6
DOCUMENT.DOC El cumplimiento mesiánico en Jesús: Dios se mete en la historia del mal y el pecado para sanarla definitivamente, para llevar a cabo su obra. El Evangelio de Juan nos ofrece un ícono para contemplar. Jesús lava los pies a sus discípulos, en el capítulo 13. El contexto es el de la última cena, Juan la indica explícitamente como la cita pascual, pero no inserta en el relato la institución de la eucaristía. Es el contexto de la cena del adiós. Los sinópticos no hablan de esto, tienen distintos acentos y perspectivas teológicas, se integran entre sí. Llama la atención que el Canon IV de la Eucaristía incorpora la introducción del lavado de los pies, del capítulo 13, “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”, pero interrumpe ahí la narración para introducir la institución de la eucaristía, con lo cual hace una síntesis entre el lavado de los pies y la institución, destaca la relación entre ambos. Según la perspectiva de Juan, Jesús lleva el amor hasta el fin. Anticipa aquí el “todo está cumplido” de la cruz (19,30). Es una anticipación de la consumación que da el sentido de lo que sucederá en el Gólgota, un signo del don de sí. Según la perspectiva de Juan, Jesús lleva el amor hasta el fin. “sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía...”. Es el Señor y Maestro, pero vive la señoría como servicio para la salvación. En el gesto de quitarse los vestidos (deponerlos), muestra un gesto simbólico, de dejar los vestidos y luego volver a tomarlos. Los vestidos representan la función, la vida de las personas. El hecho de quitarse y luego volver a tomar sus vestidos usa los mismo verbos “ti,qhmi” y “lamba,nw” que usa en el 10,18: “nadie me la quita, yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi padre”. Es el mismo que la entrega, la depone, para tomarla de nuevo. Es el signo definitivo del don de sí mismo, el signo último en el que se muestra como Maestro y Señor invirtiendo todos los criterios. El Señor cumple el gesto que normalmente hacían los esclavos. No muere, él da la vida. Ejerce la señoría como un servicio, la verdadera sabiduría en el poder que salva. En el contexto del lavado de los pies, se presenta un problema dramático, la relación entre Jesús y Judas, presente en el lavado de los pies. Jesús le da el bocado, Judas sale para traicionarlo 1

El Cumplimiento

Embed Size (px)

DESCRIPTION

Bibbia

Citation preview

El cumplimiento:

El cumplimiento

El cumplimiento mesinico en Jess:

Dios se mete en la historia del mal y el pecado para sanarla definitivamente, para llevar a cabo su obra.El Evangelio de Juan nos ofrece un cono para contemplar. Jess lava los pies a sus discpulos, en el captulo 13. El contexto es el de la ltima cena, Juan la indica explcitamente como la cita pascual, pero no inserta en el relato la institucin de la eucarista. Es el contexto de la cena del adis. Los sinpticos no hablan de esto, tienen distintos acentos y perspectivas teolgicas, se integran entre s. Llama la atencin que el Canon IV de la Eucarista incorpora la introduccin del lavado de los pies, del captulo 13, Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jess que haba llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los am hasta el extremo, pero interrumpe ah la narracin para introducir la institucin de la eucarista, con lo cual hace una sntesis entre el lavado de los pies y la institucin, destaca la relacin entre ambos.

Segn la perspectiva de Juan, Jess lleva el amor hasta el fin. Anticipa aqu el todo est cumplido de la cruz (19,30). Es una anticipacin de la consumacin que da el sentido de lo que suceder en el Glgota, un signo del don de s. Segn la perspectiva de Juan, Jess lleva el amor hasta el fin. sabiendo que el Padre haba puesto todo en sus manos y que haba salido de Dios y a Dios volva.... Es el Seor y Maestro, pero vive la seora como servicio para la salvacin.

