Click here to load reader

Revista Ciudad Edi 3

  • View
    227

  • Download
    5

Embed Size (px)

DESCRIPTION

CIUDAD, Revista de Asuntos Urbanos, es una publicación que revela, en palabras, e imágenes, el devenir de las ciudades colombianas y que se propone articular discusiones sobre la vida urbana, con el fin de hacer de la ciudad una humana y alegre residencia y morada para el ciudadano. Siendo de carácter pluralista e interdisciplinaria las opiniones expresadas son de los autores, reservando la sección editorial para manifestar los puntos de vista o criterios de la revista. «La Ciudad para los ciudadano»

Text of Revista Ciudad Edi 3

  • ESTOS SON NUESTROS SERVICIOS:

    REVISTA CE ASUNTOS URBANOS

    CORRESPONSALES:

    Bogot: Rogelio Salmona, Antonio Montaa y Silvia Arango de J.

    C-,---_-: BU'"'CRC'",-,'-, , , '. I ~ '., , : ~ " :: . ''. . . I." . .'

    COOPERATIVA DE ;..TRABAJADORES DE SOFASA:.-

    Ahorros:Certificados de aportacinDepsitos a la ordenCertificados de depsito a trmino C. D. T.Bono NavideoCrditoSeguro de vidaServicio Mdico "Don Saludable"Servicio' FunerarioBec.asEducac.in,*

    *

    *

    *

    *

    *

    *

    ,

    -1

    Calle 52 N'? 47-28Ed. La Ceiba Of. 61 . 612

    Meclelln

    Tels: 251 70 782516855

    Cali: Gustavo Vivas R. y Jorge Mazo

    Barranquilla: Germn Vargas

    Cartagena: Mara Josefina Yancs, Germn Bustamante yGrupo Urbano Miranda

    Manizales: Alvaro Gutirrez, Colectivo del Martes y Mario Giraldo

    Neiva: W.F. Torres Silva

    Representantes:

    Bogot: Federico Giraldo ValenciaTels. 2458506 - 24361 50

    Cali: Gustavo Vivas RebolledoTels, 572 283 - 583 120

    Montera: Gloria BurgosCalle 68 No, 1-50

    Ibagu: Revista AstrolabioTel.31808

    Estados Unidos, Road Island: Pedro Cano A.

    Europa, Barcelona,; Espaa: Alvaro Gbmez Sierra

  • EDITORIAL

    Esa polarizacin qu.e cada vez fue menos poltica y msmaniquea, menos popular y ms vanguardista, menoscolectiva y ms individualista, represent una verdaderacrisis de confianza en los medios institucionales V en ellaincidi significativamente el golpe al movimientopopular acaudillado por Gaitn h!sta 1948, el impacto

    La novedosa distensin de sectores adversos alestablecimiento parece anunciar e/eclipse de un perodoen que la juventud colombiana Y latinoamericanadesechaba los proyectos de revolucin desde dentro porlos cauces juridicos y colocaba toda opcin seria entrminos de armas y plvora, estigmatizando lasconductas polticas en el prurito de que la accinarmada defina quienes estaban con el sistema o contrael sistema y otorgaba el carcter de revoluCionario o noal individuo, a la accin, al grupo o al movimiento.

    El enfrentamiento a esos retos ha abierto un camino enel cual la vasta participacin ciudadana se apresta acerrar el largo y doloroso ciclo de las ciudades del estadode sitio. Se esboza una fecunda controversia social enque concurren intrincados mCJtices, que por compleja ydifcil no puede escamotearse pues ello equivaldra aoponerse al advenimiento de la cIudad abiertaparticipativa Y mltiple. '

    miseria y deterioro general de las condiciones de vida

    Es por esto que en ella concurren desde quienesproclaman la autogestin general hasta quienesdefienden la democracia restringida de las ciudades delestado de sitio. Entre, estos participan quienesproclaman la denominada democracia directa, ladelegacin fiscalizada Y la representatividad consagradaelectoralmente: desde las ms utpicas consideracionessobre la gestin social hasta los ms au.toritarios criteriosen que la controversia Y decisiones por consenso essustituda por la capacidad de los ms poderosos.

