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COMO VENCER LA PROCASTINACION Debido al éxito que tuvo el artículo dedicado a la procrastinación ¿Qué es la procrastinación y por qué tendemos a ella?, creo que es buen momento para explicaros una manera fácil y eficaz de combatirla. Como recordaréis, la procrastinación es el hábito de aplazar las cosas que deberíamos hacer, enredándonos en tareas menos importantes o incluso gastando nuestro tiempo deliberadamente en cosas que nos obligamos a creer que son más perentorias. No es exactamente pereza: es buscarnos trabajos menos pesados para evitar los pesados, y así justificar que estamos muy ocupados para ocuparnos de ello. La técnica para combatirla la descubrió la psicóloga Bluma Zeigarnik, mientras estaba tomando un té en una cafetería de Viena. Allí observó que los camareros recordaban fácilmente los pedidos de los clientes cuando éstos pedían la cuenta. Pero, tras pagar la cuenta, si al cliente preguntaba algo al respecto unos minutos después, entonces al camarero le costaba recordar lo consumido. Es decir, al pagar, el camarero parecía borrar el pedido de su mente. Zeigarnik, inspirada, regresó al laboratorio para probar su idea. Pidió a varias personas que realizaran algunas tareas sencillas (como apilar fichas o meter juguetes en una caja), pero, en algunos casos, detuvo a los participantes antes de que acabaran ciertas tareas. Al final del experimento, pidió a los participantes que describieran las tareas realizadas. Como en su observación de los camareros, Zeigarnik descubrió que las tareas sin finalizar quedaban grabadas en la mente de las personas y, por tanto, eran más fáciles de recordar. Al iniciar cualquier tarea, nuestra mente experimenta una especie de ansiedad psíquica. Al concluirla, nuestra mente se relaja. Pero si no la concluimos, nuestra mente inquieta continúa importunando hasta que se termina lo iniciado. ¿Cómo podemos aplicar esto para combatir la procrastinación? Como lo que de verdad nos abruma es realizar la tarea pesada, lo que podemos hacer es persuadirnos de que sólo llevaremos a cabo esa tarea durante unos minutos. Sólo unos minutos no hacen daño a nadie. A menudo, entonces, sentiremos la necesidad de seguir con ella hasta acabarla. Las investigaciones demuestran que la regla de “sólo unos minutos” es muy eficaz para vencer la procrastinación y puede ayudar a terminar las tareas más arduas. Así que ya sabéis: si tenéis una lista pendiente de cosas que nunca hacéis, no os planteéis hacerlas, simplemente dedicad unos minutos a una de ellas. Sin daros cuenta, la habréis acabado. Si de todos modos eso tampoco os funciona, entonces ¡bienvenidos al elitista club de los procrastinadores premium! No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Soy de los que piensan que la procrastinación es un gran freno para poder cumplir tareas cotidianas que deben ser atendidas, darnos un tiempo para nosotros mismos, y también un gran límite para cumplir aquellas metas que deseamos en la vida. ¿Cuántas veces nos reprochamos no haber comenzado antes, aquellas tareas que teníamos que hacer? ¿En cuántas oporunidades nos quejamos de no destinar un tiempo para nosotros mismos? ¿Cuántas veces tenemos que hacer las cosas a las apuradas porque debido a nuestra pereza, no las pudimos resolver con anterioridad? Este hábito de postergar interminablemente, nos produce un gran desgaste y nos puede conducir dependiendo de la situación, a un sentimiento de culpa, angustia o incluso llevar a un estado de depresión. Causas de la procrastinación Postegamos por distitnas razones: Por pereza Temor a fallar Miedo a lo desconocido Falta de decisión Creer que la tarea a realizar carece de importancia Trabas o situaciones externas que nos demoran

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COMO VENCER LA PROCASTINACION

Debido al éxito que tuvo el artículo dedicado a la procrastinación ¿Qué es la procrastinación y por qué

tendemos a ella?, creo que es buen momento para explicaros una manera fácil y eficaz de combatirla.

Como recordaréis, la procrastinación es el hábito de aplazar las cosas que deberíamos hacer, enredándonos

en tareas menos importantes o incluso gastando nuestro tiempo deliberadamente en cosas que nos obligamos a

creer que son más perentorias. No es exactamente pereza: es buscarnos trabajos menos pesados para evitar los

pesados, y así justificar que estamos muy ocupados para ocuparnos de ello.

La técnica para combatirla la descubrió la psicóloga Bluma Zeigarnik, mientras estaba tomando un té en una

cafetería de Viena. Allí observó que los camareros recordaban fácilmente los pedidos de los clientes cuando

éstos pedían la cuenta. Pero, tras pagar la cuenta, si al cliente preguntaba algo al respecto unos minutos después,

entonces al camarero le costaba recordar lo consumido.

Es decir, al pagar, el camarero parecía borrar el pedido de su mente.

Zeigarnik, inspirada, regresó al laboratorio para probar su idea.

Pidió a varias personas que realizaran algunas tareas sencillas (como apilar fichas o meter juguetes en una caja),

pero, en algunos casos, detuvo a los participantes antes de que acabaran ciertas tareas. Al final del experimento,

pidió a los participantes que describieran las tareas realizadas. Como en su observación de los camareros,

Zeigarnik descubrió que las tareas sin finalizar quedaban grabadas en la mente de las personas y, por tanto, eran

más fáciles de recordar.

Al iniciar cualquier tarea, nuestra mente experimenta una especie de ansiedad psíquica. Al concluirla, nuestra

mente se relaja. Pero si no la concluimos, nuestra mente inquieta continúa importunando hasta que se

termina lo iniciado.

¿Cómo podemos aplicar esto para combatir la procrastinación? Como lo que de verdad nos abruma es realizar la

tarea pesada, lo que podemos hacer es persuadirnos de que sólo llevaremos a cabo esa tarea durante unos

minutos. Sólo unos minutos no hacen daño a nadie. A menudo, entonces, sentiremos la necesidad de seguir con

ella hasta acabarla.

Las investigaciones demuestran que la regla de “sólo unos minutos” es muy eficaz para vencer la

procrastinación y puede ayudar a terminar las tareas más arduas.

Así que ya sabéis: si tenéis una lista pendiente de cosas que nunca hacéis, no os planteéis hacerlas,

simplemente dedicad unos minutos a una de ellas. Sin daros cuenta, la habréis acabado. Si de todos modos

eso tampoco os funciona, entonces ¡bienvenidos al elitista club de los procrastinadores premium!

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Soy de los que piensan que la procrastinación es un gran freno para poder cumplir tareas cotidianas que deben

ser atendidas, darnos un tiempo para nosotros mismos, y también un gran límite para cumplir aquellas metas

que deseamos en la vida.

¿Cuántas veces nos reprochamos no haber comenzado antes, aquellas tareas que teníamos que hacer?

¿En cuántas oporunidades nos quejamos de no destinar un tiempo para nosotros mismos?

¿Cuántas veces tenemos que hacer las cosas a las apuradas porque debido a nuestra pereza, no las pudimos

resolver con anterioridad?

Este hábito de postergar interminablemente, nos produce un gran desgaste y nos puede conducir dependiendo de

la situación, a un sentimiento de culpa, angustia o incluso llevar a un estado de depresión.

Causas de la procrastinación

Postegamos por distitnas razones:

Por pereza

Temor a fallar

Miedo a lo desconocido

Falta de decisión

Creer que la tarea a realizar carece de importancia

Trabas o situaciones externas que nos demoran

Ejemplo 1:

Día Sábado: “El Lunes saco turno con el dentista”

Día Lunes por la tarde: “Me olvidé de sacar turno y a esta hora ya no atienden. Llamo mañana”

Día Martes (se intentan 3 llamados telefónicos): “No me atiende nadie en el teléfono. Ahora tengo que volver a

llamar el Jueves”

Día Jueves: “¿Dónde dejé el número de teléfono?. “Lo busco después, ahora estoy con mucho trabajo”

Día Viernes por la tarde: “Me olvidé de sacar turno y a esta hora ya no atienden. El Lunes tengo que llamar al

dentista”

En este ejemplo, por una razón u otra, el hecho de sacar turno con el dentista, se extiende más de 1 semana

mínimo, con la probabilidad certera de extenderse más de 6 meses. Y a los 6 meses puede sobrevolar la

pregunta ¿Porqué no lo hice antes?.

Si esta cantidad de tiempo se aplica a una tarea sencilla de la vida cotidiana, ¿que nos depara entonces para

realizar algo de mayor complejidad, donde ya no es la pereza la que nos frena, sino el miedo a lo desconocido?

