Guía Práctica del Espiritista

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  • GUA PRCTICA DEL

    ESPIRITISTA

  • GUA PRCTICA DEL

    ESPIRITISTA

    POR EL MDIUM

    MIGUEL VIVES

    Nueva edicin corregida y aumentada

  • Federacin Esprita Espaola

    Coleccin: Clsicos Espiritistas Espaoles, n. 1

    Nueva edicin que adapta el texto original de Miguel Vives al uso gramatical y

    ortogrfico actual, cotejando diversas ediciones de principios del siglo XX. Esta edicin incluye adems un discurso de Miguel Vives proferido durante el Primer Congreso Internacional Espiritista, celebrado en Barcelona en 1888, y una biografa de su autor.

    Todos los derechos reservados. Prohibida la reproduccin parcial o total de esta obra

    por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografa y el tratamiento informtico, sin la autorizacin escrita del editor, al amparo de la legislacin vigente en materia de propiedad intelectual.

    Miguel Vives Vives (1842-1906) Copyright de esta edicin corregida y aumentada: Federacin Esprita Espaola, 2014 C/ Doctor Sirvent, 36. - 03160 Almorad (Alicante) http://ww.espiritismo.es info@espiritismo.es

    Primera edicin de la Fee: enero de 2014 ISBN: 978-84-16105-01-4 Edicin Impresa ISBN: 978-84-16105-00-7 Edicin Kindle Amazon ISBN: 978-84-16105-02-1 Edicin Epub ISBN: 978-84-16105-03-8 Edicin Pdf Depsito Legal: A 60-2014 Impreso por: Publidisa Impreso en Espaa - Printed in Spain

  • NDICE

    Prefacio 7

    Lo que ha de ser el espiritista ante Dios 13

    Lo que ha de ser el espiritista ante el Seor y Maestro 20

    Lo que debe ser el espiritista entre sus hermanos y en los Centros Espiritistas 27

    Lo que debe ser el espiritista ante la humanidad 35

    Lo que debe ser el espiritista entre la familia 40

    Lo que debe ser el espiritista en s mismo 46

    Como debe portarse el espiritista en los sufrimientos y dolores de la vida 52

    Cmo deben ser los Centros espiritistas? 55

    La tentacin, sus maneras de ser y modo de combatirla 63

    Los espiritistas tenemos un tesoro en nuestras manos 73

    Conclusin 84

    Videncia 86

    Discurso de Miguel Vives 88

    Biografa de Miguel Vives 119

  • 7

    Prefacio

    No soy escritor, pero s soy mdium; as es que nunca podr tener la pretensin de haber hecho nada bueno por m solo, sino que, si alguna cosa sale de mi pluma y merece la aprobacin de mis hermanos, ser y es de los buenos espritus que me asisten; todo cuanto se note y se haya notado como deficiente en lo que he escrito y escriba, es obra de mi inteligencia; pero mis hermanos espiritistas, que tan indulgentes han sido conmigo, espero continuarn sindolo como hasta ahora, y sabrn distinguir entre lo bueno, que se debe a los espritus, y lo insuficiente mo.

    Sentados estos principios, no titubeo en entregarme a la inspiracin despus de haberlo pedido mucho al Padre, al Seor y Maestro y a los buenos espritus, a fin de poder escribir una GUA PRCTICA para que los espiritistas tengan en cualquier necesidad y de una manera sencilla donde consultar en las distintas situaciones de la vida.

    Todos sabemos que en lo mucho que hay escrito sobre el Espiritismo y sobre todo en las obras fundamentales de Allan Kardec, hay lo suficiente como para hallar la regla de conducta que los espiritistas debemos seguir; pero, por lo mucho que hay que leer, son muy pocos los espiritistas que se toman la molestia de estudiarlo, tal vez por falta de tiempo o por otras circunstancias de las cuales la vida est llena.

    As pues en esta GUA PRCTICA DEL ESPIRITISTA encontrarn mis hermanos algunos consejos que, de seguirlos,

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    les podrn ser tiles para hallar la paz en la presente vida y alcanzar una buena posicin en el espacio.

    He dicho que soy mdium, y lo tengo probado de tal manera, que ninguno de mis hermanos de Tarrasa, y de fuera de ella, que me hayan odo hablar alguna vez, lo dudarn.

    Dios mo! Qu era yo antes de ser espiritista? Un ser verdaderamente olvidado por el mundo, incapaz de todo; tanto era as, que me hallaba sumido en la ms crtica y reducida situacin en que un hombre puede hallarse en los das ms hermosos de su juventud. Haba perdido mi salud, se haban separado de m todos mis amigos, no tena fuerzas para trabajar, estuve cinco aos sin poder salir de casa; tal era mi estado que, a no ser por la proteccin de los padres de mi primera esposa, a los cuales nunca les estar lo suficientemente agradecido, hubiera tenido que refugiarme en un hospital. Cuando haca cinco aos que esta situacin duraba, se trasladaron unos cuados mos a Tarrasa desde Sabadell; en cuya poblacin haba vivido desde mi infancia, y por misericordia, ms que por otra cosa, me llevaron con ellos para ver si mi salud cambiaba.

