El milagro del perdon para reflexionar

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    24-Jul-2016

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EL MILAGRO DEL PERDON PARA REFLEXIONAR

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  • EL MILAGRO DEL PERDN

    Una mujer que se llevaba muy mal con su esposo sufri un paro cardaco. Casi a punto de morir, un ngel se present ante ella para decirle que, evaluando sus buenas acciones y sus errores no podra entrar al cielo; y le propuso permitirle estar en la tierra unos das ms hasta lograr cumplir con las buenas acciones que le faltaban. Reflexiones de Familia, La mujer acept el trato y se regres otra vez en su hogar junto a su esposo. El hombre no le diriga la palabra porque haca tiempo que estaban peleados. Ella pens: - Me conviene hacer las paces con este hombre. Est durmiendo en el sof, hace tiempo dej de cocinarle. l ahora est planchando su camisa para salir a trabajar, le dar una sorpresa.

  • Cuando el hombre sali de la casa, ella empez a lavar y planchar toda la ropa de l. Prepar una rica comida, puso flores en la mesa con unos candelabros, y un cartel en el sof que deca: Creo que puedes estar ms cmodo durmiendo en la cama que fue nuestra. Esa cama donde el amor concibi a nuestros hijos, donde tantas noches los abrazos cubrieron nuestros temores y sentimos la proteccin y la compaa del otro. Ese amor, an con vida, nos espera en esa cama. Si puedes perdonar todos mis errores, all nos encontraremos. - Tu Esposa Cuando termin de escribir el ltimo rengln Si puedes perdonar todos mis errores pens: me he vuelto loca?, yo voy a pedirle perdn cuando fue l quien empez a venir enojado de la calle cuando lo echaron de la fbrica y no consegua trabajo?. Yo tena que arreglarme con los pocos ahorros que tenamos haciendo malabares, y todava tena que soportar su ceo fruncido. l empez a tomar, aplastado en el silln, exigiendo silencio a los nios que slo queran jugar. l empez a gritarme cuando yo le deca que as no podamos seguir, que yo necesitaba dinero para mis hijos. l lo arruin todo; y ahora yo tengo que pedirle perdn? Enfurecida rompi la carta y escuch la voz del ngel que deca: - Recuerda: algunas buenas acciones y alcanzars el cielo, de lo contrario no podrs entrar. La mujer pens: - Valdr la pena?, y rehzo la carta agregando an ms palabras cariosas: No supe comprender nada entonces, no supe ver tu preocupacin al quedarte sin empleo, luego de tantos aos con un salario seguro en esa fbrica. Debiste haber sentido tanto miedo! Ahora recuerdo tus sueos de cuando me jubile haremos. Cuntas cosas queras hacer al jubilarte. Pude haberte impulsado a que las

  • hicieras en lugar de obligarte a aceptar estar todo el da sentado en ese taxi. Ahora recuerdo aquella noche de locura cuando romp esas cartas de amor que habas escrito para m, y prend fuego a todas las telas de los cuadros que pintabas. En ese momento me enfureca verte all, encerrado en ese cuarto gastando nuestro dinero en pomos de pintura para nada, o sentado en ese escritorio escribiendo tonteras para m. Deb haberte impulsado a vender esos cuadros. Eran realmente hermosos. Estaba desesperada, yo tambin me senta segura con el salario de la fbrica y no supe ver tu dolor, tu miedo, tu agona. Por favor perdname mi amor. Te prometo que de hoy en adelante, todo ser diferente. Te amo. - Tu Esposa Cuando el marido regres del trabajo, al abrir la puerta not algo distinto; el olor a comida, las velas en la mesa, su msica favorita sonando suavemente y la nota en el sof. Cuando la mujer sali de la cocina con la fuente en la mano, lo encontr tirado en el silln llorando como un nio. Dej la fuente, corri a abrazarlo y no necesitaron decirse nada, lloraron juntos, l la alz en sus brazos y la llev hasta la cama; hicieron el amor con la misma pasin del primer da. Luego comieron la exquisita comida que ella haba preparado, rieron mucho mientras recordaban ancdotas graciosas de los nios haciendo travesuras en la casa. l la ayud a levantar la mesa como siempre lo haca, y mientras ella lavaba los platos, vio por la ventana de la cocina que en el jardn estaba el ngel. Sali llorando y le dijo: - Por favor ngel, intercede por m. No quiero a este hombre slo en este da. Necesito un tiempo ms para poder impulsarlo con sus cuadros, y tratar de reconstruir esas cartas que slo para m y con tanto amor haba escrito. Te prometo que en poco tiempo, l estar feliz, seguro; y ah s podr ir donde me lleves. El ngel le contest: - No tengo que llevarte a ningn lado, mujer. Ya sabes dnde y cmo empieza el cielo. Recuerda el infierno donde has vivido y nunca olvides que el cielo siempre est muy cerca.

  • La mujer oy la voz de su marido que desde la cocina le gritaba: - Mi amor, hace fro, ven a acostarte, maana ser otro da. S -pens ella-, gracias a Dios, maana ser otro da Recuerda: Mientras mantengas odios y resentimientos en tu corazn, ser imposible ser feliz. Lo maravilloso del perdn no es que libera al otro de su eventual culpa, sino que te libera a ti de un sufrimiento para el alma. La vida es muy bella como para mantener sentimientos negativos en nuestro camino... Autor desconocido