Ejemplo 2:

Abril: “No soporto más este trabajo. Me voy a quedar 3 meses más y renuncio”

Julio: “Se puso complicada la situación, no sé si es el momento para renunciar”

Agosto: “La verdad es que no estoy tan mal, y aparte me pagan bien”

Septiembre: “Todos los días lo mismo, me aburro, creo que voy a renunciar el mes que viene”

Octubre: “No soporto más este trabajo, estuve enviando un par de C.V para cambiar a otra cosa mejor”

Diciembre: “Mejor espero para renunciar, si consigo otra trabajo, no voy a tener vacaciones”

Abril: “Ahora no puedo renunciar, tengo muchos gastos”

En este ejemplo, considero que se trata de una situación con más “riesgos aparentes”, una situación en donde el

cambio es “más dificil”, pero aún así la persona que posterga ingresa a un malestar cíclico con respecto a su

trabajo actual. Se puede extender 1 año como en el ejemplo, 10 años o incluso toda la vida.

Combatir la procrastinación

Algunas ideas para compartir:

Somos responsables de nuestras acciones y de nuestra vida.

En términos generales nos estamos forzados a hacer lo que no queremos hacer

Es importante enfocar las cosas de manera diferente (voy a ampliar sobre este tema):

En lugar de decir “tengo que”, pensar en “quiero que... para lograr esto”

“Tengo que ir al dentista” lo reemplazamos por “Voy a ir al dentista para realizar un control de mi dentadura y

ver si está en buenas condiciones”

“Tengo que hacer la tarea de inglés” lo reemplazamos por “Voy a mejorar mi inglés para cuando viaje a Estados

Unidos, pueda comunicarme mejor con la gente”

Contar con distintas opciones o soluciones para resolver las cosas. Cuando leí “Como pensar como Einstein”

aprendí que pensando con imaginación la resolución de un problema tiene muchas soluciones posibles.

Dejar el perfeccionismo de lado

Partir un objetivo o meta, en pasos pequeños o tareas sencillas para poder cumplirlos.

Hay más forma de combatir la procrastinación, y miles de ejemplos en situaciones en donde postergamos lo

impostergable.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

La Procrastinación, el arte de de demorar las tareas porque nos dan pereza o suponen una molestia, es uno de los

más fieros enemigos de la Organización y la Productividad. Y me refiero a él como un arte porque nuestra

mente elabora algunas de las teorías y razonamientos más complejos y convincentes para justificar el no hacer

tal cosa justo en este momento, que era cuando debíamos hacerlo.

“Bueno, tampoco es para tanto. Mañana a primera hora me pongo con ello”. “La verdad es que no hace falta

que lo haga justo ahora, mañana antes de salir seguro que lo hago”. “Bufff, ¿ponerme con eso ahora? Si es que

no me apetece… el mundo no se va a venir abajo porque lo retrase un par de días”.

El problema es que no suelen ser dos días, sino más, y nos encontramos demorando una y otra vez esa tarea que

nosotros mismos nos habíamos fijado hacer hace semanas. (Cuando hablo de Procrastinación no me refiero a

retrasar cosas porque su prioridad ha cambiado o ha surgido algo más importante, sino a lo retrasos que se

deben al poderoso “no me apetece hacer eso ahora”).

Es un mal general, todos lo hemos sufrido en algún momento. Pero ojo, no subestimes su “potencial

destructivo”, porque si no le ponemos freno y atajamos en cuanto surge la tentación, puede pasar de mal a

enfermedad, y de enfermedad a epidemia, echando por tierra nuestra Organización y Productividad,

haciéndonos peores profesionales (¿y personas?). Así que a modo de recetario, aquí os propongo 22 medidas o

consejos para combatir y vencer a la Procrastinación.

1. Valora lo que ganarás al terminar esa tarea. No es algo que tengo que terminar, sino que algo que quiero

terminar por su importancia y porque voy a ganar algo significativo con ello. Piensa en lo que obtendrás una vez

terminado, no es el “quitármelo de en medio” sino lo que voy a conseguir completando esa tarea.

2. Piensa en que retrasarlo va a ser peor. Retrasarlo es la peor decisión que puedes tomar. Mañana, pasado,

probablemente vayas a hacer lo mismo… y la bola irá creciendo. El retraso injustificado, sólo porque “ahora es

un coñazo ponerme con eso”, va a abrir un boquete en tu Productividad diaria.

3. Si es una tarea grande, divídela en pequeñas partes. En lugar de afrontar la tarea “a lo bestia”, divídela en tres

o cinco puntos. En lugar de visualizar un chuletón gigante que tienes que devorar lo visualizarás como pequeños

bocados que irás dando con mayor facilidad. Eso te ayudará a ver que no es para tanto y te animará a acometer

la tarea punto por punto, con pequeñas conquistas.

4. Míralo como un reto directo a tu fortaleza y determinación. “¿Es que esto va a ser más fuerte que yo? ¿Va a

vencerme una y otra vez?” Ni que tuviera que ascender las escaleras para ir al cadalso. Encara la tarea

directamente, cara a cara y complétala porque tienes fuerza de voluntad. Sí, vas a hacerlo.

El gritarte “¡Hazlo ahora!” persigue sacudirte desde dentro, eliminar la modorra o pereza de un plumazo y

ponerte en marcha de forma inmediata.

5. Corta las mentiras, no te engañes. En seguida detectarás la presencia de la Procrastinación porque viene

acompañada de afirmaciones (engaños) del estilo: “venga, no lo hago ahora pero mañana a primera hora me

pongo con ello a tope”, o “pongo a bajar un par de películas y luego sin falta lo hago”. Luego te liarás con

Twitter, te pondrás a echar una partidita con la Xbox o empezarás a ver el último capítulo de Lost… y la tarea

seguirá sin hacer. Es el autoengaño puro y duro en su más refinada variante.

6. Piensa en los demás, a veces son quienes pagan cara tu Procrastinación. Muchas de nuestras tareas influyen

en el trabajo o vida de otras personas, algunas cercanas o queridas. Antes de retrasar porque sí esa tarea, piensa

en el efecto que tendrá en otros. Porque nadie quiere ser una mala persona o un “cabrito”, ¿verdad? En muchos

de estos casos la Procrastinación es sinónimo de ser egoísta e insolidario.

7. Generalmente luego “no es para tanto”. Me ocurre que cuando me pongo y termino esa tarea que tanta pereza

me daba en un principio, me encuentro diciéndome a mí mismo: “vaya, pues no era para tanto”. Y me siento

como un niño inmaduro por haber dudado tanto. Generalmente es más poderosa la pereza o el miedo a tener que

hacer eso, que el desarrollo de la propia tarea en sí. Piensa eso y te ayudará a empezarla con energía.

8. Aplica la regla del ¡Hazlo ahora! La regla es, literalmente, “pegarte un grito a ti mismo”. El gritarte “¡Hazlo

ahora!” persigue sacudirte desde dentro, eliminar la modorra o pereza de un plumazo y ponerte en marcha de

forma inmediata. Grítalo con energía, desde dentro. De primeras parece una absoluta bobada… pero si lo haces

con convicción verás cómo te mueve y te pones a trabajar.

9. Si es una tarea compleja, no busques la perfección a la primera. Hazla, termínala de un tirón al 100% y luego

vuelve sobre ella para mejorarla y pulirla. Muchas veces es “el sacar brillo” lo que nos desanima: “es que es un

montón de trabajo”. Generalmente lo que es un montón de trabajo son los pequeños detalles. Una vez

completada de un tirón es más fácil ir mejorándola. No te pares a darle formato al texto, o a buscar los iconos

para una presentación, o a encontrar el estilo perfecto en un HTML, empieza a escribir como sea y una vez

completado ya lo irás perfeccionando a tu gusto. Es más fácil así.

Muchas de esas pequeñas tareas que podríamos despachar en menos de dos minutos son la materia prima de la

Procrastinación.

10. Si utilizas el GTD ojo con el “algún día”. Las carpetas “tal vez” o “algún día” del GTD no son para

amontonar las tareas que más pereza nos dan, sino aquellas que por su intemporalidad no tienen una fecha

determinada. Pero no abuses, no pongas ahí todo lo que no te apetece hacer porque ahí seguirán por los siglos

de los siglos. Esa carpeta no pueden ser refugio y aliada de la Procrastinación sino sustento de tu Organización

y aliadas de tu Productividad. Revisa con relativa frecuencia esa carpeta y pasa las tareas a Próximo o a las tus

carpetas de proyecto, donde las completarás antes.

