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LOS INICIOS DEL RENACIMIENTO ESCULTÓRICO EN GUADALAJARA F. Javier Ramos Gómez Con el estudio pretendemos hacer una pequeña aportación al conoci- miento de la escultura en torno a la ciudad de Guadalajara en la primera mitad del siglo XVI. Nuestro artículo se centra sobre todo en el ámbito documental, el cual nos demuestra que en Guadalajara se formó un nutrido grupo de entalladores, so- bre todo tras la muerte de Cristóbal de Ayllón poco antes de 1528. Además del citado artista, están documentados en Guadalajara otros nombres como los de Sebastián Úbeda, Alonso de Esquivias, Lucas de Rueda, Antonio Flores, Lucas de Pineda . O el Maestro Claudio, aunque no es seguro que todos ellos desarrollaran su carrera en Guadalajara. Otros entalladores, como Adriano de Flandes y Diego llegaron presumiblemente del entorno georáfico. Todos ellos, como ire- viendo, se documentan en Guadalajara y sus alrededores entre 1510 y 1550. la segunda mitad del siglo asistimos a una proliferación de retablos (Mondéjar, ,T,lJIUIIJU.'\.IU de Zorita, Fuentelaencina, Renera, Brihuega, Aranzueque, Auñón, Santiago Guadalajara), la mayoría de los cuales se han atribuido a maestros toledanos'; destrucción de algunos de ellos durante la guerra civil española les ha impedido , Sobre el retablo de Mondéjar se sabe que fue tallado por Juan Bautista Vázquez. el quizá en colaboración con Nicolás de Vergara; al igual que el retablo de Fucntclaencina. que también se ha visto la colaboración de Martín de Vandoma en los relieves de la central. (vid. ESTELLA, M., Juan Bautista Vázquez. el Viejo en Castilla y América, CSIC, colección 'Artes y Artistas', 1990, pp. 42-48; Y GARCÍA LÓPEZ, J.c.. Catálogo I de la Provincia de Guadalajara, Manuscrito inédito de la Biblioteca de In- adores de la Excma. Diputación de Guadalajara. 1906, 1. 1). Sobre el retablo de Renera diversas opiniones, Margarita Estella lo pone en relación a J. Bautista Vázquez, (ESTELLA. 1990, pp. 58-59; ESTELLA, M. y CORTÉS CAMPOAMOR. S .• "Los retablos docu- =.,UlüU<J' de Fuentelacncina y Auñón, y noticias sobre los de Renera y Pozuelo", A.E.A .. , 1989, pp. 131-135), mientras que otros lo relacionan con el arte del grupo Giralte- VILA, A., BUENDÍA, J.R., "La intervención de Juan de Villoldo en la provin- de Guadalajara: el retablo de Renera", B.S.A.A., 1. 48, 1982, pp. 232-242). En torno al de Aranzucque, obra de Pedro Barrojo y Diego Vclasco de Á vila consultar: GARCÍA J.C., Catálogo Monumental de la Provincia de Guadalajara, 1906, 1. 1, pp. 78; A., "El retablo de Aranzucque y algunas noticias de cscultorcs alcarreños siglo XVI", Wad-al-Hayara, n° 7, 1980, pp. 300-302 Y GARCÍA LÓPEZ, Aurclio, "Datos .aL',o."\."00 inéditos sobre el maestro de obras morisco Acacio de Orejón (l519-d.1574)", Wad- 20, 1993, pp. 265-289. Por último, se han aportado interesantcs noticias do- es del retablo de Auñón en: MARÍAS, F., "Maestros de la catedral, artistas y arte- : datos sobre la pintura tolcdana de la segunda mitad del siglo XVI (l Y Il)", A.E.A., 1981, pp. 319-340; y A.E.A., 207,1983, pp. 409-411; ESTELLA, M. y CORTÉS x,""Vlro..,'ftlVIL/J"\.. S., 1989, pp. 131-135; RODRÍGUEZ QUINTANA, M.I., "Hernando de y Luis de Velasco: el retablo de El Casar de Escalona y otras noticias", A.E.A., • 1989, pp. 15-33. 335

los inicios del renacimiento escultórico en guadalajara

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LOS INICIOS DEL RENACIMIENTO ESCULTÓRICO EN GUADALAJARA

F. Javier Ramos Gómez

Con el pre~ente estudio pretendemos hacer una pequeña aportación al conoci­miento de la escultura en torno a la ciudad de Guadalajara en la primera mitad del siglo XVI. Nuestro artículo se centra sobre todo en el ámbito documental, el cual nos demuestra que en Guadalajara se formó un nutrido grupo de entalladores, so­bre todo tras la muerte de Cristóbal de Ayllón poco antes de 1528. Además del citado artista, están documentados en Guadalajara otros nombres como los de Sebastián

Úbeda, Alonso de Esquivias, Lucas de Rueda, Antonio Flores, Lucas de Pineda . O el Maestro Claudio, aunque no es seguro que todos ellos desarrollaran su carrera "~'''''fo'."ta en Guadalajara. Otros entalladores, como Adriano de Flandes y Diego

llegaron presumiblemente del entorno georáfico. Todos ellos, como ire­viendo, se documentan en Guadalajara y sus alrededores entre 1510 y 1550.

la segunda mitad del siglo asistimos a una proliferación de retablos (Mondéjar, ,T,lJIUIIJU.'\.IU de Zorita, Fuentelaencina, Renera, Brihuega, Aranzueque, Auñón, Santiago

Guadalajara), la mayoría de los cuales se han atribuido a maestros toledanos'; destrucción de algunos de ellos durante la guerra civil española les ha impedido

, Sobre el retablo de Mondéjar se sabe que fue tallado por Juan Bautista Vázquez. el quizá en colaboración con Nicolás de Vergara; al igual que el retablo de Fucntclaencina. que también se ha visto la colaboración de Martín de Vandoma en los relieves de la central. (vid. ESTELLA, M., Juan Bautista Vázquez. el Viejo en Castilla y América,

CSIC, colección 'Artes y Artistas', 1990, pp. 42-48; Y GARCÍA LÓPEZ, J.c.. Catálogo I de la Provincia de Guadalajara, Manuscrito inédito de la Biblioteca de In­

adores de la Excma. Diputación de Guadalajara. 1906, 1. 1). Sobre el retablo de Renera diversas opiniones, Margarita Estella lo pone en relación a J. Bautista Vázquez, (ESTELLA. 1990, pp. 58-59; ESTELLA, M. y CORTÉS CAMPOAMOR. S .• "Los retablos docu­

=.,UlüU<J' de Fuentelacncina y Auñón, y noticias sobre los de Renera y Pozuelo", A.E.A .. , 1989, pp. 131-135), mientras que otros lo relacionan con el arte del grupo Giralte­

(Á VILA, A., BUENDÍA, J.R., "La intervención de Juan de Villoldo en la provin-de Guadalajara: el retablo de Renera", B.S.A.A., 1. 48, 1982, pp. 232-242). En torno al

de Aranzucque, obra de Pedro Barrojo y Diego Vclasco de Á vila consultar: GARCÍA J.C., Catálogo Monumental de la Provincia de Guadalajara, 1906, 1. 1, pp. 78;

~"I"",."""""",CASADO, A., "El retablo de Aranzucque y algunas noticias de cscultorcs alcarreños siglo XVI", Wad-al-Hayara, n° 7, 1980, pp. 300-302 Y GARCÍA LÓPEZ, Aurclio, "Datos

.aL',o."\."00 inéditos sobre el maestro de obras morisco Acacio de Orejón (l519-d.1574)", Wad­n° 20, 1993, pp. 265-289. Por último, se han aportado interesantcs noticias do­

es del retablo de Auñón en: MARÍAS, F., "Maestros de la catedral, artistas y arte-: datos sobre la pintura tolcdana de la segunda mitad del siglo XVI (l Y Il)", A.E.A.,

1981, pp. 319-340; y A.E.A., n° 207,1983, pp. 409-411; ESTELLA, M. y CORTÉS x,""Vlro..,'ftlVIL/J"\.. S., 1989, pp. 131-135; RODRÍGUEZ QUINTANA, M.I., "Hernando de

y Luis de Velasco: el retablo de El Casar de Escalona y otras noticias", A.E.A., n° • 1989, pp. 15-33.

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disfrutar de estudios estilísticos actualizados 2• También se han documentado en los

alrededores de Guadalajara algunos artistas alcalaínos, como Miguel de Urrea en Valdcnuño-Fernández, Miguel Sánchez en el retablo de Escariche y Pedro de l~ ;­Torre en el de AranzuequeJ

; lo que parece indicar una cierta decadencia de los ta- ." lleres locales, que no eran capaces de satisfacer la demanda de la clientela de su"

t jurisdicción territorial o arciprestal durante la segunda mitad del siglo. Pese a ello, : se sabe que estaban avecinados en Guadalajara Pedro Banojo, Lucas y Diego de : Rueda, Pcdro de Esquivias4

, Alonso Tamayo y Lucas de Pineda5, además de diver- "

sos ensambladores, entre otros Juan Martínez, Enrique de Olanda, Juan de Deza, '; ,.(

Juan de Praves , Pedro Moreno o Gabriel López de Torremocha6 Esta proliferación,; de artesanos del retablo fue habitual en toda España a los largo del siglo XVI y" buena parte del XVII, debido a la gran cantidad de obras que se encargaban par~: cofradías, ermitas, capillas funerarias, templos parroquiales o conventuales... :g

Volviendo al tema que nos ocupa, la primera mitad de la decimosexta centuri¡¡j ': ha dejado escasos restos de escultura retablística que hayan pervivido hasta nues: ·

l.

