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Bufano-Laudes de Cristo Rey

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Text of Bufano-Laudes de Cristo Rey

Laudes de Cristo Rey 1933

L a u d e s d e C r is t o R e y Alfredo Rodolfo Bufano

1933

LAUDE I

Hoy que el hombre, Seor, tu Cruz olvida,

yo desnudo y de hinojos te confieso;

y los ensangrentados lirios beso

de tus pies, Dios y Rey de toda vida.

Hoy que sangras, Seor, por nueva herida,

yo, el peor de los hombres, lloro y rezo.

Seor: es necesario tu regreso,

si bien nunca emprendiste la partida!

Yo te canto, te espero y me gloro

en ti, Verbo hecho luz, Hijo del hombre

que llenas todo el pensamiento mo.

Qu importa que mi voz apague el viento!

Si tierra, cielo y mar claman tu nombre

es un gran himno de sometimiento!

LAUDE II

Pastor, nico aprisco, albo Cordero,

alma del mundo, luminoso ro;

cumbre inefable y mnimo roco,

Rey el ms fuerte y manso pordiosero.

T la flor y la espina, t el romero,

la nieve pura y el dorado esto;

t la brizna fugaz y el mar bravo,

t el coral, el guijarro y el lucero.

T el coro astral y el caracol sonoro,

el pjaro, la oruga, el cielo amado,

la nube blanda y el divino Toro.

Cmo si en tanta gloria yo te he hallado,

no he de tenerte como un dardo de oro

dentro de m, Seor, siempre clavado?

LAUDE III

Llego a ti, mi Seor, triste y dolido,

y aun ms que dolorido, avergonzado.

Tu palabra de amor no me ha salvado

Porque yo, pecador, no lo he querido.

Fuerza me falta y fltame sentido

que encauce al torvo ro desbordado.

Pude hacerlo a tu sombra, y lo he olvidado,

porque, rprobo al fin, no te he seguido.

Y el pecado est en m, Dios clamoroso,

como en la selva el spid venenoso

pronto a matar con invisible herida.

S que pierdo mi dicha perdurable.

Pero vuelvo a pecar, Dios inmutable,

como vuelve el chacal a su guarida!

LAUDE IVRazn de amor es la que a ti me lleva,y no el miedo, Seor, de tu castigo.T ests en mi alma, y mi alma est contigo, Y en ti mi amor por tu alma se renueva.Mi corazn, Dios mo, en ti se abreva,y por ello, aun sediento, te bendigo.Soy, mi Seor, un plido mendigoque en tu dolor y en tu humildad se prueba!Te amo porque he nacido para amartecon infantiles ojos asombrados,luminosos tan slo de mirarte.Amo tus dulces manos olorosas,amo tus ojos y tus pies llagados,y tus heridas. Oh celestes rosas!LAUDE Vntrate por las puertas de mi casae inndala, Seor, de tu dulzura;trueca mi hierba en rosas de ternuray con la adelfa de pecado arrasa!Haz que mi amor que en tu piedad se abrasase haga roca y diamante de luz pura;haz, Seor, que tu clara donosurasea en m resplandor que nunca pasa.He menester, Seor, de tu grandezay de tu dulce y fuerte poderopara ahuyentar mi sombra y mi tristeza.Desciende a m, Dios Santo, hecho roco,y ver transformarse mi maleza en nardos fieles para el llanto mo.LAUDE VIEl mejor de mis sueos fue, Dios mo, ser bueno y puro como el agua mansa.Puse en ello encendida mi esperanzay aherrojaba al nacer todo desvo.Pero es mi vida tumultuoso roque entre los siete espectros ronco avanza,y es tal su fuerza que mi amor no alcanzaa contenerlo en su rodar bravo.Slo t, navegante luminoso,puedes cambiar el rumbo del torrenteson slo alzar tu dedo milagroso.Ya lo hiciste una vez, oh Dios clemente!;Y el spid que me ahogaba cautelosoSe hizo rosa de luz sobre mi frente.LAUDE VIISeor, t sabes el afn profundoque puse en ser el hombre sin pecado.A ti llegu de amor transfiguradoPor los sensuales ddalos del mundo.Llegu a ti, y por llegar, hice fecundode dulce paz mi corazn llagado.Mrame ahora, todo atormentado,vuelto a la mar de angustia en que me hundo!Indigno soy , Seor, de que tu manovuelvas a darme! -Oh plida azucenaque entre mis dedos deshojaste en vano!-Djame solo en donde yo he cado,que as ver con desolada penala inefable ventura que he perdido.LAUDE VIII

Celestes, puras, luminosas, buenas,

oh tus manos, Seor, de amor henchidas!