En el gesto de quitarse los vestidos (deponerlos), muestra un gesto simblico, de dejar los vestidos y luego volver a tomarlos. Los vestidos representan la funcin, la vida de las personas. El hecho de quitarse y luego volver a tomar sus vestidos usa los mismo verbos ti,qhmi y lamba,nw que usa en el 10,18: nadie me la quita, yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi padre. Es el mismo que la entrega, la depone, para tomarla de nuevo. Es el signo definitivo del don de s mismo, el signo ltimo en el que se muestra como Maestro y Seor invirtiendo todos los criterios. El Seor cumple el gesto que normalmente hacan los esclavos. No muere, l da la vida. Ejerce la seora como un servicio, la verdadera sabidura en el poder que salva.

En el contexto del lavado de los pies, se presenta un problema dramtico, la relacin entre Jess y Judas, presente en el lavado de los pies. Jess le da el bocado, Judas sale para traicionarlo (v 26). Habla de la relacin entre el Maestro y el discpulo que est a punto de traicionarlo. Judas representa una realidad tpica, la de la violencia y el mal, el rechazo de Dios y su modo de traer la salvacin. Judas resiste al amor de Jess y su mensaje. El amor de Jess llega hasta el fin cuando encuentra a los que lo rechazan. Frente a la traicin, Jess responde con la fidelidad. Frente a la rechazo, Jess responde con el amor. Qu fin tiene el amor de Jess? As llega el amor de Jess hasta el fin, el rechazo permite al amor manifestarse. Una relacin dramtica frente al discpulo que est a punto de traicionarlo, el Maestro que est a punto de dar la vida.

Como en 19,28; donde segn como se lea el texto y donde se ponga la pausa, Jess recibe el vinagre como burla o tortura para cumplir las Escrituras en el Salmo para mi sed me dieron vinagre o como alivio, como la bebida que tomaban los soldados, como un gesto de amor ante su sed. Tambin en el 7,38 una situacin semejante, segn donde se ponga la pausa, es de Jess de dnde fluirn los ros de agua viva, o de la persona que crea en l. Aqu tambin, en 13,2; el texto griego da dos posibilidades de lectura:

kai. dei,pnou ginome,nou( tou/ diabo,lou h;dh beblhko,toj eivj th.n kardi,an i[na paradoi/ auvto.n VIou,daj Si,mwnoj VIskariw,tou

No est claro en el texto si es que el diablo puso en el corazn de Judas (th.n kardi,an) la intencin de traicionar a Jess, o si es que el diablo puso en su propio corazn (cabeza) esta intencin, que el diablo la tena pero todava no la haba puesto en el corazn de Judas. O

. el lavado de los pies comienza con la premisa de que Judas haba decidido traicionar a Jess.

. o Satans se haba puesto en la cabeza haba decidido meter esta idea en Judas, tentarlo de esta manera. Cuando empieza el lavado de los pies, la decisin no estaba todava tomada. Recin despus del bocado Satans entra en l (v 27). En este caso, el discpulo est a punto de traicionar a Jess, pero todava no ha decidido hacerlo. El discpulo en peligro es el objetivo del amor privilegiado de Jess (como Can ofuscado era objeto del amor de Dios antes de matar a Abel). Jess hace de todo para salvarlo. La verdadera lucha no se plantea entre Jess y Judas, sino entre Jess y Satans. Para Judas, de parte de Jess solo hay amor, hasta el fin. Hace el lavado de los pies especialmente por l, como signo del DON DE S MISMO. Jess muestra a Judas que deponde por l su vida, que hace el don de su vida por l. Luego le ofrece el bocado. Jess realiza el byr en favor de Judas. Se apela a la libertad de Judas, diciendo uno de ustedes me traicionar. Anuncia a todos que ser Judas el que lo traicionar dndole el bocado, pero no para que todos lo abandonen, sino para decirle: T me quieres traicionar, por qu?. Ofrece su perdn, su salvacin, la acusacin es en realidad una oferta de perdn. Pone a Judas ante su mal con este gesto de amor, de darle el bocado. El dueo de casa le daba el bocado al husped ms amado. En la institucin eucarstica (quizs implcita en el relato jonico), Jess ha dicho. esto es mi cuerpo, Judas tiene en su mano el cuerpo de Jess. Jess le ha perdonado antes que Judas cometa el pecado, Dios perdona ahora antes del pecado. Jess trata de detenerlo, de hacer el byr, como gesto de amor. Le dice: este es mi cuerpo yo muero por t. Es el amor hasta el final. Apela a la libre conciencia de Judas, hacer que Judas entienda lo que est haciendo, lo deje de hacer y ser reconcilie.

