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TEMA 11. Al-Andalus (siglos VIII-XI) · PDF file TEMA 11. Al-Andalus (siglos VIII-XI) Al-Andalus es el nombre dado por los autores árabes medievales al conjunto de las zonas conquistadas

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  • TEMA 11. Al-Andalus (siglos VIII-XI)

    Al-Andalus es el nombre dado por los autores árabes medievales al conjunto de las zonas conquistadas por tropas arabo-musulmanas en territorios de la actual Portugal, España y Francia, cuya extensión varió a lo largo de los ocho siglos de su existencia.

    La conquista . Fue en la Península Ibérica donde los árabes realizaron su mayor y más duradera conquista en Europa. La conquista fue rápida y fácil debido, sin duda, al estado de debilidad en el que se encontraba el reino visigodo de España debido a las largas luchas internas. Los árabes contaron con la ayuda de la población, que estaba deseosa de librarse de la opresión a la que se veía sometida.

    Cuando el rey visigodo Rodrigo sucedió a Witiza en el año 710, los árabes asentados en Marruecos proseguían sus conquistas bajo la dirección del gobernador de Ifriqiya, Musa b. Nusayr, quien por iniciativa propia y sin consultar al califa de Damasco decidió ocupar otras zonas. Para ello contó con la ayuda del conde Julián, que controlaba el Estrecho y le facilitó la entrada en la Península.

    La primera expedición que llegó a España iba dirigida por Tarif, oficial bereber que cruzó el Estrecho con 400 hombres, contra una isla próxima al lugar que ha conservado su nombre, Tarifa. Este éxito indujo al lugarteniente de Musa, Tariq b. Ziyad, a formar una expedición mayor, integrada por bereberes en su mayor parte y muy pocos árabes, con los que atravesó el Estrecho y se instaló en el 711 en la ladera de Calpe, la futura ciudad de Gibraltar, que tomó su nombre del conquistador, Gabal Tariq, quien estableció su base frente a una pequeña isla llamada «isla verde» o yazirat al-jadra', (Algeciras).

    Rodrigo se hallaba en el norte de la Península, por lo que el enfrentamiento con el ejército musulmán no se produjo hasta pasados dos meses, al oeste de Tarifa, en el «Wadi Lago» (río Barbate), pequeño río de la laguna de la Janda. Aunque sobre el lugar exacto en que se produjo dicho enfrentamiento no existe unanimidad, casi todas las fuentes árabes lo sitúan en la provincia de Medina Sidonia. Tradicionalmente se localiza en el río Guadalete.

    Después de un enfrentamiento que duró siete días, el ejército visigodo sufrió una terrible derrota. Su rey, Rodrigo, desapareció sin saberse muy bien si huyó o se ahogó, quedando muchas armas y caballos en poder de los vencedores. Esta derrota permitió a Tariq continuar su marcha hacia el norte. Mugit se apoderó poco después de Córdoba. Toledo, capital del reino visigodo, cayó sin ofrecer gran resistencia. La ciudad estaba casi desierta, a excepción de la población judía, y en ella obtuvo un importante botín consistente en oro, plata, piedras preciosas, vestiduras, coronas y otros muchos trofeos. El trayecto seguido por este ejército bereber, una vez ocupada Toledo, es discutido por los autores que se han ocupado del tema.

    Un año más tarde, Musa B. Nusayr , tratando de evitar que todo el éxito de esta expedición recayese en Tariq, cruzó el Estrecho con un ejército más numeroso que el conducido por Tariq, e integrado en su mayor parte por árabes, para hacerse cargo de la situación y restablecer la autoridad legítima. La campaña del 711 había sido exclusivamente bereber y mandada por un norteafricano y ahora, en el 712, Musa había dirigido un ejército mayoritariamente formado por árabes. Cada uno de estos grupos, étnicamente diferentes, se asentó en diferentes zonas. Enterado Tariq de la entrada de Musa en la Península y de sus celos y enojo, acudió a su encuentro y le entregó el mando de sus tropas; entonces, afirma P. Chalmeta, finalizó el «gobierno bereber» en la España Musulmana, que sería recuperado posteriormente por las invasiones norteafricanas de Almorávides y Almohades.

    Las tropas de Musa no siguieron los mismos caminos recorridos por los bereberes, por lo que es necesario destacar las diferencias existentes entre las campañas bereberes y las emprendidas posteriormente por los arabo-musulmanes, que, lógicamente, se aprecian en la forma de ocupación, asentamiento, formas de propiedad, y, en suma, en su propia organización socioeconómica y política. En el 713 el ejército árabe alcanzó Zaragoza y llegaron más allá de los Pirineos, donde encontraron una fuerte oposición que les obligó a retroceder al extremo noroeste de la Península.

  • Después de estos hechos, el califa omeya al-Walid ordenó a Musa regresar a Damasco junto con Tariq. No obstante, Musa prosiguió sus conquistas y hasta que no consideró que el territorio conquistado estaba seguro, no volvió a Siria. En el verano del año 715, Musa y Tariq salieron de España, a donde no regresarían más, dejando al mando de los asuntos de al-Andalus a 'Abd al-'Aziz, hijo de Musa.