tros días. En relación a la escultura funeraria conservamos , aunque deterioradOS!:; , los sepulcros de don Pedro Hurtado de Mendoza y de doña Juana de Valencia, to~;"

davía con reminiscencias góticas, cuyas figuras de Virtudes del basamento recue(,:: dan los modelos femeninos de la tumba del Infante don Juan de Doménico Fancelli/' interpretadas a través de Vasco de la Zarza. La figura de don Pedro Hurtado, st' corresponde a la del sepulcro de don Juan Pacheco en el monasterio del Parral; " obra de Juan Rodríguez, uno de los seguidores directos de Vasco de la Zarza. S~'if' embargo la decoración del fondo es del mismo tipo que la de la tumba de don Fadriqu~:. de PO<I"," '" " "ted, a' de S;gUen,,'. I

1 Pese a su destrucción . se conservan buenas reproducciones de s u parte escultórica ~,i(

el Legado Fotográfico de Tomás Camarillo, custodiado en la Biblio tcca de Investigador~: de la Provincia de Guadalajara de la Diputaci ón Provincial. Tambi én aparecen interesant~~"

;:t" "'í fotografías en LAYNA SERRANO. F., La provincia de Guada/ajara, Madrid, 1948; y ~.h." WEISSE, G., Die p/astik del' Renaissance und des Friih barock ill To/edo ulld delll Ubrige'i? Neukasti/ien, Tübingen 1939. ,gif,

.1 Sobre el retablo de Valdenuño-Fernández han escrito CRUZ VALDOVINOS, J.~ ..• ;,

"Miguel de U~rea, entallador de Alcalá y tradu ctor de Vitruvio", AJE.M., 1980, pp. 67-79,; ~ Y RAMOS GOMEZ, F.J ., La pintura en GlIada/ajara y Sil jurisdicciól/ (1500-1580), Te~.i$ .

de Licenciatura inédita, (presentada en la Univ. Autónoma. de Madri? en febrero de 1~9P,.;. pp. 116-121. En cuanto al retablo de Escariche ver: MUNOZ JlMENEZ, J.M ., "Notl<;\N, .. sobre pintores y escultores alcareños de los siglos XVI y XVII", Actas del 1 Crmg. de l{iF' toria de Castilla -La Man cha, 1988, t. VII, pp. 419-426. f~H;;

, , .~ 'l 4 HERRERA CASADO, A., 1980, pp. 299-305; y GARCIA LOPEZ, A., 1993, pp. 265-2ª~, . . < Lucas de Pineda es un escultor conocido doculllcntalme~te como :ntallador del retablQ;~~;

don Pedro de la Cerda para San Ginés de Guad alajara, (MUNOZ J1MENEZ, J.M., " Docurn¡;n~ .

tos para la arquitectura del manierismo en Guad alajara", Wad-al-Ha)'ara, 1987, n° 14, pp. lQ,i\ " • HERRERA CASADO, A., 1980, pp. 299-304. ': ,~ ~ ~ 7 PROSKE, B. G., Casli/ial/ Seu/pIure. Cotic to Rellaissance , New York, 1951, pp. 368-3fi9;~ 1'" <f"~~

Según AZCARATE RISTORI , J.M. , (EsclIltll/,(/ del siRio XVI, Ars Hispanie, Madrid, t. XIII, 1~58, .:

pp. 106), estos sepulcros pertenecen al ámbito de influencia de la escultura toledana. :~!~~

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La ausencia de obras retablísticas no nos debe ocultar el hecho, constatado documentalmente, de que en nuestra ciudad existió un interesante taller escultórico capitaneado por Cristóbal de Ayllón, al que hay que considerar como el divulgador de la decoración protorrenacentista en los retablos del ámbito arriacense.

El primer representante conocido de este colectivo es el mencionado Cristóbal de Ayllón, al que vemos vinculado con alguno de los miembros de la familia Mendoza y con el pintor más destacado de la ciudad, Hernando Rincón de Figueroa. Su más temprana obra conocida", aunque no conservada, es el retablo mayor de la iglesia de Torija, villa situada a unos quince kilómetros de Guadalajara y, feudo de los condes de Coruña . Fue cedida a los Mendoza por Pedro 1 el Cruel, quienes la man-tuvieron bajo su señorío hasta mediados del siglo XV, en que fue tomada por los Infantes de Aragón, aunque poco después la recuperaron las tropas del marqués de Santillana y del arzobispo de Toledo Alonso Carrill09

. El altar no ha llegado a no­sotros porque fue sustituido en 1626 por otro retablo, dedicado a Nuestra Señora del Rosario, obra del escultor madrileño Pedro de la Torre l0. Don Bernardino Suárez de Figueroa, segundo conde de Coruña y vizconde de Torija, comenzó a edificar la

. iglesia todavía en estilo gótico. No obstante se le añadió un arco triunfal decorado ; con motivos propios de los edificios protorrenacentistas de Lorenzo Vázquez, aun­,.que tallados todavía con una técnica y con un espíritu totalmente góticos, que nos

bien a las claras del gusto, no demasiado exigente del conde de Coruña. En ición a esto, los documentos del rctablo firmados por don Bernardino y por

al de Ayllón (Docs. l y 2), denotan un interés notable del cliente por las y calidad de la obra. En el primero de ellos ll

, el artista se compro­. a realizar y asentar un retablo de talla para la iglesia parroquial de Torija se-

n diversas condiciones. El altar debe de contener una imagen de la Virgen, va­Apóstoles y ángeles, tal y como aparccen en un dibujo o traza, que muestra

a laordenación y medidas del retablo, y la disposición de sus escenas. Esta tra­o diseño, fue firmada por ambas partes, permaneciendo en poder del conde para

Muy interesantes son las referencias a los motivos decorativos que debían de los pilares y basas del retablo, ya que se dice literalmente: " ... todos que

como los del monasterio de Mondéjar. .. ". El monasterio de San Antonio de

• QUÍLEZ, J., "Documentos de interés para la Historia del Arte", Investigación, Gua­, ajara, Dic. de 1969, pp. 78-80. El documento ubicado en A.H.P.Gu .• Alonso de Carranza

). Pral. 1. 1515. fols. 229-230v .. fue transcrito en cste artículo de J. Quilez. no obstan­s lo extractamos debido a su interés .

. 9 HERRERA CASADO. A. , Crónica y guía de la provincia de GI/adalajara. Guadala-1988, 2" ed .. pp. 372.

10 MUÑOZ JIMENEZ. J.M .. 1988. pp. 424; Y BARIO MOYA. J.L.. "Las obras del ar­barroco Gaspar de la Peña en Centenera". Wad-al-Hayara, 1983. n° lO, pp. 430; y

mayor y otras obras perdidas de Pedro de la Torre en Centenera". Wad-al-Hayara, n° 7, pp. 319-324. El retablo de P. de la Torre fue. a su vez, sustituido en la gucrra

por otro traído de Atienza. en: HERRERA CASADO, A .. 1988.2' cd .. pp. 372. 11 A.H.P.Gu .. Alonso de Carranza (e. p.). ProL l. 1515. foL 229-230v. (Documento 1).

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Mondéjar, se había comenzado en la última década del siglo XV bajo el patrocinio de don Íñigo López de Mendoza, segundo conde de Tendilla. Este personaje, había ' realizado un viaje diplomático a Italia entre 1485 y 1488 12 • trascendental para la . introducción de un novedoso e incipiente gusto renacentista entre algunos miem- ' bros de su familia y del círculo cortesano. Él fue quien empleó por primera vez a Lorenzo Vázquez. precisamente en el monasterio de San Antonio de Mondéjar. fundado tras su regreso de Italia. En él. se superpone una decoración italiana a una estruc< tura constructiva eminentemente gótica l .'. Este tipo de decoración. también usada ',; en el palacio de Cogolludo y en el de don Antonio de Mendoza en Guadalajara. ( base de grutescos y candelieri. es la que reclama el conde de Coruña para su reta-Y: blo de Torija más de veinte años después.

Podemos deducir la estructura del retablo a través de las diversas condiciones" del contrato. Constaba de tres calles. otros tantos cuerpos y cuatro entrecalles, de-" coradas estas últimas con "imágenes de bulto" insertas en nichos; las dos entrecalles;: laterales contenían cinco de ellas. y las centrales siete, con lo que debemos supo-':. ner una mayor altura de la calle central. En su parte inferior se colocaría una custo-': dia de talla y sobre ella una imagen de la Virgen. dentro de un nicho con su venera;;'\' Las otras ocho escenas eran en su mayor parte relieves escultóricos . aunque tam-.~ bién había dos tableros de pintura. que muy bien pudieron ser ejecutados por Hernandq" Rincón de Figueroa. si tenemos en cuenta un contrato. dos años posterior al encar~,~ go de esta obra. que firma con Cristóbal de Ayllón para realizar retablos conjunta~'~ mente. La cantidad total que Ayllón recibirá por su trabajo es de cuarenta y cincO.: mil maravedís l4

• prorrateados en distintos plazos. los cuales no se pudieron cum~ '" plir. como demuestra el hecho de que en 1529 el retablo todavía no estaba conclui- '. do (Doc. 2). La muerte de Cristóbal de Ayllón antes de realizar el remate del reta~; blo y el retraso de más de doce años que sufrió la obra, debieron ser las causas d~ ':

que los mayordomos de la iglesia de Torija no estuviesen dispuestos a pagar los': ochenta y cinco mil maravedís en que se había tasado finalmente el altar mayoL En.:

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última instancia. el vicario de Alcalá decide que se paguen a la viuda de Cristóbal, de Ayllón trece mil maravedís. y que se le exima de la responsabilidad de realizar; , el remate del retablo a su costa. Además. tiene el derecho de quedarse con la ima~:

".'

