Imperialismo Informal

  • View
    13

  • Download
    2

Embed Size (px)

DESCRIPTION

imperialismo informal

Text of Imperialismo Informal

  • Foro InternacionalISSN: 0185-013Xrevfi@comex.mxEl Colegio de Mxico, A.C.Mxico

    Vargas Garcia, EugnioImperio informal? La poltica britnica hacia Amrica Latina en el siglo XIX

    Foro Internacional, vol. XLVI, nm. 2, abril-junio, 2006, pp. 353-385El Colegio de Mxico, A.C.

    Distrito Federal, Mxico

    Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59918406

    Cmo citar el artculo

    Nmero completo

    Ms informacin del artculo

    Pgina de la revista en redalyc.org

    Sistema de Informacin CientficaRed de Revistas Cientficas de Amrica Latina, el Caribe, Espaa y Portugal

    Proyecto acadmico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto

  • Foro Internacional 184, XLVI, 2006 (2), 353-385

    IMPERIO INFORMAL? LA POLTICA BRITNICA HACIA AMRICA LATINA EN EL SIGLO XIX

    EUGNIO VARGAS GARCIA*

    LA EXPERIENCIA HISTRICA DE AMRICA LATINA constituye un caso singularen el estudio de los temas del imperio. Despus de conquistada su inde-pendencia poltica y disueltos los lazos coloniales con Espaa y Portugal, lospases latinoamericanos ya no estuvieron sometidos en su historia al domi-nio de un imperio formal. Sin embargo, est muy difundida la idea de queen el siglo XIX la regin estuvo bajo la rbita del imperio informal de GranBretaa, la potencia mundial con mejores condiciones para reivindicar enaquel entonces una posicin de supremaca global.1

    Miembros de la comunidad internacional reconocidos como estadosindependientes desde la dcada de 1820, los pases latinoamericanos man-tenan con las grandes potencias una relacin de asimetra de poder, en lacual la hiptesis de la amenaza o el uso de la fuerza era un factor siemprepresente. Desde el punto de vista britnico, Amrica Latina era un rea pe-rifrica extra imperio donde los dilemas de la influencia poltica, expansineconmica y relevancia estratgica se planteaban no en el sentido colonialclsico, sino en el marco desterritorializado de ciertas reglas internaciona-les, muchas de ellas no escritas, aplicables a las relaciones entre los estadossoberanos de un sistema westfaliano an sin organizaciones multilate-rales permanentes, y sin restricciones legales al unilateralismo discrecionalde las potencias en la cima de la jerarqua del poder mundial.

    En vista de las formulaciones tericas disponibles sobre la poltica bri-tnica, hay dos visiones que conviene particularmente tomar con cautela: laprimera sera la conservadora-metropolitana, en grados diversos benevolente

    * Agradezco a Antelma Cisneros la revisin del original. Las opiniones aqu expresadasson exclusiva responsabilidad ma.

    1 La produccin acadmica reciente sobre la poltica de Gran Bretaa hacia AmricaLatina en el siglo XIX proviene bsicamente de autores britnicos o, en menor grado, estado-unidenses. Las referencias bibliogrficas ms relevantes sern hechas cuanto sea posible a lolargo de este artculo.

  • con la perspectiva del centro imperial, la cual llamaremos aqu tesis del nointervencionismo benigno; la segunda sera la radical-perifrica, equivalente a losrevisionismos poscoloniales que atribuyen al imperialismo todos los malesde los pueblos apenas conquistada su autodeterminacin, a la cual llama-remos tesis superimperialista. La bsqueda de una interpretacin histrica amedio camino entre esas dos tesis es el tema de este artculo.

    MS DE LO MISMO: EL DEBATE ACADMICO SOBRE EL IMPERIO INFORMAL

    En Gran Bretaa, dos grandes escuelas historiogrficas han tenido mayorpeso en las investigaciones acadmicas sobre la nocin de imperio infor-mal. La primera gan notoriedad tras los estudios de John Gallagher yRonald Robinson sobre el imperialismo del libre comercio.2 Los dos auto-res formularon la hiptesis de la continuidad en la expansin econmicaultramarina de Gran Bretaa, apoyada polticamente por el gobierno bri-tnico, que intervendra siempre que fuera indispensable para proteger losintereses creados por esa expansin. Dentro de ese marco intervencionista,una de las tcnicas de dominacin ms frecuente en las reas perifricasera la celebracin de tratados de libre comercio (o tambin antiesclavitud),impuestos a sociedades ms dbiles con pequeo poder de resistencia.Donde los mtodos indirectos eran suficientes para la prosperidad de losnegocios, con la colaboracin de las lites locales, las anexiones formalesseran superfluas para la concrecin de los objetivos econmicos perse-guidos. Las nuevas adquisiciones de territorio para el Imperio britnicoeran hechas de forma reluctante y tan slo como ltimo recurso.Gallagher y Robinson argumentaron que la poltica britnica favoreca laregla del comercio con control informal si posible, comercio con dominio[formal] cuando necesario.3 El control aqu es un elemento clave delimperio informal.