    Durante el breve reinado de 'Abd al-'Aiz (714-716), que hizo de Sevilla su capital, se prosiguió la conquista de las regiones subpirenaicas: Pamplona, y más al este, Tarragona, Barcelona, Gerona, y consolidó su poder en Portugal, Málaga, Granada y la región de Murcia, donde concluyó un famoso tratado con Tudmir. Se dedicó a pacificar las zonas conquistadas, implantó normas administrativas y financieras, borró las diferencias entre los grupos contrincantes de las tribus árabes y bereberes y fomentó el matrimonio entre los conquistadores y las nativas cristianas, él mismo se casó con Egilona. Con su política puso, en suma, las bases de lo que será al- Andalus.

    El asesinato de 'Abd al-'Aziz abre un periodo confuso de unos cuarenta años de duración (716-756) durante los cuales se sucedieron en al-Andalus una serie de gobernadores, wali, con poder delegado por el califa de Damasco o por el gobernador del norte de África, que debieron de hacer frente a las sublevaciones internas y a los continuos enfrentamientos entre árabes, por una parte, y bereberes y árabes, por otra, lo que dificultó la consolidación de su poder. No obstante, durante este periodo los gobernadores realizaron numerosas campañas para extender el Islam en la Galia, recordemos que uno de los encuentros más conocidos fue el enfrentamiento que tuvo lugar entre los ejércitos musulmanes, al mando de al-Gafiqi y las tropas de Carlos Martel, en el 734, quienes infringieron una dura derrota a los árabes, que desistieron de realizar nuevas incursiones contra el reino de los francos.

    Los árabes mantuvieron pocos enfrentamientos militares, realizándose en su lugar numerosas capitulaciones. No impusieron la religión musulmana, sino que permitieron a judíos y a cristianos, considerados como «gentes del Libro», mantener su culto a cambio del pago de un tributo, por lo que se les conocía como dimmíes. Los que optaron por convertirse al Islam se denominaron muladíes y aquellos otros grupos cristianos que vivían en territorio musulmán fueron conocidos como mozárabes, que llegaron a constituir comunidades muy numerosas en Toledo, Córdoba, Sevilla y Mérida.

    El emirato omeya independiente (756-929). A mediados del siglo VIII, al-Andalus se hallaba divido internamente y amenazado desde el exterior. Fue entonces cuando 'Abd al-Rahman, el joven príncipe omeya que, huyendo de la matanza de los 'abbasíes en Siria e Iraq después que subieran al poder en el año 750, se había establecido en el norte de África, decidió pasar a al-Andalus.

    Desde África, 'Abd al-Rahman envió a su emisario Bard a al-Andalus en el año 754. Poco después Bard regresaba con buenas noticias, pues un grupo importante de sirios decidieron apoyar a su señor natural, le brindaron todo su apoyo y enviaron una nave con treinta hombres para que pudiera transportar al príncipe omeya.

    'Abd al-Rahman atravesó el Estrecho y desembarcó en agosto del año 755 en Almuñecar. En poco tiempo el número de seguidores aumentó y pudo vencer a aquellos grupos de qaysíes que se le oponían, de tal forma que en el año 756 se dirigió a Córdoba, donde recibió la sumisión de los habitantes de la ciudad y se proclamó emir de al-Andalus y fundador de la dinastía omeya, que gobernaría hasta el año 1031.

    Durante los años que 'Abad al-Rahman I «el Inmigrado» (756-788) estuvo en el gobierno, se dedicó a consolidar lo que hasta entonces se había obtenido. Puso fin a las conspiraciones árabes promovidas por partidarios del antiguo gobernador de al-Andalus, Yusuf al-Fihri y por representantes del clan yemení. Luchó también contra los bereberes. Gracias a su política de moderación fue ganándose a sus enemigos y facilitó la llegada a la Península de un importante grupo de inmigrantes, formado por gente de su propia familia y por clientes sirios, impronta que se dejó sentir en la organización administrativa y militar de su Estado. Organizó un ejército profesional con mercenarios bereberes del norte de África y esclavos procedentes de Europa meridional.

    Una vez pacificado al-Andalus, se enfrentó a los cristianos. En el año 778, Carlomagno, llamado por algunos descontentos, ocupó Pamplona y se dirigió a Zaragoza, pero convocado a su país por haberse producido la sublevación de los sajones en el Rin, hubo de regresar siendo entonces atacado por el ejército árabe y

  • derrotado en Roncesvalles, suceso que fue inmortalizado en la «Chanson de Roland». 'Abd al-Rahman se apoderó de Zaragoza, derrotó a los vascos y sometió a tributo al conde de Cerdaña.

    Embelleció la ciudad de Córdoba con edificios y jardines, para los cuales hizo traer de Oriente frutas y hortalizas. Su propio jardín, al-Rusafah, donde edificó su palacio, es una buena prueba de ello. Inició la construcción de la mezquita de Córdoba.

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