12 LAYNA SERRANO. F.. Historia de Guadalajara y sus Mendoza. Guadalajara. 1994,: t. JI. 2' ed .. pp. 297-307. d

1.\ CASTILLO OREJA. M .. Renacimiento y Mwzieri.\·lI1o en E.I'pwla. Madrid. 1989. PI>:' 1

24; TORMO. E .. "El brote del Renacimiento en los monumentos españoles y los Mendozt del siglo XV". B.S.E.E .. 1917. t. 25. pp. 114-121; CHUECA GOITIA, F.. Arquitectura del siglo XVI. Ars Hi.l'pania. 1953. t. IX •. Madrid. pp. 22-32. l t~

14 Esta cantidad nos indica que los retablos de talla eran más caros que los de pintura\: Si lo comparamos con el retablo de Fuentes de la Alcarria. realizado por estos mismos añoS' ., con una estructura también de tres calles y tasado en menos de treinta mil maravedís. ve~ mos que la diferencia es considerable. Ello se debía a los retablos escultóricos eran total:~ mente policromados. con lo cual no se podía prescindir de la participación de pintores f doradores. Aden1ás el gasto de materiales era superior. ,"

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gen principal de la Virgen a cambio de los veintidos mil maravedís que no se le quieren abonar.

A su vez, este doc umento nos informa de que Cristóbal de Ayllón murió varios años antes de 1529, porque en esa fecha, su esposa ya estaba casada en segundas nupcias con el carpintero Juan de Pastrana. Suponemos que debió de morir bastan­te joven, porque sino su mujer se habría mantenido viuda , como ocure en otros casos similares.

En cuanto al impulsor del retab lo de Torija, don Bernardino Suárez de Mendoza, se le puede considerar como uno de los seguidores del gusto italianizante de los grandes mecenas de su familia, el cardenal Mendoza y sobre todo el segundo con­de de Tendilla, ya que no mantuvo buenas relaciones con el tercer duque del Infantado, a quien nunca aceptó como líder de los Mendoza l5 .

El retablo de Fuentes de la Alcarria es la segunda obra documentada de Cristó­bal de Ayllón y, la primera en que se constata su co laboración con el pintor Hernando Rincón de Figueroalo , lo que les pudo hacer ver la conveniencia de trabajar en equipo de una forma más estable. La participación de Cristóbal de Ayllón en el ret ab lo de Fuentes de la Alcarria no debió ser demasiado amplia, ya que únicamente cobró por ella siete mil maravedís . Su labor se limitó a la talla de la estructura arquitec­tónica (pilastras , frisos, cornisas .. . ), a los nichos que enmarcaban las pinturas de Rincón y algunas esc ulturas exentas, según se deduce de una referencia de princi­pios de nuestro siglo, en la que J . Catalina García describe someramente el retablo de Fuentes como un ejemplar de senc illa arquitectura plateresca, en madera pinta­da y dorada, formando nichos para encuadrar las pinturas y esculturas. Aparte, ha­bría unos añadidos de principios del XVII en los laterales y en el zócalo, muy inte­resantes porque pueden ponerse en relación con el retablo de la capilla de los Barrionuevo en 'San Ginés de Madrid 17

• Los pagos por la labor de C. de Ayllón datan de 1516,

15 LAYNA SERRANO, F, 1994, 2' ed., t. 111, pp. 45-49. 16 Sobre la intervención de H. Rincón de Figueroa en la pintura del retablo de Fuentes

de la Alcarria ver: RAMOS GÓMEZ, FJ., La pintura el! Guada/ajara y su jurisdicción (1500-1580), Tesis de Licenciatura inédita, (presentada en la Univ. Autónoma de Madrid en febrero de 1997), pp. 57-60.

11 GARCÍA LÓPEZ, J.c., 1906, t. 1, pp. 272. Los añadidos laterales del retablo de Fuentes de la Alcarria se componían de dos cuerpos de arquitectura menos ornada, en los que se colocaron hornacinas con bustos de santas y relicari os en su interi or. En la capilla de los Barrionuevo de San Ginés de Madrid, existe un re tablo fechado en 1609 que coincide en gran parte con esta descripción. Precisamente, el donante de esta capilla es García Barrionucvo de Peralta, caballero de Santiago, señor de Fuentes de la Alcarria y Valdesaz, villas que había comprado a Felipe 11 en 1578 (GA RCÍA LÓPEZ, J.c., 1906, t. 1, pp. 275-275; y HERRERA CASADO, A., 1988, 2' ed., pp. 208-211). El retablo de los Barrionuevo en San Ginés de Madrid fue contratado con el escultor Juan de Porres y con el ensamblador Luis Navarro, en septi embre de 1608, por siete mil quinientos maravedís (VVAA. Los retablos de /a COlllunidad de Madrid, Madrid, 1995, pp . 241-242). Los bustos-relicario han sido atribuidos a un escultor desconocido de la escuela napolitana de finales del s iglo XVI (ESTELLA, M., "Problemas de la escultura cortesana hacia 1600: Porres, el Nacherino y otros"en Real

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f,~ I.-t '11. i~. ''.'>'t' ;g :;i i:i aunque el finiquito no se otorga hasta 1520, lo que indica que el retablo se ejecuta- ".

ría en los años intnediatamente precedentes, al mislllo tiempo que el de Torija l8 . . ~ ;J Este trabajo en común de Hernando Rincón de Figureroa y Cristóbal de Ayllón, nos conduce directamente al contrato de compañía que firmaron en 1517, por el cual nuestro entallador se compromete, mediante una serie de cláusulas que hacen pensar en cierto servilismo, a participar en las obras que Rincón contrate en su nombre l9

, Con estos datos, debemos suponer que e de Ayllón era el escultor más valorado en Guadalajara a principios del siglo XVI, ya que es el escogido por un maestro que ostenta el cargo de examinador de pintores y entalladores20

, por lo que elegiría colaboradores de calidad ,

En relación a Cristóbal de Ayllón, encontramos a Sebastián de Úbeda, entallador natural de Úbeda, que es recibido como aprendiz en el taller de Ayllón en 1517 21 •

La movilidad de los artistas durante el siglo XVI era enorme y no debe sorprender­nos el intercambio de artistas entre Castilla y Andalucia, del que existen numero­sos ejemplos (Lorenzo Vázquez, Cristóbal de Adonza, Diego de Siloé, Felipe Bigarny, Juan de Arfe, Juan Bautista Vázquez, Pedro Machuca, ... ). En el contrato se especi­fica la formación que pretende recibir Sebastián de Úbeda. No sólo se ciñe al aprendizaje de la talla y escultura, sino que en una segunda fase también será adoctrinado en la traza o diseño de cantería y madera. El período total de permanencia en el taller del maestro no excederá de un año y medio.

MOllasterio-Palacio de El Escorial. Estudios del IV centellario de la terminación de las obras, Madrid, 1987, pp. 222-235). Parece probable que los artífices que realizaron el reta­blo de San Ginés, trabajaran en los añadidos del retablo mayor de Fuentes de la Alcarria por dos razones, el parecido de las descripciones con el retablo de San Ginés y sobre todo el hecho de que sea el mismo personaje quien encargue ambas obras. Luis Navarro se muestra en el retablo de San Ginés de Madrid como un artista manierista, que usa elementos arqui­tectónicos que recuerdan al Miguel Ángel de las tumbas de los Médicis en Florencia, mien­tras que el lenguaje escultórico de Juan de Porres, también bastantes retardatario, se basa en figuras nerviosas, estilizadas y no muy bien compuestas debido a esa desproporción, en las que demue stra no haber asimilado el estilo severo, clasicista e idealizado producido en torno a El Escorial ( PONZ, A., Viaje de España, Madrid, 1776 y 1782, pp. 198; TORMO. E., Las i¡¡lesias del Madrid antiguo, Madrid, 1925, pp. 123; GÓMEZ MORENO, M.E., La escult;/ra del siglo XV/J. Ars Hispania, 1. XVI , Madrid, 1966, pp. 99; MARTÍN GONZÁLEZ, J.1 .. Escultura barroca ell Espalia (/600-1770) , Madrid, 2" ed. 1991, pp. 250),

" GARCÍA LÓPEZ, J.C., 1906,1. 1, pp. 275-280. 19 A.H.P.Gu., Alonso de Carranza (e.p.), Prol. 2, 1517, fol. 218-218v.: " ... [Cristóbal

de Ayllón 1 otorgo todo /I1i poder L'lJlllplido { ... J a vos Hemando Rincón de Figueroa [ .. . ] para que /I1e {Jodades obligar e obligue)'s, a 111)' persona e bienes, que haré cualquier obra o obras de talla de madera, a quales quier persona [ ... ] el! eltienpo e espario que vos me obligardes, lo qual yo temé e compliré e haré sin falta alguna. segulZd e de la manera e forma que vos lo hisierdes e asentardes ell mi Ilonbre", El documento aparece totalmente transcrito en RAMOS GÓMEZ, F.J., 1997, pp. 177-178.

20 RAMOS GÓMEZ, F .J., "Nuevos datos documentales sobre el pintor Hernando Rin­cón de Figueroa", Boletén del Museo e Instituto Camón Amar, LXVI, 1996, pp. 79-90.

21 A.H.P.Gu., Alonso de Carranza, ProL 2, 1517, fols. 273v.-274. (Documento 3).

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Sebastián de Úbeda era natural de la localidad gienense de Úbeda, desde donde debió llegar a Guadalajara, para perfeccionar su oficio, ya que en el documento se le dice: " ... natural de Húbeda, habitante al presente de la (:ibdad de Guadalaja­ra ... "; lo que indica un cierto prestigio del obrador de Cristóbal de Ayllón. En el momento en el que el aprendiz andaluz accede a este taller arriacense, se estaban reiUizando los retablos de Torija y Fuentes de la Alcarria, por lo que la organiza­ción y la participación de diversos ayudantes y aprendices era necesaria. Nada sa­bemos, hasta ahora, de la trayectoria escultórica posterior de Sebastián de Úbeda, en Guadalajara o en Jaén. No hemos hallado su rastro entre los entalladores o can­teros conocidos de la región de Jaén-Úbeda, durante la primera mitad del siglo XVF2.

