Revista Insurrecci³n 386

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Revista del Comando Central del Ejército de Liberación Nacional de Colombia. Edición del 19 al 25 de Agosto de 2013

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  • Edition No.386August/19/2013

    InsurrectionMagazineInsurrectionMagazine

  • EDITORIAL 3El Gringo en el Patio Trasero

    Bala Perdida 7Autor: Comandante Pablo Beltrn

    La Liberacin del Gelogo Canadiense [Comunicado N.9] 13Autor: Frente de Guerra Daro Ramrez Castro

    Lo Urgente es romper la Doble Moral 16Autor: Lzaro

    Una Esperanza Frustrada 19Autor: Sammir Antonio Rojano

    Los Pueblos Luchando por un Mundo Multipolar 23Autor: Frente Internacional Cte. Milton Hernndez

  • ltimamente Colombia ha estado socorrida de visitas de altos funcionarios de los EE.UU. y cada vez que se su-ceden, ocurren hechos extraordinarios para el pas. El 26 de mayo de este ao, estuvo el Vicepresidente Joe Biden, e inmediatamente el presidente Santos le toc

    atender la visita del jefe de la ultraderecha venezolana y anunciar que Colombia se pone al servicio de la OTAN, que es la maquinaria militar para invadir y someter a los pases que son de inters para el imperialismo.

    Ahora llega a Bogot el secretario de Estado norteamericano, John Kerry y la prensa oficialista dice que vino a disculparse y dar expli-caciones por los actos de espionaje contra Colombia, que public el ex agente de la CIA Edward Snowden; tambin dicen que vino a respaldar el proceso de paz que adelanta el gobierno con la gue-rrilla. Pero todos conocemos que entre los gobiernos de Colombia y el de los EE.UU. hay una relacin de sometimiento y mster Kerry vino a impartir nuevas rdenes.

    Es necesario recordar que John Kerry, pronunci un discurso el 12 de abril de 2013, en la Cmara de Representantes de EE.UU., en donde plante que: Amrica Latina es nuestro patio trasero () tenemos que acercarnos de manera vigorosa () Trataremos de hacer lo posible para tratar de cambiar la actitud de un nmero de naciones, donde obviamente hemos tenido una especie de ruptura

    EDITORIAL

    El Gringo en el Patio Trasero

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    Revista Insurreccin

  • en los ltimos aos. Adems, anunci que varios funcionarios del gobierno de Obama sal-dran en gira por el continente, para aplicar estas directrices.

    As que mster Kerry no vino a pedir disculpas, sino a supervi-sar lo que consideran su patio trasero, para imponer sus dic-tmenes de manera vigorosa y para planear las agresiones contra los pases que han he-cho ruptura de la hegemona gringa, den-tro de los

    cuales se destaca Venezuela y los dems integrantes de la ALBA.

    Cambia la Jefatura militar

    No es coincidencia, que con la llegada del secretario de Esta-do gringo, el presidente Santos anuncie el cambio anticipado de la jefatura de las fuerzas arma-das y de polica. Algunos han interpretado este relevo, como una purga de los oficiales que le son fieles al ex presidente Uri-

    be, es decir que salen los mandos que se oponen

    a terminar la guerra y llega otra jefatura comprometida con el proceso de paz.

    Lo real es que la doctrina militar co-lombiana, la for-

    macin de todos sus oficiales y los planes

    a desarrollar, son de-terminados por el Pen-

    tgono. Pertenecer a los oficiales superiores signi-

    fica estar alineados incon-dicionalmente con los inte-reses imperialistas y haber hecho los suficientes mri-tos en el campo de batalla contra los intereses popula-

    res. La nueva cpula militar es tan guerrerista como la saliente y estn por mirarse las nuevas

  • misiones que le imponen sus amos del norte, en la geopol-tica continental, especialmente en la desestabilizacin del leg-timo gobierno de la Repblica Bolivariana de Venezuela.

    A barrer los Conflictos sociales

    Ahora con la impunidad garan-tizada y con licencia para de-linquir y asesinar que les da el fuero militar, las fuerzas ar-madas se envalentonan para seguir reprimiendo el creciente movimiento social, que se mani-fiesta contra las nefastas polti-cas econmicas neoliberales, la exclusin y persecucin poltica, la ausencia de los servicios p-blicos elementales y por la bs-queda de la paz.

    Se adelanta el paro de los pe-queos y medianos mineros, que se niegan a ser criminaliza-dos y desaparecidos, para dar-le va libre a la gran minera de las compaas multinacionales. Para el 19 de agosto est pro-gramado el Paro Nacional Agra-rio, de los transportadores y del sector de la salud.

    La mayora de los gremios de agricultores y la economa cam-pesina se encuentran quebra-das por la apertura econmica y los Tratados de Libre Comercio, pues no tienen posibilidad de

    competir frente a los productos subsidiados de los pases indus-trializados. Adems se reclama una reforma agraria integral, con el manejo soberano de las tierras y territorios por parte de las comunidades.