Hasta de la impiedad de sus heridas

Brotaron rutilantes azucenas.

Ellas, tan leves, con alzarse apenasmueven mundos por rutas florecidas.Ellas, del amor nico nacidas,

Hacen aves de luz y amansan hienas.

Cielos, montaas, selvas, ros, llanos;

corales, musgos, pjaros, estrellas,

oh mi Seor!, nacieron de tus manos.

T que pueblas de luces los arcanos,

Haz que mi corazn llegue hasta ellas

Limpio de tierra y libre de gusanos.

LAUDE IXParfrasis del Salmo octavo

Cuando miro los cielos que formaste,

las estrellas remotas y la luna,

y las bestias del campo que una a una

de la asolada tierra levantaste.

Cuando veo los ros que soltaste

de la alta cumbre, y la cambiante duna,

la flor del agua y la amarilla tuna

y el bosque que de pjaros poblaste.

Cuando la verde msica del alba

llega a mi alma contrita; cuando miro

el roble adusto y la encrespada malva,

doy a volar la fe que en m se encierra,

y digo en jubiloso hondo suspiro:

Cun grande eres, Seor, sobre la tierra!

LAUDE X

No el rbol seco ni el alud cado,

no el ciego cndor ni la noche oscura,

no la selva incendiada, no la impura

palabra cruel ni el corazn rodo.

No la estrella sin luz ni el roto nido,no el agua envenenada ni la dura

hoja enemiga, no la voz perjura

ni del blasfemo el labio carcomido.

Nada de eso, Seor, como mi estado;

nada de eso ms cruento que la pena

de no haberte seguido y escuchado.

Pero si t lo quieres, Dios amado,

puedes trocar el lodo en azucena.

Y un da, as, florecer a tu lado!

LAUDE XI

Voces de oro y lenguas de diamante

para loarte mi cancin implora;

no mi lengua de hombre destructora

ni mi voz pecadora y claudicante.

Ave gentil o ro resonante,

brisa de amor o nube voladora,

ola del mar o abeja que el sol dora,

alba celeste o lirio alucinante.Todo es mejor que esta mi voz impa,

de la cual la blasfemia es triste parte;

todo es ms noble que mi hipocresa.

El insecto y el liquen al loarte

son ms honrados que la lengua ma

que ya es, Seor, dichosa con nombrarte.

LAUDE XII

Llorad, oh mares; sollozad, doncellas;

cerraos sobre m, cielos queridos;

oh vientos, desatad vuestros gemidos;

escondeos, oh cndidas estrellas!

No hagis ya miel, oh lcidas abejas;

vuestro azogue romped, lagos dormidos;

y si estis, claros huertos, florecidos,

borrad de aroma y flor todas las huellas!

He perdido mi senda y mi ventura;

ciego estoy, sordo estoy y mal llagado

bajo la solitaria noche oscura!

Y al verme pecador y abandonado,

aves, estrellas, mares, rosa pura,

llorad conmigo si no habis llorado!

LAUDE XIIIArder quisiera como un triste leo

si t, Seor, fueras la dulce llama;

arder en ti, mi Dios, es lo que clama

mi corazn en su divino sueo.

Arder en ti, Seor y claro dueo,

arder en ti como una humilde rama;

en ti, de cuyo aroma se embalsama

mi amor, como de un clido beleo.

Arder en ti, Dios Rey; hachn o pino

o tenue lucecilla temblorosa

en el cercano cielo vespertino.

Arder en ti, Seor, cual bosque inmenso;

Arder en ti como una leve rosa

o blanda nube de tu mismo incienso.

LAUDE XIV

Y alabar, Dios mo, tu grandeza

en la tierra, en las aguas y en el cielo;

en las guijas yacentes y en el vuelodel buitre, y en el pan de nuestra mesa.

Alabar, Dios mo, tu firmeza

en perdonar, y tu sangrante anhelo

de hacer que viva en nuestro indigno suelo

la rosa de tu amor y tu pureza.

Te alabar en las bestia y en el hombre

en la estrella, en la roca y en el viento,

oh Dios!, con slo pronunciar tu nombre.

