Sobre el Martín Fierro

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Breve textillo sobre el Martn Fierro. La introduccin es lo que interesa, pues logra en pocas lneas sintetizar el lugar del Martn Fierro en el romanticismo hispanoamericano. Despus hay un anlisis un poco manco de algunos versos.

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Jos Hernndez (1834-1886), como escritor, se inscribi en

Jos Hernndez, Martn FierroJos Hernndez (1834-1886), como escritor, se inscribi en un periodo definido por la historia literaria de Hispanoamrica como romntico y aun, con el poema Martn Fierro, en un movimiento que se ha hecho nombrar literatura gauchesca. As, antes de dirigirnos directamente al Martn Fierro, se hace necesario que se haga una brevsima mencin a esos dos trminos ya que lo referido por ellos explica algunos aspectos del poema de Hernndez.

Durante la mayor parte del siglo XIX, el romanticismo estuvo presente en Hispanoamrica. Teniendo su entrada en el continente sudamericano mediante europeos que en l se instalaron y tambin por los viajes a Europa y retornos de sudamericanos con aficin literaria, el romanticismo se instaura en los diversos pases proveniente de corrientes francesas y espaolas. De esta forma, el ao 1830 es apuntado como clave para la expansin de ese movimiento en Argentina:Hasta 1830 los hombres cultos de Buenos Aires viven en la poca de las luces, racionalista y humanitaria. Bajo el signo de la Ilustracin se hizo la revolucin de Mayo, la independencia y la primera organizacin poltica y cultural de Moreno a Rivadavia. Desde 1830 Buenos Aires recibe las influencias del romanticismo francs y se forma la generacin de Echeverra, Alberdi, Gutirrez, Lpez, Sarmiento, Mitre, en la que todos, concuerdan en justificar la ruptura total con Espaa, en expresar las emociones originales que suscita el paisaje americano y en probar un sistema poltico liberal.

De los formadores de ese grupo, Echeverra merece destaque ya que su poema Elvira o la novia del Plata fue el primer brote romntico transplantado directamente de Francia, independiente del romanticismo espaol y adems La Cautiva fue la primera obra que ostentaba con talento el programa de una poesa vuelta hacia el paisaje, la tradicin, el color local, el pueblo y la historia. As, se hace notar que este autor tena un plan serio. El prestigio que adquiri con la publicacin de sus escritos lo aplic en un esfuerzo de reunir a un grupo de jvenes escritores en torno a una doctrina clara. Doctrina que se hace explcita en sus Fundamentos de una esttica romntica:Nuestra cultura empieza: hemos sentido slo de rechazo el influjo del clasicismo; (...). Sin embargo, debemos antes de poner mano a la obra, saber a qu atenernos en materia de doctrinas literarias y profesar aquellas que sean ms conformes a nuestra condicin y estn a la altura de la ilustracin del siglo y nos trillen el camino de una literatura fecunda y original, pues, en suma, como dice Hugo, el Romanticismo no es ms que el Liberalismo en literatura...

Esa postura que apunta hacia la renovacin es la que se le atribuye a lo que se denomina primera generacin del romanticismo en hispanoamrica: la generacin de penetracin del romanticismo. Generacin insurgente, polmica (...). Dentro de su proceder potico se dan las lneas ms transparentes del romanticismo. Predominio de lo sentimental y del color local (paisaje y hombre), el perfil poltico-social (literatura social), el periodismo poltico y panfletario (...).

La segunda generacin procede de forma menos belicosa. Sus temas son semejantes a los de la primera generacin, con alguna aparicin renovada del regreso al hogar despus del destierro o la guerra civil. En Argentina, dentro de su segunda generacin se empez a convertir la figura del gaucho, un poco desmaada por en los versos polticos, en un noble mito. Dando seguimiento a una cadena de glorificacin del gaucho, Hernndez, participante de esta segunda generacin, saca su poema, que caracteriza algo como el punto ms alto de la temtica del gaucho: Sarmiento, en Facundo, caracteriz el gaucho cantor. Ascasubi, consciente de de la importancia de la poesa gauchesca, ambicion una gran obra con ese estilo, de la que sali su Santos Vega. Mitre, en sus Rimas, reelabor la leyenda de Santos Vega, el bardo inculto de la pampa. Al fin, de la glorificacin del gaucho saldrn dos poemas notables: el Fausto y, sobre todo, el Martn Fierro (...). En la novela Don Segundo Sombra, de Giraldes, el gaucho desvanecer en pura idea.

Se hace notar as la culminacin en una cierta realizacin o formacin de tendencia potica proveniente de un repertorio topolgico heredado: En los hijos americanos reconocemos la misma fisionoma de los padres europeos. Slo que en Amrica, los fenmenos culturales se arreglan en series peculiares.

Visto de qu forma el poema de Hernndez se inscribe en el romanticismo, cabe ver cmo lo hace sobre lo que se denomina poesa gauchesca. Dentro de sta, por lo visto, hay que hacer una diferenciacin: el mediano rigor crtico pide se distinga lo que fue el decir de los payadores y cantores populares, de lo que ms tarde, con apoyo en ese decir, alcanz a constituirse en lengua segunda de quienes en la historia de nuestra literatura reciben designacin de escritores gauchescos.

