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1 Introducción El Acuerdo sobre Agricultura: la institucionalización del dumping en el mercado mundial Walden Bello Focus on the Global South El Acuerdo de Agricultura: Alambrando el camino a la ruina Raj Patel Food First El proyecto de Declaración Ministerial para Cancún: Más “desagriculturización” para los países en desarrollo. Aileen Kwa Focus on the Global South Traición a la agricultura: La ley agrícola estadounidense de 2002 Anuradha Mittal Food First Se necesita una Nueva Ley Agrícola y Nuevas Políticas Agropecuarias Coalición Nacional de Productores Familiares, EEUU La política Agrícola de los Estados Unidos es Asunto de Todos George Naylor NFFC “Reforma” de la Política Agrícola Común de la UE: No nos dejemos engañar Aileen Kwa Focus on the Global South La reforma de la PAC es un escándalo Coordinadora Campesina Europea pág. 3 pág. 4 pág. 10 pág. 15 pág. 18 pág. 25 pág. 27 pág. 29 pág. 31 pág. 33 pág. 44 pág. 53 pág. 62 pág. 65 pág. 70 El Grupo Cairns y los intereses empresariales: la soberanía alimentaria amenazada Marcel Achkar, Ana Domínguez, Fernando Pese Redes Amigos de la Tierra Uruguay: la OMC y los caminos de la crisis agrícola Federico García y Carmen Améndola Redes Amigos de la Tierra, Uruguay El Acuerdo Agrícola de la OMC y la Desaparición de la Agricul- tura Filipina Walden Bello Focus on the Global South La agricultura de Indonesia bajo el régimen de comercio mundial: de crisis en crisis Indra Lubis Federation of Indonesia Peasant Union (FSPI) Hacia la costrucción de la so- beranía alimentaria de los pueblos Amigos de la Tierra Internacional NUESTRO MUNDO NO ESTA EN VENTA PRIMERO ESTÁ LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS ¡FUERA LA OMC DE LA AGRICULTURA

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Introducción

El Acuerdo sobre Agricultura:la institucionalización deldumping en el mercadomundialWalden BelloFocus on the Global South

El Acuerdo de Agricultura: Alambrando el camino a la ruina Raj PatelFood First

El proyecto de DeclaraciónMinisterial para Cancún:Más “desagriculturización” paralos países en desarrollo.Aileen KwaFocus on the Global South

Traición a laagricultura: La ley agrícola

estadounidense de 2002Anuradha MittalFood First

Se necesita una Nueva LeyAgrícola y Nuevas PolíticasAgropecuariasCoalición Nacional deProductores Familiares,EEUU

La política Agrícola de losEstados Unidoses Asunto de TodosGeorge NaylorNFFC

“Reforma” de la PolíticaAgrícola Común de la UE: No nos dejemos engañarAileen KwaFocus on the Global South

La reforma de la PAC es unescándaloCoordinadora CampesinaEuropea

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El Grupo Cairns y los interesesempresariales: la soberaníaalimentaria amenazadaMarcel Achkar, AnaDomínguez, Fernando PeseRedes Amigos de la Tierra

Uruguay: la OMC y los caminos de la crisis agrícolaFederico García y CarmenAméndolaRedes Amigos de la Tierra,Uruguay

El Acuerdo Agrícola de la OMCy la Desaparición de la Agricul-tura FilipinaWalden Bello Focus on the Global South

La agricultura de Indonesia bajo el régimen de comerciomundial: de crisis en crisisIndra LubisFederation of IndonesiaPeasant Union (FSPI)

Hacia la costrucción de la so-beranía alimentaria de los pueblos Amigos de la Tierra Internacional

NUESTRO MUNDO NO ESTA EN VENTAPRIMERO ESTÁ LA SOBERANÍAALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS¡FUERA LA OMC DE LAAGRICULTURA

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Esta publicación fue posible gracias al apoyo de:Sociedad Sueca de Conservación de la Naturaleza y Fondo de Biodiversidad de Holanda.

Las opiniones y documentos de este libroson exclusiva responsabilidad de sus autoresy organizaciones.

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Pero, ¿quién está moviendo las negociacionesagrícolas y cuáles son sus intereses y priori-dades? Ciertamente no son los agricultorescampesinos que están sufriendo enormespadecimientos bajo el régimen despiadado delAcuerdo sobre la Agricultura. Tampoco son lospaíses empobrecidos del Sur cuyas economíasagrariaºmás del 80% del comercio agrícolamundial. Los gobernantes de Estados Unidos yla Unión Europea son los fieles sirvientes, y aveces también los accionistas de estas empre-sas gigantescas, y su tarea es conseguir a todacosta el mayor grado posible de acceso a losmercados del tercer mundo para sus empresasy sus grandes productores agroindustriales, altiempo que proteger sus propios mercados conmurallas cada vez más altas. Por eso les lla-mamos los nuevos conquistadores.

Esta compendio fue recopilado –con bastantepoco tiempo—por REDES/Amigos de la TierraUruguay y Focus on the Global South paracoincidir con la 5ª Conferencia Ministerial de laOrganización Mundial del Comercio en Cancún.Los artículos están divididos en cuatro sec-ciones. En la primera se hace un recuentohistórico de la evolución del acuerdo agrícola dela OMC y presenta un panorama general de lasrepercusiones de la liberalización de la agricul-tura en los países del Sur. En la segunda sec-ción se examinan las políticas agrarias de losactores más poderosos en las negociacionesagrícolas de la OMC –Estados Unidos, la UniónEuropea y el Grupo CAIRNS—y se analiza lo queactualmente está a consideración en la mesa denegociaciones agrícolas para Cancún. La tercerasección incluye varios estudios de caso ilustra-tivos del impacto negativo del Acuerdo Agrícolade la OMC en tres países del Sur, todos ellos

miembros del ultra neoliberal Grupo deCAIRNS: Uruguay, Filipinas e Indonesia. Porúltimo, la cuarta sección presenta un bosquejode políticas alternativas al régimenagropecuario de la OMC y un manifiesto quereivindica la soberanía alimentaria de los pueb-los frente a las imposiciones de la OMC enmateria agropecuaria y alimentaria.

Esperamos que esta colección de artículos,varios de ellos escritos por agricultores y orga-nizaciones campesinas, ayuden a romper elmito según el cual la llave del desarrollo de lospaíses del Sur estaría en la agricultura deexportación y la liberalización de los mercadosagropecuarios. La realidad indica lo contrario.Lo que más necesitan los países en desarrollono es en primer lugar mayor acceso a los mer-cados de alto poder adquisitivo de los países delNorte. Lo que necesitan es poder defender deldumping a sus propios mercados, y a sus pro-pios agricultores defenderlos de las grandesempresas agroindustriales depredadoras,destructivas y fuertemente subsidiadas. Esto esimposible bajo el régimen actual del Acuerdosobre la Agricultura, y las propuestas que estánsobre la mesa de negociaciones en Cancúnsolamente agravarán la situación.

REDES/Amigos de la Tierra UruguayFocus on the Global SouthSeptiembre de 2003La cuenta regresiva hacia la 5ta Conferencia Mi-nisterial de la OMC en Cancún ha comenzado,pero aún no están ni remotamente dadas lascondiciones para que la reunión de lanzamientode una nueva fase de liberalización comercialglobal sea exitosa.

La agricultura es el tema más controvertido del programa de la OMC para Cancún. Es el temaque puede “salvar o quebrar” las negociaciones de la OMC y la mayor parte de los comentaris-tas coinciden en que si no hay avances en agricultura, nada más se mueve en la OMC.

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La razón principal es el estancamiento de lasnegociaciones para un nuevo Acuerdo sobreAgricultura (AsA). El bloqueo en agricultura tie-ne su paralelo en el Acuerdo de Derechos dePropiedad Intelectual relacionados con el Co-mercio (ADPIC) y el tema de la salud pública.Quizás no por simple coincidencia el AsA y elADPIC son dos acuerdos clave en la OMC que enlugar del libre comercio promueven derechosmonopólicos. Estos acuerdos ejemplifican elprincipio rector que tanto ha contribuido a laerosión de la legitimidad de la OMC en los últi-mos años: proteccionismo para los países ricosy libre comercio y apertura de los mercados pa-ra los pobres.

La historia de cómo la agricultura cayó bajo ju-risdicción de la OMC es un escándalo en sí mis-ma. Vale la pena revisar esa historia para en-tender la crisis actual en las negociaciones so-bre comercio agropecuario.

El origen del Acuerdo Agrícola

En pocas palabras, antes de la Ronda Uruguayla agricultura estaba de facto fuera de la disci-plina del GATT, principalmente porque EE.UU.logró en 1950 una exención al Artículo XI delGATT que prohibía las restricciones cuantitati-vas a las importaciones. Frente a la amenaza deEE.UU. de abandonar el GATT si no se le permi-tía mantener los mecanismos proteccionistaspara el azúcar, los productos lácteos y otrascommodities agropecuarias, se le concedió aWashington “una exención sin límite de tiempo”para otros productos agropecuarios. Esto con-dujo a una aplicación laxa del GATT en el casode otros países productores agropecuarios portemor a ser acusado de tener normas diferen-ciales.

EE.UU. y otras potencias agropecuarias no sólohicieron caso omiso al Artículo XI, sino que

también explotaron el artículo XVI que eximía aotros productos agropecuarios de la prohibicióndel GATT a los subsidios. Uno de los efectos deestas acciones fue la transformación de la UEque pasó de ser un importador neto de alimen-tos a un exportador neto en 1970. Al comienzode la Ronda Uruguay a mediados de los ’80, laPolítica Agrícola Común de la UE (PAC) habíaevolucionado hacia lo que se describe como“una compleja red de garantías de precios yventas, subsidios y otras medidas de apoyo quemantuvieron los ingresos de los agricultoresaislados de las fuerzas del mercado.”

Con los precios en el mercado interno fijadosmuy por encima de los precios mundiales y sincontroles sobre los volúmenes de producción,los agricultores europeos incrementaron su pro-ducción. Los crecientes excedentes sólo podíanser despachados a través de las exportaciones,haciendo estallar la competencia por lo merca-dos de terceros países con los agricultores sub-sidiados de EE.UU. hasta ese momento predo-minantes. La competencia entre las superpo-tencias agrícolas se volvió feroz, pero no fueronsus agricultores subsidiados los que necesaria-mente sufrieron. Las víctimas fueron principal-mente los campesinos del Sur, tales como lospequeños criadores de ganado de África Occi-dental y de Sudáfrica, quienes fueron llevados ala ruina a consecuencia de los bajos precios delas exportaciones Europeas de carne subsidia-da.

Con el crecimiento de los subsidios estatalespara apoyar la dura competencia por los merca-dos de terceros países, la UE y EE.UU. gradual-mente comenzaron a darse cuenta que conti-nuar por el mismo camino sólo los conduciría auna situación en la que ambos perderían. A fi-nes de los ’80, por ejemplo, casi el 80% delpresupuesto de la UE estaba destinado a apo-yar los programas agrícolas, y EE.UU. había

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El Acuerdo sobre Agricultura:la institucionalización deldumping en el mercadomundial

Walden Bello

Focus on the Global South

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inaugurado un nuevo conjunto de programascostosos tales como el Programa de Promociónde las Exportaciones, para recuperar mercadostales como el mercado de trigo de África delNorte que había caído en manos de la UE.

Esta comprensión mutua de la necesidad decontar con reglas en la lucha por mercados deterceros países es la que llevó a la UE y aEE.UU. a presionar por la inclusión de la agricul-tura en la Ronda Uruguay. En efecto, fueron só-lo la UE y EE.UU. quienes negociaron el deno-minado “Acuerdo de Blair House” en 1992 y1993. Estas dos superpotencias luego le pasa-ron este acuerdo, ahora formulado como Acuer-do sobre Agriculura, al resto de los miembrosde GATT en 1994 para que lo aprobaran o lo re-chazaran como un todo. En lugar de promoverseriamente un mecanismo para fomentar el li-bre comercio las dos superpotencias agrope-cuarias recurrieron a la retórica del libre comer-cio y ofrecieron concesiones mínimas hacia la li-beralización, para así institucionalizar un siste-ma de competencia monopólico en el que cadauno busca sacar ventajas en los márgenes.

La institucionalización del dumping

¿Cómo fue que el AsA logró esto?

En primer lugar, institucionalizó los fuertes sub-sidios a la agricultura del Norte aunque dispo-nía que el “apoyo interno” –cuantificado en unamedida abarcativa denominada “medida globalde la ayuda” (MGA)- debía reducirse en un 20%en un período de 6 años.

En segundo lugar, institucionalizó los subsidiosa las exportaciones al tiempo que hacía unaconcesión mínima de que los mismos se reduci-rían en un 21% en relación al volumen en unperíodo de 6 años y en un 36% en relación alvalor total, sin compromisos para reduccionesmayores al final del período.

En tercer lugar, institucionalizó y eximió de losrecortes a los subsidios directos a los ingresosde los agricultores sobre la base dudosa de queestos “no tenían, o en todo caso eran mínimos,efectos que distorsionaran la producción.” Lasmedidas denominadas de “Compartimiento Ver-de” ó “Compartimiento Azul”, tales como losprogramas de la UE de “retirar tierra de la pro-ducción ”, dan derecho a los agricultores a reci-bir subsidios si ellos dejan 15 % de su tierra sincultivar. También incluyeron los llamados “pa-gos por deficiencia” de EE.UU. que era un sub-sidio directo a los ingresos, estable porque se

mantenía constante sin importar si las cosechashabían sido buenas o malas. Se proyectaba quelos pagos por deficiencia en los EE.UU. prome-diarían los US$ 5.100 millones al año, entre1996 y el 2002.

La verdad es que los pagos directos a los agri-cultores europeos y estadounidenses no estánescindidos de la producción ya que sin ellos laproducción agrícola sería escasamente renta-ble. Los pagos por deficiencia, por ejemplo, co-rresponden a un quinto o un tercio de los ingre-sos agrícolas en EE.UU. En otras palabras, alconsagrar la noción de pagos escindidos comosubsidios intocables en el Compartimiento Ver-de, EE.UU. y la UE estaban, como lo plantea unanalista, “quitando los apoyos directos a losmercados y reemplazándolos por subsidios di-rectos a los agricultores [del Norte].”

En cuarto lugar, eximió de los recortes a los cré-ditos a las exportaciones y a los programas deayuda desgrabada con bajos intereses tales co-mo el Programa PL-480 de EE.UU. y el Progra-ma de Seguros para los Créditos a las Exporta-ciones que tenían como principal objetivo elabrir mercados en el exterior. El Programa PL480 le da a los países en desarrollo 30 años pa-ra pagar un préstamo que le es otorgado paracomprar una commodity de EE.UU. como elarroz, a una tasa de interés del 1% y con un pe-ríodo de 5 años de gracia. El Programa de Se-guros para los Créditos a las Exportaciones ga-rantiza los pagos a los bancos estadounidensesde préstamos contraídos por bancos extranje-ros para la compra de commodities agrícolasestadounidenses.

En contraste con las subvenciones masivas enlos países de la OCDE, los agricultores en mu-chos países en desarrollo tienen muy poco apo-yo financiero. En las palabras de los negociado-res de Filipinas en Ginebra, la esencia de lacompleja sección sobre subsidios fue “que lospaíses desarrollados que subvencionan fuerte-mente pueden retener hasta un 80% de sussubsidios que distorsionan el comercio, mien-tras que los países en desarrollo que no hanaplicado medidas de apoyo que distorsionen elcomercio no pueden subsidiar más del 10% delvalor total de su producción agrícola.”

En efecto, los países en desarrollo han sido pe-nalizados por políticas que han significado la“subvención negativa” de su sector agrícola.Un estudio estimó que para 18 países en desa-rrollo la “tributación” o la transferencia de valorde la producción agrícola para subsidiar a otros

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sectores de la economía, equivalía a un prome-dio de 30% del valor de la producción desde1960 a 1984.

La institucionalización de varios mecanismos desubvenciones fue una de las razones de la faltade progresos para limitar los tremendos impac-tos negativos de la agricultura del Norte en losmercados mundiales en los siete años transcu-rridos desde que el AsA entró en vigor en 1995.Otra razón clave fue lo que se ha dado a cono-cer como “arancelización sucia” –es decir, con-vertir los aranceles y las barreras no arancela-rias o cuotas en tasas arancelarias iniciales al-tas.

Para fijar las tasas arancelarias se tomó comoreferencia el período base de 1986-88 en el queeran bastante altas en contraste con las de1995 cuando el AsA entró en vigor. En el casode EE.UU., por ejemplo, entre 1992 y 1996 losaranceles promedio subieron del 5,7 al 8,5%para la producción agrícola y pecuaria, del 6,6al 10% para los productos alimenticios, y del14,6 al 104,4% para los productos de tabaco.La manipulación de la arancelización para lograrel mismo impacto que con las cuotas fue parti-cularmente evidente en el caso de los produc-tos de tabaco, para los cuales EE.UU. impuso unarancel ad valorem del 350% para las importa-ciones de productos que sobrepasaran las cuo-tas mínimas de acceso. En efecto, un estudiorealizado por UN ESCAP sobre el proceso dearancelización mostró que los aranceles conso-lidados de la UE para el año 2000 eran casi dostercios más elevados que los aranceles equiva-lentes en 1989-1993, mientras que en EE.UU.eran 75% más elevados.

Otro mecanismo utilizado para limitar el accesoa los mercados a las exportaciones provenien-tes de los países en desarrollo fue el de las re-ducciones arancelarias selectivas, dicho de otramanera, el mantener los aranceles altos en pro-ductos sensibles y reducir los aranceles en pro-ductos menos sensibles. Esta práctica fue posi-ble ya que la reducción arancelaria del 36% exi-gida por el AsA era promedial, una reducción noponderada con la única restricción de un recor-te del 15% en cada línea arancelaria. Por lo tan-to los países tendieron a reducir en forma sig-nificativa los bajos aranceles existentes en losproductos no sensibles, al mismo tiempo quereducían levemente los altos aranceles existen-tes si el producto tenía importancia comercial.Entonces, EE.UU. redujo en un 55% el bajoarancel existente del 6% para el trigo común, almismo tiempo que limitó a un 15% los recortes

en los aranceles del 134,7% para el azúcarblanca, una commodity sensible.

Con un acuerdo tan sesgado no es sorprenden-te que la protección y la subvención de la agri-cultura en los países de la OCDE se haya incre-mentado en la primera década de aplicación delAsA. El monto total de susbsidios provisto porlos 30 países miembros de la OCDE subió deUS$ 182 mil millones en 1995 a US$ 280 milmillones en 1997, a cerca de US$ 315 mil mi-llones en el 2001 y se estima que a unos US$318 mil millones en el 2002. Según Oxfam In-ternacional, EE.UU. y la UE gastaban entre US$9 a 10 mil millones más en subsidios que en ladécada anterior. Los subsidios representabanun 40% del valor de la producción en la UE y un25% en EE.UU.. Mientras que los pequeñospropietarios en los países en desarrollo han so-brevivido con menos de US$ 400 al año, losagricultores estadounidenses y europeos reci-bían un promedio de US$ 21.000 y US$ 16.000en subsidios cada año, respectivamente. ¡Nohay otra manera de describir esto que no seacomo agricultura socialista!

En ese escenario no es sorprendente que laspresiones para producir excedentes y por lotanto buscar nuevos mercados hayan aumenta-do. Un informe de 1997 de los ministros deagricultura de la UE proyectaba que el exceden-te de trigo crecería de 2,7 millones de tonela-das métricas a 45 millones de toneladas métri-cas para el año 2005 y que los excedentes to-tales de cereales subirían vertiginosamente pa-ra alcanzar los 58 millones de toneladas métri-cas. El Ministro de Agricultura de la UE, FranzFischler dijo que la solución a esta situación enla que hay una sobreproducción subsidiada, eraintensificar los esfuerzos para exportar granos.

Los subvención permanente también ha profun-dizado la dependencia de la agricultura esta-dounidense en las exportaciones masivas. Ad-mitiendo que “una de cada tres cuadras de pro-ducción agropecuaria en EE.UU. está dedicada alas exportaciones”, la entonces RepresentanteComercial de EE.UU. Charlene Barshefsky sos-tenía en 1997 que “dadas las limitaciones inhe-rentes al crecimiento asociado a la demanda enEE.UU., debemos encontrar nuevos mercadospara la agricultura americana. Debemos abrirnuevos mercados para apoyar al sector agríco-la de EE.UU. cuya productividad aumenta.”

No es sorprendente que en la medida que fue-ron forzados a aceptar las disciplinas del AsAmuchos países en desarrollo se consolidaran

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estructuralmente como importadores netos dealimentos en la segunda mitad de 1990, altiempo que otros como las Filipinas pasaran deser exportadores netos de alimentos a importa-dores netos. Un estudio de la Organización pa-ra la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre14 países en Asia, África y América Latina en-contró que en esos países los niveles de impor-tación de alimentos entre 1995 y 1998 excedie-ron los de 1990 a 1994. Según informes, la in-vasión de importaciones en varios sectores re-dundó “en dificultades para las empresas im-portadoras que competían en el mercado.” Losproductores expresaron su temor a que “sinuna protección adecuada del mercado, acompa-ñada por programas de desarrollo, muchosotros productos nacionales serían desplazadoso severamente minados, llevando a una trans-formación de las dietas locales y a un incremen-to de la dependencia en alimentos importados.”El estudio de la FAO admitió que mientras quela participación de los países en desarrollo enlas exportaciones mundiales de alimentos cre-ció del 30% en 1970 al 37% en 1997, sus im-portaciones de alimentos aumentaron muchomás, del 28 al 37 % en el mismo período. Co-mo lo ha indicado Aileen Kwa, estos guarismosindican que muchos países “están pasando deser exportadores netos de alimentos a importa-dores netos.”

Estancaniento

El Acuerdo del GATT-OMC estipuló negociacio-nes para una mayor liberalización a partir delaño 2000. A comienzos del 2002 las negociacio-nes no conducían a ninguna parte, con EstadosUnidos y la UE compitiendo para bloquearsemutuamente. Diciendo que “[Q]ueremos ven-der nuestra carne y nuestro maíz y nuestros fri-joles a la gente alrededor del mundo que nece-sita comer,” el Presidente Bush firmó una nuevaley el 13 de mayo del 2002, que le da US$ 190mil millones en subsidios al sector agropecuariode EE.UU. durante los próximos diez años. Laley incrementó ciertos subsidios en un 80%;aumentó los precios soporte para el trigo, algo-dón, soja y arroz, y creó nuevos subsidios paraproductos como lentejas, maníes y leche.

Igualmente insolente fue la Unión Europea. Enoctubre del 2002, el Presidente francés JacquesChirac y el Primer Ministro alemán GerhardSchroeder acordaron que no habría recortes enlos subsidios agrícolas de la UE, durante susconversaciones sobre la ampliación de la UE. Enefecto, el monto total de subsidios aumentaráhasta el 2006, y desde el 2007 al 2013 los gas-

tos se mantendrán en los niveles del 2006. “Elacuerdo indica claramente que la UE continuarácon la práctica del dumping hasta el 2013 por lomenos,” señaló un analista.

Los desacuerdos respecto a la agricultura entreEE.UU. y la UE ayudaron a entorpecer la Terce-ra Ministerial de la OMC en Seattle, en diciem-bre de 1999. Una reformulación decorada de lacuestión de los subsidios exigida por la UE sal-vó a la Cuarta Ministerial en Doha, Qatar, deuna suerte similar. Pero a comienzos del 2003las negociaciones sobre agricultura estaban es-tancadas, resurgiendo así el fantasma de que elimpasse entorpecería las negociaciones parale-las en otras áreas tales como aranceles indus-triales, servicios y los denominados “nuevos te-mas” de inversiones, política de competencia ycontrataciones públicas, y conduciría a que losresultados de la Quinta Ministerial que se reali-zaría en Cancún, México a mediados de setiem-bre del 2003 fueran similares a los de Seattle.

El proyecto del documento de negociación pre-parado por el presidente de las negociacionesagrícolas de la OMC, Stuart Harbinson, produjoun estancamiento en la denominada “Mini-mi-nisterial” de Tokio, realizada del 14 al 16 de fe-brero, que fue una de las varias sesiones res-tringidas diseñada para alcanzar un consensopreliminar en áreas comerciales clave antes deCancún. El Ministro de Agricultura de Japón,Tadamori Oshima, rechazó las propuestas con-tenidas en el documento de reducciones míni-mas de entre el 25 y 45% y reducciones prome-dio del 40 al 60% para todos los aranceles agrí-colas en los próximos cinco años. La Unión Eu-ropea también atacó la propuesta de Harbinsonpor ser “desequilibrada” al proponer que lossubsidios que “distorsionan el comercio” fueranreducidos en un 60% en los próximos cincoaños y que los subsidios a las exportacionesfueran eliminados progresivamente en los pró-ximos nueve años. Tanto Japón como la UE de-nunciaron el documento como sesgado a favorde EE.UU. que sería el único victorioso en lasnegociaciones.

Marginación de los países en desarrollo

Un viejo refrán asiático dice, “Cuando los ele-fantes pelean, el pasto queda pisoteado”. En lalucha entre los gigantes agro-exportadores laspreocupaciones de los países en desarrollooportunamente se perdieron. Como lo indica Ai-leen Kwa, el texto de Harbinson no toma encuenta su temor de que los subsidios de la UEy EE.UU. se trasladarán al denominado “Com-

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partimiento Verde”, una lista de subsidios exen-tos que incluye pagos directos masivos al sec-tor agropecuario que distorsionan el comercioen forma directa o indirecta.

El texto de Harbinson también ignoraba porcompleto las propuestas presentadas por Ar-gentina y las Filipinas (ambas no fueron invita-das a la reunión de Tokio) sobre “mecanismoscompensatorios” que permitirían a los países endesarrollo subir los aranceles para cultivos sub-sidiados por los países desarrollados, en mon-tos proporcionales a esas subvenciones. En vezde eso Harbinson previó recortes arancelariosdel 40% para los aranceles superiores al 120%en los países en desarrollo y del 33% para losaranceles entre el 20 y el 120%, en ambos ca-sos sin ninguna relación con los subsidios man-tenidos por los agro-exportadores ricos.

El proyecto tampoco incluía recomendacionessignificativas que aplicaran el principio de “tra-to especial y diferenciado” para los países endesarrollo que les permitiera proteger en formasignificativa a sus sectores agrícolas por razo-nes estructurales –en virtud de su nivel y con-diciones diferenciadas de desarrollo agrícola.Es cierto que el proyecto de Harbinson proponíaque los países en desarrollo pudieran clasificaralgunos productos básicos como “estratégicos”y aplicarles reducciones arancelarias menoresque a otras commodities. Sin embargo, la pro-puesta era vaga, el número de productos quepodían calificarse como estratégicos no era cla-ro y los impactos positivos serían limitados enla medida en que los productos aún estarían su-jetos a una reducción arancelaria promedio del10%. Como lo indica Kwa, la propuesta de pro-ductos estratégicos “no es más que una formade nublar la visión de los negociadores y Minis-tros de comercio. Es una hoja de higuera ficti-cia ofrecida para seducir a los tomadores de de-cisiones del mundo en desarrollo generalmentemenos compenetrados en los detalles y enga-ños de la OMC.”

En esencia, el proyecto de Harbinson proponíacambiar algunos de los términos de la compe-tencia monopólica entre la UE, EE.UU., Austra-lia y Canadá, al mismo tiempo que aceleraba laeliminación de las barreras proteccionistas delos mercados de los países en desarrollo por losque las grandes potencias están luchando.

A fines de junio la Unión Europea anunció quehabía reformado la PAC, al decir del Comisiona-do Agrícola Franz Fischler, “Nos estamos despi-diendo del viejo sistema de subsidios que dis-

torsionaba en forma significativa el comercio in-ternacional.” Sin embargo, una observaciónmás atenta mostraba que la Comisión no esta-ba reduciendo los subsidios realmente, sinotransformándolos de subsidios de apoyo a losmercados a ayudas directas a los ingresos delos agricultores permitidas bajo el “Comparti-miento Verde”, con el argumento de que los se-gundos eran menos distorsionantes del comer-cio. No se propusieron recortes arancelarios nihabía ningún compromiso de reducir los subsi-dios a las exportaciones. Como plantea TheEconomist, la reforma de la PAC fue “más bienuna forma de esquivar el problema que un granprogreso.”

Unas pocas semanas antes de la Ministerial deCancún, la UE y EE.UU. llegaron a la Miniminis-terial realizada en Montreal a fines de julio, conun Texto Conjunto sobre Agricultura. Pero comolo han indicado los críticos, el texto conjuntoreafirmó las ayudas directas a los ingresos, exi-gió más liberalización de los mercados agrícolasde los países en desarrollo, y limitó el trato es-pecial y diferenciado para los países en desarro-llo a “reducciones arancelarias menores y perío-dos de implementación más largos.” Más ame-nazante aún, la exclusión de los países en de-sarrollo de la formulación del texto conjuntotrajo a la memoria el infame acuerdo de BlairHouse, cuando EE.UU. y la UE sellaron entre síun acuerdo –el actual AsA- y luego lo presenta-ron al resto de la membresía del GATT como unpaquete a tomar o dejar. Nada podría ser mássimbólico de la naturaleza del AsA que el regre-so de la UE y EE.UU. a las negociaciones exclu-yentes que le dieron nacimiento.

Al 2003, sería justo afirmar que la mayoría delos países en desarrollo se han desilusionadopor completo con el sistema y especialmentecon las potencias agrícolas que conducen elAsA. De su parte se han hecho esfuerzos paraformular mecanismos que garanticen más equi-dad en el acuerdo, pero no han llegado a ningu-na parte. Por ejemplo, un “mecanismo equili-brante/compensatorio” presentado por las Fili-pinas que hubiera permitido a los países en de-sarrollo aumentar sus aranceles para los culti-vos subsidiados por los países ricos en montoscalibrados en base a los niveles de subvención,no fue siquiera mencionado en el proyecto deHarbinson. Informando sobre la respuesta delos países desarrollados, un negociador filipinoexasperado se quejó de que “los grandes blo-ques (EE.UU., UE, Japón, etc) se han rehusadoa comprometernos a nosotros y a los países endesarrollo aliados nuestros en un debate a fon-

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do sobre la propuesta.”

En la que fuera quizás una de las mejores des-cripciones del legado de ocho años del AsA, unrepresentante de un país en desarrollo en unareunión del Comité sobre Agricultura de la OMCel 1 de julio de 2003 expresaba: “Nuestros sec-tores agropecuarios que son estratégicos parala seguridad alimentaria y del sustento y para elempleo rural, ya han sido desestabilizados en lamedida en que nuestras iniciativas de progra-mas de desarrollo se han visto frustradas por laenorme injusticia del ambiente comercial inter-nacional. Incluso en el momento en que estoyhablando, nuestros pequeños productores es-tán siendo sacrificados en nuestros propiosmercados, aun los más resistentes y eficientesestán en peligro.”

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Ann [Secretaria de Agricultura Ann Veneman] yyo llevaremos este mensaje inequívoco almundo, los mercados deben abrirse [dijo].Estados Unidos no tolerará el favoritismo y lossubsidios injustos. Nosotros queremos compe-tir, queremos que nuestros agricultores compi-tan en igualdad de condiciones. La agriculturanunca más será entregada o ignorada cuandonos sentemos a las mesas de negociacionesinternacionales. Será una prioridad paranosotros...Esta administración será una buenaamiga de los agricultores americanos.Presidente George Bush, 2 de marzo de 2001

Para un ojo desentrenado parecerá que la agri-cultura goza de buena salud. La ‘liberal-ización’de la agricultura ha promovido el com-ercio en volúmenes sin precedentes y al mismotiempo ha provocado la caída de los precios avalores record. El comercio internacional deproductos agrícolas se ha incrementado desdela transformación mundial hacia el neoliberalis-mo –de US$ 2 billones a 6 billones entre1980 yel 2000 (estimaciones de la FAO, 2003)- y esecrecimiento se ha dado en mayor medidadespués de 1985 con el aumento dramático delas importaciones provenientes de China, conun crecimiento muy leve en el mismo períodoen África. Pero si miramos de cerca, por detrásde las cifras globales, las economías ruralesparecen paralizadas. Los niveles de miseria enlas áreas rurales en todo el mundo son muyaltos; ha habido un éxodo hacia las ciudades deaquellos que se ven forzados o están dispuestosa correr el riesgo, y los niveles de inequidadpara quienes se quedan son cada vez mayores.Si examinamos la situación de los agricultorescampesinos y de los sin tierra, las sociedadesagrícolas tienen la apariencia de los enfermosterminales. En esta sección analizaremos lastendencias generales en la agricultura que hansido provocadas o se han acelerado a causa delAcuerdo sobre Agricultura de la OMC.

La OMC alega que su deber primordial es ‘nive-lar el campo de juego’ del comercio. El Acuerdode Agricultura tiene en su corazón dos mecan-ismos clave para lograr esto –reducir los sub-sidios y abrir los mercados. Si el ‘libre comercio’funcionara a nadie se le concederían ventajasinjustas en los mercados mundiales y para quehaya un mercado mundial, los productoreslocales no deberían ser protegidos por arance-les de las disciplinas de los precios mundialesinspiradoras de la eficiencia. Esta es por lomenos la fundamentación.

La teoría es bastante distinta de la realidad.Durante las negociaciones de la Ronda Uruguaydel GATT, cuando se creó la OMC, el Acuerdo deAgricultura al igual que ahora estaba estanca-do. En 1993, luego de 10 años de negociacionesparecía que quizás la OMC no iba a ser capaz deincluir a la agricultura en su ámbito. EE.UU. y laUE respondieron labrando una solución acept-able para ambos, la cual fue posteriormentepresentada como un acuerdo no negociable, faitaccompli, a los otros participantes de la RondaUruguay. El ‘Acuerdo de Blair House’ –llamadoasí por el lugar de reunión en el Reino Unido-fue una maniobra artística en varios sentidos. ElAcuerdo creó el sistema de ‘compartimientos’ ócategorías de ayuda agrícola que eran ilegalesen el marco de la OMC (compartimiento rojo),legales pero restringidas (compartimientoámbar), legales pero temporarias (compar-timiento azul) y legales (compartimientoverde). Al establecer un ‘período de referencia’para determinar los niveles de ayuda permitidaque coincidía con el período en que los sub-sidios en EE.UU. y la UE habían sido más eleva-dos, el acuerdo fue lo suficientemente generosopara permitir que EE.UU. y la UE continuarancon sus negocios como de costumbre.

Estos negocios como de costumbre involucrangrandes cantidades de dinero –la OCDE estima

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El Acuerdo de Agricultura: Alambrando el camino a la ruina

Raj Patel

“Traer a China a la OMC es una decisión que nos favorece . China hace concesionesunilaterales para abrir sus mercados a los bienes, servicios y productos agropecuariosamericanos... mientras Estados Unidos no hace nuevos compromisos sobre acceso a losmercados.”

Bill Clinton, conferencia de prensa, 10 de enero de 2000

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que sus miembros gastan alrededor de mil mil-lones de dólares al día para subvencionar suagricultura. Si estos subsidios estuvieran dirigi-dos a los agricultores y a las comunidadesrurales que realmente necesitan apoyo para asíayudar a fomentar la producción agrícola parala soberanía alimentaria local estaría bien. Perolos subsidios están sistemáticamente dirigidos alos grandes productores de exportación, dejan-do sólo las migajas para los pequeños agricul-tores más necesitados y endeudados. Y cadavez es peor. EE.UU. por ejemplo, ha duplicadosus niveles de ayuda cobijados bajo el compar-timiento verde pasando de US$24 mil millonesen 1986-88 a US$ 51 mil millones en 1997.Bajo la Ley Federal de Reforma y AplicaciónAgrícola de 1996, el 1% de los beneficiariosmás privilegiados recibió un promedio de US$83.000 anuales y el 10% siguiente un promediode US$ 32.000, en contraste con el participantecomún del programa que recibió sólo US$ 1.200anualmente. Entre los beneficiarios se encon-traban 15 de las compañías incluidas en la listade las 500 empresas más ricas de la revistaFortune. La Ley Agrícola de EE.UU. del 2002tiene un sesgo similar, mantiene las subven-ciones para los grandes establecimientos dis-frazándolas para cumplir con las disposicionesde la OMC. La UE no es mucho mejor, hacetambién acrobacia con su contabilidad paramantener las subvenciones y aun así aparecercomo cumpliendo con las reglas de la OMC. Alos productores de remolacha azucarera, porejemplo, la UE les cobra un impuesto quedespués reclama como parte de su asignaciónen la OMC, aunque esta cuota es luego utiliza-da para financiar el dumping de azúcar en losmercados del exterior. Y EE.UU. y la UE no sólose mofan del espíritu del Acuerdo sobreAgricultura sino que sistemáticamente violantambién la letra del Acuerdo. Tanto la UE comoEE.UU. postergaron durante años la notificaciónde sus subsidios a la OMC, mientras que otrospaíses fueron forzados a fijar sus niveles deayuda y a declararlos. Si la OMC aplicara suspropias reglas EE.UU. y la Unión Europea ten-drían que haber cambiado radicalmente susprogramas de ayuda agropecuaria o reformularel acuerdo.

Mientras que los agricultores mejor financiadosestán en el norte, la gran mayoría de losagricultores vive en el Sur Global, y son estosagricultores, según argumentan los propo-nentes del libre comercio, quienes se beneficia-rían con la apertura de los mercados agrícolas.No obstante, esto a primera vista parece bas-tante improbable. En términos generales el

90% de los alimentos producidos en el SurGlobal están destinados al consumo interno.Sólo el 10% se produce para las exportaciones.La reducción de las barreras arancelarias inter-nas hace peligrar a ese 90% a cambio de unaposibilidad de aumentar esa porción del 10%.Es importante ver cómo funciona esto en lapráctica, quién se beneficia y quién pierde:México ofrece un ejemplo clave.

En México los campesinos de subsistencia rep-resentan el 45% del total de las unidades quecultivan maíz, y la producción para el consumofamiliar representa el 38% de la producciónlocal. Por lo general ellos trabajan en condi-ciones inferiores, en suelos de baja calidad sinriego, terrenos con pendiente, lluvias irregu-lares, con poco o ningún acceso a la tecnología,créditos, infraestructura de almacenamiento ycanales de comercialización. Estos productoresa menudo se ven forzados a vender sus cultivosinmediatamente después de la cosecha cuandolos precios locales son más bajos ya que sondemasiado pobres para financiar instalacionesde almacenamiento apropiadas.

Estos campesinos han sido blanco del ataquefrontal de la industria de maíz de EE.UU., ben-eficiaria de las sustanciosas subvenciones delgobierno de EE.UU.. La apertura del mercadomexicano al maíz de Estados Unidos llevó a unaafluencia masiva de maíz subvencionado y porlo tanto más barato. Actualmente los preciosdel maíz en el mercado son de US$1,74 porbushel y los guarismos más recientes deldepartamento de agricultura presentan costosde producción de aproximadamente US$2,66por bushel, la diferencia es atribuible a sub-sidios directos o indirectos. Lo que México estáexperimentando se denomina ‘dumping’ –cuando los precios los precios internacionalesson más bajos que los costos locales de pro-ducción.

