MARTÍN FIERRO

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    07-Jan-2017

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  • MARTNFIERRO

    JOS HERNNDEZ

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    Jos Hernndez, el poeta luchador que busc la concordia

    En los ltimos das del caluroso febrero de 1872 llega a Buenos Aires un conocido conspirador

    jordanista. Viene de formar parte de las fuerzas de Lpez Jordn que han encarnado las luchas

    provincianas contra el gobierno de la Confederacin Argentina ya asentado en Buenos Aires. Ha

    pasado por Rosario y de all ha cruzado a Montevideo. Tras la travesa por el Ro de la Plata

    desembarca y se instala en el Hotel Argentino, el ms elegante de la ciudad, frente a la Casa

    Rosada. Cruzando la calle se pasea preocupado por su oficina el presidente Sarmiento. Da

    rdenes de que mantengan vigilado al recin llegado, pero insiste en que no lo importunen. El

    corpulento hombre se empea en permanecer aislado, pasa das enteros sin salir de su

    habitacin. No se sabe en qu consume sus horas. De noche, siempre acompaado por su

    hermano que teme por su seguridad, se traslada por las calles adoquinadas hacia el barrio de

    Belgrano. El 14 de junio golpean a la puerta de su habitacin y le entregan un libro. Mira la tapa

    de Los tres gauchos orientales, de Antonio D. Lussich. En la carta del autor uruguayo que

    acompaa al volumen lee: Concluido hoy este pobre trabajo a Vd. lo dedico: deseara que

    tuviera algn valor para ofrecerlo, agradecido, al argentino que tantas simpatas tiene por

    nuestra causa. Tras la lectura de los versos escribe un elogioso comentario al autor. El 28 de

    noviembre el diario La Repblica publica un aviso: Muy pronto saldr a la luz un folleto en

    versos gauchos, con el ttulo de Martn Fierro, escrito por el Sr. D. Jos Hernndez. Entendemos

    que el gaucho Martn Fierro canta en su estilo nacional, sus aventuras, desdichas y tribulaciones

    de su vida nmade y del soldado de la frontera.

    Uno de los dos libros ms importantes de la literatura argentina del siglo XIX nace en medio

    del misterio. El otro es Facundo o Civilizacin y Barbarie y lo ha escrito en 1845 el presidente que

    atiende expectante los movimientos de Hernndez desde la vereda de enfrente, completando

    una sugestiva metfora. Ya nunca se sabr lo ocurrido en realidad en esa habitacin del Hotel

    Argentino. Hernndez escribi all su obra o la traa compuesta y slo la corrigi para dar a

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    imprenta la versin definitiva? Por qu fue al hotel si su mujer e hijos estaban cerca y haca

    tiempo que no los vea? Qu juego de mutuas influencias o no tuvo el libro de Lussich (Lugones

    y Borges se ocuparn del tema)?

    Jos Hernndez naci en la provincia de Buenos Aires, en la chacra de Perdriel, propiedad de

    su familia materna, el 10 de noviembre de 1834. Era hijo de un capataz de estancias y de una

    nia de sociedad de apellido Pueyrredn. l, federal rosista, y ella de familia unitaria, casados a

    los veinte aos, luego de un escndalo familiar donde adems de la juventud de los novios y una

    primera hija extramatrimonial debe haber existido algn recelo poltico. El origen lo marc a

    Hernndez, quien vivi siempre nadando entre dos aguas y tuvo una carrera poltica sinuosa.

    Su existencia se complic en 1840 cuando los tos Pueyrredn con los que viva debieron

    exiliarse por las persecuciones del rosismo. Seis aos despus se march al campo con su padre

    que desarrollaba tareas de conduccin en el sur bonaerense en propiedades de Juan Manuel de

    Rosas. Segn el hermano de Hernndez, Rafael, autor de la primera semblanza biogrfica del

    poeta, es all donde conoce el mundo de la campaa y, sobre todo, entra en contacto con su

    gente y sus costumbres.

    Desde su primera batalla militar a los 17 aos, empezar una vida de guerrero y de periodista

    al servicio de causas polticas. En 1859 ingresa como taqugrafo en el Senado de la

    Confederacin, dato que no es menor, si se tiene en cuenta, como relata su hermano Rafael, que

    esta actividad le ayuda a desarrollar una memoria notable que le permite retener y repetir hacia

    adelante y hacia atrs cien nombres. Es muy probable que Hernndez haya llevado durante

    algn tiempo en su memoria el Martn Fierro mientras peregrinaba, rumiando y corrigiendo los

    versos octoslabos de la composicin.

    En 1860 Hernndez es taqugrafo de la Convencin Constituyente en Santa Fe y en 1863 se

    casa con Carolina Gonzlez del Solar, con la que tendr siete hijos. Luego de la derrota de

    aemb en 1871 pasa al Brasil y vive el exilio en Santa Ana do Livramento. Se ha transformado

    en idelogo y en el encargado de escribir los documentos del jefe insurgente del federalismo:

    Ricardo Lpez Jordn, el hombre que ha ordenado el asesinato de Urquiza y ha tomado el

    liderazgo de los disconformes del Interior.

