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34 orab lo. en lengua cas tellana s rq ni fica de mo nio. Norn - ore gen éric o de los áng ele s del ma l arroja dos al inf ie ro no Ange l rebel de de cola V cue rnos . Pa ra Pap ini, "el diablo, esun se r ap arte que no es bes- tia. ni ho mbre ni mucho menos Dios, es un áng el ca í- do, defigurado V mald ito" . - Se si rve de las bes ti as. escla viza a los hom bres y se atreve a medir se con el mismo Oios-. Este es el diablo. Persona je que apar ec e en nu es tro pano rama cult ura l a partir de la conqu ista e sp ola y la Imposi ción del cristianismo en América con sus in- teresadas interpr eta ciones sobre el bi en Vel mal. De otro lado , en el mundo and ino, identific amos a Su paya en el ámbito aymara, ya Su paya en el qu é- chua como deida d protectora de l hombr eVs us bie - nes y, com ple tand o el pan oram a, está también Huari , el so litario dios de los Urus V protector de las silves- tres vicuñas en un a rea lidad politeista de desempeño pacífico y arnico. Aco ntecimientos como el descubrimiento u ocupa - ción de Arica y su con siguie nte co nquista, frena- ron el curso de l des ar rollo cult ura l de las nativas naci one s andina s, obli gad as a un cla n destino V len to d esem pe ño para man t ene r latentes los rasg os funda- El Dia bl o, La Diablada, "El T io" y otra s consideracion e s Por: Alberto Guerra Gutiérrez ürurn- Bolivia mentales de s us propias culturas , en una especie de re si sten cia contra el tiemp oV las circunstancia s. Los conqu istadore s, no sólo que so met ieron a las po- blaciones nativas por la fuerza de las armas sino que , sutilmente emplearon la rel ig ión cri stiana como · todo de sujuzgam iento, esgr imiend o el miedo al cast i- go de Oios V as í, aparecen en e scena el diab lo V el in- f ierno como perturbadores de las corrientes del bien , es quema desde luego , totalmente desconocido V aje- no a las con cepciones religiosas del mundo andino obligado sin embargo, a someterse a sus designio s aún a costa de dejar de lado sus propios sentimientos . Tres siglo s fueron suficientes para crear la confusión y entronizar definit ivamente al diablo en el pensa- miento V sentimiento populares . Este fenómeno de aculturación dió como resultado un nuevo tipo de sentim ientos, una nueva soc ie dad , una nueva religión, una nueva cultura -la mest iza- o La nueva religión sin embargo , no es preci same nte la crist iana trasplantada de Europa en Amér ica sino, esa espec ie de rel igión comb inada en la que dioses, protagonistas del bien V del mal de una de las rel igio- nes en juego, aparecen como personajes centrales o secundar ios en la otra, compart iendo nombres v atri- butos, dándose el caso singular de una rel igión ecléc-

08. El Diablo, La Diablada, El Tío y Otras Consideraciones. Alberto Guerra G

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articulo sobre el origen de la danza de la diablada

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    orablo. en lengua castellana srqnifica demonio. Nornore genrico de los ngelesdel ma l arrojados al infie ro no Angel rebeldede cola Vcue rnos.

    Pa ra Pap ini, "el diablo, esun se r aparte que no es bestia. ni hombre ni mucho menosDios, esun ngel ca do, defigurado V mald ito". - Se si rve de las bestias. esclaviza a los hom bres y se atreve a medirse con el mismo Oios-.

    Este es el diablo. Persona je que aparece en nuestro pano rama cultura l a part ir de la conqu ista espaola y la Imposicin del cristianismo en Amrica con sus interesadas interpretaciones sobreel bien Vel mal.

    De otro lado , en el mundo and ino, identificamos a Su paya en el mbito aymara, y a Supaya en el quchua como deidad protectora de l hombre V sus bienes y, com ple tando el pan orama, est tambin Huari, el so litario dios de los Urus V protector de las silvestres vicuas en un a rea lidad politeista de desempeo pacfico y armnico.

    Acontecimientos como el descubrimiento u ocupacin de Am rica y su consiguiente conquista, frenaron el curso de l desar rollo cultura l de las nativas naciones andinas, obligad as a un clandestino V len to desempeo para man tene r latentes los rasgos funda-

    El Diab lo, La Diablada,

    "El T io" y otra s

    consideracione s

    Por: Alberto Guerra Gutirrez rurn- Bolivia

    mentales de sus propias culturas, en una especie de resistencia contra el tiempo V las circunstancias.

    Los conqu istadores, no slo que sometieron a las poblaciones nativas por la fuerza de las armas sino que, sutilmente emplearon la rel ig in cristiana como m todo de sujuzgamiento, esgr imiendo el miedo al castigo de Oios V as , aparecen en escena el diab lo Vel infierno como perturbadores de las corrientes del bien , esquema desde luego, totalmente desconocido V ajeno a las concepciones religiosas del mundo andino obligado sin embargo, asometerse asus designiosan a costa de dejar de lado sus propios sentimientos. Tres siglos fueron suficientes para crear la confusin y entronizar definit ivamente al diablo en el pensamiento V sentimiento populares.