11. Piensa que si vences serás un “mejor profesional”. La regla o el hábito del “¡Hazlo ahora!” te hará más

fuerte, te ayudará a afrontar los imprevistos con mayor determinación y te convertirá en alguien eminentemente

positivo y decidido. Ante el “¿buff, y ahora qué hacemos?, te ayudará a decir: “pues lo hacemos”. El éxito es de

quien da un paso adelante, con determinación.

12. Si te han pasado “un marrón”, no culpes al mensajero. En España decirmos “un marrón” cuando otra

persona te asigna una tarea que probablemente debería haber hecho ella. No te quedes compadeciéndote de ti

mismo y maldiciendo al otro. La primera reacción (tentación) será demorar eso una y otra vez, ya “que es algo

que no me correspondía a mí”. Analiza la tarea, enmárcala dentro de su ámbito y proyecto y valora su

importancia. Lo que cuenta no es que alguien te la haya encasquetado, sino que es una oportunidad de

completar tu proyecto y de mejorar en tu trabajo.

13. Si te vas a poner a ello, corta cualquier distracción. Me ha ocurrido más de una vez. Justo estoy debatiendo

internamente si hacerlo o no hacerlo, cuando recibo un correo o me comentan algo por Twitter… adiós al

debate. Mi cabeza ya está en otro sitio, he perdido la oportunidad de hacerlo.

14. “Es que es mucho, no sé por dónde empezar”. Aplica la regla anterior de dividir la tarea en varios puntos y

empieza por aquel que domines más, que te inspire más o aquel que te resulte más atractivo. A veces es más

inteligente (y puede que necesario) empezar por el punto 4, luego ir al 7, el 2 y el 5; que no ir 1, 2, 3, etc. Aquí

vences a la Procrastinación siendo creativo e inteligente.

15. Aplica la regla de “los 2 minutos” del GTD. La atribuimos al GTD pero debería ser una regla universal. Si

una tarea surge y la puedes completar en menos de 2 minutos (es un tiempo orientativo, se refiere a que

podemos terminarlo de forma inmediata), hazla, ahora, sin pensarlo. Muchas de esas pequeñas tareas que

podríamos despachar en menos de dos minutos son la materia prima de la Procrastinación. Los mensajes de

correo son un claro ejemplo de ello. Si puedes contestarlos, dar una respuesta a alguien que busca algo y cerrar

el tema en menos de dos minutos, hazlo de inmediato, no digas “bueno, le contesto mañana mejor”.

16. Hazla para evitar el estrés y la frustración. La Procrastinación perpetua de una tarea, esto es, la clásica cosa

que no queremos hacer ni hartos de vino, genera frustración, estrés y un sentimiento de culpa que va y viene

para recordarte que estás fallando. A nadie le gusta sentirse así, ¿verdad?

17. Encuentra el lado positivo de esa tarea. Cualquier tarea, por molesta que parezca, tiene que tener un lado

positivo. Seguro. Rebusca, analízala y saborea lo que vas a aprender y ganar al realizarla. Tal vez requiere

experimentar una nueva técnica de diseño, mejorar tus capacidades de negociación (por una reunión o llamada

que estás retrasando una y otra vez), estudiar y aprender un script para un código que tienes que implementar en

una web, etc. Aférrate a ese lado positivo, constructivo y didáctico para echar a andar.

Cualquier tarea, por molesta que parezca, tiene que tener un lado positivo. Seguro. Rebusca, analízala y saborea

lo que vas a aprender y ganar al realizarla.

18. Elimina todo lo demás de tu cabeza, sólo cuenta eso. Cuando aparece la tentación de demorar, de

procrastinar, limpia tu cabeza de cualquier cosa. De otros proyectos, de lo que tienes que hacer ese día, por la

tarde, de si esperas una llamada, del partido de esta noche… Elimina todo. Sólo cuenta esa tarea, y la vas a

hacer ahora, justo cuando habías planificado.

19. Piensa que destruye tu Organización y Productividad. Te has esforzado por desarrollar un buen sistema de

organización, has invertido tiempo en leer y estudiar el GTD, abres y actualizas a diario tu aplicación de gestión

personal… y luego te dejas vencer por esa tarea que “mejor la dejo para otro momento”. La Procrastinación, sea

“grande” o “pequeña”, es un torpedo directo a la línea de flotación de tu Productividad. Tiene poco sentido

pelear tanto por un lado y echarlo a perder tan rápidamente por otro.

20. Enfréntate a la Procrastinación que viene del miedo. A veces es una conversación que queremos tener con

nuestro jefe o un compañero de trabajo para tratar un tema espinoso, o una llamada a un proveedor para “decirle

cuatro cosas”… algo que debemos hacer pero que implica una situación tensa o de estrés que nos genera temor.

En estos casos la Procrastinación es sinónimo de huida, de esconderse. Esa no es la solución. Piensa en lo que

ganarás si lo haces, el motivo real de hacer eso y en cómo te sentirás una vez lo hayas hecho. Para quitarse un

peso de encima es imprescindible moverse. Muchas veces el “beneficio” que conseguirás te animará a dar el

paso, valiente y decidido.

21. ¿Necesitas un estímulo? Recurre a tu canción favorita. Todos tenemos una canción “que nos pone las pilas”,

que nos llena de energía y nos hace sentirnos master-and-commander, capaces de ascender el Everest (bueno,

casi). Si puedes, en el momento de la duda, ponla. Déjate llevar por su fuerza y grítate: “¡Hazlo ahora!”

22. Saborea el momento de “la victoria”. ¿Y cómo te sientes cuando al final terminas y completas con éxito esa

tarea que amenazaba con retrasarse una y otra vez? Bien, útil, productivo y triunfador. Puede sonar a tontería,

pero son estas pequeñas conquistas las que nos hacen mejorar cada día, en lo profesional y personal.

Bueno… de momento lo dejo aquí. Este recetario que he compartido con vosotros está pensado para ser

aplicado como “un todo”. A veces venceremos a la tentación simplemente con un sencillo pensamiento o a

nuestra innata fuerza de voluntad. Otras veces tendremos que recurrir a tres o cuatro de los puntos que he puesto

aquí, otras a diez o quince de estos puntos… y en otras a todo el recetario. Hay que valorar y aplicar estos

consejillos en conjunto, como una fórmula global que posiblemente te ayuden a vencer eficazmente la

Procrastinación. Este es mi granito de arena.

La mejora personal no puede realizarse preguntando a nosotros mismos lo bueno que somos, lo mas probable es

una respuesta inflada del ego.

Tener maneras como entender a las personas mejora nuestra autoestima, ya que las referencias de nuestro

mundo mejor provienen de referencias externas. Pienso que todos extrañamos una mejor vida, mejorar nuestra

autoestima, vivir mejor. ¿Pero como lograrlo?

He llegado a este tema por una necesidad personal, pierdo con facilidad mucho tiempo, postergo, delego tareas

que podría hacerlo ahora, y el resultado es una baja productividad, un mejoramiento lento de mi negocio y mi

persona.

Pienso que es bueno entrar en acción sin temores, muchas personas suelen decir “no me gusta cometer

burradas”, creo que no se trata de un gusto, sino de la necesidad de reconocerlo y hacer algo más que consolarse.

Ponerse en acción pone en evidencia como es que “cometemos burradas”, y a partir de esa evidencia podemos

mejorar el Burro, jaja, digo, mejorarnos, sobre todo mejorar nuestra autoestima, y mejorar nuestra relación con

las personas.

¡Hazlo ahora!: cómo vencer a la Procrastinación

Por Berto Pena en ThinkWasabi

La Procrastinación, el arte de de demorar las tareas porque nos dan pereza o suponen una molestia, es uno de los

más fieros enemigos de la Organización y la Productividad.

Y me refiero a él como un arte porque nuestra mente elabora algunas de las teorías y razonamientos más

complejos y convincentes para justificar el no hacer tal cosa justo en este momento, que era cuando debíamos

hacerlo.

“Bueno, tampoco es para tanto. Mañana a primera hora me pongo con ello”. “La verdad es que no hace falta

que lo haga justo ahora, mañana antes de salir seguro que lo hago”. “Bufff, ¿ponerme con eso ahora? Si es que

no me apetece… el mundo no se va a venir abajo porque lo retrase un par de días”.

El problema es que no suelen ser dos días, sino más, y nos encontramos demorando una y otra vez esa tarea que

nosotros mismos nos habíamos fijado hacer hace semanas.

Cuando hablo de Procrastinación no me refiero a retrasar cosas porque su prioridad ha cambiado o ha surgido

algo más importante, sino a lo retrasos que se deben al poderoso “no me apetece hacer eso ahora”.