    La segunda, liderada por Desmond Christopher M. Platt, critic esavisin y se ha empeado en apuntar el divorcio entre las polticas declara-das del gobierno britnico y los intereses de los comerciantes e inversionis-tas, de que sera muestra la resistencia de la Foreign Office para intervenir

    354 EUGNIO VARGAS GARCIA FI XLVI-2

    2 El famoso artculo de Gallagher y Robinson sobre El imperialismo del libre comercio,originalmente publicado en 1953 en la Economic History Review, fue reproducido en Wm. RogerLouis (ed.), Imperialism: The Robinson and Gallagher Controversy, Nueva York, New Viewpoints,1976, pp. 53-72. En la misma obra vase tambin Richard Graham, Robinson and Gallagherin Latin America: The Meaning of Informal Imperialism, pp. 217-221.

    3 Ibid., pp. 57 y 65-70.

  • en nombre de los accionistas y tenedores de deuda en pases y territoriosbajo la influencia de Gran Bretaa. Platt impugn con una tajante negativa,amparada en una masiva evidencia documental, la hiptesis de que la pro-yeccin econmica mundial britnica haba sido siempre activamente res-paldada por el gobierno de Londres. Al contrario, el principio de la nointervencin en los asuntos internos de otros estados habra sido uno delos fundamentos de la poltica britnica en el siglo XIX. No se anhelaba enWhitehall el expansionismo imperial o el control, formal o informal, deterritorios ultramarinos. Las intervenciones en las naciones brbaras osemicivilizadas, entre las cuales fueron incluidas las latinoamericanas, noseran parte de una poltica deliberada, sino una medida excepcional quelas autoridades britnicas se vean forzadas a tomar ocasionalmente. Todolo que Gran Bretaa buscaba, segn Platt, era la igualdad de condiciones(un campo justo y sin privilegios), a fin de propiciar en la conduccin delcomercio una competencia libre y abierta.4

    Un tanto ajena a esa discusin mayormente anglosajona, en AmricaLatina la teora de la dependencia y sus variantes radicalizaron el debate enlas dcadas de los sesenta y setenta y lanzaron duros ataques a lo que serala explotacin promovida por las potencias capitalistas centrales, en espe-cial el imperialismo yanqui, sobre las economas subordinadas de los pa-ses perifricos. Condenada al subdesarrollo por la divisin internacionaldel trabajo y dominada desde fuera, Amrica Latina habra pasado del yugode la colonizacin ibrica directamente a la hegemona britnica y luegoa la estadounidense.5 Por cierto, la controversia Gallagher y Robinsonen Gran Bretaa y la tradicin nacionalista (no siempre marxista-leninista) enAmrica Latina fueron dos abordajes hermanos que casi no dialogaron,pero llegaron a conclusiones muy parecidas. Las teoras del imperialismodel libre comercio y de la dependencia denunciaban la manipulacin bri-tnica y la complicidad entre gobierno y hombres de negocios para explo-tar la regin. Sea como fuere, uno de los problemas de muchas obras sobreel imperialismo en Amrica Latina era la tendencia a sobreestimar la capa-cidad de las potencias capitalistas para mover los hilos a su favor. En rea-lidad, ese poder hegemnico no era ilimitado ni omnipresente. Resultapoco convincente la visin de una Gran Bretaa todopoderosa, duea yseora de los destinos del continente latinoamericano, como lo veremosms adelante.

    ABR-JUN 2006 POLTICA BRITNICA HACIA AMRICA LATINA 355

    4 D. C. M. Platt, Finance, Trade, and Politics in British Foreign Policy, 1815-1914, Oxford,Clarendon Press, 1968, pp. 353-368, y el captulo 6 sobre Amrica Latina.

    5 Hay una copiosa bibliografa relacionada con la teora de la dependencia. Para una eva-luacin crtica, vase Dudley Seers, Dependency Theory: A Critical Reassessment, Londres, FrancesPinter, 1981.

  • A su vez, la lectura de las obras de Platt, o aquellas inspiradas por sustrabajos, pone de manifiesto un cierto formalismo interpretativo de la evi-dencia archivstica, as como una presuncin de igualdad en las relacio-nes de Gran Bretaa con los pases latinoamericanos. En cuanto al primerpunto, hay muchos otros elementos que deben estar presentes en el juiciohistrico de una poltica aparte del enunciado formal de la poltica mismapor sus autores. El anlisis riguroso de los documentos es un componenteimportantsimo de la interpretacin histrica, pero sta no se resume en laletra estricta de los discursos, telegramas y memorandos. En cuanto alsegundo, Peter Cain y Tony Hopkins indicaron el camino al afirmar quedifcilmente se sostiene el argumento de que tales relaciones, siendo inter-dependientes, seran aproximadamente iguales.6 La igualdad de trato,jurdica o formal, tiene que matizarse cuando estn en juego relaciones asi-mtricas de poder. Al considerar la poltica britnica hacia cualquier paslatinoamericano, es esencial tener presente la disparidad de poder de factoentre los actores. La existencia de fuertes vnculos econmicos entre dospases, por ejemplo, no quiere decir necesariamente imperio informal sino hay una percepcin de asimetra en la relacin bilateral. La mayora delas inversiones britnicas fuera del Imperio britnico en el siglo XIX tenancomo destino Amrica del Norte, pero los historiadores coinciden en que anadie se le ocurre inclu