oscar cano

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    02-Jul-2015

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<p>El valor de lo invisible. Fundamentacin y propuesta de organizacin y entrenamiento especfico del ftbol</p> <p>*Dr. Educacin Fsica. Universidad de Jan. Real Jan cf sad **Entrenador Arenas de Armilla C y D 3 Divisin GR IX ***2 Entrenador Arenas de Armilla C y D 3 Divisin GR IX (Espaa)</p> <p>Jos Alfonso Morcillo Losa* Oscar P. Cano Moreno** Diego Martnez Penas***jamlosa@ujaen.es</p> <p>ResumenCon este trabajo, pretendemos reflexionar terica y prcticamente, sobre un trmino (entrenamiento integrado), curiosamente desgastado de tanto uso, aunque casi siempre, entendemos que escasa, ambigua y superfluamente abordado. Escaso porque la cuestin no es que tenga que incluir percepcin, decisin, etc., sino que los estmulos deben ser ms o menos pero siempre especficos del juego. Ambiguo porque una cosa es entrenar con baln y otra absolutamente distinta entrenar ftbol. Y por ltimo, superfluo porque la prctica siempre surgi y surgir de la teora previa y profundamente organizada, y en este caso casi siempre la propuesta fue directamente prctica. Como en cualquier otro arte, profesin o pasin, el entrenamiento del ftbol, entendemos que debe estar fundamentado y caracterizado prioritariamente en y por el sentido comn. Y es que, cuando nos decidimos a planificar, disear y ejecutar su entrenamiento, consideramos que debemos seguir los siguientes pasos: 1. Analizar la tarea que queremos entrenar, es decir, conocer en profundidad su naturaleza (su lgica interna). Conocer para comprender, y comprender para ensear (organizar y hacer llegar). 2. Teniendo en cuenta las distintas teoras de aprendizaje existentes, identificar las que mejor se adaptan a la naturaleza de la tarea en cuestin, seleccionando prioritaria o exclusivamente, los modelos y tcnicas de enseanza ms adecuadas, a cada contenido de enseanza-entrenamiento. 3. Elegir el estilo de toma de decisiones que por lgica, ms coherencia demuestra en relacin a los puntos anteriores. Es por todo ello, que entendemos se hacen necesarios directores de grupos que enfaticen en la ampliacin del capital cognitivo y reflexivo de los deportistas, que eviten que los futbolistas se refugien en las obligaciones tcticas, cual "hbitos funcionariales" (Mateo y Lillo, 2003), que admitan el ideal de conseguir personas autosuficientes en su entorno, que reconozcan</p> <p>que cada ser humano posee su propio cerebro. Defendemos que el ideal ser el crecimiento entre opciones y nunca entre obligaciones.Palabras clave: Teoras de aprendizaje. Modelo de enseanza. Estilos de direccin de equipo. Entrenamiento integrado.</p> <p>El ttulo "el valor de lo invisible", ha sido adaptado del dado por Punset (2004: 25) al segundo apartado ("la importancia de lo invisible") del primer captulo de la obra citada.</p> <p>Introduccin"Cambiando el nivel desde el que se mira la realidad se hacen visibles cosas que eran invisibles" (Punset, 2004: 25). Con este trabajo, mostramos el fruto de las experiencias y sobre todo reflexiones que acerca del ftbol, y su entrenamiento, venimos realizando (Morcillo, 1992) y haciendo pblico durante la ltima dcada aproximadamente (Morcillo y Cano, 1999; Morcillo, Cano, Nez y Maldonado, 2001). Bsicamente, exponemos un trabajo descriptivo, centrado en el anlisis y seguimiento de nuestro propio pensamiento y experiencia. Como expres Caneda (2005)1 entendemos que "no se trata de esttica sino de esencia". Como conclusin, a la idea que comenzamos a exponer, podemos afirmar que la tendencia de nuestra prctica, ha seguido el siguiente proceso: 1 etapa: Bsqueda de sentido comn en el entrenamiento del ftbol, manifestada en la preocupacin por fundamentar la necesidad de aproximar el