Es un mal general, todos lo hemos sufrido en algún momento.

Pero ojo, no subestimes su “potencial destructivo”, porque si no le ponemos freno y atajamos en cuanto surge la

tentación, puede pasar de mal a enfermedad, y de enfermedad a epidemia, echando por tierra nuestra

Organización y Productividad, haciéndonos peores profesionales (¿y personas?).

Así que a modo de recetario, aquí os propongo 22 medidas o consejos para combatir y vencer a la

Procrastinación.

1. Valora lo que ganarás al terminar esa tarea. No es algo que tengo que terminar, sino que algo que quiero

terminar por su importancia y porque voy a ganar algo significativo con ello. Piensa en lo que obtendrás una vez

terminado, no es el “quitármelo de en medio” sino lo que voy a conseguir completando esa tarea.

2. Piensa en que retrasarlo va a ser peor. Retrasarlo es la peor decisión que puedes tomar. Mañana, pasado,

probablemente vayas a hacer lo mismo… y la bola irá creciendo. El retraso injustificado, sólo porque “ahora es

un coñazo ponerme con eso”, va a abrir un boquete en tu Productividad diaria.

3. Si es una tarea grande, divídela en pequeñas partes. En lugar de afrontar la tarea “a lo bestia”, divídela en tres

o cinco puntos. En lugar de visualizar un chuletón gigante que tienes que devorar lo visualizarás como pequeños

bocados que irás dando con mayor facilidad.

Eso te ayudará a ver que no es para tanto y te animará a acometer la tarea punto por punto, con pequeñas

conquistas.

4. Míralo como un reto directo a tu fortaleza y determinación. “¿Es que esto va a ser más fuerte que yo? ¿Va a

vencerme una y otra vez?” Ni que tuviera que ascender las escaleras para ir al cadalso. Encara la tarea

directamente, cara a cara y complétala porque tienes fuerza de voluntad. Sí, vas a hacerlo.

El gritarte “¡Hazlo ahora!” persigue sacudirte desde dentro, eliminar la modorra o pereza de un plumazo y

ponerte en marcha de forma inmediata.

5. Corta las mentiras, no te engañes. En seguida detectarás la presencia de la Procrastinación porque viene

acompañada de afirmaciones (engaños) del estilo: “venga, no lo hago ahora pero mañana a primera hora me

pongo con ello a tope”, o “pongo a bajar un par de películas y luego sin falta lo hago”. Luego te liarás con

Twitter, te pondrás a echar una partidita con la Xbox o empezarás a ver el último capítulo de

Lost… y la tarea seguirá sin hacer. Es el autoengaño puro y duro en su más refinada variante.

6. Piensa en los demás, a veces son quienes pagan cara tú Procrastinación. Muchas de nuestras tareas influyen

en el trabajo o vida de otras personas, algunas cercanas o queridas. Antes de retrasar porque sí esa tarea, piensa

en el efecto que tendrá en otros.

Porque nadie quiere ser una mala persona o un “cabrito”, ¿verdad? En muchos de estos casos la Procrastinación

es sinónima de ser egoísta y poco solidario.

7. Generalmente luego “no es para tanto”. Me ocurre que cuando me pongo y termino esa tarea que tanta pereza

me daba en un principio, me encuentro diciéndome a mí mismo: “vaya, pues no era para tanto”.

Y me siento como un niño inmaduro por haber dudado tanto. Generalmente es más poderosa la pereza o el

miedo a tener que hacer eso, que el desarrollo de la propia tarea en sí. Piensa eso y te ayudará a empezarla con

energía.

8. Aplica la regla del ¡Hazlo ahora! La regla es, literalmente, “pegarte un grito a ti mismo”. El gritarte “¡Hazlo

ahora!” persigue sacudirte desde dentro, eliminar la modorra o pereza de un plumazo y ponerte en marcha de

forma inmediata.

Grítalo con energía, desde dentro. De primeras parece una absoluta bobada… pero si lo haces con convicción

verás cómo te mueve y te pones a trabajar.

9. Si es una tarea compleja, no busques la perfección a la primera. Hazla, termínala de un tirón al 100% y luego

vuelve sobre ella para mejorarla y pulirla. Muchas veces es “el sacar brillo” lo que nos desanima: “es que es un

montón de trabajo”. Generalmente lo que es un montón de trabajo son los pequeños detalles.

Una vez completada de un tirón es más fácil ir mejorándola. No te pares a darle formato al texto, o a buscar los

iconos para una presentación, o a encontrar el estilo perfecto en un HTML, empieza a escribir como sea y una

vez completado ya lo irás perfeccionando a tu gusto. Es más fácil así.

Muchas de esas pequeñas tareas que podríamos despachar en menos de dos minutos son la materia prima de la

Procrastinación.

10. Si utilizas el GTD ojo con el “algún día”. Las carpetas “tal vez” o “algún día” del GTD no son para

amontonar las tareas que más pereza nos dan, sino aquellas que por su intemporalidad no tienen una fecha

determinada. Pero no abuses, no pongas ahí todo lo que no te apetece hacer porque ahí seguirán por los siglos

de los siglos.

Esa carpeta no pueden ser refugio y aliada de la Procrastinación sino sustento de tu Organización y aliadas de tu

Productividad. Revisa con relativa frecuencia esa carpeta y pasa las tareas a Próximo o a las tus carpetas de

proyecto, donde las completarás antes.

11. Piensa que si vences serás un “mejor profesional”. La regla o el hábito del “¡Hazlo ahora!” te harán más

fuerte, te ayudará a afrontar los imprevistos con mayor determinación y te convertirá en alguien eminentemente

positivo y decidido.

Ante el “¿buff, y ahora qué hacemos?, te ayudará a decir: “pues lo hacemos”. El éxito es de quien da un paso

adelante, con determinación.

12. Si te han pasado “un marrón”, no culpes al mensajero. En España decimos “un marrón” cuando otra persona

te asigna una tarea que probablemente debería haber hecho ella. No te quedes compadeciéndote de ti mismo y

maldiciendo al otro.

La primera reacción (tentación) será demorar eso una y otra vez, ya “que es algo que no me correspondía a mí”.

Analiza la tarea, enmárcala dentro de su ámbito y proyecto y valora su importancia. Lo que cuenta no es que

alguien te la haya encasquetado, sino que es una oportunidad de completar tu proyecto y de mejorar en tu

trabajo.

13. Si te vas a poner a ello, corta cualquier distracción. Me ha ocurrido más de una vez. Justo estoy debatiendo

internamente si hacerlo o no hacerlo, cuando recibo un correo o me comentan algo por Twitter… adiós al

debate. Mi cabeza ya está en otro sitio, he perdido la oportunidad de hacerlo.

14. “Es que es mucho, no sé por dónde empezar”. Aplica la regla anterior de dividir la tarea en varios puntos y

empieza por aquel que domines más, que te inspire más o aquel que te resulte más atractivo.

A veces es más inteligente (y puede que necesario) empezar por el punto 4, luego ir al 7, el 2 y el 5; que no ir 1,

2, 3, etc. Aquí vences a la Procrastinación siendo creativo e inteligente.

15. Aplica la regla de “los 2 minutos” del GTD. La atribuimos al GTD pero debería ser una regla universal. Si

una tarea surge y la puedes completar en menos de 2 minutos (es un tiempo referencial, se refiere a que

podemos terminarlo de forma inmediata), hazla, ahora, sin pensarlo.

Muchas de esas pequeñas tareas que podríamos despachar en menos de dos minutos son la materia prima de la

Procrastinación. Los mensajes de correo son un claro ejemplo de ello.

Si puedes contestarlos, dar una respuesta a alguien que busca algo y cerrar el tema en menos de dos minutos,

hazlo de inmediato, no digas “bueno, le contesto mañana mejor”.

16. Hazla para evitar el estrés y la frustración. La Procrastinación perpetua de una tarea, esto es, la clásica cosa

que no queremos hacer ni hartos de vino, genera frustración, estrés y un sentimiento de culpa que va y viene

para recordarte que estás fallando. A nadie le gusta sentirse así, ¿verdad?

17. Encuentra el lado positivo de esa tarea. Cualquier tarea, por molesta que parezca, tiene que tener un lado

positivo. Seguro. Rebusca, analízala y saborea lo que vas a aprender y ganar al realizarla.

Tal vez requiere experimentar una nueva técnica de diseño, mejorar tus capacidades de negociación (por una

reunión o llamada que estás retrasando una y otra vez), estudiar y aprender un script para un código que tienes

que implementar en una Web, etc. Aférrate a ese lado positivo, constructivo y didáctico para echar a andar.