La respuesta de los campesinos Mexicanos aldumping ha dejado perplejos a los proponentesdel libre comercio. La teoría económica sugiereque cuando los precios se deprimen la oferta secontrae, pero eso no es lo que ha sucedido enMéxico. De hecho, cuando los precios cayeronse incrementó la producción de maíz y esto sepredijo de antemano. Al no tener opciones niacceso al crédito y con ‘oportunidades’ tan lim-itadas bajo el TLCAN los campesinos mexicanosrespondieron incrementando su dependencia ensu cultivo básico de 10.000 años de antigüedad,expandiendo entonces el área de cultivo auncuando los precios se deprimieron, en un último

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esfuerzo de cultivar y vender suficiente maízpara luchar contra la pobreza que amenazabasus vidas.

Seamos claros respecto a los hilos de esta his-toria. En primer lugar, los precios agrícolas másbajos, precios deprimidos por debajo de loscostos de producción por los subsidios a lasexportaciones, están dañando a los agricultoresmás pobres. El ingreso de la agricultura empre-sarial en México ha beneficiado a las empresasestadounidenses exportadoras de maíz, pero noha ayudado a los productores nacionales quedependen de precios razonables para sobrevivir.En segundo lugar, la liberalización del comercioagrícola generalmente ha estado acompañadade la reducción de la ayuda gubernamentalpara la agricultura. Los agricultores que hanlogrado beneficiarse con la liberalización,reconvirtiéndose a la producción de cultivos deexportación con un nicho en el mercado esta-dounidense, fueron capaces de hacerlo porquetenían acceso a fuentes privadas de créditos,servicios de extensión y por supuesto tierra.Pero aun en estos casos las ganancias han sidomarginales –el mercado estadounidense deproductos hortícolas y frutas y vegetales ya erabastante abierto antes del TLCAN. Lo que la lib-eralización facilitó en este caso fue la consoli-dación del sector agrícola en manos de losagricultores más ricos, al tiempo que generabauna gran reserva de personas desempleadasque eran forzadas a dirigirse a las ciudades oemigrar para encontrar algún tipo de trabajo sinimportar el sueldo. Esta historia es la conse-cuencia directa del Acuerdo de Agricultura yestos son los resultados para los que ha sidodiseñado.

La agricultura mexicana transitó por el valle dela liberalización a inicios de los ’90 y su experi-encia ha sido la misma que la de muchos otrospaíses, y los mismos efectos se prevén parauno de los miembros más recientes de la OMC,China. El Departamento de Agricultura deEE.UU. pronostica que las exportaciones agríco-las de EE.UU. a China aumentarán US$2 milmillones por año por encima del promedio actu-al. Utilizando varios escenarios diferentes losinvestigadores sugieren que luego de finalizadoel período de transición de 5 años estipuladopor la OMC, las importaciones de granos seincrementarán entre el 160 y el 200%. En lamedida en que crezcan las importaciones seráinevitable que los precios se reduzcan. Las esti-maciones sugieren que el aumento de lasimportaciones provocará una reducción de laproducción local de las commodities a granel de

entre el 2,5% y el 7,7%. Aunque este es unporcentaje relativamente bajo, representa unaenorme pérdida para las familias campesinas,especialmente para aquellas que son altamentedependientes de la agricultura. Además de quese verán más afectados por una mayor compe-tencia, los hogares que dependen de los ingre-sos prediales generalmente tienden a ser máspobres. Para estas personas que totalizan unos311,5 millones, la pérdida de unos pocos yuana causa del crecimiento de las importacionespuede significar la diferencia entre la super-vivencia y la muerte por el hambre.

La caída de los precios internacionales de lascommodities -ya sea maíz, trigo u otros pro-ductos- está afectando claramente a aquellosproductores cuyo sustento depende de ellas. Sihay un sector que al menos en teoría deberíabeneficiarse con el comercio es el de los con-sumidores. Pero los precios depreciados de lascommodities no necesariamente se traducen enalimentos más baratos. En México por ejemplo,el precio de las tortillas ha aumentado en un22% en términos reales desde la liberalización.Es verdad, los precios reales de las materiasprimas (maíz) han caído, pero el TLCAN se hacerealidad en un contexto en que el mercadointerno de tortillas estaba controlado por dosgrandes empresas que entre ambas controlanel 97% del mercado interno. El fenómeno de laconcentración de los mercados agrícolas explicael apoyo entusiasta del gobierno de EE.UU. alAcuerdo sobre Agricultura. Observando algunasestadísticas sabremos que:

∑ cuatro empresas (Cargill, Cenex HarvestStates, Archer Daniels Midland (ADM) y GeneralMills) son propietarias del 60% de lainfraestructura de las terminales de granos deEE.UU,∑ tres empresas (Cargill, ADM y Zen Noh) sonresponsables por el 82% de las exportacionesde maíz,∑ cuatro empresas (Tyson, ConAgra, Cargill yFarmland Nation) controlan el 81% de la indus-tria frigorífica de EE.UU.∑ cuatro empresas (ADM, ConAgra, Cargill yGeneral Mills) son propietarias del 61% de losmolinos de harina

Estas empresas hacen contribuciones impor-tantes a los partidos políticos de EE.UU. y con-stituyen grupos de presión muy poderosos, ytienen grandes intereses en la apertura de losmercados sin importarles si los pequeñosagricultores son destruidos y expulsados de suspropios mercados.

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Pero la principal razón detrás del aumento delos precios de los alimentos ha sido la reduccióndrástica de la seguridad social. La apertura delos mercados fue paralela a la retirada de laayuda estatal para los pobres. En el caso de lastortillas mexicanas, el incremento del precioestá directamente relacionado con la retiradade las subvenciones para los consumidores enlos alimentos básicos. El panorama más gener-al es que el Acuerdo sobre Agricultura de laOMC fue redactado en un contexto más ampliode neoliberalismo en la agricultura. China, porejemplo, se hizo miembro de la OMC en el 2001pero ha estado reestructurando la agriculturasiguiendo los lineamientos neoliberales desde1977. India ha sido dominada por el fervorneoliberal por casi dos décadas, proceso que hasido facilitado por los cambios radicales en lapolítica económica estimulados por el BancoMundial. La política agrícola de México bajodirección internacional y con el apoyo depoderosos intereses económicos internos,aunque minoritarios, ha ido tendiendo hacia laderecha desde 1980. En Brasil, los programasde ajuste estructural del Banco Mundial y delFMI iniciados en 1982 suprimieron los preciossoporte, los créditos rurales con bajos intere-ses, la subvención de los insumos y los con-troles del precio de la tierra, en el marco de unproceso de ajuste del cinturón. Las políticas deliberalización comercial englobadas en la OMChan perpetuado estos problemas.

Sin embargo, los pobres del campo han lucha-do y se han resistido. En todo el mundo lasorganizaciones campesinas se han movilizadocontra el Acuerdo sobre Agricultura de la OMC.En India, la Asociación de Campesinos delEstado de Karnataka tomó las calles aun antesde que la OMC se hiciera realidad, para protes-tar contra los efectos devastadores del texto de‘Dunkel’ de la Ronda Uruguay. A partir de laexistencia de la OMC la protesta se ha general-izado en todo el mundo. Los campesinos mexi-canos han estado a la vanguardia de estemovimiento. Ellos tomaron las calles cuando sesuprimieron las subvenciones para las tortillasen 1999, y nuevamente en el 2003 ante laarremetida liberalizadora del TLCAN. En amboscasos se llegó a un arreglo, pero de todosmodos los pobres aún no pueden competir conlos subsidios agrícolas de EE.UU..

El Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil tam-bién ha estado a la vanguardia de las protestascontra la liberalización del comercio agrícola, eneste caso contra el ALCA (Área de LibreComercio de las Américas) y con toda razón

porque a pesar de las protestas clamorosas demillones de sin tierra la mayoría de las tierrasdel país continúan sin ser cultivadas. ElInstituto Nacional para la Reforma Agraria esti-ma que unas 100 millones de hectáreas de tier-ra que no están siendo utilizadas podrían sercultivadas. Si analizamos las cifras de la con-tribución al valor total de la producción, encon-traremos mayor evidencia de que los grandesestablecimientos no son más eficientes. Losgrandes establecimientos (mayores de 1000ha) ocupan el 45% de la tierra pero sólo pro-ducen el 16% del valor total de la producción ysolamente emplean a 4% de la fuerza de traba-jo rural. Esta realidad contrasta con la de lospredios pequeños menores de 100 ha que ocu-pan sólo el 20% de la tierra pero son respons-ables por el 50% del valor total de la produc-ción y emplean al 79% de la fuerza de trabajorural.

Conclusiones

Los movimientos sociales tienen a su favor laproducción de valor, la sensibilidad ambiental yel peso que les da su accionar democrático.¿Pero los gobiernos escuchan? Algunos críticosmás moderados del Acuerdo de Agricultura hansugerido que podría ser reformado para incluirtopes a las importaciones por encima de loscuales se aplicarían aranceles. México propor-ciona una lección en esto. Bajo las reglas delTLCAN el gobierno mexicano podría haber apli-cado sin perjuicios aranceles a las importa-ciones de maíz de EE.UU. que traspasaran cier-to umbral. Pero el nivel de este umbral fue fija-do muy alto a comienzos del período deescalonamiento del TLCAN y luego continuócreciendo. Cada año desde el inicio del TLCANeste umbral ha sido sobrepasado. Aun así elgobierno de México no decidió ampararse enestos derechos de protección. Había incentivoseconómicos claros para utilizar estos derechos–los ingresos que le hubiera generado seríanaproximadamente US$ 2 mil millones. Pero laspresiones políticas del gobierno de EE.UU., delos procesadores y de un creciente número deempresas procesadoras de alimentos extran-jeras que han invertido en México desde laentrada en vigor del TLCAN, pesaron más quelos intereses de los pequeños productoreslocales de maíz y que los ingresos potencialesde US$ 2 mil millones.

El caso Mexicano nos señala que las reformaspaulatinas y las cláusulas de excepción son almismo tiempo ingenuas e insuficientes. Losproblemas que enfrenta la agricultura sus-

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tentable con un marco como el de la OMC vanmás allá del Acuerdo de Agricultura –las leyesde derechos de propiedad intelectual delAcuerdo de Derechos de Propiedad Intelectualrelativos al Comercio (ADPIC), las considera-ciones sobre la salud en el Acuerdo sobre laAplicación de Medidas Sanitarias yFitosanitarias, y el comercio de servicios nego-ciado bajo el GATS (Acuerdo General sobreComercio de Servicios), son todos impedimen-tos para el desarrollo de una agricultura sus-tentable, localizada y con apoyo gubernamen-tal. La agricultura está profundamente integra-da en la OMC. Deshacerse del Acuerdo sobreAgricultura no es suficiente para revertir lainequidad e injusticia del actual sistema decomercio agrícola internacional –las comu-nidades rurales están profundamente afectadaspor el amplio programa de la OMC que pretendemercantilizar el conocimiento rural, el acceso alos servicios y concentrar poder. En el mismosentido, retirar la agricultura de la OMC seráinsuficiente para garantizar el florecimiento dela vida rural. La OMC es un instrumento utiliza-do para avanzar con una agenda neoliberalatrincherada. La voluntad política para fomen-tar la agricultura sustentable depende de lademocracia y la equidad tanto a nivel nacionalcomo en el escenario del comercial interna-cional. El futuro de las comunidades rurales nosólo exige sacar a la OMC de la Agricultura, sinotambién acabar con el neoliberalismo en la agri-cultura. Y esto hace parte de una larga luchacontra los gobiernos antidemocráticos en todoel mundo, sobre todo en Estados Unidos.

NOTAS:Este documento no hubiera sido posible sin la asistencia

en la investigación de Amanda Cassels, Max Eisenburger,Gisele Henriques y Sanaz Memarsadeghi.Wang, Shaoguang. “The Social and Political Implications of

China’s WTO Membership”, Journal of Contemporary China,9.25:373-405, noviembre, 2000.

Anuradha Mittal. “Giving Hawai the Farm: The 2002 FarmBill”, Food First Backgrounder, Verano del 2002. Volumen 8,no 3,http://www.foodfirst.org/pubs/backgrdrs/2002/s02v8n3.html

Ver el rico análisis provisto por Dean Baker y MarkWeisbrot, False Promises on Trade, http://www.common-dreams.org/views03/0725-02.htm

Murphy, Sophia, “Managing the Invisible Hand: Markets,Farmers and International Trade, http://www.foodgrains-bank.ca/downloads/ihreport.pdf

Ana de Ita: “Impunidad local en el Mercado global. Losmaiceros entre el filo del gobierno mexicano y el libre com-ercio”. Num. 22, 17 de abril de 1997. 26p y Victor Suarez:“TLC a tres años: implicaciones hacia la agriculturacampesina y la seguridad alimentaria” Num. 21, 17 de abrilde 1997. 9p

FAO Statistics.

Jutta Gutberlet. (228)Guberlet. (222)Ana de Ita: “Impunidad local en el Mercado global. Los

maiceros entre el filo del gobierno mexicano y el libre com-ercio”. Num. 22, 17 de abril de 1997. 26p y Victor Suarez:“TLC a tres años: implicaciones hacia la agriculturacampesina y la seguridad alimentaria” Num. 21, 17 de abrilde 1997. 9p

Bezlova, Antoaneta. “Details of China-US Farm SubsidyDeal Still Under Wraps”. Third World Network, 2001.

Zhai, Fan y Zhi Wang. 2002. “WTO Accesión, Rural LabourMigration and Urban Unemployment in China”. UrbanStudies.39.12:2199-2217.

Reducciones estimadas: maíz 7,7%, trigo 4,7%, soja4,5%, algodón 3,8%, azúcar 2,5%. Ver Wang, op. cit.

Anderson, K., J. Huang y E. Ianchovichina. 2002. “Longrun Impacts of China’s WTO Accession on Farm andNonfarm Income Inequality and Rural Poverty Alleviation.

Attané, Isabelle. 2002. “A Half Century of ChineseSocialism: The Changing Fortunes of Peasant Families”.Journal of Family History, 27.2:150-71, abril, 2002.

FIAN Factsheet, 2000.Kintto, Lucas. 2001. And the Meek Shall Occupy the Earth.

UNESCO Courier 54.Masceno, Jofre y Zander Navarro. 1993. Rural Poverty and

the Promise of Small Farmers in Brazil. GrassrootsDevelopment 17.

Idem.

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El proyecto de declaración omite las divergen-cias, y sus ambigüedades son peligrosas paralos países en desarrolloEl anteproyecto de la declaración ministerial pa-ra Cancún publicado el 24 de agosto de 2003 re-fleja las grandes divergencias entre los paísesdesarrollados y en vías de desarrollo que no se-rán resueltas antes de la cita en Cancún. Por elcontrario, se hará caso omiso de esas divergen-cias, y los miembros en lugar acordarán discutir“marcos” en vez de modalidades detalladas. Enlas áreas de la agricultura y el acceso a los mer-cados de productos no-agropecuarios (NAMA,por su sigla en inglés) los “marcos” que se es-tán proponiendo para el establecimiento de mo-dalidades constituyen una orientación generalsobre el modo en que habrán de recortarse losaranceles. Aun cuando las fórmulas propuestasson muy ambiciosas, ninguna de ellas aporta ci-fras concretas de reducción arancelaria.

Son incluso más ambiguas, sin embargo, lasáreas relativas a la protección de los interesesde los países desarrollados –por ejemplo el lla-mado ‘compartimiento verde’ en las negociacio-nes agrícolas o las barreras no-arancelarias enlas negociaciones sobre aranceles industriales.Estas áreas que tratan sobre cómo los paísesdesarrollados protegen sus propios mercadoscarecen de elaboración.

Estas ambigüedades son sumamente peligrosaspara los países en desarrollo, ya que básicamen-te se les pide que adhieran a marcos de reduc-ción arancelaria sin ninguna garantía de que losdesequilibrios de las normas actuales, que habi-litan distorsiones del mercado mundial en bene-ficio de los países desarrollados, serán efectiva-mente abordados.

Agricultura: los países desarrollados se manejancon un doble discursoLas distorsiones del comercio agropecuario a fa-

vor de los países desarrollados son bine conoci-das. Los países de la OCDE siguen subsidiandofuertemente su agricultura con cifras que as-cienden a los US$ 1,000 millones diarios, y vuel-can sus productos en los mercados liberalizadosde los países en desarrollo. La OMC sigue permi-tiendo esas prácticas de dumping puesto quemuchos de esos subsidios están catalogados enla OMC como ‘no distorsionantes del comercio’(es decir, califican como apoyos de ‘comparti-miento verde’).

Ambiciosa en acceso a los mercados, vaga fren-te a las ayudas internas del ‘compartimientoverde’: la producción de cultivos básicos en elSur desaparecerá El proyecto de declaración ministerial es bastan-te detallado en lo que hace a cómo debe abor-darse el acceso a los mercados. Eso es así por-que los grandes intereses empresariales delNorte están presionando para obtener mayoracceso a los mercados de los países en desarro-llo. En contraste, el texto es vago cuando abor-da el problema del disciplinamiento de las gra-ves lagunas que existen en las disposiciones so-bre las ayudas internas clasificadas dentro delcompartimiento verde. El texto simplementeafirma, de manera no vinculante, que “los crite-rios de compartimiento verde siguen siendo ma-teria de negociación”. Los países en desarrollohan reclamado repetidamente que se le impon-gan topes y compromisos de reducción a ese ti-po de ayudas internas de compartimiento verde.

Esto es particularmente importante en vista delhecho que las reformas de la política agrícolacomún (PAC) de la Unión Europea constituyenante todo una estrategia para trasladar al com-partimiento verde los apoyos que actualmentecalifican dentro del compartimiento azul (queserán disciplinados). Una parte importante delos subsidios estadounidenses ya fueron transfe-ridos al compartimiento verde. Hoy en día no

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El proyecto de Declaración Ministerialpara Cancún:Más “desagriculturización” para los países en desarrollo.

Aileen Kwa

Focus on the Global South

sección/2

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hay topes que limiten los montos de ayuda in-terna que los miembros le pueden proporcionara sus productores utilizando las disposicionesdel compartimiento verde.

Tal y como está planteado, es marco le permiti-rá a los países desarrollados proseguir fácilmen-te con sus programas agropecuarios sin necesi-dad alguna de reformarlos. El dumping esta-dounidense –40% en el caso del trigo, 25 a 30%para el maíz, 30% para la soja, 57% para el al-godón y 20% para el arroz -- proseguirá a me-nos que se discipline el compartimiento verde.Asimismo continuará el dumping de cereales(trigo blando, cebada, maíz y arroz), azúcar ylácteos de la Unión Europea. La evaluación quehace la misma Comisión Europea de sus pro-puestas de apoyos escindidos de la producciónes que la producción de cereales seguirá au-mentando por lo menos hasta el 2009.

El problema es que las ayudas y el dumping deEEUU y la UE es en productos básicos. Si se lle-ga a aprobar el marco propuesto se exacerbarála tendencia a la transformación de países ex-portadores netos de alimentos (como en el casode Indonesia y las Filipinas) –o al menos congrados importantes de autosuficiencia—en im-portadores netos. Visto el papel central de laagricultura en el Sur, el desempleo y la insegu-ridad alimentaria aumentarán.

Los países en desarrollo cuyos mercados estánsiendo distorsionados por esas prácticas dedumping deben asegurarse, antes de consentircon cualquier fórmula de reducción arancelaria,que prime y se elabore un enfoque semejante ala reducción general de las ayudas internas. Lasayudas internas deben reducirse a un nivel ‘ar-monizado’ insignificante, o de lo contrario no sedebe permitir la reducción de ningún arancel.

Recortes arancelarios muy ambiciososLos aranceles constituyen el único mecanismode defensa de los países en desarrollo contra eldumping de EEUU y la UE. El marco de recortesarancelarios propuesto para los países en desa-rrollo es muy ambicioso. Se propone que inclu-so las ‘líneas arancelarias sensibles a las impor-taciones’ deben someterse a cierta reducciónarancelaria promedial a determinar. Dentro deesta categoría, “los países en vías de desarrollodispondrán de mayor flexibilidad, bajo condicio-nes a determinar” para designar un alista deproductos especiales (SP, por su sigla en inglés)que estarían sujetos a recortes arancelarios mí-nimos.

Algunos países han estado reclamando que al-gunos productos especiales de importancia críti-ca para la seguridad alimentaria y el empleo ru-ral quedasen exentos de recortes arancelarios,pero su petición fue desoída. El texto sugiereasimismo que la lista de productos que podríanincluirse en esa categoría especial será suma-mente limitada. En tales condiciones y en vistade las distorsiones actuales del comercio agro-pecuario mundial, esta disposición no le darámargen suficiente a los países en desarrollo pa-ra defender a sus productores locales y asegu-rar su seguridad alimentaria y satisfacer sus ne-cesidades de desarrollo rural a largo plazo.

Además, todos los demás aranceles deberán so-meterse a recortes mayores, siguiendo bien seauna fórmula híbrida Suiza-Ronda Uruguay o unafórmula suiza. Ambos métodos suponen grandesrecortes arancelarios y la reducción de los aran-celes altos a niveles mucho más bajos. Si seaprueban estos recortes arancelarios los paísesen desarrollo quedarán aún más expuestos aldumping –y de manera permanente.

Promesas vagas sobre compromisos en torno alos subsidios a las exportaciones, pero más tra-to especial y diferenciado para los países desa-rrolladosA pesar de las promesas de los países desarro-llados que se comprometieron en Doha a redu-cir progresivamente todas las formas de subsi-dio a las exportaciones “con vistas a su elimina-ción total”, el texto al respecto en el proyecto encuestión es problemático ya que no brinda direc-trices claras acerca de cómo ello habrá de ocu-rrir –mas allá de formular promesas vagas queno se cumplirán. Cabe recordar que los subsi-dios a las exportaciones –dumping puro y sim-ple—hace tiempo que fueron prohibidos en elGATT por constituir a todas luces una prácticacomercial injusta y desleal.

Es evidente que EEUU tanto como la UE quierencontinuar con sus regímenes de exportación ba-sados en la práctica del dumping, y que aspiranlegalizarlos en el nuevo acuerdo agrícola. El tex-to solamente afirma que los miembros debeneliminar los subsidios a las exportaciones paralos productos que son de interés para los paísesen desarrollo, sin especificar cronogramas ni fe-chas tope y sin mayor elaboración de cuáles se-rían los productos de interés para los países endesarrollo que se tendrían que someter a esadisciplina. Con respecto a los subsidios a la ex-portación restantes, los miembros deberán“comprometerse a reducir, con vistas a su elimi-nación gradual, las partidas presupuestales y las

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cuotas para subsidios a las exportaciones”.

El Artículo 3.6 del proyecto de declaración re-fuerza asimismo la falta de compromiso de lospaíses desarrollados para con cualquier tipo dereforma sustantiva del sistema de subsidios a laexportación. Allí consta que “la fecha tope parala eliminación progresiva de todas las formas desubsidio a las exportaciones todavía es materiade negociación”.

Como en el caso de las lagunas existentes en lasdisposiciones sobre el compartimiento verde, amenos que estos detalles sean elaborados y ex-plicitados satisfactoriamente, los países en de-sarrollo no deben consentir al régimen muchomás elaborado de reducciones arancelarias es-bozado en el proyecto. Hacerlo reforzaría yagravaría aún más los desequilibrios que yaexisten y el trato especial y diferenciado que yareciben los países desarrollados.

Silencio acerca de la Cláusula de PazLa fecha de expiración de la ‘cláusula de paz’ es-tá fijada para diciembre de 2003. La ‘cláusula depaz’ del Acuerdo sobre la Agricultura llama a losgobiernos a ejercer “debida moderación” y abs-tenerse de desafiar o enjuiciar aquellos subsi-dios agropecuarios de otros miembros que se ci-ñan plenamente a las normas de la OMC. Esta-dos Unidos, la Unión Europea y otros países de-sarrollados han seguido practicando el dumpinge invadiendo los mercados del mundo con susproductos subsidiados (utilizando las normasque permiten subvencionar las exportaciones,partidas ilimitadas de ayuda interna cobijadasbajo el compartimiento verde, y algunas catego-rías de apoyo interno bajo el compartimientoazul), y esta cláusula les ha brindado protecciónefectiva.

Los países en desarrollo se han expresado uná-nimemente afirmando que la cláusula de paz de-be expirar en diciembre de 2003, tal y como es-tá previsto. Una vez más, allí donde se ponen enjuego los intereses de los países desarrollados,el texto ‘marco’ es vago y solamente mencionaque la cláusula de paz y otros detalles no han si-do acordados aún.

Los países en desarrollo deben asegurarse ga-rantías de que la cláusula de paz expirará, de locontrario no deben consentir con ningún marcode reducciones arancelarias en Cancún.

ConclusiónEn este proyecto de declaración no aparecen porningún lado las promesas de ‘desarrollo’que se

formularon en Doha. Para completar, los paísesdesarrollados están poniendo la mira en fórmu-las de acceso a los mercados ambiciosamentemercantilistas en las áreas de aranceles indus-triales, agricultura y servicios.

Dada la evidencia abrumadora del hecho que laRonda Uruguay ha afectado negativamente a lospaíses en desarrollo (por ejemplo, la participa-ción del África en el comercio mundial cayó del8 al 2% desde entonces, y la UNCTAD estimaque las cifras de desempleo y pobreza están cre-ciendo en los países en desarrollo y que los cien-tos de miles de millones de dólares se proyecta-ba para ellos durante la Ronda Uruguay eranexageradas), cualquier ‘avance’ en Cancún seráun retroceso para los países en desarrollo.

Si el desarrollo fuese en verdad el centro, en lu-gar de las negociaciones actuales se deberíarealizar una evaluación exhaustiva de las reper-cusiones que ya han tenido los acuerdos actua-les de la OMC en términos del desarrollo, se de-bería eliminar acuerdos como el de los ADPIC[propiedad intelectual] que no tienen lugar enverdad en una institución de comercio, y se de-bería revertir los acuerdos vigentes que ya lehayan ocasionado daño a las industrias y el sec-tor agropecuario de los países en desarrollo.

Los miembros de la OMC harían bien en reflexio-nar sobre el preámbulo del texto por el cual seestableció la OMC, donde reza que mejorar lascondiciones de vida y el empleo son los objeti-vos, no una liberalización homogenizante a cos-ta del desarrollo y otros objetivos sociales.

IATP 2002, US Dumping on World Agricultural Markets.Comisión Europea 2003, CAP Reform: Impact Analysis of

the Mid-term Review Proposals.

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Después de 14 meses de audiencias, conferen-cias y deliberaciones, el 13 de mayo de 2002 elPresidente Bush firmó la Ley de Seguridad Agrí-cola e Inversión Rural de 2002. Esta ley de US$248,6 mil millones representa un aumento su-perior al 80% del aporte de los contribuyentespara la agricultura, en comparación con la leyagrícola de 1996 (la Ley de Libertad para la Agri-cultura), que intentó apartar a los agricultores delsistema de subsidios y pagos complementarios,en un intento de cumplir con las obligaciones asu-midas por EE.UU. ante la Organización Mundial delComercio (OMC). Si bien hace seis años el temaera la libertad, la nueva ley agrícola obligará a loscontribuyentes estadounidenses a desembolsarcomo mínimo US$ 190 mil millones en los próxi-mos 10 años, unos $83 mil millones más que loque aportan para los programas actuales. La leypropone un programa complejo. Se centra funda-mentalmente en ocho cultivos, los cultivos del“programa” (algodón, trigo, maíz, soja, arroz, ce-bada, avena y sorgo). En consecuencia beneficia-rá en gran medida a los estados productores degranos y cereales, que además resultan ser losestados "indecisos" en las elecciones de mitad deperíodo. El diputado Larry Combest, Presidente dela Comisión de Agricultura de la Cámara de Dipu-tados, proclamó a los agricultores estadouniden-ses como los ganadores de la ley.

La nueva ley agrícola contiene algunas disposicio-nes potencialmente buenas, como por ejemplo, elPrograma de Nutrición del Mercado de Agriculto-res y Granjeros (Farmers' Market Nutrition Pro-gram), la ayuda para los agricultores y ganaderosque inician sus actividades, la obligatoriedad deletiquetado del país de origen en todas las carnesy productos, la creación de la Subsecretaría deDerechos Civiles en el Departamento de Agricultu-ra de EE.UU., y la duplicación de la financiaciónanual de los Proyectos Alimentarios Comunitarios(de US$ 2,5 millones pasa a US$ 5 millones). La

ley abarca el programa de cupones para la ali-mentación (estampillas de alimento), y restablecealgunos beneficios para los inmigrantes legalesadultos que han vivido en EE.UU. durante un pe-ríodo mínimo de 5 años, sin exigir requisitos deresidencia para sus hijos y las personas discapaci-tadas. También aumenta el gasto en conservaciónagrícola, mediante el cual se paga a los agriculto-res para que no entreguen sus tierras a desarro-llos inmobiliarios, para reducir el escurrimientoque contamina las fuentes de agua potable, y pa-ra preservar humedales y hábitats de vida silves-tre. Sin embargo, más del 50 por ciento (US$ 9mil millones del total de US$ 17,1 mil millones) delos fondos de conservación son para el Programade Incentivos de Calidad Ambiental (EQIP, por sussiglas en inglés), el cual, para desgracia de las or-ganizaciones agrícolas de base, permite que ope-radores individuales -incluso las granjas industria-les de las corporaciones- reciban US$ 450.000 enun plazo de seis años.

Pero las bondades potenciales de la ley palidecenen comparación con los perjuicios que traerá apa-rejados. En general, la nueva ley perjudica a losagricultores familiares, a los consumidores, loscontribuyentes y al medio ambiente. Roba a lospobres para pagarle a los ricos. Aumenta la deses-tabilización que vive la agricultura familiar y lascomunidades rurales en todo el mundo, y no for-talece la seguridad alimentaria. Este documentode antecedentes analiza esas carencias.

Asistencia para la agricultura empresarial

El Presidente Bush afirmó al firmar la ley que lamisma "promoverá la independencia de agricul-tores y granjeros y preservará la forma de vidaagrícola durante generaciones. Ayuda a los agri-cultores estadounidenses y por lo tanto, ayuda a

Traición a la agricultura: La leyagrícola estadounidense de 2002

Anuradha Mittal*

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los estadounidenses". Sin embargo, la compara-ción entre la realidad de los años 1930 y la ac-tualidad no respalda las palabras del PresidenteBush.(1) En la década de 1930, el 25 por cientode la población vivía en los seis millones de es-tablecimientos agrícolas del país; los dos millo-nes de establecimientos agrícolas que quedanactualmente corresponden al 2 por ciento de lapoblación. Las pequeñas granjas familiares hansido sustituidas en forma masiva por grandesestablecimientos agrícolas comerciales; el 72por ciento de las ventas están concentradas enel 8 por ciento de los establecimientos, en granparte gracias a la acción de políticas similares alas que promueve esta nueva ley agrícola.(2)

El rasgo más destacado de la ley agrícola de2002 es la promoción del bienestar de la agroin-dustria. Los subsidios federales para los cultivosno irán a parar a manos de productores pareci-dos a la familia Joad de John Steinbeck, sino abeneficiarios ricos, como los catorce miembrosdel Congreso que redactaron la ley; ricas corpo-raciones estadounidenses como la Westvaco (unconglomerados de productos de papel), Chevrony la compañía de seguros John Hancock Insu-rance Company; y personas como Ted Turner,máximo director ejecutivo de Time-Warner En-tertainment, el corresponsal de ABC Sam Do-naldson, y el multimillonario David Rockefellerdel Chase Manhattan Bank.(3) La mayoría de lospequeños productores no recibirán más que unafactura de impuestos. La ley agrícola no hacemás que seguir inclinando la cancha en su con-tra.(4)

Contra la agricultura

Si bien la ley agrícola garantiza la bonanza paralos grandes productores de los cultivos favoreci-dos, como maíz, soya y algodón, los pequeñosproductores agrícolas son estafados. No exage-ramos si decimos que la nueva ley traiciona a laagricultura.

La ley ignora temas que han estado en la agen-da de los pequeños agricultores y granjeros ylas organizaciones agrícolas durante muchotiempo, como la prohibición de que las empre-sas frigoríficas sean propietarias de ganado, unprograma de incentivos para la protección delmedio ambiente centrado en la agricultura fami-liar, y aumentos de los ingresos agrícolas me-diante el aumento de los créditos o el subsidio alos precios. En vez de establecer un tope anualde subsidios basado en el sentido común, se ad-mite un tope ridículamente alto: sólo los agricul-

tores cuyos ingresos brutos ajustados alcanzano superan los US$ 2,5 millones no están habili-tados a recibir subsidios.(5) También, en virtudde un compromiso realizado entre el Senado yla Cámara de Representantes, se fijó el límite depago máximo en US$ 360.000 en vez de US$250.000. El problema de este tope es que resul-ta muy fácil burlarlo: las ricas corporacionesagrícolas simplemente usan certificados genéri-cos (CERT) para sus productos que les permitenacceder a subsidios a los precios ilimitados.

La nueva ley sólo agrava las desigualdades exis-tentes. El 10% de los beneficiarios más favore-cidos por los subsidios agrícolas, cobra las dosterceras partes del dinero, y el 80% restante re-cibe apenas una sexta parte.(6) El 47% de lossubsidios para las commodities van a parar a losgrandes establecimientos, aquellos con ingresospromedio de US$ 135.000. Por otra parte, lamayoría de los cultivos no son elegibles para elpago de subsidios. Por ejemplo, en California,sólo el 9% de los 74.000 establecimientos reci-bió efectivamente subsidios desde 1996; US$1,8 mil millones se adjudicaron a menos de3.500 establecimientos.

La mayoría de los cultivos especiales que ali-mentan la maquinaria agrícola de US$ 29 milmillones del estado -como uvas, duraznos, ci-ruelas, nectarinas, fresas, almendras, nueces yverduras- no reciben ni un centavo de ayuda. Elmonto mayor se destina a subsidiar cultivos dealgodón, arroz, trigo y cebada. De los 20 benfi-ciarios principales de California, siete son gran-des productores de algodón y nueve grandesempresas arroceras que perciben un promediode US$ 596.000 al año por concepto de subsi-dios para cultivos.(7) La producción de un acrede arroz en California tiene un costo de entreUS$ 700 y US$ 800, y su venta en el mercadointernacional reporta ¡apenas US$ 650!

El estado de Iowa, hogar del Presidente de laComisión de Agricultura del Senado, Tom Har-kin, se lleva la parte del león de los fondos des-tinados a los subsidios, US$ 1,7 mil millones. YTexas, el estado del republicano Larry Combest,creador de la ley agrícola, y el demócrata Char-les Stenholm, ambos integrantes de la Comisiónde Agricultura de la Cámara de Representantes,es el que recibiría el mayor aumento, un montoadicional de US$ 582 millones por año, el doblede lo que le adjudicaba la ley de 1996. Durantelos últimos cinco años, 36.200 establecimien-

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tos agrícolas de Texas recibieron US$ 6,6 milmillones por concepto de subsidios, mientrasque el resto, US$ 1,1 mil millones, se dividióentre 181.000 pequeños agricultores.(8)

Los actuales niveles de subsidios ya han lleva-do a la superproducción, causando a su vez labaja de los precios. Actualmente más del 40%de los ingresos netos del sector provienen delgobierno federal; una invitación para quienesaspiran a recibir la mayor cantidad posible desubsidios federales a plantar los cultivos demayor rendimiento, a aprovechar cada centí-metro cuadrado y a utilizar tanto fertilizantecomo aguante el suelo. Aumentar los subsidiosque ya son altos sólo empeorará las cosas.

El aumento de los subsidios al poderoso sectorde la agricultura empresarial, contribuirá ade-más a asegurar que continúe el éxodo de pe-queños agricultores independientes que dejan elcampo. El dinero de los contribuyentes financia-rá los establecimientos agrícolas más grandesdel país, ayudándolos a comprar las pequeñasgranjas familiares vecinas que luchan por sobre-vivir y crear un "efecto plantación", convirtiendoa granjeros independientes en aparceros. SegúnBill Christison, Presidente de la Coalición Nacio-nal de Agricultores Familiares (National FamilyFarm Coalition) y el Centro contra la Crisis Ruralde Missouri (Missouri Rural Crisis Center), losperdedores de la nueva ley agrícola son los agri-cultores independientes del país que luchan porconservar sus fincas, y los contribuyentes queaportarán los fondos para financiar los nivelesrecord de subsidio que establece la ley. (9)

Nuevos mercados internacionales para lascorporaciones estadounidenses

El pueblo estadounidense no puede comer todolo que producen los agricultores, granjeros y ga-naderos estadounidenses. Y por lo tanto, hayque vender más alimentos en el exterior. Actual-mente el 25 % del ingreso agrícola de EE.UU. logeneran las exportaciones, lo que significa queel acceso a los mercados extranjeros es esencialpara el sustento de nuestros agricultores, gran-jeros y ganaderos.

."Permítanme explicarlo de la forma más sencillaque puedo: queremos vender nuestra carne,maíz y frijoles a los pueblos de todo el mundoque necesitan comer".

Presidente George W. Bush (10)

Con los mercados estadounidenses ya satura-dos, EE.UU. está presionando agresivamentepara abrirse paso en los mercados extranjeros,con mucho éxito. Ya hoy, uno de cada tres acrescultivadas en los Estados Unidos de Américaproduce alimentos o fibra destinados a la expor-tación, y una cuarta parte de las ventas agríco-las son exportaciones.(11) En el marco del Pro-grama de Acceso a Mercados de la Ley Agrícolade 2002, ya se distribuyó un total de US$ 100millones de dólares entre 67 grupos comercialesestadounidenses, con el objetivo de promoverlos productos agrícolas de EE.UU. en distintosmercados del exterior. Un monto adicional deUS$ 1,34 millones de fondos federales del Pro-grama de Calidad de Muestras (Quality SamplesProgram) se repartió entre 17 grupos comercia-les, para aumentar las ventas de exportación,mediante la expansión a nuevos mercados agrí-colas.(12) Toda la ley agrícola está basada en elmito de que el comercio salvará a los agriculto-res estadounidenses. Pero la experiencia de lasdos últimas décadas demuestra que las exporta-ciones no han generado los resultados espera-dos.(13) Los bajos precios de los productosagrícolas sólo han aumentado las ganancias deprocesadores, exportadores y compañías pro-ductoras de semillas y agroquímicos, mientrasdestruyen las formas de sustento de los agricul-tores familiares.

Robin Hood a la inversa

Pero la ley agrícola de 2002, no solamente fun-ciona como un programa de asistencia para elsector de la agricultura empresarial costeadopor los contribuyentes, también sirve para robara los pobres del mundo. A través de su influen-cia sobre el Banco Mundial, el Fondo MonetarioInternacional (FMI), y los acuerdos internacio-nales de comercio, EE.UU. abre los mercadosextranjeros para sus exportaciones, forzando alos países pobres a eliminar subsidios y bajararanceles. Al mismo tiempo, sin embargo, sedefiende de la competencia extranjera aumen-tando sus subsidios y manteniendo sus arance-les. Estas medidas le han permitido inundar losmercados mundiales con su excedente agrícola.Por ejemplo, EE.UU. exporta maíz a precios queestán 20 % por debajo del costo de producción,y el trigo a un 46 % por debajo del costo.(14)Esto ha provocado la ruina de los productores demaíz mexicanos. Más del 80 % de la poblaciónque vive en condición de extrema pobreza enMéxico, vive en áreas rurales, y más de 2 millo-

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nes son agricultores de maíz. No hay forma deque puedan competir con la agroindustria esta-dounidense subsidiada.