    Este fenmeno de aculturacin di como resultado un nuevo tipo de sentim ientos, una nueva sociedad , una nueva religin, una nueva cultura -la mestiza-o La nueva religin sin embargo, no es preci samente la cristiana trasplantada de Europa en Amrica sino, esa espec ie de rel igin comb inada en la que dioses, protagonistas del bien V del mal deuna de las rel igiones en juego, aparecen como personajes centrales o secundar ios en la otra, compart iendo nombres v atributos, dndose el caso singular de una rel igin eclc

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    t ica que hoy se man ifiesta en el sentimiento popular nacional.

    Cabe a esta altura, com o ac laracin importante, decir con Salomn Reinach, " .. en el lengua je ordinario 00 confunden, frecuentemente, la religin y la mitologa ... Esta confus in tiene su razn y su excusa, porque hay religin en la base de tod a mitolog(a. La mitologa es unaser ie de historias inventadas -no imaginadas pero s combinadasy ado rn adas acapricho- cuyos personajes escapan al dominio de toda historia positiva. La religin es, en primer lugar, un sentimiento , y la exp resin de e~ sentimiento por medio de actos de una naturaleza particular que son los ritos".

    Ahora bien, la reflexin nos permite precisar el empleo del trm ino religin y no el de mitologa, al tratar el tema en relacin a la jerarqua del pensamiento y sentimiento de nuestras preciadas culturas y, man ifesta r enft icamente que tan to urus como kollas avrnaras y quchuas, sentaron su relig in en un politeismo totemista de donde arranca toda una estructura de pensam ien to y accin que admite una escala deifica, cuyos dioses premian o casti gan los efectos de l comportam iento humano sin precisar los conceptos de bien o de mal como atributos de Dios y del diablo respectivamente, como ocurre en las religiones monoteistas que en el caso americano se halla tipificada por la corriente cultural de occidente introducida por los conqu istadores espaoles y que po r el normal proceso deaculturacin, es en la ac tualidad un otro factor de confus in .

    En el marco simbitico del esquema anteri or, co rresponde referirnos a la Dan za de los Diabl os y su presenciaen el Carnaval de Oruro (Bolivia). Los conquistadores, una vez puesta en vigencia la presenc ia del diab lo con todas sus caractersticas de ma ldad, fealdad, gene radoras devicios y maleficiosy sust ituyendo con l las aras de Supaya, Supay y Huari en las que milenariamente los nativos ofrecan ritosen su hono r, se dieron a la tareade imprimir sus model oseuropeos en las man ifestaciones de ladanza y atuendo referidos al diablo; de este modo, estepersonajese convierte en una man ifestac in ligada fuertem ente a costumbres y usos de losmineros.

    Posteriormente, a partir de 1789 al populariza rse el culto a la Virgen del Socavn, se organ iza se riamente la Danza de los Diablos, incrementnd ose luego con el llamado "relato", concebido por el cura Montea leg re en base a pasaj es bblicos relat ivos a la rebel in de los nge les y su consecuente expulsin a poblar el infie rno, como demon ios; mostrando en forma de teatro callejero, el tr iunfo de Dios sobre los espritus ma lignos, en sostenida lucha del bien contra el mal .

    El escritor JosVcto r Zaconeta, autor del texto de la leyenda del Chiru-Chiru, detalla las circunstancias de la decisin de los mineros de celeb rar la fest ividad de la Virgen de la Candelar ia, bailando precisamente de diab los, del siguientemodo:

    "Descubierta la imagen de laVirgen y sepultado el cadver de Chiru-Chiru (el romnt ico ladrn y benefactor de los pobres que fuera muerto la noche del s bado de carnaval, y dueo de la Citada imagen) con todos los honores y recogi miento; al tercer da reunironse todos los ve cinosdel bar rio minero,al que perteneciaqul y llegaron a los siguientes acue rdos, por unan imidad :

    Que la mina de plata "Pie de Gallo" , que se trabajaba ya en tonces, se denorn inana.

    en lo sucesivo: "Socavn de la Virgen", nomo bre con el queesconocido ac tualmente.

    2. Que todos los aos se ce lebra ra con gran pompa la fiesta de la Virgen, deb iendo,

    prec isamen te, coincidir ella con la fechaen que cayeseel sbado de carnava l, vspera de la Qu incuagsima, tan to porque pocos das an tes ocurri el suceso, cuanto porque slo entonces tenan los mine ros una libertad de t res das de trabajo, co rn o asueto, los indispensables para celebrar la fiesta tal com oellos ladeseaban.