Con slo pronunciar tu nombre santo

te alabar, Seor, en mi ardimiento.No han menester tus glorias de otro canto!

LAUDE XV

Oh claro gozo mo de mirarte

en el agua, en la nube y en la rosa,

y en la hmeda tierra milagrosa

que la espiga, el ciprs y el lirio parte!

Oh dulce gozo mo de encontrarte

entre la hierbezuela luminosa,

multiplicada estrella temblorosa

que sobre el mundo en alba se reparte!

Oh gozo mo de encontrar tus huellas

lo mismo en la pupila honda del pozo

que en el ave fugaz y en las estrellas!

Oh gozo triste , oh torturado gozo

de ver, Dios y Seor, que aun destellas

en mi alma, en mi dolor y en mi sollozo.

LAUDE XVI

Me llamaste a tu lado, oh Dios benigno!,

con voz ms suave que la miel ms pura;

y sent que en mi alma, selva oscura,

se abra el sol de tu celeste Signo.

Ech de m lo vano y lo maligno

y fui para el pecado roca dura.

Pero ca de nuevo, y mi locura

me hace por lo que soy an ms indigno!

Cuando en los orbes tus clarines suenen

llamando a los que fueron, Dios amado,

y tus mundos de amor de ellos se llenen;

djame a m sobre la tierra inerte,

que es ms castigo que la eterna muerte

la soledad eterna del pecado.

LAUDE XVII

Unc mi amor a tu celeste yugo

de nubes hecho y de aromado viento

Nunca, seor, ms gil y contento

que al trabajarme como a ti te plugo!

Saba a miel el spero mendrugo

y era salmo de paz mi abatimiento.

Hoy sin ti, mi tortura y mi lamento

crecen, y en mi alma tengo a mi verdugo!

Seor: vuelve a enlazarme tu cadena,

Que en cielo limpio y aire perfumado

bata yo, Seor, mi ala serena

cuando t me tenas enjaulado!

LAUDE XVIII

Qu no diera, Seor, por recibirte

en mi dominical hora temprana,

puro yo cual la cndida maana

que slo se abre para bendecirte!

Qu no diera, Dios mo, por seguirte

limpio de toda vanidad mundana,

y en firme olor de beatitud anciana

alcanzarte otra vez sin afligirte!

Mas dicho est que mi doliente arcilla,

que al llegar t a mi seno es nieve rosa,

con olvidarte apenas, se mansilla.

Haz de mi corazn huerto sellado,

y de mi alma una puerta venturosa

que no se abra despus que hayas entrado.

LAUDE XIX

Dulces tus ojos mranme y severos,

juglar celeste y claro juez temido.

Hizo en ellos mi fe su primer nido

y en mi cielo interior son dos luceros.

Mis pesares, oh plidos viajeros!,

Hallaron paz en su mirar dolido.

Y me vieron llorar arrepentido

ms bondadosos cuanto ms austeros.

En ellos, claros ros redentores

mi angustia y mi protervia descansaron

como en blandos sarcfagos de flores.

En mi alcndara impa se posaron,

y mis lbregos cuervos pecadores

en pjaros de amor se transformaron.

y esta mi libertad es pura pena.

que sin ella me siento ms atado

LAUDE XX

Seor, soy menos que estas flores puras;

menos que estas arenas relucientes;

menos que estas minsculas corrientes

que horadan rocas, dulces y seguras.

Seor, soy menos que estas piedras duras

rotas en flor o en aguas transparentes,

y menos que los lquenes yacentes

bajo azuladas lenguas y frescuras.

Menos soy que los pjaros del monte,

menos que el aura leve y la mudable

nube, que es flor y pez del horizonte.

Menos soy que las hierbas del camino,

menos que la hojarasca deleznable,

smbolo, oh Dios, de todo mi destino.

LAUDE XXI

Haz que yo torne en azulado loto

La amarga adelfa de mi vida amarga,

Y que la negra sombra que me embarga

Se trueque en cielo difano y remoto.

Haz que mi corazn plido y roto

se cubra, oh Rey!, con tu divina adarga,

y lbrelo tu mano de la carga

mortal de esta locura en que me agoto.

Rojos halcones squenme los ojos!

Vientos de fuego qumenme las manos!

Muerdan mis carnes spides y abrojos!

Todo lo encontrar ms blando y bueno

que esta legin siniestra de gusanos

que mancha mi velln de broza y cieno.

