Malditos. Josephine Angelini

  • View
    234

  • Download
    8

Embed Size (px)

DESCRIPTION

Segunda entrega de la trilogía EL DESPERTAR. Una de las series más vendidas en USA. ¿Puede olvidarse alguien del verdadero amor? Helena es la única entre los vástagos de los inmortales griegos que es capaz de descender al inframundo a voluntad y por ello su misión es peligrosísima. Por las noches deambula por el Hades, intentando parar el interminable ciclo de venganza que maldice a su familia; durante el día, procura vencer al cansancio que está pasando factura a su cordura. Sin Lucas a su lado, Helena no está segura de tener las fuerzas suficientes para seguir. Sin embargo, justo cuando Helena está a punto de desfallecer, un nuevo y misterioso vástago aparece para rescatarla. Valiente y divertido, Orión la protege de los peligros del inframundo. Pero su tiempo se acaba: un enemigo feroz está intrigando en su contra y las Furias cada vez son más imposibles de silenciar.

Text of Malditos. Josephine Angelini

  • MALDITOSJosephine AngeliniPuede olvidarse alguien del verdadero amor?

    Helena es la nica entre los vstagos de los inmortales griegos que es capaz dedescender al inframundo a voluntad y por ello su misin es peligrossima. Por lasnoches deambula por el Hades, intentando parar el interminable ciclo de venganzaque maldice a su famila; durante el da, procura vencer al cansancio que estpasando factura a su cordura. Sin Lucas a su lado, Helena no est segura de tenerlas fuerzas suficientes para seguir.

    Sin embargo, justo cuando Helena est a punto de desfallecer, un nuevo y miste-rioso vstago aparece para rescatarla. Valiente y divertido, Orin la protege de lospeligros del inframundo. Pero su tiempo se acaba: un enemigo feroz est intrigan-do en su contra y las furias cada vez son ms imposibles de silenciar.

    Mientras el choque entre el antiguo mundo griedo y el mundo moderno de losinmortales chocan entre s, la hasta entonces segura vida de Helena se convierteen un caos. Pero lo ms difcil de todo ser olvidarse de Lucas Delos

    ACERCA DE LA AUTORAJosephine Angelini naci en Massachusetts, es la menor de ocho hermanose hija de un granjero. Se gradu en artes escnicas por la Tisch School of theArts de la Universidad de Nueva York, especializndose en los clsicos. Ahoravive en Los ngeles con su marido guionista y sigue siendo capaz de conducirun tractor.

    Rocaeditorial public en 2011 el primer libro de la serie: Predestinados.

    ACERCA DE LA OBRALa espera para Malditos se ha hecho eterna, para lectores como yo. No he dese-ado tanto la llegada de la segunda parte de un libro desde Los juegos del ham-bre.

    Los AngeLes TiMes

    Una serie preciosa y cautivadora que me sedujo por completo. Me enamor deLucas tanto como la propia Helena. Me muero por leer la siguiente ya mismo!!LAUREN KATE, AUTORA DE oscuros

  • A mi marido, con todo mi amor

  • Prlogo

    Las clases se cancelaron el lunes por la maana. En algunas partes dela isla todava no se haba restablecido la luz y varias calles del centrodel pueblo resultaban intransitables por los daos provocados por latormenta.

    S, claro pens Zach mientras sala por la puerta principal de sucasa. Seguro que fue la tormenta la que dej todo patas arriba, y nola nueva familia de raritos capaces de adelantar a un coche.

    Aceler el paso a lo largo de varias manzanas, solo para alejarse unpoco de su padre. No poda soportar estar en casa y or sus continuasquejas sobre las faltas de asistencia del equipo, cuando, en realidad, loque lamentaba era pasar un da ms separado de sus tres atletas estre-lla, los fascinantes chicos Delos.

    Zach tom la calle India para echar un rpido vistazo a la escalinatadel ateneo, que estaba completamente en ruinas. Docenas de lugareosobservaban aquel escenario boquiabiertos. Todo el mundo deca que lanoche anterior se haba producido un cortocircuito en una alambradaelctrica justo en mitad de la calle y que se calent tanto que inclusolleg a fundir el pavimento. Zach mir el agujero del suelo y distinguilos cables elctricos, pero saba, sin temor al equvoco, que aquellosalambres no haban causado tales daos.

    Del mismo modo que saba que el cartel de salida del vestuario delas chicas no haba podido chamuscar el gigantesco jardn, pues estabaa casi cinco metros de distancia.

    Por qu todo el mundo era tan estpido? Los jvenes Delos ha-ban deslumbrado a los pueblerinos hasta el punto de que se mostrarandispuestos a pasar por alto el hecho de que un maldito vendaval jamspodra resquebrajar los peldaos de mrmol de la biblioteca? Acasonadie se daba cuenta de que estaba sucediendo algo ms? Para Zach erams que evidente. Haba tratado de advertir a Helena, pero la joven es-

    9

  • taba tan prendada de Lucas que no poda ver con claridad ni pensar conlucidez. Zach saba que, en cierto modo, era como ellos, pero, aun as, in-tent prevenirla. Helena pareca estar tan embobada con ellos como elresto de la isla, igual que su propio padre. Cegada por los Delos.

    Zach paseaba por las callejuelas del centro mientras lanzaba mi-radas fulminantes a todos los bobalicones que pululaban por all y seadmiraban cuando vean el asfalto fundido. Matt le vio y le saludcon la mano.

    Fjate indic cuando Zach se acerc a l, junto a la cinta de pre-caucin que haba colocado la polica. Ahora estn diciendo que hasido la lnea elctrica principal de la isla la que provoc todo esto. Es in-creble, no?

