durante siglos expoliadas y reducidas a la ms cruel ignorancia... " Eleuterio Quintanilla: "... Hase constituido un gobierno de fuerza con arreglo al concepto clsico de la revolucin. Todo movimiento, generalmente, debe coronarse de un gobierno revolucionario que se encargue del poder, y representando los intereses de la nueva revolucin, organice la sociedad, establezca el nuevo orden de cosas, constituya el nuevo derecho creado. Ese es el concepto de la revolucin clsica, ese es el concepto de la revolucin marxista, y por serlo, los federalistas bakunianos internacionalistas de la primera hora, hombres que estamos de acuerdo con el criterio y el espritu libertarios, hemos combatido siempre en el terreno de la 14
  • 11. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats propia accin de clases, este concepto que consideramos autoritario, que consideramos centralista, que consideramos castrador... Pero la dictadura rusa, responde a nuestro concepto libertario...? No. La dictadura rusa, tal como se ha ejercido, constituye para nosotros un serio peligro que si no est a nuestro alcance combatir si lo est, y debe estarlo, no aplaudir... " Salvador Segu: "... Somos partidarios (...) por necesidad de la realidad (...) no en teora, de entrar en la Tercera Internacional (...) porque esto va a avalar nuestra conducta en el llamamiento que la C. N. T. va a hacer a las organizaciones sindicales del mundo para constituir la verdadera, la nica, la genuina Internacional de los trabajadores... Sostenemos que hay necesidad de incorporarnos a la Tercera Internacional circunstancialmente, y que luego la Confederacin espaola convoque a todas las organizaciones sindicales del mundo para organizar definitivamente la verdadera Internacional de los trabajadores10... " Despus del Congreso de la C. N. T. se acenta la represin contra el anarcosindicalismo en Barcelona. El locaut patronal, que ha durado diez semanas, se ha saldado con una derrota para la clase obrera organizada. La reaccin emplea la tctica napolenica de perseguir a quienes se baten en retirada. Es la represin bajo el gobernador civil, conde de Salvatierra. Para contrarrestar los efectos de esta represin la C. N. T. intent organizar un boicot internacional contra el comercio exterior espaol. Angel Pestaa sali de Espaa a estos fines. Tambin estaba encargado de ver la manera de penetrar en Rusia para llevar a efecto los acuerdos adoptados por el Congreso confederal. Otros delegados, Eusebio C. Carb y Salvador Quemades, deban unirse a Pestaa con el mismo objeto en Rusia, pero el primero fue preso en Italia y el segundo no consigui ir ms all de Pars. En Berln Pestaa, que haba salido de Barcelona en marzo de 1920, tuvo noticias del II Congreso de la Tercera Internacional, convocado para julio de aquel mismo ao. Obtenida la delegacin de la C. N. T. pudo llegar a Rusia el 26 de julio, En Mosc se le invitara a las reuniones preliminares del congreso celebradas por el Comit Ejecutivo de la Internacional Comunista. En ellas se proyectaba una nueva Internacional sindical revolucionaria. Pero en las declaraciones que empezaban a esbozarse se haca un exaltado panegrico de la dictadura del proletariado. Las organizaciones sindicales de signo apoltico eran atacadas despiadadamente. Pestaa se neg a firmar todo documento a este respecto, hacindose fuerte en esta salvedad: "Todo cuanto se refiere a la conquista del poder poltico, a la dictadura del proletariado (...) queda a las resultantes de los acuerdos posteriores que la C. N. T. tome una vez haya yo regresado a Espaa y tenga el Comit Confederal conocimiento de lo aqu acordado". Pestaa afirma que los comunistas se avinieron inclusive a enmendar la redaccin del documento en lo que hace referencia a la dictadura del proletariado, pero ausente el delegado espaol se dio publicidad al texto original con la firma de Pestaa al pie. Sobre el desarrollo del congreso propiamente dicho dice Pestaa que llam poderosamente su atencin la pugna que se produjo por la ocupacin de la presidencia. Pero se dio cuenta pronto de que la presidencia era el Congreso, y ste una caricatura. La presidencia haca el reglamento, presida el congreso, modificaba a su guisa las proposiciones, alteraba el orden del da y presentaba proposiciones de propia iniciativa. La forma en que manejaba la guillotina era un primor. Por ejemplo: Zinoviev pronunci un discurso de hora y media de duracin a pesar de que el turno estaba tasado en diez minutos. Pestaa se propuso rebatir este discurso, pero fue cortado por la presidencia reloj en mano. El mismo Pestaa fue rebatido por Trotski con otro discurso de tres largos cuartos de hora, y al disponerse Pestaa a repeler los ataques que Trotski le haba dirigido, la presidencia declar terminado el debate. Tuvo tambin que protestar de la forma de nombrar las ponencias. Tericamente cada delegado poda hace una proposicin, pero la presidencia escoga ella misma a los "ms capacitados". Otro de sus 10 Memoria del Congreso de 1919, Barcelona, 1932, 386 pp. 15