LAUDE XXIITiorbas, adufes, cmbalos, timbales,

crtalos, tamboriles y rabeles;

nardos, magnolias, lirios y claveles,

celestes aguas, robles musicales;

vientos del mundo, hierbas matinales,

peces del mar, altsimos joyeles,

madreselvas, olivos y laureles,

multicortes hayedos y encinales;

cantad conmigo en este claro da

en que vuelve el Seor a las alturas

despus que muerte hallara su agona.

Domingo de perdones y venturas.

Unid vuestras canciones a la ma,

voces del mundo, cndidas y puras!

LAUDE XXIII

Quin estas flores de los montes cuida

sino tus dulces manos jardineras?

Quin abre la melosas montaeras

y del cardn la purpurada herida?

Quin sino t, Seor de faz dolida,estas aguas desata, estas laderas

viste de airampos, estas bullangueras

aves protege, y da a estas piedras vida?

Quin de yaretas las colinas cubre

y hace que d el barranco hierba leve?

Quin al hosco pen transforma en ubre?

Quin sino t, Cordero dulce y santo,

hace de mi alma un copo de alba nieve

sobre las hierbezuelas de mi canto?

LAUDE XXIVNingn dolor como ste tan horrendo

de querer alcanzarte en vuelo puro,

y ver el cielo sobre mi alma, oscuro

por las mismas tinieblas que desprendo.

Ningn dolor, Dios mo, tan tremendo

ni un cilicio ms spero y ms duro

que el saberme, Seor, hombre perjuro

que a precio infame paz y gloria vendo.

No abrasa tanto la ms firme hoguera!

No abre herida peor el dardo alado

ni muerde as la vbora seera!

Nada es igual, Seor, a esta tortura

de ir hacia ti y caer todo enlodado

cuando ms cerca estaba la ventura!

LAUDE XXVNieve, rosa, velln, clida pluma

no son ms suaves que tu amor, Dios mo;

ni es ms buena que l la agua del ro

aunque la sed, Dios santo, nos consuma.

No es ms nevada la marina espuma

ni es ms honda la estrella del roco,

porque tu amor, en claro seoro,

velln y rosa y agua y nieve suma.En l -cndida luz!- he refugiado

despus de tanta senda mal seguida,

mi corazn intil y llorado.

Por no encontrarlo a tiempo, hall la herida

que an me sangra. Y cuando lo hube hallado,

hall, Seor, la perdurable vida.

LAUDE XXVIMontes hay cuyas piedras son diamantesporque t lo quisiste, Dios precioso;de aguas dulces colmaste el yermo pozo,y el roquedo de trigos ondulantes.De prdigas palmeras resonantescubriste el arenal, oh t, piadosoPredicador!, trocaste el dao en gozoy el pedrizal en crmenes fragantes.Topacios, esmeraldas, cornalinasen las alas pusiste del insectoy diste jerarqua a las espinas.Troza t, mi Seor, tambin mi venda;arrncame del negro bosque abyectoy haz de tu corazn mi nica senda.LAUDE XXVIICielo azul, alta estrella, agua dorada,rosada aurora, leve golondrina,fiores del mundo, blanda nieve fina,lucirnagas; del rbol sombra amada.Guijarro, brizna, hierba perfumada,lirio silvestre, nube peregrina,puro diamante, roja cornalina;t, corderillo, y t, luna sagrada.Prestadme todos vuestra donosura,prestadme todos vuestra jerarquatan limpia aquella y sta tan segura.