    Un agujero. Qu increble respondi Zach con sarcasmo. No te parece interesante? pregunt de nuevo Matt, alzando

    una ceja. La verdad, no creo que un cable elctrico hiciera todo esto. Qu ms podra haber sido? contest Matt con su tpico tono

    analtico mientras sealaba la escena de destruccin, justo delante delos dos.

    Zach sonri con cautela. Matt era ms listo de lo que mucha gentepodra llegar a imaginar. Era atractivo, vesta con la ropa ms apropiadapara cada ocasin, era el capitn del equipo de golf y adems pertenecaa una vieja familia que se haba ganado el respeto de los dems. Por sifuera poco, saba cmo actuar con todo tipo de personas y era capaz dehablar de temas interesantes, como de deportes. De hecho, Zach siem-pre haba sospechado que podra haber sido uno de los adolescentesms populares del instituto si as lo hubiera querido, pero, por algunarazn que desconoca, Matt haba cedido su lugar en la cuadrilla de losms populares para ser escogido el Rey de los Pazguatos. Sin duda, te-na algo que ver con Helena.

    Zach todava no lograba explicarse por qu ella tambin preferarodearse de pazguatos, teniendo en cuenta que era ms guapa que cual-quier estrella de cine o modelo que l jams hubiera visto. Elegir seruna chica tmida y vergonzosa formaba parte de su misterio, y tambinde su atractivo. Era el tipo de mujer por la que los hombres estaban dis-puestos a hacer cosas, como sacrificar su posicin social, robar o inclusoluchar

    No estaba aqu dijo Zach, respondiendo as finalmente a lapregunta de Matt, pero me da la sensacin de que alguien lo hizoa propsito. Como si creyera que podra irse de rositas despus de taldestrozo.

    Piensas que alguien qu? Que hizo aicos la biblioteca,

    josephine angelini

    10

  • arranc un cable elctrico de diez mil vatios de potencia con las manosy despus fundi el asfalto para crear un agujero de ms de un me-tro, para gastar una simple broma? pregunt Matt sin alterar eltono de voz. Entrecerr los ojos y dedic a Zach una sonrisita burlona.

    No lo s dijo al fin Zach. De repente, se le ocurri algo. Peroquiz t s lo sabes. ltimamente pasas mucho tiempo con Ariadna.

    As es, y? replic Matt manteniendo la calma. No entiendoa qu te refieres.

    Matt saba algo? Los Delos le haban contado lo que estaba ocu-rriendo y haban decidido excluirlo de todo el asunto? Zach le observcon detenimiento durante unos instantes, pero enseguida se convencide que estaba defendiendo a la familia Delos, tal y como haca el restodel pueblo cada vez que mencionaba lo extraos que eran.

    Quin dice que me estoy refiriendo a algo? Solo digo que jamshe visto que un cable elctrico hiciera algo parecido. Y t?

    As pues, la polica, la Delegacin de Aguas y Electricidad y todoslos expertos en desastres naturales estn equivocados, y t, en cambio,ests en lo cierto, es eso?

    Lo dijo de tal forma que Zach se sinti un tanto ridculo. No podasoltar como si nada que una familia de superhombres estaba inten-tando apoderarse de su isla. Sonara como una locura. Simulando untremendo desinters, ech un vistazo al otro lado de la calle, hacia lospeldaos derribados del ateneo, y se encogi de hombros.

    Fue precisamente en ese instante cuando reconoci a alguien, a al-guien especial, como Helena, como aquellos malditos Delos. Pero estetipo era diferente. Haba algo inhumano en l. Cuando el extrao semova, pareca deslizarse como un insecto.

    Qu ms da. En realidad, me importa bien poco lo que ocurrienmend Zach, fingiendo que el asunto le aburra. Divirtete mi-rando ese agujero.

    Se alej del gento porque no quera perder ni un minuto ms ha-blando con alguien que, obviamente, estaba del lado del clan Delos. De-seaba saber adnde se diriga aquel extrao desconocido; quiz de esemodo, podra averiguar qu era lo que todos le estaban ocultando.

    Sigui al forastero hacia el muelle y, una vez all, contempl un ve-lero maravilloso. Pareca sacado de un libro de cuentos de aventuras.Mstiles altsimos, cubierta de madera de teca, casco de fibra de vidrioy velas rojo carmn. Zach se acerc hacia la embarcacin con la bocaabierta. Aquel velero era lo ms hermoso que haba visto jams, a ex-cepcin de un rostro, su rostro.

    Zach not que alguien le daba una palmadita en el hombro y, aldarse media vuelta, el mundo se oscureci.

    malditos

    11

  • Captulo 1

    Gotas de sangre escarlata brotaban por debajo de las rasgadas uas deHelena, y se acumulaban en la media luna de las cutculas y se escu-rran como diminutos riachuelos entre los nudillos. A pesar del dolor,la muchacha se agarr con ms fuerza al saliente con su mano iz-quierda para poder deslizar la derecha hacia delante. Tena los dedosresbaladizos por la cantidad de polvo y sangre que los recubra, y los ca-lambres que senta en la palma de la mano eran tan intensos que in-cluso empezaba a sufrir espasmos. Alarg la mano derecha, pero notuvo la fuerza suficiente para auparse un poco ms.

    Se desliz hacia atrs con un grito ahogado, pero logr quedarsecolgada gracias a las yemas de sus dedos, que se aferraban al borde de ladiminuta ventana con rigidez. Bajo sus pies, a unos seis pisos de pro-fundidad, haba un parterre marchito cubierto de ladrillos y tejas he-chas aicos que se haban desprendido del tejado de la destartaladamansin. No le haca falta mirar hacia abajo para saber que ella tam-bin se rompera en mil pedazos si perda el equilibrio y se soltaba deldespedazado alfizar. Lo intent una vez ms y bal