EL CUBO DE BATMAN Nº 43

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Numero dedicado a este mítico personaje. Multitud de autores dan su versión sobre él. ¡No te lo pierdas!

Text of EL CUBO DE BATMAN Nº 43

  • The sewers belch me up The heavens spit me out

    From ethers tragic I am born again And now I'm with you now Inside your world of wow

    To move in desires made of deadly pretends Till the end times begin

    The Smashing Pumpkins

    VESPERTILLO

    Gotham, con su esplendor y decadencia, se extenda hasta el horizonte, iluminada por luces elctri-cas que convertan los rascacielos, fbricas, torres, refineras y bloques de oficinas, en brillantes mi-crochips. El Caballero Negro recorri la azotea, ignor la pesada lluvia que golpeaba su cuerpo y salt entre dos edificios. Abajo, a un kilmetro de distancia, en la calle aglomerada, los vehculos de la polica cortaban la circulacin en un radio de varias manzanas. Durante un segundo, su figura se recort en el aire, los pliegues de la capa remolinearon alrededor de su cuerpo, antes de aterrizar sin emitir sonido alguno. Con precisin matemtica, sac la pistola del cinturn, apunt a una cornisa de aspecto slido y apret el gatillo del arma. El arpn traspas el saliente de un lado a otro. Batman comprob la firmeza del amarre: todo estaba bajo control. Se balance treinta metros, lleg a un balcn oxidado, ascendi por una escalera de emergencia y trep al tejado del apartamento: haba llegado a su objetivo. Un relmpago destell en la oscuridad, rasg la madrugada, e ilumin su pode-rosa figura. La voz del comisario James Gordon lleg dbilmente a sus odos desvirtuada por la le-jana. Quedan todos detenidos! orden. Salgan con las manos en alto y nadie resultar herido! El Seor de la Noche encaj los dientes, Gordon cometa un error, intentar razonar con los Mutantes era una prdida de tiempo, estos slo entendan el lenguaje del miedo. Metdico, revis mentalmente el contenido de su cinturn multiusos: explosivos plsticos, ganzas, ampollas de gas nervioso, ca-bles, batarangs, analgsicos, bombas de humo, lsers y proyectiles de urolito. Todo estaba en su sitio, actuar cuanto antes era una prioridad fundamental. Un calambre recorri sus hombros, la subida em-pezaba a pasarle factura, maana le doleran todos los msculos del cuerpo. De inmediato, releg el

  • malestar que le suponan sus miembros magullados a un segundo plano, tena cosas ms importan-tes por las que preocuparse, vidas inocentes dependan de sus acciones. Se detuvo un momento para recuperar el aliento, maldijo el peso de la edad e inspir una profunda bocanada de aire. Con rapi-dez, se aproxim a la claraboya y a travs de los cristales sucios, estudi a sus enemigos: cuatro Mutantes aferraban armas de calibre pesado bajo su posicin. Batman ajust el neurotransmisor en su oreja. Uno de ellos dijo nervioso: Tenemos que pirarnos ya, Rob! El gigante de dos metros de altura gru: Cierra la boca, capullo! Instintivamente, analiz al que pareca el jefe del grupo: ropas de cuero, cabeza afeitada, gafas es-pejo y botas militares. Su anatoma estaba modificada por injertos musculares artificiales, podra matar a cualquiera de un puetazo, un detalle a tener en cuenta en caso de librar una lucha cuerpo a cuerpo. l tendra que utilizar sus trucos para vencerle, Rob deba ser el primero en caer, los dems perderan el control al ver a su cabecilla derrotado. Otro Mutante intervino: Tim tiene razn inst. La bofia entrar de un momento a otro. Rob mascull: Nadie se mover de aqu hasta que yo lo ordene, entendido? El joven situado a su izquierda le dio la razn: Acabaremos con esos perros! grit. Nos los llevaremos por delante! El ltimo, entusiasmado, vocifer el lema de la banda: Rajar y picar! Rajar y picar! El Caballero Oscuro sac el cable del cinturn y lo trab en el centro del armazn del tragaluz. Dnde estara la monja que haban secuestrado? Entorn los ojos bajo la mscara, molesto por la tormenta incesante, sin conseguir localizarla por ninguna parte. Despus del manto de calor, opresi-vo y aniquilador que arras Gotham durante las ltimas semanas, la lluvia no le proporcionaba ningn alivio. Llevaba demasiados aos encerrado en la Mansin Wayne, intentando borrar el pasa-do que lo atormentaba. Batman sacudi la cabeza y apart sus remordimientos. No vala la pena arrepentirse de sus actos, lo saba por experiencia propia, pero ello no lo auxiliaba a olvidar que la ciudad haba sufrido durante su ausencia. Tena diez minutos antes de que la polica irrumpiera en la vivienda, tiempo ms que suficiente para ocuparse de sus enemigos y desaparecer. La orden de busca y captura del Alcalde continuaba en pie, su amistad con Jim Gordon no servira de nada si era apresado. En lo alto del bloque, ante las Torres Gemelas de Gotham, una sensacin de orgullo, de poder sin lmites, invadi su interior y calm las pesadillas que desvelaban sus noches. Su silueta se precipit hacia delante. La claraboya estall en mil pedazos, fragmentos de cristal llovieron en to-das las direcciones y un bramido de terror inund las gargantas de los Mutantes.