Un aumento drástico de los subsidios a la agri-cultura en EE.UU. significa poner en mayor ries-go aun las formas de sustento de los agriculto-res del Tercer Mundo. La nueva ley fomentará elaumento del excedente agrícola, y EE.UU. inun-dará los mercados internacionales con produc-tos a precios aún más por debajo del costo, pro-vocando así la caída de los precios de estos pro-ductos, que son los mismos en los que basan sucomercio los países en desarrollo. De esta formase elimina a un número cada vez mayor de agri-cultores pobres. Se trata de un efecto RobinHood pero a la inversa, roban a los pobres delmundo para enriquecer al poderoso sector agro-empresarial.

Un ejemplo de este efecto es el comercio de al-godón, uno de los principales productos agríco-las del comercio internacional. Los nuevos sub-sidios implican que los cultivadores de algodónestadounidenses, cuyo valor neto promedio esde US$ 800.000, recibirán este año la mitad desu ingreso del gobierno, aunque sólo una canti-dad relativamente pequeña de los agricultoresestadounidenses (apenas 25.000 de un total 2millones) cultiva algodón.(15)

Mientras los subsidios protejan a los productoresde algodón de EE.UU. de la caída de los preciosen el mercado internacional, éstos seguirán ba-jando los precios, alentando la producción con-tinua, destrozando así a los productores de lospaíses del Tercer Mundo que no cuentan consubsidios. Los agricultores estadounidenses tu-vieron el año pasado una cosecha récord de9,74 mil millones de libras de algodón, agravan-do el exceso de producción del país y haciendocaer los precios muy por debajo del precio deequilibrio de la mayoría de los productores entodo el mundo. Según un estudio del BancoMundial publicado el pasado febrero, esto repre-senta un costo de US$ 250 millones de dólaresanuales para los países africanos. El informe es-tima que la eliminación de los subsidios deEE.UU. produciría una caída de la producción es-tadounidense que llevaría en el corto plazo a unaumento del precio del algodón en el mercadointernacional, lo que significaría a su vez un au-mento de aproximadamente US$ 250 millonesen las ganancias de los países de África occiden-tal y central.

Esta distorsión económica resulta evidente en labrecha entre los productores de algodón del del-ta del Mississippi en EE.UU. y del delta del Nígeren Nigeria, África. EE.UU. es el primer exporta-dor de algodón del mundo, incluso siendo unproductor ineficaz y caro, y África occidental esel tercer productor más importante, estandoambos sujetos a fuerzas de mercado que hanreducido los precios un 66% desde 1995, de 35a 40 centavos la libra. Armados con aproxima-damente US$ 3,4 mil millones en cheques desubsidio que compensan cualquier déficit delmercado, los agricultores de EE.UU. percibenentre 70 y 75 centavos por libra de algodón. Conla nueva ley agrícola, las expectativas de unproductor de algodón estadounidense son con-tar con un aumento de sus ingresos de, por lomenos, 16%. En cambio, en Mali, donde el algo-dón constituye casi la mitad del ingreso nacionalpor exportaciones, el gobierno anuncia a losproductores que este año van a obtener un 10%menos.

Incluso el presidente del Banco Mundial, JamesWolfensohn, reconoce que "estos subsidios es-tán matando las posibilidades de África de salirde la pobreza mediante las exportaciones".(17)Mark Malloch Brown, director del Programa delas Naciones Unidas para el Desarrollo, estimaque los subsidios agrícolas de EE.UU. cuestan alos países pobres cerca de US$ 50 mil millonespor año en exportaciones agrícolas perdidas.Coincide que se trata de una cifra casi igual almonto total de la asistencia que los países ricosbrindan a los países pobres.

El libre comercio recibe una paliza

Durante décadas EE.UU. ha sido el paladín del li-bre comercio, presionando a otros a abrir susmercados a los productos manufacturados y aeliminar los subsidios a la producción agrícola.Ya en la década de 1990, ejerció fuertes presio-nes para reducir los subsidios agrícolas en laRonda Uruguay del GATT. En setiembre de 2001,EE.UU. respaldó un llamado del Grupo Cairns,integrado por 18 países agrícolas, que promovíala reforma del sistema de comercio internacionaly la eliminación de todo tipo de subsidios quedistorsionaran el comercio. En la cumbre minis-terial de la OMC en Qatari, capital de Doha, ennoviembre de 2001, EE.UU. renovó su compro-miso anti-subsidios. Apenas seis meses des-pués, aumentó en un pródigo 80% los fondospara la asistencia de su propio sector agrícola,haciendo sonrojar incluso a los europeos.

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El Presidente Bush y la Ministra de AgriculturaAnn Veneman afirman que la nueva ley no violalos compromisos asumidos por EE.UU. en elmarco de la OMC. La ley intenta que parezcaque el aumento de la asistencia agrícola estátécnicamente dentro de los límites establecidospor el Acuerdo sobre la Agricultura (AOA por sussiglas en inglés) de la OMC, pidiendo al Depar-tamento de Agricultura de EE.UU. que manten-ga los subsidios dentro del límite de US$ 19,1mil millones que establece el Acuerdo para elprograma de subsidios de EE.UU. La ley tambiénaumenta en 80% el apoyo a los agricultores, através de los llamados Programas de conserva-ción del suelo, que beneficiarán a las fincas ga-naderas y a las granjas frutícolas y hortícolas,clasificadas dentro de la categoría de la llamada"caja verde" de la AOA que incluye los subsidiospermitidos. Pero el estadounidense Joseph Sti-glitz, ganador del Premio Nóbel de Economía,describe la nueva ley como "la ilustración per-fecta de la hipocresía de la Administración Bushsobre la liberalización del comercio".(18)

La "cláusula de paz" del AOA (Artículo 13) esta-blece que durante el período de implementacióndel AOA, que dura hasta fines de 2003, el apo-yo y los subsidios que no se ajusten a las dispo-siciones del AOA pueden ser objetados por in-fringir el Acuerdo sobre Subsidios y MedidasCompensatorias de la OMC. Teóricamente, estadisposición podría ser utilizada por otros paísespara plantear una disputa contra EE.UU. en laOMC. En este proceso de disputa, el demandan-te debería demostrar que el gasto de EE.UU su-peró el nivel de 1992. Sin embargo, nunca seexigió a los miembros de la OMC que informaranlos niveles de apoyo que proporcionaban en1992, y los países industrializados como la UE yEE.UU. no han suministrado estas cifras. De es-ta forma, la disposición mediante la cual otrospaíses podrían intentar cuestionar a EE.UU. an-te la OMC, en los hechos no puede ponerse enpráctica.

Este doble discurso de la administración queprofesa lealtad a la economía de mercado y a laprobidad fiscal, ha provocado una ola de indig-nación entre los países cuyo desarrollo dependeen gran medida de las exportaciones agrícolas.Estos países están apelando a la OMC para queaplique sanciones, amenazan con represalias yacusan a EE.UU. de hipocresía, por adoptar unaactitud proteccionista y al mismo tiempo exhor-tar a otros países profundizar su proceso deapertura. El Representante Comercial de EE.UU.,

Robert Zoellick, ha reconocido: "nos merecemoslas críticas que hemos recibido". (19)

Con la aprobación de la ley agrícola estadouni-dense, la Unión Europea, cuyo presupuesto de-dica a los programas agrícolas más fondos quea cualquier otro programa, ya no es el gran pe-cador. También los japoneses pueden sentirsealiviados. (40% del ingreso agrícola europeoproviene de subsidios, al igual que el 63% delingreso agrícola japonés).(20) Sin embargo, es-ta ley ha enfurecido a los socios comerciales deEE.UU. Canadá se está concentrando en comba-tir la ley agrícola de EE.UU. en la OMC y a tra-vés del Tratado de Libre Comercio de Américadel Norte (TLCAN). El Premier de Saskatchewan,Lorne Calver advirtió que si el gobierno federalcanadiense no toma medidas serias ahora sobrela ley, la economía agrícola de Canadá se dete-riorará hasta el punto en que el país ya no ten-drá capacidad para alimentar a su propio merca-do interno.(21) Franz Fischler, comisiario euro-peo responsable de Agricultura, Desarrollo Ruraly Pesca, ha dicho "esta ley constituye un durogolpe a la credibilidad de la política de EE.UU. enla OMC, donde EE.UU. ha presentado una agen-da orientada hacia el comercio, totalmente in-consistente con la nueva ley. No es posible ne-gociar sobre la base del "haz lo que yo digo pe-ro no lo que yo hago"".(22)

Los europeos no están solos en sus críticas. Lospaíses en desarrollo también han comenzado aprotestar. El Presidente Museveni de Uganda, enun discurso en Washington en la Cámara de Co-mercio de EE.UU., denunció que los subsidiosgubernamentales a los agricultores de los paísesricos contradicen la propia política de la Admi-nistración Bush de "comercio en vez de ayuda",al cerrarles las puertas a los productos de lospaíses más pobres. Sudáfrica, que habitualmen-te ha obedecido los edictos liberalizadores delBanco Mundial y el FMI, y ha eliminado el apoyoestatal a la agricultura, probablemente se una ala Unión Europea y a los demás países en susobjeciones contra la acción de EE.UU.

El Canciller brasileño Celso Lafer amenazó conutilizar todas las opciones de defensa comercialposibles para anular los efectos perjudiciales delos productos subsidiados, y declaró que Brasilpresentaría una demanda contra la ley de agri-cultura ante la OMC, debido al daño que ocasio-nará a las exportaciones brasileñas, en especialde soja. Brasil estima que perderá US$ 9,6 mil

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millones durante los próximos cuatro años, yaque la ley determinará el drástico crecimientode las exportaciones de EE.UU., con la consi-guiente pérdida de participación de Brasil en elmercado, y a la vez hará caer los precios de losproductos agrícolas en el mercado internacional.Argentina se ha unido a Brasil para procurar queel Organismo de Solución de Controversias de laOMC establezca un panel que determine la lega-lidad de la ley agrícola en virtud de las reglas delsistema de comercio multilateral.(23) Tambiénlos representantes chinos han amenazado contomar represalias.

El Grupo Cairns ha declarado que la ley es per-judicial para la economía internacional. Uruguayestá analizando los efectos de la ley sobre susexportaciones agrícolas, mientras que los gobier-nos del Caribe también analizan el efecto de laley sobre la economía regional, en especial losimpactos sobre las exportaciones caribeñas dearroz y azúcar. En resumen, la ley agrícola sabo-tea la obra comercial de EE.UU. y en su lugar hasido detonante de guerras comerciales.

El libre comercio no es la solución

Uno de los grandes mitos que han perpetuadolos gobiernos de EE.UU. y la UE durante las últi-mas décadas es que el libre comercio ayuda a losagricultores y a los pobres. ¡Y no es así! Los in-tentos de dejar a los agricultores a merced del li-bre mercado sólo aceleran su destrucción.

El énfasis en los cultivos de exportación para elcomercio, ha significado el aumento de la pro-ducción, ya que los agricultores se volcaron aluso sin freno de plaguicidas, herbicidas y fertili-zantes. Muchos han dejado de rotar sus cultivos,dedicando cada acre de tierra a producir maíz,trigo o algún otro producto agrícola para el mer-cado internacional, creando así extensos mono-cultivos que para mantenerse, requieren mu-chos más productos químicos. Esto ha destruidonuestra biodiversidad. Los grandes estableci-mientos industriales necesitan costosos equipospara plantar y cosechar, aumentando la intensi-dad del capital de la agricultura. A medida queaumentan los costos, caen los precios en losmercados inundados con los excedentes. Cuandolos precios bajan, los agricultores necesitan sub-sidios, que solo se otorgan a los grandes agricul-tores y al sector de la agroindustria. Las rentasen efectivo y los valores de la tierra aumentan.Esto promueve grandes niveles de endeuda-miento. Los terratenientes ricos se hacen más ri-

cos y los jóvenes agricultores ni siquiera puedencubrir los costos para comenzar a producir. Se hacreado una economía de burbuja en la agricultu-ra. Las fincas van a la quiebra. El libre comercioen la agricultura mata de hambre a nuestrosagricultores.

¿Quién pagará la ley agrícola cuando llegue elmomento? Hay más sorpresas reservadas paralos contribuyentes estadounidenses. Pero el cos-to último de la ley será la trágica desaparición dela agricultura familiar en todo el mundo.

Una oportunidad para el cambio

La ley agrícola de 2002 le ofrece a la socie-dad civil una nueva oportunidad para demo-ler el mito hipócrita de la "agenda de desa-rrollo" del libre comercio. La ley debe fortale-cer a la sociedad civil para unirse a la convo-catoria de la Vía Campesina, un movimientointernacional de agricultores que ha denun-ciado la liberalización de los productos agrí-colas que promueve la OMC, así como las po-líticas de dumping de los grandes países ex-portadores hacia los países del Tercer Mundo.En lugar del comercio, el movimiento de pe-queños agricultores prioriza la producción desubsistencia saludable, de buena calidad yculturalmente adecuada para el mercado na-cional y los mercados subregionales o regio-nales. La prioridad de estos agricultores esproducir para sus familias y sus comunida-des, y después buscar acceso al mercado na-cional antes de orientarse a la exporta-ción.(24)

La agricultura y la alimentación son esencialespara el bienestar de todos los pueblos, tanto entérminos del acceso a una alimentación seguray nutritiva, como en su calidad de base para eldesarrollo de comunidades, culturas y medioambientes saludables. Todos estos principioshan sido socavados por la dependencia de loscaprichos del libre mercado promovida por elBanco Mundial, el FMI y la OMC. En lugar deasegurar el derecho a la alimentación para to-dos, estas instituciones han creado un sistemaque otorga prioridad a la producción orientada ala exportación y ha aumentado el hambre y lapobreza en el mundo, a la vez que priva a millo-nes de personas de sus bienes de producción yde sus recursos, como la tierra, el agua y las se-millas. El "mercado mundial" de productos agrí-colas simplemente no existe. Lo que sí existe esun comercio internacional de excedentes de gra-nos, cereales y carne, utilizados, básicamente,

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por la UE, EE.UU. y otros miembros del GrupoCairns, para inundar los mercados. Escondidasdetrás de los rostros de los negociadores comer-ciales están las poderosas corporaciones inter-nacionales, como Cargill y Monsanto, los realesbeneficiarios de los subsidios nacionales y losacuerdos internacionales de comercio. Es esen-cial que este régimen comercial represivo cam-bie radicalmente.

La ley agrícola quizás sea un hecho consumado,pero debemos usarla para desafiar al régimende libre comercio y para renovar nuestra exigen-cia de que la OMC se retire de la agricultura. Losgobiernos deben defender los derechos de todoslos pueblos a la soberanía alimentaria. Es tiem-po de insistir en la creación de políticas de co-mercio fuera de Washington, que se basen enprincipios razonables y adecuados, y no en lasupuesta necesidad de mantener la dominaciónpolítica y mandar en los mercados.

* Co-Directora del Grupo Food First /Institutefor Food and Development Policy (Instituto dePolíticas sobre Alimentación y Desarrollo), co-rreo electrónico: [email protected]

NOTAS:1. Bureau of Labor Statistics, US Department of Labor,stats.bls.gov/opub/ted/htm. 2. Mike Allen, "Bush Signs Bill Providing Big Farm SubsidyIncrease," Washington Post, 14 de mayo, 2002. 3. George Archibald, "Wealthy to Reap Bounty of Farm Bill,"Washington Times, 21 de mayo, 2002. 4. Para obtener información sobre cómo se evita que lossubsidios lleguen a los pequeños agricultores, consulte Anu-radha Mittal, "Freedom to Trade? Trading Away American Fa-mily Farms," Food First Backgrounder, otoño 2001. 5. "Rich Will Get Richer at Federal Farm Bill Trough," Panta-graph, 19 de mayo, 2002. 6. George Archibald, "Wealthy to Reap Bounty of Farm Bill." 7. Mark Arax y Eric Bailey, "Some Farmers Growing Rich onGovernment Crop Subsidies," Los Angeles Times, 10 de ju-nio, 2002. 8. Chuck Lindell, "Farm Bill Boosts Funding for Texas," CoxNews Service, 15 de mayo, 2002. 9. "Family Farmers Express Strong Opposition to 2002 FarmBill," declaración emitida por la National Family Farm Coali-tion, 5 de julio, 2002. 10. "Remarks by the President upon Signing the Farm Bill,"PR Newswire, 13 de mayo, 2002. 11. Elizabeth Becker, "US Defends Its Farm SubsidiesAgainst Rising Foreign Criticism," New York Times, 27 de ju-nio, 2002. 12. "Feds Want to Promote US Agriculture Overseas," UnitedPress International, 28 de junio, 2002. 13. Para obtener información sobre cómo se aniquila la agri-cultura familiar con las exportaciones, consulte A. Mittal,"Trading Away American Family Farms." 14. Douglass Cassel Jr., "The Great Trade Robbery," ChicagoDaily Law Bulletin, 16 de mayo, 2002. 15. Roger Thurow y Scott Kilman, "US Subsidies Create Cot-ton Glut That Hurts Foreign Cotton Farms," Wall Street Jour-

nal, 26 de junio, 2002. 16. Roger Thurow y Scott Kilman, "US Subsidies Create Cot-ton Glut That Hurts Foreign Cotton Farms." 17. Nicholas Kristof, "Farm Subsidies That Kill," New York Ti-mes, 5 de julio, 2002. 18. Citado en Chakravarthi Raghavan, "US Farm Bill GivesOne More Blow to New Round," www.twnside.org.sg/title/t-we280c.htm. 19. Citado en Chakravarthi Raghavan, "US Farm Bill GivesOne More Blow to New Round." 20. Douglass W. Cassel, "The Great Trade Robbery," Chica-go Daily Law Bulletin, 16 de mayo, 2002. 21. John Cotter, "Canadians to Meet About US Farm Bill,"Grand Forks Herald, 13 de mayo, 2002. 22. Hellen Dale, "Government Pork for Farmers Will Under-cut Trade Relations," Washington Times, 15 de mayo, 2002. 23. Ex-Ministro de Agricultura argentino Rafael Delpech cita-do en Chakravarthi Raghavan, "US Farm Bill Gives One Mo-re Blow to New Round." 24. Via Campesina and Network of Farmers Organizationsand Agricultural Producers from Western Africa (ROPPA),"Access to Export Markets or Access to Its Domestic Market?Trade Regulation, World Prices, or Food Sovereignty?" comu-nicado de prensa conjunto, 17 de mayo, 2001.

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Desde la firma del Tratado de Libre Comercio deAmérica del Norte (TLCAN) en 1994, los peque-ños productores tanto en México como en losEstados Unidos y Canadá, han sentido los im-pactos negativos de los declives en precios y laspérdidas de mercados tradicionales.

“Orientado hacia la exportación” describe losprogramas agrícolas de los EEUU, que han sidodiseñados por las grandes agroempresas trans-nacionales por muchos años. La Ley Agrícola de1996 y luego del 2002 logra su gran meta de eli-minar un precio piso y asegurar que cada quin-tal de maíz que se produce, sale al mercado sinimportar cuánomo tan bajos lleguen los precios.Debido al TLCAN y otros “tratados de libre co-mercio” los muy bajos precios en los EEUU de-terminan los bajos precios en todo el mundo.Los productores tanto en el Norte como en elSur están obligados ha producir lo mas que pue-dan para sobrevivir. Los pagos gubernamentalessolo sirven para mantener el sistema de produc-tos baratos mientras que muchos productores, apesar de los pagos, abandonan la herencia de sufamilia.

La expansión de la liberalización del comercioquecomo se está promoviendo los EEUU a travésde la Organización Mundial del Comercio, signi-fica menos protección para los productoresmientras que los EEUU y la Unión Europea apo-yan sus sistemas industrializados de la agricul-tura con pagos gubernamentales desvinculadosde la producción. (La proyección de los pagos enlos EEUU es de más de US$170 mil millones enlos próximos 10 años.) Los granos baratos y lasoleoginosasrasinos que resultan de ese sistemase usan para alimentos industrializados paraanimales que fomentan las fábricas de para lacría de animales en todo el mundo. Los EEsta-dos UnidosU quiere que la OMC asegure la adop-ción a nivel mundial de los alimentos y semillastransgénicos que fomentará aun más la indus-

trialización y control de los alimentos y la agri-cultura por unas pocas agroempresas transna-cionales. La industrialización de la agriculturafomentada por los productos transgénicos soloservirá para destruir las comunidades rurales yhacer que los precios de la comida sean inalcan-zable para la mayoría de los pobres del mundo.

Cuando la agenda del libre comercio de lastransnacionales se encuentra con resistenciadentro de las negociaciones de la OMC, los EEUUpretende lograr fines parecidos al promoveracuerdos regionales como es el ALCA y el CAF-TA. Los productores de lácteos temen el acuer-do con Australia y Nueva Zelandia, y asi que yaestán sufriendo los de precios mas bajos de losúltimos 30 años con muy pocos apoyos y un au-mento en importaciones ilegales de sustitutosuiciones de leche asi como los Lácteos de Protei-naConcentrada (MPC).

La Responsabilidad de los EEUULos ciudadanos de los EEUU necesitan retomarel control de la política agrícola y alimentariacon el finmotivo de crear un sistema de agricul-tura suostentable y un abastacimiento seguro ysaludable de alimentos. Tenemos una história deprogramas gubernamentales positivos e institu-ciones democráticas que posibiliten el cambio.La NFFC está proponiendo una nueva Ley Agri-cola: The Food from Family Farms Act (El Actade Alimentos de las Fincas Familiares). Esta leyestablece precios justos para los productores,reservas para la seguridad alimentaria para quelas cosechas abundantes no causen una caidaen precios, tierras fuera de la producción parapromover práacticas de conservación para evitarla sobre-produccion, préstamos que potencienque los productores sean dueños de sus propiastierras y el empleo uso de prácticas sosteniblesde la producción. El Acta de Alimentos de lasFincas Familiares incluye metas parade la coo-peración comercial basadas en los principios de

Se necesita una Nueva Ley Agrícola y Nuevas Políticas Agropecuarias

Coalición Nacional de Productores Familiares, EEUUA

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la Soberania Alimentaria-el derecho de cada na-ción de diseñar su propia política que asegura laseguridad alimentaria y que mantiene sus tradi-ciones y que beneficien al medio ambiente y lasociedad.

La NFFC y sus organizaciones miembroas estantranbajando con sus contrapartes a nivel inter-nacional para concientizar a los consumidores,productores, funcionarios y el público en gene-ral sobre , el objetivo de la Soberania Alimenta-ria, y la idea de que si las agro empresas fueranobligadas arequeridas ha pagar un precio justopara los productos agrícolas, los pagos guberna-mentales no serían necesarios. El dinero recau-dado de impuestos serviría para muchas paraotras necesidades y para equilibrar el presu-puesto nacional. La amenaza internacional de lapolítica del libre comercio requiere una respues-ta internacional de base y una visión de un sis-tema sostenible de la producción familiar y laseguridad alimentaria con el abastecimiento se-guro y saludable de alimentos-la cooperacióncomercial, la Soberania Alimentaria, no al librecomercio.

Datos importantes sobre la agricultura en EEUU:

- 82% de las exportaciones de los EEUU soncontroladas por 3 empresas transnacionales. - Mas del 73% de las fincas en los EEUU captantan solo 6.8% del valor del mercado de los pro-ductos agrícolas, mientras que 7.2% de las fin-cas que incluyen las grandes fabricas de anima-les, captan el 72.1% del valor del mercado. Es-tos datos demuestran el cambio hacia las gran-des operaciones controladas por las grandesagro empresas. En los primeros 7 años del TL-CAN, los ingresos de la compania Archer Da-niels Midland’s aumentaron de US$110 millonesa US$301 millones, mientras que los ingresosnetos de Cargill del 1998 a 2002 se incremen-taron de US$468 millones a US$827 millones.ADM y Cargill son dos de las principalesagroempresas que controlan el comercio delmaiz. - Desde 1984, el precio real de los alimentos alconsumidor comido ha sido constante mientrasque los precios que reciben los productores hancaido en un 38%. En 1999, los productores re-cibieron 21 centavos de cada dolar de la ventade productos comparado a hace 10 años cuan-do recibieron 32 centavos. Estos datos demues-tran como los consumidores, los que pagan im-puestos y especialmente los productores paganel precio para que las agroempresas puedanaumentar sus ingresos como jamas visto enhistoria.

Los impactos a nivel internacional del libre co-mercio en la agricultura:

- A pesar de lo prometido antes del TLCAN so-bre los beneficios que recibirían los productores,según el departamento del desarrollo social enMéxico, ahora hay máas pobres que nunca en lahistoria. En el 1992 el, 36% de la poblacion ru-ral experimentaba la inseguridad alimentaria.Ahora este número se ha aumentado al 52.4%.- dramáaticamente. Hoy 500,000 mMexicanosmigran cada año a los centros urbanos y a losEEUU buscando empleo. - Mas del 80% de los pobres en MexicoMéxicoviven en el campo, 2 millones de ellos son pro-ductores de maiz. Antes del TLCAN MexicoMéxi-co solo importaba aproximadamente 156,000toneladas de maiz al año. Ahora estan importan-do máas de 6 millones de toneladas de maiz. - Entre 1996 y 2001, el número de fincas fami-liares en Canadáa decayó en un 11% debido alas politicas gubernamentales que apoyan laagricultura controlada por las transnacionales,no a las fincas familiares. - En precios reales, los ingresos netos de losproductores Ccanadienses han caido en un 24%entre 1988 (1 año antes del TLC Canadáa-EEUU) y el 2002.

15 de junio del 2003

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Los productores estadounidenses sembraronaproximadamente 31,983,805 hectáreas(79,000,000 acres) de maíz y producirán casi 10mil millones de quintales o más de 250 mil mi-llones de kilos en este año. La mayoría de estetipo de maíz amarillo no se usa en México parahacer tortillas o tamales. En EEUU, el maíz seconsidera como carbohidratos, proteína y aceitey es utilizado fundamentalmente como alimentopara animales, edulcorante y otros usos indus-triales. Sin embargo, las grandes procesadorascorporativas como Cargill y ADM pueden trans-portar esta cantidad enorme de producción a to-dos los rincones del mundo. El maíz barato enEEUU crea un efecto domino para los precios demaíz que reciben los productores tanto en EEUUcomo en otras partes del mundo, que incluye elmaíz blanco para el consumo humano- desdeBotswana hasta Zacatecas, México. De hecho,los países que no tienen grandes barreras paralas importaciones, miden las fluctuaciones enlos precios del maíz al monitorear los precios enla bolsa de valores de Chicago. Mientras queEEUU solo exporta 1/5 de su producción, más de70% del maíz que se comercializa a nivel inter-nacional proviene de EEUU.

Las políticas agrícolas, tecnológicas y ambienta-les que han contribuido para que EEUU sea tanpoderoso en términos de volumen de produccióny precios bajos, no se han basado en el bienes-tar de los productores familiares ni el medioam-biente, ni en EEUU ni en ningún otro país delmundo.

El maíz barato genera grandes ingresos para losprocesadores alimentarios corporativos y ha si-do la gran meta por varios años. El resultado:cada vez hay más productores familiares quedesaparecen, en tanto los que se quedan pro-fundizan sus deudas. Esto lleva consigo el cierrede escuelas, iglesias y tiendas en las comunida-des rurales. En años recientes, el maíz barato ha

permitido que las grandes fabricas de ganado(operaciones cerradas para la alimentación deanimales - CAFO’s) se expandan. Los CAFOsson los contaminadores más grandes de lasfuentes de agua y destruyen las fincas familia-res independientes y diversificadas. Los preciosde ganado decaen y aumenta la producción porcontrato integrado verticalmente.

En el 2002, la política agrícola de EEUU atrajomas atención en los medios de comunicaciónque en el año previo. Lamentablemente, el de-bate sobre la Ley Agrícola del 2002 (una ley de6 años) muchas veces ocultó o confundió los te-mas más importantes dejando al publico con-fundido e indefenso. La razón podría ser queaunque muchas veces no fue reportado, el po-der político de los transnacionales procesadorasde alimentos tuvo una gran influencia sobre eldebate y al fin de cuentas determinó el lengua-je final de la legislación.

El debate fue enmarcado intencionalmente entérminos de “los grandes versus los pequeños”engañando al publico para ocultar el interés delas grandes agroempresas y las implicacionespara los productores a nivel internacional. Afor-tunadamente, las quejas de los líderes políticosy del sector agropecuario han enfatizado el he-cho de que el futuro de los productores familia-res a nivel mundial, el medio ambiente y elabastecimiento seguro para los consumidoresestan en juego.

Tiene que quedar claro que la política agrícolade EEUU es asunto de todos. La nueva Ley Agrícola del 2002 continúa promo-viendo una política de maíz barato, ya que iguala la ley agrícola de 1996 no establece un preciopiso. Un precio piso tiene que ser un componen-te básico de la política agrícola que empezó conel primer programa agrícola del “New Deal” de1933. Esto cabe cabalmente con la política del

La política Agrícola de los Estados Unidoses Asunto de Todos

por George Naylor*

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libre comercio de los Estados Unidos que no tie-ne en cuenta la importancia de la agricultura deproductores familiares ni la importancia de lasoberanía alimentaria de los otros países. Losprecios del maíz se mantendrán muy bajos (conla excepción de un caso de una sequía severa);los productores no tendrán otra opción quesembrar hasta la máxima capacidad que les seaposible; y no habrá reservas gubernamentales.Dicha política causará el resultado de que cadaquintal se venderá en el mercado internacionala precios más bajos del costo de producción sinimportar hasta donde llegue el precio. Con loscambios climáticos mundiales, la falta de reser-vas pone a los consumidores en riesgo de caren-cias alimentarias y desnutrición.

¿Cómo siguen produciendo los productores es-tadounidenses con precios tan bajos? Muchos yano pueden. Pero gracias a los US$20 a US$30mil millones que reciben cada año en pagos di-rectos del gobierno (recaudado de los impuestosa los habitantes de EEUU), se evita que todoslos productores se embarguen de una sola vez.La Ley Agrícola del 2002 asegura la superviven-cia del sistema de entrega del maíz barato mien-tras que muchos productores familiares buscanempleo en otros sectores. Los productores quepueden sobrevivir en el corto plazo buscaránotra fuente de ingreso o más tierra para produ-cir, perdiendo su independencia frente a los ban-queros y las transnacionales de integración ver-tical.

La National Family Farm Coalition (Coalición Na-cional de Productores Familiares) tiene una al-ternativa que beneficiará a los productores fami-liares tanto en EEUU como en todo el mundo, alos consumidores y el medio ambiente. Se llamaFood From Family Farms Act (La Ley de Alimen-tos de las Fincas Familiares). Se incluye un apo-yo de precio al costo de producción-un piso es-tablecido para los precios, pagado por las proce-sadoras, en lugar que por los contribuyentes. Elprecio piso establecido será casi el doble delprecio actual del maíz. Las grandes procesado-ras ya no tendrán el maíz barato para trasladara todas partes del mundo. La Ley proporcionarápara las reservas de las cosechas abundantes.Se podrá almacenar en caso de un desastre enel futuro – así las cosechas abundantes no seránuna maldición que provoque una caída en losprecios internacionales. Asimismo, las cosechasabundantes nos permitirían establecer progra-mas de conservación de suelos para evitar la so-breproducción que causa desperdicios y conta-minación. Una vez instituido, los productorespodrán recibir un ingreso de la cría de ganado

en fincas familiares nuevamente con rotacionesde cosechas y practicas de conservación comopotreros y la cultivación de zacate. Finalmente,los miles de millones de dólares que malgastancon los pagos gubernamentales, se pueden uti-lizar para ayudar a nuevos productores familia-res a comprar tierras y equipos para recrear elsistema de fincas familiares que han servidotanto a nuestra nación.

Creando un sistema alimentario democrático yal reconocer la necesidad de la soberanía ali-mentaria de los otros países, la Food From Fa-mily Farms Act será una ley del pueblo. El maízbarato ya no se permitirá para destruir a losproductores familiares a nivel internacionalmientras que el control del abastecimiento ali-mentario se entrega a las transnacionales. Paralograrlo, se necesita el apoyo del público que vo-ta y la exigencia de los productores en otros paí-ses para una política agrícola constructiva enEEUU— una política que se puede apreciar, lacual servirá como un modelo para sistemas de laproducción familiar en el siglo 21. La NationalFamily Farm Coalition busca la oportunidad detrabajar con otros grupos para lograr esta meta.

* George Naylor produce maíz y soya con su es-posa, Peggy, y sus 2 hijos jóvenes. Naylor espresidente de la National Family Farm Coalition.

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La decisión de la Unión Europa sobre la “refor-ma” de la PAC fue anunciada a mediados de ju-lio, cuando los negociadores estaban reuniéndo-se en Ginebra para intentar romper el impassede las negociaciones agrícolas en la OMC. Perono nos dejemos engañar. La UE no va a recortarsus subsidios. Este acuerdo es sólo para trasba-sar los subsidios de un programa a otro. Elacuerdo entre Francia y Alemania, cerrado enoctubre de 2002, congela todas las ayudas de laUE para el período 2007-2013 a niveles del2006. A partir de ahora hasta el 2006, la UE ten-drá que hacer frente a la incorporación de 10Miembros nuevos por lo que los niveles de ayu-da aumentarán de los 43 mil millones de Euroactuales a 50 mil millones.

La supuesta “reforma radical” es para “escindir”o “desconectar” un cierto porcentaje de la ayu-da, o sea brindar subvenciones que no estén re-lacionadas con los niveles de producción. La teo-ría dice que de esta manera el comercio se verámenos distorsionado. Los agricultores de la UErecibirán pagos directos en base a un período dereferencia histórico, sin relación alguna con susvolúmenes de producción e incluso sin importarsi producen o no.

Una buena teoría, ¿pero realmente funciona? Sesupone que los agricultores producirán menos, oincluso no producirán, ya que de todos modosrecibirán los pagos. ¿Acaso esto ha funcionadoen el pasado? No. Desde 1990, la UE ha escin-dido o desconectado parte de sus subsidios pa-ra los cereales. La Comisión Europea intervinocon precios mucho más cercanos a los del mer-cado mundial y 50% más bajos que los de la in-tervención anterior, al mismo tiempo que cana-lizaba pagos directos a los agricultores. Si lateoría fuera correcta, la producción de cerealeshubiera caído ya que los agricultores podríanhaber producido menos (distorsionando menoslos mercados mundiales) y aun así recibir sus

pagos. La CTA (el Centro Técnico para la Agricul-tura y la Cooperación Rural) constató que la pro-ducción de cereales en la UE se incrementó enun 25% en lugar de contraerse porque los nive-les totales de subsidios habían aumentado. Lospagos directos suministrados fueron calculadospara resarcir más que adecuadamente a los pro-ductores por las pérdidas experimentadas a par-tir de la disminución del precio de intervención.

¿Por qué los productores de la UE no siguieronlas señales económicas, de precios y subsidiosque la teoría de la escisión presume deberíanseguir? Probablemente porque la teoría es de-masiado simplista. Hay muchos otros factoresen juego. Cultivar no es sólo un trabajo, es par-te de la historia de la familia posiblemente decientos de años. Producir drásticamente menos,o eventualmente abandonar el predio, segura-mente implique mudarse a la ciudad y aceptaruna cultura y estilo de vida muy diferentes. Poresta razón, los agricultores europeos se aferrana la producción mientras puedan sin importarlesmucho la etiqueta que el gobierno le coloque alas ayudas que les brinda.

Pero las implicancias de esta “reforma” tienenconsecuencias graves para el mundo en desa-rrollo, en primer lugar para la producción agrí-cola y en segundo lugar en términos de las pre-siones que la UE va a ejercer en la próxima Con-ferencia Ministerial de la OMC para lograr laapertura de los mercados del Sur, no sólo agrí-colas sino en otros sectores.

Esta “reforma” de la PAC redundará en que elimpacto de sus instrumentos sobre los precios yel comercio sea menos transparente. Los paísesen desarrollo serán testigos de una mayor pre-sencia de productos agrícolas y procesados de laUE en sus mercados, a precios más competitivosaunque no menos subsidiados. En contraste conel caso de los subsidios a las exportaciones,

“Reforma” de la Política Agrícola Común de la UE: No nos dejemos engañar

Aileen Kwa

Focus on the Global South

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donde al menos la distorsión es transparente,será mucho más difícil para los países en desa-rrollo que son socios comerciales de la UE deter-minar los niveles de ayuda (y dumping) queafectan sus mercados.

Los países que tengan acuerdos de liberalizacióncomercial con la UE son especialmente vulnera-bles, como es el caso de los más de 70 paísesde África, el Caribe y el Pacífico (ACP) que estánnegociando acuerdos comerciales bilaterales conla UE. Productos de la UE con precios “competi-tivos” inundarán esos mercados. Los países deACP se convertirán en terreno fértil para el dum-ping europea.

Más aun, la “reforma” dará un empuje a las ne-gociaciones sobre una mayor liberalización agrí-cola en la OMC. En este momento se está afi-nando una impresionante maquinaria de relacio-nes públicas. A los Ministros de los países en de-sarrollo se les dirá que la liberalización en Euro-pa está en camino y se exigirá que los países endesarrollo disminuyan en forma significativa susaranceles.

La última ronda de liberalización agrícola de laOMC ya tuvo impactos perniciosos. Esta rondahará desaparecer a más pequeños productoresy exacerbará la crisis ya profunda de pobrezarural, desempleo y hambre. Las proporciones deeste desastre humano silencioso no deben sersubestimadas. Mientras que sólo el 5% de la po-blación europea se dedica a la agricultura, lamayoría de la población de los países en desa-rrollo aún depende de ese sector para su sus-tento –75% en China, 77% en Kenia, 67% enIndia y 82% en Senegal.

El comisionado comercial de la UE utilizará estaoportunidad para presionar por una liberaliza-ción acelerada en el sector de los servicios, asícomo para ampliar el alcance de la OMC en be-neficio de las grandes empresas de la UE y parainiciar nuevas negociaciones sobre inversiones,políticas de competencia, transparencia en lascontratación pública y facilitación del comercio.Si los Ministros del mundo en desarrollo ceden alas fuertes presiones económicas y políticas, elSur se puede ir despidiendo de su último bastiónde formulación de políticas nacionales. A pesarque las empresas nacionales de los países endesarrollo no tienen ninguna chance de compe-tir con las grandes empresas multinacionales, elderecho a darle preferencia a las empresas loca-les por sobre las empresas extranjeras se verácercenado, incluso en el ámbito nacional.

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La reforma, basada en la estafa del desacopla-miento de los pagos directos, va a acelerar la de-saparición de los campesinos.

En la perspectiva de Cancún, la UE intenta saldarla agricultura a favor de otros sectores.

La nueva reforma de la PAC no es el resultado denegociaciones entre Estados miembros sino de unregateo entre la Comisión y dichos Estados. LaComisión por fin ha logrado imponer el desaco-plamiento a cambio de varias concesiones nacio-nales que terminan en una renacionalización cre-ciente de la PAC.

En el marco de la ampliación, no augura nadabueno y nos lleva a prever la próxima desapari-ción de la política agrícola europea que le dejaráa la UE desprovista de los mecanismos de regu-lación de mercados, dotada de precios manteni-dos a niveles muy bajos por las exportaciones yla superproducción, en un contexto en que lospagos directos habrán disminuído considerable-mente, por falta de legitimidad internacional, so-cial y medio ambiental.