Dadle un poco de luz a mi bajeza,y as podr en mi amor y en mi alegraloarte, oh Dios, con algo de pureza!LAUDE XXVIIISuena tu eterna msica en mi odo,en la alta noche y en el alba nueva;tu msica, Dios mo, que me llevaen hondo sueo al reino prometido.Yo tan slo la oigo, oh Dios herido,y en ella, agua remota, se renuevami pobre alma que en silencio abrevael trgico silencio en que he cado. Por donde si de voces me privaste,de msicas celestes me cubristey de ms altos dones me colmaste.Pues si la voz del mundo diose al vuelopara m, tiene en tu alma mi alma tristela voz dorada y nica del cielo.LAUDE XXIXSiento, Seor, que un viento huracanadollora en mi corazn. En ti me miro,y al instante transfrmase en suspiroel grito que me tiene atormentado.Aire de angustia y de dolor cargadopor m, Seor, con triste afn respiro;y es que mi soledad, flor y zafiro,ronda el guila negra del pecado.Ronda, Seor, y hace de m su presasin que pueda librarme mano alguna;y as mi intil corazn se pierde.Me ahogo en mi dolor y en mi bajeza.Y en ti poso mis ojos, como en unarama de oro entre el follaje verde!LAUDE XXXSi cantando, Seor, a ti me allego,-oh verso mo de sayal de lino!-no hago ms que cumplir con mi destinoy lo que me entregaste aqu te entrego.Fuera labrada joya cada ruegoque se alza como alondra en mi camino!Pero, t bien lo ves: rama de pinopor lo spera, y olor de antiguo espliego!Si t me diste el puro don del canto,rstame a m el hacerte noche y damotivo de l, mojado en dulce llanto.Vaya y te lleve, pues, el alma masu amor, envuelto en el divino mantode tu celeste y clida astrosa.LAUDE XXXI

Ah, si no hubiera visto tu mirada

a travs de las sombras de mi pena,

no tendra esta paz triste y serena

de la que mi alma encuntrase embargada!

Ah si tu suave mano ensangrentada

no me trocase en alas mi cadena,

no tendra, Seor, esta azucena

de eterna luz en mi alma atribulada!

Una y cien veces tu vital consuelo

Lleg a mi corazn hecho plegariaDndome el puro don del alto vuelo.

Pero quebr, Seor, tan bella suerte;

y estoy en la llanura solitaria

del que perdi la aurora de la muerte!

LAUDE XXXII

Mi corazn es este mustio ramo

de madreselvas plidas. Un da

ver llegar, que para gloria ma

renazca en ti, y por ello sufro y clamo.Sufro, Seor, y en mi sufrir me inflamo

hasta mirar que es tierra labranta

mi pramo espectral, y en mi agona

una vez ms, Dios puro, a tu alma llamo.

Haz que una dulce sosegada lluvia

trueque a mi corazn de triste broza

en rosa, en heno en flor o espiga rubia.

Que es pena cruenta la de no llevarte

ms que una pobre deleznable cosa

hurfana de tu luz para ofrendarte.

LAUDE XXXIII

Feliz t, verde grama, y t, jilguero;

feliz, oh escarabajo reluciente;

agua, dichosa t, rauda o yacente;

y t, hierba del campo y del sendero.

Feliz t, chozpador albo cordero,y t bho enlutado, y t, clemente

paloma; feliz t, clido y riente

gladiolo, y t, humildsimo romero.

Ah, yo no puedo repetir lo mismo

para mi alma y mis anhelos vanos

que labran para m cielo y abismo!

Vosotros, cual las dulces Siete Estrellas

puros salisteis de sus bellas manos,

y an ms puros volveris a Ellas.

LAUDE XXXIV

En esta clara soledad mi vida

su flor ms pura y melodiosa ha dado.Todo el cielo en mis versos he volcado

y saqu rosas de mi propia herida.

Jardn inmvil, fronda amanecida,

alto viento y sutil perfume aladodentro mi corazn han encontrado

clida luna y tierra prometida.

Pero a pesar de todo, en lo ms puro

y hondo de mi alma, un solo pensamiento

echa races fuertes y gloriosas.

Y es aquel que me da puerto seguro

en tus plidas manos luminosas,

dueas del mar, del cmulo y del viento.

LAUDE XXXV

Acrcame, Seor, a tu alto cielo,dije una vez en verso saturnino;hoy lo repito en medio del camino

con ms hondo y doliente desconsuelo.

Se ha roto mi alma en su ms alto vuelo;

tengo en mi boca agrio sabor marino.

Quise hacer una flor de mi destino,

mas todo sueo se qued en anhelo.

Luch por encontrar la lnea recta

que llevara a mi alma a la perfecta

vida, velada de un celeste velo.

Mas todo eso, sin ti, fue sueo vano!

Oh, mi Seor, slo tu dulce mano

puede acercarme al suspirado cielo!

LAUDE XXXVILbrame, oh Dios, de todo pensamiento

que no sea el de amarte noche y da;

lbrame de mi trgica falsa

y de todo engaoso encantamiento!

S t, Seor, mi luz y mi alimento;

mata en m la satnica jaura

de mis pecados, y a mi alma gua

por los senderos cudruples del viento.