Cristóbal de Ayllón, pudo tener alguna relación familiar con un entallador ma­drileño de la segunda mitad del siglo llamado Juan de Ayllón, conocido por haber recibido como aprendiz de talla a Bautista Giralte, hijo del famoso escultor palentino afincado en Madrid Francisco Giralte2'. De un modo meramente hipotético, pode­mos suponer que Juan de Ayllón fuera hijo y heredero del taller de Cristóbal en Guadalajara y decidiera trasladarse a Madrid en la segunda mitad del XVI, cuando la villa se había convertido en capital estable de Felipe II y en un centro artístico en franca expansión.

A través de un documento particular, hemos podido conocer a un nuevo entallador del protorrenacimiento escultórico de la ciudad de Guadalajara llamado Alonso de Esquivias (DocA). En el mencionado manuscrito se le nombra como: " ... entallador velillo de la (:ibdad de Guadalajara ... ". Hasta ahora, nada sabíamos de este maes­tro, salvo su posible descendencia, ya que entre 1569 y 1583 aparece un ensamblador llamado Pedro de Esquivias, que realiza las cajonerías del monasterio de Sopetrán junto a su nutrido grupo de aprendices24 . Es posible que Pedro de Esquivias sea hijo de Alonso; nada más podemos decir con respecto a su estilo o formación, aun­que es probable que se sintiera atraído por Cristóbal de Ayllón.

Antonio Flores es otro de los entalladores que damos a conocer en este trabajo. Aparece citado en relación a un retablo, donado en torno a 1510, por fray Alonso de Ocaña para el monasterio de San BIas de Villaviciosa25

• No sabemos cuál fue su

22 Sobre la escultura del Renacimiento en Úbeda, Baeza, Jaén, Alcalá la Real y su en­torno, hemos consultado: DOMíNGUEZ CUBERO, J., "Aspectos del plateresco gienense. El entallador Gutierre Gyerero", Bol. Instituto de Estudios Gienenses, 1983, n° 113, pp. 65-102; GILA MEDINA, L., Arte y artistas del Renacimiento en tomo a la Real Abadía de Alcalá la Real, Granada, 1991; DOMíNGUEZ CUBERO, J., De la tradición al clasicislllo tridentino en la escultura gienense, Jaén, 1995; y en diversos artículos del Boletín de la Real Academia de Córdoba y del Instituto de Estudios Gienenses. En ninguno se ellos se cita a escultor alguno llamado Scbastián de Úbcda.

23 MARTÍN ORTEGA, "Más sobre Francisco Giralte", B.S.A.A., t. XXVII, 1961, pp. 124-125; en PORTELA SANDOVAL, F., La escultura del siglo XVI en Palencia, Palencia, 1977, pp. 251.

24 Pedro Izquierdo (1569), Antonio Martínez (1569), Diego Serrano (1581) Y Gabriel López de Torremocha (1583); en HERRERA CASADO, A., 1980, pp. 301-302.

2' A.H.Nacional, Libro de quentas y rentas, San Bias de Villaviciosa, 1509, n° 4213, fol. °195: "Más que se deben a Antonio Flores el entallador. de lo que de su parte alcan(.'ó .. , 450 maral'cdís",

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labor en la obra, ya que só lo co bra cuatrocientos cincuenta maravedís. No obstante dicha cantidad se refiere a lo que resta de pagar al monasterio por el finiquito del retablo, deb ido a la muerte del donante, fray Alonso de Ocaña. Antonio Flores puede mantener a lgún lazo de famili aridad con Juan Flores, quien trabaj ará hacia 1547 en la decoraci ón de la fachada del colegio de San Ildefon so de Alcalá de Henares2~ .

Pese al nutrido grupo de entalladores que trabajan e n Guadalajara a principios del siglo XVI , hemos podido locali zar, en obras puntuales , al menos dos esc ultorcs que no pareccn estar avecinados en la ciudad, son Diego Ramírez y Adri ano de Flandes. Esta incipiente llegada de maes tros foráneos , es el preludio de la que se producirá en la segunda mitad de la centuria, mome nto cn el que sc erigcn un gran númcro de retablos en Guadalaj ara y sus cercanías (Fucnte laencina. Renera, Mondéjar, Aranzucque. Escariche, Lupiana, Yunquera, Brihuega, Usanos, Valdenuño-Fcrnández). Parece como si los maestros locales de esta segunda parte del XVI , se dedicaran

:',:

casi exclusivamente a la ta lla de imágenes para cofradías 27 , o a encargos particula- ;:: res y obras menores. como los retablos de Pedro de la Cerda en San Ginés , obra de

:*-Lucas de Pineda y Alonso de Tamayo (1561). el de don Pcdro Méndez de Sotomayor

'f~ (1548), el del monasterio de San Antolín, también de Alonso de Tamayo (1565); ;'.~

mientras tanto son los esc ultores seguntinos, toledanos y alcalaínos quienes con­i~

tratan los grandes retabl os parroquiales de las villas más importantes, a los que "el

;1') hemos hecho referencia. En cierto modo se puede establecer un paralelismo con rl los tall e res pictóric os de Guadalajara de esta época28

, que parecen entrar en una ~1, dinámica de progresiva dec adencia, refl ejo en parte, de la evolución socio-econó-

mica que sufre la c iudad conforme nos acercamos a principios del s iglo XVII29, cuando los duques del Infantado se trasladan definitivamente a la corte madrileña. Únicamente el escultor arriacense Pedro Barrojo o Barroso, parece escaparse a esta norma, con su retablo de Aranzueque.

Adrian·o de Flandes se documenta en el desaparecido re tablo mayor de Yebes, en relación al pintor de origen toled ano Pedro de Egas30

. La obra fue mandada rea­lizar por e l visitador del obispado de Toledo en 1525 ; se sabe que dos años más tarde ya se estaba trabajando en ella. Adriano de Flandes es un maestro desconoci- ,¡;

do en la zona de La Alcarria que qui zá tenga algo que ver con e l entallador palentino, ' ''' conocido desde 1521 . Pedro de Flandes 31

, hijo del pintor de orige n nórdico Juan de Flandes, aunque el número de artistas tlamencos que vienen a Castilla en estos momentos ,. es enorme. ,Z;;;

"f f'

i~~t 20 NAVASCUÉS PALACIO, P., "Rodrigo Gil de Ho ntañó n y los entalladores de la fa- ' "

chada de la Unives idad de Alcalá", A.E.A., 1972. n° 178, pp. 103-1 17. ".HERRERA CASADO, A., 1980. pp. 299-303. ,. Vid. RAMOS GÓMEZ, F.J ., La pintura en Guada/ajara ... . 1997, pp. 84-86. 20 HERR ERA CASADO, A., Historia de Guadalajara, Guadal ajara, 1988 (lI), pp . .In Documento transcrito en: RAMOS GÓMEZ, F. J ., 1997, pp. 187. (A. Diocesano de ,

Sigüenza, Libro de Visitas, Iglesia de Yebes, 1525-1527, s .L: "Yten ollze mill y nueve riefZtos é~:i llOl'enta e UII m arlll'edís que dio a Pedro de Egas, pintor, y Adriallo de Flandes, enlallador¡" o':" p ara el! parle de pago del retablo que hacen para la dicha iglesia "). :*[1

3 1 PORTELA SANDOVAL, F. , La escultura del s iglo XVI en Palencia , Valladolid, 1977,~ ','j pp. 198- 199 Y 222-225. ;"'1

~2 I

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Diego Ramírez es un escultor avecinado en Huete (Cuenca), que aparece citado en relación a los pagos por el retablo mayor de la iglesia de la Asunción de Moratilla de los Meleros. La parroquial de Moratilla fue remodelada y embellecida durante la segunda y tercera décadas del quinientos, por divcrsos artistasJ2 . Ninguno de ellos era de Guadalajara, pese a que la localidad pertenecía a su jurisdicción territorial. Del retablo de Moratilla sólo queda una fotografía antigua del Legado "Camarillo"J3, ya que desapareció durante la guerra civil; en ella se ve que el altar constaba de banco escultórico, sobre el que descansaban tres calles, la central con relieves y, cuatro entrecalles decoradas con nichos con bultos redondos de santos. La compo­sición es muy similar al retablo de Torija, tal y como aparece descrito en la docu­mentación original.

Los primeros pagos a Diego Ramírez por el retablo en Moratilla datan de 1523, aunque aparecen recogidos en las cuentas de 1525. Como mínimo se le hicieron efectivos veintinueve mil maravedís, aunque le debía de corresponder parte del fi­niquito que le dieron conjuntamente con el pintor Lope de Vi llena, tras la conclu­sión y tasación del retabloJ4. Otros entalladores conquenses documentados en la zona son Juan de Briones y Bartolomé Rodríguez, que trabajaron en el retablo de la cofradía de San Nicolás de Auñón, hacia 1549, junto al pintor seguntino Diego de Madrid Js .

Por último, vamos a tratar de un escultor al que la documentación cita única­mente como Claudio entallador. Es uno de los artista nómadas de nuestro Renaci­miento. Aparece citado por primera vez en 1542, como entallador a destajo de la parte baja de la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares, cuando todavía era vecino de Burgos36 . Su trabajo debió gustar a su clientela alcalaína, de tal modo que entre 1545 y 1547 trabaja en las decoraciones más importante de la planta no­ble de la fachada, cobrando mayores cantidades y destacando por encima del resto de los maestrosJ7 • Sobre su posible viaje a Nueva España, M.A. Castillo Oreja cree

32 LAVADO PARADINAS, P.J., "La iglesia parroquial de la Asunción de Moratilla de los Meleros (Guadalajara)", Wad-al-Hayara, 1978, n° 6, pp. 117-126.