En vez, Satans entra en l. La decisin de Judas se consuma. Sin embargo lo precede la decisin de Jess de darle el bocado, es Jess el que vence, brinda el amor hasta el final. El mal es asumido y transformado por Jess. Judasd decide traicionarlo, el pecado ya est consumado, parece que ya no hay nada que hacer. Judas ya se fue de l, parece que ya no hay nada que hacer.

Pero el hombre se resigna, Dios no. Parece irrecuperable, pero Jess entra a recuperar lo irrecuperable. Le dice: lo que debes hacer, hazlo pronto. La decisin ya est tomada, no se puede bloquear el corazn de Judas, no se lo puede cambiar ms. Pero Jess entra en el corazn de Judas para vaciarlo de su veneno. Judas no es dejado solo en su decisin, Jess entra en el espacio de la decisin de Judas, para que Judas entienda y no lo haga, si todava es posible, y aunque no lo sea, para no dejarlo solo. Que Judas vaya, pero cuando lo traicione, no estar solo, encontrar a Jess. Intenta de que no lo traicione. Pero si lo traiciona, Jess va con l. La responsabilidad sigue siendo de Judas, pero tambin la traicin est bajo el amor de Jess, le ofrece su salvacin. No hay espacio en el que Satans pueda vencer. Judas traiciona, Jess entra en la traicin y la transforma en entrega de s mismo. Es Jess que se autoentrega.Cuando van a apresarlo al jardn, lo pueden hacer solo cuando el lo permite. Jess pregunta: con un beso entregas al hijo del hombre?, intenta el byr. Lo pone ante su pecado, ofrece el perdn ya dado. Lo que debes hacer, hazlo pronto. Sobreabundancia de amor y perdn. La medida del amor es ms grande que la traicin. Respuesta de amor, de bien ante la violencia. La respuesta debe ser siempre ms grande que la violencia. ... no os resistis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrcele tambin la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la tnica djale tambin el manto; y al que te obligue a quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. (Mt 5,39-40)

Jess se encamina para autoentregarse, Judas deber decidir donde ponerse. El byr puede ser aceptado o rechazado. Judas acept o no el byr que le propuso Jess? Los textos no lo dicen. Jess no habla del destino eterno de Judas, solo del error que est cometiendo. En el c 17, el hijo de la perdicin es Satans, el destinado a la perdicin. Juan solo tiene inters en remarcar el amor de Jess. Antes del pecado, ya est presente el perdn de Dios, que nos libera si nos dejamos liberar. No se borra el hecho de la traicin, permanece la libertad de Judas. Si l no hubiera querido no lo hubiera traicionado. Pero Jess muere porque se ha entregado por amor. Jess transforma la muerte en don de la vida. No borra la libertad de Judas, que permanece. El traiciona libremente, pero Dios es ms grande que Judas y su traicin, ms grande que Satans. Si l se abre al perdn, el amor de Dios es potente para transformar el mal y restituirlo como salvacin, tomar la traicin y restituirla como perdn.El misterio pascual

Con Jess, el byr llega a su plenitud, su conclusin. Los hombres, perdonados, liberados del pecado, pueden reconciliarse con Dios. En el misterio pascual el byr libera toda su fuerza salvfica. Los hombres estn libres para siempre de la condena, Dios cumple el perdn en el corazn del hombre, perdonndolo por anticipado. Jess es el definitivo portador del perdn para el hombre, como Natn y los grandes profetas de Israel. Tambin Jess ha realizado signos y milagros, para convencer al pecador de su pecado, de su necesidad de salvacin, para mostrarles que son los enfermos que tienen necesidad del mdico, en el tiempo de la misericordia. Toda la obra de Jess, sus palabras, signos, parbolas, tratan de convencer a los hombres de dejarse perdonar, de que tomen conciencia. El Padre ya los ha perdonado. Solo se debe acoger el perdn. El que hace el byr a los hombres ofrece de este modo perdn y salvacin.

