Mi libro de historias para reflexionar

  • Published on
    04-Jun-2015

  • View
    273

  • Download
    2

Transcript

  • 1. UN CUENTO PARA REFLEXIONAR SOBRE LA EDUCACINEsta es una historia indispensable para reflexionar sobre la influencia que nuestras palabras ynuestros actos tienen sobre los alumnos. El cuentode Helen Buckley muestra como, de maneraconsciente o inconsciente, estamos transmitiendoalgo ms que conocimientos o habilidades en cadauna de nuestras clases. No slo lo que hacemos,sino tambin aquello que dejamos de hacer influyeen la formacin de nuestros alumnos. Muchasveces la verdadera formacin habita entre lospliegues de los libros y libretas, en los tiemposmuertos entre clases, en las conversacionesinformales de pasillo, en el hecho de compartir unlpiz, en una mirada, en un gesto, en el tono deuna respuesta. Muy a menudo la verdaderaformacin se nos escapa entre los dedos mientrasintentamos atraparla en objetivos, normas, planes de estudio y asignaturas.1UN NIO.Erase una vez un nio que acuda por primera vez a la escuela. El nio era muy pequeito y laescuela muy grande. Pero cuando el pequeo descubri que poda ir a su clase con slo entrar por lapuerta del frente, se sinti feliz.Una maana, estando el pequeo en la escuela, su maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qubueno- pens el nio, a l le gustaba mucho dibujar, l poda hacer muchas cosas: leones y tigres,gallinas y vacas, trenes y botes. Sac su caja de colores y comenz a dibujar.Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de empezar, y ella esper a que todos estuvieranpreparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores. Qu bueno! - pens el nio, - me gustamucho dibujar flores, y empez a dibujar preciosas flores con sus colores.Pero la maestra dijo: - Esperen, yo les ensear cmo, y dibuj una flor roja con un tallo verde. Elpequeo mir la flor de la maestra y despus mir la suya, a l le gustaba ms su flor que la de lamaestra, pero no dijo nada y comenz a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de sumaestra.Otro da cuando el pequeo nio entraba a su clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer algo conbarro. Qu bueno! pens el nio, me gusta mucho el barro. l poda hacer muchas cosas con elbarro: serpientes y elefantes, ratones y muecos, camiones y carros y comenz a estirar su bola debarro.Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de comenzar y luego esper a que todos estuvieranpreparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar un plato. Qu bueno! pens el nio. A m megusta mucho hacer platos y comenz a construir platos de distintas formas y tamaos.Pero la maestra dijo: -Esperen, yo les ensear cmo y ella les ense a todos cmo hacer unprofundo plato. -Aqu tienen, dijo la maestra, ahora pueden comenzar. El pequeo nio mir elplato de la maestra y despus mir el suyo. A l le gustaba ms su plato, pero no dijo nada ycomenz a hacer uno igual al de su maestra.Y muy pronto el pequeo nio aprendi a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra

2. y dej de hacer cosas que surgan de sus propias ideas.Ocurri que un da, su familia, se mud a otra casa y el pequeo comenz a ir a otra escuela. En suprimer da de clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qu bueno pens el pequeonio y esper que la maestra le dijera qu hacer.Pero la maestra no dijo nada, slo caminaba dentro del saln. Cuando lleg hasta el pequeo nioella dijo: No quieres empezar tu dibujo? S, dijo el pequeo qu vamos a hacer? No s hasta quet no lo hagas, dijo la maestra. Y cmo lo hago? - pregunt. Como t quieras contest. Y decualquier color? De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos losmismos colores, cmo voy a saber cul es cul y quin lo hizo? Yo no s, dijo el pequeo nio, ycomenz a dibujar una flor roja con el tallo verde.2Helen BuckleyQU HAS APRENDIDO HOY MARTN?Qu sentido debera tener la educacin? Qu contenidos tendra que transmitir? Cules deberanser sus objetivos, sus pretensiones, sus finalidades? Se ajusta el sistema educativo a lasnecesidades y demandas actuales de los individuos y de la sociedad en su conjunto? Nos prepara laformacin para afrontar las situaciones ante las que nos vamos a encontrar profesional ypersonalmente?.Son muchas preguntas y me parece interesante realizar esta reflexin partiendo del ejemplo mostradoen el cortometraje de Sergio Barrejn El encargado y de la situacin mostrada en un da normalde clase.Imagino al padre (la madre) de Martn, el protagonistas de este cortometraje, cuando al llegar a casale preguntan a su hijo: Qu tal el da, Martn?, Qu has aprendido hoy? El chaval contesta: Encono estamos dando las partes de la flor. Don Manuel nos ha explicado el proceso de polinizacin ylas partes de la flor. Los padres sonren satisfechos, orgullosos. Su hijo es aplicado, obediente,estudioso y va por el buen camino. Esa noche duermen tranquilos y confiados, se sienten seguros,sienten que estn haciendo lo correcto.Martn en cambio tarda en conciliar el sueo, se siente atemorizado ante las amenazas de Luis. Se hasentido ridculo e insultado ante el resto de sus compaeros. Maana ser un da difcil, tendr queencajar como pueda la coleccin de risas, amenazas, desprecios y burlas por parte de los compaeros.Con la certeza de que se ha comportado de manera estpida. Arrepentido, finalmente se duerme,vencido por el cansancio.Martn podra haber aprendido ese da el valor de la dignidad, de la justicia, la importancia deluchar por mantener unos principios en los que creemos, de luchar por lo que consideramos justo, dedesafiar la tirana. Podra haber aprendido la importancia de controlar la clera, la importancia deno responder a provocaciones carentes de argumentos. Podra haber aprendido a confiar en queexiste una autoridad que vela por nosotros y nos protege cuando actuamos al amparo de las normas yla justicia.Pero Martn ha aprendido hoy otra leccin, quizs ms importante, quizms til para la vida: que no hay que atreverse a desafiar a los poderosos,que no vale la pena enfrentarse al orden establecido, que el precio de serosado es caro y que viene ms a cuenta agachar la cabeza y aguantar lashumillaciones. Ya escampar!.Escucho atnito como varias asociaciones insisten en que la educacin debeolvidarse de educar en valores, que la educacin moral debe quedar relegadaal mbito familiar y que se debe evitar influir y contaminar el espritu de lospequeos. La escuela debe dedicarse a transmitir los conocimientos del 3. curriculum. Debe dotar a los pequeos de los conocimientos necesarios para continuar trepando porel rbol del sistema educativo y que puedan llegar cuanto ms alto mejor. Debe centrarse en elevar elnivel de conocimientos del alumnado y evitar las elevadas tasas de fracaso escolar. Debe dedicarsecomo ironiza Ken Robinson a formar profesores universitarios.Acaso se puede evitar que la clase sea un espacio de convivencia y de interrelacin?, se puede evitarque el nio, en tanto que miembro de un grupo, aprenda el valor de unas normas y unos principios deconvivencia? Podemos evitar los profesores ser ejemplo para sus alumnos? Se puede mantener talnivel de asepsia e imparcialidad? Creo que el debate no es si en la escuela se deben trabajar aspectoscomo la tica, la moral o los valores. El debate es qu valores vamos a potenciar, qu valores nosdefinen como sociedad y cmo vamos a trasladarlos, no en el curriculum, sino en la propiaconvivencia del centro. De lo contrario la educacin en valores, en actitudes, la educacin emocionalse abrir paso, como en el cortometraje, de manera descontrolada, de manera autodidacta, conresultados, a largo plazo, catastrficos.Como padres delegamos en la escuela una parte importante de la educacin de nuestros hijos, perotambin la delegamos en su grupo de amigos, en sus monitores, entrenadores, abuelos, programas detelevisin, vecinos, etc, aunque aqu ya no seamos tan conscientes de ello. Es, como dice Marina, lagran tribu la que educa a nuestros hijos. Y esto es algo que no podemos evitar, y en gran medidatampoco controlar. No podemos pretender mantener a nuestro hijos encerrados en una urna de formaque controlemos cuales son los contenidos, argumentos e ideas que van a aprender. Por tanto slo nosqueda la opcin de fomentar en ellos un espritu crtico, y confiar que ello les proteja y les ayude atomar las decisiones adecuadas cuando lo necesiten. Y para ello slo contamos con un arma eficaz:el ejemplo. Nuestro ejemplo como padres y como maestros ser la nica herencia que les vamos adejar. Todo lo dems pasar con el tiempo, quedar en el cajn del olvido.La asignatura de educacin para la ciudadana se desangra estos das vctima del fuego cruzado delos polticos. No era la panacea, la asignatura no estaba bien enfocada, (cmo se puede encerrar estaasignatura en un aburrido libro de texto plagado de definiciones?, tambin esto se tiene quememorizar?), pero era un paso en la buena direccin.La educacin debe caminar de acuerdo con los tiempos. La etapa de la educacin como merotransmisor de conocimientos