" Legado fotográfico "Tomás Camarillo", en la Sala de Investigadores de la Prov. de Guadalajara, Diputación Provincial de Guadalajara. También se reproduce la imagen en: LAYAN SERRANO, F., La provincia de Guadalajara, Madrid, 1948.

34 LAVADO PARADINAS, P.J., 1978, pp. 117-122. 3S CÓZAR DEL AMO,l.M. y GARCÍA LÓPEZ, A., "El pintor seguntino Diego de Ma­

drid. Noticias sobre su obra artística en la segunda mitad del siglo XVI", n° 9, 1993, pp. 101-109.

3. NAVASCUÉS PALACIO, P., "Rodrigo Gil y los entalladores de la fachada de la Uni­versidad de Alcalá", A.E.A., 1972, n° 178, pp. 107-108: ofrece el dato de que Claudio es vecino de Burgos en 1542, aunque ya trabaja en la fachada universitaria; rectificando a GONZÁLEZ NAVARRO, R., Universidad de Alcalá. Esculturas de la fachada, Madrid, 1971, pp. 25-26, quien creyó que Claudio era vecino y posiblemente natural de Alcalá de Henares.

37 CASTILLO OREJA, M.A., El colegio mayor de San Ildefonso en Alcalá de Henares. (Génesis y desarrollo de su construcción, siglos XV-XVIII), Madrid, 1980, pp. 73; GONZÁLEZ NAVARRO, R., 1971, pp. 11 Y 25; y NAVASCUÉS PALACIO, P., 1972, pp. 108-109.

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que es el Claudia de Arcinaga, que trabaja en Nueva España como maestro mayor de obras de do n Luis de Velasco en la catedral de Méjico, aunque en la documenta­ción castellana manejada nunca se cita su apellido'R.

Se desconocía el hecho de que Claudia residiera durante algún tiempo en la ciudad de Guad alajara (Doc. 6), lo que presupone que tras la finalización de las obras de la fa chada de la Universidad alcalaína, se trasladó a nuestra ciudad , hacia 1549, para realizar supuestamente, alguna obra importante todavía sin localizar. Otros maestros, que trabajaron junto a Claudia en la fach ada del colegio de San Ildefonso a las órdenes de Rodrigo Gil de Hontañón, aparecen documentados en Guadalajara y sus alrededores -Pedro de la Cotera, Nicolás de Ribero ... -. No sabe­mos el tiempo que Claudia perm aneció en Guadalajara, ni la inlluencia de su estilo en los maestros locales ; lo que parece claro es que tuvo que residir durante varios años, porque recibe la vecindad en dicha ciudad . Algo muy s imil ar había hecho en Alcalá, donde trabajó en diversos períodos desde 1542 hasta 1547, aunque sólo es vecino complutense a partir de 1545.19.

Amén de los estudios clásicos sobre la arquitectura de la fachada universitaria de Alcalá, di señada por Rodrigo Gil de Hontañón, existen dos pequeñas monografías, casi contemporáneas, de Pedro Navascués y de Ramón González Navarro·o, en las que se estudia su decoración escultórica. Ambas publicaciones coinciden e n valo­rar el trabajo de los escultores, de entre los que destacan el papel de Claudi o por su fuerza expresiv a, su avanzado estilo y por rec ibir el encargo de los motivos más importantes de la fachada . Junto a él trabajan entaIladores de origen franc és como Guillén de Juni , Esteban Francés y Nicolás Francés , o montañeses como Juan FIa­res, Juan de Hermosa, Alonso de Salcedo y Juan de Miera y salmantinos como Toribio Rodríguez, Juan Guerra, Gómez de Sevilla y quizá Miguel de Sagar~ola. Pese a basarse en la misma documentación , hay pequeñas discrepancias entre am­bos autores en a lgunas interpretaciones. Gonzá lez Navarro atribuye a Claudio los Titanes (Fig . 4), que abrazan las columnas del piso principal , los medallones de los Santos Pedro (Fig. 2), Pablo (Fig. 3) , lIdefon so, Gregorio, Jerónimo, Agus tín (Fig. 5) y Ambrosio, y la decoración de los remates de las ventanas que los contienen41

.\K CASTILLO OREJA, M.A ., 1980, pp. 73; MARCO DORTA, E ., "Claudio de Arcinaga, arquitecto de la catedral de Méjico", AClas XXIII Conf.i. In/emacional de Ha del A r/e, Gra­nada , 1977 .

. 1') NAVASCUÉS PALACIO, p, 1972, pp. 106-107.

"" GONZÁLEZ NAVARRO, R., Unive"rsidad de Alcalá de Hena res. Esculluras de la fachada, Madrid, 1971; y NAVASCUÉS PALACIO, P., "Rodrigo Gil y los entallado res de la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares", A.E.II .. 1972, n0178 , pp. 103-117.

41 Para las atribuciones, el Ramón González Navarro se basa en la documentación, pu­blicada casi totalmente, y extraíd a de: Archivo Hi s tó rico Nacion al, Libro de clIen/as de la obra, tomo 111, fol. 935 y tomo IV, fol. 936; y cuando los datos no son lo suficientemente claros, acude al métodos estilístico. NAVASCUÉS PALACIO también consultó es ta docu­mentación, citad a : A.H.N., Secc. Universidades, Obras: "Cuentas de las obras llevadas a cabo e n la fachada del Colegio y e n todo el edificio", años 1542-1553, Sigo 934- 7, 935-f, 936-f, 936-f.

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Pedro Navasc ués adscri be a nuestro escu ltor los guerreros de las volutas de la ve n­tana de la call e central (Fig. 6). las ventanas del piso noble, los re li eves de la clave y enjutas de la puerta principal y los escud os de Cisneros en el cuerpo central 42 .

Los pagos no nos dejan dudas de que Claudio es quien talla los reli eves de la clave y las enjutas de la puerta de entrada (Fig. 1), que delatan su origen burgalés, ya que se basan e n la Escalera Dorada de Diego de Siloé en la catedral de Burgos4~. Tambié n es segura su intervención en los remates de las tres ventanas de piso de la librería (Figs. 2-3), que concluye en 1547, aunque unos años antes había recibido a destajo la ta ll a de esas mismas ventanas. También se le paga en septiembre de 1545, por "dos figuras grandes y una repisa "", pago que no sabemos con seguridad a que esculturas corresponde.

El estilo de Claudio en las obras documentadas de la fachada de la Univ ers idad de Alcalá, entra dentro de lo más avanzado de la escultura itali ani zan te cas tellana de medi ados del siglo XVI. Se aprecian inllue nc ias de los grandes maestros de la época. En primer lugar, el dramatismo expresado con toda su fu erza en la mirada de los santos de los medallones. junto a la factura suelta de algunas fi g uras. nos remite al ar te de Alonso I3erruguete o de su seg uidor Francisco Giralte. Sin e mbar­go no alcanza su patetismo en la co ntors ión de las anatomías. En este aspec to, per­manece más cercano al estilo de Diego de Siloé45

, que representa un manicrismo menos exaltado que e l de Berruguete. Claudia hubo de conocer tamb ié n e l sepul­cro del carde nal Cisneros, que dos décadas antes había esculpido I3 artolomé Ordóñez para la iglesia Magistral de los Santos Niños de Alcalá. En la morbidez de las figu­ras de angelillos y en algunos detall es decorativos se puede apreciar su influencia. Sin embargo, el canon y la composición del cuerpo humano, empleados por Claudia, se aproximan más al concepto quinienteista de Berruguete o Siloé, que al cuatricentismo de Ordóñez. La procedencia salmantina de Rodrigo Gil de Hontañ ón y de algunos entalladores del colegio de San Ildefonso, puede explicar el parecido, ya señalado, entre la decoraciones de Claudio, y e l palacio Fonseca, y la fach ada de las Escue­las Menores. e incluso en el relieve principal del Sumo Pontífi ce sancionando la fund ac ión de la Universidad , en la fachad a de la Universidad de Salamanca4

" . Esta comparación es más ev idente en olros escu lla res de la fach ada alcalaína como Juan Guerra, autor del relieve del Dios Padre de l frontón, o Cristóbal de Villanueva.

Las carac terísticas del estilo de Claudia no son las que aparecen en los dos Titanes que rodean las pilastras del piso nob le (Fig. 4) . Estos personajes presentan unos rasgos faciales (cejas redondeadas, ojos muy juntos y profundos, pupilas rehundidas), que no se corresponden a los de los san tos de los medallones. Sin ir más lejos. el rostro de San Agustín (Fig. 5), tiene un a expresión mucho más contenida, sus cejas están arqueadas hac ia arriba y sus ojos, aunque profundos, no presentan las pupi-

42 NAVASCUÉS PALCIO, P., 1972, pp. 108-109. 4) Ibídem, pp. 109. 4' GONZÁLEZ NAVARRO, R., 197 1, pp . 79. 4S CASTILLO OREJA, M.A., 1980, pp. 73. 4"CAMÓN AZNAR, J., Prólogo a GONZÁLEZ NAVARRO, R., 1971. pp. 11-12.

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las rehundidas. Los blandos desnudos de los ángeles de Claudia en las enjutas y clave del arco de la puerta principal. tienen poco que ver con los Titanes, mucho más poderosos anatómicamente y definidos de una forma caligráfica. Algo similar cabe decir de los guerreros de las volutas, que aunque no parecen del mismo autor que los Titanes. tampoco deben ser obra de Claudia por las mismas razones . Estas dos atribuciones se basan en el pago a Claudio por la ejecución de dos figuras y un a repisa. según figura en la documentación. En nuestra opinión, el hecho de que se cite la repisa nos hace pensar que las dos figuras que realizó Claudia para la fachada universita ria de Alcalá son las que descansaban sobre los pedestales de los intercolumnios del piso noble. ya desaparecidas.