La poesa de los gauchos, que era recitada y cantada, oral, no tuvo su registro escrito de forma intensiva (ya que el gaucho no tena cualquier motivo para ello), siendo lo que se pas adelante, mediante el texto escrito, ms sus temas que sus formas verbales y mtricas. Por lo tanto,la poesa gauchesca escrita la de Hidalgo, Ascasubi, del Campo, Hernndez, etc. , bien vistas las cosas, y aun que as la designemos, no es sino una reelaboracin literaria, a veces valiosa, pero ms aparentemente popular y espontanea que en verdad popular y espontnea en la desnuda acepcin de estos vocablos.

Asimismo, esa apropiacin de lo oriundo de la poesa del gaucho introdujo formas tradicionales de la poesa, como se ver en el mismo Martn Fierro. Pero sigue siendo, sobre todo, una apropiacin.

As delimitado, lo gauchesco no encuentra la mxima importancia en lo peculiar que pueda ser su lenguaje o en el color local, aunque stos tengan su lugar, lo encuentra enlo que en el orden de lo humano puede ir implcito en la figuracin narrativa localizada y pintoresca. En el caso de la poesa gauchesca importa el comportamiento de un hombre, o su diaria hazaera frente al horizonte: esa lucha en la que no se tiene otro valedor que las particulares, personales y elementales excelencias.

Aun es posible distinguir, dentro de esa poesa, tres modalidades o momentos, asumiendo que cada uno tiene que ser, necesariamente, flexible. El primer momento, en donde se nombra a Hidalgo y Ascasubi, tiene al gaucho pintado de modo que resalten sus caractersticas ms propias en oposicin a todo lo que sea forastero. En su segundo momento, en donde aparece Hernndez y su poema Martn Fierro y otros, la poesa se volvi hacia lo polmico, la protesta contra el sufrimiento del pueblo humilde. En su tercer momento, coincidiendo con el avance cronolgico con relacin al primer momento, visto que el gaucho ya empieza a desaparecer en sus formas caractersticas, la poesa se inclina a pintarlo nostlgicamente, como una antigua presencia. Es en donde se inscribe la novela Don Segundo Sombra de Giraldes.

Pasando al Martn Fierro, en efecto, de manera general vislumbramos dos aspectos que necesitan ser vistos. Ello se da justamente porque es un poema narrativo y se refiere as a dos dominios del anlisis literario. Por la extensin del poema y gran nmero de detalles que invoca su anlisis, la tarea se muestra bastante larga, por lo tanto, lo que aqu se presenta es una parte minscula de lo que podra ser dicho. Quedmonos primero con un poco de lo que se refiere a lo narrativo.

La narracin de los hechos que componen la accin narrada por Martn Fierro ( a partir de ahora MF), un lapso de diez aos, se hace desde una instancia temporal posterior. Y ese objeto de la narracin se mantiene como tal durante la casi totalidad de los trece cantos que componen la primera parte y los treinta y tres que componen la segunda. Casi totalidad porque en la estrofa 22 del canto XIII, surge una voz que describe:

En este punto el cantor

Busc un porrn pa consuelo,

Ech un trago como un cielo,

Dando fin a su argumento;

Y de un golpe al instrumento

Lo hizo astillas contra el suelo.

En este punto y a partir de l hasta el fin de la primera parte, que causa alguna confusin, como ya veremos, la focalizacin, o punto de vista, cambia de interna a externa. Esto denota que hay una audiencia que oye a MF y ms aun que hay un narrador annimo que puede estar en una instancia ms estratificada con relacin a los hechos que narra MF. Lo intrigante est en que en esas ltimas estrofas, que se refieren en tercera persona hacia MF y Cruz, la voz que asume el discurso dice que est terminando sus coplas con aire de relacin y ms adelante encierra el poema en un tono personal, como si perteneciera al que vivi los hechos hasta entonces narrados: Pero ponga su esperanza

En el Dios que lo form;

Y aqu me despido yo

Que he relatao a mi modoMales que conocen todos,

Pero que naides cant.

Dejando esa confusin a parte, lo que interesa resaltar es justamente que la caracterstica narrativa (que se podra incluso mencionar como trazos novelescos) del poema se hace ms evidente con ese tipo de interferencia en las voces que se manifiestan. La alternancia entre ellas encuentra distintas formas. As, en la primera parte, los cantos X a XII son la narrativa de Cruz. No obstante, su enunciacin no le corresponde directamente y s a MF. Asimismo, en la segunda parte, que se inicia con el discurso de MF, ste se extiende hasta el canto 11. En el 12 quien asume la voz es el primer hijo de MF. Del 13 al 19 quien lo hace es el segundo hijo de MF. En el 20 la voz que se manifiesta es, por lo que parece, nuevamente la que se muestra estratificada en la primera parte, y ahora anuncia el arribo del personaje Picarda, quien asume la voz del canto 21 a 28. La diferencia en esto con relacin a la alternancia de las voces en la primera parte est en que en ella, la narr