ha llegado a su fin. Es la hora de la educacin en valores, de la tica, delpensamiento crtico, de la inteligencia emocional, de la filosofa, de la psicologa, de la ecologa. Esla hora de empujar a los polluelos para que se atrevan a dar el salto y vuelen solos, que experimenten,que se arriesguen, que caigan y que se levanten de nuevo.La educacin basada en el saber, el modelo que naci con la revolucin industrial, debe dejar paso ala nueva educacin del siglo XXI, la educacin basada en el crecimiento personal, la educacin delsaber ser.UN CUENTO PARA DESPERTAR A LOS PROFESORESPero, como recientemente he descubierto, nadie puede despertar a otros si uno todava est dormido,esta entrada estaba incompleta. Hace unos das encontr su media naranja, la historia que habla dela otra cara de la moneda un cuento para despertar a los maestros. La historia que acompao estadaptada del texto Three letters from Teddy de Elizabeth Silance Ballard.3 4. A todos los profes Feliz despertar! Aquella maana la seorita Thompson fue consciente deque haba mentido a sus alumnos. Les haba dicho que ella les quera a todos por igual pero, actoseguido se haba fijado en Teddy, sentado en la ltima fila, y se haba dado cuenta de la falsedad desus palabras.La seorita Thompson haba estado observando a Teddy el curso anterior y se haba dado cuenta queno se relacionaba bien con sus compaeros y que tanto su ropa como l parecan necesitar un buenbao. Adems el nio acostumbraba a comportarse de manera bastante desagradable con susprofesores. Llego un momento en que la seorita Thompson disfrutaba realmente corrigiendo losdeberes de Teddy y llenando su cuaderno de grandes cruces rojas y bajas puntuaciones. Sin duda eralo que mereca por su dejadez y falta deesfuerzo.En aquel colegio era obligatorio que cadamaestro se encargara de revisar losexpedientes de los alumnos al inicio de curso,sin embargo la seorita Thompson fuerelegando el de Teddy hasta dejarlo para elfinal. Sin embargo al llegarle su turno, laprofesora se encontr con una sorpresa. Laprofesora de primer curso haba anotado en elexpediente del chico: Teddy es un chicobrillante, de risa fcil. Hace sus trabajospulcramente y tiene buenos modales. Es unadelicia tenerle en clase. Tras el desconcierto inicial, la seorita Thompson contino leyendo lasobservaciones de los otros maestros. La profesora de segundo haba anotado, Teddy es un alumnoexcelente y muy apreciado por sus compaeros, pero tiene problemas en seguir el ritmo porque sumadre est aquejada de una enfermedad terminal y su vida en casa no debe ser muy fcil. Por suparte el maestro de tercero haba aadido: La muerte de su madre ha sido un duro golpe para l.Hace lo que puede pero su padre no parece tomar mucho inters, sin no se toman pronto cartas enel asunto, el ambiente de casa acabar afectndole irremediablemente.. Su profesora de cuartocurso haba anotado: Teddy se muestra encerrado en s mismo y no tiene inters por la escuela. Notiene demasiados amigos y, a veces, se duerme en clase.Avergonzada de s misma, la seorita Thompson cerr el expediente del muchacho. Das despus,por Navidad, an se sinti peor cuando todos los nios le regalaron algunos detalles envueltos enbrillantes papeles de colores. Teddy le llev un paquete toscamente envuelto en una bolsa de la tiendade comestibles. En su interior haba una pulsera a la que faltaban algunas piedras de plstico y unabotella de perfume medio vaca. La seorita Thompson haba abierto los regalos en presencia de laclase, y todos rieron mientras enseaba los de Teddy. Sin embargo las risas se acallaron cuando laseorita Thompson decidi ponerse aquella pulsera alabando lo preciosa que le pareca, al tiempo quese pona unas gotas de perfume en la mueca. Teddy fue el ltimo en salir aquel da y antes de irsese acerc a la seorita Thompson y le dijo: Seorita, hoy huele usted como sola oler mi mam.Aquel da la seorita Thompson qued sola en la clase, llorando, por ms de una hora. Aquel dadecidi que dejara de ensear lectura escritura o clculo. A partir de ahora se dedicara a educarnios. Comenz a prestar especial atencin a Teddy y, a medida que iba trabajando con l, la mentedel nio pareca volver a la vida. Cunto ms cario le ofreca ella, ms deprisa aprenda l. Al finaldel curso, Teddy estaba ya entre los ms destacados de la clase. Esos das, la seorita Thompsonrecord su mentira de principio de curso. No era cierto que los quisiera a todos por igual. Teddyse haba convertido en uno de sus alumnos preferidos.Un ao despus la maestra encontr una nota que Teddy le haba dejado por debajo de su puerta. Enella Teddy le deca que haba sido la mejor maestra que haba tenido nunca.4 5. Pasaron seis aos sin noticias de Teddy. La seorita Thompson cambi de colegio y de ciudad, hastaque un da recibi una carta de Teddy. Le escriba para contarle que haba finalizado la enseanzasuperior y para decirle que, continuaba siendo la mejor maestra que haba tenido en su vida.Unos aos ms tarde recibi de nuevo una carta. El nio le contaba como, a pesar de las dificultadeshaba seguido estudiando y que pronto se graduara en la universidad con excelentes calificaciones.En aquella carta tampoco se haba olvidado de recordarle que era la mejor maestra. Cuatro aosdespus, en una nueva carta, Teddy relataba a la seorita Thompson como haba decidido seguirestudiando un poco ms tras licenciarse. Esta vez la carta la firmaba el doctor Theodore F. Stoddard,para la mejor maestra del mundo.Aquella misma primavera, la seorita Thompson recibi una carta ms. En ella Teddy le informabadel fallecimiento de su padre unos aos atrs y de su prxima boda con la mujer de sus sueos. Enella le explicaba que nada le hara ms feliz que ella ocupara el lugar de su madre en la ceremonia.Por supuesto la seorita Thompson acept y acudi a la ceremonia con el brazalete de piedras falsasque Teddy le regalar en el colegio y, perfumada con el mismo perfume de su madre. Tras abrazarse,Teddy le susurr al odo: Gracias, seorita Thompson, por haber credo en m. Gracias por habermehecho sentir importante, por haberme demostrado que poda cambiar.Visiblemente emocionada, la seorita Thompson le susurr: Te equivocas, Teddy, fue al revs.Fuiste t el que me ense que yo poda cambiar. Hasta que te conoc, yo no saba lo que eraensear.UN CUENTO PARA DESPERTAR A LOS ALUMNOSYa s que siempre nos han contado cuentos para acostarnos, para dormir, aunque si he de sersincero, a m los cuentos que ms me gustan son los que me ayudan a despertar.Comparto hoy una historia para reflexionar sobre nuestra labor como profesores, sobre las tanrepetidas quejas de la falta de inters y de atencin por parte de nuestros alumnos haca aquello queles explicamos. El cuento de hoy es una historia que muestra el camino para atrapar, para atraer, paraenamorar como dice el cuento, a nuestros alumnos. Una herramienta para luchar contra ladesmotivacin y la apata.La historia transcurre el primer da de clase cuando el nuevo profesor entra en el aula y sin tansiquiera presentarse, ni plantear los objetivos, ni el programa de su asignatura lo primero que hacees dirigirse al alumno sentado en la primera fila preguntndole su nombre.-Me llamo Luis, maestro Contesta el despistadoalumno.Lo segundo que hizo fue gritarle a Luis que salierade la clase inmediatamente. El alumno lo mir conincredulidad y quiso protestar pero el maestro no ledio oportunidad.-Cierra la puerta al salir. No te quiero ver aqu! -Legrit con autoridad.Temblando de nervios, coraje o qu se yo, tom sus cosas y sali sin decir una palabra sin olvidarsede dar un portazo para cerrar la puerta.Todos nos quedamos asombrados y en completo silencio. Mientras el maestro sacaba un libro de sumaletn, yo lo miraba y pensaba que era un completo idiota y que seguramente nos hara la vidaimposible todo el semestre. Qu tipo tan insoportable!5 6. Finalmente tom asiento y pregunt qu materia nos iba a dar.Que ridculo! Ni siquiera saba a qu vena! Todos, al mismo tiempo sacamos nuestro horario declases y dijimos al unsono: INTRODUCCIN AL DERECHO!-Muy bien. Alguien tiene idea de qu se va a tratar en esta clase?Algunos, los que queran impresionar al nuevo maestro levantaron la mano. El maestro seal a unode ellos quien de inmediato dijo que se tratara del estudio de las leyes.-Muy bien. Alguien sabe para qu sirven las leyes?Varias respuestas tuvo esa pregunta. Para tener una sociedad organizada. No. Para que todosestemos obligados a cumplirlas. No. Para saber quines son los criminales. No... Y as, uno poruno... hasta que alguien dijo la palabra mgica que el maestro buscaba... Para que haya justicia.-Aj! Justicia. Qu es la justicia?La justicia es no permitir que se violen los derechos de los dems. -Bien, qu ms?... La justicia sirve para regular las conductas de laspersonas. -Bien, qu ms?... La justicia es buscar que cada personaobtenga lo que se merece.-Bien, muchachos. Bien. Ahora dganme... Ustedes creen que hicebien en sacar a su compaero del aula?Silencio. Miradas unos a otros.6-Hice bien s o no?-Noooo!-Comet una injusticia?