    3. Que para honrar debidamente a su excel sa "Patrona" todos los mineros se disfraza

    ran precisamentedediablos, tanto para dar a la

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    fies ta el deb ido realce, cuanto pa ra co nse rvar ciertas tradiciones de la mmera

    4. Que estos acuerdos se pondr an en conoc imiento de todo s los mineros de las Empre

    sas de la jurisdiccin; debiendo con la ant icipacin debida, com po nerse cancionesy viIlancicos es peciales para can tar en loor de laVirgen "

    La Diablada, como seden ominaahora aesta manifestacin del folklore orureo sigu i una trayectoria de esplendor y decaimientos has ta que en la ac tualidad viene retomando su primitivaeuforia;ganando tal vez en magestuosidad y colorido pero, conse rvando su estructura inc ial en cuanto a personajes, msica , co reografay estilo que leson propios

    El atuendo del diablo es deslu mbran te, sob re una espec ie de buzo ceido al cuerpo, se destacan la "pechera" y el "pollern " en lacintura, hbilmentebordados con "hilos de oroVde plata" Vurtsticos toques de pedreras de brillo y colores; botas y guan tes luciendo re lieves de sapos, serpientes y dragoneselegan temente aplicados , tres paolones art sticamen te bordados, a la espalda, hacen del diablo del Ca rn ava l de Oruro, una brillante como ex tica figuracarnavale ra . Luzbel ySatans usan lujosas capasde terciopleobordadoV pedrera. La mscara en el con junto de l disfraz es el elemento que mejor carac teriza no s lo a lageneralidad diablesca sino, a la jerarqua interna y a otros pe rsonajes como "el ngel", " la chinasupay", "el cndor" y "los osos". En los primeros tiempos de esta danza, la mscara guardaba rasgos verazmente humanos, claro que con faccionesdesproporcionad as para lograr la feros id ad que representa el diab lo; pero con el tiempo y la capacidad creativa de los artesanos, se ha convert ido en una pieza de real be lleza art stica, llevando la clsica fea ldad a extremos insospechados, cuern os re torcidos, en ormes ojos deso rbitados, nariz estallada, labios y dientes exageradamentepronunciados y todo en un armni co arreglo de figuraviviente. Luzbel y Satans llevan coron a y sus gestos denotan la autoridad de que estn investidos. La diabla o Ch in asu pay lleva mscara ms sencilla, cuernos pequeos, ojos con grandespestaas y exp resin coqueta de sonrisa tentadora. lacaretadel arcngel San Migue l es de facciones suaves que despiertan la simpata general . En el acto de l "Relato" de los diablos, hay uno que lleva mscara amarilla diferencindose de las dems que general men te son rojas o de otros colores vivos, y el hecho obedece a que magnifi ca el re lato de laenv id ia como pecad o capital:

    " ... He cau sado ms dao que ningn otro diablo. Soy el ms mise rable de laexistenc iay por eso tengo la cara amarilla de env idia ... sobre m pesa la mald icin ete rna que no es tan ho

    rrible como mi prop io veneno que me t rago en medio de sufrimientos atroces ... T Angel Migue l, d jame Ir , se que mi presencia te repug na ... djame recogerme al antro donde yo mismo me devoro en una envidia sorda ..."

    Hemosvis to que dos son las motivaciones primordiales para la vigenci a del Carnaval de Oruro: La Virgen del Socavn y el diablo. Pero cul es el motivo de laprgsgnciadgl diablo en estacircunstancia, oqu signifi ca aquello de ..... consnvar ciertas tradiciones de la minena" segn la resolucin de los mineros? Muy de paso nos refer imos a Huar i, el solitario dios de los urus y protector de las vicuas en la alt iplanicie andina. Hua ri, luego de sostener encarnizada lucha contra los agen tes del cristianismo ut ilizando como mtodo y como arma de penetracin, por los conqu istadores, al verse vencido, herida su dignidad, resignado instala su habi tat en las entraas de la tierra y mantiene su soberana en las tinieblasde laeier na noche de las rn nas. En un principio, la presenc ia de Huari en los socavones mineros despert temor y desconfianza pero, los mine ros no tardaron en identif icarlo por sus actos, como al milenario dios de los urus, sus antepasados y, en una actitud de sumisa veneracin lo incorpo raron con honda fe en su crculo fam ilia r, llamndole " t o" De esta manera el minero asegur la complacencia del dios, tocndole las fibras ms Intimas de su ancestra l orgu llo, logrando en cambio, la recompensa de Huari, material izada en la en trega permanente de riquezas del subsuelo, de las que l es absoluto dueo y seor.

    Este es Huari . el incomprendido dios de los urus, su poder sobrepasa el re ino de la noche y se manifiesta en ese algo de misterio, temor y respeto que sienten los hombres cuando se les habla de la mina, cuando se piensa en " El Tia" .

    As, vencido el primer impacto de la desconfianza por la presencia de Huari en la mina; el trabajador del subsuelo se di a la tarea de modelar su f igura de acuerdo a su propia imaginac in -desde luego alienada po r el influjo de las corrientes contrad ictorias producto de la aculturacin-, lo hizo con cuernos y facciones mounstrosas, contradiciendo sus innatas ca racterlsticas de bondad y belleza que se retratan en ladelicada estampa de la vicua.

    Es importante remarcar aqu , que las prime ras comparsas de diablos, tenan como a figura principal a " Huaricato" y no precisamente a Luzbel o aSatans . Huaricato es el personaje que en alguna de las muchas depresiones que sufri la diablada en su trayector ia, desapareca para ser reemplazada con intensionalidad conquistadora, por Luzbe l y Sa tans.