entrenamiento a las demandas de la competicin. Transferencia, especificidad y adaptacin como principios metodolgicos presentes, al tiempo que objetivos de entrenamiento. En anexo 1 mostramos una propuesta de estructuracin de los contenidos tcnicotcticos que desglosan y componen la lgica del juego, desde lo ms genrico (fases, principios, objetivos secuenciales, roles) hasta las conductas individuales ms especficas (intenciones tcticas, medios tcnico-tcticos, bases de intervencin,); pasando por los comportamientos colectivos observables, surgidos de la coordinacin de varias intenciones tcticas individuales (medios colectivos de ataque y defensa). 2 2 etapa: Bsqueda de medios especficos de entrenamiento del ftbol. Preocupacin por cuantificar la carga de las tareas integrales, es decir hacerlas objetivamente vlidas. 3 etapa: Jugador primero, y juego despus, protagonistas principales y nicos. Todo lo dems (sistema de juego, respuesta y adaptacin fisiolgica, etc. son elementos subyacentes de las demandas, pensamientos, necesidades y exigencias del jugador. De las distintas estructuras en las que de forma inseparable, el jugador se deber capacitar, la comprensin del juego se ubica como origen y requisito del entrenador; al tiempo que objetivo y necesidad del jugador. Contemporneamente, el ftbol en general, y su entrenamiento especialmente, atraviesa los espacios de las rebajas intelectuales, encontrndose sumido en momentos caracterizados por "el todo vale". Sin apenas detenernos, hemos pasado de despreciar los esfuerzos realizados por los estudiosos de los deportes</p> <p>individuales, a considerar que la unin del jugador con un baln es poco menos que un alarde de creatividad, aceleradamente denominado "entrenamiento integrado". Como en cualquier otro arte, profesin pasin, el entrenamiento del ftbol, entendemos que debe estar fundamentado y caracterizado prioritariamente en y por el sentido comn. Y es que, cuando nos decidimos a planificar, disear y ejecutar su entrenamiento, consideramos que debemos seguir los siguientes pasos: 1. Analizar la tarea que queremos entrenar, es decir, conocer en profundidad su naturaleza (su lgica interna). Conocer para comprender, y comprender para ensear (organizar y hacer llegar). 2. Teniendo en cuenta las distintas teoras de aprendizaje existentes, identificar las que mejor se adaptan a la naturaleza de la tarea en cuestin, seleccionando prioritaria o exclusivamente, los modelos y tcnicas de enseanza ms adecuadas, a cada contenido de enseanza-entrenamiento. 3. Elegir el estilo de toma de decisiones que por lgica, ms coherencia demuestra en relacin a los puntos anteriores. En el cuadro 1, mostramos de forma grfica, el esquema de nuestro pensamiento.</p> <p>Cuadro 1: Representacin ideogrfica de la experiencia.</p> <p>Cuando, como anteriormente decamos, all por 1992 1993 (Morcillo, 1992) comenzbamos a hacernos este tipo de preguntas, la teora del entrenamiento y los principios del aprendizaje motor, nos hicieron ver que con nuestro entrenamiento, lo que bsicamente pretendamos era la adaptacin de los jugadores al entorno en el que desarrollaban su actividad. Adaptacin sta, que deba producirse gracias a la especificidad de tareas que facilitasen la transferencia de los aprendizajes. En resumen, entendamos que especificidad ms transferencia es igual a adaptacin. Hoy somos conscientes, de lo inconscientes que en aquellos momentos ramos, acerca de lo prximos que estbamos de la realidad del entrenamiento del ftbol. Quiz nuestro conocimiento terico estaba cerca de la meta, mientras que nuestros conocimientos tanto declarativo como sobre todo prctico no podan estar ms lejos. Quiz nos preocupamos de cmo entrenar?, antes de dar adecuada y ptima respuesta a la cuestin inaplazablemente previa, qu entrenar? Ahora, pensamos