-S!-Y por qu nadie dijo nada? De qu sirven las leyes, las normas y los reglamentos si no tenemosel valor de aplicarlas? Todos estamos obligados a levantar la voz cuando vemos una injusticia.Ustedes y yo. Nunca se queden callados! Tras una breve pausa aadi: Que alguien vaya a buscar aLuis.Silencio. Todos nos mirbamos con sonrisas idiotas. Alguien sali a buscar a Luis.Esa maana me enamor de mi maestro de Introduccin al Derecho.El cuento plantea la sutil diferencia entre mostrar y demostrar, una de las claves de la verdaderaeducacin transformadora.LA INERCIA DEL EFECTO MATEOPues yo os digo que a todo el que tiene, se le dar; ms al que no tiene, aun lo que tiene se lequitarEsta es una conocida cita bblica que, aunque se le atribuye a Mateo, tambin fue recogida por otrosevangelistas. De hecho esta cita aparece hasta en cinco ocasiones en el Nuevo Testamento.Aparentemente la cita se encuentra bastante alejada de los supuestos de igualdad de oportunidades y 7. justicia social aunque, mal que nos pese, retrata conbastante fidelidad un efecto que suele darse con frecuenciaen nuestras aulas.La cita aparece en la biblia como conclusin a la llamadaparbola de los talentos, en la que se cuenta como unhombre que deba salir con urgencia al extranjero repartide manera desigual su dinero entre sus siervos (dando acada cual segn su capacidad, matiza el texto). De estaforma al primero le entreg cinco talentos, a otro dos y alltimo solo uno. Aquellos a los que dio ms decidieronnegociar con el dinero consiguiendo doblar sus cantidades,sin embargo, al que entreg solo uno, tuvo miedo de perderlo y decidi enterrarlo y esperar la vueltadel patrn. A su regreso los tres fueron a recibirle y le mostraron el dinero prestado ms los interesesganados. Al llegar el turno del ltimo, el seor enfurecido le recrimin su actitud y sentenci quitarlesu nica moneda para entregrsela a aquel que tena ms. Y es aqu donde, a modo de conclusin,aparece la conocida sentencia.En el campo educativo nos encontramos con alumnos que disponen de ms o menos talentos (en estecaso referidos a capacidades). Y aunque cada cual decide invertirlos de manera diferente suele darsela pauta comn que, aquellos que ms talentos tienen suelen aprovecharlos para hacerlos crecer,mientras los que menos tienen suelen mostrarse ms precavidos, ms conservadores, y no suele serinfrecuente, que acaben incluso perdiendo lo poco que tenan. Este efecto, aplicado en concreto alproceso de aprendizaje de la lectura, se le denomin en psicologa como Efecto de san Mateo, queconsistira en la traslacin a la prctica educativa del consabido dinero llama a dinero.Aquellos alumnos con facilidad para aprender y que experimentan xitos tempranos suelenconvertirse en buenos estudiantes, buenos negociantes segn la parbola, que van doblando su capitalinicial, mientras que, aquellos que fruto de sus escasos talentos fracasan en la adquisicin de la lectura(sera aplicable a cualquier aprendizaje instrumental), suelen iniciar una espiral descendente que leslleva a acumular decepciones en varias parcelas. Llegado el momento de la evaluacin, el regreso acasa del patrn, los comentarios a pie de boletn se encargan de parafrasear la bblica cita: Al quetieneEs por ello que la Educacin debe atender a este efecto e intentar compensar su incidencia, ejerceruna funcin correctora destinando, por ejemplo, ms recursos a aquellos que ms lo necesitan. Yadems, este reparto extra de talentos debe producirse en edades tempranas, evitando as que elmiedo paralice a estos alumnos y les d por enterrar su nico talentocon tal de no perderlo. Facilitar y reforzar experiencias de xitotempranas estimular a los alumnos menos talentosos a abandonaresta zona de inseguridad y los animar a poner en juego sus escasosrecursos para poder, como el resto de sus compaeros, disfrutar delhecho de poner su talento a producir. Con ello estaremos invirtiendola inercia del pernicioso efecto Mateo y siendo ms justos con losalumnos y... sus talentos.NO HAY MAYOR CIEGO"El primer paso de la ignorancia es presumir de saber" Baltasar7Gracin.Es difcil ponerse frente al espejo y reunir la dosis necesaria de autocrtica para reconocer las virtudesy defectos propios. Casi me atrevera a afirmar que es un ejercicio que roza lo imposible. De hecho,nuestra mente est programada justo para lo contrario. Venimos de serie equipados con una complejaserie de mecanismos de autodefensa que se activan para protegernos frente a las amenazas del entornoy, por supuesto, especialmente ante los ataques propios que, por otra parte, acostumbran a ser los ms 8. peligrosos y encarnizados. As, nuestra mente est siempre alerta para, en el caso de que las cosas nosvengan mal dadas, dulcificar los hechos y llevarlos a nuestro terreno, encontrando convincentesargumentos que nos eximan de toda responsabilidad. Nos adentramos as en el frtil terreno de lasexcusas, los infortunios y las justificaciones, que nos sirven para poner a salvo nuestra autoestima.Este proceso, en principio positivo, no deja de estar exento de ciertos riesgos.As, un exceso de celo en nuestra autoproteccin nos lleva a inventar una realidad paralela, en la quedesfiguramos de tal manera los hechos que los dejamos prcticamente irreconocibles. Todo con talde evitar asumir la ms mnima autocrtica, todo con tal de mantener a salvo nuestro orgullo, nuestroego. Acostumbrados a ver el mundo de esta manera (la nuestra), rechazamos cualquier argumentoque mnimamente ponga en entredicho nuestras convicciones, nos enrocamos en ellas, nosendiosamos y convencemos de que somos poseedores de verdades universales y esto,paradjicamente, nos convierte en ignorantes. Adentrados en este sendero es cada vez ms difcil salirde l, puesto que la ignorancia es una bestia prepotente y fantica que suele alimentarse de sus propioscomentarios. Como dice el refrn la ignorancia es la madre del atrevimiento.Una de las frmulas ms eficaces para sacudir nuestra consciencia y despertarnos de ese falso sueoes ver reflejadas nuestras actitudes en los dems. Todas las trabas y dificultades que encontramospara la crtica propia se esfuman cuando cambia el objetivo. Cuando se trata de linchar al otro, todoel mundo parece sentirse autorizado. Sin embargo, lo realmente doloroso sucede cuando en medio deese linchamiento colectivo, seguramente con nuestras barreras defensivas aturdidas, nos damoscuenta de que las pedradas que con ms rabia lanzamos son las que dirigimos haca nuestros propiosdefectos. De repente reconocemos en la paja del ojo ajeno la viga propia. Es el momento de lasacudida, del despertar de la consciencia, el momento afortunado en el que se enciende la luz ypodemos ver o no. Porque no hay mayor ciego que el que no quiere ver.A menudo suelo utilizar cortos en clase con mis alumnos y considero que son una buenaherramienta para conseguir ese despertar, esa reflexin en el fondo propia, pero en la forma ajena.Para m suponen una estrategia perfecta para invitarles a enfrentar sus excusas y sus miedos. Lasemilla est sembrada, que consiga o no el objetivo eso solo el tiempo lo dir.Recientemente he descubierto una de esas semillas para despertar consciencias en el cortometrajePipas de Manuela Moreno. El corto es una joya de poco ms de tres minutos que recoge a laperfeccin este objetivo. Una invitacin en toda regla a mirarse el ombligo dirigida a los jvenes ytambin a la sociedad en general (especialmente al sector educativo) que consiente que se expanda elvirus de la ignorancia, ajena a los peligros que ello comporta. Tambin en esto me sirve el ttulo delpost de hoy...UN CUENTO PARA DESPERTAR A LOS PADRESSolemos asociar los cuentos con fantsticas historiasque contamos a nuestros hijos a la hora de acostarlos, yque esperamos les abran la puerta a un mundo defantasa y sueos. As a travs de estas, aparentementeinsignificantes historias, conseguimos crear momentosmgicos de complicidad y cercana con nuestrospequeos. Sin embargo existen otros cuentos, otrashistorias, que ms all de abrirnos las puertas de lossueos nos despiertan a la vida, nos sacuden laconsciencia y nos invitan a mirarnos por dentro.Estos cuentos para despertar, que suelo utilizar a menudo en el blog, son una invitacin a detenerseen el camino, a pensar sobre lo que somos y hacemos y lo que creemos ser. Una llamada a la necesariareflexin que nos permite madurar, crecer interiormente y sentir ms coherencia entre nuestrosvalores, pensamientos y acciones. Esta reflexin se hace ms imprescindible si cabe cuando hablamos8 9. de educacin. La transcendental influencia que como educadores ejercemos sobre nuestros alumnoso hijos nos obliga a comprometernos en ese proceso de mejora constante.Recientemente publiqu un cuento para despertar a los profesores, adaptando una historia deElizabeth Silance Ballard, que rpidamente se convirti en la entrada ms visitada del blog. Hacealgunos meses ya haba publicado un cuento para despertar a los alumnos y, como la serie estabaincompleta, hoy el cuento lo dedico a la tercera pata de la mesa educativa: los padres. El cuento diceasUn joven matrimonio entr en uno de las mejores tiendas de juguetes de la ciudad. Los dos estabanentretenidos mirando, sin prisas, todos los juegos y juguetes apilados en las estanteras. Habamuecas que lloraban y rean, juegos electrnicos, construcciones, peluches gigantes, instrumentosmusicales pero no acababan de decidirse. Al acercarse la dependienta, la esposa le pregunt:-Perdone seorita, tenemos una nia pequea, pero estamos casi todo el da fuera de casa y, a vecesincluso hasta de noche.9-Es una cra que apenas sonre aade el marido.