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Un Tranvia Llamado Deseo Tennessee Williams

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Text of Un Tranvia Llamado Deseo Tennessee Williams

  • [1]

    UN TRANVA LLAMADO DESEO(A streetcar named Desire)Tennessee Williams Traduccin Jos Emilio Pacheco

    La versin mexicana est dedicada a Margarita y a Sergio.J.E.P.

    Edicin con fines acadmicos, no lucrativos.

    Y de este modo entr en el mundo roto Para buscar la compaa visionaria del amor. Un segundo en el viento dur su voz (Ignoro en dnde aullaba). Durante breve tiempo pude asirme A mi eleccin desesperada.

    Hart Crane: The Broken Tower

    Personajes:

    Blanche Dubois Stanley Kowalski Stella Kowalski MitchEunice Hubell Steve Hubell Pablo Gonzalez Una negra Un joven cobrador Una mexicanaUn doctor Una enfermera

    La accin de esta pieza en once escenas, con intermedios despus de la cuarta y la sexta, se desarrolla en Nueva Orleans durante la primavera, el verano y el comienzo del otoo.

    La poca es la que sucedi inmediatamente a la Segunda Guerra Mundial.

    ESCENA I

    Exterior de un edificio de dos pisos en la esquina de Campos Elseos, una calle de Nueva Orleans que corre entre las vas del ferrocarril y el Mississippi. A diferencia de sus equivalentes en otras ciudades norteamericanas, aunque es un barrio pobre, tiene cierto encanto perverso. La mayora de las casas son de un

    color blanco rodo y casi grisceo; muestran porches y tejados con ornamentos extravagantes. El edificio en que transcurre la accin consta de dos departa-mentos: planta baja y primer piso. Desgastados escalones blancos conducen a la entrada de ambos.

    Anochecer a principios de mayo. El cielo que rodea el plido edificio blanco es de un azul muy tierno, casi turquesa, que envuelve la escena en una especie de lirismo y delicadamente mitiga la atmsfera de decadencia. Puede sentirse el aliento clido del ro ms all de las bodegas con sus tibias fragancias de caf y pltanos. La msica de unos negros que tocan en el bar de a la vuelta subraya esta atmsfera. Es una parte de Nueva Orleans en que uno siempre se encuentra a pocas puertas de un pianito que los dedos de un negro tocan con fluidez apasionada. El blue-piano expresa el espritu de la vida en esta ciudad.

    Dos mujeres, una negra y otra blanca, toman el fresco en los escalones del edificio. La blanca se llama EUNICE y ocupa el departamento del primer piso. La negra es una vecina porque cuando menos en la parte vieja Nueva Orleans es una ciudad cosmopolita donde las razas conviven de manera afectuosa y relativamente fcil. Las voces de la gente en la calle se escuchan mezcladas con el blue-piano.

    Dos hombres dan vuelta a la esquina: STANLEY KOWALSKI y MITCH. Tienen de veintiocho a treinta aos y visten ropa de mezclilla. STANLEY lleva en el brazo su camisa de boliche y un paquete sanguinolento trado de la carnicera. Se detienen al pie de los escalones.

    STANLEY: (Aullando) Stella, Stella: ya vine!

    (STELLA aparece en el descanso de la planta baja. Es una joven delicada de unos veinticinco aos. Su extraccin resulta obviamente superior a la de su esposo.)

    STELLA: (En tono suave): No grites as. Qu tal, Mitch.STANLEY: Ah te va.STELLA: Qu es?STANLEY: Carne.

    (STANLEY le arroja el paquete, ella protesta pero logra atraparlo, luego re sofocada. Su esposo y su amigo ya han comenzado a dar vuelta a la esquina. STELLA le grita:)

    STANLEY: Al boliche.STELLA: Te acompao?STANLEY: Si quieres. (Sigue su camino.) STELLA: Ya voy. (A Eunice.) Hola, Eunice, cmo ests?EUNICE: Bien. Dile a Steve que se compre un sndwich porque me acab toda la

    comida.