que como la mayora de autores que contribuan a desprestigiar la literatura acientfica practicada en nuestro frtil campo de estudio, estbamos absolutamente confundidos en la creencia de que el entrenamiento integrado surga de unir las variadas estructuras que conforman al individuo que juega al ftbol. De hecho, unos aos despus, y cuando ya acumulbamos experiencia en este sentido, nuestra preocupacin se centr en evaluar la validez fsica de este tipo de tareas (Morcillo, Cano, Maldonado y Nez, 2001), es decir, an no entendamos el sentido del entrenamiento especfico del</p> <p>ftbol, y necesitbamos auto-convencernos de que era posible, en lugar de justificar y fundamentar coherentemente su necesidad.. Con todo, la combinacin de datos relativos a las tareas y al "estado de forma" de los jugadores (frecuencia cardiaca de las tareas y medicin mediante test de campo), y del pensamiento y sensaciones de los jugadores (cuestionario abierto a los jugadores y control subjetivo de esfuerzo), nos inform de que nuestros jugadores, no slo preferan entrenar mediante situaciones, sino que adems lo consideraban ms exigente, incluso fatigante tanto fsica como mentalmente. Del mismo modo, y como consecuencia de lo anterior, hasta no hace demasiado tiempo, ramos de la opinin de que independientemente de si nuestro modelo de enseanza predominante o predilecto era ms o menos directivo o implicativo, siempre caba la posibilidad de que el estilo de toma de decisiones, fuese uno u otro en funcin de las caractersticas psico-socio-afectivas del grupo que tuvisemos a nuestro cargo; "as como si la tarea a ensear hubiese cambiado". Hoy, cuando nos decidimos a encarar el final del principio del camino, somos conscientes de que desconocamos el juego del ftbol, somos conscientes de que pretendamos unir piezas que no estn separadas, que nunca se separaron y que no se pueden separar. Mientras que antes nos preguntbamos como integrar un determinado aspecto psicolgico en una tarea de predominancia fsica, ahora sabemos (al menos eso pensamos), que un cambio rpido de rol (atencin) es inseparable de lo que algunos llaman disciplina tctica; ahora sabemos que para replegar tras la prdida de la posesin, es imprescindible saber de la relevancia de la voluntad de hacerlo, del compromiso, o del espritu colectivo; Obviamente y como se pueden estar imaginando, la mejor forma de hacer al jugador consciente de los estmulos e indicios relevantes del juego, y de las sensaciones y sentimientos que los participantes tienen y manifiestan es en base al establecimiento y aplicacin de la autoridad y la amenaza. Nada ms alejado de la realidad! Desde esta perspectiva, y cuando el Chelsea acaba de golear al Betis, mediante lo que algunos llaman juego rcano, ustedes creen que la diferencia que est claramente marcando este equipo ingls es fruto de la tctica, de la tcnica, del extraordinario talento fsico de sus jugadores,? En nuestra modesta, y seguro que momentnea opinin, y considerando que todas las respuestas (anticipacin en lo que se refiere a la tctica, impresionante capacidad fsica,) forman parte de un todo inseparable, consideramos que el nexo de unin de todos estos elementos inseparables, es el compromiso. Compromiso para defender, compromiso para contraatacar, compromiso para conseguir objetivos parciales (portera a cero, imbatibilidad,), compromiso para ser solidarios en los esfuerzos, en definitiva, compromiso con el pensamiento colectivo. En conclusin, a da de hoy, podemos describir as nuestro pensamiento: "el conocimiento de la lgica interna del juego, es una condicin y requisito indispensable e inseparable del diseo y ejecucin de entrenamientos especficos, cuyo fin sea la transferencia y adaptacin (aprender a anticipar); del mismo modo que lo es la eleccin del estilo de toma de decisiones ms adecuado en la conduccin, gestin y/o orientacin-direccin de un equipo de ftbol".