-Quisiramos comprarle algo que la hiciera feliz aade la esposa algo que le diera alegra auncuando no podamos estar ms tiempo con ella.-Lo siento- sonri la dependienta- pero aqu no vendemos padres.EDUCAR DESDE EL INTERIORDurante dcadas los psiclogos se han visto enzarzados en una contumaz controversia entre el pesode la herencia y el ambiente en la conducta. As, ambientalistas e innatistas, han defendidoobstinadamente posturas antagnicas. Los psiclogos conductistas defendieron hasta el extremo laimportancia de los factores ambientales, llegando al extremo de asegurar que a travs delentrenamiento adecuado se poda obtener cualquier resultado deseado (slo cabe recordar la famosaafirmacin de Watson), prescindiendo de variables como el talento o la vocacin. Desde este puntode vista, la aplicacin de las tcnicas de modificacin de conducta al sistema educativo(premios/castigos) permita disear un patrn ideal de comportamiento al que todos los alumnos, conpequeas variaciones, podran ajustarse. Este sistema educativo, basado en el exhaustivo diseo ycontrol de todos los elementos del curriculum, incluyendo por supuesto el metodolgico, permiteasignar a la educacin la capacidad creadorapropia del profesor Frankenstein. La educacinproductora se desarroll al amparo de larevolucin industrial posibilitando cubrir elsuministro de trabajadores medianamentecualificados a las empresas. Si bien tambin escierto que esta demanda posibilit el nacimientode sistemas educativos universales, dirigidos a latotalidad de la poblacin.Por contra, los innatistas defendan eldeterminismo gentico, asegurando que de lamisma manera que nuestra herencia determinanuestra altura o color de ojos, condiciona igualmente nuestra inteligencia o sociabilidad. Llevadas alextremo, estas teoras llegaron a demostrar la supremaca intelectual de unas razas sobre otras,defendiendo por tanto, la inutilidad de determinadas inversiones en colectivos infradotadosgenticamente. Estos presupuestos aplicados a la educacin serviran para defender propuestasbasadas en la segregacin y la atencin diferenciada a los alumnos en funcin de variables como la 10. raza o el sexo, ajustando as los objetivos a las expectativas previas. Esta Educacin sentenciadoratambin dej su impronta en varios modelos educativos.Sin embargo, con el paso del tiempo, las posiciones han ido moderndose y al tiempo que lasevidencias cientficas demostraban el enorme peso de la herencia en las variables conductuales,apareca el trmino de neuroplasticidad para atenuar su influencia y abrir nuevamente la puerta a losfactores ambientales. Las recientes aportaciones de la neurociencia suponen encontrar el necesariopunto de encuentro y consenso entre ambas corrientes. La herencia reparte las cartas pero es elambiente el que decide las reglas del juego. Utilizando el mundo vegetal como ejemplo, la semillaslo germina si encuentra las condiciones adecuadas para hacerlo.Las recientes aportaciones van ms all al afirmar que el aspecto verdaderamente fundamental seencuentra en la interaccin entre ambos aspectos. As, lo realmente posibilitador es cmo el ambienteinteracta con la predisposicin gentica, llegando incluso a poder modificarla. Por ello hablamos deplasticidad cerebral.Estas observaciones tienen una importancia capital para el campo educativo, pues descartan demanera contundente las teoras de tabula rasa en las que se compara al nio con una vasija vacaque hay que llenar de contenido. La neurociencia demuestra que los nios vienen con equipamientode serie, con predisposiciones genticas, con respuestas y preferencias programadas. Ello conviertea cada nio en un ser diferencial y nico, y que consecuentemente necesitar de estmulos ambientalesdiferentes.Un sistema educativo de caf para todos, que ostente falsas pretensiones de universalidad y justiciaal ofrecer a todos sus alumnos un curriculum comn es, en realidad, una de las mayores afrentasposibles a la igualdad de oportunidades. Tratar a todos por igual supone ignorar la condicindiferencial de cada individuo, dejar de atender sus talentos y necesidades.Todos los nios vienen programados para el aprendizaje, esta es su principal herramienta para lasupervivencia. El beb nace con casi todo por aprender, necesita de la estimulacin del entorno paradesarrollar sus potencialidades. Privados de esa adecuada estimulacin habr capacidades que nollegarn a desarrollarse nunca. Es por ello que la educacin debe ser sensible a estas necesidades yactuar en consecuencia, de lo contrario se har realidad la triste sentencia atribuida a George BernardShaw, Desde muy nio tuve que interrumpir mi educacin para ir a la escuela.GRU, AGNES Y EL COACHING EDUCATIVO.A veces uno no sabe qu es ms complicado: si salvar al mundo de su segura destruccin o hacersecargo de la educacin de unos pequeos. Sino que se lo pregunten a Gru, el protagonista de la pelculaMi villano favorito. Aunque tal vez no haya muchas diferencias entre ambos desafos no creen?Educar a tres pequeas se convierte en el reto ms difcil al que Gru ha tenido que enfrentarse nunca.Frente a ello, robar la luna o desbaratar los planes de un peligroso villano son simples juegos de nios.Sin embargo, nada le resulta ms enriquecedor y transformador como encargarse de las pequeasMargo, Edith y Agnes. Las nias acaban convirtiendose en maestras del villano. Su inocencia ysencillez lo transforman.En una escena de la pelcula (Mi villano favorito 2) Gruest sentado en la escalera a la puerta de su casa. Lluevea mares y est completamente empapado, pero pareceno importarle. Lucy, su compaera de investigacin,acaba de decirle que ha aceptado una oferta para irse ala maana siguiente a trabajar al extranjero. Nunca msvolver a verla. Esa despedida sirve para despertar laconsciencia de Gru con respecto a sus verdaderos10 11. sentimientos hacia ella: la quiere y est a punto de perderla. Se encuentra atrapado, confundido, sedebate entre buscarla y sincerarse con ella o acallar sus sentimientos y dejarla marchar. La lluvia caecon fuerza, pero poco importa, Gru est junto a sus pensamientos a kilmetros de distancia.En ese momento aparece la pequea Agnes agarrada a su unicornio de peluche. Se acerca y lepregunta qu le pasa. El villano regresa de su mundo de preocupaciones y explica lo que le sucede ala nia. En ese instante la pequea, con su dulce vocecita, lepregunta: Hay alguna cosa que yo pueda hacer? - No cario -contesta Gru sonriendo, conmovido por el ofrecimiento.Cuando parece que la conversacin ha terminado, la pequea Agnesinsiste de nuevo con su mismo tono ingenuo: Y, hay alguna cosaque t puedas hacer? La pregunta lo descoloca. La preguntadespierta su responsabilidad. Depende de l luchar por lo que quierey, est a tiempo de intentarlo. Es el momento de la accin.Creo que esta escena retrata con claridad el proceso de coachingeducativo. El cambio, el aprendizaje, nace de la consciencia, de lanecesidad, nace del interior del alumno. No se puede imponer niforzar el aprendizaje, al menos el duradero. Es el alumno, comoprotagonista de su aprendizaje, quien debe dotar de significadoaquello que est aprendiendo. Sin ese despertar de la consciencia yla responsabilidad que consigue Agnes con un par de preguntas, nopuede darse aprendizaje ni cambio.En esta escena, las preguntas de Agnes son como las piedras que al golpearlas producen la chispa queprende en el desnimo de Gru. Atrapado en su desconcierto, necesita de ese estmulo para ponerse enmovimiento. Necesita que alguien lo rescate del mundo de excusas y lamentaciones en el queseguramente se est sumergiendo.As, la principal funcin de los maestros no es explicar y mostrar los contenidos, sino despertar esefuego, esa necesidad en sus alumnos. La cuestin transcendental no es el qu, sino el para qu. Losnios son innatamente curiosos, vienen de serie programados para aprender, no en vano de ellodepende su supervivencia en los primeros aos. Si somos capaces de canalizar esta curiosidad, sucapacidad de asombro como dice Catherine LEcuyer, podremos concederles el papel protagonista,el de creadores de su proceso de aprendizaje.No se trata de ofrecer todas las respuestas (acaso las tenemos?), sino de plantear las preguntasadecuadas. As visto, el maestro no es alguien que resuelve dudas, sino alguien que las genera y aviva.Maestro no es quien indica el camino, sino quien invita a explorar uno nuevo.ACOSTAR AL NIO EN LA CAMA DE PROCUSTES.Cuenta