Jess se entrega y se somete a las autoridades religiosas y polticas. El que viene a hacer el byr a los hombres, ahora se encuentra sometido a juicio de condena, al jP;v.mi, al juicio. Cambia la estructura jurdica de referencia. En el primero la acusacin est dirigida a la salvacin, al perdn. Este est dirigido a la condena. Los hombres juzgan a Jess.

Pero mientras Jess en su ministerio de salvacin hablaba a los hombres llevndolos a reconocer la acusacin del byr, ahora, al recibir las falsas acusaciones, calla. Si hablaba, tendra que haber demostrado que los acusadores mentan, y habra provocado su condena a muerte, ya que tendran que sufrir la misma condena por la que ellos pretendan matarlo estos falsos testigos. Hubiera cambiado la acusacin salvfica por la condena a muerte de los falsos testigos. Jess calla, como cordero mudo, guarda silencio (Is 53,7 fue oprimido y humillado, pero l no abri la boca. Como cordero llevado al degello, como oveja que va a ser esquilada, permaneci mudo, sin abrir la boca). Callaba ante sus acusadores. Durante el proceso, Jess habla solo para responder a las preguntas sobre su propia verdad y su misin, la verdad del Padre. Y estas palabras provocan su condena.

El inocente acepta morir para que no sean otros los que mueran, sin reivindicar su inocencia, sin condenar a los dems por el crimen que cometen. Revela la verdad de lo que est sucediendo. Judas no traiciona, Jess se entrega. Jess recuerda que no son los hombres los que tienen el poder para matarlo, el asume la muerte como don de vida para que los hombres vivan. Si se abren al perdn, su mal desaparece. El que cuelga del leo es el Hijo de Dios inocente y salvador, que realiza la obra del Padre perdonando, dando la vida por todos, tambin por los que han provocado su muerte, para salvar a los que lo han puesto ah (perdnalos, no saben lo que hacen). El mal ha sido vencido, el hombre est liberado de su poder. Su sacrificio va ms all de la historia, llega a toda el tiempo de la humanidad.

La historia de Jess tiene una importancia salvfica, se abre a dimensiones escatolgicas, porque l es el Hijo de Dios. Se extiende a toda la historia, todo tiempo, todos los hombres. En la muerte de Jess la voluntad homicida, la muerte instaurada por el pecado es superada para siempre, reabsorbido por este amor ms grande. Es la vctima, pero no se deja matar, el da la vida. Es la vctima de cada mal, cada pecado en todo lugar y tiempo, y como vctima perdona. Vaca al mal de su veneno. Les dice a los que lo matan: ustedes no me matan, yo entrego la vida voluntariamente. Invita a acoger el perdn, el byr que Dios ofrece a travs de su Hijo. El mal ha sido irremediablemente vencido, no tiene ms poder. El amor de Jess ha precedido al acto homicida, el da la vida. As terminan el pecado y la culpa, cancelados por el perdn. El perdn solo debe ser acogido, nos sana y devuelve la verdadera identidad.

No hay nada ms que nos pueda hacer mal, nada nos puede acusar. Ni siquiera la tumba del que muri para acusarnos, el cuerpo del delito desapareci. El muerto ya no est, vive para siempre. El amor ha invadido todo. En esta definitiva vctima el hombre recibe el perdn, solo debe confesar su pecado. Dios lleva a cumplimiento la salvacin para los hombres. Es el Abel definitivo, pero mientras Abel march a la muerte sin saberlo, Jess va en un silencio querido, no renuncia al byr: en su muerte lo da, perdonando. Muere pronunciando una palabra de perdn: perdnalos. El pecado est, no se niega. Pero agrega porque no saben lo que hacen: si acogen el perdn, reciben la salvacin. Es la respuesta de Dios al problema del mal, de todo mal. El hombre debe aceptar el byr.

Ante la tumba vaca nos invita a abrirnos a la alegra pascual. El pecado y la muerte estn muertos. El Seor resucitado ha elegido morir como cordero mudo, libre, conciente, quitando la voluntad del mal, de la violencia y la muerte a los lobos. Para que no haya ms lobos, para que nosotros tambin vivamos como corderos en medio de los lobos.PAGE 1