Qu© tengo que hacer en Misa? Eucharist­a - osv.com .consagraci³n del pan y el vino convierte
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  • Por Rvdo. Alfred McBride, O. Praem.Copyright Our Sunday Visitor, Inc.

    Queda prohibida la reimpresin de este folleto y su reproduccin total o parcial por cualquier medio.

    Inventario N.o P1382Nhil bstat: Rvdo. Michael Heintz, Ph.D. Censor Librorum

    Imprimtur: Kevin C. RhoadesObispo de Fort Wayne-South Bend

    Todas las citas de la Sagrada Escritura estn basadas en La Biblia Latinoamrica, Edicin Pastoral, Letra Grande, Copyright 1972, 1988, de Bernardo Hurault y la Sociedad

    Bblica Catlica Internacional (SOBICAIN), Madrid, Espaa. Permitido su uso. Reservados todos los derechos.

    Los pasajes de catecismo estn tomados de la traduccin al espaol del Catecismo de la Iglesia Catlica: Modi caciones basadas en la Editio Typica, segunda edicin, 1997, United States

    Catholic Conference, Inc. Liberia Editrice Vaticana. Permitido su uso. Reservados todos los derechos.

    Qu tengo que hacer en Misa? Participar, no ser un espectador. Rezar las ora-

    ciones; cantar las canciones. Su mente debe estaren sintona con su voz. Colabore con las graciasy los dones divinos. Acostmbrese a los gestos:arrodillarse, ponerse depie, sentarse y hacer laseal de la cruz. Sintasea gusto al hacer silenciocon reverencia.

    En la PlegariaEucarstica, escuchamosque Jess tom el pan,lo bendijo, lo parti,lo hizo su Cuerpo ylo dio por nuestrasalvacin. Una formade identificarnoscon esto es rezando:Seor, tmame. Bendceme. Prteme. Hazmeparte de tu don sacrificial y de salvacin por lasnecesidades corporales y espirituales del mundo.Al ofrecernos al Padre en unin con Cristo,practicamos la participacin active en la Misa ensu mxima expresin (Catecismo Catlico de losEstados Unidos para los Adultos, 239).

    Refl exin de fe:Cmo podramos conocer ms profundamente a Cristo en la Misa?

    Recibir amor, darlo a los demsAl terminar cada Misa, nos animan a irnos y llevar

    a Cristo a los dems a travs de nuestras palabras y nuestras acciones. Eso es evangelizacin. Todas las Misas nos ofrecen el desafo de ser Cristo unos para otros. Esto es exactamente lo que San Juan Crisstomo enseaba en sus homilas acerca del vnculo entre la Misa y nuestra conducta:

    De qu servir adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Qu pasara si al ver a Jess vestido con andrajos y muerto de fro no le disemos abrigo? De qu servira levantar monumentos de oro en su honor?

    Aprendamos, pues, a pensar con discernimiento y a honrar a Cristo como l quiere ser honrado.

    Despus de que recibimos la Comunin, la iglesia se calma. En silencio, se nos llama a escuchar a Jess en nuestro corazn y en nuestra mente. El sacramento de la sagrada Eucarista es transformador. La idea de un encuentro con la persona de Jesucristo es cambiarnos, renovar nuestro espritu y profundizar nuestra fe.

    La Iglesia ensea Jess instituy la Eucarista, que es la fuente y cima dela vida cristiana. Lo hizo para permanecer con nosotrosy ayudarnos a participar en las gracias de su pasin,muerte y resurreccin.

    El Catecismo de la Iglesia Catlica enumera variosnombres dados a la Eucarista: Banquete del Seor,Fraccin del pan, Santo Sacrificio, SantsimoSacramento, Sagrada Comunin y Santa Misa.

    En la Eucarista, Cristoest verdadera, realy sustancialmentepresente en cuerpo,alma y divinidad. Laconsagracin del pan y elvino convierte la esenciadel pan en el cuerpo deCristo y la esencia del vinoen la sangre de Cristo.

    La Misa consta de dospartes que, juntas, formanun nico acto de culto: laLiturgia de la Palabra y laLiturgia Eucarstica.

    La Misa es, al mismo tiempo, una comida sagrada y unsanto sacrificio. San Pablo nos exhorta a vivir la Misa ala que asistimos. Escribe: Les ruego, pues, hermanos,por la gran ternura de Dios, que le ofrezcan su propiapersona como un sacrificio vivo y santo capaz deagradarle; este culto conviene a criaturas que tienenjuicio (Romanos 12, 1).

    El don de la Santa Misa que nos dio Cristo es la fuentems importante de nuestro desarrollo espiritual y moral.

    Eucharista: Sacramento de fe

    Miren lo que son. Convertidos en lo que reciben.

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    y los dones divinos. Acostmbrese a los gestos:

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    Cristo y la esencia del vino

    partes que, juntas, forman

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    Our Sunday Visitor atrae, catequiza e inspira a millones de catlicos por medio de folletos relevantes y fciles de leer como este. Nuestra amplia gama de temas disponibles incluye:

    Enseanzas de la Iglesia Los sacramentos Eventos de actualidad Temas de temporada Corresponsabilidad Enseanzas papales

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    For Review Only. Copyright Our Sunday Visitor, Inc.