    Era el ao 71 del pasado siglo; al cabo de seis meses de vivir en Tarrasa fui un da a Sabadell, y mi hermano carnal me habl de Espiritismo. Al momento, me pareci algo muy extraordinario, pero como me habl con tanta formalidad y yo saba lo serio y lo recto que l era y es en todos los asuntos de su vida, comprend en seguida que haba algo de verdad en lo que me deca; le ped algunas explicaciones, y l, por toda contestacin, me mand las obras de Allan Kardec. Leer las primeras pginas y comprender que aquello era grande, sublime, inmenso, fue cuestin de un momento. Dios mo!, dije, qu pasa por m?

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    De manera que yo, que haba renunciado a todo, ahora me encuentro con que todo es vida, todo es progreso, todo es infinito! Ca postrado y admirado ante tanta grandeza e hice el propsito de ser espiritista de verdad, estudiar el Espiritismo y emplear todas mis fuerzas para propagar una doctrina que me haba dado de nuevo la vida; y me haba enseado de una manera tan clara la grandeza de Dios.

    Empec a estudiar y propagar el Espiritismo; con algunos hermanos, fundamos el Centro Espiritista de Tarrasa Fraternidad Humana.

    Como durante mi enfermedad me haba dedicado, en los ratos que mis sufrimientos me lo permitan, a estudiar la Medicina, empec a curar enfermos, y fue tal la proteccin que se desarroll a mi alrededor que muchas veces los enfermos quedaban curados antes de tomar los medicamentos, pudiendo citar algunos casos de curaciones sorprendentes de esta ndole.

    Como mi propaganda espiritista produca sus efectos, adquira cada da nuevas adhesiones, y como ya empezaban a demostrarse odios implacables, mi cabeza desemboc en un volcn de ideas. Antes de ser espiritista, hubiera sido incapaz de pronunciar una pequea peroracin ante una docena de personas; despus de ser espiritista, cobr un valor y una serenidad tales que nada me impresionaba ni me impresiona.

    Para demostrar el poder de mi mediumnidad, dir: que fui diez aos mdium parlante semi inconsciente; durante los diez aos no estuve en una sola fiesta que no recibiera y diera comunicacin, gozando durante estos diez aos de una salud muy regular. Despus de estos aos, tuve que dejar la mediumnidad a causa de una dolencia, que me impidi asistir a las reuniones espiritistas unos cuatro meses, nico perodo de tiempo que he dejado de concurrir, durante los treinta y

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    dos aos que soy espiritista, como mdium o como director de sesiones; y an hoy, mi inspiracin es tan potente y tan clara que basta que est en sesin espiritista para que me sienta inspirado para hablar todo el tiempo que quiero.

    Para dar una prueba de lo que yo afirmo, voy a contar lo que me pas en los das de Navidad del pasado ao.

    Haca veinticinco aos que di una comunicacin muy larga y muy expresiva sobre uno de los pastores que fueron a adorar al Mesas en el portal de Beln. Aquella comunicacin dej muy impresionados a los hermanos que se reunan en el Centro de Tarrasa en aquella poca. Unos das antes de Navidad, alguno de los hermanos que an recuerda aquella comunicacin, me hizo memoria de la misma. Vine, pues, en deseos de poseerla, as que me sent impulsado, me puse a escribir, y, en dos horas, la obtuve tan igual que los que la haban odo en aquella poca exclamaron admirados: es idntica!; no falta ni un concepto, ni un detalle! Digo esto para probar la fuerza de la mediumnidad.

    Oh, Dios mo! Cun agradecido os debo estar! Cun grandes son vuestros designios! Quizs fue necesario que pasara por una grande y prolongada afliccin antes de que viniera a m la luz del Espiritismo; si hubiera gozado de buena salud me habra perdido en las distracciones del mundo, y, distrado y preocupado en las cosas de la tierra, no hubiera hecho caso de lo que hoy tanto amo y tanto me ha servido y ha de servirme en el porvenir. Gracias, Dios mo; Omnipotente mo; Soberano mo.

    Hoy reconozco vuestra grandeza, vuestro amor, vuestra previsin, y que vuestra providencia llega a todos, que siempre dais a todos y a todas las cosas lo mejor y ms justo. Yo os amo, os alabo, os adoro con toda mi alma, y mi

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    reconocimiento hacia Vos es tan grande que no tiene lmites; veo vuestra grandeza en todas partes y en todo os admiro, os amo y os adoro; y sobre todo, en donde la veo ms sublime, es en la ley de humildad que tenis establecida para que los hombres lleguemos a amarnos como verdaderos hermanos.

    Cuando reflexiono sobre el drama del Calvario y veo al Ser ms grande que ha venido a encarnarse en este mundo, sometido a tanto sufrimiento y a tanto dolor, exclamo: si l que era y es ms que todos los que habitamos en este mundo, no vino a ceir una corona y a empuar un cetro, sino que vino a ser el ms humilde, el servidor de todos, el que cur las dolencias de la humanidad, el que sufri todas las impertinencias, todos los suplicios y dio tan gran ejemplo de paciencia, humildad y perdn, es que el Padre, es que Vos no admits categoras, ni grandezas humanas, ni ostentacin, sino virtud, amor, pu