  • 12. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats asombros fue que no se levantasen actas. Tampoco se votaba por delegaciones, sino por delegados. Estaba previsto el voto proporcional, pero no se aplicaba. El Partido Comunista ruso se aseguraba as una mayora confortable. Para colmo de los colmos determinados acuerdos no se tomaban en el saln de sesiones, sino entre bastidores. De esta manera se aprob lo siguiente: "En los prximos congresos mundiales de la Tercera internacional las organizaciones sindicales nacionales adheridas estarn representadas por los delegados del Partido Comunista de su pas respectivo". La protesta por este acuerdo fue simplemente ignorada. Pestaa abandon Rusia el 6 de septiembre de 1920 despus de un breve cambio de impresiones con Armando Borghi (delegado de la Unione Sindicale Italiana), quien regresara a Italia, no menos decepcionado de aquella infortunada experiencia. Pero antes de salir de Mosc tuvieron ambos conocimiento de la circular para la organizacin de la Internacional Sindical Roja. Si en el futuro congreso de la Tercera Internacional se quera asegurar el predominio de los partidos comunistas por encima de las organizaciones sindicales, era de suponer que en una Internacional Sindical se dara rienda suelta a las centrales obreras adictas. Todo lo contrario demostraba aquel malhadado proyecto de Internacional Sindical Roja el cual dispona: "1) Un Comit especial deber organizarse en cada pas por el Partido Comunista. 2) El Comit se encargar de recibir y distribuir a todas las organizaciones sindicales las circulares y las publicaciones de la Internacional Sindical Roja. 3) El Comit nombrar a los redactores de los peridicos profesionales y revolucionarios inculcndoles los puntos de vista de la Internacional contra la Internacional adversaria. 4) El Comit intervendr con artculos propios de orientacin y polmica. 5) El Comit trabajar en estrecha relacin con el Partido Comunista aun siendo un rgano diferente. 6) El Comit contribuir a convocar conferencias en las que se discutan cuestiones de organizacin internacional y escoger a los oradores para la propaganda. 7) El Comit estar compuesto de camaradas preferentemente comunistas. Las elecciones sern supervisadas por el Partido Comunista. 8) En los pases donde este mtodo no pueda adoptarse se enviarn emisarios del Partido Comunista a fin de crear una organizacin parecida11". Hay quienes no llegan a comprender que una organizacin libertaria como la C. N. T., tan rica en experiencias polticas y sociales, fuese seducida, siquiera momentneamente, por la dictadura proletaria y la Tercera Internacional. Hay hechos que explican este fenmeno. Espaa atravesaba ella misma un perodo revolucionario. La C. N. T. estaba en pleno auge de crecimiento y la afluencia de advenedizos produca una ebullicin de corrientes diversas. El clima de represin constante hacia que se cediese con cierta facilidad al oportunismo en detrimento del rigorismo doctrinario. Un hecho trascendental lo dominaba todo: la gran llamarada de la revolucin rusa y su terrible impacto en el espritu revolucionario espaol. Todos los partidos y organizaciones izquierdistas del mundo haban participado de este impacto. El Partido Socialista espaol lo sufrira bajo forma de dos escisiones. Cuanto mayor era el bloqueo de las potencias occidentales sobre el caso ruso tanto mayor era el hipnotismo de la revolucin. Por otra parte, en 1919 no se haba producido todava la avalancha crtica anticomunista. El libro de Luis Fabbri, Dictadura y revolucin, aunque se escribi en 1919-20, no apareci en italiano hasta 1921. La edicin espaola de este mismo libro se public en la Argentina en 1923. Uno de los primeros folletos anticomunistas es Soviet o dictadura?, de Rudolf Rocker, pero no apareci en castellano hasta 1920 (Argonauta, Argentina). Bolchevismo y anarquismo, del mismo Rocker, fue escrito en 1921 y vio la luz en Argentina el ao siguiente. Hasta 1923 no se public en alemn la obra de Pedro Archinof: Historia del movimiento macknovista. El mismo ao se pudo leer en Estados Unidos Mi desilusin en Rusia, de Emma Goldman. El mito bolchevique, de Alejandro Berkman, no se ofreci al pblico hasta 1925. 11 Angel Pestaa: Memoria que al Comit de la Confederacin Nacional del Trabajo presenta de su gestin en el II Congreso de la Tercera Internacional, el delegado Angel Pestaa, Madrid s/f. El trabajo est firmado en: "Barcelona y crcel, noviembre de 1921". 16
  • 13. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats Es, pues, evidente que en el congreso de 1919 no pudieron esclarecer a los delegados tan preciosos elementos de informacin. De todas maneras, bien analizado el acuerdo del congreso de 1919, se descubre bien que deja de ser entrega incondicional. La mocin pone por delante la fidelidad de la C. N. T. a los principios de la Primera Internacional "sostenidos por Bakunn". Seguidamente resalta la provisionalidad del acuerdo de adhesin. Y en ltimo lugar lo subordina a los resultados de un congreso a celebrarse en Espaa que ha de sentar las bases de la "verdadera" Internacional de los trabajadores. As, pues, la condicionalidad del acuerdo no puede ser rigurosa. Sin embargo, haba ms: la C. N. T. se reservaba sobre el terreno la realidad revolucionaria. Los ms privilegiados en orden a informaciones verdicas haban sido los anarquistas del circulo de Berln, quienes, situados en el corredor de ida y vuelta a Rusia, pudieron ir captando los primeros mensajes desesperados de la realidad. El descrdito del mito comunista no empez a producirse hasta 1921. Lo motivaron los escandalosos acontecimientos de Kronstadt (aplastamiento por las tropas de Trotski de aquel reducto anarquista). Algunos anarquistas que haban ido a Rusia para contribuir a la reconstruccin revolucionara de su pas, estaban ya de vuelta decepcionados o haban