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Dirección Revolucionaria Del Humanismo

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  • La Direccin Revolucionaria del Humanismo

    Cristin Reitze

  • INTRODUCCIN

    Este libro recoge el pensamiento de Silo, sobre la crisis social y personal en el momento actual, expuesto en su obra Cartas a mis Amigos1. Los temas planteados all, se tratan aqu desde el punto de vista de su utilidad para la accin. En efecto, esta es una produccin destinada a los luchadores sociales que reconocen la urgencia que plantea la poca en que vivimos, en que el futuro del ser humano ha sido clausurado. La velocidad y profundidad de los cambios que hemos experimentado globalmente en los ltimos aos, hace necesario una revisin total de las ideas, creencias y prcticas orientadas a la transformacin de las estructuras de esta sociedad humanamente decadente. En una conferencia dada con motivo del lanzamiento del libro Cartas a mis Amigos2, Silo plante en pocos prrafos, cuales son las dos posibilidades que tenemos de resolver el momento de crisis en que estamos ubicados. Por una parte, la variante de la entropa de los sistemas cerrados y, por otra, la variante de la apertura de un sistema cerrado merced a la accin no natural sino intencional del ser humano. veamos la primera con un cierto pintoresquismo descriptivo. Es altamente probable la consolidacin de un imperio mundial que tender a homogeneizar la economa, el Derecho, las comunicaciones, los valores, la lengua, los usos y costumbre. Un imperio mundial instrumentado por el capital financiero internacional que no habr de reparar an en las propias poblaciones de los centros de decisin. Y en esa saturacin, el tejido social seguir su proceso de descomposicin. Las organizaciones polticas y sociales, la administracin del Estado, sern ocupadas por los tecncratas al servicio de un monstruoso Paraestado que tender a disciplinar a las poblaciones cada vez con medidas ms restrictivas a medida que la descomposicin se acente. El pensamiento habr perdido su capacidad abstractiva reemplazado por una forma de funcionamiento analtico y paso a paso segn el modelo computacional. Se habr perdido la nocin de proceso y estructura resultando de ello simples estudios de lingstica y anlisis formal. La moda, el lenguaje y los estilos sociales, la msica, la arquitectura, las artes plsticas y la literatura resultarn desestructuradas y, en todo caso, se ver como un avance la mezcla de estilos en todos los campos tal como ocurriera en otras ocasiones de la historia con los eclecticismos de la decadencia imperial. Entonces, la antigua esperanza de uniformar todo en manos de un mismo poder se desvanecer para siempre. En este oscurecimiento de la razn, en esta fatiga de los pueblos quedar el campo libre a los fanatismos de todo signo, a la negacin de la vida, al culto del suicidio, al fundamentalismo descarnado. Ya no habr ciencia, ni grandes revoluciones del pensamiento...solo tecnologa que para entonces ser llamada Ciencia. Resurgirn los localismos, las luchas tnicas y los pueblos postergados se abalanzarn sobre los centros de decisin en un torbellino en el que las macro ciudades, anteriormente hacinadas, quedarn deshabitadas. Continuas guerras civiles sacudirn a este pobre planeta en el que no desearemos vivir.

    1Las Cartas A Mis Amigos, de Silo, fueron publicadas separadamente a medida que el autor las fue produciendo. Desde la primera escrita el 21/02/91 hasta la dcima y ltima, redactada el 15/12/93, pasaron casi tres aos. A partir de 1994, las Cartas han circulado como libro, editado en ms de siete importantes lenguas. 2Primer Encuentro de la Cultura Humanista, Santiago de Chile, 14/05/94, Centro Cultural Mapocho.

