Sin perd³n: entre el mito y la historia del oeste americano .ante la salvaje crueldad de los indios

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    sin perdnentre el mito y la historia del oeste ameriCano

    Cesc Esteve Universidad Autnoma de Barcelona

    western, historiografa y mitografa

    A finales de la dcada de los treinta del siglo pasado los grandes estudios de Hollywood decidieron que haba llegado la hora de dar al western una nueva vida. A partir de entonces, la industria norteamericana del cine comenz a aumentar de manera notable la produccin de pelculas del oeste y a invertir ms dinero y talento en su realizacin y promocin. Inauguraba, as, una poltica comercial que iba a mantener durante ms de treinta aos, que habra de interrumpirse slo a causa de la Segunda Guerra Mundial, y que iba a convertir el western en uno de los gneros ms relevantes de la cultura de masas de Occidente y en un instrumento idneo, por su productividad y eficacia, en la formacin de la ideologa, de la historia y de la mitologa pblica de los Estados Unidos de Amrica.1

    Los directivos de los estudios impulsaron el renacimiento del cine del oeste al entender que el xito que haban obtenido los dramas y las biografas basados en acontecimientos picos y personajes ilustres de la historia de Europa poda repetirse con pelculas que trataran de la historia de Norteamrica y, ms singu-larmente, de situaciones y personajes extrados de la historia de la frontera de ms all del Mississippi, un perodo que a finales de los treinta haba empezado a concitar la atencin no slo de escritores de ficcin, sino tambin de la crtica acadmica y de la clase poltica. En efecto, los idelogos del New Deal vieron en los relatos del oeste la oportunidad de que la historia de la nacin pudiera ser reinterpretada como la crnica de un xito y de que la poblacin recuperara, mediante su difusin, el optimismo patritico y el espritu de progreso que la Depresin haba aniquilado. No obstante, los estrategas de las agencias de la ad-ministracin Roosevelt no deseaban imponer una ideologa nacionalista median-te la falsificacin deliberada de la historia. Consideraban que no podan ocultarse los hechos histricos con que la reciente crtica social haba cuestionado los mi-tos nacionales y que, de incurrir en semejantes usos de la indagacin del pasado, las polticas culturales del gobierno de la repblica se asimilaran a los intereses

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    y mtodos de los emergentes regmenes totalitarios. Sin embargo, entendieron que era lcito que la administracin promoviera el desarrollo de una visin de la historia de los Estados Unidos que poniera de relieve sus elementos positivos, esto es, que difundiera aquellos episodios que pudieran expresar del modo ms atractivo y heroico virtudes consideradas intrnsecamente americanas.

    De este modo, los intereses comerciales de las majors convirgieron con los de los intelectuales y polticos que dirigan el pas en la segunda mitad de los treinta y los westerns de serie A que empezaron a exhibirse a partir de 1939 coincidieron con la proliferacin de novelas sobre los primeros colonos, el proceso de inde-pendencia, la guerra civil y la expansin hacia el oeste. Asimismo, estas novelas y pelculas se sumaron, para configurar un discurso histrico, a los murales, las guas tursticas, los estudios de folklore y los programas de radio que las agencias gubernamentales patrocinaron con el fin de que los norteamericanos conocieran y aprendieran a apreciar su pas y su pasado. Sin embargo, el western, como el resto de gneros y prcticas que he mencionado, no slo ejerca de agente historiogr-fico al querer situarse en la historia, esto es, porque pretendiera representar con objetividad y precisin hechos y personajes de la frontera o transmitir mediante una esttica realista la imagen y el espritu de una poca. Films como La diligencia (Stagecoach, 1939), Duelo al sol (Duel in the Sun, 1946), Ro Grande (Rio Grande, 1950) y Races profundas (Shane, 1953) tomaron parte en la formacin de la historia del oeste americano tambin en la medida que adoptaron y popularizaron formas de imaginarlo y recrearlo, de interpretar su sentido histrico y de valorar su sig-nificacin poltica sancionadas por las tradiciones de pensamiento y los gneros -entre ellos, reportajes periodsticos y novelas baratas, pero tambin ensayos de polticos e historiadores- que hasta entonces haban dominado el saber sobre la historia del oeste americano.