sido expulsados por el nuevo despotismo. Entre ellos figuraban Alejandro Berkman, Emma Goldman y Alejandro Schpiro. Estos proscritos del paraso proletario llevaban consigo manuscritos de libros y preciosos materiales de informacin. Sin hiprbole podra afirmarse que entre los precursores que pusieron al desnudo el mito rojo estaban los anarquistas. Esta distincin no les ha sido nunca perdonada por sus frres ennemis. Otros sectores o personalidades tocados por el mito tardaron muchos aos en poder sacudirse tan pegajosa influencia. Entre los ms vulnerables se destacaron los intelectuales vanguardistas. Por lo que al movimiento sindical respecta, Angel Pestaa y Arma ndo Borghi fueron los primeros pregoneros en Occidente de aquel dramtico chantaje. El mensaje de Pestaa tard todava en llegar a los sindicatos. Pestaa no lleg l mismo a Barcelona hasta el 17 de diciembre de 1920, siendo inmediatamente detenido y encarcelado. Hasta casi un ao despus, en noviembre de 1921, no firm su informe al Comit Nacional de la C. N. T. A su paso por Italia tambin haba sido detenido. La polica de ese pas se haba incautado de cuantos documentos era portador. Angel Pestaa escribi despus dos libros sobre Rusia. El primero, Setenta das en Rusia, est firmado en 1924. Quiere decir que no seria ledo por los trabajadores confederales hasta bien entrada la dictadura de Primo de Rivera. Veamos ahora qu haba ocurrido en Espaa desde que Pestaa parti para Rusia. La Patronal catalana continuaba solicitando de Madrid medidas drsticas de exterminio de los sindicalistas. Salvo raras excepciones todos los gobernadores civiles eran hechura suya. La Patronal tena un fuerte puntal en el capitn general de Catalua, y en el gobernador militar. Este ultimo, Martnez Anido, era el verdadero gobernador civil. Fracasaron los gobernadores Montas, Amado y Bas a causa de esta descarada confabulacin plutcrata-militar. Al tomar posesin el conde de Salvatierra hizo clausurar los sindicatos y detener a centenares de militantes. Propuso tambin al gobierno la disolucin de la C. N. T. A poco de dejar el cargo este belicoso gobernante fue atentado mortalmente., Pero el verdadero gobernador continuaba sindolo Martnez Anido. Bajo su inspiracin se constituyeron, el 10 de octubre de 1919, los famosos Sindicatos Libres. Un ntimo colaborador de este general dice en su libro: "... vea [Martnez Anido] con simpata la escisin que consideraba como un preludio del desmoronamiento del Sindicato nico. Previ la lucha entre los dos bandos adversarios; vaticin que habra vctimas inevitables, pero cuando un puado de valientes obreros se atrevi a enfrentarse con sus tiranos y opresores poda augurarse que finalmente la victoria sera para aquellos... "12 12 J., Oller Piol: Martnez Anido. Su vida y su obra, Madrid, 1943. Se quiso justificar la creacin de los Sindicatos Libres como una escisin producto de una reaccin de un grupo de trabajadores rebeldes a la dictadura de los anarquistas del Sindicalismo Unico. Segn cita de M. Garca Venero (Historia de los movimientos sindicales espaoles, Madrid, 1961), quien cita a su vez de Feliciano Baratech Alfaro (Los sindicatos libres en Espaa, 1927): "La verdad es que los Sindicatos Libres surgieron en los crculos tradicionalistas de Barcelona (jaimistas se llamaban entonces), formados por los obreros de dicho ncleo poltico, el cual contaba por aquella fecha con una veintena de 17
  • 14. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats El 10 de agosto del mismo 1920 un decreto del gobierno declaraba suprimido el jurado en las causas por delito de sangre. Los tribunales de derecho solan ser ms inflexibles con los encausados confederales. Salvador Segu haba sido atentado en Barcelona a primeros de ao. Inmediatamente fue agredido a tiros el presidente de la Federacin Patronal, seor Graupera, hroe del locaut y de la represin. En la madrugada del 9 de enero de 1920 haba tenido lugar en Zaragoza "una sublevacin militar urdida por el paisanaje anarquista. Abri la accin un grupo de artilleros armados, capitaneados por el anarquista Angel Chueca. El grupo consigui abrirse paso en el cuartel del Carmen mediante la confabulacin de los soldados de guardia. All se entabl una fuerte batalla entre los asaltantes y las fuerzas adictas a la disciplina. Angel Chueca result muerto en la refriega. Al da siguiente, tras consejo de guerra sumarsimo, fueron fusilados el cabo Godoy y varios soldados. La huelga general, espontneamente declarada por el pueblo, hizo que no se produjeran ms ejecuciones. Sin embargo se pronunciaron graves condenadas a presidio. Ya hemos manifestado que el general Martnez Anido, gobernador militar de Barcelona, era de hecho el gobernador civil, contando con el respaldo del capitn general y ambos al servicio de la burguesa industrial. En noviembre de 1920, el gobernador de turno, Carlos Bas, no slo se resista a ser manejado tras cortina, sino que tuvo el rasgo de advertir a los lderes sindicalistas lo que se tramaba contra ellos. El 20 de dicho mes la Patronal impuso descaradamente al hombre que se jactaba de poder dar trmino a la agitacin social en plazo breve. Un funcionario del gobierno civil, Francisco Madrid, dio cuenta en un libro de la siguiente entrevista: "Martnez Anido se present un da en el despacho del gobernador y dijo a Carlos Bas: -Seor gobernador, siguen los atentados. Los mtodos pacficos no dan resultado. La paz renacer si manda fusilar sin formacin