Cualquier tarea, por molesta que parezca, tiene que tener un lado positivo. Seguro. Rebusca, analízala y saborea

lo que vas a aprender y ganar al realizarla.

18. Elimina todo lo demás de tu cabeza, sólo cuenta eso. Cuando aparece la tentación de demorar, de

procrastinar, limpia tu cabeza de cualquier cosa. De otros proyectos, de lo que tienes que hacer ese día, por la

tarde, de si esperas una llamada, del partido de esta noche…

Elimina todo. Sólo cuenta esa tarea, y la vas a hacer ahora, justo cuando habías planificado.

19. Piensa que destruye tu Organización y Productividad. Te has esforzado por desarrollar un buen sistema de

organización, has invertido tiempo en leer y estudiar el GTD, abres y actualizas a diario tu aplicación de gestión

personal… y luego te dejas vencer por esa tarea que “mejor la dejo para otro momento”.

La Procrastinación, sea “grande” o “pequeña”, es un torpedo directo a la línea de flotación de tu Productividad.

Tiene poco sentido pelear tanto por un lado y echarlo a perder tan rápidamente por otro.

20. Enfréntate a la Procrastinación que viene del miedo. A veces es una conversación que queremos tener con

nuestro jefe o un compañero de trabajo para tratar un tema espinoso, o una llamada a un proveedor para “decirle

cuatro cosas”… algo que debemos hacer pero que implica una situación tensa o de estrés que nos genera temor.

En estos casos la Procrastinación es sinónimo de huida, de esconderse. Esa no es la solución. Piensa en lo que

ganarás si lo haces, el motivo real de hacer eso y en cómo te sentirás una vez lo hayas hecho.

Para quitarse un peso de encima es imprescindible moverse. Muchas veces el “beneficio” que conseguirás te

animará a dar el paso, valiente y decidido.

21. ¿Necesitas un estímulo? Recurre a tu canción favorita. Todos tenemos una canción “que nos pone las pilas”,

que nos llena de energía y nos hace sentirnos master-and-commander, capaces de ascender el Everest (bueno,

casi). Si puedes, en el momento de la duda, ponla. Déjate llevar por su fuerza y grítate: “¡Hazlo ahora!”

22. Saborea el momento de “la victoria”. ¿Y cómo te sientes cuando al final terminas y completas con éxito esa

tarea que amenazaba con retrasarse una y otra vez? Bien, útil, productivo y triunfador. Puede sonar a tontería,

pero son estas pequeñas conquistas las que nos hacen mejorar cada día, en lo profesional y personal.

Bueno… de momento lo dejo aquí. Este recetario que he compartido con vosotros está pensado para ser

aplicado como “un todo”.

A veces venceremos a la tentación simplemente con un sencillo pensamiento o a nuestra innata fuerza de

voluntad.

Otras veces tendremos que recurrir a tres o cuatro de los puntos que he puesto aquí, otras a diez o quince de

estos puntos… y en otras a todo el recetario.

Hay que valorar y aplicar estos consejillos en conjunto, como una fórmula global que posiblemente te ayuden a

vencer eficazmente la Procrastinación. Este es mi granito de arena.

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personal, mejoramiento, mejorar autoestima, mundo mejor, procrastinación, procrastinador, procrastinar, retraso

del desarrollo, ser mejor, vivir mejor

Procrastinación es el mal hábito de posponer hasta el día después de

mañana lo que deberías haber hecho el día ante ayer.

- Napoleon Hill

He tocado el tema de procrastinación antes, pero sigo pensando que es uno de los temas más importantes que

hay que superar para poder lograr nuestros objetivos personales, y por eso voy a seguir hablando sobre ello, una

y otra vez.

El autosabotaje se manifiesta en muchas maneras pero una de las más obvias es cuándo parece que queremos

evitar el éxito en nuestras vidas, el gran enemigo es, otra vez, la procrastinación. Como ya sabemos todos, lo

más que esperamos hacer algo, lo más incrementamos las posibilidades de hacerlo mas o menos mal, o peor, no

hacerlo de todo…

El resultado de procrastinación puede resultar en; oportunidades perdidas, horarios laborables largos, estrés

et c. Tender a posponer cosas al último momento puede convertirse en un hábito difícil de romper.

A ver si podemos convertir ese mal hábito en un hábito vital, ¡seguimos!

Consejo 1: Abraza la imperfección.

Yo solía pensar que todo en que me metía tenía que salir perfecto, funcionó bien en el principio de mi carrera (y

creo que era bueno para construir carácter), pero ahora veo que no es necesario. He notado que buscando la

perfección llega a la procrastinación. Como he mencionado antes, fallar es crucial, si no fallamos, no

avanzamos. Hay miles de ejemplos de esto, piensa en Henry Ford, Einstein, Edison, et c.

Pensando que “hay que hacer el trabajo a la perfección” lo más probable es que te prevenga de comenzar. Es

una receta para el estrés y vas a asociar el estrés con la tarea y el resultado es que te condiciona para evitar

hacerlo.

En este mundo de 2.0 hay que tener en cuenta que Todo está en beta, siempre, y creo que que es una buena

filosofía para adaptar. Date el permiso de ser humano, date cuenta que un trabajo imperfecto hoy siempre es

mejor que el trabajo perfecto nunca realizado.

Consejo 2: Estás en control, reemplaza “tengo que” con “quiero”

Procrastinación es un mecanismo de defensa que provoca rebelión y resentimieno a imperativo como “tengo

que”. Es como confirmar a tu mente que algo es difícil y doloroso realizar.

Cambia tu mentalidad de “tengo que” a un “quiero”. Date cuenta y acepta que tu no tienes que hacer nada que

no quieres hacer. Aunque puede haber consecuencias serias, siempre estás libre para eligir (o para parafrasear

Sartre, estamos condenados a siempre eligir entre cosas…). Comprométete a hacer la tarea ahora, o haz lo que

sea necesario para no hacerla, no lo dejes perdurar en tu memoria.

El hábito del ahora es subestimado, no hay ningún otro tiempo que el ahora Ocupándote de cosas ahora, te

pone un paso adelante en el futuro. Intenta sacar el frase “dejar para mañana” de tu vocabulario.

¿Tiene sentido? ¿Qué opinas, crees que tienes problemas con procrastinación? ¿Tienes la procrastinación

debajo control en tu vida?

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LaPr ocrast inación, el arte de de demorar las tareas porque nos dan pereza o

suponen una molestia, es uno de los más fieros enemigos de la Organización y la

Productividad. Y me refiero a él como una r te porque nuestra mente elabora

algunas de las teorías y razonamientos más complejos y convincentes para

justificar el no hacer tal cosa justo en este momento, que era cuando debíamos

hacerlo.

“Bueno, tampoco es para tanto. Mañana a primera hora me pongo con ello”. “La verdad es que no hace

falta que lo haga justo ahora, mañana antes de salir seguro que lo hago”. “Bufff, ¿ponerme con eso

ahora? Si es que no me apetece… el mundo no se va a venir abajo porque lo retrase un par de días”.

El problema es que no suelen ser dos días, sino más, y nos encontramos demorando una y otra vez

esa tarea que nosotros mismos nos habíamos fijado hacer hace semanas. (Cuando hablo de

Procrastinación no me refiero a retrasar cosas porque su prioridad ha cambiado o ha surgido algo más

importante, sino a lo retrasos que se deben al poderoso “no me apetece hacer eso ahora”).

Es un mal general, todos lo hemos sufrido en algún momento. Pero ojo, no subestimes su “potencial

destructivo”, porque si no le ponemos freno y atajamos en cuanto surge la tentación, puede pasar de

mal a enfermedad, y de enfermedad a epidemia, echando por tierra nuestra Organización y

Productividad, haciéndonos peores profesionales (¿y personas?). Así que a modo de recetario, aquí os

propongo 22 medidas o consejos para combatir y vencer a la Procrastinación.

1. Valora lo que ganarás al terminar esa tarea. No es algo quete n g o que terminar, sino que algo que

quiero terminar por su importancia y porque voy a ganar algo significativo con ello. Piensa en lo que

obtendrás una vez terminado, no es el “quitármelo de en medio” sino lo que voy a conseguir

completando esa tarea.

2. Piensa en que retrasarlo va a ser peor. Retrasarlo es lap e o r decisión que puedes tomar. Mañana,

pasado, probablemente vayas a hacer lo mismo… y la bola irá creciendo. El retraso injustificado, sólo

porque “ahora es un coñazo ponerme con eso”, va a abrir un boquete en tu Productividad diaria.

