Annie besant cristianismo esoterico

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  • 1. CRISTIANISMO ESOTRICO Los Misterios de Jess de NazarethAnnie BesantPRLOGO"Al proceder a la consideracin de los misterios del saber, debemos prestar nuestroasentimiento a las clebres y venerables reglas de la tradicin, comenzando por elorigen del universo, exhibiendo aquellos puntos de contemplacin fsica que seannecesarios como premisas, y apartando todo lo que pueda ser obstculo en la marcha, demodo que el odo se halle preparado para recibir la tradicin de la Gnosis, y el terrenolimpio de malas hierbas y en disposicin de que la via sea plantada; pues hay unconflicto antes del conflicto y misterios antes de los misterios." - SAN CLEMENTE DEALEJANDRA."Baste la muestra para los que tienen odos. Pues no es necesario descubrir el misterio,sino slo indicar lo que sea suficiente." - IBID."Aquel que tenga odos para or que oiga." - SAN MATEO.El objeto de este libro es sugerir cierta clase de ideas acerca de las profundas verdadesen que est basado el Cristianismo, verdades generalmente desatendidas y con bastantefrecuencia negadas. El noble deseo de hacer a todos partcipes de lo que es precioso, dedivulgar verdades grandes e inapreciables, de no excluir a nadie de la luz del verdaderoconocimiento, ha sido causa de un celo indiscreto que ha producido el Cristianismovulgar, presentando sus enseanzas en una forma que el corazn repele a menudo y quese divorcia del entendimiento. El mandato de "predicar el Evangelio a todas lascriaturas" (1) -de dudosa autenticidad-, se ha interpretado como prohibicin de laenseanza de la Gnosis a los pocos, y ha desvanecido, en apariencia, el dicho menospopular del Gran Maestro: "No deis lo santo, a los perros, ni echis vuestras perlasdelante de los puercos" (2).Ese sentimiento espurio -que se niega a reconocer la desigualdad evidente de lasinteligencias y de las aptitudes morales y que, por tanto, rebaja la enseanza de los msdesarrollados al nivel de los que han adelantado menos en la evolucin, sacrificando losuperior a lo inferior de un modo perjudicial para los unos y los otros-, no caba en elvaronil sentido de los primeros cristianos. San Clemente de Alejandra dice con rudaclaridad, aludiendo a los Misterios: "Aun ahora temo, como vulgarmente se dice, elechar margaritas a puercos, para que las pisoteen, y volvindose, nos despedacen; pues 1

2. es difcil exponer las sentencias realmente puras y transparentes acerca de la verdaderaLuz a un auditorio soez y sin educacin apropiada" (3) .Slo con las antiguas restricciones podr el verdadero conocimiento de la Gnosis formarde nuevo parte de las enseanzas cristianas; la idea de rebajarse al nivel de la capacidadde los menos desarrollados, tiene que ser definitivamente abandonada. Para restaurar losconocimientos ocultos hay que dar enseanzas que estn por encima del entendimientode los poco evolucionados, y empezar por el estudio de los Misterios Menores antes deproceder al de los Mayores. Los Mayores jams sern dados a la prensa; slo puedencomunicarse por el Maestro al discpulo "de la boca al odo". Pero los MisteriosMenores, revelacin parcial de profundas verdades, pueden restablecerse desde ahora,siendo el objeto del presente libro dar un bosquejo de ellos y mostrar la naturaleza delasenseanzas que hay que profundizar. Donde slo se hacen alusiones, la meditacintranquila sobre las verdades apuntadas har visibles sus contornos, proporcionando elcontinuado pensar una luz mayor que las mostrar gradualmente ms y ms claras. Lameditacin aquieta la mente inferior, siempre ocupada en objetos externos; slo cuandola mente inferior est en reposo, puede ser iluminada por el Espritu. El conocimiento delas verdades espirituales debe obtenerse de dentro y no de fuera, del Espritu divino,cuyo templo somos (4) , y no de instructores externos. Estas cosas son "discernidasespiritualmente" por el Espritu que mora en lo ntimo, por esa "Mente de Cristo", deque habla el gran Apstol (5) , por esa luz interna que se vierte sobre la mente inferior.Este es el camino de la Sabidura Divina, de la verdadera TEOSOFA. Esta no es, comoalgunos creen, una versin atenuada del Hinduismo, del Budismo, del Taosmo o decualquiera otra religin. Es el Cristianismo Esotrico, tan verdadero como el BudismoEsotrico, el cual pertenece igualmente a todas las religiones, no siendo exclusivo deninguna. Tal es el origen de las indicaciones que se hacen en este pequeo volumen,para ayuda de los que buscan la Luz, esa "Luz verdadera que alumbra a todo hombreque viene al mundo" (6) , aunque la mayor parte no ha abierto an sus ojos a ella. El notrae la Luz, slo dice: "Mirad la Luz!", pues as lo hemos odo. Slo se dirige a lospocos que estn hambrientos de otra cosa que lo que les da la enseanza esotrica. Paraaquellos que estn por completo satisfechos con las enseanzas esotricas, no se haescrito; por qu ha de darse por fuerza el pan a aquellos que no tienen hambre? Es slopara los hambrientos, a quienes ha de saber como pan y no como piedra. Notas del prlogo(1) S. Marcos XVI, 15.