    Tennessee Williams Un tranva llamado Deseo

  • [2]

    (Las tres mujeres ren. STELLA se va.)

    NEGRA: Qu hay en ese paquete? (Se levanta de los escalones y re ms fuerte.)EUNICE: Cllate.NEGRA: (Imitando a Stanley) Ah te va. (Contina riendo.)

    (BLANCHE DUBOIS da vuelta a la esquina. Trae una maleta. Mira alternativamente a un papel y al edificio. Tiene una expresin de alarma. Su aspecto es incongruente en este decorado. Est vestida de blanco con una camisa vaporosa, collar y aretes de perlas, guantes y sombrero como si llegara para asistir a un t o un cctel en el barrio ms elegante. Es cinco aos mayor que STELLA. Su belleza sutil debe evitar las luces fuertes. Hay algo en su indecisin y en sus ropas blancas que recuerda a una mariposa de luz.)

    EUNICE: Qu le pasa, linda: se perdi?BLANCHE: (ligeramente histrica) Me dijeron que tomara un tranva llamado

    Deseo, transbordara a otro llamado Cementerios y a las seis cuadras me bajara en Campos Elseos.

    EUNICE: Pues ya lleg.BLANCHE: Esto es Campos Elseos?EUNICE: S, claro. (La negra re.) BLANCHE: Tal vez no me entendieron.EUNICE: Qu nmero buscaba?BLANCHE: (Releyendo el papel que trae en la mano): 632.EUNICE: Aqu es.BLANCHE: (Sin entender lo que sucede) Vine a ver a mi hermana, Stella

    DuBois, es decir la seora Kowalski.EUNICE: Acaban de salir.BLANCHE: Aqu viven? De verdad sta es su casa?EUNICE: Ellos viven abajo y mi esposo y yo arriba.BLANCHE: Ah, Stella sali?EUNICE: No vio un boliche que est aqu a la vuelta?BLANCHE: No, creo que no.EUNICE: Pues all est, viendo jugar a su marido. Si quiere, djeme su maleta y

    vaya a buscarla.BLANCHE: No.NEGRA: Voy a avisarle que llegaste.BLANCHE: Gracias.NEGRA: No hay de qu. (Se va.) EUNICE: No la esperaban, verdad?BLANCHE: No, no saban que iba a llegar esta noche.EUNICE: Bueno, es mejor que pase y descanse mientras regresa Stella.BLANCHE: No me atrevo.EUNICE: Mi esposo y yo somos los dueos del edificio, as que tengo derecho a

    dejarla entrar.

    (EUNICE se levanta y abre la puerta de la casa de Stella. La luz que se en-ciende tras las persianas vuelve azul-claro el ambiente mientras las otras reas se oscurecen. BLANCHE sigue lentamente a EUNICE y entran en el departamento de STELLA. En l pueden verse dos mbitos an indefinidos. El primero en que penetran es la cocina pero tiene una cama plegable que ser usada por BLANCHE. El cuarto contiguo es la habitacin conyugal y afuera est la puerta estrecha de un bao.)

    EUNICE: (A la defensiva al notar la expresin de Blanche): Ahora est hecho un tiradero. Cuando lo limpian es muy agradable.

    BLANCHE: S?EUNICE: Aj. De modo que usted es la hermana de Stella.BLANCHE: S. (Con ganas de que Eunice se vaya). Gracias por dejarme pasar.EUNICE: De nada. Stella me ha hablado mucho de usted.BLANCHE: Ah, s?EUNICE: Me cont que es usted maestra.BLANCHE: S.EUNICE: Viene de Misisip, verdad?BLANCHE: S.EUNICE: Stella me ense una foto de la plantacin en que nacieron ustedes.BLANCHE: Belle Rev?EUNICE: Una casa enorme de columnas blancas.BLANCHE: S.EUNICE: Debe ser dificilsimo mantener un lugar como se.BLANCHE: Disclpeme, pero me estoy muriendo de cansancio.EUNICE: Claro, linda. Por qu no se recuesta?BLANCHE: Quise decir que me gustara estar sola.EUNICE: Bueno, si es por eso me voy.BLANCHE: No fue mi intencin ofenderla, pero...EUNICE: Voy a darme una vuelta por el boliche para decirle a Stella que se

    apure. (Sale por la puerta de la calle.)

