Clínica Del Tratamiento o Clínica de La Vulnerabilidad - Mavila

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penal

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Dra

Dra. Rosa Mavila Len.

Per.

Docente de las Ctedras de Derecho

de Ejecucin Penal y Criminologa

de la Universidad Nacional Mayor

de San Marcos.

CLNICA DEL TRATAMIENTO O CLINICA

DE LA VULNERABILIDAD?

El ttulo de este artculo es provocativo y de plano plantea la contradiccin existente entre dos propuestas de ejecucin penitenciaria: La Clnica del Tratamiento o la Clnica de la Vulnerabilidad.

La interrogante resalta que estn en debate dos maneras de entender la cuestin carcelaria, la primera que bsicamente constituye una teorizacin jurdica y una racionalidad formal sobre las funciones reinsertadoras de la institucin carcelaria y la segunda que se encuentra basada en una comprensin material del papel de la crcel y se nutre del develamiento de las funciones sociales prcticas de la misma.

En realidad el abierto contraste entre el postulado teleolgico de la reinsercin, rehabilitacin y reeducacin frente a la multiplicidad de las funciones reales y tcitas de la crcel, las que no tienen nada que ver con las funciones manifiestas en la dimensin normativa torna en legtima la pregunta inicial que nos convoca.

Como anota Csar Manzanos Bilbao (1) los considerandos contenidos en los postulados jurdico formales a menudo ocultan la realidad social de la crcel, de modo tal que a pesar del colapso real o la inutilidad prctica de la clnica del tratamiento y de la ideologa de la readaptacin que le da sustento, cumple un fin invisibilizador de las funciones sociales de la institucin carcelaria.

Esas funciones seran en lo fundamental las siguientes:

a)Aculturacin general estigmatizadora de los presos.

La primera tiende a que los ciudadanos identifiquen la delincuencia slo con los infractores de las leyes penales que se persiguen y encarcelan ocultando la cifra de criminalidad que no entra dentro de las prisiones porque no se encuentra dentro del mbito de los clientes habituales del sistema penal.

La consecuencia pragmtica es el ocultamiento del escenario de criminalidad ms daino y ms riesgoso para la viabilidad del desarrollo en nuestros pases. Los delincuentes que no entran a la crcel o que salen rpidamente de la prisin no son percibidos socialmente como tales. La criminalidad de cuello blanco, los agentes de daosidad social ligados a la gran corrupcin o a las violaciones a los derechos humanos, que son parte del escenario en el cual el orden ius punitivo, o es ineficaz o es selectivo, no se percibirn socialmente como delincuencia.

b) Socializacin diferencial.

La segunda funcin social de la crcel es la de constituir un espacio educativo de socializacin diferencial o de subcultura criminal. Cierto es que por el rol de diversos actores, principalmente vinculados a opciones religiosas se pueden confrontar dentro de las crceles latinoamericanas una subcultura delincuencial frente a una cultura del trabajo y de la solidaridad, pero stas prcticas humanistas no impiden que la percepcin social de la crcel sea la de un escenario de encierro de delincuentes. Al caer bsica o principalmente sobre el infractor sin recursos, sobre el miserable o el infeliz, el sistema penal le impone una pena alta, lo socializa en una subcultura distinta y a la vez lo estigmatiza como culpable y peligroso.

c) Pero tal vez las ms importantes son las funciones polticas de la crcel. La pena privativa de la libertad cumple por negacin una funcin simblica en tanto que su ejecucin enva un mensaje a la colectividad creando una imagen clara de lo indebido y lo delictivo.

Por ejemplo, al criminalizarse exacerbadamente los delitos patrimoniales y la resistencia social sin impulsarse polticas pblicas que amplen las perspectivas de insercin laboral de los estratos pobres se legitima la exacerbada desigualdad, la exclusin y la inequidad.

Durkeim sealaba que una de las funciones del Derecho Penal era la de integracin social que produca la pena. Su raciocinio no pona nfasis en la funcin disuasiva o de contramotivacin de la pena, es decir, en el principio de Prevencin General, ni en la meta poltico criminal de evitar la reincidencia o Prevencin Especial, ni siquiera en el fin estrictamente retributivo o de castigo, que son las clsicas funciones de la pena. .Sealaba que la funcin ms trascendente de la pena era reafirmar al colectivo social en los valores mayoritarios, es decir, la integracin ideolgica que causaba en la comunidad, en la mentalidad que fortaleca, es la cosmovisin que reafirmaba.