El estilo de Claudia pudo innuir y renovar formalmente en los escultures arriacense de mediados del siglo XVI (Alonso de Tamayo. Pedro Barrojo, Lucas de Pineda, Diego y Lucas de Rueda). en unión de otros artistas del ámbito toledano como Juan 13autista Vázquez "el Viejo". Nicolás de Vergara. Diego de Velasco de Ávila o Mi­guel de Unea.

Capítulo aparte es el formado por los canteros que realizaban laudas sepulcrales " para colocar en el pavimento de los templos. Los individuos que no eran capaces j~:

de pagarse una capi lIa funeraria. o al menos un arcosolio adosado al muro, recurían , a este tné lodo Inás cconóJnico para reposar en lugar sagrado. Juan de Lezcano es '.(

uno de estos canteros, que en 1529 contrata la lauda sepulcral de Hernán Páez de ;.~

5). La modestia de estos encargos se aprecia en que la única decoración exigida es Villasirga. cuyo cuerpo yacía en el monasterio de San Bartolomé de Lupiana (Doc.

!"t

;;. el escudo de armas del difunto y una pequeña inscripción; además el precio total

l~ asciende únicamente a mil quini entos maravedís. Juan de Lezcano residía y traba- ¡i jaba en la vi lIa de Tamajón, donde existía, ya desde época románica, una prestigio- ,j,

sa cantera que aprovisionaba de materiales y de mano de obra a muchas de las cons- " F~;

trucciones de Sigüenza. Guadalajara y Alcalá de Henares. Juan de Lezcano traba-é.~

jaba en el taller familiar. junto a Diego, Martín y Pedro de Lezcano (1521-1588), trabajando siempre como canteros. Las familias de origen vizcaíno o transmerano, ;.l llegadas a Castilla y Andalucía para estas labores fueron incontables ya desde la :,: Edad Media4

'. .:i '.:!

Como hemos podido verificar a lo largo del presente artículo, la escultura retablística '.~ aniacense de la primera mitad del siglo XVI presenta un nutrido grupo de artistas ' ~ de los que ignoramos su auténtica significación formal. su evolución y su papel en ti: el panorama castellano. Sin embargo, por comparación con la calidad de algunos ;~

'" entalladores que trabajaron en la ciudad durante los años inmediatamente anterio- . ' res. como el artista o artistas que labraron el friso del salón de Linajes del palacio '>' del Infantado. o el autor de los sepulcros de don Álvaro de Luna y El Doncel; por;~ comparación con la arquitectura y la pintura. en las que el protorrenacimiento alcarreño '~

::.:~

; -~'

47 MUÑOZ JlMÉNEZ. J .M .. "EI arte de la cantería cn la cuenca del Henares y la traza :: ' del Ayto. de Tamajón". Actas V En cuentro de Historiadores Valle del Henares. 1996. pp. "

417 -432. J " ;f

;:j' 346

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juega un papel trasce ndental, podemos deducir que el tarea llevada a cabo por los escultores locales no debió de ser la merame nte provinciana que Muñoz Jimé nez supone para los escultores de la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII4".

APÉNDICE DOCUMENTAL

CRISTÓBAL DE A YLLÓN

Documento 1: A.H.P.Gu., Alonso de Carranza (e.p.), Prol. 1, 1515, fol. 229-230v. El entallador Cristóbal de Ayllón se compro mete a hacer un retablo d e talla,

para la iglesia de Torija, según un a muestra firmada por el conde de Coruñ a.

"Sepan quan/os es/a carta de obligación vieren como, en la ribdad de Guada­fajara en las casas del presente esc rivano, que son a las colar iones de Nuestra Sellara e San Ginés, quinze días del mes de mayo, mio del Seiíor de mil! e quinien­tos y quinze aFios, e en IJresel1~' ia de mí, Alonso de Carran za, escrivano público e testigos de yuso escripto, e Cristóval de Ayllón, enta llador vezino de la dicha r ibdad, tomó a cargo y se obligó de hazer en la dicha yg lesia de la villa de Tonja y para la dicha yglesia e al/al' mayor de lla, a asentar un retablo de la manera e con las condi"iones y p or el pre~'io de maravcdís y en el tienpo que abaxo será declarado desta guisa.

Primeramente quel dicho retablo ha de ser se tal/a COIl la )'l7lagen de Nu estra Sellara, de la manera que abaxo dirá)' CO Il toda las o/ras yll1ágenes de apóstoles y ángeles que están en una muestra de pergamino que quedó en poder del dicho Cristóval

de Ayllóll, y así mismo el debuxo de la talla la qualmuestra está firmada del Ylus /re Señor Conde de CorUlla, e as)' mismo dixo que queda en p oder del dicho Sellar Conde otra muesra de la ordena~'ión y repartimiento que ha de faser)' ha de tener el dicho retablo, firmado de su Sella ría e del dicho Cristóval de Ayllón que es la de yuso contenida en esta escriptura. E que el dicho retablo tenga de ancho veyn/e pies de bara de bibo a vibo del a lto del dicho retablo /reynta e dos pies e medio hasta enrima de la comysa. Así an de /ener los pilares según dicho debuxo media vara e quatro dedos escasos, del a lto los caveros veyn/e y tres pies e más tres o quatro dedos los denll1edio, lo que les pertenesre. En la tal es de ellmedio ha de aver una caxa COIl su encasamien to en que esté la custodia segund que esté debuxada. Enrima desta misma caxa, otra caxa en esté fecho otro encasamiento con su cap i­lla o benera C0ll10 su Seiioría manda re para que esté Nues/ra Seiíora de bulto, ha de tener el bulto de Nues/ra Seiíora p'IlCO pies e medio, ha de tener enrima ~erca desta caxa dos tableros llanos para el pinze l, e s)'n estos ha de aver o /ros seys tableros y más los de las comisas vyvos los pilares han de llevar {-'inco encasamentos más para cada uno, e los de en medio han de lleva r dos encasamentos más para cada uno con su ymagen de bulto. Han de tener las primeras ymágenes tres pal-

4' MUÑOZ JlM ÉNEZ, J.M ., 1988, pp. 419-420.

347

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l/lOS de alto y las otras a dos y medio; los fresas e m o lduras como están en la muest ra.

EIl~'ima de los pilares cabeceros. ha de ((I'er dos n;¡10S que tengan de las manos

1lI1 cordel de que estén colgados los guardapo l\'os e que en los guardapo lvos se hagan los escudos de las armas de su Sellaría , aquellos que su Se¡ioría mandare, y

que todo el di cho retablo sea bien labrado y muy bien asentado a vista d e maes- '; tras del arte de la talla juramentados, los que el dicho Sellar Conde llamare. ;!

/fa de ser la hordena~ión y repartimiento deste dicho reaMo como está debuxado repartido en un pliego de papel en el qua l dixo que están las medidas y tamaños

de cada cosa y que queda en poder de su Se¡10I'Ía, firm ada de su Seíioría y del

dicho Crisfóval de Ayllóll; y la obra de la talla ha de ser conf orme a la muestra de "

pergamino que de suso fa se minrión en el primero capítulo desta escriptura la qual ~;: estáfiramda de su Sellaría . Ytenmás sv acordare el dicho SeFior Conde de CoruFia '.

• C·l

de ensanchar los pilares y que donde aya dos )'mágenes que no aya sino una, que "

sea obligado a dar asentado el dicho retablo después de acabado en la dicha yglesia

de la dicha \'illa de Torija , as)' del como de los pintores de manera que quede en ,'o

p elJlrión , y que la labor d e los pilares y basas, todos que seal/ C0ll10 los del mo- :~. nasterio de Mondéjar, sy el dicho Conde de Coruiia los quisiere y enliendase que '.~ lo ha de dar acabado y asentado a su costa de lI1anera y manos y clavazón, y que ~ .

sea obligado y se obliga de dar hecho y asen tado y acabado es te dicho retablo de -~

la manera e C0ll10 e segul/d en .I' USO se cont iene de aquí a Pascua jlorida del año ," ·J-_r'

que viene de mili e quinientos e die z e se)'s G/los por el qual dicho retablo a de dar"

e pagar la dicha yglesia d e la dicha villa de Torija y su lIlayordomo en su Ilonbre. :" -¡C'"

qua renta e ~inco millmaravedís en esta manera, luego en {Jrin~ipio veyl1te duca-dos que es el precio, COIllO fu ere labrando segund la cantidad de obra tubiere fe­

cha as)' la bayan pagando, de manera quel postrer tercio quede para d espués de , ..

acabado d e faser todo el retablo)' para asentarle; den e l medio tercio y el otro>: medio que quede para después de asentado. ,'{::

El qual dicho retablo 0\ '0 de faser )' dar echo y asentado segund e como e po/ ;;

e l prerio e en e l tienpo e con las condi~'ion es que de suso encorporadas l ... ] J , para firmC(;a de/lo dio por sufiador COIl el de mancomún por el todo a Diego Martínes '; Rel'udta su suegro, I'eúno de la dicha ribdad que presente esta va el qual a~ebtó ', la di chajlal/ [a y amos a dos de mancomún e UII O por el todo rellun~iando la ley de"):~ duabus [fórmulas legales J que fueron fech as fechas e otorgadas en ls dicha ribdad~,: de Gliadalajara en las casas suso dichas en e l dicho día e lIl es e año susodicho, ~L firmó de su I/ onbre el dicho Cristóval de Ayllón. Testigos jurados que fu eron pr// '

sen /es a lo que dicho es Diego Martínez e Martín de Ar/eaga Min gado, veúnos d(:~!: la dicha ribdad, e Miguel Sánches de/llamo, vezino de la Villa de Pareja, en presenri~ :: de los qua les e lIIía en este registro firm ó su nonbre el dicho Cristóval de Ayllón'y >',

po r dicho Diego Martínes j?evuelto /lO sabía firmar puso por su ruego, jirll1aroh "

sus nOllbres por eso los dich os Diego NU¡1ez e Marlín de Arteaga [. .. ] Alonso d,~" :~ Carral/;:.a, Cristól'a l de Ayllón, po r testig o Diego Rebuel/o y Martín de Arteagd" l rúbricas]" i?¡n

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Page 15: los inicios del renacimiento escultórico en guadalajara

Documellto 2: A.H.P.Gu., Alonso de Carranza (e.p.), PraL 8, 15229, fol. 256v.-258v.

