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¿Nunca más?

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Memoria Educación

Text of ¿Nunca más?

  • Nunca ms? La historia y la memoria desafan a la educacin

    5

    Quintar, Juan. Nunca Mas?: La historia y la memoria desafan a

    la educacin. Editorial EDUCO. Neuqun, octubre de 2005.

  • Juan Quintar

    6

    ndice

    Presentacin. Por Nora Rivera 8

    Prefacio 10

    Sujeto, poder y utopa. Por Hugo Zemelman 16

    El poder de la historia 20

    Historia y poder 22

    Historia y proyecto poltico 27 Historia y eurocentrismo 29

    Construccin de poder y hegemona 31 Un paseo por Mxico y Argentina 33

    Conciencia y vida histrica 37 Conciencia histrica 42 La intimidad de la vida histrica 44

    Olvidos que queman 52

    La invitacin del fin de siglo 54 Memoria, recuerdo y olvido 57

    Memoria y proyecto social 66 Polticas y lugares de memoria 70

    La historia parntesis, toda una sugerencia 74

    De la memoria como tamiz 78

    De la guerra fraa las memorias calientes 86

    Necesidad de justicia como motor de memoria 89

    Apuntes para historizar la memoria reciente 99 El ejercicio memorstico en Argentina 102 1ra etapa. Inocencia colectiva, grandes culpables y reconciliacin. 103 2da etapa. La ofensiva memorstica 111 Kirchner y el fin de una etapa 115

  • Nunca ms? La historia y la memoria desafan a la educacin

    7

    La memoria desafa a la educacin 122

    La educacin despus de la ESMA 124

    Algunas dificultades de nuestro tiempo 128

    La enseanza de la historia 133

    Educacin y memoria en acto 140

    El giro hacia el sujeto 144

    Gua de recursos para docentes 156 Por Sandra Raggio y Mariana Amieva

    Obras generales de historia argentina contempornea 159

    Temas especficos 160

    Ficcin 167

    Justicia 169

    Medios y dictadura 170

    Documentos 171

    Educacin y memoria 171

    Videografa 172

    Listado de pginas Web 178 El cine y el pasado reciente en el aula 187 Por Mariana Amieva, Gabriela Arreseygor, Ral Finkel y Samanta Salvatori

    Introduccin 190

    Una mirada al cine de los aos 70 193

    El cine como recurso pedaggico 199 Ejemplos de uso de pelculas en el aula 202

    Listado de filmes 209

  • Juan Quintar

    8

    Presentacin

    Cuando Juan me propuso que escribiera una presentacin de este texto, verdaderamente no era algo que me agradara. Tener que volver otra vez a las pocas del proceso militar, es algo que no siempre tengo ganas de hacer.

    Pero la lectura del trabajo me fue ayudando a ver cmo lo contaba cuando lo contaba, y cuan fcil puede ser que se instale un relato cerrado y significativamente esttico.

    Tuvieron que pasar muchos aos, muchos silencios, muchos desarraigos lo sabemos- para empezar a armar esta parte de la historia. Indudablemente que el primer paso para el largo camino de la memoria que tuvimos que ir construyendo, individual y colecti-vamente, fue un jueves. Con la denuncia iniciada como forma de ronda silenciosa, haciendo frente a una cultura del miedo o a la ceguera voluntaria, como forma tal vez errnea de autoproteccin colectiva. As, los pauelos blancos impusieron una diferencia tica contra los que justificaron y justifican, contra el miedo, el olvido y las distintas formas encubiertas o manifiestas de impunidad.

    Desde entonces, la lucha cotidiana -y sus complejidades- fueron marcando distintos momentos o etapas que, con sus avances y retrocesos, ya son parte de la historia del pas: El juicio a la Juntas, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, los indultos presidenciales, la anulacin de las leyes, los Juicios por la Verdad, la expropiacin de la ESMA, etc.

    De todos esos momentos, los Juicios por la Verdad tuvieron una significacin especial. All los sobrevivientes tuvimos la oportuni-dad de ver - sin las vendas- a los represores, sacarlos de sus escondi-tes, de sus dobles identidades, de sus apodos. Tuvimos la posibilidad de describir los lugares clandestinos sin haberlos visto nunca, de preguntar por los que no volvieron, de gritar lo que estuvo contenido por aos, de espantar el miedo pegado como una sombra.

  • Nunca ms? La historia y la memoria desafan a la educacin

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    Y la tarea siempre- fue doble: armar la historia de lo que pas y desarmar lentamente la versin oficial instalada desde diver-sos lugares y de distintas formas.

    Despus de todos esos aos, no son pocas las preguntas que se nos vienen encima: cmo se cuenta ahora que es posible hacerlo- todo lo que pas? Cul es el orden de prioridades de ese relato que articular el museo de la ESMA? Todo es importante? sin orden?. Mas an, cmo vinculamos el recuerdo con las manifestaciones cotidianas de intolerancia que en realidad son la base de todo autoritarismo? Para muchos este el es el gran desafo desde los inicios de la democracia, y es ese el planteo central en este texto que va abriendo y complejizando el anlisis de esa poca tan convulsionada, pero sin quedarse en ella. La reflexin parte del pasado, de nuestra experiencia colectiva y anuncia con cierta auda-cia- nuestras posibilidades hacia el futuro.