</p> <p>I. Ftbol y estilo de toma de decisiones "Las cosas que nunca tuve, son tan sencillas como irlas a buscar" ("La novia que nunca tuve". Pablo Milans.) Durante mucho tiempo, y an en la actualidad, caminamos considerando la imposicin como argumento exclusivo que permite jerarquizar a los diferentes integrantes de cualquier comunidad en su construccin.</p> <p>Desde esa absurda forma de organizarse y, sobretodo, de funcionar, que tiene su objetivacin en ese exagerado, y a la vez extrao, nivel de acuerdo entre los componentes que conforman el grupo, la siempre "peligrosa unanimidad" absoluta, castramos lo que para el intelectual Jos Antonio Marina (2003), debiera ser una mxima, la de que "el ser humano necesita ampliar sus posibilidades y enriquecer el mundo con ellas", asfixiando la relacin e interactuacin del individuo con el conocimiento. Trasladando estas primeras lneas al mundo del ftbol, carece de lgica que el entrenador utilice los utensilios del autoritarismo tradicional, del limitador de conductas, como forma de proceder en la construccin del currculo destinado a la coexistencia de las mximas potencialidades de cada unidad del equipo, mxime si tenemos en consideracin que los verdaderos protagonistas, los que al final deben transformar las vivencias en rendimiento, son los propios jugadores. Evidentemente, estas opiniones transitan con aceleracin constante e incontrolada hacia la utopa, ese catastrfico abracadabra del aburguesado, si insistimos en pertenecer a ese particular perfil de tcnicos empecinados en amputar al futbolista la responsabilidad de decidir, olvidando que nuestro nico valor reside en organizar la prctica, es decir, en analizar y seleccionar las ocurrencias de los practicantes de este sensacional deporte, a partir del reconocimiento de la necesidad de conseguir "sujetos dueos de s mismos, capaces de suscitar, controlar y dirigir sus ocurrencias" (Frankl, 1999). Como ya objetivamos ms adelante, ser imposible suscitar, controlar y dirigir ocurrencias sin previamente comprender la naturaleza del juego. Es por ello que se hacen necesarios directores de grupos que enfaticen en la ampliacin del "capital cognitivo y reflexivo" de los deportistas, que eviten que los futbolistas se refugien en las obligaciones tcticas, cual "hbitos funcionariales" (Mateo y Lillo, 2003), que admitan el ideal de conseguir personas autosuficientes en su entorno, que reconozcan que cada ser humano posee su propio cerebro. Defendemos que el ideal ser el crecimiento entre opciones y nunca entre obligaciones. En el siguiente cuadro (cuadro 2) podemos observar las caractersticas diferenciales entre las dos formas de direccin de un grupo. En ellas se percibe como, mientras en el tradicional estilo de toma de decisiones se reduce la importancia de los liderados en pos de un reconocimiento personal y profesional por parte del entrenador, en el que pretendemos conseguir, el de coordinador de voluntades, se fomenta la comunicacin fluida y el "respeto a la diferencia" (Mateo y Lillo, 2003), como aspectos bsicos para la consecucin de un equipo conjuntado donde cada individuo, haciendo un uso adecuado de la libertad, aspecto que conlleva una enorme responsabilidad, sienta que su funcin hace crecer al colectivo. Seria importante aclarar, que la forma de proceder que aqu defendemos huye del libertinaje, que la existencia de normas siempre es positiva, ya que como aclaran Lillo y Mateo (2003), "dotar de encanto al entorno no quiere decir que sea una verde pradera donde se retoza y no se da un palo al agua", es decir, los liderados deben comprender "que las normas, como aseveraba Rousseau en El contrato social coarta territorios de libertad indi...</p>