La Comisión europea ha venido insistiendo mu-cho en la necesidad de adoptar el desacoplamien-to para poder utilizarlo como moneda de inter-cambio en Cancún y poder obligarles a los terce-ros países a abrir sus mercados a servicios e in-versiones europeos. Sin embargo, no es ciertoque los terceros países acepten seguir engañadospor el desacoplamiento presentado por EE.UU yla UE. No podemos olvidarnos de que la combina-ción de precios agrícolas internos bajos (por de-bajo de los costes de producción) con pagos di-rectos disociados de la producción no modifica enabsoluto el dumping, o sea, la exportación deproductos agrícolas a precios inferiores a los cos-tes de producción, arruinando a las economíasagrícolas de terceros países.

Fundar la reforma de la PAC en una estafa in-ternacional es escandaloso. La UE sigue equivo-cada dándole todavía la prioridad a la exporta-ción.

La posibilidad para los Estados miembros deaplazar la puesta en la práctica del desacopla-miento o de aplicarla parcialmente va a compli-car mucho su puesta en marcha y posiblementesólo sea temporaria.

Los campesinos de explotaciones pequeñas omedianas no podrán resistir las bajas de pre-cios. El desacoplamiento tendrá efectos perver-sos como el abandono de las actividades agríco-las en las regiones desfavorecidas donde ya de-jará de ser interesante económicamente produ-cir por precios agrícolas inferiores a los costesde producción. El desacoplamiento es, pués, unamedida obviamente adversa al desarrollo rural,cuyos efectos van más allá de la reducida trans-ferencia de fondos del primer pilar. Las grandesexplotaciones podrían entonces ser provecho-sas, en detrimento de las explotaciones querealmente le permitan al mundo rural vivir.

Contrariamente al mensaje actualmente disemi-nado por la Comisión, no se trata en absoluto deuna reforma radical a favor de una agriculturamás duradera o más justa, arrancada a los cam-pesinos y Estados miembros más conservado-res. La reforma no ofrece ninguna solución aproblemas esenciales ya que:

- No se corrige en absoluto la gran disparidad enla repartición de fondos públicos entre explota-ciones, Estados miembros y sectores. A la inver-sa, la referencia histórica elegida para los pagosdirectos desacoplados va a petrificar dicha desi-gualdad y los Estados miembros pueden conser-var el 80% de los fondos transferidos para el de-sarrollo rural. Dicha PAC no goza de legitimidadsocial alguna y puede que los contribuyentes no

La reforma de la PAC es un escándalo

Coordinadora Campesina Europea

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mantengan largo tiempo dichos pagos directos.Tanto más cuanto que el desacoplamiento lespermite a las grandes explotaciones cobrar cien-tos de miles de EURO sin producir nada.

- De ninguna forma se resuelven los gravesproblemas ambientales: la ganadería industrialva a seguir expandiéndose, la producción leche-ra va a intensificarse y los ganaderos que optanpor el maíz subvencionado en vez de praderasse verán recompensados por la referencia histó-rica. A pesar de la propaganda difundida por laComisión desde el mes de julio del año pasado,en que volvió a insistir mucho en los últimosdías, el desacoplamiento no es una medida vin-culada con el medio ambiente. Las ayudas aco-pladas o disociadas pueden resultar buenas omalas para el medio ambiente, y el ejemplo delos cereales, sector en el que desde 1992 las pri-mas vienen disociadas de la producción real, espoco convincente. Si la UE de verdad quiereabandonar el productivismo, la PAC que propo-ne no parece ser el camino apropiado.

- No se controlan los problemas de superpro-ducción. Por lo contrario, se estimula la super-producción por la deregulación de los mercados,la baja de precios (de la leche por ejemplo), lasimportaciones en alza,...

- No se corrigen las distorciones en el mercadointernational (véase más arriba)

Producir y exportar por precios bajos: con dichaPAC, la Unión Europea le da prioridad a la indus-tria agroalimentaria, la gran distribución y lasempresas importadoras/exportadoras sin otor-garles ninguna prioridad a los campesinos, con-sumidores o contribuyentes.

La CPE va a seguir defendiendo otra PAC[1] fun-dada en:

- Una renta agrícola basada en precios agrícolasremuneradores;- El rechazo de cualquier dumping a la exporta-ción e importación;- El control de la producción; - El cambio de los modelos de producción muyintensivos.

[1] Véase declaraciones en la página web de laCPE: www.cpefarmers.org

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En la década de 1980, y al mismo tiempo en elque se producían las negociaciones multilateralessobre comercio internacional en la Ronda Uru-guay, algunos países agroexportadores se alinea-ron bajo la propuesta de liberalización del comer-cio agrícola a escala global, conformando el Gru-po Cairns. Integran actualmente este grupo trespaíses del denominado “Norte” -Australia, Cana-dá y Nueva Zelanda-, y quince países del “Sur”,entre ellos Uruguay y otros nueve países latinoa-mericanos, cuatro países asiáticos y Sudáfrica.

El móvil principal impulsado por este grupo depaíses es promover, en el seno de la Organiza-ción Mundial del Comercio, la eliminación to-tal de los aranceles impuestos a las importa-ciones de rubros agropecuarios, el acceso librea los mercados, la eliminación de “todos lossubsidios a la agricultura” y generar así un es-cenario internacional favorable a la libre circu-lación de productos originados en el sector pri-mario de la economía.

Las consecuencias e impactos económicos, po-líticos y sociales de las políticas impulsadaspor el grupo Cairns están siendo nefastas pa-ra todos los países del Sur, aún para aquellospocos países del Sur agroexportadores netoscomo Argentina, Brasil y Uruguay.

A continuación analizaremos brevemente có-mo se han beneficiado únicamente los paísesdel Norte de esta “alineación”, y de las concor-dancias y contradicciones que están operandoal interior de propio Grupo Cairns. Posterior-mente se presenta el caso paradigmático deUruguay, pequeño país agroexportador, cadadía más entrampado en la falsa salida a la cri-sis general y de su sector agropecuario por la“vía Cairns”.

1. El impacto de la liberalización del comerciomundial en la agricultura del Sur

Al finalizar el siglo XX y comenzar el XXI, los re-sultados más significativos del actual modelo dedesarrollo, que se pretende hegemónico, han si-do estancamiento económico, exclusión social,degradación y destrucción de ecosistemas natu-rales, y restricciones políticas de participaciónciudadana. Estos resultados llevan a cuestionarseriamente la orientación neoliberal del modelode desarrollo y las ideologías que pretenden im-poner la “globalización” como único camino po-sible.

En el marco del modo de producción capitalistasólo es posible comprender la condición de exis-tencia de distintos niveles de desarrollo porquela articulación de los distintos países en el esce-nario internacional es desigual y combinada(Amin, 1978). Esto refiere a que en las relacio-nes comerciales internacionales unos espaciospierden y otros ganan, a pesar de la retórica do-minante que expresa desde la ideología liberal,que los espacios que comercian desde distintosniveles de desarrollo organizacional obtienen re-sultados equivalentes, siempre que se presen-ten en “igualdad de condiciones” en el mercado.

La liberalización del comercio agrícola exteriorcondujo en los países del Sur a un crecimientode la importación de alimentos, la baja de losprecios que reciben los productores, la ruina y eléxodo de los pequeños productores rurales y laconcentración de los recursos en grandes esta-blecimientos agropecuarios vinculados a empre-sas transnacionales.

Desde las estructuras que promueven la libera-lización del comercio se establecen dos premi-sas falsas para analizar las ventajas de la libera-lización del comercio: la primera es que los paí-ses del Sur, “mediante la liberalización del co-mercio de productos agrícolas, lograrán la inser-ción en el mercado mundial con la explotaciónde sus ventajas comparativas”; y la segunda es

El Grupo Cairns y los intereses empresariales:la soberanía alimentaria amenazada

Marcel Achkar, Ana Domínguez y Fernando Pese

Redes Amigos de la Tierra

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que “la liberalización irrestricta del comercio in-ternacional de productos agropecuarios lograráun aumento sostenido de los precios de las mer-cancías, constituyendo un factor de desarrollopara los países agro exportadores”. Estas premi-sas resultan un elemento muy peligroso para laseconomías de los países agrícolas, ya que lospaíses del Sur integrantes del grupo Cairns sepresentan al mercado internacional con produc-tos de bajo valor y se convierten en importado-res de productos de alto valor. Para los paísesproductores de “commodities” esta lógica ad-quiere una dimensión trágica, ya que el deterio-ro de los términos de intercambio conduce a lafragilidad en el abastecimiento estable y segurode la población.

2. El Grupo Cairns: falacias, acuerdos y conflic-tos

Integran actualmente el grupo Cairns Australia,Canadá, Nueva Zelanda, Argentina, Bolivia, Bra-sil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Pa-raguay, Uruguay, Filipinas, Indonesia, Malasia,Tailandia y Sudáfrica. El móvil principal del gru-po se ha orientado a promover, en el marco delas negociaciones acaecidas en el seno de la Or-ganización Mundial del Comercio la reducción–paulatina, hasta lograr la eliminación total- delos aranceles impuestos a las importaciones derubros agropecuarios en los mercados, para deesta manera generar un escenario internacionalfavorable a la libre circulación de productos ori-ginados en el sector primario de la economía.

Las proposiciones y la retórica oficial de los re-presentantes gubernamentales y negociadoresenviados por los países integrantes del GrupoCairns ante las reuniones de la OMC han conta-do con el aval de los representantes de EstadosUnidos, quienes han impulsado con agresividadla necesidad de lograr una apertura de los mer-cados para los rubros agropecuarios. Si bien es-te objetivo final es perseguido por todos los paí-ses, adoptando una posición en bloque en lasnegociaciones, existen diferencias a la internadel grupo Cairns respecto a la eliminación de lasdiversas formas de subsidios a la producción deproductos agropecuarios que los países del Nor-te envían al mercado mundial. El Grupo Cairns sostiene que la propuesta queimpulsa, de apertura de los mercados y de libe-ralización del comercio internacional por la víade la reducción arancelaria, es clave para el lo-gro de relaciones comerciales equitativas en elmercado internacional. Argumenta además queesto traerá como consecuencia el desarrollo

económico de los países del Sur y la disminuciónde las disparidades entre los niveles socio- eco-nómicos entre éstos con respecto a los paísesdel Norte. Sin embargo, esta lógica presente enla retórica de los representantes oficiales delGrupo Cairns ante los acuerdos multilateralessobre la comercialización de productos agrope-cuarios en la OMC constituye una solución re-duccionista y falaz en sí misma.

Por un lado esta posición parte de la falacia deque los aranceles son las principales herramien-tas proteccionistas y desleales que aplican lospaíses del Norte para restringir los mercados deimportación de rubros agropecuarios desde lospaíses del Sur. Esto no es así ya que existen dis-tintos mecanismos políticos y económicos utili-zados por los gobiernos de los países del Norteque afectan la denominada “igualdad de oportu-nidades” en el escenario comercial competitivointernacional, enmarcado en los actuales proce-sos de globalización neoliberal.

Entre esos mecanismos se encuentran los subsi-dios directos a las exportaciones que distorsio-nan el libre comercio y cuya existencia es uno delos temas problema en las negociaciones multi-laterales llevadas a cabo en la OrganizaciónMundial del Comercio. El objetivo global declara-do del Acuerdo sobre Agricultura, AsA, es “... lo-grar reducciones progresivas y sustanciales enlos apoyos económicos domésticos y las medi-das proteccionistas en el sector” (artículo 20),así como el “... logro sustancial en el acceso alos mercados, reducción en todas las formas desubsidios a las exportaciones en vistas a la pro-gresiva eliminación de los mismos y reduccionesimportantes en los apoyos económicos domésti-cos que tienen como consecuencia distorsionesen las relaciones comerciales”. (Declaración finalde la Reunión en Doha, OMC).

Con respecto a esos subsidios directos a las ex-portaciones el Grupo Cairns propone la elimina-ción e incluso la prohibición explícita de este ti-po de herramienta de distorsión directa. En ju-nio del 2002, los integrantes del Grupo propu-sieron ante el Comité Agrícola, la disminución enel 50% de este tipo de subsidios en el primeraño de implementación para eliminar los mis-mos en un plazo de 3 años subsiguientes en lospaíses del Norte y en un plazo de hasta 6 añosen los países del Sur.

Los países del Norte utilizan además otra herra-mienta a modo de subsidios cuando limitan laproducción de determinados rubros agrícolaspara el mercado interno. Así se indemniza a los

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productores rurales potencialmente involucra-dos, a modo de pago por no producir. A esta mo-dalidad se le conoce como subsidios de caja azuly la finalidad de los mismos son restringir la pro-ducción y controlar los precios en el mercado in-terno de los rubros cuya producción ha sido li-mitada. También hay acuerdo al interior del Gru-po Cairns de eliminar este tipo de subsidios queconstituyen una práctica desleal con respecto ala competitividad real alcanzada por los paísesdel Norte en el mercado internacional y que ter-mina siendo en última instancia una barrera alas importaciones agropecuarias desde los paí-ses del Sur.

Sin embargo la modalidad de dumping “legal”instituida es la que actúa como herramientadesleal más importante en las relaciones de in-tercambio comercial agrícola entre los países delNorte y del Sur. Los subsidios domésticos otor-gados a la producción agropecuaria permitenuna reducción de los precios en el mercado in-terno con respecto a los costos de producción.De esta manera, el precio de los rubros agrope-cuarios subsidiados es bajo y competitivo tam-bién en el mercado internacional. Esta modali-dad de subsidios ha sido un mecanismo legalmuy poderoso aplicado por los países del Nortepara alcanzar un único objetivo: contrario acualquier racionalidad económica, los acuerdosdel GATT permitieron desde su creación en1947 (artículo 6.1.a) considerar que no existedumping cuando los precios de exportación delos rubros coinciden con los del mercado inter-no, aún si el precio está por debajo de los cos-tos de producción. Esta cláusula fue incluida enel Acuerdo sobre Agricultura. (artículo 9.1.b)(Berthelot, 2002)

Con este mecanismo los grandes volúmenes deproducción agrícola subsidiados por los paísesdel Norte ingresan al mercado internacional aprecios muy competitivos.

Actualmente existe una cláusula, De Minimis,que permite a los países del Norte mantener uncierto nivel de apoyos domésticos a la produc-ción. Para los países del Norte este nivel nopuede superar el 5% del valor de la producciónpara cada rubro específico y el 5% del valor to-tal de la producción agropecuaria del país. Paralos países del Sur, el apoyo a los rubros especí-ficos no puede ser superior al 10% del valor dela producción por cada rubro, y al 10% del vo-lumen total de los rubros agrícolas producidosen el país. (Aileen Kwa, 2002)

Si bien esta cláusula permite ventajas porcen-

tuales para los países del Sur en términos ge-nerales, en la realidad, dada la economía deproducción agropecuaria a gran escala y congrandes volúmenes de producción de las gran-des potencias agropecuarias, el apoyo econó-mico doméstico resulta en cifras muy elevadasen millones de dólares.

El tópico de los subsidios y apoyos domésticosa la producción agrícola es uno de los proble-mas planteados al interior del Grupo Cairns,ya que existen diversos puntos de vista al res-pecto. Una posición minoritaria que impulsanalgunos países integrantes, es la de imponeraranceles a las importaciones de rubros quegocen de este tipo de subsidios domésticosque falsean el precio en el mercado internacio-nal, mientras que la posición dominante a lainterna del grupo es que se debe procurar lareducción arancelaria. Otra posición consisteen mantener los porcentajes establecidos en lacláusula sólo para el volumen total de la pro-ducción agropecuaria en los países del Sur, yque los países del Norte reduzcan los apoyoseconómicos hasta el 5% del volumen total dela producción y se concuerde su eliminación enun período de tiempo pre-establecido. Unatercera posición es que deben existir tiemposdiferenciales de 5 años para que los países delNorte eliminen todo tipo de subsidios a la pro-ducción agrícola y de 9 años para que los paí-ses del Sur hagan lo mismo. Este tema tieneperspectivas de desencuentro entre las pro-pias posiciones sostenidas al interior del Gru-po Cairns.

Con respecto a la reducción sistemática de losaranceles, tema originario planteado por lospaíses alineados en el Grupo Cairns, en elmarco de las negociaciones multilaterales enel seno de la OMC se están planteando distin-tos mecanismos que atiendan dicho fin. Exis-ten distintos objetivos y proposiciones a ins-trumentar. La posición de la Unión Europea esque la reducción arancelaria sea progresiva talcomo plantea la denominada Fórmula Uruguayy de acuerdo a lo fijado en Doha, respondien-do así a las proposiciones del Grupo Cairns.Estados Unidos a la vanguardia, seguido porlos países integrantes del Grupo Cairns, sugie-ren una reducción de las rebajas arancelariassiguiendo la Fórmula Suiza, que es más drás-tica que la Fórmula Uruguay; y los EstadosUnidos agregan que no debe existir ningún ti-po de ventajas para los países del Sur.

La diferencia entre ambas propuestas es que lamayoría de los países integrantes del Grupo

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Cairns plantea que los países del Norte debendisminuir las tasas arancelarias a un máximo del25%, aplicando un coeficiente de reducción de25, de tal manera que aranceles de un 50% des-cenderían a 17.8% y aranceles del 25% se re-ducirían al 12.5%. Para los países del Sur, seplantea la existencia de tres tipos de reduccio-nes: aranceles iniciales de hasta 50% se reduci-rían hasta un 25%, entre 50- 250% serían redu-cidos en 50% y los superiores a 250% serían re-ducidos hasta un 125% siendo éste el tope má-ximo permitido. (Aileen Kwa, 2002)

Cabe destacar que los aranceles y las restriccio-nes a las importaciones son los únicos mediosefectivos de protección de la producción localque pueden disponer los países del Sur, ya queen la mayoría de los casos, los esmirriados pre-supuestos nacionales no tienen suficiente flexi-bilidad para destinar recursos para los subsidiosdomésticos a la producción agropecuaria.

La experiencia ha demostrado que no se lograráun desarrollo rural justo y sustentable, ni la di-namización de las economías campesinas, me-diante la liberalización del comercio de los ali-mentos. La posición dominante del Grupo Cairnsfavorece a los intereses de unos pocos actoresempresariales que avanzan en el control de lossistemas alimentarios a nivel mundial y en latransformación de los alimentos en mercancíascuyo único valor es el del mercado. Tanto en elSur como también en el Norte (ver artículos deAnuradha Mittal y CPE) la soberanía y seguridadalimentarias de la población y las culturas y es-pacios rurales se han visto afectados por losprocesos de liberalización comercial, ya que lospueblos pierden el derecho fundamental a defi-nir sus propias políticas y estrategias sustenta-bles de producción, distribución y consumo delos alimentos y de gestión participativa de losterritorios y recursos naturales.

La apertura total de los mercados agropecuariosimpulsa un modelo competitivo agroexportadorfavorable a las grandes corporaciones transna-cionales agropecuarias y agrava aún más losproblemas del sector agropecuario en los paísesdel Sur, provocando la concentración de la tie-rra, la desaparición de los pequeños productores(que no pueden competir en el mercado interna-cional) y del campesinado, poniendo en peligrola existencia de rubros agrícolas en cantidad ycalidad en los mercados internos a precios acce-sibles para el consumo de la mayoría de la po-blación. Es una propuesta de desarrollo asocia-da al crecimiento económico y a la concentra-ción de recursos naturales y de riquezas que re-

sulta insustentable a cualquier escala temporal,incluso la inmediata.

Los impactos del AsA ya son claramente visiblesen los países del Tercer Mundo que han vistocomprometida su soberanía y seguridad alimen-tarias y han sido escenario del creciente despo-blamiento de las zonas rurales. El AsA que res-ponde a los intereses de países y grupos econó-micos como los representados en el grupoCairns, no sólo no ha promovido un sistema decomercio más equitativo y transparente, sinoque por el contrario ha fomentado la concentra-ción de los recursos productivos, la devastaciónde las comunidades rurales, la intensificación einsustentabilidad de la producción agropecuariay la inseguridad alimentaria.

3. Impactos del Acuerdo Agrícola de la OMC

Tal como lo han planteado Via Campesina, Ami-gos de la Tierra Internacional, Focus on the Glo-bal South y otras organizaciones que luchan endefensa de la soberanía alimentaria y la agricul-tura campesina:

La apertura de los mercados del Sur impuestapor los procesos de liberalización comercial llevaa la ruina a los productores de alimentos que nologran competir con los productos subsidiadosde las grandes corporaciones alimentarias delNorte, y resulta entonces en un aumento en laimportación de alimentos que destruyen la pro-ducción nacional y atentan contra la soberaníaalimentaria. El modelo impone la homogeneiza-ción de los sistemas de producción y la especia-lización para poder competir, dejando de lado ladiversificación productiva, básica para la sobera-nía alimentaria.

La rebaja o eliminación de aranceles y la aper-tura de nuestros mercados nacionales -unilate-ral o como consecuencia del Acuerdo de Agricul-tura de la OMC u otros acuerdos de libre comer-cio, bilaterales, subregionales o regionales- aimportaciones agropecuarias a precios por de-bajo del costo de producción a nivel nacional (amenudo subsidiadas en origen) ha resultado enla quiebra y la expulsión del campo de un núme-ro creciente de los pequeños y medianos pro-ductores agropecuarios que normalmente abas-tecían al mercado interno, poniendo en serioriesgo la producción agropecuaria y la soberaníay seguridad alimentaria de cada una de nuestrasnaciones.

El AoA ha perpetuado un sistema de subsidiosque promueve la concentración de la tierra y

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otros recursos productivos y un sistema agrope-cuario contaminante y depredador, dependientede altos insumos externos y orientado hacia lasexportaciones del que sólo se benefician lasgrandes transnacionales agroquímicas y semille-ristas, los grandes procesadores agroalimenta-rios, las grandes cadenas de supermercados yuna minoría de los grandes productores de cadauno de nuestros países.

Mientras que los mercados del Sur se han abier-to, EE.UU y la U.E. siguen subsidiando fuerte-mente (tanto en dinero y créditos a las exporta-ciones como en combustibles baratos) a susagricultores, con la consecuencia de no sólo di-ficultar el acceso a estos mercados, sino bajar elprecio mundial de los productos agropecuarios yahogar con productos baratos los mercados queno cuentan con protección nacional. En lugar decombatirlo enérgicamente, el AoA ha perpetua-do la nociva práctica del dumping agroalimenta-rio --principalmente de excedentes altamentesubsidiados en el Norte, pero también en las re-laciones comerciales Sur-Norte y Sur-Sur— conconsecuencias sociales y económicas devasta-doras en cada uno de nuestros países.

Lo que se ha impuesto en la actualidad no esrealmente un mercado mundial de productosagropecuarios sino un intercambio de exceden-tes de producción entre grandes empresastransnacionales las cuales definen a su antojo elprecio mundial de los productos, pero a pesar deesos enormes excedentes en la producciónagropecuaria el hambre en el mundo continúacreciendo a la sombra del AoA, a la par de la de-sintegración de los sistemas productivos nacio-nales, base de la soberanía y seguridad alimen-taria de los pueblos en cada uno de nuestrospaíses;

La desregulación de los mercados promovidapor el AoA, el SPS y el TBT ha facilitado la ero-sión del principio de precaución en el intercam-bio de productos agroalimentarios y la invasiónde los mercados con semillas, raciones y pro-ductos alimentarios procesados cuyo origen soncultivos transgénicos o manipulados mediantetécnicas de ingeniería genética --potencialmen-te nocivos para la salud y devastadores de labiodiversidad agrícola y natural, creados por lasmismas empresas agroquímicas y semilleristasque impulsaron la tristemente célebre revolu-ción verde en la agricultura-- constituyendo unserio riesgo para la biodiversidad silvestre yagrícola claves para la seguridad alimentariamundial y potencialmente para la salud de losconsumidores y una grosera afrenta contra su

derecho a la información sobre el origen y con-tenidos de los productos de consumo y su dere-cho de elección.

La voz de los que padecen hambre, de los pe-queños y medianos productores, de los campe-sinos e indígenas y los productores familiares,de los trabajadores rurales y de la industriaagroalimentaria, de los consumidores y los eco-logistas no está representada en el Grupo Cairnsni en las negociaciones agrícolas de la OMC, alas que si tienen acceso privilegiado las grandesempresas semilleristas, agroquímicas y del sec-tor agroalimentario, así como las asociacionesde los grandes productores empresarialesagroexportadores de nuestros países.

4. Uruguay en el contexto internacional comopaís pecuario exportador

Desde la consolidación del país como Estado-na-ción en la primera mitad del siglo XIX y como le-gado del pasado histórico colonial, Uruguayirrumpe en el escenario comercial internacionalcomo país pecuario exportador.

A lo largo de los siglos XIX y XX la especializa-ción productiva pecuaria -basada en las clásicasventajas comparativas ofertadas por los recur-sos naturales y la incorporación tecnológica ne-cesaria para modernizar los sistemas de produc-ción- fue articulando al país a la división inter-nacional del trabajo como exportador de rubrosderivados mayoritariamente de la actividad ga-nadera.

La política oficial para el sector agropecuario na-cional, siempre de espaldas a las realidades so-ciales y de frente a un modelo exportador enfunción de los mercados internacionales, haagudizado las manifestaciones de la crisis es-tructural del sector en la última década. Laapuesta a un modelo agropecuario exportadorcon sistemas de producción especializados e im-plementado a gran escala, sustentado en el lati-fundio y con alto nivel de inversión en insumosquímicos, es la salida oficial propuesta.

4.1 Postura del gobierno uruguayo en el GrupoCairns y agricultura

Para el gobierno uruguayo, el problema centrales que históricamente la agricultura ha sido ex-cluida de las negociaciones multilaterales de co-mercio. Tres temas son los que deben debatirseen el seno de la OMC: el acceso a mercados, el

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subsidio a las exportaciones, y reducciones sig-nificativas en los apoyos económicos domésticosque provocan en forma indirecta y/ o directadistorsiones al libre comercio.

Con respecto al acceso a los mercados, Uruguaypropone una reducción significativa de los aran-celes y la equiparación del comercio de rubrosagropecuarios a los logros en reducción arance-laria en materia industrial logrados en la RondaUruguay del GATT. Al mismo tiempo, se impulsala reducción de cuotas de importación máximasy el aumento gradual de las mismas. Para ello,considera como estratégica la alianza con los Es-tados Unidos.

Se impulsa además la eliminación total de lossubsidios a las exportaciones y una drástica re-ducción de los apoyos financieros domésticosque recibe el sector agropecuario en los paísesdel Norte, que llegan a 1000 millones de dólaresdiarios, y que se entiende como indicador de lalógica irracional en el marco del neoliberalismoeconómico vigente a escala global.

Estas medidas apuntan a lograr un comerciomás eficiente y orientado al mercado para resol-ver los problemas que afectan a los exportado-res agrícolas eficientes. (Pérez del Castillo,2001). Resulta interesante destacar el conceptode producción agrícola eficiente que sustenta elembajador uruguayo ante la OMC, reduciendo lasalida para el sistema agropecuario sólo a lacompetitividad económica y en ningún momen-to destacando la importancia del mismo comosoporte productivo del país y garante de la se-guridad alimentaria.

La posición oficial del Uruguay, en materia depolíticas de comercio exterior, se puede caracte-rizar por su militancia activa a la interna delGrupo Cairns, y por el reclamo intransigente dela liberalización del comercio exterior a travésde la reducción arancelaria. Uruguay aparececomo uno de los aliados más serviciales en laspropuestas “manejadas hacia lo externo” deEEUU y la OCDE, sin embargo los resultados in-ternos y en el comercio exterior agropecuariohan sido negativos.

Para un país pecuario - agrícola exportador co-mo es el caso del Uruguay, el mantenimiento dela posición sobre el levantamiento de todo tipode trabas arancelarias y/o subsidios que afectenen forma directa o indirecta la comercializaciónde rubros del sector, podría estar traduciendolas siguientes intencionalidades políticas y eco-nómicas:

1) Incrementar las exportaciones y lograr ingre-sar en nuevos mercados.2) Intensificar los flujos comerciales existentesa modo de lograr saldos favorables en la balan-za comercial.3) Lograr una mejor competitividad y eficienciaen el mercado internacional.

Pero los resultado obtenidos indican que las in-tencionalidades políticas y económicas solo sonparte de una estructura discursiva y que en rea-lidad los objetivos perseguidos no se ajustan alas necesidades internas del país. En el gráfico 1se presenta la balanza comercial del país entre1997 y 2001, ilustrativa de la situación plantea-da anteriormente.

Gráfico 1. Comercio exterior agropecuario delUruguay en el período 1997-2001

Fuente: MGAP- DIEA. Anuarios 1998- 1999- 2000- 2001.

Existe una notoria tendencia a la disminución enlas exportaciones del sector agropecuario. Losprincipales rubros tradicionales de exportación -carnes, cuero y lana- han experimentado des-censos permanentes en los volúmenes exporta-dos.

En el periodo 1990 – 2000, las exportaciones delana descendieron de 220.010 a 48.095 tonela-das, mientras que los ingresos por este rubro enla balanza comercial decrecieron de 308 mil dó-lares a 146 mil dólares.

El renglón cárnico, clásico rubro de exportacióndel Uruguay, experimentó también un sensibledecaimiento en el comercio exterior, situándoselas exportaciones en 220.010 toneladas en 1990y en 183.044 toneladas en el 2001. Las divisasque ingresaron por este renglón descendieronde 275 millones de dólares a 240 millones dedólares para ese período. Los principales merca-

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dos de importación son el MERCOSUR, el NAF-TA, la Unión Europea e Israel. El volumen de lasexportaciones hacia estos mercados muestraademás una tendencia al descenso. Dentro delMERCOSUR, entre 1999- 2001 las exportacionesbajaron desde 43.619 toneladas a 25.934. Lasexportaciones a los países integrantes del NAF-TA también descendieron desde 43.404 tonela-das en 1999 a 37.300 toneladas en el 2001. Si-milar situación se presenta con las exportacio-nes hacia la Unión Europea, con un descenso de43.249 toneladas en 1999 a 37.430 toneladasen el 2001.

En los rubros de origen ganadero, Uruguay in-tenta afrontar la competencia en el mercado in-ternacional, de países pecuario exportadoresque integran el Grupo Cairns, con volúmenesexportables a gran escala, como el caso de Aus-tralia, Nueva Zelanda y Argentina principalmen-te. Sin embargo la escala de producción de Uru-guay lo condiciona a ocupar un espacio marginalen la dinámica estancada del mercado interna-cional de estos rubros.

El resultado final de las políticas tendientes a in-tensificar los flujos comerciales ha sido una im-portante disminución de los saldos favorables enla balanza comercial.

Los siguientes cuadros presentan los detalles delo ocurrido en el período. Los productos forestales se presentan en metroscúbicos

4.2 Posición de la ARU ante la crisis del sectoragropecuario

La Asociación Rural del Uruguay, con 131 añosde existencia, agrupa al conjunto de grandesproductores agropecuarios del país y que confor-man la oligarquía terrateniente vinculada al po-der político uruguayo y que como institución hasostenido el modelo agro exportador que ha ca-racterizado al país.

Para la ARU, la solución a los problemas estruc-turales del sector obviamente coincide con la po-sición oficial del Uruguay ante la OMC. Al respec-to sostienen “... debemos adecuar nuestras em-presas e instituciones a un mercado mundialcompetitivo y con un ritmo de cambio vertigino-so (...) Extrememos por lo tanto, las accionesconjuntas entre el sector privado y el gobierno,para trabajar en los distintos foros en la búsque-da del objetivo de lograr un comercio internacio-nal sin distorsiones”. (ARU, 2000)

Para el logro de la liberalización de la comercia-lización y apertura de los mercados agrícolas,consideran como centrales los ejes definidos porel gobierno uruguayo para impulsar las negocia-ciones multilaterales en el marco de la OMC.

Sin embargo,”... planteamos y reclamamos algobierno, pragmatismo en las medidas a tomarpara proteger a nuestros productores que sonconstantemente agredidos por la importación deproductos provenientes de países que subsidiancon cientos de millones de dólares. (...) pedimosque se apliquen las medidas anti dumping quecorrespondan y se consoliden los sistemas de so-lución de controversias que son fundamentalespara países de pequeñas economías como lanuestra”. (ARU, 2000)

Se hace evidentemente notoria la contradiccióndiscursiva entre el modelo neoliberal a ultranzapropuesto como marco para regir los intercam-bios comerciales de los rubros agropecuarios ylas consecuencias de este modelo de aperturatotal de los mercados para el sector agropecua-rio uruguayo aún para el que es especializado ya gran escala.

4.3 Efectos de la liberalización en el sector agro-pecuario uruguayoEl Uruguay está condicionado desde su creacióncomo país, e incluso desde antes, como un es-pacio agro exportador. Las alternativas propues-tas sobre la base de la idea central de desarro-llo de un país industrial en un modelo capitalis-ta moderno, han fracasado. La propuesta de unmodelo de “país de servicios y plaza financiera”resultó también un gran fracaso.

El modelo económico vigente, agroexportadorde rubros estancados, globalizado (con referen-cia a la demanda global), implica producir losbienes que se le han asignado al Uruguay en ladivisión mundial del trabajo, la apertura de laeconomía para facilitar el comercio y disminuirlos costos internos de producción para ser com-petitivos, es decir disminuir el costo social. Conaplicación agresiva a partir de los años 80, estemodelo abierto al mercado del mundo globaliza-do genera una dependencia fuerte y directa conlas oscilaciones financieras internacionales.

El MERCOSUR se convirtió durante la década de1990 en una trampa, con discurso regional y na-cionalista, que oficia en beneficio de las empre-sas regionales (la mayoría de las mayores em-presas de la región son transnacionales con ori-gen en países del Norte), pero que constituye en

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Exportaciones de productos seleccionados de origen agropecuario

2001 2000 1999 1998 1997Producto Miles de Porcentaje Miles de Porcentaje Miles de Porcentaje Miles de Porcentaje

dólares del total dólares del total dólares del total dólares del total

Cueros 275,168 13.4 264.994 11.5 223.403 10 254.561 9.2Productos agrícolas 235,351 11.4 216.388 9.4 290.708 13 370.024 13.4Carne bovina 217,007 10.5 369.090 16.1 342.293 15.3 411.176 14.9Lanas 146,077 7.1 128.953 5.6 125.626 5.6 158.256 5.7Productos lácteos 128,656 6.2 124.673 5.4 156.481 7 181.291 6.5Productos pesqueros 112,228 5.4 120.242 5.2 112.354 5 103.114 3.7Productos forestales 106,219 5.2 108.990 4.7 97.361 4.3 74.116 2.7Frutas cítricas 52,322 2.5 30.839 1.3 50.752 2.3 56.365 2Carne ovina 23,101 1.1 32.581 1.4 26.351 1.2 33.864 1.2Miel 9,566 0.5 3.047 0.1 10.656 0.5 6.690 0.2Ovinos en pie 5,187 0.3 7.058 0.3 6.896 0.3 14.769 0.5Vino 6,138 0.3 6.758 0.3 6.155 0.3 2.784 0.1Bovinos en pie 3,899 0.2 13.491 0.6 12.606 0.6 34.517 1.2Frutas no cítricas 3,123 0.2 3.515 0.2 3.841 0.2 4.964 0.2Subtotal 1,324,502 64.3 1430.787 62.4 1465.847 65.5 1707.279 61.7Otros no agropecuarios 735,889 35.7 863.770 37.6 770.951 34.5 1061.458 38.3TOTAL EXPORTACIONES 2,060,391 100.0 2294.557 100 2236.798 100 2768.737 100

Fuente: MGAP-DIEA Anuarios 1998, 1999, 2000, 2001, 2002

Importaciones de productos seleccionados de origen agropecuario

2001 2000 1999 1998 1997Producto Miles de Porcentaje Miles de Porcentaje Miles de Porcentaje Miles de Porcentaje

dólares del total dólares del total dólares del total dólares del total

Carnes 18.040 0.6 15.902 0.5 14.925 0.5 32.420 0.8Pro. Agrícolas 24.532 0.8 49.461 1.4 17.887 0.5 33.617 0.9Frutas fresas 14.694 0.5 14.351 0.4 14.504 0.4 17.703 0.5Vinos 5.805 0.2 7.261 0.2 7.432 0.2 8.573 0.2Papas 4.339 0.1 6.653 0.2 2.084 0.1 4.052 0.1Hortalizas 6.622 0.2 9.313 0.3 7.394 0.2 7.082 0.2Pro. Pesqueros 16.785 0.5 12.366 0.4 14.108 0.4Subtotal 90.817 2.9 115.307 3.4 78.334 2.3 103.447 2.7Prod Forestales 92.265 3.0 81.274 2.3 78.385 2.3 84.709 2.2Otros 2877.761 94.1 3269.228 94.3 3214.159 95.4 3619.995 95.1TOTAL IMPORTACIONES 3060.843 100.0 3465.809 100.0 3370.878 100.0 3808.151 100.0

Fuente: MGAP-DIEA Anuarios 1998, 1999, 2000, 2001, 2002

EXPORTACIONES DE LOS PRINCIPALES RUBROS 1990 - 20011990 1991 1992 1993 1994 1995

Tons Miles U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$SCarnes 220.010 274.754 133.104 189.769 137.094 196.933 120.359 174.887Lana 114.056 308.176 112.706 249.532 109.603 266.750 103.942 217.755Cuero 224.016 199.725Lácteos 62.469 74.274 56.680 81.177MielArroz 287.301 102.010 266.825 115.813 324.600 105.168 501.983 150.057Cítricos 69.194 23.343 78.101 29.419 108.303 40.819 114.303 39.833Forestales (MB) 144.320 7.346 87.987 3.396Forestales (MA)

1996 1997 1998 1999 2000 2001Tons Miles U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S

Carnes 227.993 332.188 287.371 417.033 277.829 445.040 260.013 368.644Lana 100.853 281.373 94.473 264.928 63.274 158.256 67.740 125.626Cuero 281.991 280.527 254.561 223.403Lácteos 143.503 140.862 181.291 156.481Miel 9.822 12.360 6.690 10.656Arroz 642.289 228.537 684.545 255.283 686.668 273.446 740.597 195.769Cítricos 116.585 54.322 123.388 54.283 130.481 119.917Forestales (MB) 510.306 27.557 690.165 34.385 632.295 31.568 711.318 35.712Forestales (MA) 103.441 7.802 64.551 7.868 56.649 9.051 159.057 10.060

Fuente: MGAP-DIEA Anuarios 1998, 1999, 2000, 2001, 2002Los productos forestales se presentan en metros cúbico

IMPORTACIONES DE LOS PRINCIPALES RUBROS 1990 - 20011990 1991 1992 1993 1994 1995Tons Miles U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S

Carne Suina 587 794 900 1199 716 1729 3191 5690Agrícolas 14727 46855 29027Frutas frescas 7 7255 7782 8822Hortalizas 2774 3760 4622Madera Aserrada 5597 6641

1996 1997 1998 1999 2000 2001Tons Miles U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S

Carne Suina 5298 10639 5946 13512 5590 12430 8497 12899Agrícolas 41301 33559 33617 17887Frutas frescas 18942 20182 17703 14504Hortalizas 5453 6121 7082 7394Madera Aserrada 7300 14146 14685 12396Fuente: MGAP-DIEA Anuarios 1998, 1999, 2000, 2001, 2002

Page 41: Introducción - REDES

definitiva una cómoda puerta de entrada paralas empresas multinacionales con la exclusiónde las nacionales.

El análisis de la actual coyuntura agraria uru-guaya muestra la gravedad y profundidad de lacrisis, donde los establecimientos de todos lostamaños y orientaciones productivas han que-dado en una situación de generar ingresos muyinferiores a los costos de producción y esto su-cede en un país donde el ochenta por ciento delas exportaciones tienen origen agropecuario.Este panorama económico es aún más grave porsus repercusiones en los aspectos sociales.