3. Si es una tarea grande, divídela en pequeñas partes. En lugar de afrontar la tarea “a lo bestia”,

divídela en tres o cinco puntos. En lugar de visualizar un chuletón gigante que tienes que devorar lo

visualizarás como pequeños bocados que irás dando con mayor facilidad. Eso te ayudará a ver que no

es para tanto y te animará a acometer la tarea punto por punto, con pequeñas conquistas.

4. Míralo como un reto directo a tu fortaleza y determinación. “¿Es que esto va a ser más fuerte

que yo? ¿Va a vencerme una y otra vez?” Ni que tuviera que ascender las escaleras para ir al cadalso.

Encara la tarea directamente, cara a cara y complétala porque tienes fuerza de voluntad. Sí, vas a

hacerlo.

El gritarte “¡Hazlo ahora!” persigue sacudirte desde dentro, eliminar la modorra o pereza de un plumazo y

ponerte en marcha de forma inmediata.

5. Corta las mentiras, no te engañes. En seguida detectarás la presencia de la Procrastinación

porque viene acompañada de afirmaciones (engaños) del estilo: “venga, no lo hago ahora pero mañana

a primera hora me pongo con ello a tope”, o “pongo a bajar un par de películas y luego sin falta lo

hago”. Luego te liarás con Twitter, te pondrás a echar una partidita con la Xbox o empezarás a ver el

último capítulo de Lost… y la tarea seguirá sin hacer. Es el autoengaño puro y duro en su más refinada

variante.

6. Piensa en los demás, a veces son quienes pagan cara tu Procrastinación. Muchas de nuestras

tareas influyen en el trabajo o vida de otras personas, algunas cercanas o queridas. Antes de retrasar

porque sí esa tarea, piensa en el efecto que tendrá en otros. Porque nadie quiere ser una mala persona

o un “cabrito”, ¿verdad? En muchos de estos casos la Procrastinación es sinónimo de ser egoísta e

insolidario.

7. Generalmente luego “no es para tanto”. Me ocurre que cuando me pongo y termino esa tarea que

tanta pereza me daba en un principio, me encuentro diciéndome a mí mismo: “vaya, pues no era para tanto”. Y

me siento como un niño inmaduro por haber dudado tanto. Generalmente es más poderosa la pereza o el miedo

a tener que hacer eso, que el desarrollo de la propia tarea en sí. Piensa eso y te ayudará a empezarla con energía.

8. Aplica la regla del ¡Hazlo ahora! La regla es, literalmente, “pegarte un grito a ti mismo”. El gritarte

“¡Hazlo ahora!” persigue sacudirte desde dentro, eliminar la modorra o pereza de un plumazo y ponerte

en marcha de forma inmediata. Grítalo con energía, desde dentro. De primeras parece una absoluta

bobada… pero si lo haces con convicción verás cómo te mueve y te pones a trabajar.

9. Si es una tarea compleja, no busques la perfección a la primera.Hazla, termínala de un tirón al

100% y luego vuelve sobre ella para mejorarla y pulirla. Muchas veces es “el sacar brillo” lo que nos

desanima: “es que es un montón de trabajo”. Generalmente lo que es un montón de trabajo son los

pequeños detalles. Una vez completada de un tirón es más fácil ir mejorándola. No te pares a darle

formato al texto, o a buscar los iconos para una presentación, o a encontrar el estilo perfecto en un

HTML, empieza a escribir como sea y una vez completado ya lo irás perfeccionando a tu gusto. Es más

fácil así.

Muchas de esas pequeñas tareas que podríamos

despachar en menos de dos minutos son la materia

prima de la Procrastinación.

10. Si utilizas el GTD ojo con el “algún día”. Las carpetas “tal vez” o “algún día” del GTD no son

para amontonar las tareas que más pereza nos dan, sino aquellas que por su intemporalidad no tienen

una fecha determinada. Pero no abuses, no pongas ahí todo lo que no te apetece hacer porque ahí

seguirán por los siglos de los siglos. Esa carpeta no pueden ser refugio y aliada de la Procrastinación

sino sustento de tu Organización y aliadas de tu Productividad. Revisa con relativa frecuencia esa

carpeta y pasa las tareas a Próximo o a las tus carpetas de proyecto, donde las completarás antes.

11. Piensa que si vences serás un “mejor profesional”. La regla o el hábito del “¡Hazlo ahora!” te

hará más fuerte, te ayudará a afrontar los imprevistos con mayor determinación y te convertirá en

alguien eminentemente positivo y decidido. Ante el “¿buff, y ahora qué hacemos?, te ayudará a decir:

“pues lo hacemos”. El éxito es de quien da un paso adelante, con determinación.

12. Si te han pasado “un marrón”, no culpes al mensajero.En España decirmos “un marrón”

cuando otra persona tea s i g n a una tarea que probablemente debería haber hecho ella. No te quedes

compadeciéndote de ti mismo y maldiciendo al otro. La primera reacción (tentación) será demorar eso

una y otra vez, ya “que es algo que no me correspondía a mí”. Analiza la tarea, enmárcala dentro de su

ámbito y proyecto y valora su importancia. Lo que cuenta no es que alguien te la haya encasquetado,

sino que es una oportunidad de completar tu proyecto y de mejorar en tu trabajo.

13. Si te vas a poner a ello, corta cualquier distracción. Me ha ocurrido más de una vez. Justo

estoy debatiendo internamente si hacerlo o no hacerlo, cuando recibo un correo o me comentan algo

por Twitter… adiós al debate. Mi cabeza ya está en otro sitio, he perdido la oportunidad de hacerlo.

14. “Es que es mucho, no sé por dónde empezar”. Aplica la regla anterior de dividir la tarea en

varios puntos y empieza por aquel que domines más, que te inspire más o aquel que te resulte más

atractivo. A veces es más inteligente (y puede que necesario) empezar por el punto 4, luego ir al 7, el 2

y el 5; que no ir 1, 2, 3, etc. Aquí vences a la Procrastinación siendo creativo e inteligente.

15. Aplica la regla de “los 2 minutos” del GTD. La atribuimos al GTD pero debería ser una regla

universal. Si una tarea surge y la puedes completar en menos de 2 minutos (es un tiempo orientativo, se

refiere a que podemos terminarlo de forma inmediata), hazla, ahora, sin pensarlo. Muchas de esas

pequeñas tareas que podríamos despachar en menos de dos minutos son la materia prima de la

Procrastinación. Los mensajes de correo son un claro ejemplo de ello. Si puedes contestarlos, dar una

respuesta a alguien que busca algo y cerrar el tema en menos de dos minutos, hazlo de inmediato, no

digas “bueno, le contesto mañana mejor”.

16. Hazla para evitar el estrés y la frustración. La Procrastinación perpetua de una tarea, esto es, la

clásica cosa que no queremos hacer ni hartos de vino, genera frustración, estrés y un sentimiento de

culpa que va y viene para recordarte que estás fallando. A nadie le gusta sentirse así, ¿verdad?

17. Encuentra el lado positivo de esa tarea. Cualquier tarea, por molesta que parezca, tiene que

tener un lado positivo. Seguro. Rebusca, analízala y saborea lo que vas a aprender y ganar al

realizarla. Tal vez requiere experimentar una nueva técnica de diseño, mejorar tus capacidades de

negociación (por una reunión o llamada que estás retrasando una y otra vez), estudiar y aprender un

script para un código que tienes que implementar en una web, etc. Aférrate a ese lado positivo,

constructivo y didáctico para echar a andar.

Cualquier tarea, por molesta que parezca, tiene que tener un lado positivo. Seguro. Rebusca, analízala y saborea

lo que vas a aprender y ganar al realizarla.

18. Elimina todo lo demás de tu cabeza, sólo cuenta eso.Cuando aparece la tentación de demorar,

de procrastinar, limpia tu cabeza de cualquier cosa. De otros proyectos, de lo que tienes que hacer ese día, por la

tarde, de si esperas una llamada, del partido de esta noche… Elimina todo. Sólo cuenta esa tarea, y la vas a

hacer ahora, justo cuando habías planificado.

19. Piensa que destruye tu Organización y Productividad. Te has esforzado por desarrollar un buen

sistema de organización, has invertido tiempo en leer y estudiar el GTD, abres y actualizas a diario tu

aplicación de gestión personal… y luego te dejas vencer por esa tarea que “mejor la dejo para otro

momento”. La Procrastinación, sea “grande” o “pequeña”, es un torpedo directo a la línea de flotación

de tu Productividad. Tiene poco sentido pelear tanto por un lado y echarlo a perder tan rápidamente por

otro.