(2) S. Mateo VII, 6.(3) Ante-Nicene Christian Library de Clarke, vol. IV. Clement of Alexandria. Stromata,lib. I, cap. XII.(4) I Cor., III, 16.(5) I Cor.,II, 14-16(6) S. Juan I, 9.2 3. CAPITULO PRIMEROEL LADO OCULTO DE LAS RELIGIONESMuchos, quiz la mayor parte de los que lean el ttulo de este libro, se sentirn desdeluego contrarios suyo, negando que exista nada valedero que con justicia pueda llamarse"Cristianismo Esotrico." Existe la idea muy extendida, y por tanto popular, de que nohay tal enseanza oculta relacionada con el Cristianismo, y que los Misterios, ya seanMenores o Mayores, eran puramente una institucin pagana. El nombre mismo de "LosMisterios de Jess", tan familiar a los odos de los cristianos primitivos, causarsorpresa a sus modernos sucesores y si se les dijese que expresan una institucinespecial y definida de la Iglesia de los primeros siglos se provocara en ellos una sonrisade incredulidad.Se ha asegurado, efectivamente, en son de alabanza, que el Cristianismo no tienesecretos, que lo que tiene que decir, lo dice a todos, y que lo que tiene que ensear, loensea a todos. Se supone que sus verdades son tan sencillas "que un hombrecualquiera, aun siendo tonto, no incurrir en errores respecto a ellas." El "sencilloEvangelio" se ha convertido en una frase sacramental.Es, pues, necesario probar con toda claridad que, por lo menos en la Iglesia Primitiva, elCristianismo no iba a la zaga de ninguna de las otras grandes religiones, por lo que hacea la posesin de un aspecto oculto, y que guardaba, como tesoro inapreciable, lossecretos que slo se revelaban a pocos escogidos para sus Misterios. Pero antesconviene considerar esta cuestin del lado oculto de las religiones, y ver por qu debeexistir tal aspecto para que la religin pueda ser fuerte y estable; pues de este modo sever que su existencia en el Cristianismo es lgica y procedente, y las referencias que ental sentido se hacen en los escritos de los Padres Cristianos, aparecern sencillas ynaturales y de ningn modo sorprendentes e ininteligibles, y si, como hecho histrico, laexistencia de este esoterismo es demostrable, se probar a la vez que, intelectualmenteconsiderado, es una necesidad.La primera cuestin que tenemos que plantear es la siguiente: Cul es el objeto de lasreligiones? Se dan al mundo por hombres ms sabios que la masa humana, a la cual sedirigen con el objeto de apresurar su evolucin. Para hacer esto con eficacia, tienen quellegar a los individuos e influir sobre ellos. Ahora bien; todos los hombres no seencuentran en el mismo nivel de evolucin, pudiendo considerarse sta como una escalaascendente, con individuos colocados en todos sus peldaos. Los ms altamentedesarrollados se hallan muy por encima de los que lo estn menos, tanto por lo que hacea la inteligencia como al carcter, variando en cada grado la capacidad, as paracomprender como para obrar. Es, por tanto, intil dar a todos la misma enseanzareligiosa; lo que ayudara al hombre intelectual, sera totalmente incomprensible para elestpido, al paso que lo que pondra en xtasis a un santo, no hara mella alguna en elcriminal. Por otra parte, si la enseanza es apropiada a las gentes de poca inteligencia,resulta intolerablemente grosera e indigesta para el filsofo, al paso que la queredimiese al criminal, sera por completo intil al santo. Sin embargo, todos los tiposnecesitan una religin, a fin de que cada cual pueda lograr una vida ms elevada que laque tiene, y ningn tipo o grado debe ser sacrificado al otro. La religin debe ser tangraduada como la evolucin, porque de lo contrario no podr realizar su objetivo.Presntase luego" la cuestin siguiente: De qu modo tratan las religiones de apresurarla evolucin humana? Las religiones se proponen desenvolver la naturaleza moral y laintelectual, y ayudar a la naturaleza espiritual a desarrollarse. 3 4. Considerando al hombre como un ser complejo, procuran tocar cada punto de suconstitucin, y por lo tanto, buscar mensajes propios para cada cual, enseanzasadecuadas a los seres humanos ms diversos. As, pues, las enseanzas deben adaptarsea las mentes ya los corazones a que se dirigen. Si una religin no alcanza y domina lainteligencia, si no purifica e inspira las emociones, fracasa en su objeto respecto a lapersona interesada.No slo se dirige de este modo a la inteligencia y a las emociones, sino que trata, comose ha dicho, de estimular el desarrollo de la naturaleza espiritual. Responde a eseimpulso interno que existe en la humanidad y que siempre est impeliendo a la razahacia adelante. Porque en lo ms hondo del corazn de todos -a menudo cubierta porcondiciones transitorias, ahogada muchas veces por intereses y ansiedades apremiantes-existe la constante aspiracin hacia Dios. "As como el ciervo busca jadeante el arroyo,as el hombre siente anhelos por la Divinidad" (1). La aspiracin se interrumpe por untiempo y el anhelo parece desvanecido. Ocurren en la civilizacin y en el pensamientofases en que este grito del espritu humano por lo divino -bus