Haz, Seor, que se execre mi presencia;

haz que me injurie hasta mi propio hermano;

castgame sin pauta y sin clemencia.

Todo, Seor, lo tengo merecido.

Pero djame ahora que en tu mano

haga, Seor, mi venturoso nido!

LAUDE XXXVII

Digo: Laudato sii, mio Signore,

per suora nostra morte corporale.

Que tu mano, Dios mo, me seale

cmo ir a ella sin que me demore!

Que esta mi pobre nima avizore

la luz en que contigo me regale.

El resto, oh Dios inmenso!, de qu vale

por ms que un falso bien nos lo decore?

Castgame, cilciame, tortrame

y en tu infinita caridad madrame

para lavar mi olvido y mi pecado.

Que el viento borre mis pasadas huellas,

y que mi corazn quede sembrado

de una celeste plenitud de estrellas.

LAUDE XXXVIIISolo bajo esta noche campesina

blanca de lirios y de luna llena,

te abro, Seor, mi vieja nima en pena

en el ruego que a tu alma me avecina.

Yo anhel ser la flor y no la espina;

no cicuta, mas s blanda azucena;

no mar convulso, sino agua serena;

no halcn, y s paloma o golondrina.

Yo anhel ser una espectral lagunareflejando en su inmvil porcelana

una salida eterna de ancha luna.

Mas vi pasar la triste caravana

de tanto intil sueo sin fortuna.

Seor: toda mi vida ha sido vana!

LAUDE XXXIX

Por cada bien, Seor, que me mandasteuna ofensa de mi alma recibiste;

y por cada perdn que me ofreciste

tras l, nuevas cadas comprobaste.

Y as vivo, Seor, viendo el contraste

de tu bondad eterna y de mi triste

alma, que si doncella me la diste

de muy distinta forma me la hallaste.

Djame un da en mi brozal cado,

Y cuando oigas de nuevo mi llamado

haz que tu lengua permanezca muda.

Nigame tu refugio inmerecido

para tornar a ver cun desolado

vivo, Seor, sin tu celeste ayuda.

LAUDE XLAydame, Seor, en mi flaqueza,

t que has visto ms hondas que la ma!

No me dejes, Seor, en la agona

Nufrago de mi horror y mi torpeza.

Trueca en altura toda mi bajeza

y mi clamor en clara meloda;

t, que eres dueo de mudar el da

y todo lo que acaba y lo que empieza.

No me dejes, Seor, abandonado

cuando estoy ms hundido en mi pecado

y ms expuesto a la mortal cada.

Slvame t, que siempre me has salvado.

Mrame, oh Dios: estoy todo baado

en lodo y sangre de mi propia herida!

LAUDE XLISlo t sabes lo que sufro y lloro

por no haberte, Dios Santo, merecido.

Slo t ves en donde estoy cado

esperando tu dulce mano de oro.

Slo t sabes todo lo que imploro

por verme ante tu amor enaltecido.Slo t sabes cmo estoy de herido

aqu, donde yo mismo me devoro.

Slo t ves mi corazn llagado;

slo t enciendes mi ardoroso anhelo

de verme por tu luz purificado.

Slo t sabes mi nocturno duelo,

y este continuo grito desgarrado

que no oye nadie ms que t en el cielo.

LAUDE XLII

Fulgor de gloria entre mis sombras veo,

y es, mi Seor, el que tu Cruz me enva;

oigo tu voz, -oh clara meloda!-

y una vez ms en mi fervor te creo.

Tu Santo Nombre apenas balbuceo

y el alba se hace en m melancola;

llegas a m como el ms bello da,

y ebrio de ti, Seor, ms te deseo.

Sndalo y mirra, incienso y oro eres

y dulces voces de infantil fragancia

que en mi alma te abres porque an me quieres.

Y mientras ms cado estoy, se asoma

tu amorosa, Seor, y honda constancia

hecha una suave y cndida paloma.

LAUDE XLIII

S que no te merece mi inconstancia;

s que est condenada mi inocencia;s que yo mismo he roto la frecuencia

de tu divina y secular fragancia.

S que ha perdido su sabor de infancia

mi alma enlutada de concupiscencia;

pero imploro de nuevo tu clemencia

seguro de tu firme tolerancia.

Si te ofend no fue por ofenderte,

sino porque en mi sangre agazapado

llevo el pecado que me da la muerte.