la mitologa griega que cuando Teseo cumpli diecisis aos su madre le confi el secreto desu verdadera paternidad. Etra le revel que en realidad era hijo de Egeo, rey de Atenas, y que su padrehaba dejado unos regalos para l escondidos bajo una pesada roca, de forma que solo pudierarecogerlos cuando fuera lo suficientemente fuerte como para levantarla. El joven Teseo, tras recogerlos presentes que su padre consideraba necesitara para su viaje (unas sandalias y una espada), iniciael peligroso camino desde su ciudad natal de Trecn hasta Atenas para conocer a su padre y reclamarsu derecho al trono.Este camino se convierte en un viaje inicitico para el joven Teseo quien deber enfrentarse ensolitario a decenas de salteadores y asesinos durante su camino, a cada cual ms despiadado y11 12. sanguinario. Uno de los ltimos personajes con los que se encuentra en su camino es con el viejoProcustes.Procustes dispona de una casa en las colinas cerca de Atenas, y de manera amable acostumbraba aofrecer posada a todos los viajeros que se encontraban a las puertas de la ciudad, agotados tras ellargo viaje. Tras la reparadora cena, Procustes ofreca al viajero una cama de hierro en la que poderpasar la noche. Sin embargo, en mitad de la noche, mientras el viajero dorma, el sdico Procustesataba al desgraciado a su cama. Si el viajero era ms alto que la medida de la cama, Procustes procedaa serrar las partes del cuerpo que sobresalan. Si, por el contrario era de menor longitud, se dedicabaa quebrarle los huesos a martillazos para posteriormente estirar su cuerpo, de forma que de una u otramanera, el desdichado acabara teniendo la medida exacta de su metlica cama. Algunas versionesrecogen que el despiadado Procustes tena en realidad dos camas, por lo que nunca nadie encajaba ala perfeccin en ella. Finalmente fue Teseo quien dio de probar a Procustes de su propia medicinacuando, tras engaarlo, acab con su vida atndolo en aquella misma cama.Procustes sufra una enfermiza obsesin a ajustar todo a una medida establecida y, adems, seenorgulleca de tener un mtodo rpido para conseguirlo. Todos los viajeros que tenan la mala fortunade aceptar su invitacin acababan destrozados.Salvando lo salvaje de la comparacin, a menudo, el sistema educativo acta de forma parecida.Los alumnos son amablemente hospedados en sus aulas para, acto seguido, proceder a su evaluaciny comparacin con las medidas oficiales, escrupulosamente descritas en forma de objetivoscurriculares, para a continuacin determinar si es necesario amputar o estirar.El sistema educativo abusa de la comparacin constante entre el alumno y la norma, prescindiendoen muchas ocasiones de la ms importante de las comparaciones, la del alumno consigo mismo.Comparar el ritmo de aprendizaje de un alumnocon el resultado esperado, normalizado, acabapervirtiendo el proceso de enseanza-aprendizaje12de manera casi tan cruel como losmtodos utilizados por el hospitalarioProcustes. En primer lugar porque no se tienenen consideracin suficiente los diferentes ritmosmadurativos de cada nio y, en segundo lugar,porque esa medicin no atiende por igual atodos los aspectos del desarrollo.Los nios son invitados a acostarse en una camaque los medir, comparar, evaluar y juzgar.Si el nio tiene la fortuna de ajustarse a lanormalidad, la cama ser benevolente con l y dejar que tenga felices sueos. Sin embargo, si susmedidas, bien por defecto o por exceso no coinciden con las propuestas, esta se convertir en la camade clavos del faquir hacindoles sufrir dolores y pesadillas.Los nios no deben ser evaluados y etiquetados, sino observados y comprendidos. No basta condisponer de camas de varios tamaos, que siempre es un primer paso, sino que lo ideal sera que cadanio dispusiera de las herramientas para poder construir aquella cama en la que se encuentre mscmodo. Mientras esto llega cuesta poco preguntar a los nios que tal han dormido, porque a vecesnos creemos tan inteligentes que no necesitamos ni preguntar.DESILUSIONADOS.Generalmente cuando valoramos la eficacia de un sistema educativo el primer dato que tenemos encuenta es el del porcentaje de alumnos que finalizan las diferentes etapas en que se divide. De estaforma definimos el fracaso escolar como la cantidad de alumnos que no consiguen finalizar sus 13. estudios, que no consiguen superar al menos el nivel de la enseanza obligatoria. As, siobservamos las diferentes estadsticas que comparan los resultados educativos entre pasesobservaremos como la variable que se utiliza en estos estudios es el porcentaje de fracaso. De estamanera, los pases aparecen ordenados en un ranking de menor a mayor puntuacin.Atendiendo a esta variable cuantitativa se sobreentiende que todos aquellos que logran superar losdiferentes niveles forman parte del grupo de xito, mientras que los que no lo consiguen sonetiquetados como fracasados. Este planteamiento, bastante coherente con la lgica acadmica,condena a entender la eficacia del sistema en trminos binarios, de 0 y 1, el que saca ms de un 5sigue, el que no se queda.Adems estas mediciones suelen realizarse fijndose en la parte negativa de la ecuacin, en los quese quedan, en los que fracasan. Esta forma de medir, un tanto paradjica, se utiliza tambin en otrosmbitos. As por ejemplo analizamos la evolucin del mercado laboral atendiendo al nmero deparados (rara vez al de activos). Este tipo de planteamientos no son tan inocuos como pudierapensarse, puesto que esconden la trampa de dar por supuesto que todo aquel que no tiene fro tienecalor. Todo el que no aparece inscrito como demandante en los servicios pblicos de empleo esporque est trabajando (lo cual es evidentemente falso y de ah las diferencias entre las estadsticasdel INEM y la EPA) y, de la misma manera, da por supuesto que todo aquel que ha finalizado susestudios es acadmicamente exitoso.Focalizar la atencin en el fracaso predispone a la correccin. Se analizan las causas y los motivospor los cuales los alumnos abandonan o no superan los niveles establecidos y se disean estrategiascorrectoras con vistas a reducir su incidencia. As, se atienden desigualdades, diversidades,dificultades y desmotivaciones, como factores causantes del fracaso. Analizamos que estamoshaciendo mal e intentamos corregirlo. Sin embargo, siendo todo ello necesario, este planteamientodeja al descubierto el flanco opuesto. Obsesionados en corregir el fracaso, desatendemos a aquellosalumnos que van trepando con ms o menos dificultad por la pirmide educativa.Porque la calidad del sistema educativo no se mide solo con variables cuantitativas, sino tambincualitativas. Siendo un objetivo loable e importante conseguir que cada vez ms alumnos alcancenlos niveles bsicos de enseanza, no lo es menos detenerse a reflexionar sobre que sucede conaquellos exitosos que finalizan sus estudios. Porque mayoritariamente el sistema educativo se nutrede alumnos que van superando niveles, que van acumulando expectativas y sueos, que inviertenahorros, esfuerzos, esperanzas y tiempo confiados en la promesa educativa por excelencia: Laeducacin es la llave que abre la puerta del futuro.Durante esta semana la casualidad, o no, ha querido que se cruzaran en mi camino dos historias muydistintas, en apariencia superficiales, que para m recogen la esencia del fracaso educativo que noaparece en las estadsticas. Y puede ser que la palabra que mejor describa ambas situaciones no seala de fracaso, sino otra mucho ms pesada y dolorosa: Desilusin. No hay estadsticas ni grficas quela midan, no hay encuestas que pregunten por ella, no hay un ranking de pases de la OCDE ordenadopor desilusin acadmica, pero no hay que ser muy astuto para saber que, al menos en Espaa, es unavariable que cotiza al alza. Para m esta es la caracterstica que enlaza ambas historias: la rabia, eldesengao, la estafa.Estas dos historias a las que me refiero son el original y emotivo relato de dos paisanos recogido enel vdeo la sorpresa y la contundente y cida letra de la cancin de Melo Me cago en la biologa.Ambos suponen una bofetada a un sistema que no ha sabido estar a la altura, que hace aguas no solopor los elevados porcentajes de fracaso, sino tambin por los altos ndices de desilusin que genera.Mientras concentremos toda nuestra atencin y nuestros esfuerzos en medir parados, fracasados,corruptos y dficits, continuaremos atrapados en una espiral de desnimo y abatimiento. Mientras,aquellos que soaban con dar de comer a los pinginos del zoo o con realizar sus proyectosprofesionales cerca de los suyos, vern marchitarse sus ilusiones, vern crecer su desencanto y surabia. Ellos no formaron nunca parte de la estadstica del fracaso, sino del xito. Aunque su xito13 14. consista en haber sido capaces de acumular cientos deconocimientos intiles y el aprendizaje de un idioma lo nicoque les ha abierto las puertas, an a costa de pagar un altoprecio. Ellos no sern nunca fracasados, sern desilusionados,lo cual, tristemente, es mucho ms doloroso.LA CLASE DEL DELFN: Y T, CMO EDUCAS?La parbola de