Miguel Concha Significado teológico del culto católico! la ...· Miguel Concha Significado teológico page 1
Miguel Concha Significado teológico del culto católico! la ...· Miguel Concha Significado teológico page 2
Miguel Concha Significado teológico del culto católico! la ...· Miguel Concha Significado teológico page 3
Miguel Concha Significado teológico del culto católico! la ...· Miguel Concha Significado teológico page 4

Miguel Concha Significado teológico del culto católico! la ...· Miguel Concha Significado teológico

Embed Size (px)

Text of Miguel Concha Significado teológico del culto católico! la ...· Miguel Concha Significado...

  • .

    Miguel Concha

    Significado teolgicodel culto catlico! la Virge~ Mara

    Introduccin

    Es sabido que la Iglesia catlica ha tributado siempre a laVirgen Mara una veneracin especial, un culto que enla prctica y en la devocin del pueblo creyente ha revestidoformas variadsimas y siempre profundamente sentidas. La ar-queologa cristiana pretende encontrar vestigios de este cultodesde los primeros siglos del cristianismo en algunas de lascatacumbas romanas y en diferentes ocasiones se ha habladode l como de una de las caractersticas fundamentales del ca-tolicismo y en los ltimos tiempos en particular como de unode los rasgos distintivos de la religin del pueblo en AmricaLatina. "Pablo VI afirm -se dice en el Nmero 283 del Do-cumento Final de la III Conferencia General del EpiscopadoLatinoamericano, celebrada en Puebla, en enero de 1979-que la devocin a Mara es 'un elemento calificador' e 'intrn-seco' de la 'genuina piedad de la Iglesia' y del 'culto cristiano'(Introduccin de la Exhortacin Apostlica sobre El culto aMara, del 2 de febrero de 1974). Esto es una experiencia vi-tal e histrica de Amrica Latina. Esa experiencia, lo sealaJuan Pablo 11, pertenece a la ntima 'identidad propia de es-tos pueblos' (Nmero 2 de la Homila en la Baslica de Zapo-

    pan)." "Existe -se dice tambin en la Sntesis de aportes alDocumento de Consulta para la IV Conferencia General delEpiscopado Latinoamericano, que tendr lugar en RepblicaDominicana, en octubre de este ao- una presencia de Cristoy de Mara en el corazn de nuestros pueblos y de nuestras

    culturas. Son su alma y su vibracin ms profunda." Un in-dicio elocuente de esto son las numerosas advocaciones maria-nas nacionales, regionales e incluso locales, que se dan entrelos pueblos de Amrica Latina; los templos, santuarios y basli-cas que les estn a ellas dedicadas; la iconograa religiosa secu-lar y de todo tipo a la que han dado origen, y la multiplicidadde prcticas tradicionales o nuevas en las que se expresan:.ritos, peregrinaciones, liturgias, frmulas privadas u oficialesde oracin, etc...

    Por considerarlo significativo, mencionar simplemente enorden alfabtico las principales advocaciones marianas nacio-nales, a las que casi siempre corresponde un santuario o unabaslica, y en las que pueden observarse y analizarse desde dis-tintas perspectivas las diferentes manifestaciones religiosas alas que hemos aludido: Nuestra Seora de Lujn, en Argenti-na; Nuestra Seora de Copacabana, en Bolivia; Nuestra

    .... 7

    Annimo, Inmaculada Concepcin, Iglesia de San Gabriel, Tacuba, ciudad deMxico. Foto: Guillermina Vzquez, 1978.

    Seora de La Aparecida, en Brasil; Nuestra Seora de Chi-quinquir, en Colombia; Nuestra Seora de Los ngeles, enCosta Rica; Nuestra Seora de La Caridad del Cobre,en Cuba; Nuestra Seora del Carmen de Maip, en Chile;Nuestra Seora del Quinch, en Ecuador; Nuestra Seora dela Paz, en El Salvador; Nuestra Seora del Rosario, en Gua-temala; Nuestra Seora del Perpetuo Socorro, en Hait; Nues-tra Sefiora de Suyapa, en Honduras; Nuestra Seora de

    Guadalupe, en Mxico; Nuestra Seora de la Asuncin delViejo, en Nicaragua; La Inmaculada Concepcin, en Panam;Nuestra Seora de Caacup, en Paraguay; Nuestra Seora de

    . ...

  • oc

    La Merced, en Per; Nuestra Seora de La Divina Providen-cia, en Puerto Rico; Nuestra Seora de La Altagracia, enRepblica Dominicana; Nuestra Seora de Los Treinta yTres, en Uruguay; Nuestra Seora de Coromoto, en Ve-nezuela. Para el caso de la Virgen de Guadalupe de Mxico,

    vale la pena subrayar que en 1714 el Papa Benedicto XIVconfirm su patronato sobre toda la Nueva Espaa (desdeArizona hasta Costa Rica) y que Puerto Rico la proclam

    igualmente su Patrona en 1758. En 1910 el Papa San Po Xla proclam adems Patrona de toda la Amrica Latina; en1935 el Papa Po XI la nombr tambin Patrona de las IslasFilipinas; y, en 1945, Po XII le di el ttulo de Emperatrizde Amrica.

    Es evidente que en todo este mosaico devocional mariano, yen el de otras advocaciones que se veneraron o se veneran almismo tiempo en Espaa, Italia, y, en menor proporcin, enotros pases del mundo, mucho ha tenido que ver la laborreligiosa y cultural de las grandes rdenes y Congregacionesreligiosas, masculinas y femeninas, casi todas ellas a su vezportadoras de una advocacin y devocin mariana particular:la Inmaculada Concepcin, los franciscanos; Nuestra Seoradel Rosario, los dominicos; Nuestra, Seora del Carmen, loscarmelitas; Nuestra Seora de la Merced, los mercedarios;Nuestra Seora del Perpetuo Socorro, los redentoristas; elInmaculado Corazn de Mara, los c1aretianos; Mara Auxilia-dora, los salesianos, etc... , por citar solamente algunas de lasms conocidas.