    BARBASTELLA

    ... mientras se desplomaba en el vaco, la sorpresa le cerr las cuerdas vocales y ahog su chillido de pnico. Durante unos segundos, Bruce tuvo la impresin de que la cada sera eterna, hasta que choc contra el suelo con brusquedad. Conmocionado, levant la cabeza. Un gemido de dolor es-cap de sus labios, le arda la pierna derecha, puede que estuviera rota. Entonces, fue consciente de la negrura que lo envolva como un manto horripilante. Su corazn comenz a latir descompa-sadamente, una sensacin de desamparo ara su corteza craneal y quebr sus nervios a flor de piel. Bruce tembl de miedo y de fro. La cueva pareca interminable, llena de fantasmas intangi-bles, de malos presagios imposibles de definir. Tosi, asfixiado por el hedor penetrante, una mezcla de siglos de humedad, vegetacin muerta y putrefaccin. Un sonido impreciso lleg a sus odos. Su alma se encogi, no estaba solo, algo lo acechaba entre las tinieblas. Las sombras se rompieron. Una docena de murcilagos levant el vuelo, el aleteo de los animales lo oblig a gritar de terror, mientras chocaban contra su cuerpo. Involuntariamente, Bruce se llev las manos al rostro, inten-

  • tando protegerse de las bestias que su cada haba alarmado. Segundos ms tarde, estaba solo, los animales desaparecieron. Con lentitud, unos ojos enrojecidos se aproximaron a su persona y llena-ron sus sentidos. Hipnotizado, fue incapaz de retroceder, la bestia era un ser puro, hermoso y letal, que cruzaba la oscuridad consciente de su propia grandeza. Algo se desgarr en su interior y llev sus emociones a un punto lmite: el murcilago lo haba posedo para siempre...

    MYOTIS

    El Seor de la Noche tom tierra. Una cpsula de humo choc contra el suelo y expandi su conte-nido dentro de la estancia. Rob levant el arma, el can de la ametralladora apunt a Batman, dis-puesto a enviarle una rociada de trazadoras de mercurio. Velozmente, un batarang surc la habita-cin y se clav en la mano de su oponente. El Mutante berre de dolor, tena la palma atravesada, la sangre salpic la pared situada a su espalda. De un salto, el Caballero Oscuro esquiv una andanada de proyectiles y rod por la habitacin: la humareda gris impeda que sus adversarios lo localizaran. Al instante, derrib a un Mutante de una patada, el golpe estuvo apunto de romperle la columna vertebral. El joven se derrumb de bruces y vomit la comida que llevaba en el estmago. Batman se refugi en la oscuridad reconfortante, protectora, que lo ayudaba a atemorizar a sus enemigos. Rob bram con los ojos llenos de lgrimas: Te matar! prometi. Lo juro por Dios! El Seor de la Noche respondi con voz ronca: Adelante, bastardo! El Mutante corri en su direccin, enloquecido por la rabia, con la intencin de aplastarlo. El Caba-llero Negro se inclin en el ltimo instante, hizo palanca con todo su cuerpo y arroj a Rob por en-cima de su cabeza. El Mutante abri un boquete en la pared, el impacto le hizo perder el sentido, de no ser por los implantes musculares tendra el cuello roto. Batman bot hacia atrs, las balas le la-

  • mieron las costillas superiores, no pensaba darle una segunda oportunidad a su enemigo. Un pro-yectil de urolito se hundi en el cuello del hombre que lo atacaba y lo derrumb, inconsciente, antes de que tocara el suelo. El ltimo oponente gir, solt la Smith & Wesson y sali disparado hacia la puerta. El Seor de la Noche arroj un cable, envolvi las piernas del Mutante y le hizo perder el equilibrio. Tim ara las planchas de madera. Mam! suplic. Aydame! Su terror caus placer a Batman. Demasiado tarde, cachorro. Como un animal hambriento, se abalanz sobre el Mutante, qued a horcajadas sobre su anatoma y lo oblig a que lo mirara a la cara. Su sombra lo cubri de un modo amenazador. Batman Dnde est la hermana Sarah? El joven se retorci, intilmente, intentando escapar. No lo s. El Caballero Oscuro le golpe el rostro. Las gafas de cristales semiopacos salieron disparadas al otro extremo de la estancia. Las pupilas del muchacho se dilataron como platos. El traje negro lo sobrecoga de un modo espantoso. Mientes, gusano! Tim se orin encima. Un charco amarillento se form a la altura de su entrepierna. La vergenza colore sus mejillas de un intenso tono carmes. Te digo la verdad, Batman!

    El Seor de la Noche saba que los jvenes consideraban su existencia un mito. Llevaba una dcada encerrado en s mismo, reprimiendo al murcilago durante noches interminables, vencido por pesa-dillas espeluznantes. El momento haba llegado, las nuevas generaciones lo conoceran y lo temer-an, ninguno estara a salvo de su presencia. Su lucha contra el crimen no haba terminado: el asesi-nato de Jason a manos del Joker no sera en vano.

    Batman decidi cambiar de tctica. Quin lo sabe? rezong. El joven seal al lder de la banda. Rob! confes. l lo sabe todo! El Caballero Oscuro solt al Mutante. Espera a que llegue la polica orden. Como no me hayas dicho la verdad volver a por ti, cachorro. Despus de aquella leccin esperaba que el muchacho no volviera a meterse en problemas. De... de... acuerdo. Tim abri los ojos, Batman haba des