de causa a unos cuantos cabezas visibles. El general hizo, mencin de los lderes sindicalistas Segu, Pestaa y otros y de los republicanos Luis Companys y Francisco Layret, que eran abogados de la C. N. T. El gobernador replic con energa: -Mi general, yo soy gobernador pero no asesino. -Pues abandone el puesto que yo lo har. Maana ocupare su cargo. Minutos despus el ministro de la Gobernacin, a quien haba referido esta entrevista, le conminaba a presentar la dimisin13." Martnez Anido iba a inaugurar su fatdico virreinato. El mismo 20 de noviembre fueron detenidos 64 sindicalistas, los cuales, abordo de un barco de guerra, fueron deportados a la isla de Menorca y encerrados en el castillo de la Mola. Hubo un conato de huelga general a la que respondi el poncio con el cierre de los sindicatos. Das despus fue asesinado el abogado Francisco Layret a la puerta de su domicilio, cuando trataba de gestionar el rescate de los detenidos. centros obreros slo en Barcelona, y que fueron los ms jvenes de dichos obreros los que levantaron bandera de rebelin contra el monstruoso terrorismo anarquista ... ". La reunin constitucional tuvo lugar el 10 de octubre de 1919 en el local del Ateneo Obrero Legitimista de la calle de Tapinera, 32, principal. La Junta estuvo formada por los siguientes individuos: Ramn Sales (presidente), Jos Bar (secretario), Salvador Framis (tesorero), Antonio Cavestany, Ruperto Llad y Jos Gaya (vocales). 13 Francisco Madrid: Las ltimas 24 horas de Francisco Layret, Buenos Aires, 1942, 78 pp. 18
  • 15. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats La C. N. T. tenla establecido un pacto con la U. G. T. Quiso arrastrar a sta a la huelga general, y ante su resistencia el pacto result quebrantado. Martnez Anido y su colega de la jefatura de polica, Miguel Arlegui (tambin general), tenan expedita la ruta. Centenares de cenetistas fueron deportados a otras provincias en cuerda de presos por las carreteras. El terror policaco inauguraba al mismo tiempo un procedimiento de exterminio muy expeditivo: la llamada "Ley de fugas". A horas intempestivas de la noche se invitaba a salir a los presos de las crceles o de los centros policacos, dicindoles que quedaban en libertad. Camino de sus domicilios, los infortunados eran rematados a tiros de pistola desde cualquier esquina siniestra. Era la obra de los pistoleros del Sindicato Libre. El 7 de febrero de 1921 el gobierno responda con evasivas a una interpelacin del diputado socialista Besteiro, que se atrevi a denunciar en el Parlamento la "Ley de fugas". El ocho de marzo, tres hombres de la C. N. T., Luis Nicolau, Pedro Mateu y Ramn Casanellas mataban en pleno Madrid al seor Eduardo Dato, presidente del consejo de ministros. Interpelados los detenidos (Casanellas consigui refugiarse en Rusia), declararon que personalmente no abrigaban ninguna clase de resquemor hacia el seor Dato, pero si contra el jefe del gobierno, responsable de las atrocidades de su subalterno Martnez Anido. A principios de 1921 la organizacin confederal se encontraba prcticamente decapitada. Salvador Segu y una treintena de militantes de primera lnea estaban presos en el castillo de la Mola. Pestaa haba sido detenido a su vuelta de Rusia. Eusebio C. Carb estaba en la crcel de Valencia, procesado a causa del asesinato del conde de Salvatierra. El 2 de marzo la polica consigui descubrir el escondrijo de Evelio Boal, secretario general de la C. N. T. "A Boal, Feliu [Antonio Feliu era tesorero de la C. N. T.] y Domnguez, asesinados en la madrugada del 17 de junio de 1921, nunca les fue concebida la libertad en la crcel ni salieron de ella a las 12 de la noche como falsamente afirmaron el ministro de la Gobernacin, el gobernador civil y el jefe superior de polica de Barcelona. Los desmienten los hechos siguientes: El 17 de junio de 1921, a las 12, en punto de la noche, abrieron tres puertas correspondientes a tres celdas, comunicndoles a los presos en ellas que se vistiesen porque se marchaban a la calle. Uno de estos era Boal. Entre vestirse, recoger todos los enseres, bajar al centro, pasar por el gabinete antropomtrico, de all a las oficinas de la direccin y luego a la direccin para canjear los tickets por la moneda correspondiente y firmar el Recib conforme; para estas formalidades, que todos los que salen a la calle realizan, aunque se llevasen a cabo en grupo, pues salan juntos, se desprende clara y lgicamente que al traspasar el umbral de la [Crcel] Modelo eran las "doce y cincuenta minutos" de la madrugada. En el patio de la crcel les estaba esperando la polica para conducirles a la jefatura, donde llegaron a la "una y cuarenta minutos de la madrugada". De esta fueron puestos en libertad pero en los alrededores y atisbando su salida estaban los del "Libre" mandados por la polica secreta para darles muerte. Los tres dignos compaeros, Boal, Feliu y Domnguez murieron acribillados a balazos como sabe toda la opinin pblica... " El 18 por la maana un ordenanza de la crcel comunicaba a otro preso: "Conoce usted a Enrique Boal...? He estado repasando el libro ndice y no encuentro dicho nombre. El nico que he encontrado es el de un tal Evelio Boal, y por cierto que me ha extraado el ver en el libro ndice la palabra entregado en lugar de libertad como se acostumbra. Por lo visto en la jefatura de polica se le reclamara en vez de darle la libertad"14. En estas condiciones tan catastrficas para la organizacin confederal se celebr en Lrida un pleno nacional clandestino de consecuencias muy particulares. El Comit Nacional de la C. N. T. estaba en manos de elementos bisoos o atacados de la epidemia comunista. Andrs Nin, 14 Ideas y tragedias., Barcelona, 1921. 19