20. Enfréntate a la Procrastinación que viene del miedo.A veces es una conversación que

queremos tener con nuestro jefe o un compañero de trabajo para tratar un tema espinoso, o una

llamada a un proveedor para “decirle cuatro cosas”… algo que debemos hacer pero que implica una

situación tensa o de estrés que nos genera temor. En estos casos la Procrastinación es sinónimo de

huida, de esconderse. Esa no es la solución. Piensa en lo que ganarás si lo haces, el motivo real de

hacer eso y en cómo te sentirás una vez lo hayas hecho. Para quitarse un peso de encima es

imprescindible moverse. Muchas veces el “beneficio” que conseguirás te animará a dar el paso, valiente

y decidido.

21. ¿Necesitas un estímulo? Recurre a tu canción favorita. Todos tenemos una canción “que nos

pone las pilas”, que nos llena de energía y nos hace sentirnos master-and-commander, capaces de ascender el

Everest (bueno, casi). Si puedes, en el momento de la duda, ponla. Déjate llevar por su fuerza y grítate: “¡Hazlo

ahora!”

22. Saborea el momento de “la victoria”. ¿Y cómo te sientes cuando al final terminas y completas

con éxito esa tarea que amenazaba con retrasarse una y otra vez? Bien, útil, productivo ytr i u n f a d o r.

Puede sonar a tontería, pero son estas pequeñas conquistas las que nos hacen mejorar cada día, en lo

profesional y personal.

Bueno… de momento lo dejo aquí. Este recetario que he compartido con vosotros está pensado para

ser aplicado como “un todo”. A veces venceremos a la tentación simplemente con un sencillo

pensamiento o a nuestra innata fuerza de voluntad. Otras veces tendremos que recurrir a tres o cuatro

de los puntos que he puesto aquí, otras a diez o quince de estos puntos… y en otras a todo el

recetario. Hay que valorar y aplicar estos consejillos en conjunto, como una fórmula global que

posiblemente te ayuden a vencer eficazmente la Procrastinación. Este es mi granito de arena.

Un exceso de ocupaciones puede conducir a aplazar las cosas que dan sentido a la vida. Por eso cada persona

debería saber priorizar las que resultan esenciales para ella y llevarlas a cabo.

Algo tan común, humano y trivial en apariencia como aplazar las cosas puede ser más importante de lo que

imaginamos. Tanto, que los psicólogos ya han bautizado este modo de funcionar en su forma más extremada

con la palabra procrastinación, una actitud que puede conducir al círculo vicioso del inmovilismo y el miedo a

decidir y tomar las riendas de la propia vida, llevando a pensar que el mundo es demasiado duro para nosotros.

REGLAS PARA APRENDER A PRIORIZAR

Es muy fácil que lo urgente desdibuje lo que es más importante en nuestra vida. Pero se puede evitar.

Nuestras diversas tareas pendientes pueden agruparse en 4 cuadrantes:

1 Lo urgente e importante (urgencia médica, trabajo con fecha de entrega...).

2 Lo no urgente e importante (planificar, cuidar las relaciones, cuidarse...).

3 Lo urgente no importante (interrupciones...).

4 Lo que no es urgente ni importante.

El cuadrante 2 es el que da calidad a la vida y donde se planifica a largo plazo. Olvidarlo conlleva estrés y crisis.

Para priorizarlo analiza en qué ocupaciones repartes tu tiempo. ¿Te parece correcta la distribución? Distingue

entre lo urgente y lo importante preguntando: ¿si hago esto qué consigo?.

Haz una lista con tres cosas que dan sentido a tu vida. Programa una semana con metas del cuadrante 2 como

citas ineludibles. Saca tiempo de los cuadrantes 3 y 4.

CÓMO AFRONTAR LO PENDIENTE

Haz una lista con las cosas que deberías hacer y que nunca realizas: poner orden en casa, arreglar algo que se

estropeó hace tiempo, apuntarte a inglés, ir al gimnasio….

Establece un compromiso personal para cumplir, al menos un día a la semana, con una de esas cuestiones. Ponte

metas realistas.

Anota la fecha exacta en que vas a realizar esas tareas y no te traiciones.

No esperes a estar inspirado para pasar a la acción. La inspiración normalmente es el resultado del esfuerzo y el

trabajo.

Primero lo esencial. Haz las cosas según el orden de importancia que tengan para ti y resuélvelas de la forma

más inmediata posible.

Hechos, no palabras. Deja de pensar "he de llamar a tal o cual amigo" y llámale. Lo mejor es que te organices

de manera que, cada día o cada dos, hagas esas llamadas que se quedan en un mero pensamiento.

Ten un detalle con la persona que tanto te ayudó. Puedes hacerle llegar un e-mail comentándole lo agradecido

que estás o enviarle algo que valore especialmente.

Cuídate. Dedícate a ello al menos un día a la semana. Para rendir en el trabajo y tener unas relaciones afectivas

saludables es esencial prestarse atención a uno mismo. Recibir un masaje o practicar algún ejercicio suave como

yoga o tai-chi sería lo ideal porque otorgan confianza a la hora de realizar los objetivos.

Perdona y olvida agravios pasados. El resentimiento causa amargura y nos convierte en sus prisioneros.

Habla con tu pareja inmediatamente si tienes quejas o cosas que exponerle que no te gustan o con las que no

estás de acuerdo. Correr un tupido velo y aplazar el afrontar el problema sólo lo hace más grande. Pero no

critiques sus actos: empieza explicando cómo te sientes.

SER VALIENTE

Es difícil, pero cada persona tiene que establecer un equilibrio entre lo urgente y lo que finalmente es prioritario

para ella. Se trata de aprender a no aplazar lo esencial, venciendo la pereza y afrontando de cara y con valentía

las cuestiones pendientes. El esfuerzo vale la pena por la satisfacción y la paz que sentimos tras realizarlo.

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Combatir procrastinación

Por Jeroen Sangers el 7 de Agosto 2007

Procrastinación, el hábito de posponer tareas hasta el último minuto, puede ser un problema grave en tu carera

profesional y vida personal. Oportunidades perdidas, horas extra de trabajo, estrés, resentimiento y culpabilidad

son solo algunos de los sÃntomas. En este artÃculo exploramos las raÃces de la procrastinación y doy algunas

herramientas prácticas para combatirla.

Reemplazar "Tengo que..." por "Quiero..."

En primero plazo, pensar que absolutamente debes hacer algo es una razón

importante para procrastinar. Al decir a tu mismo que debes hacer algo, implicas que estás forzado de hacerlo, y

por tanto sentirás automáticamente resentimiento y rebelión. Procrastinar es tu mecanismo de defensa para

evitar este dolor. Si la tarea postergada tiene una fecha final, el sentido de dolor asociado a la tarea será al final

eliminado por el sentido de aun más dolor si no empiezas inmediatamente para finalizar en tiempo.

La solución para este primero bloque mental es realizarte no hay que hacer nada si no lo quieres hacer. Aun que

hay consecuencias graves, siempre tienes la libertad de elegir. Nadie te obliga trabajar en la manera actual.

Todas las decisiones tomadas durante tu vida te han llevado a la situación actual. So no te gusta la situación

actual, tienes la libertad de tomar decisiones diferentes, resultando en otra situación. Recuérdate también que no

procrastinas en cada área de su vida. Hasta los procrastinadores más graves tienen áreas en que nunca

procrastinan. Puede ser que siempre consigues ver tu serie favorito en televisión, o puede ser que cada dÃa

encuentras tiempo para leer El Canasto. En cada situación tienes la libertad de elegir. Si no empiezas el

proyecto nuevo que "debes" hacer este año, recuérdate que tú eliges hacer este proyecto. Procastrinación no

pasa en tareas que tu mismo has elegido de hacer en toda la libertad.

Reemplazar "Finalizar" con "Empezar"

En segundo plazo, si piensas de una tarea como un gran conjunto para finalizar,

nunca vas a finalizarla. Si enfocas en una tarea sin poder visualizar todos los pasos necesarios para llegar al

final, generas un sentimiento de abruma. El resultado es un sentido de dolor asociado a esta tarea y la ejecución

de esta tarea queda retrasada. Si te obligas al "Hacer la declaración de IRPF" o "Completar un análisis del

mercado", es probable que te sientes abrumado y retrasas la tarea.