    (BLANCHE se sienta muy rgida en un silln con los hombros ligeramente cados y las piernas muy juntas. Cie su bolsa como si tuviera mucho fro. Un momento despus una venda parece caer de sus ojos y lentamente comienza a mirar a su alrededor. Un gato malla. BLANCHE se sobresalta. De pronto des-cubre algo en un clset entreabierto. Se levanta, va hacia l, toma una botella de whisky. Se sirve un gran trago, bebe, devuelve la botella a su lugar y dice suave-mente, para s misma:)

    BLANCHE: Tengo que dominarme.

    (STELLA aparece en la esquina, corre hacia la puerta de su casa y dice alegremente:)

    Tennessee Williams Un tranva llamado Deseo

  • [3]

    STELLA: Blanche, Blanche!

    (Por un momento las dos se miran. Enseguida BLANCHE se levanta y se apresura al encuentro de su hermana gritando:)

    BLANCHE: Stella, Stella; mi nia, mi estrella!

    (Empieza a hablar con febril vivacidad como si temiera que alguna de las dos se detuviese a pensar. Estn envueltas en un abrazo espasmdico.)

    BLANCHE: Djame verte pero t no me veas. No, no, no, ahora no. Despus, cuando me haya baado y est descansada. Y apaga esa luz espantosa; apgala, no quiero que me mires bajo su resplandor implacable. (Stella se re y la complace).Ven, ven, oh Stella, mi nia, mi estrella. (Vuelve a abrazarla). Todo me imagin menos que vivieras en un lugar tan horrible... Qu dije? No quise decir eso, trat de ser amable y decir: qu buena ubicacin o algo as. Ja, ja. Cario, no me has dicho una palabra.

    STELLA: Pero si no me dejas. (Re pero observa con cierta ansiedad a Blanche.)BLANCHE: Bueno, pues habla. Abre tu boquita mientras busco un trago. Debes

    tener por aqu alguna botella. Dnde estar? (Como una nia.) Ya la vi, ya la vi.

    (Se dirige rpidamente al clset y toma la botella. Trata de rer pero se estremece y jadea. La botella est a punto de caer de sus manos.)

    STELLA: (Dndose cuenta) Sintate, Blanche, y djame servirte. No s con qu podemos mezclarlo. Tal vez haya una coca en el refrigerador. Por qu no buscas mientras yo...?

    BLANCHE: No, coca no. Con lo nerviosa que estoy esta noche, mejor no. Dnde, dnde est...?

    STELLA: Stanley? Jugando al boliche. Le encanta. Participa encontr agua mineral en un torneo.

    BLANCHE: Me basta con agua natural, cario. No te preocupes. No vayas a creer que tu hermana se ha vuelto una borracha. Lo que pasa es que est acalorada, sucia y hecha un manojo de nervios. Ahora sintate y explcame qu significa este lugar. Qu ests haciendo en un sitio como este?

    STELLA: Por favor, Blanche.BLANCHE: No quiero ser hipcrita: con toda sinceridad, debo hacerte una

    crtica. Nunca, jams ni en mis pesadillas pude imaginar nada semejante a este horror. Slo Poe nicamente Edgar Allan Poe podra imaginar algo as. Supongo que all afuera est el bosque de Weir lleno de monstruos y de espectros.

    STELLA: No querida: afuera slo estn las vas del tren.

    BLANCHE: Stella, hablando en seri