  • En la ltima Cena, Jess saba que su muerte era inminente. Saba que ya no volvera a tener otra Pascua. Consciente de esto, invit a sus discpulos a una ltima Cena muy particular. Durante la comida, les dio algo nuevo: se entreg a s mismo como el verdadero Cordero, instituyendo as su Pascua.

    Jess de Nazaret: Semana Santa,Papa Benedicto XVI, pg. 113

    Refl exin de fe:Cmo lo transforma a usted el don del sacrifi cio de Cristo en la cruz?

    La Eucarista en la Sagrada Escritura La Sagrada Escritura contiene numerosas anticipaciones

    de la Eucarista. El espectacular milagro de Cristo de la multiplicacin de los panes, del que dan cuenta los cuatro Evangelios, sienta las bases para ofrecerse a s mismo como el Pan de Vida. Y el milagro de convertir el agua en vino en Can prepar el camino para cuando tomara el cliz de bendicin lleno de vino, al que transform en su sangre salvfica.

    San Pablo hace hincapi en la cualidad unificadora del cuerpo y la sangre de Cristo: La copa de bendicin que bendecimos, no es comunin con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, no es comunin con el cuerpo de Cristo? As, siendo muchos formamos un solo cuerpo, porque el pan es uno y todos participamos del mismo pan (1.a Corintios 10, 16-17).

    En el Evangelio segn San Juan, Jess les dice a sus discpulos que deben comer su carne y beber su sangre (vea Juan 6, 53-56). Y es nuestra creencia que Cristo instituy formalmente la Misa en la ltima Cena cuando dice: esto es mi cuerpo y esto es mi sangre (Mateo 26, 26-28).

    Los Hechos de los Apstoles nos recuerdan que los primeros cristianos observaban la celebracin de la Eucarista. Acudan asiduamente a las enseanzas de los apstoles, a la convivencia, a la fraccin del pan y a las oraciones (Hechos 2, 42).

    Refl exin de fe:Cmo ha conocido usted a Jess en la fraccin del pan?

    Una comida sagradaLa participacin activa en la liturgia es esencial para

    nuestra fe catlica. Ah es donde nos formamos en la vida cristiana.

    En la Eucarista, dice el Papa Benedicto XVI [...] la fe de la Iglesia es proclamada, celebrada y fortalecida. Todos los fieles estn invitados a participar de ella en forma consciente, activa y fructuosa, para ser autnticos

    testigos del Seor (Congregacin para la Doctrina de la Fe, Nota con indicaciones pastorales para el Ao de la fe).

    Creemos que el Cristo Resucitado est real y verdaderamente presente en la liturgia de cuatro maneras. En la sagrada Eucarista, experimentamos su presencia real: cuerpo, sangre, alma y divinidad. Cristo est presente tambin, aunque de manera diferente, en el celebrante, en la Palabra que se lee de las Sagradas Escrituras y en la comunidad congregada.

    La liturgia de hoy enfatiza la importancia de reunir a todos los creyentes alrededor de la mesa del Seor para que Cristo mismo nos alimente. Participamos en el sacrificio eucarstico con reverencia y con la oracin, y todos tienen en la celebracin litrgica una parte propia (Lumen Gentium 11). Al recibir la Sagrada Comunin, nos transformamos en el cuerpo de Cristo vivo en el mundo.

    Un santo sacrificioLa Misa es un sacrifi cio nico y maravilloso. Es

    la realidad mstica en la cual se renueva el sacrifi cio de Cristo en la cruz. La Misa es adems un banquete sagrado donde juntos, como la familia de la Iglesia, cumplimos el mandato que dio Jess en la ltima Cena: Hagan esto en memoria ma.

    La Eucarista es la celebracin sacramental del Misterio Pascual: la crucifi xin, la muerte y la resurreccin de Jesucristo. La palabra griega eucharistein signifi ca dar gracias. En cada Misa, damos gracias por el sacrifi cio nico y permanente de Cristo por la vida del mundo.

    La Eucarista hace presentes la muerte y la resurreccin salvadoras de Cristo. En la Liturgia Eucarstica, se nos invita a unir a Cristo nuestros sufrimientos, nuestras heridas y nuestros padecimientos. Como nos dice San Pablo, se nos llama a imitar lo que adoramos Cristo y a ofrecernos como un sacrifi cio vivo (vea Romanos 12, 1). Esto es exactamente lo que debe suceder en la Misa.

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    La Sagrada Escritura contiene numerosas anticipaciones de la Eucarista. El espectacular milagro de Cristo de la multiplicacin de los panes, del que dan cuenta los cuatro Evangelios, sienta las bases para ofrecerse a s mismo como el Pan de Vida. Y el milagro

    prepar el camino para cuando tomara

    San Pablo hace hincapi en la cualidad unificadora del cuerpo y la sangre de Cristo: La copa de bendicin que bendecimos, no es comunin con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, no es comunin con el cuerpo de Cristo? As, siendo muchos formamos un solo cuerpo, porque el pan es uno y todos participamos del mismo

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    sufrimientos, nuestras heridas y nuestros pa