    Los trabajadores y usuarios de la salud insisten en la defensa de la atencin pblica y gratui-ta, contra la privatizacin de los traficantes de la muerte. Que el Estado intervenga para saldar la deuda que las EPS tienen con los hospitales pblicos y para que se rebajen los precios de los medicamentos que son de los ms altos del mundo.

    Los transportadores reclaman el cumplimiento de anteriores acuerdos con el gobierno de re-bajar los combustibles y peajes, de respetar las tarifas para la carga, de facilitar la importacin de repuestos y de mejoramien-to de las redes viales.

    Los estudiantes universitarios se aprestan a defender el proyecto de reforma a la ley de 30 de la educacin superior. En varias re-giones la poblacin se levanta a defender la vida y el agua con-tra los megaproyectos minero-energticos. Cada da crece el clamor de los colombianos exi-giendo la paz con justicia social y con transformaciones estructu-rales del Estado y la sociedad.

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  • Como escoba nueva barre bien, la nueva jefatura militar tiene como prioridad contra-rrestar este clima de gran agi-tacin social, reprimiendo las movilizaciones, intensificando el Terrorismo de Estado, reacti-vando los grupos paramilitares y generalizando las amenazas y los atentados contra los diri-gentes de la oposicin poltica y las principales organizaciones sociales.

    Mientras en La Habana, se pre-tende imponerle a las FARC-EP la desmovilizacin, sin ninguna reforma del Estado y sin tocar su modelo de dominacin; si-multneamente al ELN se inten-ta imponerle condiciones para abrir los dilogos con el gobier-no y en Colombia se intensifica la guerra de extermino social y de tierra arrasada.

    El secretario de Estado gringo, vino a escalar la guerra en Co-lombia y a preparar agresiones contra los pases vecinos. Estas son las recetas imperialistas para recuperar el dominio so-bre lo que Kerry sigue llamando nuestro patio trasero y estas son las misiones que deben cumplir las nuevas cpulas de las fuerzas armadas y de poli-ca.

    Es insoportable tanta postra-cin y entrega de la oligarqua y los gobiernos colombianos, frente al capital y los intereses imperialistas. Colombia y Latino-amrica no pueden seguir sien-do el patio trasero de nadie, ya los pases de la ALBA estn mostrando el camino libertario. Tenemos dolor de patria y lla-mamos a todos los demcratas y personas con dignidad a res-catar la soberana de Colombia.

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    Revi

    sta

    Insu

    rrec

    cin

  • En las encuestas de opinin de principios de agosto, qued evidente que cerca de tres cuartas partes de los colom-bianos no creen en el sistema judicial, mientras que dos tercios apoyan el proceso de paz. Por esos mismos das, los negociadores de la guerrilla en los dilogos de La Ha-

    bana, formularon crticas al Marco jurdico para la paz MJP-.

    Ambas son cosas de la justicia, pero tienen sujetos distintos. La in-credulidad en el sistema judicial es una percepcin de la sociedad, en cambio el MJP est en debate como propuesta del gobierno para cerrar el conflicto armado.

    El gobierno dise este proceso de dilogo, para no tocar grandes problemas como la justicia, entonces no se puede esperar que la justicia transicional embutida en el MJP vaya a poder navegar, en medio del mar que es el fallido sistema judicial.

    Para que el esfuerzo por la paz llegue a la meta deseada, hay que ir a la raz de los grandes problemas colombianos, porque de lo contrario, no pasar de ser una bala perdida ms, de esas que a diario les quitan la vida a los ms inocentes.

    Un sistema apachurrado

    En la sociedad colombiana crece el clamor por Verdad, justicia, reparacin y garanta de no repeticin, como frmula que alivie

    Comandante Pablo Beltrn

    Bala Perdida

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  • el sufrimiento de las vctimas del conflicto. Para tener claro el ca-mino hacia este propsito, hay que describir la postracin del sistema judicial.

    El rgimen para confrontar a los revolucionarios hizo a un lado al sistema judicial y lo reempla-z por la venganza paramilitar. Este cambio de un medio por otro, en seguida lo generaliz para todo el que critique y pro-teste.

    La corrupcin impuesta por las mafias termin de apachurrar a la justicia y con ella manipulan desde el Fiscal general, hasta cualquier juez de provincia.

    El golpe de gracia se lo propin el rgimen en 2012, cuando in-tent imponer una reforma a la justicia, para auto indultar con-gresistas y otros altos cargos del Estado.

    Sobre los anteriores escombros, el gobierno pretende edificar la justicia transicional, comprimida en el MJP.

    Se auto amnistiaron primero

    Fue una confesin de parte, cuando el rgimen negoci primero con los paramilitares, para luego redactar con ellos la amnista con que los premiaron, conocida como Ley de justicia y paz. Con la guerrilla procede

    al contrario, al fabricar primero el MJP, para luego llevarlo a la mesa de negociacin.

    El borrn y cuenta nueva es tradicional en Colombia, porque en 190 aos de vida como rep-blica, se han concedido 26 am-nistas que borran delitos y 65 indultos que borran penas.

    Rafael Uribe Urib