Palabras preliminares

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  • Rgis Debray

    TRANSMITIR

    MANANTIAL

  • Ttulo original: TransmettreEditions dilc Jacob, Pars

    Editions Odile Jacob, Paris, febrero de 1997

    Esta obra fue publicada con el apoyo dei Ministrio deAsuntos Extranjeros y dei Servicio Cultural de la Embajada

    de Francia en la Argentina

    Traduccin: Horacio Pons

    Disefio de tapa: Estdio R

    cultura LibreHecho el depsito que marca la ley 11.723

    Jrnpreso en la Argentina

    1997, de la edicin cn castellano, Ediciones Manantial SRLAvda. de Mayo 1365, 6 piso,

    (1085) Buenos Aires, ArgentinaTel: (54 I) 383-7350 / 383-6059

    Fax: (54 I) 813-7879E-mail: Manantia@seek.com.ar

    ISBN: 987-500-16-7

    Derechos reservadosProhibida 5U reproduccin total o parcial

    ,Indice

    Agradecimientos ..

    Palabras preliminares .

    Captulo I: EL DOBLE CUERPO DEL "MDIUM" .

    Cuestin de terminologia ..

    Materia organizada y organizacin materializada .

    Redes y territorios .

    Las dos lneas ..

    EI trgico trayecto de una transmisin ..

    Una cienciu dura: la angeologia .

    Captulo Il: FRACTURAS ..

    W zona ssmica .

    Interdependencias .

    Demarcacin .

    tnica contra tcnica .

    EI progreso retrgrado .

    Lo propio dei hombre .

    9

    11

    15

    15

    2531

    3845

    50

    67

    67

    71

    7479

    8594

  • Captulo Ill: IMPERIALISMOS ...... 113

    Los riesgos dei "todo social" 114

    Los riesgos dei "todo biolgico"................................. 130

    Agradecimientos

    Captulo IV: MANERAS DE HACER ..Descentrar ...................................................................

    Materializar .

    Dinamizar .Contra la corriente ......................................................

    Bibliografa .

    147

    151

    159

    165

    174

    185 Mi reconocimiento va dirigido a todos los animadores de losCahiers de mdiologie, cuyos debates amistosos alimentaronesta puntualizacin. En particular, Catherine Bertho-Lavenir,Franois Bernard Huyghe, Louise Merzeau y Monique Sicardme hicieron observaciones pertinentes. Nathalie Heinich, porsu parte, tuvo a bien ayudarme con sus consejos de experta so-ciloga. Agradezco adems a Bernard Stiegler, no slo por ha-berme hecho redescubrir la obra de Andr Leroi-Gourhan, sinotambin por su propio trabajo de explorador.

  • Palabras preliminares

    ~Cmo, mediante qu estrategias y bajo qu restricciones setransmite la humanidad las creencias, valores y doe trinas queva produciendo con el paso de las pocas'! i,Y qu oculta deesencial esta operacin engafiosamente anodina? He aqu laspreguntas que deseamos volver a poner sobre el tapete, como sifueran nuevas. Conocieron despiadadas traducciones en el te-rreno de los hechos de la historia: ~por qu, por ejernplo.der-tas ideas se convierten en "fuerzas materiales" y otras no? ~Dednde proviene su "irradiacin", y sta es verdaderamente su-ya? ~Cmo explicarse que ciertas palabras, en ciertos momen-tos, "estremezcan ai mundo"? i,Que haya huellas y tradicin destas y no de aqullas? ~Por qu tal proposicin de salvacin setransformar en religin de imperio de preferencia a tal otra?~Por qu un proyecto secular de regeneracin de la humanidadse desplegar en medio siglo como ortodoxia planetaria cuandootras ideologias de la misma poca y consistencia equivalentese repliegan muy pronto hacia las bibliotecas? ~Por qu, paradecirlo claramente, Jess finalmente "se apoder de las mas as"urbi et orbi, y no Manes el mesopotmico o el dios oriental Mi-tra? ~Por qu fue Karl Marx quien marc a fuego nuestro sigloy no, digamos, Pierre Proudhon o Auguste Comte? ~Es posible,

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    adems, inferir de esos casos singulares, de esas bifurcacionescircunstanciadas y por lo tanto irreductibles, ciertas leyes de al-cance general en cuanto a los poderes dei pensamiento y la di-nmica transformadora de las "ideas"? La transmisin culturalpara volver a una rbrica conocida, parece hoy un tema ma;fundamentado, que tlota a orillas de varios saberes apuntaladospor s mismos pero no congruentes aqu (sociologa, historia delas mentalidades, gentica, epidemiologa). Uno se proponeprocurarle un suelo firme y propio, para hacer de ella un objetode pensamiento (y no de "ciencia", lo que seria tan ingenuo co-mo presuntuoso). Elevar una evidencia a problema, o construirun objeto consistente a partir de meros desechos, era abrir unespacio crtico con todas las de la ley y exigir que se identifica-ra un sector original de investigaciones consagradas a los he-chos de la transmision: pareci crnodo colocar un letrero de-lante de esos materiales de construccin. Fue "mediologa";poco importan el autor, la fecha, la etiqueta. No es una patenteregistrada.