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  • En fin, esta es la parte del cuento que se ha repetido en numerosas civilizaciones que en un momento creyeron en su progreso indefinido. Todas esas culturas terminaron en la disolucin pero, afortunadamente, cuando una cayeron, en otros puntos se erigieron nuevos impulsos humanos y, en esa alternancia, lo viejo fue superado por lo nuevo. Est claro que en un sistema mundial cerrado, no queda lugar para que surja otra civilizacin sino para una larga y oscura edad media mundial. Si lo que se plantea en las cartas en base al modelo explicado, es del todo incorrecto, no tenemos porqu preocuparnos. Si, en cambio, el proceso mecnico de las estructuras histricas lleva la direccin comentada es hora de preguntarse cmo el ser humano puede cambiar la direccin de los acontecimientos. A su vez, quienes podran producir ese formidable cambio de direccin sino los pueblos que son, precisamente, el sujeto de la historia? Habremos llegado a un estado de madurez suficiente para comprender que a partir de ahora no habr progreso sino es de todos y para todos? Esta es la segunda hiptesis que se explora en las Cartas. Si hace carne en los pueblos la idea de que (y es bueno repetirlo) no habr progreso sino es de todos y para todos, entonces la lucha ser clara. En el ltimo escaln de la desestructuracin, en la base social empezarn a soplar los nuevos vientos. En los barrios, en las comunidades vecinales, en los lugares de trabajo ms humildes, comenzar a regenerar el tejido social. Este ser aparentemente un fenmeno espontneo ; se repetir en el alzamiento de mltiples agrupaciones de base que formarn los trabajadores ya independizados de la tutela de las cpulas sindicales ;aparecern numerosos nucleamientos polticos, sin organizacin central, en lucha con las organizaciones polticas cupulares ; comenzar la disolucin en cada fbrica, en cada oficina, en cada empresa. De los reclamos inmediatistas se ir cobrando conciencia hacia la situacin ms amplia en la que el trabajo tendr ms valor humano que el capital y en la que el riesgo del trabajo ser ms claro que el riesgo del capital a la hora de considerar prioridades. Fcilmente se llegar a la conclusin de que la ganancia de la empresa debe reinvertirse en abrir nuevas fuentes de trabajo o derivar hacia otros sectores en los que la produccin siga aumentando en lugar de derivar hacia franjas especulativas que terminen engrosando el capital financiero, que producen el vaciamiento empresarial y que llevan a la posterior quiebra del aparato productivo. El empresario comenzar a advertir que ha sido convertido en simple empleado de la banca y que, en esta emergencia, su aliado natural es el trabajador. El fermento social comenzar a activarse nuevamente y se desatar la lucha clara y franca entre el capital especulativo, en su neto carcter de fuerza abstracta e inhumana y las fuerzas del trabajo, verdadera palanca de la transformacin del mundo. Empezar a comprenderse de una vez que el progreso no depende de la deuda que se contrae con los bancos sino que los bancos deben otorgar crditos a la empresa sin cobro de intereses. Y tambin quedar claro que no habr forma de descongestionar la concentracin que lleva al colapso sino es mediante una redistribucin de la riqueza hacia las reas postergadas. La Democracia real, plebiscitaria y directa ser una necesidad porque se querr salir de la agona de la no participacin y de la amenaza constante del desborde popular. Los poderes sern reformados porque ya habr perdido todo crdito y todo significado la estructura de la democracia formal dependiente del capital financiero. Sin duda, ste segundo libreto de crisis, se presentar luego de un periodo de incubacin en el que los problemas se agudizarn. Entonces comenzar esa serie de avances y retrocesos en que cada xito ser multiplicado como efecto demostracin en los lugares ms remotos gracias a las comunicaciones instantneas. Ni siquiera se tratar de la conquista de los estados nacionales sino de una situacin mundial en la que se irn multiplicando estos fenmenos sociales antecesores de un cambio radical en la direccin de los

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  • acontecimientos. De este modo, en lugar de desembocar el proceso en el colapso mecnico tantas veces repetido, la voluntad de cambio y de direccin de los pueblos comenzar a recorrer el camino hacia la nacin humana universal.

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  • Es esta segunda posibilidad, es a esta alternativa a la que apuestan los humanistas de hoy. Tienen demasiada fe en el ser humano como para creer que todo terminar tan estpidamente. Y si bien no se sienten la vanguardia del proceso humano se disponen a acompaar ese proceso en la medida de sus fuerzas y all donde estn posicionados. La confusin generalizada que hoy se tiene respecto del presente y del futuro, se debe en gran medida, al arrastre de concepciones anteriores que resultan inadecuadas para una comprensin global de la poca que estamos viviendo. Esa inercia es un serio obstculo a la necesaria accin conjunta, y puede ser superada al considerar las propuestas de salida a la crisis que formulamos en la direccin revolucionaria del Humanismo. Afirmamos la posibilidad de construir un futuro que, en oposicin a las prcticas hegemnicas y uniformantes del Sistema, comprenda la necesidad de la convergencia en medio de la diversidad y admita todas las diferencias, con la nica excepcin de aquellas corrientes que propicien la violencia como metodologa de accin. En cuanto a los aspectos formales de esta produccin, cabe decir que las opiniones y comentarios fueron estructurados en una extensin de diez captulos. Con ello se ha pretendido respetar la secuencia temtica presentada en las Cartas. Sin embargo, se comprender que por el inters que nos fijamos de discutir aquellos temas directamente vinculados a la accin, hayamos deliberadamente hecho breve mencin, e incluso omitido la referencia a una cantidad de otros asuntos de inters terico tratados en las mismas. Por ltimo, y con el objeto de facilitar la lectura del libro, a las frecuentes citas que se hace de las Cartas, se las ha hecho formar parte del discurso general mediante el recurso de omitir el reiterado uso de las comillas. Me ha parecido suficiente peraltar los textos citados utilizando en todos los casos, letra c

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