  • 16. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats un joven oriundo del Partido Socialista, recin venido a la C. N. T., hacia las funciones de secretario general. No se conoca todava el informe de Pestaa .sobre Rusia. Este informe, repetimos, no sera escrito hasta noviembre de aquel mismo ao. El pleno se celebr en la segunda quincena de abril. Haba que decidir sobre la convocatoria de un nuevo congreso en Rusia (el de la Internacional Sindcal Roja) fijado para junio-julio de aquel mismo ao. Se nombr, pues, la delegacin y qued compuesta por cuatro comunistas: el mismo Andrs Nin, Hilario Arlandis, Joaqun Maurn y Jess Ibez, ste, militante del Norte. Los grupos anarquistas de Barcelona, quiz alertados de lo que suceda en Rusia, usaron del derecho de agregar a la comisin un delegado propio. A tal efecto fue designado Gastn Leval. La delegacin se dividi abiertamente al llegar a Mosc. Gastn Leval hizo grupo aparte frente a los cuatro incondicionales comunistas15. Uno de los mritos de esta delegacin fue el haber intervenido, a iniciativa de Alejandro Berkman y Emma Goldman, en la huelga de hambre declarada por los anarquistas y socialistas revolucionarios de la crcel de Mosc. El documento, que establece la transaccin entre los huelguistas y la todopoderosa Cheka, lleva la firma de Hilario Arlandis y Gastn Leval16. Casi al mismo tiempo que la C. N. T., el Partido Socialista haba celebrado su XII Congreso el 9 de diciembre de 1919. Este congreso extraordinario haba sido motivado por la crisis de la Comisin Ejecutiva. En este congreso, la tendencia llamada "tercerista" (partidaria del ingreso en la Tercera Internacional), que capitaneaba Daniel Anguiano (secretario general), haba sido batida por escaso nmero de votos. El ao siguiente se produjo la escisin de las juventudes Socialistas. Angel Pestaa escribira en el susodicho informe: "Antes de mi salida de Espaa (marzo de 1920) no exista el Partido Comunista. Estando en Pars supe que las Juventudes Socialistas se haban separado del Partido Socialista y constituido el Comunista. rgano en la prensa: han empezado a publicar El Comunista17". En junio de 1920 se reuni un nuevo congreso del Partido Socialista. Esta vez los "terceristas" batieron a sus adversarios, tambin por ligera diferencia de votos. La adhesin a la Tercera Internacional estuvo tambin condicionada a un viaje de reconocimiento que haran a Rusia dos delegados representando a las dos tendencias adversas. Los delegados fueron Daniel Anguiano y Fernando de los Ros. El primero regreso como haba marchado, firme en sus convicciones comunistas; Fernando de los Ros pesara mucho en la rectificacin del acuerdo. Segn Andrs Saborit18, "las conversaciones de Fernando de los Ros con el patriarca del anarquismo, Pedro Kropotkn, fueron determinantes para convencerle de que, si bien haba sido destronado el odioso zarismo, estaba surgiendo en Rusia una nueva tirana de tipo personal, por lo que sus conclusiones fueron contrarias en absoluto al ingreso en la Tercera Internacional". Un nuevo congreso del Partido Socialista (9 de abril) derrot definitivamente a los "terceristas" por un margen confortable de votos. Pero terminada la votacin, la minora batida se apresur a hacer pblico un manifiesto (13 de abril) que encabezaba el que sera primer secretario del Partido Comunista espaol: Oscar Prez Sols. Era la seal de la escisin del Partido Socialista que dara nacimiento al Partido Comunista. Segn Pierre Bru y Emile Tmine: "Tres corrientes se haban encontrado para fundar el movimiento comunista en Espaa: las juventudes Socialistas al principio, con Andrade y Portela; despus la minora socialista, con Prez Sols, Garca Quejido, Anguiano y Lamoneda, y el grupo de dirigentes de la C. N. T. que animaban Andrs Nin y Joaqun Maurn"19. 15 En agosto tuvo lugar otro pleno clandestino en Logroo, el cual descalific a los delegados que en nombre de la C. N. T. haban ido a Rusia. 16 Emma Goldman: Living my life, Nueva York, 1931, pg. 912. 17 Angel Pestaa, op. cit., pg. 86. 18 Andrs Saborit. Julin Besteiro, Mxico, 1961, pg. 185. 19 Pierre Bru y Emile Tmine: La rvolution et la guerre d'Espagne, Paris, 1961. 20
  • 17. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats La C. N. T. necesitaba a todo trance celebrar un congreso para revisar sus acuerdos a la luz de los ltimos acontecimientos. Slo mediante un ardid, y tambin la fuerza del proletariado zaragozano, pudo reunirse en modesta Conferencia. Este comicio tuvo lugar en Zaragoza en junio de 1922. Una de las principales tareas fue confrontar las gestiones de los delegados a Rusia. Los informes eran tres: el de Angel Pestaa, un escrito enviado por Gastn Leval y el que hizo personalmente Hilario Arlandis. Este no slo fue desestimado sino que la Conferencia vot una mocin de censura contra el despotismo bolchevique. Tambin fue adoptada una proposicin por la cual quedaba retirada la adhesin de la C. N. T. a la Tercera Internacional en favor del ingreso en la Asociacin Internacional de los Trabajadores, recientemente reorganizada en Berln. Se nombraron incluso los delegados que haban de intervenir en el congreso fundacional de esta nueva organizacin, pero estimando