    As lo hemos expresado y queremos insistir en ello.

    Asumir que la ciudad debe ser el resultado de la. ampliacontroversia y rica participacin del conjunto de laciudadana equivale a auspiciar una empresa colectiva enel ms amplio sentido de la palabra.

    En Colombia los paradigmas sociales tocan fondo. imponiendo especiales retos. Paradigmas ~videnciados enescuetos desajustes sociales, desempleo, insalubridad,

    La participacin ciudadana apreciada no ya en elrestringido sentido de la poleis griega sino precisando lasimposiciones de la poca, tiene que considerar las

    .diversas prcticas y roles de los distintos sectores de laciudadana.

    ii'Co.t:"OW

    N

  • de la triunfante revoiucin cubana, el autoritarismo civily militarfsta en latinoamrica y el cruento y dolorosogolpe a la Unidad Popular Chilena con el derrocamientode Salvador Al/ende en 1973.

    No queremos ser pesimistas ni hacernos ilusiones ahoraque nadie busca parasos.

    -

    Expresamos especial agradecimiento 11aquellas instituciones y, personas quemediante su respaldo econmico nanhecho posible la persistencia en estarevista. Ellas han comprendido el sentido, naturaleza de las iniciativas que im-pulsamos. Esperamos que quienes noshan ofrecido su respaldo nos acompaenefectivamente en las siguientes edicionesy actividades. Y al paciente lector, quecomprenda el por qu de nuestros retardos, que an continuamos en esta apuesta.

    Ya nos concedieron la licencia de circula-cin, queremos t~ner forma deen'vejecerlacon muchas publicaciones.

    Si esta singular distensin no logra afirmar la nuevaciudad, la crisis de confianza podr ser an maY'Jr y lapolarizacin ms profunda.Si la anatoma sea del organismo ciudad no se vertebraen rica actividad y esboza alternativas deaprovechamiento a nuestros innegablemente ricosrecursos de acuerdo a la vocacin econmica de nuestra.variada geografa. Si los organismos ciudadanos (gremiosde intelectuales, sindicatos, gremios econmicos, juntasde accin comunal y asociaciones vecinales,organizaciones eclesisticas y polticas, etc.) quecomponen la fisonoma esqueltica de la sociedad noirrumpen eh participacin a afirmar l nueva ciudad.Esto es a pensar la ciudad y formular exactosdiagnsticos y alternativas a los muy diversos problemasde la vida urbana colombiana en que centenares deciudades pequeas y villorrios son azotados por lapenuria econmica y miseria social mientras las pocasgrandes ciudades conglomeran vastos e inverosmilesproblemas, la emergencia de la nueva ciudad se tornarun espejismo y la calidad de vida ciudadana an msdesmejorada.

    Estamos por la nueva ciudad, hasta laprxima edicin.

    REVISTA CIUDAD

    .,.""~..,, ...~ll:-.'t~Tf.RIO DI: CiOlllfll:"iO

    .'\[C'Rf.T.... R1A. Gr.~(RAL

    DIRtCCION NACiONAL 0[1. DERECHO 1)[ AUTOR.~,~""',. 001356 f& ~.'m 1984

    Por l. cual iK rtxna un Hombree J x uimcdr (lucin a una publiucin pcriolica

    E~~~~~I'~~~:~Tf::U:~d~:~:~~:~ ~~E:;,,~c:~I~~~I:~I~~40d~~~E~~~\I

  • ESPACIO ARGUITECTONICO V

    Cmo exponer sus relaciones, cmodterminarlas , si no es en el marco de unateora general' del espacio social? Sin embar-go esta teora, lejos de ser una teora acaba-da,' an supone investigaciones Y trabajosinterdiscplinarios (histricos, sociolgicos, etc.)