Pasando a otro aspecto, es necesario sealar que contemporneamente la indeterminacin del tiempo de detencin es el fundamento de la estrategia de control carcelario. Un condenado sabe a cuantos aos fue sentenciado, es decir cuanto tiempo deber pasar en la prisin, pero nunca conoce cuando se le podrn conceder beneficios penitenciarios. cuando le podrn ser aplicadas medidas de conversin de la pena. Justamente ese es el fundamento material de la estrategia de adaptacin del preso a la disciplina penitenciaria. Para poder recortar el tiempo de privacin de la libertad el sentenciado forzosamente tendr que someterse al tratamiento penitenciario.

Dentro de la perspectiva clnica del tratamiento existirn dos modalidades : el tratamiento disciplinario de tipo rehabilitador que apunta ms bien a la domesticacin del interno que tiene que adaptarse al orden carcelario para poder aspirar a acelerar su salida y el tratamiento disciplinario de tipo inhabilitador o aniquilador que se aplica cuando ya la poltica criminal no intenta encubrirse por ninguna ideologa legitimadora y se practica entonces solamente la funcin estrictamente retributiva de la pena, porque ya no se busca ningn supuesto cambio de conducta basado en el tratamiento en el sentenciado sino slamente aplicar sobre ste el mximo de violencia del orden punitivo del estado. Esta ltima modalidad de tratamiento se reserva a los supuestos incorregibles, inadaptados, rebeldes o de gran peligrosidad.

No son casuales dentro de la perspectiva clnica del tratamiento los denominados grados de clasificacin que dividen a los internos para que purguen su condena en prisiones o pabellones divididos en categoras de presos de mxima, mediana o mnima seguridad.

La Clnica del Tratamiento.

Como anotara Luis Marco Del Pont en su Manual de Criminologa los origenes de la criminologa clnica coinciden con algunos presupuestos tericos del positivismo en tanto que ambas perspectivas se basan en el anlisis de casos particulares para estudiarlos desde una ptica interdisciplinaria. La visin prctica es que varios profesionales (psiclogo, asistente social, educador, socilogo), usando cada uno su particular aproximacin cumplirn tres fases de actuacin: Observacin, Clasificacin y Tratamiento del delincuente.

Ambas visiones comparten el hecho de poner en el centro de la explicacin causal del delito al individuo o al actor de la conducta criminal puesto que mientras la criminologa positivista pone el nfasis en factores biolgicos, sociolgicos, de herencia, antropolgicos, endocrinos, entre otros, la criminologa clnica se basa en el estudio de la personalidad del delincuente. La vieja idea de morbosidad lombrosiana cede el escenario a la idea de desadaptacin o de enfermedad de la personalidad. Pero la causa del delito se mantiene nicamente en el infractor.

Existen diversos enfoques clnicos: a) el antropolgico que resalta los factores de constitucin, endocrinolgicos, biopatolgicos, estudios de herencia o genticos; b) la perspectiva psicolgica y c) la orientacin psiquitrica.

En todas estas tendencias el gran ausente es el estudio del contexto, de la cultura, de las relaciones econmicas y sociales, en las que emergi la conducta delictiva.

Por eso la clnica del tratamiento no se proyecta plenamente a la familia, escuela, distrito, mbito geofsico y cultural del infractor, medio ambiente, amistades, no incorpora variables de etnicidad ni se orienta al anlisis del escenario laboral. Se cree ilusamente que tratando al infractor se superar su supuesta desadaptacin. De all que Del Pont seala con precisin que esta perspectiva apunta ms a describir la conducta del preso, no a explicarla realmente ni a comprenderla integralmente.

Por eso se afirma que tanto la criminologa descriptiva como la criminologa analtica siguen siendo de corte positivista porque se orientan a describir como se hace un delincuente y cual es su personalidad actual pero no intentan ahondar en el porqu existe el delincuente y cual es la responsabilidad del estado y de la sociedad en la prctica de la criminalidad.

Los encuentros de la visin clnica con el positivismo se revelan con nitidez en los estudios de personalidad de los delincuentes. En stos se redimensiona la criminologa clnica para asumirla no solamente como la terapia o el tratamiento del enfermo o del interno, sino como el estudio particular de algunos delitos tales como el homicidio o el robo y para desarrollar enfoques sobre fenmenos vinculados a la criminalidad tal como la reincidencia.

La relacin de la personalidad y el delito, el nexo probable entre enfermedades mentales y delito y el examen morfolgico del infractor similar al estudio de facies externas lombrosiano siguen la misma rutina metodolgica: observacin que produce un diagnstico, pronstico y tratamiento gradual.

La perspectiva clnica busca averiguar las disfunciones, as como el positivismo indagaba sobre los factores de herencia o las enfermedades; hace estudios sobre la inteligencia, la esfera instintiva y

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