Races profundas para reflexionar

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    23-Jul-2016

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RACES PROFUNDAS. PARA REFLEXIONAR .

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  • RACES PROFUNDAS Los rboles parecen nuestros antecesores en la creacin, porque se siente su

    vida latente pero prisionera a su ubicacin sujeta por sus races. Nosotros

    tambin tenemos vida pero con la ventaja de poder desplazarnos libremente

    en el espacio, sujetos slo por la gravedad. Sin embargo, si supiramos el

    idioma universal, tal vez podramos conversar con el rbol recibiendo su

    respuesta. Algunos lo logran produciendo sus respuestas detectando el

    bienestar que el rbol experimenta al sentir msica, ms notorio en las

    plantas, ya que stas tambin se ponen mustias ante una presencia hostil.

    Tiempo atrs, yo era vecino de un mdico cuyo hobby era plantar

    rboles en el enorme patio de su casa. A veces observaba, desde mi

    ventana, su esfuerzo por plantar rboles y ms rboles, todos los

    das. Lo que ms llamaba mi atencin, entretanto, era el hecho de

    que l jams regaba los brotes que plantaba. Pas a notar, despus

    de algn tiempo, que sus rboles estaban demorando mucho en

    crecer. Cierto da, resolv entonces aproximarme al mdico y le

  • pregunt si l no tena recelo de que las plantas no crecieran, pues

    perciba que l nunca las regaba. Fue cuando, con un aire orgulloso,

    l me describi su fantstica teora.

    Me dijo que, si regase sus plantas, las races se acomodaran en la

    superficie y quedaran siempre esperando por el agua fcil, que

    vena de encima. Como l no las regaba, los rboles demoraran

    ms para crecer, pero sus races tenderan a migrar hacia lo ms

    profundo, en busca del agua y de los variados nutrientes

    encontrados en las capas ms inferiores del suelo.

    As, segn l, los rboles tendran races profundas y seran ms

    resistentes a la intemperie. Y agreg que l frecuentemente daba

    unas palmadas en sus rboles, con un diario doblado, y que haca

    eso para que se mantuvieran siempre despiertas y atentas. Esa fue

    la nica conversacin que tuvimos con mi vecino.

    Tiempo despus fui a vivir a otro pas, y nunca ms volv a verlo.

    Varios aos despus, al retornar del exterior, fui a dar una mirada

    a mi antigua residencia. Al aproximarme, not un bosque que no

    haba antes. Mi antiguo vecino, haba realizado su sueo!! Lo

    curioso es que aquel era un da de un viento muy fuerte y helado, en

    que los rboles de la calle estaban arqueados, como si no

    estuviesen resistiendo al rigor del invierno.

    Entretanto, al aproximarme al patio del mdico, not cmo estaban

    slidos sus rboles: Prcticamente no se movan, resistiendo

    estoicamente aquel fuerte viento. Qu efecto curioso, pens Las

    adversidades por las cuales aquellos rboles haban pasado,

    llevando palmaditas y habiendo sido privados de agua, pareca que

    los haba beneficiado de un modo que el confort y el tratamiento

    ms fcil jams lo habran conseguido.

    Todas las noches, antes de ir a acostarme, doy siempre una mirada

    a mis hijos. Observo atentamente sus camas y veo cmo ellos han

    crecido. Frecuentemente oro por ellos. En la mayora de las veces,

    pido para que sus vidas sean fciles, para que no sufran las

    dificultades y agresiones de ste mundo

  • He pensado, entretanto, que es hora de cambiar mis ruegos. Ese

    cambio tiene que ver con el hecho de que es inevitable que los

    vientos helados y fuertes nos alcancen. S que ellos encontrarn

    innumerables dificultades y que, por tanto, mis deseos de que las

    dificultades no ocurran, han sido muy ingenuos.

    Siempre habr una tempestad en algn momento de nuestras

    vidas, porque, queramos o no, la vida no es muy fcil.

    Al contrario de lo que siempre he hecho, pasar a rezar para que

    mis hijos crezcan con races profundas, de tal forma que puedan

    retirar energa de las mejores fuentes, de las ms divinas, que se

    encuentran siempre en los lugares ms difciles.

    Pedimos siempre tener facilidades, pero en verdad lo que

    necesitamos hacer es pedir para desenvolver races fuertes y

    profundas, de tal modo que cuando las tempestades lleguen y los

    vientos helados soplen, resistamos con firmeza, en vez de que

    seamos subyugados y barridos.

    La naturaleza nos ensea muchas cosas si las sabemos ver

    Se desconoce el autor

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