UN GOLPE DE DADOS JAMAS ABOLIRA EL AZAR

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Nueva versión revisada del poema de Esteban Mallarmé "Un golpe de dados jamás abolirá el azar". Traducción del poeta Enán Burgos. http://pleamareditorial.free.fr http://enanburgos.free.fr

Text of UN GOLPE DE DADOS JAMAS ABOLIRA EL AZAR

  • STPHANE MALLARM

    UN GOLPE DE DADOS

    JAMAS ABOLIRA

    EL AZAR

    POEMA

    PLEAMAR

  • POEMA

    UN GOLPE DE DADOS JAMS ABOLIR EL AZAR

    de

    STPHANE MALLARM

    Nueva versin revisada

    24 / 05 / 2012

  • Traduccin

    ENAN BURGOS

    Pleamar Digital, 2012.

    TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS PARA TODOS LOS PAISES

  • NOTA DEL EDITOR

    Cuando me propuse traducir en espaol Un coup de ds jamais

    nabolira le hazard, una vez comuniqu dicha intencin me vi

    confrontado al sarcasmo de ciertos medios y sobacos sabios que se

    piensan los dueos de las Letras y que, a pesar de sus nfulas de

    contemporneos, siguen considerando la poesa como la

    propiedad de letrados o de doctos loros. Sent algo as como si

    tocara una reliquia sagrada que en Francia no se puede tocar sin

    ser profanada o ser condenado uno al desprestigio de antemano. Y

    sobre todo al tratarse de un desconocido venido de otros lares

    como yo, sin ttulo alguno y sin ser beneficiario de glorias que

    traen ventajas. Cierto es que tan tremenda tarea implica una

    impregnacin aguda de la poesa, de su historia y de sus avances.

    Al tratarse de Mallarm, reconozco que la labor se complica, pues

    su estilo -palabra cmoda al hablar de l- va ms all de toda

    ancdota y de todo relato. Su escritura o partitura no le hace

    concesin alguna al verso uniforme ni a la rima lrica, y menos an

    al sacrosanto Yo , Je , de Descartes, Je pense, donc je suis,

    tan adulado en este pas. Lo que no quiere decir en ningn

    instante que suprima de la lengua toda presencia o todo campo

    semntico; por el contrario, aboliendo los velos que la han vuelto

    un simulacro (velos lricos, psicolgicos morales, sociales,

    estticos, polticos, metafsicos, religiosos, cotidianos; la lista es

    larga) Mallarm le devuelve a la lengua su visible desnudez

    sonora. La primera gran dificultad a la cual me vi enfrentado fue la

    relativa al ttulo. Hablemos especialmente del inicio, Un coup de

    ds Al traducirlo literalmente resulta: Un golpe de

    dados. Dicha expresin en castellano no es errnea, pero es

    poco usada, se aleja del blanco, es decir, de la direccin escogida

    por el poeta para abarcar el abismo de la pgina, el enigma que es

    la escritura. En francs, el sentido metafrico es evidente y claro;

    en espaol, no lo es. En vista de esto, si se quiere ser fiel al flujo

    empleado por Mallarm, la traduccin que ms se le acercara es:

    Un golpe de suerte Pero la palabra ds, dado, me parece

  • esencial, quitarla sera castrar el valor, la imagen mgica del

    poema. Porque de eso se trata, la obra de Mallarm es antes que

    nada la obra de un Mago. Magia que le abre a la noche su pgina

    blanca y a la lengua las puertas invisibles, los laberintos

    particulares del ritmo, factores infalibles que participan del juego

    secreto que se instala aqu, entre el sentido y la forma. Volvamos al

    ttulo. Veamos las otras traducciones posibles: Una tirada de

    dados, Un tiro de dado, Una lanzada de dados Todas reducen el

    ttulo a un simple acto fsico donde el azar, al ser reveladas las

    cifras de los dados, es inmediatamente abolido, no teniendo ms

    cabida. Basado entonces en las anteriores precisiones, y luego de

    una larga reflexin, he optado por una traduccin literal del ttulo:

    Un golpe de dados jams abolir el azar. Ahora bien, en cuanto

    al texto como tal, explicar su traduccin demandara ms que un

    prlogo, un tratado entero, por lo que ser breve sealando solo las

    pautas que me guiaron. Traducirlo es traducir lo indecible, Le

    cur tremble dira Paul Eluard, hasta el poeta mismo desaparece

    all en su bsqueda de la obra pura. Es un espacio sin tiempo

    donde nada tiene comienzo ni fin. El silencio yace disimulado

    detrs de cada palabra, los blancos entre las frases trastocan las

    normas del discurso, creando un espacio donde la escritura

    centellea, tocndole al lector entonces la ardua labor de determinar

    su palabra. Le dejo al propio Mallarm el honor de sellar estas

    pautas: Ecrire cest se livrer la fascination de labsence de

    temps Nous approchons ici de lessence de la solitude Que

    chaque chose se retire en son image et que le Je que nous

    sommes se reconnat en sabmant dans la neutralit dun IL

    sans figure (Escribir es entregarse a la fascinacin de la ausencia

    de tiempo Nos acercamos aqu a la esencia de la soledad Que

    cada cosa se retire en su imagen y que el Yo que somos se

    reconozca deshacindose en la neutralidad de un L sin figura).