a ltima hora que los acuerdos de un congreso (el de 1919) no podan ser rectificado sino por otro congreso, se adopt la solucin de someter los acuerdos de la Conferencia a referndum de los, sindicatos, quienes deban pronunciarse en el trmino de un mes. Esta promesa de renacimiento confederal espoleo los siniestros designios del terrorismo gubernativo. El 25 de agosto, en ocasin de una visita a la ciudad industrial de Manresa, Angel Pestaa fue vctima de una celada de los pistoleros del Libre. Gravemente herido, el lder sindicalista fue all mismo hospitalizado. Este salvaje atentado marcara el declive de Martnez Anido. Como quiera que los pistoleros, amparados en la impunidad gubernativa, continuaban montando la guardia alrededor del establecimiento hospitalario en que Pestaa luchaba entre la vida y la muerte, y haban expresado descaradamente su deseo de rematar al herido, el hecho fue denunciado al Parlamento por el diputado socialista Indalecio Prieto (tambin vctima de un atentando), y en la prensa madrilea por el socialista cataln Gabriel Alomar. Para congraciarse con la mala prensa que se haba ido creando, el virrey de Catalua tuvo la ocurrencia de simular un atentado contra l mismo. Esta maniobra estuvo a punto de costar la vida a varios militantes cenetistas, que se haban dejado llevar por el doble juego de un traidor. El supuesto atentado tuvo lugar el 23 de octubre. El 24 por la tarde, el jefe del gobierno (Snchez Guerra) se diriga al gobernador de Barcelona en los severos trminos que siguen: "Por las noticias que por conducto fidedigno llegan por diversos medios, entiendo que el general Arlegui, despus de lo ocurrido anoche (...) no puede continuar en el puesto que vena desempeando, y ordeno a V. S. que hoy mismo se haga cargo de l el coronel de la guardia civil (...), y si V. S. entendiera, como parece desprenderse de sus manifestaciones ltimas que he odo con verdadera amargura, que no puede ajustase a las instrucciones del gobierno (...) puede V. S. tambin entregar el mando de la provincia, como otras veces se ha hecho, al seor presidente de la Audiencia..."20. El primer congreso confederal a que asisti Nin fue, indudablemente, el de 1919. Repasando la Memoria de este congreso tropezamos con esta intervencin suya (pg. 374): "... yo, que he pertenecido al Partido Socialista hasta el da en que ste acord en su congreso permanecer en la Segunda Internacional... ". El congreso en que el Partido Socialista acord permanecer en la Segunda Internacional se celebr del 9 de diciembre de 1919 al 16 del mismo mes y ao. Si se tiene en cuenta que el congreso de la C. N. T. tuvo lugar simultneamente, del 10 al 18 del mismo mes y ao (Nin hizo las anteriores manifestaciones exactamente el da 17), resulta un curioso problema resolver a ttulo de qu' estuvo Nin en este congreso. La Memoria slo nos dice que representaba al Sindicato de Profesiones Liberales de Barcelona. Pero, cundo haba ingresado Nin en la C. N. T.? Cundo se haba dado exactamente de baja del Partido Socialista? Un detalle que podra explicar muchas cosas es que al congreso de la C. N. T., aparte de los afiliados a esta organizacin, fueron invitados los organismos de la U. G. T., los sindicatos autnomos o independientes y tal vez algunas individualidades. Post-scriptum a la 20 M. Garca Venero, op. cit., pg. 418. 21
  • 18. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats nota 10: Un militante de la C. N. T. me hizo notar despus que Andrs Nin poda muy bien representar al Sindicato de Profesiones Liberales (C. N. T.) y ser miembro-afiliado a un partido poltico (el Partido Socialista). Gracias a los datos que me ha facilitado uno de los actores supervivientes puedo ampliar sobre los dramticos sucesos que determinaron la destitucin de Martnez Anido y Arlegui. El falso atentado tiene su origen en un provocador que despus fue pistolero: Inocencio Feced. Feced era lo que se llamaba en la poca un "confidente", o sea, un traidor al servicio de la polica. Feced se hacia pasar por perseguido y como tal se hizo recomendar a los militantes de Badalona, ciudad distante cinco o seis kilmetros de Barcelona. Fue l quien propuso atentar a Anido y Arlegui, en inteligencia con sus falsas vctimas. Anido y Arlegui asistiran a una funcin de gala al gran teatro del Liceo. La fiesta terminarla a las primeras horas de la madrugada. A esas horas el coche oficial descendera por las Ramblas, torcerla por el Paseo de Coln para dirigirse al Palacio de Gobernacin pasando por delante de la antigua jefatura de Polica. El atentado se producira en un trecho desierto vecino a la Capitana General. Feced y Tejedor lanzaran unas bombas contra el coche oficial. Claramonte y Pellejero dispararan desde un sidecar, con el cual perseguiran a sus vctimas en caso necesario, Cinco hombres ms estaran apostados cerca para cubrir la retirada. Veamos quines eran estos individuos. Ya conocemos a Feced. Tejedor y Pellejero eran policas disimulados que haba presentado Feced como "compaeros" recin llegados de Rusia con la misin y medios para suprimir a los tiranuelos. Feced se encarg de la preparacin del plan y de los explosivos, que resultaron bombas cargadas con aserrn. Solicit el concurso de cinco autnticos elementos de accin e hizo venir de Valencia a Claramonte, con su sidecar. Estos seis hombres eran los solos autnticos terroristas. El da del atentado Feced, Tejedor, Pellejero y Claramonte se dirigieron a Barcelona. Los