    As, junto a los responsables de los planes de recuperacin nacional, produc-tores, guionistas y directores de pelculas del oeste redescubrieron una historia de la frontera en la que exterminar a los indios y expulsar a los hispanos habra formado parte de la misin civilizadora que los angloamericanos habran asu-mido desde los das de los primeros asentamientos coloniales en la costa este. Asimismo, habra constituido una condicin necesaria para que los pioneros hu-bieran podido explotar los recursos econmicos de los nuevos territorios e im-plantar y desarrollar en ellos instituciones democrticas. Se trata de la misma his-toria que describe la frontera como un imperio de tierra virgen y de inagotables fuentes de riqueza que habra sido conquistada por una vanguardia de intrpidos exploradores, seguida por una comunidad de pequeos rancheros y granjeros. Todos ellos se habran ganado la vida con sus propias manos y de manera honra-da y habran sabido construir un orden social sin clases o castas marcadas, regido por principios cristianos y en el que el poder y la riqueza se habra distribuido de un modo justo. En esta frontera, la derrota del Sptimo de caballera del coronel

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    Custer en Little Big Horn deviene smbolo del coraje y la resistencia de hroes ante la salvaje crueldad de los indios de las praderas y personajes como los her-manos Jesse y Frank James se erigen en buenos forajidos que cometen crmenes en defensa de los intereses de la comunidad agraria y en nombre de un sentido de la justicia ms puro y superior que el que representa una legalidad corrompida por las grandes empresas llegadas del este.

    En suma, el western resurgi para redescubrir y volver a contar una historia que entraaba una mitologa de largo alcance y recorrido, puesto que desde distintos frentes institucionales y discursivos -teoras polticas, proyectos gubernamentales, tradiciones historiogrficas y literarias- y de un modo sostenido desde mucho an-tes de la desaparicin material de la ltima frontera a finales del siglo xix, se haba proyectado en el oeste modelos, varios y no siempre compatibles, de conducta tica y de organizacin poltica y econmica, con el fin de que la historia confir-mase los valores de las ideologas que esgriman su ejemplaridad y con el objetivo de que proporcionase reglas y sirviese de inspiracin en el presente y de gua en el futuro a los ciudadanos de Norteamrica y a sus dirigentes polticos.2

    No parece exagerado afirmar que el llamado western clsico, esto es, aquel que se produjo entre finales de los treinta y finales de los sesenta, fue el ms poderoso de los instrumentos de la cultura de masas con que se populariz la historia del oeste y se difundi la mitologa de la frontera durante el siglo pasado. Ms all de las diferencias artsticas e ideolgicas que pudiera haber entre las pelculas que lo conformaron, el gnero ejerci las funciones bsicas del discurso mitogrfico al reescribir los relatos histricos mediante esquemas narrativos y repertorios de iconos recurrentes y consolidar, as, una visin convencional y abstracta del oes-te, pero tambin al dotar a las leyendas de la frontera de la capacidad de actualizar la historia, esto es, de mostrar sus conexiones metafricas con el presente y de invocar la relevancia de las lecciones que el pasado custodiara para el devenir de la nacin.3

    Sin perdn (Unforgiven, 1992), el ltimo western que Clint Eastwood ha realiza-do hasta hoy, invita a reflexionar sobre el papel y la responsabilidad conferidos al gnero en la formacin de la historia y de la mitologa del oeste. La pelcula puede interpretarse como el intento de rehistorizar un relato mtico mediante dos estrategias narrativas que se despliegan de manera simultnea, aunque su relevancia vare segn el tramo del film. La primera consiste en desenmascarar la idealizacin de situaciones y personajes emblemticos de la mitologa de la frontera: para ello, el desarrollo del relato frustra las expectativas y viola los im-perativos sancionados por la tradicin del western. La segunda estrategia opta por integrar en la trama personajes, actitudes y acciones que permiten al espectador sorprender cmo nacen, o se inventan, las leyendas de la frontera: as, deviene testimonio de cmo se intenta dignificar las razones por las que se acta y de cmo se fuerza la interpretacin de los hechos para que se amolden a una visin

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    idealizada del oeste. De esta manera, Sin perdn enmarca la produccin mitogr-fica en un contexto concreto y descubre los agentes y las circunstancias precisas que dan forma al mito. Con ello, Eastwood consigue que el western mantenga la condicin de agente historiogrfico, pero no slo como otra pelcula que se sita en la frontera y la representa, sino tambin como un relato que da cuenta de la historia de las ideas con que se ha prestado forma y sentido al oeste.

    el retiro del buen pistolero

    Establecerse en una granja o en un rancho, trabajar para que prospere junto a una mujer bella, abnegada y decente y formar con ella una familia es el sueo de muchos pistoleros del western clsico. El scout del ejrcito, el cowboy solitario y el matn a sueldo suelen tomar conciencia, por ellos mismos o inducidos por la mujer a la que desean, de que asentarse comporta progresar, esto es, llevar una vida mejor, quiz ms dura y cargada de responsabilidades, pero tambin ms digna, puesto que les ofrece la oportunidad de abandonar sus profesiones violentas y conducirse mediante un cdigo tico ms recto. Est