la marsopa, o del delfn, es una interesantehistoria narrada por George Bateson, uno de los padres de laprogramacin neurolingstica, que recoge las observacionesrealizadas por el propio Bateson mientras estudiaba elproceso de entrenamiento de unos delfines en Hawai. Lasreflexiones extradas en este estudio son fcilmenteextrapolables al contexto educativo.Bateson observ durante varios meses como los entrenadoresenseaban a los delfines los trucos que deban realizar durante el espectculo. La clase comenzabacuando el animal haca algo inusual, como por ejemplo saltar fuera del agua, tras lo cual losentrenadores hacan sonar su silbato y premiaban al delfn con un pescado. Cada vez que el delfnrepeta esa accin el entrenador haca sonar su silbato y premiaba nuevamente al animal. Pronto eldelfn aprendi que esa conducta le aseguraba un premio y por tanto la repeta con asiduidad.Al da siguiente el delfn volvi a repetir su salto esperando obtener su pescado, pero esta vez nosucedi nada. El animal repiti su salto varias veces hasta que aburrido desiste en sus saltos y realizauna accin diferente, por ejemplo un giro. Inmediatamente el atento entrenador hace sonar su silbatoy premia al delfn por este nuevo movimiento. As, el equipo de entrenadores solo premia las piruetasnuevas. Esta pauta de funcionamiento, indica Bateson, se repiti durante dos semanas. El delfnintenta repetir el movimiento del da anterior esperando su pescado, y como no sucede nada realizaun movimiento distinto que, inmediatamente es reconocido (silbato) y premiado (pescado).Esta situacin resulta durante los primeros das algo desconcertante para el animal, hasta quefinalmente descubre la lgica del juego: slo se premian los movimientos diferentes. Batesoncuenta que el decimoquinto da de su entrenamiento el delfn realiz un espectculo tan extraordinarioque pareca haberse vuelto loco. El animal empez a realizar continuos movimientos diferentesrealizando varias piruetas no observadas con anterioridad con otros delfines. Finalmente habaaprendido no slo a realizar nuevas conductas, sino que haba comprendido las reglas sobre cmoy cundo producirlas.Uno de los puntos importantes que recoge Bateson en sus observaciones es que, durante las dossemanas del entrenamiento, observ como el entrenador arrojaba pescado al delfn sin motivoaparente. Preguntado el entrenador por esta cuestin le inform: Esto lo hago para mantener mirelacin con l. Si nuestra relacin no fuese buena, el delfn no se molestara en aprender nada.Algunas de las conclusiones que se extraen del estudio de Bateson son:En este caso el objetivo de los entrenadores no es que el delfn aprenda a hacer tal o cual pirueta, suobjetivo es mucho ms ambicioso: Pretenden que el animal sea creativo, que innove.Tan importante es la tarea (movimiento nuevo) como la relacin. Que el delfn est interesado enparticipar en el juego depende de que la relacin entre ambos sea positiva.Lo que los entrenadores pretenden es que el delfn aprenda a aprender, que comprenda las reglasdel juego. No importa la dificultad de la pirueta realizada, sino la innovacin, el hacer algo distinto.Se fomenta la iniciativa y la originalidad.14 15. En este proceso de aprendizaje, el delfn recibe informacin (el sonido del silbato le indica que es loque ha hecho bien) y refuerzo (pescado). As el animal entiende cuando hace algo esperado.Finalmente, no se utiliza ningn tipo de castigo para corregir conductas. Es decir, mientras que elanimal no hace movimientos nuevos o mientras se empea en repetir los aprendidos el da anterior,no se le aplica ningn castigo (no se le ofrece pescado podrido), sencillamente no se le presta atencin.Si comparsemos la clase del delfn con nuestro trabajo como maestros y profesores, o con nuestraforma de comportarnos con nuestros hijosCul es nuestra intencin como maestros? Les decimos a los nios la pirueta que tienen queaprender o les dejamos margen para que muestren su creatividad?Cuidamos la relacin de la misma manera que atendemos la tarea? Tenemos tiempo de dejar caeralgunos pescados fuera de nuestro tiempo de entrenamiento para cuidar la relacin?Ofrecemos informacin y premiamos cada comportamiento esperado o positivo de nuestros alumnoso mostramos ms predisposicin a atender los comportamientos negativos?Posibilitamos, buscamos la iniciativa en nuestros alumnos?Abusamos del pescado podrido para corregir los comportamientos no deseados, an a cambio desacrificar la relacin y que nuestros delfines desistan en su inters por aprender?15EL BIGOTE DEL TIGRE (*)Un da, una mujer joven llamada Yun Ok fue a buscar a un gran y sabio ermitao que viva en unamontaa para pedirle ayuda. El ermitao era un mago muy sabio que saba de conjuros y pocionesmgicas.Cuando Yun Ok entr en su casa, el ermitao, sin levantar los ojos de la chimenea que estaba mirando,dijo: -Por qu has venido?Yun Ok respondi: -Oh, Gran Sabio. Necesito tu ayuda, estoy desesperada. Hazme una pocin!Maestro -insisti Yun Ok-, si no me ayudas, estar verdaderamente perdida.-Bueno, cul es tu problema? -dijo el ermitao-Se trata de mi futuro -comenz Yun Ok-. Desde hace unos aos mi pasest sufriendo una crisis terrible. He visto como mis vecinos perdan suspuestos de trabajo e incluso eran desalojados de sus casas. He visto gentemendigar por las calles y rebuscar algo de comida entre las basuras. Tengomiedo, no s qu hacer. Me angustia pensar que pronto yo pueda estar enesa misma situacin.- Es difcil saber lo que el futuro nos tiene reservado. Lo que le ocurra atus vecinos o amigos no necesariamente te tiene que ocurrir a ti dijo elermitao.-Por favor, quiero una pocin que me de tranquilidad, que me libere demis miedos y angustias, que me de confianza y seguridad en el futuro, queme ayude a recobrar la esperanza.-Muy bien, vuelve en tres das y te dir qu nos har falta para esa pocin. 16. 16Yun Ok volvi tres das ms tarde-Lo he pensado -le dijo-. Puedo hacer tu pocin. Pero el ingrediente principal es el bigote de un tigrevivo. Treme su bigote y te dar lo que necesitas.-El bigote de un tigre vivo! -exclam Yun Ok-. Cmo har para conseguirlo?-La pocin que me pides es en verdad difcil de conseguir. Si es tan importante para ti te garantizoque obtendrs el xito. Pero necesito que me traigas este ingrediente, es irremplazable -dijo elermitao. Y apart la cabeza, sin ms deseos de hablar.Yun Ok se march a su casa. Pens mucho en cmo conseguira el bigote del tigre. Al fin se le ocurri,y una noche sali de su casa con un plato de arroz y salsa de carne en la mano. Fue al lugar de lamontaa donde saba que viva el tigre.Sin acercarse mucho a la cueva donde viva, extendi el plato de comida, llamando al tigre para queviniera a comer, pero esa noche el tigre no vino.A la noche siguiente Yun Ok volvi a la montaa, esta vez un poco ms cerca de la cueva. De nuevoofreci al tigre un plato de comida.As continu todas las noches, acercndose cada vez ms a la cueva, cada vez unos pasos ms. Pocoa poco el tigre se acostumbr a verla all.Una noche, Yun Ok se acerc a pocos pasos de la cueva del tigre. Esta vez el animal dio unos pasoshacia ella y se detuvo. Los dos quedaron mirndose bajo la luna. Lo mismo ocurri a la nochesiguiente, y esta vez estaban tan cerca que Yun Ok pudo hablar al tigre con una voz suave ytranquilizadora.La noche siguiente, despus de mirar con cuidado los ojos de Yun Ok, el tigre comi los alimentosque ella le ofreca. Despus de eso, cuando Yun Ok iba por las noches, encontraba al tigre esperndolaen el camino.Cuando el tigre haba comido, Yun Ok poda acariciarle suavemente la cabeza con la mano. Casi seismeses haban pasado desde la noche de su primera visita. Al final, una noche, despus de acariciar lacabeza del animal, Yun Ok dijo: -Oh, Tigre, animal generoso, es preciso que tenga uno de tus bigotes.No te enfades conmigo! Y le arranc uno de los bigotes.El tigre no se enfado, como ella tema. Yun Ok baj por el camino, no caminando sino corriendo, conel bigote aferrado fuertemente en la mano.Loca de contenta, subi a la montaa para ver al ermitao. Apenas haba amanecido cuando lleg: -Lo tengo! Tengo el bigote del tigre! Ahora puedes hacer la pocin que me prometiste para poderlibrarme de mis miedos y preocupaciones.El ermitao tom el bigote y lo examin. Satisfecho, pues realmente era de tigre, se inclin haciaadelante y lo dej caer en el fuego que arda en su chimenea.-Oh seor! -grit la joven mujer, angustiada- Qu has hecho con el bigote! Por qu lo has tirado alfuego?-Explcame como lo conseguiste -dijo el ermitao. 17. 