cinco restantes hicieron juntos el viaje en tren. Descendieron a las nueve de la noche en la Estacin de Francia. Desde all se dirigiran a un bar cercano donde Tejedor tenla que entre garles las armas y los explosivos. Pero en contra de lo convenido slo tres de estos cinco hombres se presentaron en el lugar, convenido. Por desconfianza en el ltimo minuto los dos restantes permanecieron a la expectativa a cierta distancia. Pasados escasamente cinco minutos vieron salir del bar en cuestin no menos de diez polizontes con Feced y Tejedor al frente. Llevaban de rehenes a los tres que se haban adelantado. Los dos pudieron escapar milagrosamente y pronto sembraron la alarma entre los militantes ms destacados de Barcelona. Las redacciones de ciertos peridicos fueron informados del atentado "que se iba a producir". La noticia lleg al gobierno y a su jefe seor Snchez Guerra, que habra de cortar por lo sano. De todas maneras la tragedia final no se pudo evitar. En la "parada" del Paseo de Coln Feced excus la ausencia de los componentes del grupo de Badalona acusndoles de cobardes. El mismo Feced seal el paso del coche oficial. Claramonte iba a poner en marcha la motocicleta cuando Pellejero le apunt con la pistola. Claramonte fue ms rpido y dispar la suya. Claramonte y Pellejero cayeron muertos al mismo tiempo. Tejedor haba disparado al mismo tiempo contra el primero. La rpida destitucin de Arlegui aquella misma madrugada, seguida de la de Martnez Anido, evit una vasta matanza de sindicalistas. A primeras horas de la maana las comisaras rebosaban de detenidos. La finalidad del plan era justificar un exterminio. La operacin "San Bartolom" fracas por poco. As fue dimitido aquel monstruo, y su lugarteniente, con gran consternacin de la clase patronal catalana. Esta, lejos de prestarse a desarmar los odios, sigui en su alocada carrera. El 10 de marzo de 1923 los pistoleros del Libre conseguan abatir en plena calle de la Cadena (centro de Barcelona), a la luz del da, a Salvador Segu y su acompaante Francisco Comas. En venganza quiz de aquel doble crimen fueron abatidos, el 17 de mayo, en Len, el ex gobernador de Vizcaya, Fernando Gonzlez Regueral, y el 4 de junio, en Zaragoza, el cardenal arzobispo Juan Soldevila y Romero. Por este ltimo hecho fueron procesados Francisco Ascaso, Francisco Salamero, Juliana Lpez y Jos Torres Escartn. El primero haba conseguido fugarse al extrajero; los tres ltimos fueron condenados a fuertes penas de presidio. Escartn fue puesto en libertad cuando el advenimiento de la Repblica, pero a causa de los 22
  • 19. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats sufrimientos de tantos aos de encierro tuvo que ser recluido en un manicomio. En 1939, el fin de la guerra civil le sorprendi en una celda de dementes, consideracin que fue ignorada por las fuerzas de ocupacin. Demente y todo fue fusilado. La cada de Martnez Anido haba sido el primer acto de la normalizacin de la vida constitucional. La C. N. T. haba iniciado un renacer prometedor. Pero la burguesa redobl su intransigencia con el fin de que los conflictos sociales fueran degenerando en problemas de orden pblico. As surgieron las huelgas de los vidrieros, del ferrocarril metropolitano y del transporte rodado. Esta afect amenazadoramente a la sanidad pblica. En medio del fragor de estos conflictos se produjo el pronunciamiento del general Primo de Rivera, que de Barcelona, en medio de los aplausos de la Patronal catalana, saltaba a Madrid, hecho dictador por el propio monarca. CAPTULO III CONSPIRACIONES CONTRA LA DICTADURA La dictadura, al instaurarse en Espaa por el golpe de Estado del general Primo de Rivera (13 de septiembre de 1923), aleg como pretexto la necesidad de poner trmino a la corrupcin poltica parlamentara. En su manifiesto sedicioso decan los generales rebeldes venir a "Libertar a Espaa de los profesionales de la poltica, de las desdichas e inmoralidades que empezaron el ao 98 y amenazan a Espaa con un fin prximo, trgico, y deshonroso...", "Los militares -prosegua el manifiesto- han sido el nico y dbil freno, y llevaron a las leyes y costumbres la poca tica sana, el poco tinte de moral y equidades que an tienen ... " Y haca resaltar con una petulancia que no desmenta su origen, que "este movimiento es de hombres, y el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada que espere en un rincn sin perturbar los buenos das que para la patria preparamos...". Pero todos los cronistas capaces de objetividad son unnimes en afirmar que la dictadura fue un desesperado complot del rey para hacer abortar el expediente de la Comisin de Responsabilidades del Parlamento, compuesta de veintin miembros, para depurar las resultantes del desastre de Annual de 1921. Esta Comisin haba terminado su trabajo y tena que fallar pblicamente el 20 de septiembre de 1923. El levantamiento militar se produjo el 13 del mismo mes. El escritor Blasco Ibez, exiliado en Pars, escribi en 1924 un panfleto en el que, entre otras cosas, dice de los fines de aquel movimiento: "Uno de los primeros actos de los militares triunfantes fue enviar un oficial de toda confianza, con fuerte escolta, a la Cmara de Diputados. En una de las salas del Congreso, la misma en que se haba reunido la Comisin de los veintiuno, estaba guardado el dossier sobre "las responsabilidades del desastre de Annual". El enviado del Directorio se apoder de l y nadie supo nunca ms de aquellos importantee documentos21." Las conclusiones de la Comisin apuntaban a la persona del rey como principal responsable. El rey, desde su coronacin en 1902, haba mostrado mucha inclinacin hacia los uniformes y la estrategia militar. El Protectorado espaol, el Rif, aunque formaba parte de la nacin marroqu, 21 Vicente Blasco Ibez: Alphonse XIII dmasqu, pg. 48. 23