    Luego de la aparicin del Martn Fierro, su autor debe huir hacia Montevideo porque se inicia

    otro alzamiento de Lpez Jordn. Cuando salga La vuelta de Martn Fierro, en 1879, ya se habrn

    hecho once ediciones de la primera parte e impreso 48.000 ejemplares, cifra sorprendente para

    la poca. Nicols Avellaneda da su testimonio sobre un almacenero de la campaa que le mostr

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    un encargo en el que se lea: doce gruesas de fsforos, una barrica de cerveza, doce vueltas de

    Martn Fierro, cien cajas de sardina.

    Los nacionalistas del siglo XX van a ver en Hernndez un giro poltico ideolgico hacia la

    conciliacin, vista como una claudicacin traidora con quienes han sido sus enemigos. Este giro

    va a coincidir con la preparacin de la segunda parte del poema.

    En 1953 salen a la luz documentos comprometedores para Hernndez, duramente criticados

    o pasados por alto, segn la circunstancias. Prepara un Memorndum para Lpez Jordn en

    1874 dirigido al Baron de Ro Branco en el que propone una alianza con el Brasil contra el

    gobierno liberal de Buenos Aires. Lpez Jordn rechaz esa posibilidad, pero el documento se

    conserv. Quizs haya que ver en el Memorndum el desahogo de un hombre desesperado y

    acorralado. Lo que s queda de manifiesto es la personalidad turbulenta de Hernndez a quien

    llamaban Matraca o Pepe Lata, por lo ruidoso.

    Llega a la diputacin en la provincia de Buenos Aires en 1879. As como su gaucho regresa de

    su convivencia con los indios a la civilizacin, Hernndez se instala en la ciudad a vivir la vida

    poltica de partido.

    La publicacin de La vuelta de Martn Fierro es un intento por civilizar a su personaje. Hay un

    hecho que no debe ser pasado por alto porque sintetiza el cambio de actitud poltica en

    Hernndez. Enva ejemplares de su libro a varios de los que han sido sus enemigos de antao.

    Quizs el ms significativo es el que manda al general Bartolom Mitre con una sugestiva

    dedicatoria: Hace 25 aos que formo en las filas de sus adversarios polticos. Pocos argentinos

    pueden decir lo mismo; pero pocos tambin se atreveran, como yo, a saltar sobre ese recuerdo

    para pedirle al ilustrado escritor que conceda un pequeo espacio en su biblioteca a este

    modesto libro. Le pido que lo acepte como un testimonio de respeto. Su compatriota. Jos

    Hernndez. Cinco aos antes ha escrito sobre Mitre: Militar mediocre, revolucionario torpe,

    poltico inhbil, literato rampln... es el hombre ms funesto que han producido estos pases.

    Unos han visto en esta actitud una claudicacin, pero tambin se puede ver en cambio un

    titnico esfuerzo por encontrar los caminos necesarios para la concordia, que el momento de la

    Nacin pide a gritos, luego de dcadas de desencuentro y guerra civil.

    Los aos de vida que le quedan a Hernndez, disfrutando de una situacin econmica

    holgada, estn marcados por su actividad parlamentaria. Es protagonista de la capitalizacin de

    Buenos Aires, contra la que ha estado fervientemente en contra quince aos antes y en 1881 es

    electo senador en la provincia de Buenos Aires.

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    El 21 de octubre de 1886, en su quinta de Belgrano, muere Jos Hernndez. La leyenda

    contada por su hermano Rafael dice que expira diciendo Buenos Aires, Buenos Aires, como

    sntesis de la mxima preocupacin de su vida. Un diario titula: Ha muerto el senador Martn

    Fierro.

    Jaime Correas Director General de Escuelas

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    El gaucho Martn Fierro

    Jos Hernndez

    Canto 1: Aqu me pongo a cantar Al comps de la vigela, que el hombre que lo desvela una pena estrordinaria, como la ave solitaria con el cantar se consuela. Pido a los santos del cielo que ayuden mi pensamiento: les pido en este momento que voy a cantar mi historia me refresquen la memoria y aclaren mi entendimiento. Vengan santos milagrosos, vengan todos en mi ayuda que la lengua se me auda y se me turba la vista; pido a mi Dios que me asista en una ocasin tan ruda. Yo he visto muchos cantores, con famas bien otenidas y que despus de alquiridas no las quieren sustentar: parece que sin largar se cansaron en partidas. Mas ande otro criollo pasa Martn Fierro ha de pasar; nada lo hace recular ni las fantasmas lo espantan, y dende que todos cantan yo tambin quiero cantar.

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    Cantando me he de morir, cantando me han de enterrar y cantando he de llegar al pie del Eterno Padre; dende el vientre de mi madre vine a este mundo a cantar. Que no se trabe mi lengua ni me falte la palabra; el cantar mi gloria labra y, ponindome a cantar, cantando me han de encontrar aunque la tierra se abra. Me siento en el plan de un bajo a cantar un argumento; como si soplara el viento hago tiritar los pastos. Con oros, copas y bastos juega all mi pensamiento. Yo no soy cantor letrao mas si me pongo a cantar no t