17-Bueno, cada noche iba a la montaa con unplato de comida. Despus de mucho esperar,me fui ganando la confianza del tigre. Letrataba con cario y tena mucha paciencia.Finalmente me prest su bigote.Yun Ok se puso a llorar, pensaba que todo suesfuerzo no haba servido para nada. Elermitao se acerco y le dijo: -Ya no hace faltael bigote. Yun Ok, djame que te preguntealgo: Acaso no tuviste miedo cuandocaminaste por primera vez hasta la guarida deltigre? Acaso desististe cuando tras variosdas el tigre no se acerc a comer el arroz quele ofrecas? Acaso no reuniste el coraje necesario para arrancar el bigote cuando creste que era elmomento oportuno? Si puedes ganar con ingenio, paciencia y valor el respeto y la confianza de unanimal salvaje y sediento de sangre, sin duda puedes hacer lo mismo con tu futuro. No necesitas msmagia de la que t misma tienes.Yun Ok dej de llorar y volvi a su casa dispuesta a tener paciencia y luchar por su futuro.SER PARTE DEL PROBLEMA O DE LA SOLUCINAsistimos horrorizados al progresivo deterioro del modo de vida tal y como lo conocimos. Damospor hecho de que la crisis se llevar por delante el estado del bienestar que tanto tiempo y esfuerzocost de alcanzar y nos conformamos con salvar los muebles de la tragedia. El desempleo y ladesesperanza se van instalando en nuestra sociedad como colesterol en las venas. An teniendotrabajo un sentimiento de desasosiego y un convencimiento de que todo va a ir a peor dirige todasnuestras decisiones. Instalados en el miedo y el pesimismo delegamos en los polticos la deseadasalvacin. Obedecemos sus consignas y aceptamos sacrificios bajo la promesa de que todo estemporal, de que volveremos a la senda de la prosperidad ms pronto que tarde. Obedientes en mediodel naufragio esperamos en nuestro camarote a que el capitn nos diga dnde est la salida deemergencia y cul es nuestro sitio en el bote salvavidas.Ante una situacin de crisis, de cambios bruscos, siempre hay un momento de desorientacin, deparlisis, de desconcierto. Superadas las fases de negacin y de rabia entramos en el momento crticode decantarse entre la resignacin y el afrontamiento. Es justo en ese momento donde hay quepreguntarse de qu lado vamos a estar: Vamos a ser parte del problema o parte de la solucin? Porquees importante tener en cuenta que se es responsable tanto por accin como por omisin.Como deca en una de mis primeras entradas, uno de los motivos que acabo de decidirme paracomenzar a escribir este blog fue una inspiradora pintada que le en un muro. La pintada aluda a lascausas de la crisis actual y deca, (en realidad dice, ya que an est escrita) textualmente La crisisno es econmica, es tica. Y t qu vas a hacer? La frase es un llamamiento a la accin, a salir dela parlisis en la que estamos estancados y a ponernos en camino hacia la solucin.Como no poda ser de otra manera, comparto un cuento para acompaar esta reflexin. Esta es lahistoria de un hombre tan decepcionado con sus semejantes, tan defraudado por la falta de valores,tan triste por sentirse miembro de una comunidad egosta, insolidaria y cruel, que un da decidiabandonarlo todo e irse a vivir solo a la montaa.A los pocos das de haber iniciado su nueva vida, mientras daba un paseo observo a una pequealiebre que arrastraba un trozo de carne. Extraado decidi seguirla para comprobar qu sentido tenaaquello. Cul fue su sorpresa al comprobar que la pequea liebre estaba llevando la carne hasta laentrada de una cueva donde viva un enorme tigre malherido, que apenas poda valerse por s mismo. 18. Impresionado por su descubrimiento decidi volver durante varios das para observar si elcomportamiento de la liebre era habitual. Emocionado comprob como la escena se repeta variasveces al da. La liebre acuda cargada con pequeos trozos de carne que dejaba prudentemente cercade la entrada de la cueva.Pasaron los das y la escena se repiti, hasta que lleg el momento en el que el tigre recuperado pudosalir a buscar su propia comida.Admirado por la solidaridad y cooperacin que haba observado entre los animales, reflexiono y sedijo: No todo est perdido! Si los animales, que son seres inferiores a las personas, son capaces deayudarse de este modo, qu no seremos capaces de hacer nosotros!Recuperada la ilusin, su fe en el ser humano decidi regresar a la sociedad y poner en prctica loaprendido. Llegando a las puertas de su pequea ciudad decidi tumbarse al borde del camino,simulando estar herido, y se puso a esperar a que alguien pasara y lo ayudara. Sin embargo pasaronlas horas, llego la noche y nadie se detuvo para ayudarlo. De la misma manera transcurri el dasiguiente y al llegar la noche decidi desistir en su intento de buscar solidaridad y comprensin enlos hombres. Desolado lleg a la conviccin de que la humanidad no tena remedio.Sentado al margen del camino sinti en su interior la desesperacin del hambriento, la soledad delenfermo, la tristeza del abandono. Su corazn estaba destrozado, apenas senta deseos de levantarsecuando justo en ese momento de desolacin escucho una voz interior que le susurraba: Si quieresencontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo enla humanidad, si quieres ver a tus semejantes como hermanos entonces deja de hacer el tigre ysimplemente se la liebre.18NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE.Comparto hoy una de las historias que utilizo en clase para reflexionar con los alumnos sobre losbeneficios que obtenemos con nuestro trabajo. Trabajamos para vivir, es cierto. Realizamos nuestrostrabajos a cambio de un sueldo, de hecho, si no fuera as no lo consideraramos trabajo, sera ms unaaficin, unas prcticas o un voluntariado. Pero lo cierto es que nuestro trabajo diario, si estamosatentos para distinguirlo, nos reporta mucho ms que simple dinero. El cuento se titula los tresconsejos.Haba una vezuna joven pareja de recin casados que empez a pasar necesidades y a tener que vivir de la caridadde sus vecinos. Un da, harto de esta situacin, el marido le propuso a su esposa:- Querida, voy a irme a buscar trabajo fuera. Viajar lejos con tal de buscar un empleo y lasoportunidades que aqu no tenemos. Cuando consiga tener las condiciones que nos garanticen unavida cmoda y digna, regresar a buscarte. No s cunto tiempo tendr que estar fuera, pero solo tepido una cosa, que me esperes, me seas fiel y confes en m mientras est lejos, pues yo te prometoserte igualmente fiel.As, el decidido marido camin muchos das a pie, hasta encontrar un hacendado que necesitaba aalguien para trabajar en sus tierras.El joven lleg y se ofreci para trabajar y fue aceptado.Antes de comenzar su trabajo, el joven le propuso a sunuevo jefe: Djeme trabajar por el tiempo que yo quieray cuando encuentre que debo irme, usted me liberar demis obligaciones. Yo no quiero recibir mi salario. Lepido que lo coloque en una cuenta de ahorro hasta el daen que me vaya. Ese da usted me dar el dinero que yohaya ganado hasta entonces." 19. Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajo durante veinte aos, sin vacaciones y sin descanso.Despus de ese tiempo se acerco al hacendado y le dijo: "Patrn, ha llegado el momento de volver ami casa, quiero mi dinero para poder irme."El patrn le respondi: - "Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplir con mi parte, solo que antesquiero hacerte una propuesta: Yo te doy tu dinero y t te vas, o a cambio de tu dinero te doy tresconsejos. Si te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, pinsalo y maanacuando ests dispuesto para partir me das la respuesta."l pens durante toda la noche y finalmente a la maana siguiente busco al patrn y le dijo: "Quierolos tres consejos" El patrn le record: "Si te doy los consejos, no te doy el dinero." Y el empleadorespondi: "Quiero los consejos."El patrn entonces le aconsejo: NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. NUNCA SEASCURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL. NUNCA TOMES DECISIONESEN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR.Despus de darle los consejos, el patrn le dijo a su empleado, que ya no era tan joven: Aqu tienestres panes. Dos son para que los comas durante el viaje, pero este tercero es para que lo compartascon tu esposa cuando llegues a casa."El hombre entonces emprendi el camino de vuelta, el mismo que veinte aos antes haba recorridoen sentido contrario, con la ilusin de reencontrarse con su amada.Despus del primer da de viaje, encontr una persona que lo saludo y le pregunto: "Haca dndevas?" l le respondi: "Regreso a mi pueblo por este camino, aunque an me quedan ms de veintede camino para llegar." La persona le dijo entonces: "Joven, este camino es muy largo, yo conozcoun atajo con el cual llegaras en pocos das". El joven contento, comenz a caminar por el atajoindicado cuando, de pronto, se acord del primer consejo. Entonces volvi sobre sus pasos pararetomar el camino normal.Das despus supo que el atajo conduca a una emboscada.Despus de algunos das de viaje, y cansado al extremo, encontr una pensin a la vera de la carretera,en la que poder hospedarse. Pago la tarifa por un da y despus de tomar un bao se acost a dormir.De madrugada se levanto asustado con un grito aterrador. Se levanto de un salto y se dirigi hasta lapuerta para ir a averiguar qu era aquello. Cuando estaba abriendo la puerta, se acord del segundoconsejo. Entonces regres a su cama y se volvi a acostar.Al amanecer, despus de tomar caf, el dueo de la posada le pregunto si no haba escuchado un gritodurante la noche. Al contestarle que s, el