Demanda de Francisca Ramos, mujer de Cristóbal de Ayllón, sobre los últimos pagos del retablo mayor de la iglesia de Torija.

"En la (:ibdad de Cuadalajara veinte e quatro días del mes de agosto del mlO

de! Nas(:imiento de Nuestro Salvador Jesuchristo de mill e quinientos e veinte e

nueve anos. En presen(:ia de mí Alonso de Carranza, escivano público e testigos yuso escriptos Juan de Pastrana, carpintero vezino de la dicha (:ibdad e Francisca

Ramos su muger, muger que fue de Cristóval de Ayllóll, entallador ya defunto. Con

lif:enf:ia que pidió al dicho Juan de Pastrana, el qual se la dio, de la una parte [e

de la otraJ**, Juan de Sevilla vezino de la villa de Torija, mayordomo de la yglesia

de la dicha villa de Torija y en su nombre, de la otra parte. Dixeron que por razón

que en el pleito que la dicha Francisca Ramos, por ella y en nombre del dicho

Cristóval de Ayl!ón su primer marido, estava con la dicha yglesia y COIl su mayor­

domo en su nombre, sobre razón de riertos maravedís que pedía e damandaba a la

dicha yglesia la dicha Francisca Ramos, del retablo que! dicho Cristóval de Ayllóll,

su marido, avíafecho para la dicha yglesia antel vicario de Alcalá. El dicho vica­

rio avía dado e dio (:ierta senten(-'ia, [por la qualJ** su tenor de la qual, éste que

se sigue visto e fallo que devo condenar y condeno al dicho Lorenzo Páez o a otro qual quier mayordomo que sea o fuere de la yglesia de Torija, a que dentro de

nueve días dé e pague a la dicha Francisca Ramos en nonbre del dicho Cristóbal de Ayllóll su marido e por sí los ochenta e (:inco mill maravedís en que los tasado­

res tasan e! retablo de la yglesia de Torija, de los qua les ella res(:iba en que/Ha

todos los maravedís que paresrieren su marido y ella aver res(:ibido para el dicho

retablo, con tanto que se acabe defaser el remate que falta al retablo e por causas

que me mueven no fago conde/Ja(-'ión de costas, e asy lo prol1ull(-'io e sello en estos escriptos con li(:en~'ia, e que de los ochenta e (:inco mil! maravedís que do en la

dicha sentell('ia la dicha Francisca Ramos y el dicho su marido, tenían res('ibidos f:inquenta mill maravedís dellos de los mayordomos pasados que an seydo de la

dicha yglesia de la dicha villa de Torija, de manera que restavan treyllta e (:inco

mil! maravedís, e porque sobre la paga destos todavía el dicho pleito estava pen-

diente entre las dichas partes por pagar, se con(:ertavan e con(:ertaroll quel dicho

Juan de Sevilla en nonbre de la dicha yglesia, dé e pague a la dicha Francisca . Ramos, de los dichos lreynta e (-'inca millmaravedís treze mill maravedís, y que la

Francisca Ramos se lome la ymagen de Nuestra Senara que esta va fecha

el dicho retablo e que no sea obligada a faser el remate del dicho retablo en

dicha senlen(:ia ni otra cosa del más de lo que agora está hecho. E que los di-

treze mill maravedís le sean dados e pagados a la dicha Francisca Ramos o a

su poder oviere, de aquí a veinte días del mes de selienbre [primero que

ocho millmaravedísJ* y los otros (:inco mil! maravedís al día de todos los

primero luego siguiente de este aFío de mill e quinientos e veynte e nueve

En presen~'ia de los quales dexo e! dicho Juan de Sevilla, e Loren~'o Paez

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Page 16: los inicios del renacimiento escultórico en guadalajara

juntamente con él, un relicario de plata blanca de la dicha )'glesia en poder de Juan Ta(:ón vezino de la dicha (:ibdad que presente estava de consentimiento de la dicha Francisca Ramos, e l qual dicho Juan Ta(:on re(:ivió el dicho relicario e que­dó en su poder en presen(:ia de mí, el dicho escril'ano e testigos yuso escriptos, e se obligó con su persona e bienes de acudir con el dicho relicario, al dicho Juan de Sevilla e al dicho Loren(:o Páez o a qual quier dellos, luego como sean dados e pagados los dichos treze mill marQ\'edís a la dicha Francisca Ramos. E por ra(:ón de lo suso dicho, la dicha Francisca Ramos dixo que hada e hizo gra(:ia e suelta a la dicha yglesia, por ella fy ennonbre de sus hijos]** e en nonbre del dicho Crist6val de Ay 11611 , de los otros veynte e dos milimaravedís, porque según lo que ella avía de acabar de hazer en el dicho retablo de que queda libre, e los montava la dicha ymagen que así se le bO[I'ió, dixo que era y es egualmente a los dichos veynte e dos mili maravedís, e queda \'aldío por libre en quenta a la dicha yglesia del dicho pleito fe demanda que sobre re::.ón de lo suso dicho tenía puesta a la dicha yglesia]*, e lo daba e dio por ninguno como si nunca se oviera causado, y ella y el dicho Juan de Pastrana, su marido, de mancomún e cada uno por todo, se obligaron relllll1(:iando las leys de la mancomunidad f. .. ], e con los dichos tre::.e millmaravedís e con la dicha ymagen se dieron por contentos e pagados e enteramente hasta faser de los dichos ochenta e (:inco mili maravedís, en que estarán los dichos (:inquenta mill maravedís que primeramente tenía res(:ibidos y el dicho Juan de Sevilla se obligó por su persona e bienes muebles e raizes e los bienes de la dicha )'glesia e así mismo de dar e pagar a la dicha Francisca Ramos, o a quien su poder oviere, los dichos treze mil! maravedís a los dichos pla(:os y en la mano que dicho es, so pena del doblo retomanente patro .E a más las dichas partes e cada una de ellas. por lo que de SIlSO les toca e ataile, y el dicho Juan Ta(:ón por lo que de suso está obligado, dieron poder cunplido a todas e quales quier justi(:ias e juezes e f. .. ] e la dicha Francisca Ramos rellun(:ió las leys de los enperadores hechas en favor e ayuda de las mujeres de suyo bellefi(:io sea visada e (:ertificada por el escrivano desta carta carta [sic] ante los testigos della y espresamente las dichas partes y cada una de ellas, y el dicho Juan Ta(:óll rellul1(:ió la ley e derecho que dice que general rellun(-'iarión hecha non Fala. e porque esto sea firme e no venga en dubda. Otorgaron de lo suso dicho dos escripturas en un tenor, talla una como la otra. a más las dichas partes y el dicho Juan Ta(:ón lo que de suso le toca e ataiie. Todo ello ante mí el dicho escrivano )'uso e~'criptoe que qualquier de las dichas escripturas que pares(:iere. vala en juizio e fuera del. que fueron fechas e otorgadas e lo que suso, el dicho Juan Ta(:ón está obligado. En la dicha (-'ibdad de Guadalajara en el dicho día e mes e aFio suso dicho; testigos rogados que fueron presentes a lo que dicho es. el Seílor Bernardino Suares e Francisco Tarón . hijo del dicho Juan Ta(:ón vezinos de la dicha (:ibdad de Guadalajara. Montailés carpintero abitante en Torija e Diego f. . .]. Por escrivano Alonso de Carranza, [rúbrica]. Por testigo Bernardino SU(//'es [rúbrica]. Juan Ta(:ón, Juan de Sevilla.

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CRISTÓBAL DE A YLLÓN Y SEBASTIÁN DE ÚBEDA.

Documento 3 : A.H.PGu., Alonso de Carranza (e. p.), Prot. 2, 1517 (13 julio), fol. 273v.-274.

Carta de obligación por la que Sebastián de Úbeda, natural de Úbcda, se com­promete a entrar de aprendiz de Cristóbal de Ayllón durante un año y medio.