4.4. El agro en crisis: desaparición de pequeñosproductores y concentración de la tierra

Entre 1980 y 2002 se presenta un especial di-namismo en los procesos de degradación delsector agropecuario uruguayo, que se puedencaracterizar por la desaparición de pequeñosproductores, migración del campo a la ciudad yla consolidación de una nueva ruralidad, con-centración de la tierra, asalarización de la pobla-ción rural y especialización productiva. Para ca-si todas las producciones del sector agropecua-rio, se verifica en el Uruguay un proceso neoli-beral globalizador. Iniciado en las épocas de ladictadura militar (1973 -1985) se extiende has-ta hoy, con alguna variación de forma, pero node contenido y se ha caracterizado por la des-protección de los sectores del agro vinculados alconsumo interno (azúcar, papa, trigo, etc.) y losincentivos para favorecer el desarrollo de otros(forestal, arroz y citrícola) orientados a la ex-portación.

Las diversas producciones agropecuarias y susdistintos niveles de industrialización fueronafectados en forma diferencial. Como conse-cuencia, en los últimos quince años todas lasproducciones que no desaparecieron, mostraronun aumento importante de producción y pro-ductividad, en la acepción que para éstos térmi-nos utiliza la economía neoclásica, y por lo tan-to, no contabilizando los costos de la degrada-ción y contaminación del medio ambiente, de ladegradación de las instituciones (cooperativas,sindicatos, etc.) y también del medio social (in-terior urbano y rural).

La desaparición de productores pequeños es laconstante en todos los rubros productivos, sien-do responsabilidad de los equipos de gobiernoque han administrado el Estado uruguayo en losúltimos 30 años. La aplicación de tecnología con

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entaje Miles de Porcentajeotal dólares del total

280.527 10.3416.523 15.3384.249 14.1264.928 9.7140.862 5.292.466 3.475.682 2.854.242 232.784 1.2

10.621 0.42.45 0.126.207 12.406 0.11784.852 65.4944.669 34.62729.521 100

entaje Miles de Porcentajeotal dólares del total

13.512 0.433.559 0.920.182 0.510.537 0.34.917 0.16121.000 0.2

88.828 2.480.000 2.23547.122 95.4

0 3716.020 100.0

U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S887 167.370 244.118 153.362 252.572755 101.134 229.630 75.080 241.026725 231.520 254.26777 105.556 108.928

4.629 6.926057 417.375 151.345 486.122 163.88933 141.133 54.012 118.517 50.9816 215.033 7.923 467.013 25.001

36.458 5.511

U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S644 293.596 401.671 183.044 240.108626 71.267 128.953 48.095 146.077403 264.994 275.168481 124.673 128.65656 3.047 9.566769 741.375 164.991 819.433 167.872

73.374 30.839 52.32212 845.209 40.335 911.591 41.52460 135.208 7.694 58.240 7.011

U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S4354 1739 3974 8605

7 54901 2930315522 165004332 59499170 9552

U$S Tons Miles U$S Tons Miles U$S9 3877 13367 154567 46859 218854 14135 14590

8398 66166 9300 10289

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mayor intensidad de uso de factores productivosconduce a una mayor especialización de las ex-plotaciones, que tienden a organizarse en gran-des empresas, con un solo rubro de producción.La aplicación de tecnologías inspiradas en la"Revolución Verde" se realiza con una lógica ex-cluyente que tiende a marginalizar otras opcio-nes de producción.

(*) El censo del año 2000 registra un total de 57.131 explo-taciones de las cuales 5.020 son de carácter no comercial yse asocian a zonas contiguas a la ciudad, por lo que no sonconsideradas en los datos del cuadro 1. Fuente: MGAP-DIEA, Censo General Agropecuario 2000.

Uruguay es un país en el que el 90 % de la po-blación vive en localidades urbanas. Pero la ba-se económica del país es la agropecuaria, si seconsidera que el 85% de las exportaciones sonproductos originados en ese sector. El 10 % delPBI lo aporta el sector agropecuario y la PEA ru-ral es el 11% de la PEA total. La aplicación sis-temática de una política agropecuaria de orien-tación liberal, en el periodo de referencia, condi-ciona la situación actual del sector, provocandoprincipalmente:

- Despoblamiento del campo, que según los ín-dices de población y partiendo de la situación de1980, señalan que migraron del campo casi190.000 personas (INE, 1975, 1985, 1996);- Pérdida de puestos de trabajo; en el período1980 – 2000 se perdieron unos 80.000 puestosde trabajo directos en el campo (DIEA, 2000);- Pérdida de productores; en el periodo 1980 –

2000 desaparecieron 16.000 (DIEA, 2000); - Concentración de la tierra; más del 50% de lasuperficie agropecuaria total del país está ocu-pada por establecimientos de más de 1000 hec-táreas (DIEA, 2000);- Degradación de los recursos; el 35% de lastierras agropecuarias presentan niveles severoso moderados de erosión de tierras (MGAP,1983); y- Endeudamiento del sector y extranjerización

de la tierra; los últimos informes refieren a unporcentaje de entre un 13 y 17 % de la superfi-cie total agropecuaria en propiedad de extranje-ros (DIEA, 2000).

5. A modo de síntesis

El actual proceso de globalización se caracterizapor presentar un Norte proteccionista con un Es-tado fuerte que desarrolla e integra políticas in-tervencionistas para ajustar los desequilibriosdel mercado. El Sur aperturista, con un Estadodebilitado que deja librado el proceso económi-co a las iniciativas de los empresarios

privados locales pero también y fundamental-mente a empresas transnacionales (Elías,2003).

Uruguay, pequeño país agroexportador inte-grante del Grupo Cairns, impulsa como políticainterna e internacional la eliminación total de losaranceles impuestos a las importaciones de ru-bros agropecuarios, el acceso libre a los merca-dos, eliminación de “todos los subsidios a laagricultura” para de esta manera generar un es-cenario internacional favorable a la libre circula-ción de productos originados en el sector prima-rio de la economía. En Uruguay la paradoja esque siendo un país agroexportador neto, lasconsecuencias que estas políticas están tenien-do son la agudización de la crisis económica, po-lítica y social.

De esta forma, el espacio agrario uruguayo seha tornado progresivamente especializado ymantiene un número reducido de rubros de pro-ducción primaria destinado fundamentalmente ala exportación, constituyendo un sector minori-tario de muy alta productividad, que se articulacon un sector extensivo que mantiene sus nive-les de ingreso por la acumulación de tierras.

Los equipos de gobierno que se han sucedido en

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Cuadro 1. Evolución de los establecimientos rurales en UruguayCensos1980 1990 2000

N° de explotaciones 68.362 54.816 52.111(*)Superficie total (miles de hectáreas) 16.025 15.804 16.420Población rural 264.216 213.367 189.838N° de trabajadores 159.446 140.430 157.009Hectáreas por establecimiento 234 288 315Personas residentes por establecimiento 3,86 3,89 3,6Hectáreas por persona 61 74 86Trabajadores permanentes por establecimiento 2,33 2,56 3.01Hectáreas por trabajador 101 113 105

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Uruguay desde la década de 1970 (dictadura ydemocracia liberal) han intentado reforzar cons-tantemente el modelo agroexportador neolibe-ral. En lo interno, insisten en que la participacióndel Estado genera más problemas que solucio-nes y han adoptando una política de privatiza-ción, aún desconociendo los límites impuestos almodelo desde la acción de la sociedad civil me-diante la democracia directa.

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1. Apertura, productividad, exclusión y crisis ali-mentaria en el agro uruguayo

El énfasis puesto en los últimos 30 años por elmodelo económico neoliberal en el incrementode las exportaciones tradicionales y no tradicio-nales y unido a la integración regional a travésdel Mercosur -en el marco de la reestructuraciónde mercados internacionales- ha provocadohondos cambios en el agro uruguayo y genera-do una de las crisis mayores de la historia de lasociedad uruguaya.

El sector agropecuario ha tenido y tiene un pa-pel estratégico en la evolución de la vida econó-mica y social del país: contribuye con el 9% delPBI, aporta en gran parte de los alimentos parala población, las materias primas para la activi-dad agroindustrial y participa en una muy altaproporción, cerca del 80%, en las exportacionesdel país. Los cambios que se han operado en elsector reafirman el papel agrario exportador delpaís, en un proceso de "reprimerización" en lasnuevas coordenadas de la división internacionaldel trabajo.

Sobre una matriz ganadera extensiva, basadaen la pradera natural, que continúa siendo la ac-tividad agropecuaria dominante, pero que ya nocapta la renta diferencial, que hasta la décadadel 50 constituyó la base de todo el proceso deacumulación, se superponen "islas" de otras ac-tividades agroindustriales.

La apertura económica al mundo, con el objeti-vo de promover la competencia y lograr econo-mías de escala en las actividades en que el paístenga “ventajas comparativas y competitivas”ha provocando el desarrollo de algunos rubrosy complejos agroindustriales con capacidad ex-portadora, principalmente citrus, arroz, lácteosy forestación Esta corriente exportadora ha teni-do como destino principal los países del MERCO-

SUR, y en menor medida los países europeos.Rubros y complejos “nuevos” hoy en crisis, quejunto con los rubros tradicionales de exporta-ción, tienen en común, la tendencia a la baja delos precios en los mercados internacionales, lasdificultades propias de competencia desigual enlos mercados internacionales y los importantesniveles de endeudamiento interno.

Las transformaciones ocurridas en la formaciónsocial uruguaya no han afectado por igual a lasdistintas clases sociales. En el agro la tendenciaha sido, en forma principal, a profundizar las dosclases básicas del capitalismo agrario, empresa-rios y asalariados rurales, y simultáneamente ala desaparición de un importante sector de agri-cultores familares. Esta “modernización” en elagro de algunos sectores productivos, con ma-yor concentración de capital y de mano de obra,sobre una estructura compleja preexistente pre-dominantemente ganadera extensiva, no ha lo-grado homogeneizarlo, persistiendo un impor-tante sector de agricultura y ganadería familiardiferenciada por la capacidad de resistencia alas políticas impulsadas.

Lo más significativo de este proceso ha sido queel aumento de la productividad en casi todos losrubros, no ha contribuido a resolver los proble-mas de empleo, ni de empleo con ingresos sufi-cientes, ni de alimentación, para gran parte dela población rural. Incremento de la productivi-dad y de la pobreza en el agro son las dos carasde esta "modernización" de fin de siglo.

En el país el acceso a la tierra y otros medios deproducción registra históricamente altos nivelesde concentración. Las políticas liberalizadorashan profundizado este proceso. Entre 1980 y 2000 desaparecieron más del20% de los predios, de los cuales cerca del 75%corresponden al estrato de 1 a 49 hectáreas. Loscensos de población más recientes revelan el

sección/3

Uruguay: la OMC y los caminos de la crisis agrícola

Federico García y Carmen Améndola

Redes Amigos de la tierra, Uruguay

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fuerte despoblamiento rural. La población ruraldel país pasa de representar el 17% de la pobla-ción total en 1975 a un 11% en 1996. En sínte-sis, una "campaña" que ha sido históricamentedespoblada de hombres y poblada de ganado,situación que las actuales políticas continúanprofundizado.

Analizaremos a continuación, en el apartadodos, cómo desde la creación de la OMC y de laparticipación de Uruguay en el grupo CAIRNS elpaís ha transitado hacia una mayor dependenciae inseguridad alimentaria para toda la poblacióny en particular para los trabajadores del campo. Posteriormente, presentamos brevemente, en elapartado tres, dos estudios de caso de la agri-cultura uruguaya, que demuestran y ejemplifi-can el impacto de dichas políticas tanto en unrubro netamente de exportación como es elarroz con unidades de producción empresaria-les, como en el caso de la horticultura en la queel destino principal de sus productos es el mer-cado interno, presentando los casos de la pro-ducción de poroto y de ajo. En ambos casos elproceso ha llevado a la concentración de los re-cursos de producción, principalmente la tierra, ya la mayor expulsión tanto de pequeños agricul-tores familiares hortícolas como del mediano ypequeño empresario arrocero nacional.

2. La situación de Uruguay

La posición de Uruguay y los países que integranel Grupo de Cairns frente a los niveles de pro-tección que se aplican a los productos agrícolas,ha sido solicitar que se reduzcan los niveles deprotección y se libere el comercio. Esta propues-ta parte del supuesto que frente a una situaciónde libre comercio la asignación de los recursosserá más justa y equitativa. En el caso de Uru-guay, la acción tomada por el Estado ha sido lade liberar el comercio agrícola y no agrícola, elsector servicios y financiero y adecuarse a lasexigencias de la OMC y los países desarrolladosrespecto a los derechos de propiedad intelectualy patentes, en forma progresiva. Veamos breve-mente como ha operado para Uruguay este fal-so supuesto de ¨comercio agrícola justo y equi-tativo¨ bajo las reglas del comercio internacio-nal de mercancías.Son muchos los factores que explican la evolu-ción del comercio, distinguiéndose factores in-ternos y externos. Debemos considerar que laevolución del comercio exterior uruguayo en losaños 90 y lo que va del 2000 está determinadoen gran medida por la entrada en vigor del MER-COSUR, el ingreso a la OMC, el comercio conotros países y por las condiciones impuestas por

la política económica doméstica. La política económica que aplica el país es neo-liberal y aperturista, apuntando a un modelo depaís agro-exportador. Esto determina que enUruguay los resultados económicos y socialesdependen, más de la estrategia de inserción in-ternacional que han desarrollado sus gobiernosque de las políticas de desarrollo interno. Estaestrategia tiene su base en la apertura de laeconomía, fomentando el desarrollo de merca-dos externos como forma de colocar los exce-dentes de producción. Para ello Uruguay integrala OMC, es miembro del Grupo de Cairns y for-ma parte del MERCOSUR. Esta política económica llevada adelante por elpaís comienza en la década del 70, cuando sedeja de lado el modelo de protección de la pro-ducción nacional y se abre la economía. Es unproceso que ha llevado años, y que en la déca-da del 90 se consolida en el acuerdo regional delibre comercio que da lugar al MERCOSUR. Laglobalización de la economía ha sido tomada co-mo bandera por parte de los distintos gobiernos,explicando la línea económica seguida. El mode-lo no es distinto al seguido por el resto de Lati-noamérica. Apertura de los mercados, ingresode productos importados sustitutos de los pro-ducidos internamente, endeudamiento externopara afrontar el déficit en la balanza comercial,por lo tanto necesidad de recursos económicospara afrontar los compromisos generados, sólobuscados con excedentes agropecuarios comer-cializados en el exterior. La mayor parte de lasexportaciones de origen agrícola del país son pro-ductos poco diferenciados -commodities--; losprecios de dichos bienes han tendido histórica-mente a la baja en los mercados internacionales.El proceso estuvo asociado a una política econó-mica que durante los 90 hizo hincapié en el con-trol de la inflación, vía manejo del tipo de cambio,que generó un retraso cambiario. Este modelosimplificado ha generado una espiral de mayordependencia de las grandes potencias económi-cas, de mayor ingerencia del capital transnacio-nal, sumiendo al país y a la región en una crisiseconómica, social y ambiental que es de las másgrandes de su historia. La integración regional determina que el procesode apertura tenga dos puntas: una es la elimina-ción de barreras al comercio regional, la otra esla reducción gradual de las barreras arancelariasde la región con el resto del mundo. A modo deejemplo, en el período 1989 a 1996 se consignaen un informe de la economía del Uruguay , queel arancel externo promedio del MERCOSUR se si-tuaba en torno a 29% en 1989, mientras que en1996 se situaba en torno a 11,4%. Esto muestrauna reducción de más de 60%. Téngase presen-

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te que el compromiso de la Ronda Uruguay parapaíses subdesarrollados era reducir los aranceles24% en 10 años. El mismo informe determinaque las importaciones desde el resto del mundohacia el MERCOSUR crecieron un 20% acumulati-vo anual, pasando de 30 mil millones de dólaresen 1991 a más de U$S 66 mil millones en 1996.En tanto las exportaciones desde el bloque haciaterceros países solamente crecieron un 11%anual. Por lo que el déficit de la balanza comer-cial del bloque aumentó un 9% acumulativo anualen ese período de tiempo. La economía uruguaya ha recorrido un camino si-milar al MERCOSUR en su conjunto, ya que la ba-lanza comercial del país tiene un saldo negativodesde 1991, año de inicio del acuerdo regional,que ha significado que en el período 1991-2001el déficit generado haya sido de casi U$S 9 milmillones. Como dato comparativo, la deuda ex-terna bruta del Uruguay ascendía a U$S 8,9 milmillones al final del año 2001. Esta situación y elresto de la política económica llevada adelantepor el país afectaron al sector exportador quitán-dole competitividad y sobre todo generando ladesaparición de productores de tipo familiar, asícomo pérdida de puestos de trabajo en el mediorural.

A continuación presentamos -como ya mencio-namos- dos estudios de caso de la agriculturauruguaya, que demuestran y ejemplifican el im-pacto de dichas políticas: la producción de poro-to y ajo de los pequeños agricultores hortícolaspara el mercado interno y el caso de la produc-ción de arroz para la exportación y el impacto enlos medianos empresarios agrícolas.3. El impacto de las políticas neoliberales en lahorticultura y el complejo arrocero uruguayo3.1 La resistencia de los pequeños agricultoresfamiliares de poroto blanco en Uruguay (*)

Desde la década del 80 el cultivo de poroto“manteca blanco” –que compone la canastaalimentaria básica de invierno de los uruguayos-comienza a descender ante la baja de precioprovocada por las importaciones. Solamente ungrupo de pequeños agricultores familiares hamantenido el cultivo hasta hoy. En los últimosaños las importaciones -bajo el paraguas de laspolíticas comerciales neoliberales- han invadidotodo el mercado local de alimentos, propendien-do a la descomposición de la pequeña produc-ción familiar, entre ellos a un grupo de muy pe-queños agricultores que con trabajo familiar tie-ne entre su “canasta” de cultivos, el poroto demanteca. Esta comunidad resiste la entrada deeste producto al país, y lucha por mantener elcultivo abasteciendo el mercado nacional y con-

servar sus variedades adaptadas localmentedespués de más de un siglo de cultivo en el país.

El poroto de manteca (Phaseolus lunatus) escultivado por pequeños agricultores familiareshortícolas en las inmediaciones del poblado deSanta Rosa, del departamento de Canelones, alsur de Uruguay. Su ubicación responde a que seencuentran próximos a la ciudad de Montevideo,principal centro poblado y de consumo del país,y que concentra a la mitad de la población total.En términos generales y a modo de estableceruna caracterización de la producción hortícoladel Uruguay, hay que señalar que del total de losproductores el 99% son de tipo familiar. A suvez, la horticultura no llega a controlar siquierael 1% de la tierra disponible para la agriculturadel país. Como complemento a esta caracteriza-ción es necesario indicar que el rol de la agricul-tura familiar ha cambiado en el curso del deve-nir histórico según el proceso de acumulacióncapitalista. En los primeros cincuenta años delsiglo veinte su papel fue producir alimentos ba-ratos para el mercado interno, acompasando elproceso de urbanización primero y el de indus-trialización por sustitución de importacionesdespués. Estos pequeños agricultores, si biensiempre han producido alimentos para su auto-consumo, fundamentalmente han estando his-tóricamente muy insertos en el mercado local ynacional. Cuando en las últimas décadas cambia la políti-ca económica y se impulsa un modelo de acu-mulación “hacia afuera” a través de políticasneoliberales, su papel ya no es el mismo, pues-to que despreciando la producción para el mer-cado interno se favorece la importación de ali-mentos.Este nuevo rol de la agricultura familiar conducea la misma a un severo proceso de abandono yde descomposición -en un proceso de disminu-ción de predios principalmente de menos de 50hectáreas y concentración de la tierra en empre-sas de más de 1000 hectáreas- que pone en ja-que la independencia y seguridad alimentariadel país, junto a la pérdida de biodiversidad cul-tivada (ver Gráfico 1). Esta situación correspon-de a la producción de poroto pero también a unaserie de rubros que no son considerados porparte del Estado como pasibles de ser produci-dos en forma competitiva. Los ejemplos másclaros pueden ser la producción de maní, de len-tejas, ajo, azúcar de caña en el norte del país yde otros rubros hortícolas y frutícolas. En estemarco el único rubro subsidiado es la foresta-ción, plantaciones principalmente de eucaliptusque realizan grandes empresas extranjeras, en-tre ellas la empresa Shell.

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Gráfico 1: Evolución del número de estableci-mientos agropecuarios en Uruguay

Fuente: Gómez, 1998 (en base a Censos Gene-rales Agropecuarios-MGAP).

Las familias productoras de poroto de Canelonesse encuentran afincadas en esta zona desde fi-nes del siglo diecinueve; desde entonces el cul-tivo ha pasado a través de la tradición familiarde generación en generación. Este hecho tienecomo resultado la configuración de una identi-dad cultural y el sustento socio-económico deuna comunidad rural; la que, por intermedio deun conjunto de prácticas de manejo de varieda-des locales de semillas de poroto, se constituyeen un agente clave en la conservación de la bio-diversidad.

El rol del cultivo del poroto en las unidades deproducción familiarLa información nacional acerca de cómo se tra-baja el cultivo de poroto es escasa y antigua. Sibien hubo cierto interés por parte de la Facultadde Agronomía y el Instituto Nacional de Investi-gaciones Agropecuarias entre los años 1986 y1989, el mismo se perdió totalmente al consta-tarse la fuerte reducción del área sembrada añoa año.Los márgenes actuales son muy reducidos porefecto de la disminución del precio. En palabrasdel Ingeniero Agrónomo (que trabaja con estosproductores) consultado: “un kilo de poroto eraequivalente a un kilo de carne y a un dólar. Pa-ra tener una idea, la carne barata está a 30 pe-sos, el dólar a 17 pesos, y un kilo de poroto es-tá a 12 pesos en el mercado”.

A pesar de esto y las consecuencias que se ge-neran, los mencionados productores lo siguenplantando debido a que se adapta muy bien asus suelos pobres y forma de producir, requierede muy poco capital y proporciona subproductospara alimentación animal. Es decir, que hasta elmomento el poroto ha sido un cultivo esencialen la sustentabilidad del sistema productivo.

Los suelos en los cuales se viene realizando es-te cultivo se han venido sometiendo a agricultu-ra intensa en la ausencia casi total de rotacio-nes, en parte debido al manejo tradicional y enparte a que la reducida área de propiedad se losimpide. Por lo que luego de casi 100 años decultivos la capa arable de los mismos ronda los20 cm, y es justamente en estos primeros 20cm que el poroto de manteca concentra el 80 %de sus raíces, hecho que lo constituye en unaespecie ideal para ser cultivada en ellos. Parale-lamente, por ser una leguminosa, mejora laspropiedades físico-químicas de los suelos, hechoque no ocurre con los demás cultivos que po-seen tradición en la zona.

Esto se suma a que es un cultivo que requierede muy poca inversión. Con buenas medidaspreventivas, principalmente en lo que refiere aselección y almacenamiento de las semillas, elúnico “capital” necesario es un animal, general-mente un buey, las herramientas y por supues-to el factor trabajo. Los subproductos que se ob-tienen son de gran utilidad en el sistema. Losgranos manchados que no pueden ser comercia-lizados se destinan a la alimentación de cerdos,y los fardos que se obtienen al retirar las plan-tas durante la cosecha sirven para alimentar losbueyes y caballos. Como indica un productor,“los granos manchados se le daban a los chan-chos, y la rama (...) se aprovechaba como forra-je; era buen forraje”. Por otra parte la compra oinversión en semillas no es necesaria, ya queparte de la cosecha es seleccionada por métodovisual para ser utilizada como semilla al año si-guiente. Toda la producción nacional se basa enel uso de poblaciones locales adaptadas al am-biente, que se obtuvieron en cada predio trasvarias generaciones de selección. En este proce-so participaban todos puesto que “la familia loclasificaba y apartaba, el trabajo del invierno eraese: arrancabas de mañana y después de tarde,hasta las doce de la noche a veces. Y en esto seestaba entre dos y tres meses siempre” .

Entonces el poroto de manteca es un cultivoque, apoyándose en el uso de variedades loca-les y con el trabajo como principal recurso, seadapta muy bien a la forma de producir de es-tos pequeños productores familiares. La drásti-ca reducción de área y de productores que sepuede observar es consecuencia de todos losfactores antes mencionados, pero principalmen-te por la disminución que el precio de este pro-ducto ha presentado por los crecientes volúme-nes importados (ver Cuadro 1).

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Cuadro 1: Evolución de la superficie sembrada ynúmero de explotaciones que cultivan poroto enel Uruguay en los últimos 20 años

Fuente: Censos Generales Agropecuarios-MGAP(1980, 1990 y 2000)

El proceso socioeconómico de los últimos 30años y su impacto en la horticulturaEn los últimos treinta años se asiste a nivelmundial a un proceso de transformación socioe-conómica sin precedentes que se encuentra sig-nado por lo que se ha dado en llamar “globaliza-ción”. El proceso de globalización describe la expan-sión de las relaciones capitalistas de “mercado”,es decir, la creciente mercantilización de nume-rosas esferas de la actividad económica, social ycultural que anteriormente no estaban incorpo-radas a él. A su vez, refiere también a procesosde integración de las diversas partes de la eco-nomía del mundo en un “mercado mundial” quecomprende patrones de producción y consumo,mercado de factores de producción, y la orques-tación de una organización cada vez más trans-nacional de la producción mundial.Es decir, que el proceso de constitución y conso-lidación de la globalización responde a una nue-va etapa en la evolución del sistema capitalistamundial que tiene por agente fundamental a lasempresas transnacionales (Teubal, 2001).Muchos de los fenómenos que se agudizaron enlas últimas décadas en América Latina, y en par-ticular en Uruguay, son un reflejo de la intensi-ficación del dominio del capital sobre el agro enel marco de un proceso capitalista globalizado.Esta intensificación del dominio del capital se vioalentado por la articulación de dos procesoscombinados entre sí: la implementación de polí-ticas neoliberales y la “modernización” del agroa través de la “Revolución Verde”. Las políticas neoliberales en el agro implican bá-sicamente procesos de desregulación y de des-protección que tienen significados diferentes pa-ra los distintos sub-sectores. Estas políticas apli-cadas (principalmente de apertura comercial, deajuste fiscal y de anclaje cambiario, impulsadospor la OMC y los organismos financieros interna-cionales) tienen como consecuencia dos proce-sos correlacionados que son la creciente con-centración de la distribución de la tierra (refor-zando la extensividad como forma de produc-ción ganadera), y la migración de pequeños pro-

ductores del campo a los centros poblados. A suvez la “Revolución Verde”, difundida y promocio-nada por los grandes centros de poder mundial,acentúa las consecuencias mencionadas, de for-ma tal que quienes logran incorporar el “paque-te tecnológico” recomendado son aquellos queposeen principalmente grandes extensiones detierra y capital. Estos procesos afectan aún mása la agricultura familiar.Por su parte, en un nivel prospectivo, el panora-ma no es para nada alentador ya que el proce-so de integración regional (Mercado Común delSur, MERCOSUR) ha mantenido esta tendenciadebido al sostenimiento de las políticas de aper-tura comercial indiscriminada. Políticas que po-siblemente se profundicen en caso de concretar-se el proyecto ALCA de integración de las Amé-ricas. En este contexto, la situación del sector hortíco-la se ve signada por la caída de la demanda in-terna debido a la pauperización del salario real,y a las políticas de apertura impulsadas desde elEstado que facilitan la importación de alimentosy por ende una mayor participación de las gran-des empresas importadoras de productos ali-menticios (Piñeiro, 1998).Para el caso del poroto, en Uruguay las principa-les empresas importadoras son: SILCOM S.A.,SOLDO HNOS. S.A. y NIDERA URUGUAYA S.A.;esta última de capital transnacional. Las mismascontrolan casi el 70 % del comercio nacional ytrabajan exclusivamente con producción prove-niente de Estados Unidos, Perú y la Ex-Birmania.Según datos proporcionados por una de las em-presas importadoras, mientras que hace pocomás de diez años se trabajaba sólo con porotosnacionales, de la actual demanda de 210 tone-ladas 180 corresponden a lo importado y sola-mente 30 a la producción nacional.

Es así que hoy en día los productores que se de-dican al cultivo de poroto se encuentran en unasituación de extrema vulnerabilidad como con-secuencia de las políticas agrícolas que se llevanadelante. Y a su vez, la sociedad en su conjun-to se encuentra frente al riesgo de proseguirerosionando su biodiversidad.

La movilización y resistenciaFrente a esta situación de crisis y descomposi-ción de la producción los productores no hanpermanecido inmutables esperando la liquida-ción final; por el contrario, han buscado defen-der su derecho a seguir cultivando la tierra ycontinuar viviendo en y del campo. Este hechocobra singular relevancia por tratarse de un sec-tor que tradicionalmente ha tenido una escasacapacidad de movilización.

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Mientras el precio del poroto caía, los producto-res comenzaron a diversificarse incorporandonuevos cultivos o simplemente aumentaron lasuperficie de los que ya venían realizando (bo-niato, cebolla, zanahoria, ajo y maíz). A pesarde estas estrategias de resistencia también ocu-rrieron casos de abandono del cultivo, y en al-gunos casos incluso del medio. Generándoseprocesos de expulsión de familias hacia la ciu-dad en un doloroso desarraigo cultural, perdién-dose con ello no sólo población rural sino tam-bién las semillas, las variedades adaptadas y losconocimientos sociales generados por la expe-riencia de varias generaciones. Tras algunosaños de resistencia local, la actitud adoptada fuela de agruparse e iniciar movilizaciones junto aotros pequeños productores del país que desdeabril de 1999 han realizado a nivel nacional cor-tes de ruta, marchas, actos y presión directa so-bre el poder político. Realizando también impor-tes movilizaciones de los pequeños y medianosproductores del país y sus organizaciones juntoa la central única obrera PIT-CNT, que no teníaantecedentes en la historia nacional. A pesar dela lucha, el gobierno hace oídos sordos a los re-clamos; existe una ausencia total de respuestas,pues se apuesta a un modelo de desarrollo pro-ductivo basado en grandes productores empre-sariales. A partir de las transformaciones socioeconómi-cas ocurridas a nivel mundial y las políticas neo-liberales del ámbito nacional, la producción deporoto en el marco del sector hortícola sufre unadrástica reducción de su producción. Esta reduc-ción se ve acompañada en muchos casos por laemigración de familias enteras a los cinturonesde pobreza de las ciudades. Este proceso impli-ca un cambio radical en las formas de vida delas familias al dejarlas en una situación de altí-sima vulnerabilidad social, además de la pérdidade biodiversidad cultivada representada en lasvariedades locales adaptadas de poroto mante-ca. A su vez, los conocimientos asociados que sehan desarrollado a través del tiempo en el senode esta comunidad de agricultores constituyenun patrimonio irrecuperable. Al no estarse desarrollando un modelo producti-vo sustentable se está poniendo en jaque la se-guridad alimentaria, entendiendo que la mismase logra manteniendo y promoviendo una baseestable de producción local de alimentos. Paralograrla son necesarios medios que protejan ypromuevan la oferta nacional de alimentos,acortando la distancia entre la producción y elconsumo en lugar de aumentar la liberalizacióndel mercado de alimentos. Esto último no esmás que expresar con otras palabras lo que losproductores de poroto reclaman.

Estos modelos de desarrollo deben de compren-der entonces a la sustentabilidad desde cuatrodimensiones fundamentales: social, ecológica,política y económica. El caso del poroto, al igualque el de muchos cultivos alimenticios podríarevertirse si se adoptara un modelo de desarro-llo sustentable a tiempo. Porque como sostuvouno de los productores entrevistados: “Aquí lascosas ‘mañana’, es tarde; tiene que ser hoy” .

3.2. Importando ajo de China y EspañaLa horticultura uruguaya ha sido de los sectoresque ha sufrido más el impacto de la reducciónarancelaria. A la eliminación total de arancelespor la integración regional se le suma la existen-cia de bajos aranceles externos comunes delMERCOSUR. Este rubro se caracteriza por sermuy intensivo en el uso de mano de obra, ocu-pando mucha mano de obra de tipo familiar,siendo en muchos casos una producción más desubsistencia que comercial. Desde la incorporación al MERCOSUR el sectorse ha visto desprotegido de la competencia quese produce por parte de los productores de lospaíses vecinos. En estos países hay sectoresproductores que manejan áreas y volúmenessumamente altos en relación al mercado domés-tico uruguayo. Pero la mayor competencia pro-viene en ciertas ocasiones y para ciertos produc-tos de fuera de la región. Así ocurre por ejemplocon el ajo, producto que ingresa pagando unAEC de 10%, desde destinos como España oChina. Veamos los datos.Durante los últimos 3 años (2000-2002) y lo queva del 2003 han ingresado 1.560 toneladas deajo, de las cuales 700 toneladas eran provenien-tes de China y España . Informa el Mercado Mo-delo de Montevideo que en la última semana dejulio de 2003 ingresó ajo proveniente de China,a un precio mayorista 32% más bajo que el ajonacional y un 15% más barato que el ajo prove-niente de Argentina . Esta diferencia en los pre-cios resulta a pesar de tener que pagar 10 % dearancel externo común. Otro impacto que produce el ingreso de produc-tos extranjeros subsidiados o que compiten des-lealmente con los mercados es la saturación delos mismos. El ingreso de ajo al Uruguay duran-te los años 2000-2002 fue en promedio de 480toneladas anuales, correspondiendo 206 tonela-das anuales a China y España. En tanto, la pro-ducción de ajo nacional según fuentes oficialesfue de 1.486 toneladas en el año 1998, mientrasque en 1990 era de 1.036 toneladas . Pero to-memos el dato de 1999, una importación anualde 480 toneladas representa el 32,3% de la pro-ducción nacional y el 14% proviene de destinosextra-regionales.

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Esta situación no es exclusiva de la producciónde ajo, porque se podría sostener que un culti-vo no es razón suficiente para proteger un sec-tor. Pero la situación descripta trasciende al cul-tivo de ajo.

Importación (ton)2002 2001

Hortalizas de hoja 106 295Frutos 3.118 2.464

Raíces, tubérculos y otros 14.829 15.826

Fuente: MGAP-DIEA.A su vez es importante destacar que entre 1990y 1999, sólo en la región sur del país se perdie-ron 2.595 explotaciones con cultivos hortícolas,pasando de algo más de 8 mil a 5.490 explota-ciones. Sin embargo, la superficie destinada a laproducción de cultivos hortícolas en dicha regiónse mantuvo constante, visualizándose una con-centración de la producción en un menor núme-ro de productores. Otro dato que se desprendede la misma encuesta indica que sólo el 2,5% delos horticultores tiene menos de 30 años y másdel 50% tiene más de 50 años. Además, los pro-ductores con menos de 5 años en la produccióneran el 2,4% del total.Esto muestra que hay un proceso que no sóloimplica concentración de la producción sino queademás hay un envejecimiento de la poblaciónproductiva, sin que exista recambio generacio-nal. Este aspecto tiene muchas causas, pero esclaro que la desregulación de la producción y lalibre competencia por parte de mercados subsi-diados es una de ellas.La producción hortícola, como ya se dijo, tieneciertas particularidades, puesto que hace un usomás intensivo de la mano de obra. Este rubroocupa apenas el 1% de la superficie productivade todo el país y emplea al 10% de los trabaja-dores permanentes del sector agropecuario .Además de representar el 4,5% del VBP agrope-cuari,o según datos de la misma oficina guber-namental.A su vez, el impacto que produce el ingreso re-lativamente libre de productos como el ajo, nosólo se refleja en los precios de mercado. Ya queesa oferta de productos importados es produc-ción que el país está dejando de realizar, con elconsecuente impacto negativo que esto tiene,ya que vimos que se pierden agricultores, su co-nocimiento del cultivo y el patrimonio de varie-dades locales adaptadas. Simultáneamente lapoblación rural se envejece, mientras en las zo-nas urbanas aumenta el número de personas in-digentes y pobres expulsadas de la ciudad y el

campo y las tasas de desempleo aumentan. Es-ta situaciones, no sólo se originan por el ingre-so de productos agrícolas importados, pero po-líticas que tiendan a fomentar el autoabasteci-miento de aquellos productos que se puedencultivar contribuirían a revertir en parte estas si-tuaciones, aliviando la presión social que ellasgeneran.