dueo de la posada le pregunt: Y no sinti curiosidad?.El joven respondi que no. Entonces el posadero aadi: Usted es el primer husped que sale vivode aqu, pues mi nico hijo tiene crisis de locura, grita durante la noche y cuando el husped sale, lomata y lo entierra en el jardn.El joven sigui su larga jornada, ansioso por llegar a su casa. Despus de muchos das y noches decaminata, ya al atardecer, vio entre los rboles humo saliendo de la chimenea de su pequea casa,camin y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanz a ver queella no estaba sola.Anduvo un poco ms y desde la ventana observ que ella tena sentado en su regazo a un hombre alque acariciaba los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazn se llen de odio y amargura ydecidi correr al encuentro de los dos para matarlos sin piedad. Respir profundamente y ya seapresuraba a acabar con ellos, cuando record el tercer consejo. Entonces se par y reflexion.Decidi dormir all mismo aquella noche y que al da siguiente, con la cabeza fra, tomara unadecisin.19 20. Al amanecer, tras pasar toda la noche en vela, decidi que no matara a su esposa. Decidi quevolvera a la hacienda para intentar recuperar su trabajo, pero tambin decidi que antes de irse, queradecirle a su esposa que l haba cumplido su parte del trato y que le haba sido fiel durante todo esetiempo.Se dirigi a la puerta de la casa y llam. Cuando su esposa abri la puerta lo reconoci de inmediato.Se le lanz al cuello abrazndolo y besndolo incrdula. l trataba de quitrsela de encima, pero nolo consegua. Entonces con lagrimas en los ojos le dijo: "Yo te fui fiel y t me traicionaste. Ellaespantada le responde: Cmo? Yo nunca te traicion, te esper durante veinte aos. El maridoentonces le pregunta: "Y quin era ese hombre al que acariciabas ayer por la tarde? La mujersorprendida le contesta: Aquel hombre es nuestro hijo. Al poco de irte descubr que estabaembarazada. Hoy, l tiene veinte aos.Entonces el marido entr, conoci y abraz a su hijo y les cont toda su historia. Ms tarde, mientrassu esposa preparaba la cena, el marido record que an conservaba el tercer pan que le habaentregado el hacendado y lo sac para compartirlo durante la cena. Al partirlo, comprob con asombrocomo dentro del pan se esconda todo el dinero ganado durante sus veinte aos de trabajo ydedicacin.EL CONDIMENTO SECRETO DE LA RECETA DE LA EDUCACINDice un conocido refrn que a nadie le amarga un dulce, lo que no acaba de explicar el dicho es queel exceso de dulces empalaga. Con los hijos suele ocurrir. Un cuento* (y un vdeo de regalo).Haba una vez un joven alto y bien parecido, criado en un hogar acomodado, cuya familia siemprehaba procurado porque al muchacho no le faltase de nada. Su madre, conocedora de su buen apetito,le compraba y preparaba las comidas ms exquisitas, con la intencin de complacer en todo lo posiblea su hijo. A pesar de ello, pocas veces el joven encontraba la comida a su gusto, pues siempre habaalgo que acababa por contrariarlo.Una noche el joven acudi a comer a un restaurante cercano, quera comprobar si all tenan algo queen verdad le gustara. Pidi varios de los platos de la carta, incluyendo la especialidad de la casa, peroninguno le agrad. Visiblemente indignado pidiexplicaciones al cocinero, acusndole de no tenerni idea de cocinar.En ese momento, viendo el alboroto que se estabaproduciendo en el restaurante, el propietario dellocal trat de calmar al exigente cliente dicindole:- Tranquilo. Si quieres comer realmente bien yo teayudar. Slo te pido que vuelvas maana almedioda y, cuando termine mi trabajo, le pedir ami madre que cocine para ti. Mi madre es unafantstica cocinera y prepara una salsa especial. Teaseguro que nunca comers con tanto agrado como20en nuestra casa.El joven que siempre estaba dispuesto a probar nuevas comidas se calm y acept la invitacinansioso de probar aquellos manjares. Al da siguiente a la hora acordada el muchacho se present enel lugar en busca de su anfitrin. Al llegar, observ sorprendido como el restaurante estaba repleto declientes y como los pocos camareros del local se afanaban por servir las numerosas comandas. Eljoven observ como el propietario se debata entre la barra y la cocina intentando poner un poco deorden en aquella algaraba.El chico se le acerc y le dijo: - Ayer quedamos en que pasara a buscarte a esta hora. Tenemos queir a comer a casa de tu madre. 21. Es cierto- dijo el agobiado propietario pero precisamente hoy se celebraba una convencin aqucerca y toda esta gente ha acudido a comer sin avisar. Como ves estamos hasta arriba de trabajo.No dispuesto a renunciar a las primeras de cambio a su invitacin, el joven insisti al dueo del localpara que cumpliera su palabra. Tras respirar un momento, el dueo le propuso al muchacho: - Mira,vamos a hacer una cosa. Yo no puedo abandonar todo esto ahora e irme contigo, adems precisamentehoy voy muy flojo de camareros, as que si te parece hacemos lo siguiente. T te pones el mandil yme ayudas sirviendo las mesas y, cuando acabemos vamos a casa de mi madre que tendr preparadala comida prometida.Aunque a regaadientes el muchacho finalmente acept. Se coloc el uniforme y siguiendo lasindicaciones del propietario fue sirviendo los platos y bebidas en las mesas. El trabajo se dilatdurante ms de dos horas, pues eran muchos los comensales a los que haba que atender. Finalmenteel local estaba vaco y el trabajo acabado.- Bien, es momento de ir a tu casa - dijo el muchacho secndose el sudor.- Qu poco conoces el trabajo de un restaurante!- coment el dueo. An tenemos que dejar el localrecogido y las mesas preparadas. De lo contrario no podra abrir mi negocio esta noche.A regaadientes, el joven volvi al trabajo ayudando al personal a recoger y preparar de nuevo elestablecimiento. Todo con tal de acabar cuanto antes y poder probar la fantstica comida prometida.Al poco tiempo el local estaba nuevamente en orden y los dos pudieron finalmente ir a disfrutar desu comida. Cuando llegaron a la casa encontraron una mesa elegantemente dispuesta y un par deplatos recin hechos esperndoles. Los dos se sentaron y comenzaron a comer. El dueo delrestaurante observaba a su invitado esperando su opinin.-Quiero felicitar personalmente a la cocinera- dijo al cabo de unos minutos- Nunca he probado nadatan delicioso como esto. Sin duda tenas toda la razn al afirmar que tu madre era la mejor cocineradel mundo y que preparaba una salsa especial.El anfitrin comenz entonces a rer y le contest: La famosa salsa que has probado hoy es la mismaque te serv ayer en el restaurante, lo que ocurre es que t nunca te habas sentado a la mesa tancansado y con tantas ganas de comer como hoy.21APRENDER DE LOS CUENTOSRecomiendo en la entrada de hoy uno de los libros ms inspiradores y enriquecedores que conozco.El libro Aplcate el cuento (Editorial Amat) es una fantstica recopilacin de pequeas historias,cuentos y ancdotas que encierran, de la misma manera que las ostras, preciosos tesoros en su interior.El libro de Jaume Soler y Merc Conangla recoge una cuidada seleccin de relatos que estimulan lareflexin sobre los aspectos importantes de la vida, sobre esos aspectos que los autores engloban bajola etiqueta de Ecologa Emocional.A lo largo de anteriores entradas he venido defendiendo la necesidad de que la educacin incluyaentre sus contenidos la educacin emocional y la educacin en valores. El mundo de los cuentossupone una oportunidad magnfica para introducir estos temas en las aulas. Los cuentos, las parbolas,las fabulas, como las contenidas en este libro, suponen una herramienta preciosa para posibilitar lareflexin, el debate, el pensamiento crtico y el crecimiento personal en nuestros alumnos, dotndolosas de mecanismos eficaces para afrontar el futuro.De la misma forma que el sabio Patronio aconsejaba al conde Lucanor ante las preocupaciones quelo atormentaban, de la misma manera que los animales de las fbulas de Samadiego o Esopo 22. aprendan de sus errores, de la misma manera que Sherezade cautivaba al sultn con sus historias,podremos atrapar a nuestros alumnos en estas mgicas historiasesperando que influyan en su forma de ser, esperando que lostransforme en mejores personas, esperando que se apliquen elcuento.En concreto una de mis historias favoritas recogidas en el libro es latitulada parbola de la educacin. Este breve texto condensa ydescribe como pocos la esencia del proceso educativo. El cuentodice as:Iba un hombre caminando por el desierto cuando oy una vozque le dijo: Coge del suelo los guijarros que quieras, ponlos entu bolsillo y maana te sentirs, a la vez, triste y contento.Aquel hombre obedeci. Se inclin, recogi un puado deguijarros y se los meti en el bolsillo.A la maana siguiente vio que los guijarros se haban convertido en diamantes, rubes yesmeraldas. Y se sinti feliz y triste. Feliz, por haber cogido guijarros; triste, por no habercogido ms. (*)Como dijo Delors en su clebre declaracin: "La educacin es un tesoro". Slo hace falta que nosdemos cuenta a tiempo de ello.22