"Sepan quantos esta carta vyeren como )'0, Sebastián de llúbeda, natural de Húbeda, habitante al presente en la (:ibdad de Guadalajara, otorgo e conozco que entro CO/1 vos Cistóbal de A)'llón, entallador, vezino de la dicha (:ibdad de Guada­lajara que presente estades, por aprendiz de talla y de la traza por tienpo de a,..io e medio conplido primero siguiente, que comie/1(:e a cOl/tarse de ay día de la f echa desta carta en /¡onze días primeros siguientes. E que seades obligado a mostrarme del dicho ofi(:io de talla e trafa en lo que yo pudiere aprender, CO/1 tanto que la mitad deltienpo primero cOI/trafaga follajes y bestiones, y la otra mitad del dicho tienpo contrafaga de tra(:a de la cantería o de madera, de lo que yo ysiera, e que en este tienpo me deys de comer e siete ducados para vestir e cal(:arll1e en fin del dicho tienpo y sy entre tanto algunos dineros dello oviere menester, me los dedes. E yo me obligo de vos servir bien e lealmente en el dicho ofi(:io, e donde vyere vuestro provecho os lo allegare, y el daíio arredrar quanto pudiere e supiere. E que no me absentaré en todo el dicho tienpo ni en parte del por más ni por menos, ni por al tanto ni por otra razón alguna, so pena que pierda lo servido e torne a servir luego segundfuero de Guadalajara; e para ello obligo mi persona e bienes. muebles e rayces r. .. } E yo el dicho Cristóval de Ayllón otorgo e conozco que me obligo de vos mostrar de dicho ofi(:io de talla e tra(:a Ayllón {sic} que vos pudieredes aprender durante el dicho tienpo e {de vos dar de comer e beber}** fazer sobre!!o lodo lo a 111)' posible, syn paga? alguna de vos dar de comer e beber todo el dicho lienpo y los dichos syete ducados para vuestros vestidos e cal(:ado, segund e como de suso sigue {e de no so pena del doblo}** en eltienpo e según e dicho es, e de no vos echar de mi casa en todo el dicho tienpo ni en parte del, por más ni por menos, ni por al tanto, ni por otra ra(:ón alguna, para lo qual ansí cOl1plir e pagar obligo mi persona e bienes l ... } Fecha e otorgada en la (:ibdad de Guadalajara, en mi casa a las cola{:iones de Nuestra S"10ra e San Ginés, treze días de julio del aFío del Se/70r de mi!! e quinientos e diez e siete Q/70S, testigos rogados que fueron pre­sentes a lo que dicho es Alonso de Valverde, e Hernando de Bustos e Antonio de Sanpedro, vezinos de Guadalajara, e dicho Sebatiál1 de Úbeda no sabía firmar por su rasgo, firmó su nonbre por testigo de dicho Alonso de Valverde, e en presen(:ia de mi el dicho escrivano e testigos, firmó su nOllbre aquí el dicho Ayllón f. .. } Cris­tóbal de Ayllón, Alonso de Va/verde {rúbricas/".

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ALONSO DE ESQUlVIAS

Documellto 4: A.H.P.Gu., Alonso de Carranza (e.p.), Prol. 5, 1524 (8 de mayo),

1'01. 79v. Documento para la compra de ciertas mercaderías por parte del entallador de

Guadalajara Alonso de Esquivias.

"Sepan quantos esta carta I'ieren como )'0 Alonso de Esquivias , entallador, vezino de la r,:ibdad de GLiadalajara, otorgo e conozco que me obligo de dar a vos Diego López de Perea [estudiante]* su hijo, vezillos de la dicha r,:ibdad, ausentes, o a qualquier de I'OS, o a quien poder de vos o de qualquier de vos oviere, dos mili e seisr,:ientos marm'edís, los qua les son de la ampra de r,:ierta mercadería que de !?:~

I'OS COllpré, de que me otorgo por pagado e renun~' io las leys de la paga, como .,v

f. .. ] los dichos dos mili e seys r,:ientos maravedís por deste aFio de la fecha desta 't:f 'fq"A carta, e que sy 110 pagara la primera paga que no goze de las otras, y sea llegado

el plaso de todo so pena del doblo retomanel1le, pues para lo qual asy conprar

pagar, obligo a ello a mí mismo e a todos mis bienes f. . .]. Alonso de Carranza .", escrimno público e testigos de yuso escriptos que fue fecha e otorgada en la dicha :~;~¡ r,:ibdad diez e ocho días de mayo, aíio del Se/lar de mill e quinientos e veynte e'¡~'::; quatro aiios, testigos roga dos que fueron pressentes a lo que dicho es Pedro de "::~::l Vah'erde e Alonso de Torizes, I'ezinos de Guadalajara. Va escripto entre renglones,,:,f\

<l ;'<! o dis estudiante I'a la, e o dis aya pase por es/adoso Alonso de EsquÍl'ias [rÚbri· ... :~ ca]". ~t¡r

JUAN DE LEZCAl'IO, 'EL MOZO' 1 "

Documento 5: A.H.P.Gu., Alonso de Carranza (c.p.), Prol. 8, 1529 (6 de julio), ,W~ (¡j

fol. 300v. .~ {-. . ~~ ~.~ Juan de Lezcano "el Mozo" se compromete con Isabel de Luján , esposa de Hernán

Páez de Villasirga, a hacerle una sepultura con una inscripción y un escudo, para

ser colocada en el monasterio de San Bartolomé de Lupiana.

"En la ('ibdad de GLiadalajara, veyn/e e seys días delll1es de julio aFio delnas('imiento

'r.;

de Nuestro Sall'ador Jesuc/¡ risto de mili e quinientos e veynte e nueve aíios, en rt presell~'ia de mí, Alonso de Carranza, escril'ano público e testigos de yuso escriptos, ''1'

;~~:: luall de Lezcallo el MOfO, vefino de la Filia de Tamajón, se obligó de faser una piedra blanca de la piedra de Tamajón, de una pier,:a, para la sepultura de Hernán Páez de Villasirga, defunto que Dios aya, vezino que fue de la dicha ribdad, con su letrero e su mo ldura e escudo de armas, y la dar puesta, e sentada, e acabada en perJlción en e/monasterio de San Bartolomé de Lupiana, en la sepoltura donde está él sepoltado, de aquí al día de todos los Santos primero que vien e deste dicho al1o, por ¡}/'erio e contía de qllat/"O du cados de oro que montan mili e quinientos maral'edís en quenta de los quales rq'ibió ell mi presencia; e testigos de yuso escripIa, de Isabel de Luxán, /Iluger que fue del dicho H emán Páez de Villasirga que pre-

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!.~~

Page 19: los inicios del renacimiento escultórico en guadalajara

sen te esta va, de un ducado. E que los otros tres ducados restantes se los de e pa­gue en acabando de asentar la dicha piedra, e oblígase el dicho Juan de Lezcano, de faser e conplir lo suso dicho, para ello obligó su perSOlla e bienes f. .. } e la dicha Isabel de Luxán se obligó de dar e pagar al dicho Juan de Lezcallo el MOfo por la causa suso dicha e por su poder los dichos tres ducados restantes al plaso susodicho, so pena del doblo retoman en te e para lo as)' conplir e pagar obligó su persona e bienes {. .. } Testigos rogados que fueron presentes a o que dicho es Juan López de Frías e Diego de Espinosa e Juan de Úbeda, vet;'inos de Guada lajara, e por que las partes no sabían firmar p or s í suso finnaron su nonbre por testigos en

este registro e! dicho Juan López de Frías. Por escrivano Alonso de Carranza, Juan López de Frías [rúbricas}" .

CLAUDIO ENTALLADOR

Documento 6: A.H.P.Gu., Melchor de la Torre (e.p.), Prot 22, 1548, s.f.: Carta de obligación por la que Pedro López de la Parra, pintor y su fiador Claudio,

entallador se obligan a pintar y dorar un retablo para el señor don Pedro Méndez de Sotomayor, e l cual había sido contratado por Manuel Andrés , que no lo pudo realizar por haber muerto .

"En la (¡ibdad de {. .. }* del mes de agosto de [. .. )* JI/an de Quintana, vezino de la (¡ibdad ! ... ) * ron {.. }*Andrés, pintor defun/o, vczino que fue desta ribdad, C0l110 prin"ipa! debdor, e el dicho Juan de Quintana como su fiador, se obligaron de do­rar e pintar un retablo para el senor Pedro Méndez de Sotol7layor, vezino des/a ribdad, COlllO se contiene en la escritura que en razón dello Juan Femández de Vil/arca!, en nonbre del dicho seil0r Pedro Méndez de la una parte e el dicho Ma­

nuel Andrés e el dicho Juan de Quintana, ala rgaron ante mí el dicho esc rivano a que se refieren, e e l dicho Manuel Andrés, reribió para la pintura e dorado del dicho retablo honze ducados de los tre)'nfa e qualro que por ello abrá de aber conforme a la dicha escriptura. E agora el dicho Juan de Quintana se a concerta­do con Juan López de la Parra, pintor vezino desta ribdad, que presente estava, a que pinte e dore el dicho retablo, para lo qual da por su fiador a C/abdio, entallador vezino de sta (¡ibdad, por los dichos tre)'nta e qua/ro ducados de los qua les el dicho Juan de Quilltana a de pagar los honze, e el seíior Francisco de Guzmán, veúno e regidor desla ribdad, que presenla esta va ... Por ende el dicho Pedro L ópez como prinripal debdor e el dicho C/abdio, como su fiador, [ ... ) e se obligaroll de dorar e pintar el dicho retablo al dicho seíior Pedro Méndez, e el dicho seíior Francisco de Guzmán en su Ilonbre; [ ... ] E todos los suso dichos Francisco de Guzmán e Pedro López de la Parra e C/audio, sufiador [. .. } e otorgaron ante mí Melchor de la Torre, escrivallo público e ante los testigos de yuso escriptos en el registro, de lo qual el dicho Francisco de Guzmán e C/abdio e Pedro López de la Parra /0 firmaron de sus nonbres [ ... } Quefue f echa e otorgada esta carta ell la dicha ribdad de Guada/ajara, del mes e mlO suso dichos. Testigos que fueron presentes Lucas López, e Juall de la Pe/ia, e Diego de la Concha, vezillos de Guadalajara. ! Rúbricas )".

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Page 20: los inicios del renacimiento escultórico en guadalajara

Fig. 1: Fachada Universidad. A1cala de Henares. Claudia, 1.546. (Arco de la

entrada principal.

Fig. 2: Fachada Universidad. A1cala de Henares. Claudia. Remate de la ventana

izquierda de piso noble San Pedro.

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Page 21: los inicios del renacimiento escultórico en guadalajara

Fig. 3: Fachada Universidad . Alcala de Henares . Claudio (1.546-1.547).Venta­

na derecha de piso noble (Remate) San Pablo.

Fig. 4: Fachada Universidad . Alcala de Henares . (Detalle) Atlante de la calle

central. Atribuido a Claudio por R. González Navarro.

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Fig. 5 : Fachada Universidad. Alcala de Henares. Claudia. S . Agustín . Ven piso bajo.

Fig. 6 : Fachada Universidad. Alcala de Henares. Guerrero de la calle Atribuido a Claudia por P. Navascues.

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