3. 3 El arroz y los arrocerosUn caso que resume el impacto asociado de es-tas variables, y que se vio afectado por la reduc-ción de aranceles es el del sector arrocero. Estesector logró abastecer al mercado interno prác-ticamente desde sus inicios (décadas del 30 y40). En la década de 1970 se incorporó tecnolo-gía de los Estados Unidos que permitió incre-mentar la producción generando excedentes ex-portables. Esta nueva tecnología promovió, en-tre otros aspectos, la sustitución de mano deobra por maquinaria. Fue el inicio de las políti-cas neoliberales. En la década del 90 el sector se vio fuertemen-te estimulado por condiciones de competitividadfavorables con el Brasil, que permitieron a losproductores y molinos orientar prácticamentetodo el comercio exterior hacia ese destino.Considerando que el excedente exportable re-presenta el 90 por ciento de lo producido en elpaís, se entiende que una decisión implica unriesgo elevado.En tanto Uruguay controlaba su inflación con elcontrol del tipo de cambio, Brasil lo hizo con ladeterminación de paridad cambiaria: un dólarigual a un real. Esta política permitía a los moli-nos exportar a este mercado sin problemas, yaque las condiciones en lo que hacía a la compe-titividad del producto eran buenas. Esta situa-ción cambió en enero de 1999 cuando Brasilabandona su política monetaria de paridad fren-te al dólar.Las desavenencias en torno al comercio delarroz comienzan en el ámbito del MERCOSUR enel año 1995, momento en el cual se definió unarancel externo común para el arroz de 10%.Esta situación generó alarma dentro del ámbitode los productores y molinos, y Uruguay planteódentro de las normas de la OMC la creación deun paraguas agrícola. Esto se produce ante lasospecha de subsidios por parte de los EE.UU. ycon una banda de precios fijada por la Comisiónde Comercio del MERCOSUR, que permitió au-mentar el arancel de 10 a 35%.En 1998 se presentan dificultades en Brasil pa-ra el abastecimiento interno. Brasil es un paísque no tiene cubierta su demanda interna consu producción. A su vez, el arroz es un compo-nente básico de la dieta de la mayor parte de la

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población. A falta de producto en la región, seproduce un aumento de los precios. A partir de ese momento se comienzan a daruna serie de dificultades con el sector arrocero yel ingreso del producto a Brasil. En una primerainstancia las condiciones no eran favorables pa-ra el ingreso por problemas económicos, ya queBrasil devaluó su moneda en enero de 1999.Además, en respuesta a la situación del año an-terior la producción regional aumentó generan-do un excedente. En ese mismo año ingresaarroz subsidiado de Estados Unidos que deprimelos precios aún más. El Arancel Externo Comúnpara el arroz cáscara ese año era de 13%, y laestimación de la Asociación de Cultivadores eraque el mismo debía ser de 40% para evitar lacompetencia desleal del arroz subsidiado.Durante el año 2000 se produce el ingreso dearroz subsidiado proveniente de EE.UU.. El tipode arroz producido en Uruguay es de grano lar-go, considerado de alta calidad en los mercadosinternacionales. Este tipo de arroz es el que pro-ducen los Estados Unidos. El mercado mundialde arroz es reducido en comparación al volumenproducido, solamente se comercia el 5% de loproducido. Dentro de los exportadores de arrozde grano largo de alta calidad encuentran Uru-guay y EE.UU. La existencia de subsidios enEE.UU. determina que la distorsión del mercadomundial de arroz de calidad se vea muy afecta-da, ya que los otros grandes exportadores (Tai-landia, India, Vietnam) producen un grano dis-tinto, que tiene otros precios en el mercadomundial. Aun así los subsidios lo deprimen aunmás, afectando a los productores de esos paísesasiáticos que son campesinos. La importación de arroz subsidiado redundó enuna distorsión del mercado regional de arroz. Elarancel para arroz cáscara se encuentra en tor-no al 14%. El problema surge a partir del pagode un subsidio en los EE.UU., que por bolsa de50 kg de arroz cáscara es de U$S 5,53 en pro-medio para el período 1988-2002. Pero si seconsidera el subperíodo 2000-02 el mismo osci-ló entre U$S 7,21 y 9,61 por bolsa de 50 kg de-terminando que, en una situación de bajos pre-cios a nivel mundial, los productores del país delnorte puedan continuar con su producción ex-portando sus excedentes a precios bajos, hechoque genera una depresión en los precios aúnmayor.Esta situación incidió fuertemente sobre el sec-tor productivo uruguayo, determinando una ba-ja en los precios internos que provocaron unacaída en la superficie sembrada que pasó de208.000 ha en la zafra 1998/99, año récord ensuperficie, a 160.000 ha en la zafra 2001/02. Elimpacto fue mayor en lo que refiere a número

de productores, puesto que el mismo se redujode 732 a 482 en dichas zafras. Vale destacarque la reducción en el número de productoresque plantan arroz se dio más acentuadamenteen el estrato que siembra hasta 100 ha por año,ya que en dicho estrato se pasó de 263 a 98productores lo que representa una desapariciónde 73% de los productores . Esto muestra que el 66% de los productores quedejaron de plantar en ese período pertenecen alestrato de menor superficie. Así podemos afir-mar que para el sector arrocero uruguayo lacombinación de subsidios en los países desarro-llados y la reducción de aranceles afectó más alos productores de menor tamaño. Esto no sig-nifica que sean productores familiares, puestoque por la dotación de capital y uso de mano deobra que demanda el cultivo, hace que en gene-ral se trate de productores de tipo empresarial.Pero aún así se ven afectados aquellos que tie-nen menos recursos.Asimismo viene ocurriendo que hay un ciertonúmero de productores arroceros que son deorigen brasileño. Esto cruzan la frontera en bus-ca de nuevas tierras para desarrollar el cultivo.Por las características de los mismos, en gene-ral demandan grandes superficies de tierra. Porello se puede inferir que además de que los pro-ductores que más abandonaron el cultivo sonaquellos con menor superficie de chacra, se tra-ta en su mayoría de productores nacionales; portanto, se acentúa la proporción de productoresde origen extranjero. Esto no resulta exclusivamente de la reducciónde aranceles en la región y de la aplicación desubsidios en los países desarrollados, sino quetambién obedece a las políticas neoliberales,que permiten el pasaje de la tierra a manos ex-tranjeras. Pero no podemos tampoco disociaruna política de otra, ya que el modelo incluye to-das estas situaciones en forma conjunta, agra-vando la situación de aquellos que cuentan conmenores recursos. Las relaciones de dependen-cia no sólo se producen en la dirección sur-nor-te, sino que también se dan en las regiones enque el gran capital tiende a concentrarse, elimi-nando aquellas situaciones intermedias de te-nencia de tierra y capital. O se tiene en grancantidad o no se tiene, esa parece ser la consig-na del capitalismo.El impacto social de la reducción del área arro-cera, no solamente afecta a los productores demenor tamaño, también afecta la mano de obraque es contratada para trabajar en el cultivo. Elimpacto económico también se ve en los pue-blos y ciudades de la zona arrocera del país, yaque en muchos de estos lugares, el arroz repre-senta el principal motor de la economía local,

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viéndose agudizados los problemas de desem-pleo en estas regiones del país.5. A modo de conclusiónEstas cifras de la horticultura y el arroz sirvencomo marco para explicar algunos efectos quese producen a partir de la apertura al mundo deuna economía tercermundista como la urugua-ya. Creemos que es un camino equivocado y ne-fasto para la economía nacional en su conjuntola insistencia -por parte de algunos sectores so-ciales- de abrir la economía en forma unilateral,para a partir de allí negociar la eliminación delas barreras que al comercio imponen los paísesdesarrollados Estos sectores defienden la políti-ca neoliberal y aperturista por razones corpora-tivistas, ya que siempre que se definen políticasmacro hay quienes pierden, pero también estánlos que ganan. En una visión global es claro quequienes ganan son las transnacionales y el grancapital, pero también es cierto que hay sectoresnacionales en los países tercermundistas queresponden a esos intereses y ganan con estapolíticas.

(*) El apartado 3.1 es un extracto del trabajo deRedes Amigos de la Tierra Uruguay, José P. Sán-chez, Milton Silveira y Carmen Améndola “Ga-nando en conciencia por la biodiversidad: La re-sistencia de los pequeños agricultores familiaresde poroto (Phaseolus lunatus) en Uruguay”,Montevideo, 2002, publicado por Amigos de laTierra Internacional.

NOTAS:Grupo de Cairns, esta integrado por países exportadores deproductos agropecuarios, integrado por países desarrolladosy subdesarrollados.

Informe publicado en la sección económica de la páginaweb de la embajada uruguaya en Chile. www.uruguay.cl

Fuente: Unidad de Información Comercial de la ComisiónAdministradora del Mercado Modelo, en base a DGSA-MGAP.

Fuente: Informe semanal de precios e ingresos al MercadoModelo, Semana del 28 de julio al 2 de agosto de 2003.CAMM.Fuente: DIEA-MGAP, PREDEG. Encuesta hortícola en el Sur,

Anticipo de Resultados. Diciembre 1999.Fuente: DIEA-MGAP. Censo General Agropecuario 2000.Fuente: Revista de la Asociación de Cultivadores de Arroz,

Junio de 2003, Año IX, Nº 34. págs. 12-23.Fuente: MGAP-DIEA, Encuesta Arrocera Zafra 2001-02,

Serie Encuestas Nº 208, Julio 2002.

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Gómez, A. 1998. Desarrollo de la Agricultura Ecológica enUruguay. Curso de Agricultura Orgánica Programa deProducción Orgánica. Montevideo.INIA. 1994. Evaluación de variedades de poroto. Serie téc-

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Para las Filipinas el Acuerdo sobre Agricultura(AsA) fue el acuerdo más importante de la OMC.La razón es que el sector agrícola del país conti-núa empleando a casi la mitad de la fuerza labo-ral y contribuyendo con más del 20% al productobruto interno. Sin embargo, como asegura un in-forme, cuando “se consideran todas las activida-des económicas relacionadas con las agroindus-trias y la provisión de insumos agrícolas extra pre-diales, el sector agrícola definido ampliamente re-presenta dos tercios de la fuerza laboral y el 40%del PBI.” Por lo tanto la agricultura juega “un pa-pel estratégico en el desarrollo económico generaldel país mediante sus fuertes efectos vinculantescomo fuente de alimentos y proveedora de mate-rias primas para el resto de la economía, y comouna fuente de demanda de insumos no agrope-cuarios y de bienes de consumo y servicios.”

Durante el debate nacional sobre la ratificación dela OMC, el gobierno fundamentó su posición proOMC con el argumento de que el libre comercio in-crementaría la eficiencia de la agricultura filipina.No se trata de un caso de imposición del procesode liberalización agrícola a tecnócratas vacilantescomo fuera en otros países en desarrollo, sino quelos tecnócratas neoliberales que comenzaron adominar las agencias económicas estatales duran-te las administraciones de Aquino y Ramos que-rían liberalizar la agricultura. En efecto, las dosadministraciones impusieron un programa de libe-ralización exhaustivo (Decreto del Ejecutivo 470)que incluía tanto a la industria como a la agricul-tura.

La liberalización agrícola, sin embargo, se retrasóa causa de la resistencia de los agricultores, tan-to grandes, como medianos y pequeños. En efec-to, la Carta Magna para los Pequeños Agricultoresaprobada en 1991, fue percibida como un intentode amplio alcance para consolidar la protección yaque estipulaba la prohibición de las importacionesde aquellos productos que podían ser producidos

localmente en cantidades suficientes. En este con-texto, someter al sector agrícola del país a la dis-ciplina del Acuerdo sobre Agricultura de la OMCfue visto como un paso clave para destruir el pro-teccionismo agrícola.

Además, ingresar al mundo del Acuerdo sobreAgricultura tornaría más productiva a la agricultu-ra filipina al promover el cultivo de commoditiescon alto valor agregado como brócoli y flores. Conestas commodities consideradas “exportacionesexitosas” que incrementarían la participación deFilipinas en los mercados mundiales, los tecnó-cratas agrícolas vieron la liberalización del comer-cio que vino de la mano con la membresía en laOMC, como la posibilidad de eliminar progresiva ygradualmente gran parte de la producción dearroz y maíz que involucraba a la mayor parte dela fuerza laboral agraria. El plan de DesarrolloAgrícola de Mediano Plazo de la administración deFidel Ramos –teniendo ya en mente el posible in-greso a la OMC- preveía limitar la producción dearroz y maíz a 1,9 millones de hectáreas para asíliberar 3,1 millones de hectáreas hasta entoncescultivadas con arroz y maíz para la cría de gana-do y cultivos comerciales.

Para asegurarse el apoyo popular para la ratifica-ción de la OMC el gobierno aseguró que el régi-men del AsA entre otras cosas: - crearía 500.000 nuevos puestos de trabajo en laagricultura anualmente;- incrementaría los ingresos anuales por exporta-ciones agrícolas en P3.400 millones, mejorandopor lo tanto la balanza comercial de productosagrícolas;- incrementaría el valor agregado bruto anual dela agricultura en P60 mil millones.

Para alivianar los sufrimientos de la transición elparlamento asignó P128 mil de millones paramejorar la infraestructura agropecuaria y crear“redes de seguridad”, los cuales serían liberados

El Acuerdo Agrícola de la OMC y la Desapariciónde la Agricultura Filipina

Walden Bello

Focus on the Global South

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anualmente en montos de P32 mil millones.

Después de la ratificación el gobierno actuó pa-ra que la legislación filipina fuera compatible conla OMC. La Carta Magna para los Pequeños Pro-ductores fue revocada. Se promulgó una legisla-ción de máximo alcance, Ley de la República8178, que ponía fin a las cuotas de importacióntransformándolas en contingentes arancelarios.El sistema de contingentes arancelarios cubría15 líneas arancelarias de importaciones agríco-las “sensibles”, incluyendo animales vivos, carnefresca y refrigerada, cerdo, carne de pollo, car-ne de cabra, papas, café, maíz y azúcar. Para es-tas commodities se le exigió a Filipinas que dis-pusiera un “volumen de acceso mínimo” conaranceles bajos, equivalente al 3% del consumointerno en el primer año de aplicación de la OMCy al 5% a los 10 años. Por encima de la cuota, lasimportaciones serían gravadas a tasas más altas.Para el maíz, por ejemplo, teniendo como referen-cia el período acordado de 1986-88 para el cálcu-lo del consumo interno, el volumen de acceso mí-nimo que se debía permitir ingresar con un aran-cel bajo del 35% sería 65.000 toneladas métricasen 1995, aumentando a 227.000 toneladas métri-cas en el 2004. Por encima de ese volumen de ac-ceso mínimo los aranceles ascendían al 65%.

En virtud del anexo 5 del AsA se les permite a lospaíses mantener una cuota para “los productosagrícolas primarios que sean los predominante-mente básicos en la dieta tradicional.” En el casode las Filipinas era el arroz. Pero de todos modosse le exigió al país que incrementara el volumende acceso mínimo del 1% del consumo domésticopara el primer año, al 4 % a los diez años, o dichode otra manera de las 30.000 toneladas métricasen 1995 a las 227.000 toneladas métricas en el2004.

Al igual que con los demás acuerdos que com-prende la OMC, EE.UU. actuó como el inspector lo-cal del organismo con sede en Ginebra, controlan-do con ojo de águila los procesos legislativos y deaplicación en Filipinas. Este proceso fue bastanteinvasivo y el mismo fue más allá del alcance dela letra del AsA. Por ejemplo, EE.UU. intervino enla emisión de licencias para los importadores decarne de cerdo y pollo, acusando al gobierno fili-pino de entregar “la mayoría de las licencias deimportación a los productores locales que no te-nían interés en importar.” Cuando Filipinas se re-sistió, EE.UU. amenazó con suspender los arance-les preferenciales para las exportaciones de Filipi-nas comprendidos en el Sistema General de Pre-ferencias. Filipinas cedió y más tarde, en 1998,emitió un memorando de entendimiento en el que

se detallaban sus concesiones. Según un informedel Representante Comercial de EE.UU. de aquelmomento “la evaluación de la elegibilidad de Fili-pinas para recibir acceso preferencial en el marcodel Sistema General de Preferencias...fue inte-rrumpida.”

A fines de la década, no sólo no se habían mate-rializado los beneficios prometidos a partir de lamembresía en el AsA, sino que además la agricul-tura filipina estaba en medio de una crisis.

Lejos incrementarse a razón de 500.000 puestosde trabajo anuales, el empleo agrícola cayó de11,29 millones de personas en 1994 a 10,85 mi-llones en 2001.

Las exportaciones agrícolas como los productosdel coco supuestamente aumentarían a partir dela membresía en la OMC, pero no se registraroncambios significativos en el valor de las exporta-ciones, aumentando de US$ 1.900 millones en1993 a US$ 2.300 millones en 1997, cayendo lue-go a US$ 1.900 millones en el 2000. Por otro ladolas importaciones masivas, el gran temor de loscríticos del GATT, se hicieron realidad duplicándo-se prácticamente su valor pasando de US$ 1.600millones en 1993 a US$ 3.100 millones en 1997,volviendo a bajar a US$ 2.700 millones en el2000. Se consolidó así la condición de Filipinas co-mo país importador neto de alimentos, con unabalanza comercial agropecuaria que pasó de tenerun excedente de US$ 292 millones en 1993 a undéficit de US$ 764 millones en 1997 y 794 millo-nes en el 2002.

Sectores clave de la agricultura filipina estaban enuna situación bastante mala a finales de la déca-da.

La crisis de la producción de arrozLa producción de arroz en el país estaba en crisisa causa de diversos factores, incluyendo la faltade programas efectivos de ayuda gubernamental.Sin embargo, la política del gobierno de resolverlos problemas de “crisis de oferta” de corto plazocon importaciones masivas no podía tener otroefecto que desalentar aún más la producción dearroz. La excepción del arroz bajo el Anexo 5 limi-taba a Filipinas a importar un volumen equivalen-te al 1% del consumo interno en 1995, que alcan-zaría el 4% para el 2005. Pero en realidad, el go-bierno citando la necesidad importó volúmenesque sobrepasaban esa cuotra, por lo que las im-portaciones se dispararon de las 263.000 tonela-das métricas en 1995 a 2,1 millones de toneladasmétricas en 1998, 863.999 toneladas métricas en1999 y 639.000 toneladas métricas en el 2000.

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Semejantes volúmenes mantuvieron bajo el pre-cio del arroz lo que redundó en que no resultaraatractivo para los productores el incrementar laproducción. Los precios promedios del arroz alproductor aumentaron en un “mísero 0,89 anual-mente” entre 1997 y 2001. No es sorprendenteque el total de la producción de arroz haya aumen-tado marginalmente a fines de 1990 y alcanzara unpromedio de crecimiento del 1,9 anual para el totalde la década –muy por debajo de las tasas regis-tradas en los dos grandes proveedores de las Filipi-nas: 3% anual en el caso de Tailandia y 4,5% anualen el caso de Vietnam. En otras palabras, las im-portaciones masivas en volúmenes superiores a losdeterminados por la cuota contribuían a la erosióncontinua del sector del arroz y a convertir a las im-portaciones del grano en una situación fija y per-manente en la economía agraria.

Los tecnócratas neoliberales, el Banco Asiático deDesarrollo y la OMC sacaron ventaja de esta situa-ción para presionar por la eliminación de la cuotapara el arroz, con la que Filipinas aún podía bene-ficiarse después del 2005 según el Anexo 5 delAsA. A una tasa arancelaria del 100%, que esta-ba siendo considerada por una la Ley de Diputa-dos 3339 –la denominada “Ley de Redes de Segu-ridad para el Arroz”- el precio del arroz importadosería el mismo que el del arroz producido local-mente. Sin embargo, proveería poca protección alos productores locales de arroz ya que como loseñala un estudio, la tasa hubiera sido “insuficien-te para invalidar las potenciales conveniencias yventajas del aprovisionamiento de productos poruna sola fuente en el exterior, en lugar de incurriren los costos relacionados con la concentración ycreación de stocks a partir de varios productoresy proveedores [locales].” En otras palabras, mu-chos costos e incertidumbres se eliminarían al de-pender de uno o unos pocos proveedores extran-jeros en lugar de muchos proveedores locales.

A una tasa arancelaria del 50%, que algunos en elDepartamento de Agricultura estaban consideran-do, se permitiría que el arroz importado a preciosrelativos del 2002 se tasara en P11 a P12 el kilo,que sería menor que el precio más bajo del arroznacional que era de P14.

Pero incluso estas consideraciones para eliminar lacuota del arroz y transformar los aranceles fueronhechas teniendo en mente el AsA. El controverti-do “proyecto de Harbinson” (llamado así por suautor el Presidente del las Negociaciones Agrícolasde la OMC, Stuart Harbinson), que sirve como eldocumento negociador para una mayor liberaliza-ción comercial bajo el AsA, propone reducir radi-calmente los aranceles de los países en desarrollo

que estén por encima del 120% en un 40% yaquellos que estén entre el 20% y el 120% en un33%. La arancelización del arroz en conjuncióncon la adopción del borrador de Harbinson porparte de la OMC conducirán definitivamente a unacrisis aún más grave del sector arrocero del país.

Con muy poca compasión de la tecnocracia neoli-beral por su situación y con tremendas presionesdesde diferentes sectores en pro de la liberaliza-ción, el futuro de dos millones de agricultores in-volucrados en la producción de arroz –alrededorde un 20% de la fuerza de trabajo- era altamen-te incierto.

¿Condición terminal para el maíz?

La suerte del sector del maíz era igualmente gris.La principal área de producción de maíz en las Fi-lipinas es Mindanao y el costo del maíz de Minda-nao en Manila es 2 pesos por kilo menor que elcosto del maíz extranjero. Como en el caso delarroz, un sector que había sido descuidado porlargo tiempo por el gobierno fue forzado a abrirsea la competencia internacional que no estaba encondiciones de enfrentar. A diferencia del arroz,sin embargo, las importaciones de maíz no esta-ban sujetas de cuotas restrictivas. Un volumen deacceso mínimo, inicialmente de un 3% del consu-mo interno en 1995 y del 5% para el año 2004,sería gravado con un arancel bajo del 35%. Porencima de esa cantidad el AsA aún permitía que elmaíz entrara sin limitaciones de volumen, aunquela tasa arancelaria se incrementaría al 100%.

Cuánta protección permitían estos arreglos es aúnuna interrogante sin respuestas. Un estudio deOxfam de Gran Bretaña afirmaba en 1996 que lasimportaciones provenientes de EE.UU., el mayorexportador de maíz del mundo, podían estar dis-ponibles a un precio 20% por debajo del precio in-terno para finales de los ´90. El estudio indicabatambién que para “el año 2004 la diferencia deprecios podría ser aún mayor, llegando al 39%, enla medida en que los aranceles se redujeran bajoel acuerdo de la Ronda Uruguay.”

De no haber prácticamente importaciones en1993 y 1994, el ingreso de maíz a las Filipinas au-mentó vertiginosamente de 208.000 toneladasmétricas en 1995 a 558.000 en 1996, 462.120 to-neladas métricas en 1998 y 446.430 en el 2000.El gobierno se mostró bastante liberal al adminis-trar los volúmenes acceso mínimo para el maíz.Según un informe, una porción significativa delvolumen de maíz que ingresó en 1996 sobrepa-sando el volumen de acceso mínimo de 135.000toneladas métricas, parecía haber ingresado con

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una tasa arancelaria del 35% y no del 100%, gra-cias a una orden administrativa que permitía laampliación del límite del volumen de acceso míni-mo en épocas de “escasez.” Este fue el resultadode una alianza cada vez más fuerte entre expor-tadores extranjeros de maíz y los procesadores yconsumidores locales, tales como los molinos dealimento animal y los criadores de ganado que te-nían mucho interés en las importaciones de maíza bajo costo.

Entre los factores causantes de la depreciación delprecio del maíz se encuentra el maíz barato de Es-tados Unidos que ingresó en el marco del progra-ma PL 480, que tenía como objetivo ganar merca-dos externos para el maíz estadounidense ofre-ciendo a los gobiernos extranjeros créditos a lasexportaciones a largo plazo y a intereses bajospara que importaran commodities agrícolas deEE.UU., incluyendo soja, arroz y maíz. El PL 480era uno de los varios instrumentos de dumpingque fuera considerado legítimo por el AsA. Desde1997 ha ingresado un promedio de US$ 20 millo-nes en commodities agrícolas de EE.UU. bajo eseprograma, cifra que alcanzó los US$ 40 millonesen el 2001. En el 2002, ingresó maíz por un va-lor de US$ 2 millones en el marco de este progra-ma, llevando a que los cultivadores locales pro-testaran porque las importaciones de maíz amari-llo bajo el PL 480 eran especialmente dañinas entérminos de deprimir los precios locales cuandoingresaban durante la cosecha de maíz.

No es sorprendente que Mindanao fuera destruidopor el nuevo régimen agro-comercial con un mar-cado sesgo importador. La limitada liberalizacióncomercial de fines de los ’80 ya había sumergidoen una crisis a la producción de maíz antes de laentrada en efecto del AsA. Como lo indicara Ke-vin Watkins de Oxfam después de una visita decampo a Mindanao, “las crecientes importacionesde maíz han estado asociadas con una marcadareducción de la producción de maíz nacional y delárea cultivada. En South Cotabato, donde se pro-duce la mayor parte del maíz de Mindanao, en elúltimo año hubo una reducción de la produccióndel 15%.”

La tendencia parece haberse acelerado despuésde la adhesión del país al AsA. Después de un via-je a Bukidnon en 1996, Charmaine Ramos un ana-lista de MODE informó: “Me encontré con que laparte sur de la provincia está siendo reconvertidaa paso firme del maíz al azúcar.” Varios años des-pués, la analista Aileen Kwa de Focus on the Glo-bal South, afirmó que los productores de maíz en“Mindanao...han sido aniquilados. No es poco co-mún ver cómo los agricultores dejan que su maíz

se pudra en el campo porque los precios internosdel maíz han caído a niveles [con los que] ellos nohan sido capaces de competir.” Esta observaciónera confirmada por la información macroeconómi-ca. Mientras que la producción se mantuvo estan-cada, el área de tierra dedicada a la producción demaíz en todo el país sufrió una contracción seve-ra pasando de las 3.149.300 hectáreas en 1993 a2.510.300 hectáreas en el 2000.

Durante el debate en torno a la ratificación de laOMC el gobierno admitió que los productores tra-dicionales de maíz y arroz estarían entre los per-dedores bajo el régimen del AsA, ya que unos45.000 productores de maíz serían desplazadosanualmente. Ellos estarían entre los 350.000 pro-ductores agrícolas que se estimaba serían despla-zados anualmente según las proyecciones del De-partamento de Agricultura. Sin embargo, el incre-mento del empleo en cultivos selectos de exporta-ción y de alto valor agregado, que supuestamen-te devendría del ingreso a la OMC se traduciría enuna ganancia neta de 500.000 puestos de trabajopor año. Pero estas estimaciones eran muy cues-tionables. Según el secretario de agricultura queejercía en el momento del debate en torno a la ra-tificación de la OMC, los 45.000 productores demaíz candidatos al desplazamiento serían absorbi-dos por la creciente industria de ensilaje queabastecería a la industria de cría de ganado esti-mulada por el régimen de la OMC. Pero en losaños siguientes la cría de ganado demostró seruna industria muy poco exitosa, atrofiada por unrégimen de importaciones de carne muy liberalestablecido para acatar el propio AsA. La produc-ción de ganado tuvo movimientos mínimos regis-trando 213.000 toneladas métricas en 1995 y261.000 en el 2001.

La deprimente realidad de los cultivadores demaíz fue destacada por Charmaine Ramos: “[S]ó-lo los agricultores con predios relativamente gran-des son capaces de reconvertirse fácilmente. Lospequeños productores son forzados a dar su tierraen arriendo simplemente porque no tienen losmedios para financiar las inversiones necesariaspara pasar a cultivos de alto valor comercial.” Ke-vin Watkins ofreció una explicación sobre estatendencia:

[E]l argumento de que los productores de alimen-tos básicos desplazados simplemente se pasarána la producción de cultivos comerciales es de alguna manera su-rrealista. Los altos costos de capital para entrar enlos mercados alimentarios comerciales y la impor-tancia de la infraestructura, que es inexistente enlas áreas más marginales de las que la gente se-

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rá desplazada, significa que la mayor parte de losbeneficios de la agricultura comercial se concen-trarán en los productores más prósperos.

El “escenario más realista” para los productoresde maíz bajo el régimen del AsA era “pobreza másintensa, desplazamiento y migración a los centrosurbanos.” En efecto, durante una audiencia sobrela OMC organizada por la Comisión Especial sobreGlobalización de la Cámara de Diputados, el únicosector que el Departamento de Agricultura estabadispuesto a reconocer que había sufrido a causadel ingreso al AsA era el del maíz.

El Asalto a las Industrias de Carne, Aves y Horta-lizas

El impacto negativo de la liberalización del comer-cio bajo el régimen de la OMC fue más allá de loscultivos tradicionales como el arroz, maíz y azúcarpara abarcar los productos de alto valor agregadocomo cerdos, aves y vegetales.

La importación masiva de presas de pollo, sobretodo de Estados Unidos, prácticamente mató a laindustria luego de que la presión de Washingtondiera como resultado la liberalización de la emi-sión de licencias de importación, lo que llevó a quelas importaciones de presas de pollo crecieran enun 101% en 1998 y 2021% en 1999. El precio deimportación del pollo a principios del 2000 eraP25,83 por kilogramo, o sea 50% más bajo que elprecio promedio del pollo local que recibía el agri-cultor, que era P53,15 por kilogramo.

A los infortunios de la industria local se sumó la li-beralización de las importaciones de carne conge-lada que fue vista por los consumidores como unsustituto del pollo y del cerdo. Los informes indi-can que las importaciones de carne barata sequintuplicaron entre 1993 y 1998, una tendenciaque amenazaba acelerarse cuando un decreto delejecutivo retiró a las importaciones de carne de lacobertura del Volumen de Acceso Mínimo.

Las importaciones baratas así como otros factoresresultantes de la crisis financiera asiática conduje-ron al cierre de dos de las cadenas más grandesde producción de pollos, de unos 30 estableci-mientos comerciales que criaban unas 100.000cabezas de ganado cada uno y cinco cooperativas,en 1997.

A los productores avícolas se unieron los produc-tores porcinos amenazando con “montar un blo-queo de alimentos rehusándose a vender sus po-llos y ganado.” Los criadores de cerdos manifes-taron que las importaciones de alimentos liberali-

zadas bajo el régimen del AsA trajeron aparejadasreducciones anuales de P5 a P10 por kilo de los pre-cios del cerdo que recibía el agricultor, cifra que sedisparó a P14 y P17 en el 2002. Esto se tradujo enuna reducción del 50% del precio en sólo un año.Los datos confirman las afirmaciones de los produc-tores locales de una oleada repentina y masiva deimportaciones a causa de la liberalización del co-mercio. Las importaciones de cerdo crecieron demenos de 1.000 toneladas métricas en 1993 a7.000 toneladas métricas en 1997 y a 15.790 tone-ladas métricas en el 2000. En el 2002 se esperabaque las importaciones alcanzaran los 47 millones dekilogramos, 43% más que las del año 2001 cuan-do se importaron 33 millones de kg.

Los productores de hortalizas supuestamente es-tarían entre los beneficiados por la liberalizacióncomercial liderada por el AsA. En efecto, se espe-raba que el AsA promoviera la reconversión de losproductores de arroz y maíz a cultivos de alto va-lor agregado tales como brócoli, lechuga, zanaho-rias y coliflor. La liberalización comercial de hechogolpeó a una industria creciente y la golpeó fuer-te. De sólo 10.000 kg en 1999, el volumen de hor-talizas frescas importadas subió a 1,1 millones dekg en el 2000 y a 2 millones de kg en el 2002.Combinada con el contrabando de hortalizas laafluencia dio como resultado que la lechuga im-portada, por ejemplo, se vendiera a sólo P90 porkilogramo mientras que la lechuga nacional se co-mercializaba a P200 por kilogramo.

A este diferencial masivo contribuyó la aplicaciónde un arancel del 7% para las hortalizas importa-das en concordancia con el Decreto Ejecutivo 470,una tasa mucho más baja que el arancel del 40%al que se había comprometido Filipinas bajo laOMC. Incluso con una tasa del 40% de todos mo-dos los productos importados tendrían un precioventajoso frente a la producción local.

Si el cuenco de maíz del país, Mindanao, fue ame-nazado por las importaciones de maíz, el cuencode ensalada del país, Benguet, peligró a causa dela invasión de hortalizas extranjeras. Según un in-forme,

...Los productores de hortalizas en Benguet hanperdido P2 mil millones en transacciones fracasa-das entre julio y agosto de 2002 a causa del dum-ping de por lo menos un millón de kg de vegeta-les de China, Australia, Nueva Zelanda y Holanda.La inundación de kilogramos de vegetales impor-tados (ya sea de contrabando o no) en los merca-dos Benguet, Mt Province, las Cordilleras, Panga-sinan, Luzón Central y del Norte y Metro Manilarepresentó riesgos considerables y generó des-

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ventajas enormes para los pequeños productoresde hortalizas del país.

El informe continuaba alertando que se perderíanP6 mil millones anualmente y que “decenas de mi-les de productores serían desplazados si la afluen-cia de hortalizas extranjeras continuaba.”

Rechazando las bananas y el atún de Filipinas

Al hacerse miembro de la OMC Filipinas ingresó enel peor de todos los mundos posibles: aunqueabrió sus mercados agrícolas a los productos ex-tranjeros, los mercados clave en el exterior semantuvieron cerrados para las exportaciones deFilipinas.

EE.UU. por ejemplo, mantuvo en forma descaradasu juego de normas paralelas. La orden adminis-trativa No.25 que exigía a los importadores decarne obtener una certificación de seguridad adi-cional fue suspendida en 2002, un año después deque EE.UU. amenazara con presentar una denun-cia ante la OMC. Entre tanto, el propio EE.UU.emitió una nueva directiva que exigía la certifica-ción de una agencia del gobierno de Filipinas deque ciertos productos de carne y cerdo cumplíancon ciertas normas de procesamiento.

Las nuevas restricciones al acceso a los mercadosimpuestas por las superpotencias agropecuariasen infracción de las normas de la OMC fueron es-pecialmente perturbantes. La industria del atúnfue amenazada de ser severamente dislocadacuando EE.UU. y Europa impusieron aranceles al-tos a las importaciones de atún. Al tiempo quepermitía las importaciones libres de impuestos deatún proveniente de los países andinos, EE.UU.aumentó los aranceles para las importaciones deatún de las Filipinas del 6,5 y el 30%. La UE apli-có aranceles preferenciales para sus antiguas co-lonias (los llamados países de ACP) al tiempo queimponía un impuesto del 24% al atún de Filipinas.Los ingresos por las exportaciones de atún enlata-do cayeron precipitadamente de US$ 130 millonesen 1998 a US$ 64 millones en 2001.

Como Estados Unidos daba cuenta del 38% de susexportaciones de atún y la UE del 15%, estas me-didas proteccionistas cínicas representaron unaseria amenaza para la viabilidad de la industria fi-lipina de atún. El Departamento de Comercio e In-dustria estimó que las posibles pérdidas por el tra-to discriminatorio sólo en el mercado de EE.UU.serían de US$ 50 millones anuales.

Una decisión de la UE de reducir los aranceles pa-

ra las exportaciones de atún enlatado de Filipinasfue aclamada como una victoria por parte del go-bierno. Pero era prácticamente insignificante siuno lee la letra chica. Tal como informara BusinessWorld, “el impuesto del 12% sólo es aplicable a unvolumen específico de importaciones de atún lla-mado contigente arancelario. Este contingentearancelario sería compartido por Filipinas, Tailan-dia e Indonesia. De este contingente 9.000 tone-ladas métricas corresponderían a Filipinas, 13.000a Tailandia y 2.750 a Indonesia.”

Incluso Australia, un aliado de las Filipinas en eldenominado Grupo Cairns, un grupo de países de-sarrollados y en desarrollo agro-exportadores,golpeó a Filipinas invocando normas sanitarias yfitosanitarias, una táctica típica de Washington. Amediados de 2002, habiendo transcurrido variosaños desde que se solicitara la admisión de bana-nas de Filipinas, el gobierno Australiano se opusoa la importación. La razón invocada fue que lasbananas filipinas podían traer pestes y enferme-dades que podrían arruinar la industria bananeraaustraliana. Pero el hecho es que Filipinas veníaexportando bananas desde los años ’60 a paísescon normas de cuarentena exigentes tales comoJapón y Nueva Zelanda.

La verdadera razón que explica esta decisión es lafuerte presión de la industria bananera australia-na. La industria australiana producía 20 ton porhectárea en contraste con Filipinas que cosechaba50 ton por hectárea, una diferencia que llevó auna disparidad notoria en el precio: 60 centavosde dólar por cada kilo de bananas australianas y20 centavos de dólar por kilo de bananas filipinas.

La renuncia del Estado

En la actualidad, habiendo pasado ocho años des-de que Filipinas ingresara en la OMC hay un reco-nocimiento generalizado de que su sector agríco-la no estaba preparado para la adhesión al Acuer-do sobre Agricultura. En efecto, son pocos los quehoy cuestionarían los argumentos de los críticosrespecto a que la liberalización del comercio com-binada con el abandono de las políticas de desa-rrollo agrícola por parte del gobierno probó seruna fórmula mortal.

Los especialistas neoclásicos en la agricultura fili-pina han sido atrapados entre su propensión ideo-lógica hacia la liberalización y el reconocimiento–aunque de mala gana- de que el proteccionismono es el principal problema de la agricultura filipi-na. En efecto, el economista Ramon Clarete, unode los principales intelectuales gestores del ingre-so de Filipinas al AsA, admitió antes del ingreso a

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la OMC que el sector agrícola tenía “la menor pro-tección arancelaria efectiva en la economía” y losproductos alimentarios tenían una protección efec-tiva aun más baja que el resto de la agricultura. Laprotección efectiva para los productos agrícolas en1970 y la mayor parte de los ’80 oscilaba entre el5 y el 9%, mientras que las tasas de protecciónefectiva para el sector manufacturero oscilabanentre el 44 y el 79%. Las tasas efectivas de pro-tección para las manufacturas y la agricultura ten-dieron a igualarse a mediados de 1990 a causa delas reformas arancelarias, pero esto se debió engran medida al hecho de que los aranceles para lasmanufacturas fueron recortados.Un equipo de economistas neoclásicos identificóque los principales cuellos de botella para el logrode una mayor productividad agrícola eran los pro-blemas relacionados con “la débil base tecnológica,distorsión de los precios, debilidad de las estructu-ras de derechos de propiedad, limitaciones en lasoperaciones en el mercado de tierras, servicios pú-blicos de apoyo insuficientes, y gobernabilidad dé-bil,” y no el proteccionismo agrícola. Aunque ellosno podían descifrar el problema a causa de suideología con sesgo anti-estatal, lo que en efectoestaban diciendo estos economistas era que la fal-ta de una intervención gubernamental efectiva, in-tegral y coordinada era la principal causante delestado anémico de la agricultura filipina.

El abandono virtual de la agricultura por parte delgobierno queda en evidencia ante el hecho de queaun cuando la mayoría de la fuerza de trabajo es-taba empleada en la agricultura y el sector contri-buía con un 21,5% de valor agregado bruto, el pre-supuesto destinado a la agricultura en el 2001 erade sólo P12.800 millones ó 3,4% del gasto público.Del total de la asignación presupuestaria anual,menos del 40% “ha sido destinado a gastos relacio-nados con el fomento de la productividad tales co-mo irrigación, investigación, desarrollo, ampliaciónde las pesquerías, y otros servicios de apoyo.” Losgastos en investigación y desarrollo de 0,27% delvalor agregado bruto de la agricultura estaban muypor debajo de la meta del 1%.

No es sorprendente que sólo 1,34 millones de untotal de 4,46 millones de hectáreas de tierra irri-gable eran realmente irrigadas. Sólo el 17% de lared de caminería de Filipinas estaba pavimentadoen contraste con el 82% en el caso de Tailandia yel 75% en Malasia. La productividad global de loscultivos era anémica, con una productividad me-dia en el arroz de 2,87 toneladas métricas porhectárea, muy por debajo de los rendimientospromedio en China, Vietnam y Tailandia.

Frente a gobiernos que jugaban un papel agresi-vo y activo en la protección y fomento de su agri-

cultura, no sólo EE.UU. y la Unión Europea sinotambién los países asiáticos vecinos, Filipinas es-taba mal equipada para ingresar al AsA.

Para evitar que el sector agrícola se convirtiera enun obstáculo a la ratificación del Acuerdo de laOMC, la administración de Fidel Ramos prometióque asignaría y liberaría fondos para la moderni-zación de las redes de seguridad. El fondo prome-tido –denominado Plan de Acción del Departa-mento de Agricultura- sumaba P128 mil millones,que serían liberados en montos de P32 mil millo-nes anuales. Esta cifra incluía “P27 mil millonespara el mejoramiento de la infraestructura de rie-go, P8 mil millones para la construcción de cami-nería desde las zonas rurales a los mercados,P762 millones para el mejoramiento de la infraes-tructura post-cosecha y P64 millones para la ins-talación de centros de acopio de granos.”

Sin embargo, según un experto agrícola en 1995sólo se asignó el 44% de los 32 mil millones pro-metidos para ese año. De este monto total el fi-nanciamiento para proyectos nuevos –aquellosque se iniciaron después de la ratificación delAcuerdo de la OMC- sumaba la triste cifra de2.800 millones. En 1996 los P32 mil millones pro-metidos se redujeron a P14.600 millones, de esetotal la financiación para nuevos proyectos era deP2.200 millones, un guarismo aún menor que elde 1995. Siete años más tarde el Departamentode Agricultura admitió que sólo se habían liberadoel 50% de los fondos del propuesto Plan de Accióndel Departamento de Agricultura.

El fracaso del programa de redes de seguridad su-puestamente sería encarado por la Ley de Moder-nización de la Agricultura y de las Pesqueríasaprobada en 1998, que estipulaba la asistenciagubernamental integral cubriendo áreas como irri-gación, infraestructura de post-cosecha, créditos yfinanciación, e investigación y desarrollo. Pero co-mo lo indica un informe, “a pesar de contar conuna asignación presupuestaria aprobada por el le-gislativo, la ley nunca se puso en práctica ya queel gobierno no podía siquiera cubrir las necesida-des presupuestarias anuales del Departamento deAgricultura.”