Mas t, perdonador no perdonado

por tu enemigo, mudars mi suerte

y has de llevarme a ti transfigurado.

LAUDE XLIV

Seor, dame un reposo, un gran reposo,

claro, profundo, arrobador, sereno;

Seor, un gran reposo dulce y bueno

Florecido de humilde y puro gozo.

Seor, dame tu seno venturoso,

tu piadoso, Seor, clido seno,

en donde pueda yo, libre de cieno,

despertar de este sueo pavoroso.

Mira, Seor, el dao que me hicieron

las pobres almas ciegas que me amaron

y aquellas que jams me comprendieron!

Seor, dame tu amor firme y piadoso.

No llegaron a l los que te hirieron?

Seor, dame un reposo, un gran reposo!

LAUDE XLV

Solt el halcn el plido halconero,solt el halcn en la honda tarde pura;

dej el ala febril, ancha y segura,

en el aire lustral claro reguero.

Sigui el halcn el celestial sendero,

-era la tierra apenas una oscura

mancha leve!-, la noche ya madura

floreci sobre el plido halconero.

El cielo se volcaba en la llanura,

el cielo de caudaloso y alto enero,

de grande gloria y plenitud segura.

Tiembla de dicha el plido halconero.

Y es que hacia l torna el halcn. Fulgura

en el pico entreabierto un gran lucero!

LAUDE XLVI

Volvi al redil la oveja descarriada

y hall al Pastor de su ms bello da.

Como antao, piadoso sonrea

Con la celeste boca y la mirada.

Lleg la oveja toda ensangrentada;

zarzas de muerte entre el velln traa;

laceria igual ninguno conoca,

nadie vio una agona ms cuitada.

Lleg al aprisco casi recelosa.

Oh triste noche de la huida aquella

que la llev por huella tenebrosa!

Pos el Pastor su santa mano en ella.

Su llaga peor qued trocada en rosa,

en nube su velln, su alma en estrella!

LAUDE XLVII

Cunto tiempo perdido en vana espera

sin ver, Seor, que estabas a mi lado,

ardiendo como un leo perfumado

de piedad, en las llamas de mi hoguera!

Cunto tiempo en la trgica riberacon mi triste navo destrozado,

sin ver el tuyo, todo empavesado,

dueo del aire y de la mar seera!

Cunto tiempo en el negro laberinto

de este mi propio corazn, Dios Santo,

y de mi angustia y de mi fiero instinto!

Cunto tiempo viviendo en triste muerte!Cunto hueco dolor e intil llanto!

y t ah, Seor, y yo sin verte!

LAUDE XLVIII

Aunque me abrevo en tu piadosa fuente

y vive en ti mi espritu encendido,

ms, oh Dios, que tu sbdito elegido

prefiero ser tu flaco penitente.

Sufrir por ti el oprobio y la candente

llaga, y la sed rampante, y ver el nido

roto, y en l el spero silbido

or de la fatdica serpiente.

Me llenaste las manos de dulzura

ya una vez, oh Seor! Deja que ahora

pruebe esta dulce y clida amargura.

Esta amargura que de miel me embarga,

larga amargura purificadora,

tanto ms dulce cuanto ms amarga.

LAUDE XLIXOh cndido diamante perfumado,

blanca paloma, transparente lino,

en agua te me das y en dulce vino,

t, que expiraste por la sed quemado!

Panal celeste, lirio ensangrentado,

nube, espiga, cancin, espada y trino;

de alto perdn me alfombras el camino

y borras con tus besos mi pasado.

Yo soy el hijo aquel que perdi todo

lo que su padre con amor le diera.

Part con flor y miel, y traigo lodo.Seor, enciende para m tu hoguera;

y haz que vuelva a nacer, del mismo modo

que haces llegar, Seor, la primavera.

LAUDE L

Palabras filiales a la Virgen

Oh humilde y sosegada primavera

de quien naci la flor ms bella y pura!

Oh recatada y tmida criatura,

madre de amor que al pecador espera!

T la rosa ms blanca y la primera,

t la leche y la miel y la ternura;t la ms alta y limpia donosura,

la dcil nube y la encendida hoguera.

T el rbol que dio fruto luminoso

sin tener sus races en el suelo;

t mi silencio, y t mi sed de muerte.Madre del Hijo que es mi eterno gozo:

ponme tus alas de plumn de cielo,

y hazme dormir para que pueda verte!