La solución es empezar con una pequeña parte de la tarea en lugar de pensar en finalizar el total. Reemplace,

"¿Cómo puedo finalizar esto?" con "¿Que paso pequeño puedo empezar ahora misma?" Si simplemente

empiezas trabajar en una tarea varias veces, al final acabes toda la tarea. ImagÃnate que uno de los proyectos

para completar es limpiar el garaje, y que no lo haces por que sientes que es mucho trabajo limpiar todo en una

vez. Piensa en como puedes empezar con una pequeña parte del proyecto. Por ejemplo, entra en el garaje con un

bloc de notas y apunta algunas ideas para tareas de 10 minutos que te ayudan al limpiar el garaje. Quizá también

puedes tirar uno o dos artÃculos a la basura si estás allÃ. No te preocupas en finalizar cualquier cosa

significante; solo enfocas en lo que puedes hacer ahora misma. Si repites esto varias veces, al final empiezas

con el ultimo parte de la tarea y estás listo.

Reemplazar "Perfeccionismo" con "Permiso para ser humano"

El tercer tipo de pensamiento responsable por procrastinación es el

perfeccionismo. Si crees que debes hacer el trabajo perfecto al primero intento probablemente previene que

empiezas. Creer que debes hacerlo perfectamente es la manera perfecta de entrar en estrés, y naturalmente

vinculas este estrés con la tarea y por tanto empiezas a evitar hacerlo. La solución normal es esperar hasta el

ultimo momento, cuando puedes decir a tu mismo que ya no hay suficiente tiempo para hacerlo perfecto.

Claramente esto solo funcionen con tareas con una fecha final definido; tareas sin fecha de vencimiento quedan

retrasados indefinidamente. Si nunca has empezado este proyecto que siempre has querido hacer tan perfecto,

¿es posible que este perfeccionismo te evita a empezar?

La solución para perfeccionismo es darte permisión de ser humano. ¿Algún dÃa has utilizado un software que

era perfecto en cada aspecto? Lo dudo mucho. Realice que un trabajo completado imperfecto siempre es mejor

que el trabajo perfecto retrasado indefinidamente. Perfeccionismo también esta relacionado a ver la tarea entero.

Reemplaza esa única tarea perfecta por un pequeño primero paso imperfecto. Un primero borrador puede ser

bastante 'crudo', pero siempre puedes revisarlo. Por ejemplo, si quieres escribir un artÃculo de 5000 palabras,

empieza con un borrador de solo 100 palabras -menos que el tamaño de esto párrafo.

Reemplazar "Privación" con "Diversión Garantizada"

Un cuarto bloque mental es asociar privación a una tarea. Eso significa que crees que

hacer un proyecto disminuye la diversión en tu vida. ¿Debes parar el resto de tu vida para completar el

proyecto? ¿Dices a ti mismo que debes entrar en seclusión, trabajar muchas horas al dÃa, sin ver tu familia y sin

tener tiempo para diversión? Eso probablemente no te motivo mucho, pero es lo que hacen mucha gente para

entrar en acción. Imaginar un periodo largo de trabajar mucho sin tiempo para divertirte es una garantÃa para

procrastinar.

La solución es hacer exactamente lo contrario. Primero garantiza las partes divertidas de tu vida y planifica

después el trabajo. Puede ser que suene ineficaz, pero esto psicologÃa al revés funcione muy bien. Decide

primero cuando es hora para estar con la familia, mirar la tele, ir al gimnasio y otras actividades sociales.

Garantiza muchas horas de todos estos actividades. Entonces limita las horas para trabajar al resto de la semana.

Las trabajadoras más eficaces normalmente toman más vacaciones y trabajan menos horas al dÃa que los

workaholics. Si tratas tiempo para trabajar como un recurso escaso en lugar de un monstruo incontrolable

comiendo cada hora libre, te sentirás más equilibrado y trabajas más enfocado y eficaz. Es mostrado que una

semana óptima de trabajo contiene 40-45 horas. Trabajar más horas realmente tiene un efecto negativo a la

productividad hasta el punto que al final haces menos cosas.

¿Que pasarÃa si tan solo puedes trabajar algunas horas a la semana? El sentimiento de privación serÃa al revés,

¿verdad? En lugar de sentir que no queda tiempo libre, vas a tener el sentido de que no queda tiempo suficiente

para trabajar. Reemplazaras "Quiero jugar" con "Quiero trabajar", y vas a tener una motivación para trabajar

como nunca antes.

También recomiendo tomar al menos un dÃa entero a la semana libre para recargar las pilas y prepararte para la

semana que viene. Tener un dÃa garantizado sin trabajo incrementa la motivación para trabajar y evita la

procrastinación. Si sabes que mañana tienes un dÃa libre es menos probable que retrasas tareas, por que no

quieres trabajar en tu dÃa libre. Pero cuando todos los dÃas son iguales, no puedes ver el final del trabajo y tu

mente va a usar la procrastinación para garantizar un poquito de diversión en tu vida.

Usa "Timeboxing"

Para tareas que hace tiempo estas postergando, recomiendo el método de timeboxing para

empezar hacerlas. Eso es como funcione: primero, seleccione una pequeña parte de la tarea que puedes finalizar

en 30 minutos. Después elige una recompensa para el momento que finalizas este tiempo. No es necesario

finalizar el trabajo, solo debes trabajar durante 30 minutos para merecer la recompensa. Ejemplos incluyen

mirar tu serie favorito en la tele, comer algo, salir con amigos, darse un paseo, leer El Canasto o cualquiera otra

cosa agradable. Por que el tiempo que trabajaras en esta tarea es tan corto, el foco cambiara inmediatamente a la

recompensa en vez de la dificultad de la tarea. No importa si la tarea es muy desagradable, no existe

virtualmente nada que no se puede aguantar por apenas 30 minutos si tienes una recompensa suficientemente

grande esperándote.

Si usas el método de timeboxing en tus tareas, puedes descubrir que sucede algo muy interesante. Encontraras

probablemente que continúas trabajar más que solo 30 minutos. A menudo te implicas tanto en la tarea, incluso

las tareas difÃciles, que actualmente quieres continuar trabajando en ella. La recompensa todavÃa está allÃ, y

sabes que puedes parar cualquier momento para disfrutarla. Pero una vez empezado el trabajo, tu foco cambia

de la dificultad de la tarea hacia acabar la parte de la tarea que ahora tiene todo tu atención.

Si paras de trabajar, demanda la recompensa y disfruta. Luego planifica otro periodo de 30 minutos para

trabajar en esta tarea con otra recompensa. Eso te ayuda al asociar más diversión a la tarea, sabiendo que

siempre hay una recompensa para tu trabajo. Trabajar hacia recompensas a largo plazo no motiva tanto como

recompensas inmediatas en corto plazo

Un ejemplo

Escribir este artÃculo sirve como un buen ejemplo de aplicar esos técnicos. PodrÃa haber dicho "Tengo que

finalizar esto artÃculo de 200 palabras, y debe ser perfecto." Primero me recuerdo que no tengo que escribir

nada; he elegido libremente de escribir artÃculos. Entonces realizo que tengo un montón de tiempo para hacerlo

bien, y no es necesario hacerlo perfecto, por que si empiezo ahora puedo escribir varios revisiones. También sé

que si simplemente continua empezando escribir, al final escribo la última palabra. Antes de empezar esto

articulo no tenia idea del contenido, pero he usado timeboxing para definir la estructura. Mi recompensa era la

cena, y por que al momento tenÃa hambre, eso era la recompensa perfecta. Tan solo necesitaba algunos minutos

para hacer la estructura y he usado el resto del tiempo apuntando ideas. Después de 30 minutos he dejado de

escribir y tome mi cena. Realmente sentÃa que he ganado esa comida.

El próximo dÃa uso el mismo método de 30 minutos con el desayuno como mi recompensa. Pero ahora, 90

minutos más tarde, todavÃa estoy escribiendo. Sé que tengo toda la libertad de parar y tomar mi recompensa,

pero una vez superado la inercia de empezar la tarea, la tendencia natural es continuar trabajando. En efectivo

he invertido el problema de procrastinación permaneciendo con la tarea y postergar la satisfacción. El resultado

es que acabo mi artÃculo temprano y tengo un desayuno de recompensa.

Espero que este artÃculo te ha ayudado obtener una vista de las causas y soluciones de la procrastinación.

Realice que la procrastinación es causada asociando una cierta forma de dolor o sufrimiento a la tarea. La

manera de superar la procrastinación es simplemente reducir el dolor e incrementar el placer asociado a

comenzar la tarea, asà permitiendo que superas la inercia y construyas un Ãmpetu positivo. Y si comienzas

cualquiera tarea varias veces, al final acabas esta tarea.