Durante el debate sobre la ratificación los partida-rios de la OMC promovieron la idea de que el AsAgeneraría una situación en la que Filipinas llenaríalos nichos de mercado con aquellos rubros en losque tuviera “ventajas comparativas”, como era elcaso de los cultivos de exportación de alto valoragregado, tales como flores, espárragos, brócoli yarvejas. Estos partidarios como el entonces Se-cretario de Agricultura Roberto Sebastián no hicie-ron sus deberes.

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La reconversión a la producción de “cultivos deexportación no tradicionales de alto valor agrega-do” les exige a los agricultores inversiones que es-tán más allá de las posibilidades de los pequeñosproductores. Por ejemplo, en el caso de las floreslos datos de Ecuador revelan que la inversión decapital inicial promedio es de US$ 200.000 porhectárea. Los costos anuales de los insumos sontambién muy elevados, sólo los agroquímicos tie-nen un costo de US$18.900 por hectárea. En elcaso de las arvejas, brócoli y coliflor, según datosde Guatemala los costos anuales de producciónalcanzan los US$ 3.145, US$ 1.096 y US$ 971 porhectárea respectivamente, en contraste con losUS$ 219 por hectárea para el maíz.

Es más, las ventajas comparativas de estos culti-vos sólo pueden concretarse mediante inversionessignificativas en apoyo tecnológico e investigacióny desarrollo. Como lo han indicado varios analis-tas, la producción de cultivos de exportación notradicionales de alto valor agregado tiene un ses-go que discrimina contra los pequeños producto-res porque “muchos cultivos requieren de una so-fisticación tecnológica considerable en relación ala producción tradicional, ya sea porque son nue-vos para la región, requieren cuidados especialesen la post-cosecha por ser perecederos, o porqueson producidos para satisfacer la demanda de losconsumidores extranjeros a quienes les preocupala calidad cosmética del producto.”

Sin una ayuda financiera gubernamental masivano había forma de que Filipinas iniciara una pro-ducción significativa de cultivos con alto valoragregado y mucho menos aún que tuviera venta-jas comparativas al producirlos

No resulta sorprendente que la agricultura filipinaingresara al peor de todos los mundos a mediadosde 1990: liberalización masiva del comercio com-binada con una falta de apoyo efectivo del gobier-no. A pesar de reconocer de mala gana el hechode que la falta de una ayuda integral del gobiernoera el sine qua non de la supervivencia de la agri-cultura, los economistas y tecnócratas neoclásicosque pasaron a controlar las altas esferas de la bu-rocracia económica en los ’80 y ’90, apoyaron elimpulso liberalizador de la OMC. En muchos casos,en realidad, como en el caso de las importacionesde hortalizas y carnes, ellos apoyaron recortesarancelarios más profundos que los exigidos bajolas reglas del AsA. Trágicamente la doctrina susti-tuyó a la observación y el análisis.

NOTAS:Este artículo fue extractado del informe “Multilateral Punish-

ment: the Philippines in the WTO 1995-2003” por Walden Be-llo. El informe completo puede ser bajado de http://focuswe-b.org/pdf/multilateral-punishment.pdf

V. Bruce Tolentino, Cristina David, Arsenio Balisacan, y Pon-ciano Intal, Jr. “Strategic Actions to Rapidly Ensure Food Secu-rity and Rural Growth in the Philippines,” borrador para “YellowPaper 2”, 29 de marzo, 2001.

IdemKevin Watkins, Field Trip Report: the Philippines (Manila, Ox-

fam Reino Unido, 1995)Charmaine Ramos, “Discussion Points: Trends and Prospects

in the Cereals and Grain Sector of the Philippines,” conferenciapresentada en la Sesión de Estudio de KSP sobre el Plan deDesarrollo a Mediano Plazo, St Vincent Seminary, Quezon City,6 de mayo de 1996.Francisco Pascual y Arze Glipo, “WTO and Philippine Agricultu-re,” Development Forum, No. 1, Series 2002, pg. 5.

Departamento de Agricultura, Rules and Regulations for Im-plementation of the Agricultural Minimum Access Volume(MAV), Manila, 1996

Organización Mundial de Comercio, The Results of the Uru-guay Round of Multilateral Trade Negotiations: the Legal Texts(OMC: Ginebra, 1995), pg. 66.

Departamento de Agricultura, idem. Durante las negociacio-nes de la Ronda Uruguay la cuota para el arroz, para el primeraño, fue fijada en un volumen diferente: 59.000 toneladas mé-tricas.

Representante Comercial de Estados Unidos, 2000 NationalTrade Estimates (Washington, DC: USTR, 2000) pg. 330.

Idem, pg. 328.Why as there such a contrast between the rosy predictions

and the dismal outcomes? Una reveladora historia relatada porRiza Bernabe, una investigadora senior del Philippine PeasantInstitute. Luego de que recordara las promesas sobre ganan-cias en puestos de trabajo, exportaciones y producción agríco-la que acompañarían la adhesión al AsA, en una Conferenciareciente, se le acercó el Dr. Ramón Clarete, el consultor del De-partamento de Agricultura que fuera la fuente de estas afirma-ciones durante el debate sobre la ratificación de la OMC. Cla-rete expresó su sorpresa ante el hecho de que la gente aún re-cordara sus proyecciones erradas. Esto confirmó las sospechasde Bernabé y otros de que para ganar el debate sobre la rati-ficación Clarete –quien después pasó a ser Jefe del ProgramaAgile de la AID, había manipulado las proyecciones. Comuni-cación personal, 4 de junio, 2003.Selected Agricultural Statistics, 1998 and 2002 (Quezon City:

Departamento de Agricultura, 1998, 2002).Idem.Idem.Selected Agricultural Statistics, 2002, pg. 2.Selected Agricultural Statistics, 1998 and 2002; Rovik Oba-

nil, “Rice Safety Nets Act: More of a Burden instead of aShield,” Farm News and Views, Primer Trimestre, 2002, pg. 10.

Riza Bernabe, “Rice Trade Liberalization: Endangering FoodSecurity,” Farm News and Views, Primer Trimestre 2002, pg.13.

Idem, pg. 13Alternative Forum for Research in Mindanao (AFRIM), “Trade

Liberalization Has Meant Poverty to Mindanawans,” Documen-to preparado para la Stop the New Round Coalition!, Manila, 20de febrero, 2003.John Madeley, Trade and Hunger: and Overview of Case Stu-

dies on the Impact of Trade Liberalization (Stockholm: ForumSyd, 2000), pg. 57.“Fields of Woe,” Farm News and Views, Vol. 10 (Enero-febre-

ro, 1996).Leilani M Gallardo, “PL 480 Agreement Snagged by Debate

on Use of Proceeds,” Business World, 27 de mayo, 2002.Idem.Cecile Yap, “Senators Say Veggie, Corn Imports Killing Local

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Industries,” Business World, 4 noviembre, 2002.Kevin Watkins, Field Trip Report: the Philippines (Manila: Ox-

fam Reino Unido, 1995).Charmaine Ramos, “Discussion Points: Trends and Prospects

in the Cereals and Grain Sector of the Philippines,” conferenciapresentada en la Sesión de Estudio de KSP sobre el Plan deDesarrollo a Mediano Plazo, St Vincent Seminary, Quezon City,6 de mayo de 1996.

Aileen Kwa, “A Guide to the WTO’s Doha Work Programme:The ‘Development Agenda Undermines Development,” Focusont the Global South, Bangkok, enero, 2003.

Selected Agricultural Statistics, 1998 and 2002Esto fue admitido en una serie de debates televisivos por los

proponentes del GAT-OMC durante el debate sobre la ratifica-ción en 1994.Comentarios en el programa televisivo Firing Line, Canal 7 TV,

Manila, 12 de diciembre, 1994.Selected Agricultural Statistics, 1998 and 2002Ramos.Watkins.Idem.Declaración de Noel Padre, Funcionario a cargo del Servicio

de Investigaciones sobre Políticas, Departamento de Agricultu-ra, en la Audiencia del Comité Especial sobre Globalización dela Cámara de Diputados, Quezón City, 4 de junio, 2003.

“Continued Regulation of Chicken Imports Sought,” BusinessWorld, 13 de julio, 2000.“Poultry Integrators Note Shake-out, More Firms Close Shop,”

Business World, 11 de febrero, 1998.Idem.Alyansa Agricultura, Declaración, 2002.“DA backs Tighter Rules on Meat Imports,” Business World, 5

de noviembre, 2002.Selected Agricultural Statistics, 1998 and 2002“DA backs Tighter Rules on Meat Imports,” Business World, 5

de noviembre, 2002.“Briefer on GATT-OMC and its Impacts on the Philippine Ve-

getable Industry,” Manila, 2002.Idem.Idem.Idem.Leilani Gallardo, “DA Meat Import Policy Enforcement Put on

Hold,” Business World, 16 de abril, 2002.Arnold Tenorio, “Food Processors Want RP to Launch Trade

‘Offensive,’” Business World, 3-4 de mayo, 2002.Leilani Gallardo and Marites Villanor, “Tuna Producers to

Lobby for Tariff Cut from EU States,” Business World, 23-24 deagosto, 2002.

Idem.Iris Cecilia Gonzales, “EU Approves Lower Tuna for Canned

Tuna Imports,” Business World, 10 de junio, 2003.Hernani de Leon, “Banana Growers Won´t Throw in Towel

Just Yet,” Business World, 3 de Julio, 2002..Ramon Clarete, “Towards a Policy Environment for Agribusi-

ness Growth in the Philippines: A Review of Policy Develop-ments Affecting the Sector from 1985 to 1995,” Documentocirculado en el Diálogo con el Parlamento (After GATT, What?),Manila Hotel, Manila, 28 de Julio, 1995.

V. Bruce Tolentino et alIdem.Omi Royandoyan and the Philippine Peasant Institute Re-

search Staff, “The AFMA/SAFDZ: Responding to the Agricultu-ral Crisis,” Farm News and Views, Tercer Trimestre 2001, pg.9-10.

Idem.Idem.Rovik Obanil, “Rice Safety Nets Act: More of a Burden than a

Shield,” Farm News and Views, Primer Trimestre 2002, pg. 10.F. Gemperle, “Where are the Safety Nets?,” Unpublished pa-

per, Manila, 6 de febrero, 1997.Francisco Pacual y Arze Glipo, “WTO and Philippine Agricultu-

re: Seven Years of Unbridled Trade Liberalization and Miseryfor Small Farmers,”Development Forum, No. 1 Series 2002,

pg. 5.F. Gemperle, “Where are the Safety Nets?,” Unpublished pa-

per, Manila, 6 de febrero, 1997.Pascual y Glipo, pg. 5.Idem.L. Thrupp, Bittersweet Harvests for the Global Supermarket:

Challenges in Latin America’s Agricultural Export Boom (Was-hington: World Resources Institute, 1995).

M. Conroy, D. Murray y Peter Rosset, A Cautionary Tale: Fai-led US Development Policy in Central America (Boulder: LynneReiner, 1996).

Idem.

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Desde 1995 Indonesia ha reformado sus políticasagrícolas y comerciales en concordancia con losacuerdos de la Ronda Uruguay y ha ratificado losacuerdos de la OMC mediante la ley no. 7/1994.Al mismo tiempo el gobierno de Indonesia aplicóa partir de junio 1994 la política de desregulaciónde las inversiones más significativa hasta la fecha,que diluyó sustancialmente o más bien suprimió laregla de desinversión obligatoria que había sidoun principio clave de las políticas de inversión ex-tranjera de Indonesia desde 1974. La aprobacióndel 100% de propiedad extranjera bajo el paque-te desregulador de las inversiones de junio de1994 y la supresión de las normas de desinversiónobligatoria para los socios minoritarios, reflejó unretroceso dramático de las políticas de inversiónextranjera de Indonesia, haciendo que las mismaspasaran a ser más liberales que las de otros paí-ses del Este Asiático.

En este contexto, la liberalización de la agricultu-ra no puede disociarse de los programas de ajus-te estructural impuestos por el Banco Mundial y elFMI durante la crisis financiera de 1997. El econo-mista Sritua Arief describió el programa del FMIpara Indonesia como un “paquete neoliberal” contodas las características clásicas de eliminación dela intervención estatal, privatizaciones y mayor li-beralización de los flujos comerciales y de capital.

Aun cuando los proponentes de la liberalizacióncomercial prometieron que la apertura de los mer-cados mundiales beneficiaría a Indonesia y lebrindaría enormes oportunidades de exportación,la realidad es que la liberalización de la agricultu-ra ha transformado radicalmente a Indonesia,convirtiéndolo de exportador neto de alimentos aimportador neto.

En el 2000, las principales importaciones eran tri-go (3,58 millones de toneladas), soja (1,27 millo-nes de toneladas), maíz (1,26 millones de tonela-das), carne fresca y congelada (73.068 tonela-das), ganado (96.685 toneladas) y leche y pro-ductos lácteos (147.865 toneladas).

En la actualidad Indonesia es el mayor importadorde arroz del mundo, importando casi el 50% delas provisiones mundiales. Según datos de la sec-ción de seguridad alimentaria del departamentode agricultura, entre 1980 y 1989 Indonesia im-portó un promedio de 510.870 toneladas anualesde arroz. En el período 1990-1999 el promediofue de 1,5 millones de toneladas anuales. Segúnun informe del Departamento de Agricultura deEstados Unidos, Indonesia importó 1,5 millonesde toneladas de arroz en 2001 y 2,5 millones en

La agricultura de Indonesia bajo el régimen de comercio mundial: de crisis en crisis

Indra Lubis

Federation of Indonesia Peasant Union (FSPI)

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2002. La mayor parte de estas importaciones pro-venían de Estados Unidos en el marco del Progra-ma PL480 (créditos a largo plazo).

El hecho de que hayan ingresado enormes volú-menes de arroz al país no significa que los cam-pesinos de Indonesia no puedan producir alimen-tos suficientes para la población. Más bien esta hasido la consecuencia de la liberalización comercial.Bajo el programa del FMI, Indonesia fue obligadaa reducir los aranceles a las importaciones –inclui-dos los productos agrícolas- a recortar los subsi-dios y a centrarse en el sector industrial. Al mis-mo tiempo, los campesinos de Indonesia no tie-nen suficiente tierra y el gobierno y los monopo-lios han tomado control de otros recursos produc-tivos entre 1980 y 1990. En el caso del arroz, en-tre setiembre de 1998 y diciembre de 1999 el go-bierno de Indonesia dispuso un arancel cero paralas importaciones de arroz y a partir del 2000 a lafecha definió un arancel especial de IDR 430 porkg o de un 25% (Informe del Gobierno de Indo-nesia, Informe de Políticas Comerciales, 2003).Esta reducción radical de los aranceles se efectuóbajo mandato del FMI a través de una Carta de In-tención, a pesar de que el Acuerdo sobre Agricul-tura le permitía a Indonesia fijar los aranceles delarroz en un 180% hasta el 2004. Esto no signifi-ca que la OMC sea mejor que el FMI, sino que elFMI estaba en una mejor posición para presionara Indonesia a reducir radicalmente los aranceles através de los condicionamientos de sus présta-mos.

También sufrieron los productores de azúcar porlos bajos aranceles aplicados por el gobierno dealrededor de IDR700 por kg ó del 60%. En 2002Indonesia tenía un Índice de Dependencia de lasImportaciones del 10% para el arroz, 20% para elmaíz, 55% para la soja y 50% para el azúcar. Es-tos montos duplican las cifras de 1998.

La soja también tiene un arancel cero. La mayorparte de la soja importada proviene de empresasagrícolas de EE.UU. y se sospecha que contienetransgénicos. Esta soja importada está fuerte-mente subvencionada en el país de origen y elprecio en Indonesia es muy bajo comparado conel de la soja producida en el país. La importaciónde soja ha sido un desastre para los campesinosque no tienen incentivos para producir, reducién-dose por lo tanto la producción nacional. En 1992la producción nacional de soja era de 1.869.713toneladas, pero en el 2002 cayó a 673.056 tone-ladas, prácticamente un tercio del volumen de1992. (Kompas, 2003).

También han ocurrido cambios en BULOG, la em-

presa estatal responsable de proteger el precio delos productos agrícolas y de distribuirlos. BULOGfue creada principalmente para cumplir una “fun-ción social” aunque durante el régimen de Soe-harto fue utilizada para generar beneficios para lafamilia de Soeharto y sus aliados. En setiembre de1998 el monopolio de BULOG sobre el arroz, maíz,azúcar y soja fue abolido y BULOG fue transfor-mada en una organización mixta con fines de lu-cro. En enero 2003 BULOG declaró que además detener una función social también debía generarganancias. Esto significa que ahora BULOG estáimportando alimentos a Indonesia y este año Car-gill ganó la licitación para proveer azúcar importa-da.

En 1960 los campesinos de Indonesia perdieronsus semillas locales a causa de los programas dela revolución verde. Ahora están llegando semillasque son más ‘peligrosas’ –las semillas transgéni-cas y las terminator. A través de su empresa enIndonesia, PT Monagoro Kimia, Monsanto ha for-zado y manipulado a los campesinos de South Su-lawesi a utilizar algodón transgénico en lugar delas variedades locales de algodón que han sidocultivadas en la región por generaciones. La com-pañía le da créditos a los campesinos, pero estolos vuelve dependientes desde el punto de vista fi-nanciero y los ata a la producción de algodóntransgénico. El resultado es que los campesinosde Indonesia no tienen derecho a definir o defen-der sus propios modelos de producción.

La OMC está violando los derechos de los agricul-toresDesde la aprobación del acuerdo de la OMC hacenueve años, la liberalización comercial de la agri-cultura orientada hacia las exportaciones ha con-vertido a Indonesia en un país dependiente de lasimportaciones de alimentos. La liberalización co-mercial inducida por las normas de la OMC y laspolíticas impuestas por el FMI han arruinado elsustento de los campesinos y los trabajadores ru-rales que son la mayoría de la población en Indo-nesia, destruyendo su capacidad de satisfacer susnecesidades alimentarias y de otro tipo. La OMCrefleja un programa que sólo sirve para promoverlos intereses corporativos dominantes que ya mo-nopolizan el comercio internacional.

La OMC y sus políticas neoliberales incrementaránla violación de los derechos de los campesinos enIndonesia. La liberalización comercial de la agri-cultura es un acto de violencia contra la humani-dad. Más aún, frenará la aplicación de una refor-ma agraria genuina en Indonesia que ha sido unademanda pendiente desde la era colonial. Y sinuna reforma agraria genuina no habrá justicia so-

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cial, bienestar y libertad en Indonesia.

La agricultura no es una mercancía cuyo único va-lor sea el del mercado. La OMC debe salir de laagricultura.

La tierra, el agua y los recursos agrarios son lamadre tierra.La agricultura no es una mercancía.La agricultura es cultura y es vida.Sin campesinos y agricultores no hay alimentos.Si no hay alimentos no hay vida.

Medan, IndonesiaAgosto de 2003

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Los alimentos y el agua son las necesidades másbásicas de los humanos, por eso la agricultura esesencial para todos.

Una de las principales causas del hambre y ladesnutrición de más de 826 millones de personasen el mundo contemporáneo es la distribucióninequitativa de los recursos, la tierra y los ali-mentos. El proceso actual de liberalización delcomercio que la Organización Mundial del Co-mercio (OMC) auspicia –-especialmente a travésdel Acuerdo sobre la Agricultura (AsA)— es par-te de ese problema, no de la solución. Las políti-cas impulsadas por la OMC, el Banco Mundial yel Fondo Monetario Internacional (FMI) han esti-mulado el desarrollo de un sistema agropecuarioy de producción de alimentos totalmente insus-tentable. La globalización de los sistemas deagricultura y alimentación se ha caracterizadopor la imposición de un modelo de producciónagropecuaria industrial, orientada hacia la ex-portación y con fuerte influencia de grandes em-presas transnacionales (ETN) interesadas quedefinen cada vez más qué, cómo, cuándo y dón-de se producen y se comercializan los alimentos.

Lo que se requiere es cambiar por sistemas deproducción y comercialización de alimentos queconsagren la sustentabilidad social, ambiental yeconómica. Amigos de la Tierra Internacionalconsidera que promover la soberanía alimentariaconstituye la manera más efectiva de garantizarlos derechos de todos los pueblos a una alimen-tación adecuada, sana y nutritiva y a vivir sin pa-decer hambre. Aquí se examinan dos aspectosclaves para ello: los relacionados con el comer-cio de productos agrícolas; y las formas paramejorar la producción agropecuaria.

1. El comercio y la soberanía alimentaria de lospueblos

Los acuerdos y las reglas del libre comercio nofomentan la soberanía alimentaria e incluso lle-gan a promover lo opuesto: el énfasis cada vezmayor en la agricultura industrial para exporta-ción suele generar menor seguridad alimentaria,además de una agricultura insustentable y la ex-pulsión de la población rural de sus tierras.

En consecuencia, los países deben disfrutar y uti-lizar el derecho a adoptar medidas para promo-ver y proteger la soberanía alimentaria de suspueblos. La soberanía alimentaria es el derechode las comunidades, pueblos y países a decidirsus propias políticas agropecuarias y alimenta-rias, incluso la protección y regulación de la pro-ducción y el comercio agropecuario nacional conmiras a alcanzar las metas de seguridad alimen-taria y sustentabilidad. La soberanía alimentariasupone acceso seguro a alimentos sanos e ino-cuos, prácticas agropecuarias sustentables y di-versificadas, y producción agraria de subsisten-cia y en pequeña escala.

Es necesario que las economías agrícolas locales,nacionales y regionales puedan definir, cada vezen mayor grado, hasta qué punto pueden produ-cir sus propios alimentos en forma sustentable.Eso les permitirá generar al mismo tiempo rique-za, empleo, comunidades rurales más vibrantesy un medio ambiente más diverso y equilibrado.La meta debe ser avanzar hacia sistemas agroa-limentarios sustentables y localizados. Un siste-ma agroalimentario localizado es aquel donde laproducción, el procesamiento, la comercializa-ción y el consumo de los alimentos y otros pro-ductos agropecuarios ocurren, en la medida de loposible, dentro (o tan cerca como sea posible) dela misma localidad. Allí donde esto no sea posi-ble, debe darse prioridad al comercio interno(nacional) o en bloques comerciales regionales osubregionales.

Sin embargo, debe reconocerse que los países

Hacia la costrucción de la soberanía alimentaria de los pueblos

Amigos de la Tierra Internacional, agosto de 2003.

Introducción

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aún necesitarán comerciar y que deben por esoconservar la posibilidad de hacerlo. Algunos paí-ses, por ejemplo, pueden optar por el comerciointernacional para hacerse a cantidades suficien-tes de alimentos y satisfacer así la demanda in-terna, especialmente en ocasión de malas cose-chas, o para obtener divisas. Pero ese comerciodeberá tener como objetivo final generar sobera-nía alimentaria, seguridad alimentaria y la sus-tentabilidad.

En suma, el comercio en productos agropecua-rios –a cualquier nivel, local, regional o interna-cional— debe responder entre otros a los si-guientes criterios de sustentabilidad: a) políticasinternas que den prioridad a las prácticas agro-pecuarias sustentables y diversificadas y a laproducción de alimentos económicamente ase-quibles, saludables e inocuos y de buena calidad;b) los agricultores deben recibir una compensa-ción justa por su trabajo y sus productos; c)cuando el comercio internacional es indispensa-ble, se debe dar prioridad a los alimentos produ-cidos en forma sustentable; y d) para reducir lasdistancias del transporte de alimentos y minimi-zar así la consiguiente contaminación, el comer-cio debe ocurrir siguiendo el “principio de proxi-midad”, es decir, optando por satisfacer las nece-sidades de la población con productos de origentan cercano como sea posible.

1.2 Aumento de los gastos por importación dealimentos

El modelo actual de comercio de productos agrí-colas supone en muchos casos el aumento de losgastos por importación de alimentos. La Organi-zación de las Naciones Unidas para la Agricultu-ra y la Alimentación (FAO) realizó estudios de ca-so en 14 países sobre los efectos de la aplicacióndel AsA y encontró, por ejemplo, que en 1995-1998 los gastos de importación de alimentos su-peraron los guarismos de 1990-1994 en todoslos casos. Los aumentos iban del 30% en Sene-gal hasta el 168% en la India, y superaban con-trarrestando cualesquier ganancias derivadas deeventuales incrementos de las exportaciones. Endos de esos países –la India y el Brasil— el gas-to en alimentos importados se multiplicó en másdel doble. En otros cinco, ese gasto creció entreel 50 y el 100%. Eso tiene consecuencias gravespara la soberanía alimentaria y la seguridad ali-mentaria a nivel mundial.

Además el proceso de liberalización está minan-do los medios de sustento de los pequeños agri-cultores, especialmente a través de la importa-ción de alimentos baratos y el ‘dumping’ -o sea

vender productos agropecuarios a precios pordebajo de su costo de producción en los merca-dos locales de los países en vías de desarrollo-de productos agropecuarios en los mercadosmundiales. Se ha dicho que no sería desmesu-rado estimar que se han perdido 30 millones depuestos de trabajo en el mundo como conse-cuencia de la liberalización comercial y factoresasociados. La seguridad alimentaria y la sobera-nía alimentaria de los pueblos están siendo tam-bién erosionadas por la sobreproducción mundialy el crecimiento del comercio, socavando en to-do el mundo la producción local de alimentos pa-ra el consumo interno, generalmente producidospor pequeños agricultores.

Para contrarrestar esas tendencias, las comuni-dades, los pueblos y los países deben tener de-recho a: a) imponer controles y restricciones alas importaciones (es decir, restricciones a lasimportaciones baratas y la invasión de mercade-rías producto del “dumping”, que socavan la pro-ducción local) y al comercio en productos gené-ticamente modificados; y b) desarrollar y apoyareconomías alimentarias localizadas basadas enla producción, el procesamiento, la comercializa-ción y el consumo locales.

1.2 Desarrollo orientado a las exportaciones ydeuda

En realidad, la situación respecto a la deuda estal hoy en día, que los países en vías de desarro-llo tienen que destinar una porción significativade sus ganancias por exportaciones a pagar ladeuda. En 1996, por ejemplo, tanto Etiopía comoBolivia utilizaron el 42% de sus ganancias porexportaciones para cumplir con el servicio de susrespectivas deudas. En el Perú fue el 35% y enGhana el 25%. Es más, en 1997 los gastos delservicio de la deuda para los países en desarro-llo fueron cinco veces mayores que las sumas re-cibidas por concepto de cooperación internacio-nal para el desarrollo.

Los préstamos del Fondo Monetario Internacional(FMI) y el Banco Mundial y los programas deajuste estructural han sido concedidos general-mente bajo la condición de liberalizar el comer-cio y promover el desarrollo orientado a las ex-portaciones. Ese desarrollo orientado a las ex-portaciones requiere a menudo tierras que anteseran utilizadas por muchas familias dependientesde la agricultura de subsistencia.En conjunto, eldesarrollo con orientación exportadora tiende aconducir a una concentración creciente de la tie-rra y el poder en manos de unos pocos, benefi-ciando a los inversionistas, las grandes empresas

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agropecuarias y los agricultores ricos, mientrasgran parte de la población rural es expulsada desus pequeñas parcelas, perdiendo así sus mediosde sustento y viéndose entonces obligada a mi-grar hacia las ciudades.

El desarrollo orientado a la exportación ademásha llevado a la sobresaturación de los mercadosmundiales y el consiguiente desplome de los pre-cios, contrayendo así el margen de ganancia delos agricultores por unidad de producto. Para ilus-trar este punto veamos el caso del cultivo de caféen Vietnam. A comienzos de la década de 1990 elBanco Mundial le otorgó un préstamo a Vietnampara reestructurar su sector agropecuario, y mu-chos agricultores recibieron créditos para producircafé para la exportación. Cuatro años más tardese recogió la primera cosecha y Vietnam pasó aser el segundo productor mundial, contribuyendoasí al derrumbe del mercado del café. En el año2000 el precio del café cayó a la mitad, y a lo lar-go del 2001 continuó desplomándose.

Los productos primarios con poco valor agrega-do suelen ser exportado hacia los países desa-rrollados para su procesamiento, porque los paí-ses desarrollados imponen aranceles más eleva-dos a la importación de productos procesados(utilizan esa táctica, conocida como progresiónarancelaria, para proteger sus propias industriasprocesadoras de alimentos). En otras palabras,el sistema está organizado para que las ganan-cias derivadas del valor agregado sean cosecha-das por empresas del Norte y países lejanos.

Bajo este contexto las empresas transnacionales(ETN) ejercen un control cada vez mayor sobreel sistema alimentario, y eso amenaza el derechode los pueblos a tener acceso equitativo a los re-cursos. Un pequeño número de ETN acapara hoymás del 80% del comercio mundial de productosagrícolas. Muestra de ello es que seis ETN ma-nejan el 85% del comercio mundial en granos,ocho realizan 55-60% de las ventas mundialesde café, y apenas tres controlan el 83% del co-mercio mundial de cacao.

En resumen, no se puede esperar que la agricul-tura orientada a la exportación conduzca a la so-beranía y la seguridad alimentaria ni a la agricul-tura sustentable. ¿Qué cambios de política po-drían conseguirlo?

1.3 Los cambios necesarios

Ante todo, es necesario reformular las reglas deljuego agroindustrial –incluso las teorías subya-centes a las que adhiere, y los flujos de inversio-nes hacia sectores agropecuarios específicos y el

desarrollo en general— y orientarlo para quepromueva en cambio un desarrollo equitativo ysustentable, garantice la soberanía y seguridadalimentarias, fortalezca las economías alimenta-rias locales, empodere a las mujeres y establez-ca como norma las prácticas agropecuarias sus-tentables y diversificadas.

En segundo lugar, es necesario invertir el flujo deriquezas que actualmente va del Sur al Norte.Los países desarrollados han contraído una ‘deu-da ecológica’ con los países en desarrollo, entreotros mecanismos, a través de la importación derecursos que han pagado a bajo precio, y hoyesa deuda es mucho mayor que la deuda finan-ciera oficial de los países en desarrollo. Para lo-grar una agricultura y comercio sustentables esindispensable que el acceso a los recursos y losbeneficios derivados de su uso se distribuyanequitativamente entre los países, las regiones ylas personas. Invertir esos flujos supone la anu-lación total e incondicional de la deuda.

En tercer lugar los gobiernos deben fijar reglaspara restringir y mantener bajo control el poderde las ETN, entre otros medios a través de: a)normas exigentes y de alta calidad en materiaambiental, laboral y de derechos humanos apli-cables a las actividades empresariales; b) legis-lación y mecanismos internacionales efectivos –ysi no los hay, nacionales— para impedir la for-mación y consolidación de monopolios, oligopo-lios y cárteles en los sistemas agropecuarios yalimentarios; y c) normas legales que garanticenel derecho de los ciudadanos y comunidades aexigir y percibir indemnización por concepto deactividades empresariales que los afectan adver-samente.

2. Hacía una producción agropecuaria mejor

Varias son las formas a través de las cuales esposible mejorar sustancialmente la producciónagropecuaria; veamos algunas de ellas.

2.1 Promover prácticas agropecuarias sustenta-bles y diversificadas

Las prácticas agropecuarias actuales dañan elmedio ambiente y la salud de la población y deben, por lo tanto, sustituirse por prácticas deuso sustentable del suelo. Entre los atributos dela agricultura sustentable se destacan: accesoequitativo a los recursos para hombres y muje-res; formas de agricultura socialmente justas;participación de los agricultores y utilización delos saberes locales; autodependencia (que nosignifica autosuficiencia); producción rentable y

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eficiente; minimización del uso de insumos ex-ternos dañinos para el medio ambiente y la sa-lud; incorporación de los procesos naturales a laproducción; regeneración de los recursos loca-les; manejo integrado de las unidades de pro-ducción agropecuaria; y conservación de recur-sos naturales. Otros recursos no disponibles anivel predial, tales como agua y nutrientes, de-ben ser manejados con cuidado. Cada unidadproductiva debe contar con una producción di-versificada, incluyendo cría de animales y culti-vos varios.

Los patrones inequitativos de tenencia de la tie-rra están minando las prácticas tradicionales omodernas –ya existentes en muchas partes delmundo—que se aproximan a la agricultura sus-tentable. Los agricultores con frecuencia no tie-nen una tenencia segura, porque la tierra perte-nece legalmente a latifundistas ausentes. Otroproblema asociado a la inseguridad en la tenen-cia de la tierra es que priva a los agricultores deincentivos para mejorar el suelo a través deprácticas agropecuarias sustentables, ya que encualquier momento los latifundistas o los intere-ses asociados a la agricultura industrial los pue-den sacar fácilmente de las tierras que trabajanmediante acciones judiciales.

En vista de esos factores, las comunidades, lospueblos y los países deben: a) eliminar los sub-sidios internos que fomentan usos insustentabledel suelo y patrones inequitativos de tenencia dela tierra; b) adoptar políticas tales como refor-mas agrarias redistributivas, que conduzcan apatrones de tenencia equitativos, tomando encuenta los derechos y las necesidades de las mu-jeres; c) estimular las técnicas agropecuariassustentables; y d) tener derecho a prohibir o res-tringir por otros medios la producción y el co-mercio de semillas, alimentos, raciones para ani-males y cualquier producto derivado que conten-ga componentes genéticamente modificados.

2.2 Fortalecer las economías alimentarias locales

La agricultura industrializada y el comercio a lar-ga distancia se benefician además de subsidiosindirectos, ya que los costos de producción, pro-cesamiento, transporte, distribución y comercia-lización de los alimentos no reflejan hoy en día latotalidad de los costos sociales y ambientalesque en verdad implican (por ejemplo, la conta-minación resultante del transporte a larga dis-tancia).

Los costos sociales y ambientales reales de la

agricultura industrializada y el comercio debenser internalizados, aplicando el principio de‘quien contamina paga’. De ese modo las tenden-cias del comercio podrían empezar a volcarse enfavor del comercio local, nacional y regional, for-taleciendo esas economías y protegiendo el me-dio ambiente tanto local como global. La metadebe ser la autodependencia local y regional,que supone mayor consumo local de los produc-tos locales de estación. Sin embargo, se recono-ce que siempre será necesario algún comerciointernacional y que éste debe ser regulado enforma eficaz a nivel multilateral, por fuera de laOMC. El comercio internacional debe tener comometas la conquista y protección de la soberaníaalimentaria, la seguridad alimentaria y la susten-tabilidad.

Para que eso ocurra, las comunidades, pueblos ypaíses deben, entre otras medidas: a) garantizarque el aumento de precios derivado de la inter-nalización de los costos previamente externaliza-dos sea absorbido o pagado directamente por loscontaminadores; b) garantizar que los ingresosobtenidos por concepto de impuestos cobrados alos contaminadores se destinen a promoverprácticas agropecuarias sustentables; y c) enca-rar los problemas de la pobreza para asegurarque estas políticas propuestas que provoquen in-crementos en los precios de los alimentos noafecten a los sectores más empobrecidos de lasociedad, en particular a las mujeres y los niños.

2.3 Garantizar el acceso a los recursos

El acceso a los recursos debe ser considerado underecho humano fundamental. Los derechos delos agricultores sobre los recursos emanan de supapel pasado, presente y futuro en la conserva-ción, el mejoramiento y la disponibilidad de re-cursos genéticos vegetales (fitogenéticos). Sinembargo, el acuerdo de la OMC sobre los Aspec-tos de los Derechos de Propiedad Intelectual re-lacionados con el Comercio (ADPIC, mejor cono-cido como TRIPS por su sigla en inglés) está ero-sionando los derechos de los agricultores y lascomunidades.

Por intermedio del acuerdo TRIPS, los miembrosde la OMC están obligados a proteger los dere-chos de propiedad intelectual sobre “todas lasobtenciones (variedades) vegetales y procesosmicrobiológicos mediante patentes, mediante unsistema sui generis eficaz, o mediante una com-binación de aquellas y éste”. Amparadas en esasdisposiciones, las grandes empresas agroindus-triales están obteniendo cada vez más derechos

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de propiedad intelectual (DPI) sobre semillas, demanera tal que esos derechos están concentrán-dose en un puñado de empresas muy poderosas.Por ejemplo, tan sólo tres compañías –Cargill,Pioneer y CP-DeKalb– controlan el 70% del mer-cado asiático de semillas. Esas disposiciones yprocesos de concentración atentan contra del de-recho humano fundamental de acceso a los re-cursos.

Las comunidades, los pueblos y los países debendisponer del derecho a ejercer control –y por en-de a tener acceso— sobre los recursos naturaleslocales y de uso común; para ello deben: a) re-conocer y velar por el cumplimiento de los dere-chos legales y consuetudinarios de los pueblosindígenas y las comunidades locales a tomar de-cisiones acerca de sus recursos locales tradicio-nales, incluso cuando aún no estén contempla-dos en la legislación; b) garantizar que los pe-queños productores agropecuarios, y en especiallas mujeres, tengan acceso equitativo a tierras,semillas, agua, crédito y demás recursos produc-tivos; c) prohibir cualquier tipo de patente sobreseres vivos y sus partes, con el fin de proteger elderecho de acceso de los pueblos a los recursos;d) proteger los derechos de los agricultores, lospueblos indígenas y las comunidades locales so-bre los recursos fitogenéticos y el saber asocia-do a ellos, inclusive el derecho de los agriculto-res a intercambiar y reproducir semillas.

2.4 Conservar la biodiversidad

La biodiversidad es esencial para la agriculturasustentable, pero se encuentra amenazada porla agricultura industrializada en gran escala quees la principal causa de destrucción de ecosiste-mas naturales como los bosques y selvas, los hu-medales y las praderas. Los cambios de uso delsuelo y las transformaciones de su estructura, eluso de agroquímicos, la introducción de especiesinvasoras, y la distribución inequitativa y el usoinsustentable de los recursos de agua dulce parariego son los principales factores resposables delas alarmantes tasas de pérdida de la biodiversi-dad global.

La diversidad genética agrícola también es esen-cial para la seguridad y soberanía alimentarias,ya que plantando diversos tipos y variedades decultivos juntos en un mismo predio (asociaciónde cultivos) se evitan muchas plagas y se mini-miza el riesgo de pérdida de los cultivos, mien-tras que el monocultivo, por el contrario, ofreceáreas de alimentación donde las plagas puedenprosperar. Hoy se reconoce que a nivel mundial

la pérdida de biodiversidad está ocurriendo a ta-sas sin precedentes desde la última glaciación.

Es necesario instaurar políticas que estimulen lasprácticas agropecuarias sustentables y diversifi-cadas.Con ese fin, las comunidades, los pueblosy los países deben, entre otras actividades: a)impulsar la adopción de prácticas agropecuariassustentables que reduzcan y reviertan la pérdidade biodiversidad; y b) proteger los derechos delos pueblos indígenas, los agricultores y las co-munidades a guardar sus propias semillas y adesarrollar sus propias razas y variedades loca-les.

2.5 Mejorar la sanidad y la calidad de los alimen-tos

En la OMC, el tema de la calidad de los alimen-tos está abordado principalmente en el Acuerdosobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fito-sanitarias (MSF), que determina cuáles medidasson necesarias para proteger la vida y la salud dehumanos, animales y plantas. La OMC ademásrecomienda a sus Miembros la observancia denormas internacionales en materia alimentaria,tales como las de la Comisión del Codex Alimen-tarius. Sin embargo el Acuerdo MSF limita seria-mente la aplicación del principio precautorio, yen el Codex la influencia de las empresas de ali-mentos y de insumos químicos es tan fuerte quesus normas de calidad pueden ser incluso infe-riores a las que ya rigen en muchos países.