    , para establecerse "categricamente" Y salir dela problemtica. El concepto mismo de arqui-tectura' tampoco est completamente elabora-do, a pesar de las importantes contribucionesrecientes. Persisten los malentendidos. As,desde algunos aos, numerosos tericos de laarquitectura han credo dar un paso decisivoal concebirla como un lenguaje, como unaescritura, de suerte que el estudio de esta dis-ciplina se derivara de un conocimiento funda-mental: la semiologa. Esta hiptesis permiteenfoques de gran inters. aunque se diluye endescripciones Y anlisis parciales y mal situa-dos entre lo emprico (la comprobacin) ylo histrico (la gnesis). Si existen formas yestructuras propias de lo urbano y de lo arqui-tectnico. Pueden deducirse de las formas Yestructuras del lenguaje'? ~O reducirse a ella~'?La extensin de la linglStica Y de la teorlade las signil1caciones verbales a todo lo quetiene sentido, as sea un sentido no-verbal,pareci imponerse. Hoy se, perciben los lmi-tes' de tal extrapolacin en la msica, en laarquitectura y en las artes plsticas. Si bienes cierto que la msica siempre tiene (un)sentido y con frecuencia incluso una multi-plicidad. un "horizonte" de sentimientos, no

    CIUDAD - Vol. I No. 3 - Oet./84

    puede definirse como un simple lenguaje nicomo una escritura. La msica tiene su espe-cil1cidad y las diferencias pesan ms que analogas y aproximaciones. Irreductiblemente, lossonidos y su organizacin, el ritmo y la armo-na tienen sus propias leyes y reglas, al igualque lo arquitectnico y lo urbano. La tesis,o si se quiere la hiptesis, de una produccindel espacio y del tiempo sociales -en deter-minadas co-')diciones tambin sociales y pol-ticas- permite un conocimiento profundo delas obras que nacen en los contextos histri-cos as engendrados. Este anlisis de alta com-plejidad no excluye otros enfoques semiolgi-cos o histricos, sino que los engloba en formams integral. El espacio social concebido entoda su amplitud encierra lo arquitectnico ylo urbanstico y tambin la organizacin terri-torial, las redes de comunicacin, de informa-cin. etc. Su concepto comprender por lotanto las articulaciones entre estas escalas oniveles" pero tambin los desfases, desacuerdosy rupturas que puedan afectar a dicha morfo-loga. '

    Desde un punto de vista formal las relacio-nes entre lo arquitectnico y lo urbano sesitan entre dos polos, entre dos extremos.

    La, ciudad inelu da en un territorio impe-ra sobre la arquitectura e impone su plan a losconstructores de monumentos y edilicios. Tales 'el caso bien conocido de la ciudad militar,

    establecida en forma de campamento, quetarde o tem~,rano se convicrt~ en una mquinapara matar y para dominar al servicio del prn-cipe; o el caso de la ciudad colonial y de todaciudad geomtricamente prevista, pero tam-bin el de la Ciudad ideal, utpica o simblica.

    En este sentido, dos observaciones. En pri-mera instancia. el trmino y el concepto d~plan dcben tomarse con todo el rigor necesario.Las autoridades que conciben una ciudad ~lerminada y que la ordenan siempre ha,n tendidoa aplanar la superl1cie ocupada y, en formasimultnea. planificarla. Como si lo uno impli-cara lo otro y como si la misma lgica rigieralos dos aspectos del proyecto. Antao con lapala y hoy con el buldzer, se comienza poreliminar todo lo que sobresalga, por arrasarel suelo, allanarlo y destruir el terreno con susaccidentes (elaro est que dentro de los lmi-tes de lo posible). Desde hace mucho tiempolos "planificadores" se acostum braron a actuarsobre planos, es decir, sobre un conjunto apla-nado. Esta concepcin simplista y reductoradel espacio se ha