    Como si bastara con inventar una palabra para definir unconcepto, como si el sufijo hiciera el saber... Como si unos an-lisis modestos y finos no sirvieran aI conocimiento mejor queun arbitrario efecto de imposicin ... Como si no se hubiera su-frido bastante con esos golpes de fuerza nominativos, esospomposos efectos de anuncio, que programaban para mariana lacxplicacin final y definitiva... Como si un escrupuloso inven-tario de los innumerables trabajos empricos referidos a la ma-teria no hubiera sido menos estril que uno de esos sistemaspretenciosos y difusos que a ciertos anglosajones les gusta im-putar aI "espritu francs",

    Prudencias y reticencias legtimas. La multitud de logiasarrojadas a la ligera en el mercado de la innovacin, y que du-ran lo que dura su autor, bastara para justificarlas, Intentare-mos mostrar aqu lo que hay de prevencin en estos retlejos de

    desconfianza, que un segundo examen tal vez pueda moderar.i,Tentativa o apuesta? AI ser lo que son las leyes de la compe-tencia, nadie ignora la situacin falsa en que queda encerradocualquiera que pretenda delimitar y elevar un margen an in-cierto a dominio de realidad, campo desprovisto de legitimidaderudita y socia!. Si no produce enseguida sus "ttulos tericos ala existencia" y las piedras angulares de su mtodo, se lo repu-tar de artista o ensayista: eclctico, chic y festivo. Si se esfuer-za por argumentar razonadamente sus monografas, conceptua-lizar aunque sea un poco su trabajo, muy probablemente pecarpor un vano formalismo, alineando "analogias superficiales","metforas incontroladas" y "generalizaciones apresuradas":hel o aqu pontificador y visionario. As, pues, abordamos estatarea sin ilusiones, conscientes de los espacios infinitos que nosseparan deI umbral de positividad y a [ortiori de cientificidad,pero convencidos, en esta etapa de la gestacin, dei necesariopaso de la muestra a la visin de conjunto.

    Investigadores, lo hemos sido obstinadamente. Ya se trataradeI escriba y la historia de los intelectuales, de! Estado contem-porneo y su funcionamiento, de las imagineras y su transfpr-macin, de los espectculos, la ruta o la nacin, creemos habertrabajado varias veces "sobre e! tema", aI aire libre, medianteesbozos descriptivos. Lejos de nosotros la ambicin de caer aho-ra en una de esas generalidades profticas, esas homilas apoca-lpticas que exigen un fin de milenio y sus estridencias de cats-trofe. La distancia tomada aqu con respecto a las temticas yterrenos de observacin es la exigida por cualquier retomo a losfundamentos de un rumbo, para retlexionar sobre su recorrido ysometerlo a una rectificacin crtica. Densificar el anlisis de loreal, desmultiplicar lo operatorio mediante lo inteligible, siguesiendo la nica inquietud. No hay duda de que no son los mejo-res pintores quienes producen los tratados de pintura. Por fortu-na, el campo mediolgico es un terreno comuna!. Est bastante

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    abierto, cuenta ya con suficientes roturadores en accin origina-les y productivos, para que no se le perdone un curso de agri-mensura dado a puertas cerradas por un pedante.

    Captulo I

    EZ dobZe cuerpo deZ "mdium'"

    CUESTIN DE TERMINOLOGA

    Comencemos, a riesgo de aburrir, por confirmar nuestro vo-cabulario (prdida de tiempo que, ai prevenir ociosas disputasde palabras, har que lo ganemos). Hablamos de "transmitir",no de "comunicar". En la medida en que entre esas palabras-valija es posible aislar unidades de sentido un poco estables, lasemntica de la comunicacin parece oponerse rasgo por rasgoaI material mediolgico. "Transmisin" ser para nosotros untrmino regulador y ordenador en razn de un triple alcance,material, diacrnico y poltico.

    Material. "Comunicar", en el sentido corriente, es hacer co-nocer, hacer saber. Por ese sesgo espontneo, la palabra nos li-ga a lo inmaterial, los cdigos, el lenguaje. "Transmitir", encambio, se aplica tanto a los bienes como a las ideas (se trans-

    * Mdium, moyen, milieu, remiten en castellano a "medio". Para evitar laambigedad, ya que dichos trminos se utilizan continuamente, y a veces enla misma oracin, se decidi mantener mdium, entre cornillas. y los otrostraducirlos por la paiabra "medi o". En el caso de milieu, tambin se tradujopor "mbito" (n. dei t.).

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    mite un objeto, efectos de comercio, un capital inmobiliario lomismo que el poder pontificaI o la consigna). Tanto fuerzas co-mo formas: en mecnica, se llama transmisin a los transportesde potencia y movimiento. Esta aleacin de agentes materialesY actores personales conviene a la vasta conmocin de motoresde toda naturaIeza que, en cada ocasin, pane en escena "unaidea que conmueve a las multitudes". All se convocan y movi-Iizan, en desorden, mquinas y personas, contraseiias e imge-nes fijas, vehculos, sitias y ritos. Hoy mismo, el mensaje evan-glico an acta sobre los espritus mediante los cnticos y lasfiestas, los aros y los rganos de Ias iglesias, el incienso, los vi-trales y los retablos, las agujas de las catedrales y los santua-rios, la hostia sobre la lengua y el camino deI calvari