  • 20. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats el sultn nunca haba conseguido hacer reconocer all su soberana. Era un territorio pobre que defendan con ferocidad unas tribus guerreras de montaeses. A Espaa se le haba dado a ' roer aquel hueso, en el banquete o conferencia de Algeciras de 1906, por Inglaterra y Francia, que se haban reservado las mejores tajadas en aquel gape colonialista. En el Rif, que era el ltimo jirn del imperio espaol, los tenientes recin salidos de la academia militar reciban el bautismo de fuego que les permitira escalar haca los altos grados del ejercito. La monarqua, cada vez menos popular desde la restauracin de 1874, vea en el ejrcito su ms firme puntal; el ejrcito, cada vez ms impopular a causa de esa misma restauracin, era sensible al monarca. Ejrcito y monarca aspiraban a ser dos tabes, situndose por encima de toda crtica. En la obra citada, Blasco Ibez escribe estas palabras: "Ya hemos dicho que la monarqua lisonjeaba sin cesar al ejrcito, modelndolo a su imagen y semejanza, a fin de asegurarse su apoyo. El ejrcito, dndose cuenta de que era indispensable a la monarqua, exigi, primero, por la voz de las Juntas [de Defensa] aumento de sueldo, privilegios exorbitantes y acab por formar, en el mismo seno de la nacin, como casta aparte, con leyes especiales que han hecho su situacin inatacable e intangible." En 1921 el rey y el general Silvestre, a espaldas del gobierno y del ministro de Guerra, emprendieron por su cuenta una arriesgadsima operacin "pacificadora" en el Rif. De aquella aventura result un desastre sin precedentes: doce mil muertos y mil quinientos prisioneros. Los moros destrozaron al ejrcito espaol y se presentaron a las puertas de Melilla, la que no ocuparon por falta de decisin. El mismo general Silvestre, que haba prometido al rey regalarle una gran victoria22, pereci tambin en la empresa. Entre sus papeles fueron encontrados documentos muy comprometedores para la regia persona. Estos documentos eran la base del famoso expediente Picasso, que era el proceso del rey por su Parlamento. Como quiera, que la suerte del monarca estaba ntimamente ligada a la del ejercito, juntos tramaron el golpe de Estado que haba de evitar el escndalo. El dogma de la intangibilidad produjo la dictadura. La dictadura suprimi la constitucin liberal, clausur el Parlamento y puso fuera de la ley a los partidos polticos y organizaciones que no se sometieron a sus exigencias. La U. G. T. fue la nica organizacin en dar este paso humillante. Digmoslo en las duras palabras de un poltico conservador: "Pero el Partido [Socialista], como tal partido, lejos de condenar el pronunciamiento, le secund, suprimiendo sus campaas, aceptando Largo Caballero el cargo de consejero de Estado, prohibiendo el rgano del Partido cualquier acto oral o escrito de violenta protesta y ordenando, en fin, que la colectividad se pusiera en lnea con los prncipes de la Iglesia y con la aristocracia de la sangre"23. Como consejero de Estado fue designado F. Largo Caballero. Este trat de justificar aquel mal paso por las siguientes razones: "El Consejo de Estado, desde tiempo inmemorial, era constituido por miembros nombrados por Real Orden; representaba al gobierno y no al pas, pero nunca era sustitutivo del Parlamento. Era un cuerpo consultivo, no democrtico, como otros muchos de la nacin. La dictadura abri las puertas del Consejo a la representacin corporativa libremente elegida por las corporaciones. Esto no es tampoco democracia pura, pero era un progreso respecto de lo anterior; era un avance poltico, y es por sto que la Unin [General de Trabajadores] y el Partido [Socialista] aceptaron tener representacin en aquel organismo, como lo tenan en el 22 El general Silvestre se haba comprometido a tomar Alhucemas el 21 de julio de 1921, da de la festividad de Santiago "Matamoros" y fecha tambin del traslado de los restos del Cid a la catedral de Burgos. 23 Angel Ossorio y Gallardo: Mis memorias, Buenos Aires, p. 136. 24
  • 21. Los anarquistas en la crisis poltica espaola de Jos Peirats Consejo del Trabajo, junta de Aduanas y Valoraciones, Oficina Internacional del Trabajo y otros24". Despus de la fracasada huelga general declarada por la C. N. T. el 14 de septiembre, y los dos plenos regionales de la Confederacin Catalana celebrados el 30 del mismo mes y el 4 de mayo de 1924, respectivamente en Granollers y Sabadell (localidades prximas a Barcelona), la organizacin confederal desaparece prcticamente de la vida pblica. El 7 de mayo, en respuesta al asesinato -por un grupo de anarquistas del verdugo de Barcelona (Rogelio Prez Cicario), posiblemente por las recientes actuaciones de dicho seor en tanto que "ejecutor de la justicia", el gobierno ordena la detencin de todos los comits confederales y anarquistas, y son clausurados los sindicatos y suprimida Solidaridad Obrera. La C. N. T. se ve obligada a refugiarse en la clandestinidad. Desde el 20 de septiembre de 1923 se haban producido algunos hechos comunes contra establecimientos bancarios. Uno en la Caja de Ahorros de Tarrasa, por el que f