    El inters primero de esta traduccin es responder a una carencia,

    a la falta de traducciones y a la poca difusin de textos mayores

    traducidos al castellano en la mayora de los pases de Amrica

  • Latina: Colombia, por ejemplo, donde las grandes obras

    traducidas son muy caras y conocidas exclusivamente por una

    aristocracia de mala calaa. Me parece entonces indispensable dar

    a conocer dichas obras a las nuevas generaciones, utilizando de

    manera deontolgica las nuevas tcnicas de comunicacin de

    masas, como lo es Internet, ese medio imprescindible hoy, por el

    cual muchas veces, lamentablemente, la idiotez viaja a la velocidad

    del rayo. Quiero acabar sealando que si a tantos lectores obtusos

    la obra de Mallarm los ofusca, es porque en sus espritus no cabe

    la idea de que la luz pueda existir sin sombra y viceversa, o que la

    poesa -unique source-, como el fantasma de un gesto, sea la estela

    que conduce con claridad al naufragio.

    Enn Burgos Arango

  • PREFACIO

    Me gustara que no se leyera esta nota, o que recorrida u olvidada

    ella ensee, al hbil lector, pocas cosas independientes de su

    absorcin. Puede perturbar al ingenuo, al deber ste concentrar la

    vista desde las primeras palabras del poema para que las

    siguientes, colocadas como estn, lo conduzcan a las ltimas, y

    todo esto sin novedad otra que un espaciamiento de la lectura. Los

    blancos, en efecto, son de una gran importancia, atraen la

    atencin; la versificacin lo exige, como un silencio ordinario

    alrededor, hasta tal punto que un pedazo, lrico o de poca mtrica,

    ocupa, en el medio, aproximadamente un tercio de la hoja. No he

    transgredido esta medida, solamente la disperso. El papel

    interviene cada vez que una imagen cesa o vuelve, aceptando la

    sucesin de otras al no tratarse, como siempre, de trazos sonoros y

    regulares o versos. Se trata ms bien de subdivisiones prismticas

    de la idea, el instante de aparecer durante su concurrir en algn

    montaje escnico, espiritual, exacto. Es en sitios variables, cerca o

    lejos del hilo conductor latente, debido a la verosimilitud que se

    impone el texto. La ventaja literaria -si tengo derecho a decirlo- de

    esta distancia copiada que mentalmente separa los grupos de

    palabras o a las palabras entre ellas, parece acelerar y disminuir

    tambin el movimiento, escandindolo, hasta aislarlo a causa de

    una visin simultnea de la pgina: tomada sta como unidad,

    como lo es en otra parte el verso o la lnea perfecta. La ficcin

    aflorar y se disipar, rpidamente, segn la movilidad del escrito,

    alrededor de las interrupciones fragmentarias de una frase capital

    introducida desde el ttulo y continuada. Todo ocurre, por

    reduccin, en hiptesis; evitamos el relato. Debo aadir que de

    este empleo desnudo del pensamiento con retiradas,

    prolongamientos y escapes, y de su dibujo mismo, resulta, para el

    que quiere leer en voz alta, una partitura. La diferencia de las letras

    de molde entre el motivo preponderante, el secundario y el

    adyacente dicta su importancia para la emisin oral, y su

  • pentagrama medio, arriba o abajo de la pgina indicar que sube o

    baja la entonacin; solas ciertas direcciones muy intrpidas,

    intrusiones, etc. La lectura se hace sobre ambas pginas a la vez

    teniendo en cuenta el descenso ordinario de las lneas y formando

    as el contrapunto de esta prosodia: una obra, sin precedentes, en

    su estado elemental. No porque estime que es la ocasin de

    ensayos tmidos -lo que no me incumbe-, salvo que se trate de una

    paginacin especial o de volumen propio en un peridico corajudo

    y simptico, invitando a mostrar las bellas libertades de actuar

    muy contrariamente al uso ordinario. Habra propuesto, no

    obstante, del Poema adjunto, mejor que el esbozo un estado que

    no rompa sus lazos con la tradicin; llevada su presentacin tan

    adelante y en varios sentidos que no ofenda a nadie, suficiente

    para abrir miradas. Hoy, sin presumir del futuro que saldr de aqu

    (nada o quiz un arte), reconozcamos fcilmente que la tentativa

    participa, de repente, de las bsquedas particulares requeridas por

    nuestro tiempo: el verso libre y el poema en prosa. Dicha reunin

    se cumple bajo una influencia que s extranjera, la de la Msica

    escuchada en el concierto; encontramos en ella varios medios, los

    cuales parecen pertenecer a las Letras. Los retomo. El gnero -que

    se vuelve como la sinfona- poco a poco, al lado del canto personal,

    deja intacto el antiguo verso, al cual guardo un culto y atribuyo el

    imperio de la pasin y de los ensueos. Sera el caso a tratar, de

    preferencia (as como sigue), por sujetos de imaginacin pura y

    compleja o de intelecto. Que no quede entonces ninguna