    Creo que ser necesario volver muchas veces hasta entender las causas mas profundas de lo que nos pas, las causas no reconocidas hasta hoy, o que nos cuesta ver en sus manifestaciones cotidianas. Est en juego como bien lo dice el texto- mucho ms que conocer una parte de la historia del pas y de mantener un discurso que recuerde, se trata de actuar la memoria. Puede que de esa manera hagamos posible que -como bien dice Jos Tft- el recordar y el olvidar dejen de ser temas de posibilidades personales para ser tema de la identidad colectiva, de la historia y de la tica.

    Tendramos que preguntarnos tambin si este actuar la memoria significar alguna vez, en algn momento, poder cerrar este pasado-presente. Ser esto posible? Hay alguna posibilidad de cierre? de reparacin?, alcanzar con la justicia? Posiblemente las respuestas puedan ir surgiendo en la medida que la vida ocupe mas espacio que la muerte. Para nosotros, que confiamos en vivir un pas mejor, ese es el desafo: que la vida gane espacio como para descubrir al monstruo de pequeo y poder controlarlo, reaccionar con eficacia. As, puede que la memoria adquiera un sentido mas completo, ya no solamente como relato donde se arropa la resistencia, sino como una gua para caminos mas solidarios, ms humanos, ms incluyentes. Esa apuesta es la de este trabajo, y agradezco su aporte.

    Nora Rivera

  • Juan Quintar

    10

    Neuqun, abril de 2005

    Prefacio

    Este trabajo tiene varios aos, no de terminado sino de que se fue haciendo. Comenz en 1994 cuando la experiencia acumulada de ciertos aos de militancia partidaria, la crisis de la misma, y los primeros pasos de historiador, se conjugaron con el objetivo de colaborar para que la memoria de lo vivido sirva para aventar nuevos peligros. El mbito que pensaba privilegiado para esa tarea aunque no el nico-, era la educacin. Por entonces escrib un primer artculo sobre la enseanza de la historia en tiempos de olvido1. Todava no era sta una cuestin que preocu-pase a la corporacin de historiadores, de manera que ese peque-o escrito no tena muchos interlocutores y sus falencias no eran pocas, entre otras cabra mencionar que la reflexin estaba todava muy centrada en la seleccin de contenidos a trabajar en el aula. Pero a partir de entonces las lecturas se fueron sumando, y tambin el trabajo de seminarios y cursos que sobre el tema comenc a dictar para docentes y maestros de distintos niveles, en la provincia del Neuqun, en el Instituto de Investigaciones de la CTERA, como en distintas universidades de Mxico. Creo que esa fue la etapa mas rica de elaboracin de este texto, porque en verdad que esas experiencias fueron un dilogo en muchas voces que iban enriqueciendo la reflexin, multiplicando las miradas, en una forma muy potenciadora y fructfera. La prueba de ello es la enorme dificultad con la que me enfrent al momento de reducir las distintas desgrabaciones de esas conferencias en un texto ordenado como el que en esta instancia presentamos.

    1 Revista Y ahora que pasa...ehhh?. Neuqun, Noviembre de 1995. Publicacin del Centro de Estudiantes de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue.

  • Nunca ms? La historia y la memoria desafan a la educacin

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    La aclaracin que hacemos tiene sus razones, conceptuales y formales. En el primer sentido porque al trabajar con colegas de Mxico -si bien el eje de nuestra reflexin era la historia vivida en Argentina en los ltimos treinta aos- en muchas ocasiones nos deslizamos a la situacin mexicana y a su historia. Y en segundo lugar, porque el presente es un texto que respeta la forma coloquial de aquellas conferencias. Me pareci que ese clima de trabajo e intercambio fructfero de ideas era bueno respetarlo, de manera que aunque quiz no se sientan- hay aqu otras voces, otras personas que han contribuido a dar forma a estas ideas, con sus preguntas, sugerencias, comentarios y sobre todo con su experiencia de transitar las aulas.

    Desde el comienzo de la maduracin de estas ideas hubo una novela y una conferencia que me acompaaron en ese proceso casi colectivo, y que son el ncleo de la reflexin que aqu se despliega: La Peste de Albert Camus, y un discurso radial de Teodoro Adorno sobre la Educacin despus de Auschwitz. Hay, en esa ficcin del Nobel argelino y en la enorme agudeza de esa conferencia de 1969, un espritu comn: es la idea fortsima- de que en verdad la civilizacin contiene a la barbarie, que lo humano alberga a lo inhumano, que las formas que tenemos de vincularnos y de entendernos entre las personas y con la naturaleza misma, cobija como bacilos de una peste- las expres

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