Para mejorar la sanidad (inocuidad) y calidad delos alimentos las comunidades, los pueblos y lospaíses deben: a) establecer mecanismos queayuden a los productores locales de alimentos acumplir normas ambientales, sociales y sanita-rias exigentes y de alta calidad (que suele sercostoso); b) desarrollar criterios de calidad ade-cuados a las preferencias y necesidades de la po-blación; c) acordar una reforma fundamental dela Comisión Internacional del Codex Alimenta-rius; y d) introducir la obligación de rotular claray adecuadamente los productos agropecuarios yalimenticios, cumpliendo así con el derecho delos consumidores y los productores ‘a saber’ ycon sus derechos de acceso a la información.

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La agricultura y la alimentación son fundamenta-les para los pueblos y la gente en todo el mun-do, tanto en términos de la producción y dispo-nibilidad de cantidades suficientes de alimentosnutritivos y seguros, como en cuanto pilares decomunidades, culturas y ambientes rurales y ur-banos saludables. Todas esas funciones estánamenazadas y vienen siendo socavadas por laspolíticas económicas neoliberales que con ímpe-tu creciente impulsan las grandes potencias co-mo Estados Unidos (EE.UU.) y la Unión Europea(UE), a través de instituciones multilaterales co-mo la Organización Mundial de Comercio (OMC),el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Ban-co Mundial (BM). En lugar de garantizar la ali-mentación de toda la población del mundo, esosorganismos presiden un sistema que multiplicael hambre y diversas formas de desnutrición, y laexclusión de millones de personas del acceso abienes y recursos productivos tales como la tie-rra, el agua, los peces, las semillas, las tecnolo-gías y el conocimiento. Se requieren cambios ur-gentes y fundamentales a éste régimen mundial.

La soberanía alimentaria es un derecho funda-mental de los pueblosPara garantizar la independencia y la soberaníaalimentaria de todos los pueblos del mundo escrucial que los alimentos sean producidos me-diante sistemas de producción diversificados yde base comunitaria y campesina. La soberaníaalimentaria es el derecho de cada pueblo a defi-nir sus propias políticas agropecuarias y en ma-teria de alimentación, a proteger y reglamentarla producción agropecuaria nacional y el merca-do doméstico a fin de alcanzar metas de desarro-llo sustentable, a decidir en qué medida quierenser autodependientes, a impedir que sus merca-dos se vean inundados por productos excedenta-rios de otros países que los vuelcan al mercadointernacional mediante la práctica del ‘dumping’,y a darle preferencia a las comunidades localespescadoras respecto al control del uso y los de-

rechos sobre los recursos acuáticos. La sobera-nía alimentaria no niega el comercio internacio-nal, más bien defiende la opción de formularaquellas políticas y prácticas comerciales quemejor sirvan a los derechos de la población a dis-poner de métodos y productos alimentarios ino-cuos, nutritivos y ecológicamente sustentables.

Para conseguir y preservar la soberanía alimen-taria de los pueblos y garantizar la seguridad ali-mentaria, los gobiernos deben adoptar y aplicarpolíticas que fomenten una producción sustenta-ble, basada en la producción familiar campesinay de comunidades pescadoras, en lugar que unmodelo industrial, de altos insumos y orientadoa la exportación.Ello implica adoptar las siguientes medidas:

I. Políticas de mercado• Garantizar precios remunerativos para todoslos productores agropecuarios y pescadores;• Ejercer el derecho a proteger los mercados na-cionales de los productos importados a bajo pre-cio;• Regular la producción en el mercado interno afin de evitar la generación de excedentes;• Abolir todo tipo de apoyos y subsidios directose indirectos a las exportaciones;• Eliminar progresivamente aquellos subsidios ala producción nacional que promuevan sistemasagropecuarios insustentables, patrones inequita-tivos de tenencia de la tierra y prácticas pesque-ras destructivas y, en cambio, brindar apoyo aprácticas agropecuarias y pesqueras sustenta-bles y a programas de reforma agraria integral.

II. Medio ambiente y calidad e inocuidad de losalimentos• Controlar adecuadamente la proliferación depestes y enfermedades, garantizando al mismotiempo la seguridad e inocuidad de los alimen-tos;• Proteger los recursos pesqueros de amenazas

NUESTRO MUNDO NO ESTA EN VENTA

PRIMERO ESTÁ LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS

¡FUERA LA OMC DE LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN!

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tanto acuáticas como terrestres, tales como lacontaminación y la eliminación de desechos en elagua, la minería costera y desde plataformasmarinas, la degradación de los estuarios y la de-sembocadura de los ríos y las prácticas dañinasde piscicultura industrial que utiliza antibióticos yhormonas;• Prohibir el uso de tecnologías peligrosas comola irradiación de los alimentos, que genera toxi-nas en ellos y disminuye su valor nutritivo;• Fijar criterios de calidad de los alimentos ade-cuados a las preferencias y necesidades de lagente; • Establecer mecanismos nacionales de controlde calidad de los alimentos, de manera tal quecumplan con normas ambientales, sociales y sa-nitarias de alta calidad; y• Garantizar que todas las funciones de inspec-ción de alimentos sean llevadas a cabo por orga-nismos gubernamentales adecuados e indepen-dientes, y no por empresas privadas o concesio-narias.

III. Acceso a los recursos productivos• Reconocer y hacer valer los derechos jurídicosy consuetudinarios de las comunidades en mate-ria de toma de decisiones acerca del uso de losrecursos locales y tradicionales, aun cuando di-chos derechos no hayan estado contempladospreviamente en la ley;• Garantizar el acceso equitativo a la tierra, lassemillas, el agua, el crédito y otros recursos pro-ductivos;• Establecer derechos comunitarios para las co-munidades locales que dependen de los recursosacuáticos, y rechazar cualquier sistema que pre-tenda privatizar esos recursos públicos;• Prohibir cualesquier formas de patentamientode materia viva y cualquiera de sus componen-tes, y la apropiación del conocimiento asociado ala agricultura y la alimentación mediante regíme-nes de propiedad intelectual; y• Proteger los derechos de los productores agro-pecuarios, los pueblos indígenas y las comunida-des locales sobre los recursos fitogenéticos y elconocimiento asociado, inclusive el derecho delos agricultores a intercambiar y reproducir se-millas.

IV. Producción-Consumo• Desarrollar economías alimentarias locales, ba-sándose en la producción y el procesamiento lo-cal y la creación de puntos de venta locales.

V. Organismos Genéticamente Modificados• Prohibir la producción y comercialización de se-millas, alimentos y piensos genéticamente modi-ficados o transgénicos, así como de cualquier

producto derivado;• Prohibir que se usen alimentos transgénicoscomo ayuda alimentaria;• Denunciar y resistir activamente los diversosmétodos (directos e indirectos) que están utili-zando las grandes empresas agroalimentariascomo Monsanto, Syngenta, Aventis/Bayer y Du-Pont para introducir variedades de cultivos trans-génicos en el ambiente y los sistemas agrope-cuarios;• Alentar y promover la agroecología y la agricul-tura orgánica fundadas en el saber indígena yprácticas agropecuarias sustentables.

VI. Transparencia de la información y leyes anti-monopólicas• Garantizar el etiquetado claro y preciso de losalimentos para consumo humano y animal, conbase en el derecho de los consumidores y losagricultores a conocer el origen y contenidos deesos productos;• Fijar normas obligatorias para todas las empre-sas, que garanticen la transparencia, responsa-bilidad pública y respeto de los derechos huma-nos y las normas ambientales en sus operacio-nes;•Dictar leyes antimonopólicas para evitar la for-mación de monopolios industriales en los secto-res agropecuario, pesquero y alimentario.• Responsabilizar ante la ley a las entidades cor-porativas y a sus directores por cualesquier vio-laciones de las leyes sociales y ambientales y lasnormas y acuerdos nacionales e internacionales.

VII. Protección específica para las comunidadesribereñas que dependen de la pesca marina y deagua dulce • Impedir la expansión de la industria camarone-ra y la destrucción de los manglares;• Garantizar que las comunidades locales pesca-doras detenten los derechos sobre los recursosacuáticos;• Negociar un convenio internacional vinculanteque prohíba la pesca ilegal, desregulada y no no-tificada;• Aplicar efectivamente los convenios y acuerdosmarítimos internacionales, tales como el Acuer-do de la ONU sobre Poblaciones de Peces Trans-zonales y Altamente Migratorios; y• Erradicar la pobreza y la inseguridad alimenta-ria de las comunidades ribereñas mediante polí-ticas de manejo y uso sustentable y equitativode los recursos naturales, fundadas en los sabe-res, culturas y experiencia indígena y local.

Las reglas de comercio tienen que garantizar la

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soberanía alimentaria No se le debe conceder primacía al comercio in-ternacional por encima de otras metas sociales,ambientales, de desarrollo o culturales. Es impe-rativo darle prioridad a la producción de subsis-tencia y culturalmente apropiada de alimentossanos, nutritivos, de buena calidad y a preciosrazonables, para el mercado interno y los merca-dos subregionales y regionales. La liberalizaciónactual del comercio, que deja en manos de lasfuerzas del mercado y poderosas empresastransnacionales las decisiones acerca de qué ycómo se producen y se comercializan los alimen-tos, no puede dar cumplimiento a estas impor-tantísimas metas sociales.

No! a las políticas agropecuarias y alimen-tarias neoliberalesLos abajo firmantes denunciamos la ‘liberaliza-ción’ de los intercambios de productos agrope-cuarios promovida a través de acuerdos de librecomercio bilaterales y regionales y a través deorganismos multilaterales como el FMI, el BancoMundial y la OMC. Condenamos el dumping deproductos alimentarios que practican los gran-des exportadores, particularmente sobre los paí-ses del tercer mundo en donde han socavado laproducción nacional para el mercado interno.Condenamos las iniciativas de la OMC y otros or-ganismos multilaterales que pretenden vendertodos los derechos sobre los recursos acuáticos agrandes consorcios transnacionales. Las políticasneoliberales obligan a los países a especializarseen productos agropecuarios en los que gozan desupuestas ‘ventajas comparativas’, y a comercia-lizarlos con base en el mismo principio. Así se fo-menta la producción para la exportación a ex-pensas de la producción de alimentos para elmercado interno, y los recursos y medios de pro-ducción se encuentran cada vez más bajo el con-trol de grandes empresas transnacionales. Lomismo está ocurriendo en el sector de la pesca.Las comunidades pescadoras están perdiendosus derechos de acceso a las poblaciones de pe-ces, ya que esos derechos están siendo transfe-ridos a empresas industriales como PESCANOVA.Esas transnacionales han acaparado gran partede la producción y el comercio global de pesca-do.

Los gobiernos ricos continúan subsidiando fuer-temente la producción agropecuaria y pesquerade exportación en sus países, destinando la ma-yor parte de esos recursos a los productores másgrandes. La mayor parte de esos dineros de loscontribuyentes terminan en manos de grandesempresas –grandes productores, grandes em-presas mercantes y grandes cadenas minoristas-

—que desarrollan prácticas agropecuarias, pes-queras y comerciales insustentables, en lugarque en manos de los productores familiares depequeña escala que producen principalmente pa-ra el mercado interno, a menudo con estrategiasy prácticas productivas más sustentables.

Esas políticas de fomento a las exportacioneshan dado origen a precios de mercado para losproductos que son mucho menores que los cos-tos reales de producción. Eso alienta y perpetúala práctica del dumping, y permite que las em-presas transnacionales (ETNs) compren produc-tos a muy bajos precios, para vendérselos des-pués a precios mucho más altos a los consumi-dores tanto del Sur como del Norte. La mayorparte de los subsidios agropecuarios y pesquerosde los países ricos son en realidad subsidios pa-ra la industria agroalimentaria, las grandes em-presas mercantes, las grandes cadenas minoris-tas, y para una minoría de los mayores produc-tores.

Los efectos adversos de esas políticas y prácticasse revelan cada vez con mayor claridad. Ellasconducen a la desaparición de la agricultura fa-miliar y las comunidades pescadoras de pequeñaescala tanto en el Norte como en el Sur; la po-breza ha aumentado, especialmente en las zonasrurales; los suelos y el agua están contaminadosy degradados; y ha habido pérdidas irreparablesde diversidad biológica y destrucción de hábitat.

DumpingHay dumping cuando se venden productos en unmercado a precios menores que el costo de pro-ducción. Ello puede ser el resultado de la aplica-ción de diversos tipos de subsidios, y de distor-siones estructurales tales como el control mono-pólico de los mercados y la distribución, tantocomo de la falta de voluntad que exhiben las po-líticas económicas actuales para ‘internalizar’ loscostos de externalidades tales como el agota-miento de las fuentes de agua, la pérdida de nu-trientes en el suelo y la contaminación que aca-rrean los métodos industriales de producciónagropecuaria. Bajo las políticas neoliberales hoypredominantes, ocurre dumping tanto en el co-mercio Norte-Sur como en los intercambios Sur-Norte y Sur-Sur. Independientemente de la for-ma que adopte, el dumping es una práctica quelleva a la ruina a los productores locales de pe-queña escala, tanto en los países de origen co-mo en aquellos donde se venden los productos.Por ejemplo:- Importación a la India de productos lácteos ex-cedentes subsidiados por la Unión Europea;- Exportaciones de productos porcinos industria-

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lizados de Estados Unidos a los países del Cari-be, que han arruinado a los criadores caribeñosde cerdos;- Importaciones de productos porcinos en Costade Marfil, procedentes de la Unión Europea aprecios –subsidiados-- tres veces menores que elcosto de producción en Costa de Marfil;- Exportaciones de hilos de seda de la China a laIndia a precios mucho más bajos que el costo deproducción en la India, perjudicando muy seria-mente a cientos de miles de familias rurales delsur de la India;- La importación a bajo precio de maíz prove-niente de EE.UU. en Méjico –el centro de origendel maíz—está provocando la ruina de los pro-ductores mejicanos del grano. De otra parte, lasverduras de bajo precio mejicanas están arrui-nando a los productores hortícolas canadienses,todo ello en el marco del TLCAN.

Es imperativo detener el dumping. Los paísesimportadores deben gozar de pleno derecho aprotegerse contra el dumping, y a los países ex-portadores no se les puede permitir volcar susexcedentes en el mercado internacional a preciosbajos. Los países exportadores deben respondera la demanda real de productos y bienes agrope-cuarios de manera tal que no se erosione la pro-ducción local, apoyando y fortaleciendo más biena las economías locales.

No existe un ‘mercado mundial’ de productosagropecuariosEl llamado ‘mercado mundial’ de productos agro-pecuarios en realidad no existe. Lo que existe,ante todo, es comercio internacional de exceden-tes de cereales y productos lácteos y cárnicosvolcados al mercado internacional principalmen-te por la Unión Europea (UE), Estados Unidos(EE.UU.) y otros miembros del llamado GrupoCAIRNS de países agroexportadores. Tras lasposturas de los negociadores nacionales en ma-teria comercial están grandes empresas transna-cionales como Monsanto y Cargill, que son losverdaderos beneficiarios de las ayudas y subsi-dios internos, las negociaciones internacionalessobre comercio y la manipulación global de losregímenes comerciales. Hoy en día, el comerciointernacional en productos agropecuarios com-promete solamente a un 10% del conjunto totalde la producción agropecuaria mundial, y consti-tuye fundamentalmente un intercambio entreempresas transnacionales de EE.UU., la UE y al-gunos otros países industrializados. Los así lla-mados ‘precios del mercado mundial’ son suma-mente inestables y no guardan relación algunacon los costos de producción. Esos precios sonsumamente bajos debido al dumping, y por lo

tanto jamás podrán ser una referencia adecuadao conveniente para la producción agropecuaria.

Banco Mundial y FMI: hermanos mayores de laOMCEl Banco Mundial y el Fondo Monetario Interna-cional (FMI) son los hermanos mayores de laOMC y ofician como brazo interno del régimen dela OMC en los países en vías de desarrollo. Am-bos han desempeñado un papel importante en eldebilitamiento de la autonomía agropecuaria, eldesmantelamiento de la autodependencia nacio-nal, la generación de hambrunas y la erosión dela soberanía alimentaria. Sus programas de ajus-te estructural –ahora nombrados “programas dereducción de la pobreza”—han provocado yafianzado procesos de empobrecimiento inducidopor esas políticas a lo largo y ancho del mundoen desarrollo. Los más golpeados por esas políti-cas son aquellos que dependen de la agriculturay el ambiente natural para su sustento y super-vivencia.

A pesar de toda la evidencia acumulada queprueba lo contrario, el Banco y el Fondo se man-tienen incólumes en su creencia que el acceso alos mercados y la “integración mundial” de lossistemas agropecuarios nacionales constituyenlas mejores vías para combatir la pobreza. Ex-hortan entonces a los países en desarrollo a em-prender reformas de sus respectivos sectoresagropecuarios que incluyen el desmantelamientode los subsidios agropecuarios, la desregulaciónde los precios y la distribución, la privatizaciónde los servicios de apoyo y extensión agropecua-ria, mayor apertura de los mercados internos pa-ra los productores extranjeros y eliminación detodas las barrearas al comercio internacionalagropecuario. No obstante, el Banco y el Fondose han mostrado incapaces de obligar a los paí-ses ricos de la OCDE a hacer lo mismo. En con-secuencia, las políticas del Banco y el Fondo con-solidan y profundizan las desigualdades entre elmundo desarrollado y el mundo en desarrollo, yreproducen estructuras coloniales de produccióny distribución.

Privatización, liberalización y desregulación sondistintivos del enfoque del desarrollo que exhi-ben el Banco y el Fondo, y constituyen a la vezcondición indispensable para todos los progra-mas de crédito de esos organismos. A pesar defortísimas críticas de numerosas organizacionescampesinas y de agricultores y de académicos einvestigadores independientes, el Banco sigueapoyando la “reforma agraria asistida por elmercado” y la creación de un “mercado de tierrasoperativo” como estrategia clave de desarrollo

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rural. Sus políticas prescriben la transformaciónde los sistemas agropecuarios de subsistencia,de orientación comunitaria y autodependientes asistemas de producción y distribución comercia-les y dependientes del mercado. Los cultivos ali-mentarios son sustituidos por monocultivos parala exportación, y las sociedades y comunidadesson empujadas a depender de mercados en loscuales no tienen ningún control de su seguridadalimentaria. Además, tanto acento en los cultivosde exportación ha generado dependencia cre-ciente en insumos químicos costosos que ame-nazan la calidad del suelo, del agua y del aire, labiodiversidad y la salud humana y animal, altiempo que acrecientan las ganancias de lasgrandes empresas químicas y agroindustriales.

La comercialización de la agricultura ha genera-do concentración de la tierra y de los capitalesagropecuarios en manos de empresas agroin-dustriales y otras grandes entidades comercia-les, expulsando de sus tierras a los agricultoresfamiliares y obligándolos a buscarse la vida enactividades no agropecuarias o como trabajado-res zafrales en la agricultura comercial. La mayo-ría de los agricultores en los países en desarrolloestán saturados de deudas a causa del costo cre-ciente de los insumos y la caída de los preciosque obtienen por sus productos. Muchos de elloshan tenido que hipotecar sus tierras y sus bienespara pagas viejas deudas, y en algunos casos in-cluso han perdido sus tierras por completo. Unnúmero igualmente grande se dedica ahora a laagricultura por contrato para grandes empresasagroindustriales, a fin de conservar cualesquierasean los bienes que aún les quedan. Todo eso haprovocado emigración generalizada de familiasagricultoras, creación de nuevos bolsones de po-breza en zonas rurales y urbanas, y la fragmen-tación de comunidades rurales enteras.

El Banco Mundial y el FMI amenazan el potencial,la riqueza y la diversidad de nuestra agricultura.La agricultura no es simplemente un sector de laeconomía, es un sistema complejo de ecosiste-mas y procesos que incluye bosques, ríos, llanu-ras, zonas costeras, biodiversidad, hábitat hu-manos y animales, producción, distribución, con-sumo, conservación, etc. Las políticas del Bancoy el Fondo se están infiltrando en cada una deesas áreas. Para proteger nuestra agricultura espreciso extirpar por completo al Banco Mundial yel FMI del sector agropecuario y la alimentación.

La Organización Mundial del Comercio hace oídossordos a los reclamos de reforma del sistemaLa OMC es antidemocrática, no le rinde cuentasa nadie, ha aumentado las desigualdades mun-

diales y la inseguridad, fomenta patrones de pro-ducción y consumo insustentables, erosiona ladiversidad y socava otras prioridades sociales yambientales. Ha demostrado ser impermeable alas críticas respecto a su funcionamiento y ha re-chazado todos los reclamos de reforma del siste-ma. A pesar de las promesas de mejoras en elsistema anunciadas durante la conferencia mi-nisterial de Seattle en 1999, las formas de go-bierno de la OMC en realidad se han empeora-do. En lugar de encarar las iniquidades y los de-sequilibrios reinantes entre los países ricos y lospaíses pobres, el grupo de presión de los ricos ypoderosos en la OMC está buscando ampliar elmandato de esa organización sobre nuevas áreasde la vida social como el medio ambiente, la le-gislación laboral, las inversiones, las políticas decompetencia y la contratación pública.

La OMC es una institución completamente inade-cuada para hacerse cargo de los problemas de laagricultura y la alimentación. Los abajo firman-tes no vemos que sea posible que la OMC se so-meta a una reforma profunda que la haga sensi-ble a los derechos y necesidades del pueblo y elcomún de la gente. La OMC pretende imponerreglas para proteger la inversión extranjera enflotas pesqueras que operan en aguas territoria-les, y está presionando a los gobiernos para quele cedan a los consorcios internacionales dere-chos de pesca exclusivos. En consecuencia, losabajo firmantes reclamamos que todo lo relativoa la alimentación y la agricultura sea excluido delámbito de jurisdicción de la OMC, mediante eldesmantelamiento del Acuerdo sobre Agricultura(AsA) y la exclusión o enmienda de otras cláusu-las afines y acuerdos de la OMC, entre los que seincluyen el acuerdo sobre Aspectos de los Dere-chos de Propiedad Intelectual relacionados al Co-mercio (ADPIC, mejor conocido como TRIPS, porsu sigla en inglés), el acuerdo sobre Medidas Sa-nitarias y Fitosanitarias (MSF), el acuerdo sobreObstáculos Técnicos al Comercio (OTC), el acuer-do sobre Restricciones Cuantitativas (RC), elacuerdo sobre Subsidios y Medidas Compensato-rias (SMC), y el Acuerdo General sobre el Comer-cio de Servicios (AGCS, mejor conocido comoGATS, por su sigla en inglés).

Agricultura: parálisis total en la OrganizaciónMundial del ComercioEn febrero de 2003 la OMC dio a conocer el con-trovertido e inaceptable Programa de Harbinson,redactado por el Presidente del Consejo General,Stuart Harbinson, con el objetivo de reestructu-rar la producción y el comercio mundial agrope-cuario. Las modalidades son los términos de re-ferencia y condiciones bajo las cuales los países

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miembros habrán de registrar sus compromisosvinculantes con la OMC en materia de sus res-pectivas economías agropecuarias. Sin embargo,las concesiones en esta área estarán ligadas aotras áreas de negociación en la OMC. Se supo-nía que los países miembros debían haber acor-dado un texto sobre las Modalidades durante lasemana del 25 al 31 de marzo de 2003, pero nolo lograron. También se espera que los Miembrosconsignen sus compromisos bajo el nuevo acuer-do agrícola durante la Conferencia Ministerial dela OMC en Cancún en septiembre de 2003, peroes muy posible que para entonces no se hayanpuesto de acuerdo todavía.

Estados Unidos y el Grupo Cairns (un bloque li-derado por Australia y otros países desarrolla-dos, que nunca refleja los intereses de los paísesen vías de desarrollo) están presionando por re-bajas mayores en los aranceles agropecuarios,reclamando que el Texto de Harbinson es inade-cuado en esa materia, pero ambos están satisfe-chos con lo que propone con respecto a las ayu-das internas. Para la Comisión Europea (CE) encambio, lo más problemático del texto son los re-cortes que propone en materia de ayudas inter-nas. Aun cuando la Unión Europea no apruebalas modalidades de Harbinson, existen algunassimilitudes entre éstas y las propuestas de refor-ma de la Política Agrícola Común que está plan-teándose la CE. La falta de propuestas para en-carar el tipo y nivel de ayudas internas de EE.UU.ha quedado de lado frente a las críticas genera-lizadas contra la CE.

India está de acuerdo con la CE en su cautelacontra grandes recortes arancelarios y, en conse-cuencia, se encuentra apretada por presionestanto de los países en desarrollo del GrupoCairns como de EE.UU. India aspira a 1) una fór-mula de reducciones arancelarias más leve; y 2)una cláusula permanente en materia de Produc-tos Estratégicos (PE) y disposiciones provisoriasbajo el Mecanismo de Salvaguardia Especial(SGE) contra aumentos repentinos y abruptos enlas importaciones, únicamente aplicables por lospaíses en desarrollo. Tanto los PE como el SGEson de gran importancia para muchos países endesarrollo que sencillamente no pueden darse ellujo de liberalizar muchos de sus rubros agrope-cuarios, y que incluso quisieran elevar sus aran-celes en determinadas áreas vulnerables de suagricultura.

Las modalidades propuestas todavía le permitena los países desarrollados retener niveles impor-tantes de ayudas internas que distorsionan el co-mercio. Se mantienen aquellas disposiciones de

la Ronda Uruguay del GATT sobre ayuda internaque protegen los pagos exentos de reducciónque se realizan bajo la Caja Verde, a donde lospaíses desarrollados han transferido una porciónimportante de sus subsidios que distorsionan elcomercio. Por ejemplo, los pagos directos permi-tidos bajo la Caja Verde, que tienen el mismoefecto neto de estimular la producción agrope-cuaria, no fueron sujetos a eliminación a pesarque así lo reclamaban muchos países en desa-rrollo.

Las modalidades sobre acceso a los mercados noencaran la principal iniquidad de esa cláusulaque obliga a muchos países en desarrollo a tari-ficar y abatir sus aranceles significativamente,en tanto que los países desarrollados mantienenaranceles altos gracias a los topes arancelarios yla progresión arancelaria. Si los países desarro-llados reducen sus aranceles altos promedial-mente en un 60% en un plazo de 5 años, y lospaíses en desarrollo lo hacen promedialmente enun 40% en un plazo de 10 años, los primerosaún así tendrán mayor protección arancelariaque los países en desarrollo cuyos aranceles yafueron recortados a niveles muy bajos o inclusoa cero al inicio del período de aplicación.

Por último, la cláusula sobre trato especial y di-ferenciado para los países en desarrollo siguesiendo intrascendente, ya que de ninguna mane-ra compensa las desigualdades en los términosde intercambio actuales originadas en el propioacuerdo. La disposición de una reducción arance-laria mínima del 10% para los productos que lospaíses en desarrollo registren como estratégicospara su seguridad alimentaria y el desarrollo ru-ral pasa por alto el hecho que muchos de esospaíses ya han fijado sus aranceles agropecuariosen niveles muy bajos.

Nosotros, los abajo firmantes, rechazamos elTexto de Harbinson. En lugar de reparar y com-pensar los desequilibrios e inequidades inheren-tes al Acuerdo Agrícola, enuncia modalidadesque intensificarán aún más el comercio agrope-cuario; garantiza protección para las ayudas ysubsidios agrícolas que aplican los países desa-rrollados y que distorsionan el comercio; y pro-fundiza el control de las empresas transnaciona-les sobre la producción y el comercio agropecua-rio mundial.

¿Pueden las normas de comercio desempeñar unpapel positivo en las políticas agropecuarias yalimentarias?El comercio internacional de alimentos puede de-sempeñar un papel positivo, por ejemplo en

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tiempos de inseguridad alimentaria regional, opara el caso de productos que sólo se puedencultivar en determinados lugares del planeta, opara el intercambio de productos de calidad. Noobstante, esas normas de comercio deberán res-petar el principio de precaución en todas las po-líticas a todos los niveles, así como reconocer losprocesos democráticos y participativos en la to-ma de decisiones y la primacía de la soberaníaalimentaria de los pueblos por encima de los im-perativos del comercio internacional.

Un régimen institucional alternativoEs evidente la necesidad, como complemento alpapel de los gobiernos locales y nacionales, deun nuevo régimen institucional alternativo dereglamentación multilateral para la producciónsustentable y el comercio de bienes agropecua-rios y alimentarios. Ese nuevo régimen deberárespetar los siguientes principios:1. La soberanía alimentaria de los pueblos;2. El derecho de todos los países a proteger sumercado interno, regulando a tal efecto todasaquellas importaciones que socaven su sobera-nía alimentaria;3. Normas de comercio que apuntalen y garanti-cen la soberanía alimentaria;4. Equidad de género e igualdad en todas las po-líticas y prácticas referidas a la producción ali-mentaria;5. El principio de precaución;6. El derecho a la información acerca del origeny contenido de los productos alimenticios;7. Mecanismos internacionales de participacióngenuinamente democráticos;8. Prioridad para la producción alimentaria nacio-nal, las prácticas agroecológicas sustentables yel acceso equitativo a todos los recursos;9. Apoyo a los pequeños productores agropecua-rios para que obtengan la propiedad y ejerzansuficiente control sobre los medios de producciónalimentaria;10. Apoyo al pleno acceso a los recursos acuá-ticos para las comunidades pescadoras tradicio-nales; 11. Prohibición eficaz de todas las formas dedumping, a fin de proteger la producción alimen-taria nacional, mediante la aplicación de medidasde control de la oferta que eviten la generaciónde excedentes por parte de los países exportado-res, y el ejercicio del derecho de los países im-portadores a proteger sus mercados internoscontra los productos importados a bajo precio;12. Prohibición de la biopiratería y las patentessobre materia viva –animales, plantas, el orga-nismo humano y otras formas de vida— y cual-quiera de sus componentes, e incluso al desarro-llo de variedades estériles mediante procesos de

ingeniería genética; y13. Respeto por todos los convenios de DerechosHumanos y otros acuerdos multilaterales afinesbajo jurisdicción internacional independiente.

Los abajo firmantes hacemos nuestros los recla-mos planteados en otras declaraciones de la so-ciedad civil tales como ‘Nuestro Mundo No Estáen Venta: OMC, Someterse o Desaparecer’ y‘Frenemos Ya el Ataque del GATS’. Reclamamosque los gobiernos aprueben las siguientes medi-das de manera inmediata:

1. Cesar las negociaciones tendientes al lanza-miento de una nueva ronda de liberalización co-mercial y frenar las discusiones tendientes a in-corporar ‘nuevos temas’ o sectores al ámbito dejurisdicción de la OMC, tales como inversiones,normas de competencia, compras del Estado,biotecnología, servicios, normas laborales y me-dio ambiente;2. Cancelar las negociaciones para una mayor li-beralización del comercio agropecuario en el ám-bito del Acuerdo sobre Agricultura de la OMC, in-clusive a través de la llamada ‘agenda incorpora-da’ u ordinaria de la OMC;3. Eliminar la aceptación obligatoria de un cupomínimo de importación del 5% del consumo in-terno; todas las cláusulas sobre acceso obligato-rio a los mercados deben ser asimismo elimina-das inmediatamente;4. Emprender una revisión exhaustiva tanto de laimplementación como de los impactos sociales yambientales de las normas y acuerdos de comer-cio vigentes (y el papel de la OMC en ese siste-ma) con respecto a la alimentación, la agricultu-ra y la pesca;5. Tomar medidas inmediatas para sustraer a laalimentación y la agricultura del control de laOMC, entre otras, mediante el desmantelamien-to del acuerdo AsA y la exclusión o enmienda delas cláusulas pertinentes en los acuerdos ADPIC,AGCS, MSF, OTC, y SMC y su sustitución por unnuevo Convenio Internacional sobre SoberaníaAlimentaria y Comercio Agropecuario, Pesqueroy Alimentario;6. Revisar las políticas sobre propiedad intelec-tual, de tal manera que se prohíba el patenta-miento de todo tipo de materia viva o cualquierade sus componentes, y se fijen límites a los de-rechos de patente a fin de proteger la salud y laseguridad públicas;7. Frenar las negociaciones del acuerdo GATS, yeliminar el principio de “liberalización progresiva”a fin de proteger los servicios públicos y el inte-rés común;8. Aplicar políticas de reforma agraria genuina, ygarantizar los derechos de los productores agro-

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pecuarios sobre recursos cruciales como la tie-rra, las semillas, el agua y otros recursos;9. Promover y proteger el papel fundamental delos pescadores artesanales y las organizacionesde trabajadores pesqueros en el control del usode los recursos acuáticos y los océanos, nacionale internacionalemente;10. Iniciar discusiones sobre un régimen institu-cional alternativo para reglamentar la producciónsustentable y el comercio en productos agrope-cuarios, pesqueros y alimentarios. Tal régimendebería incluir:• A la ONU –reformada y fortalecida— activa-mente comprometida en la protección de los de-rechos fundamentales de todos los pueblos, entanto que foro apropiado para elaborar y nego-ciar normas de producción sustentable y comer-cio justo;• Un mecanismo de resolución de disputas inte-grado a una Corte Internacional de Justicia, es-pecialmente para impedir la práctica del dum-ping y los envios de ayuda alimentaria transgé-nica; • Una Comisión Mundial para la Agricultura Sus-tentable y la Soberanía Alimentaria, creada pa-ra evaluar exhaustivamente los efectos de la li-beralización del comercio sobre la soberanía yseguridad alimentaria, y para generar propues-tas de cambio; su mandato deberá abarcar losacuerdos y reglas de la OMC y de otros pactoscomerciales bilaterales, regionales e internacio-nales, así como las políticas económicas impulsa-das por los organismos financieros internaciona-les y los Bancos Multilaterales de Desarrollo; talcomisión deberá constar de y estar dirigida pordelegados de diversas organizaciones sociales ygrupos culturales, movimientos sociales, organi-zaciones profesionales, y representantes políti-cos democráticamente electos y funcionarios deorganismos multilaterales pertinentes;• Un Tratado Internacional vinculante que definay consagre los derechos de los campesinos y pe-queños productores agropecuarios sobre los bie-nes, recursos y protecciones legales que preci-san para ejercer su derecho a producir; dichotratado deberá integrarse al sistema de Dere-chos Humanos de la ONU y asociarse a otrosconvenios relevantes ya existentes dentro de laONU;• Un Convenio Internacional que sustituya alAcuerdo sobre Agricultura (AoA) y las cláusulaspertinentes de otros acuerdos de la OMC, y queconsagre y aplique en el contexto del régimen in-ternacional de políticas el concepto de soberaníaalimentaria y el derecho fundamental de los pue-blos a alimentos sanos y nutritivos, a pleno em-pleo digno en las zonas rurales, a derechos labo-rales y seguridad y a un ambiente natural rico y

diverso, y que incluya asimismo reglas para laproducción y el comercio sustentables en pro-ductos agropecuarios y alimentos.

Una alianza amplia con una agenda para el cam-bio!Los efectos de las políticas neoliberales saltan a lavista. La sociedad civil se percata de ellas cada vezmás cabalmente y las rechaza en todo el mundo,ejerciendo una presión creciente por cambios.

En la etapa preparatoria de la próxima ConferenciaMinisterial de la OMC y en los años que siguen, losabajo firmantes continuaremos denunciando losefectos negativos de las políticas económicas y co-merciales neoliberales en la agricultura, la pesca yla alimentación, y proponiendo alternativas al ac-tual régimen mundial de comercio.

Esta declaración constituye una clara señal de lafirme decisión que une a los movimientos socia-les y otros actores de la sociedad civil en todo elmundo en la lucha por democratizar las políticasinternacionales y crear instituciones capaces dealbergar y defender políticas sustentables para laagricultura, la pesca y la alimentación.

Suscrita por:

A) Redes y movimientos internacionalesVia Campesina (movimiento internacional cam-pesino con más de 80 organizaciones en más de40 países)World Forum of Fish Harvesters and Fishworkers(WFF)World Forum of Fisher Peoples (WFFP)

B) Redes y movimientos regionalesAmigos de la Tierra (FoE) de América Latina y elCaribe COASAD - Africa

C) Organizaciones nacionalesCESTA- Amigos de la Tierra El SalvadorCENSAT – Amigos de la Tierra Colombia COECOCEIBA- Amigos de la Tierra Costa RicaCOHPEDA- Amigos de la Tierra HaitíCollectif Stratégies Alimentaires - BélgicaFocus on the Global South - TailandiaFriends of the Earth England, Wales and Nort-hern IrelandFoodfirst/ Institute for Food and DevelopmentPolicy – EE.UUETCgroup - CanadáIBON Foundation Inc. - FilipinasInstitute for Agriculture and Trade Policy –

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EE.UU.KMP (miembro de Via Campesina) - FilipinasNBS (miembro de Via Campesina) - NoruegaNFFC (miembro de Via Campesina) – EE.UU.Public Citizen's Energy and Environment Pro-gram – EE.UU.REDES- Amigos de la Tierra UruguaySobrevivencia – Amigos de la Tierra ParaguaySmall and Family Farms Alliance (SFFA) - ReinoUnidoNational Fishworkers' Forum Of India (NFF)

Información de contacto de las organizacio-nes que han auspician la declaración:

COASADChristine AndelaPOBox 11813, Yaounde, CamerúnTel: +237-96 32 58, Fax: +237-22 86 55Email: [email protected]

Collectif Stratégies AlimentairesMarek Poznanski184 D, Boulevard Léopold II, 1080 Bruselas,,BélgicaTel. + 32-2- 412 06 61 / Fax: + 32 2 412 06 66 Email: [email protected]

ETC Group (formerly RAFI)478 River Avenue, Suite 200, WINNIPEG MB R3L0C8, CANADÁTel: +(1-204) 453-5259, Fax: (1-204) 284-7871Email: [email protected]

Focus on the Global SouthShalmali GuttalCUSRI, Chulalongkorn University, PhayathaiRoad, Bangkok 10330, TailandiaTel: + (66-2) 218 7363-5Email: [email protected]

Food First/Institute for Food and DevelopmentPolicyPeter Rosset398 60th Street, Oakland, California 94618EE.UU.Tel: +1-510-654-4400 x224, fax: +1-253-295-5257 Email: [email protected]

Friends of the Earth Latin America & CaribbeanAlberto VillarrealSan Jose 1423, 11 200 Montevideo, URUGUAYTel/fax: +5982 902 2355 or 5982 908 2730Email: [email protected]

Friends of the Earth England, Wales and Nort-hern IrelandTim Rice26-28 Underwood Street, London N1 7JQ, ReinoUnidoTel: +44 20 7566 1603Email: [email protected]

GRAINHenk HobbelinkGirona 25, pral 08010 Barcelona, EspañaTel: +34-93-301 1381 Fax: +34-93-301- 1627 Email: [email protected]

Institute for Agriculture and Trade PolicyMark Ritchie2105 1st Ave. S., Minneapolis, MN, EE.UU.,55404Tel: +1 612 870 3454Email: [email protected]

IBON Foundation Inc.Rosario Bella Guzman, Antonio Tujan Jr.P.O. Box SM-447, Sta Mesa, Manila, PhilippinesTel +63-2-7142737 fax +63-2-7160108Email: [email protected]

Public Citizen's Energy and Environment Pro-gramWenonah Hauter215 Pennsylvania Ave. SE, Washington, DC20003, USATel: +1 202-454-5150Email: [email protected]

Via CampesinaRafael Alegria, Paul NicholsonColonia Alameda, Casa #2025, 11 Calle, 3 y 4Avenidas, Tegucigalpa, HondurasTelefax: +(504) 235 99 15, Telephone: (504)239 4679Email: [email protected]

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