    Necesidad de un discernimiento yjuicio desde el punto de vistateolgico cristiano .

    La emocin, el entusiasmo o la ternura, unidas a la vez conlas necesidades individuales, familiares e incluso sociales senti-

    das o padecidas, se han traducido a veces en pocas y lugaresdistintos, en prcticas o modos de expresin que han llegado 'incluso a la exageracin o tergiversacin, desde un punto devista teolgico cristiano. En el documento doctrinal quiz msimportante de nuestro tiempo, el magisterio solemne de laIglesia catlica exhortaba ya encarecidamente a los telogos ypredicadores en el Nmero 67 de la Constitucin Dogmticasobre la Iglesia, del Concilio Ecumnico Vaticano I1, del 21de noviembre de 1964, a que con cuidado se abstuvieran "detoda falsa exageracin, como tambin de una excesiva es-trechez de espritu, al considerar la singular dignidad de laMadre de Dios". Y los orientaba all mismo a que cultivandoel estudio de la Sagrada Escritura, de los santos padres y doc-tores, y de las liturgias de la Iglesia, "bajo la direccin delmagisterio, ilustren rectamente los dones y privilegios de labienaventurada Virgen, que siempre estn referidos a Cristo,origen de toda verdad, santidad y piedad". "Aparten con dili-gencia -se les peda tambin- todo aquello que sea de palabra,sea de obra, pueda inducir a error a los hermanos separa-

    dos (vale decir, a los cristianos no catlicos) o a cualesquie-ra otros acerca de la verdadera doctrina de la Iglesia", en

    esta materia del culto mariano. Por ello conviene sealarescrupulosamente qu significa propiamente ese culto, desdeel punto de vista teolgico cristiano.

    8

    Sentido general del culto

    En general culto vale tanto como veneracin, reconocimientode alguna forma o ttulo de soberana, dignidad o excelen-cia del ser o la persona a quien se le tributa. Hablamos tam-bin de cultivar la amistad, la relacin debida, agradecidao beneficiosa de alguien. Depositar un ramo de flores sobreuna tumba o sobre "el altar de la Patria", colocar en sitiohonorfico la representacin de una persona amada, levantarmonumentos o templos, ofrecer incienso en ellos, orar o can-tar, son algunos de los actos o expresiones generales de cultoque todos conocemos. Culto divino, culto a los antepasados,culto a los hroes, culto a los mrtires, culto a los santos...

    Sentido particular del culto cristiano

    Este lenguaje universal ha pasado tambin a las prcticas y a ladoctrina adoptadas por la Iglesia desde antiguo. La forma su-prema y ejemplar es el culto a Dios: culto de adoracin, dealabanza, gratitud, homenaje y obediencia. Todos los demsactos o prcticas de culto a ste se subordinan o de l derivan.Desde el culto a la Humanidad sagrada de Cristo, a Mara sumadre, el culto a los Santos, a sus lugares, etc... Son para los

    creyentes objetos de culto en cuanto ejemplares excelsos delnico digno de culto absoluto. Culto de latra, de adoracin,de filial reverencia y alabanza, es el que tributamos a Dios. Yculto de dula, de gratitud y admiracin, es el que los creyen-tes tributan a los siervos de Dios, que dieron ejemplo con suvida y ayudan con su intercesin ante el Padre.

    Entre los santos, la primera y la principal a quien se veneraes a la Virgen Mara, la primera que expresamente se confes"sierva o esclava del Seor" (Lc 1, 38). Por ello es saludadacomo "llena de gracia" (Lc 1, 28), la sumamente agraciada,"bendita entre las mujeres" (Lc 1,42) y "dichosa por haber

    credo" (Lc 1, 45). En el pensamiento cristiano, la supremagracia y bendicin, en correspondencia a la profundidad de sufe y humildad, fue el ser elegida para Madre de Dios, ya queel Hijo que se le anunciaba iba a ser, en unidad de Persona,Hijo de ella por la humanidad que en ella asuma, e Hijo deDios Padre como segunda Persona de la Trinidad, tal y comolo definieron los Concilios Cristolgicos de Efeso (ao 431),discutiendo sobre todo las opiniones teolgicas parcialmentecontrarias del Obispo de Antioqua Nestorio, y no sin con-secuencias para la unidad de la cristiandad antigua el Conciliode Caledonia (ao 451). Indirectamente esta doctrina fueluego tambin refrendada por los Concilios de ConstantinoplaII (ao 553) y particularmente por el Concilio de Constantino-pla III (ao 680-681), y repetida posteriormente de algnmodo por todos los grandes Concilios. Ahora bien, para distin-guir o definir este culto a Mara, distinto del culto de latraque debe tributarse a Dios, y ms excelente que el culto de du-la, que se tributa a los santos, se le llama hiperdula.

    Aunque encumbrada por aquella vocacin y privilegio tansingular, y su respuesta tan exquisitamente humilde y per-fecta, segn el pensamiento cristiano Mara no entra por elloen el orden de lo divino, ni el culto que se le tributa puedeser equiparable al que se le rinde a Dios. Mara sigue siendo

    oc o

  • Annimo, Virgen. de Lore/o, Museo ReRional de Guadalupe. Zacatecas. Foto: HE.

    plena y normalmente hija de nuestra raza, mujer ejemplar,humilde y fuerte, delicada y fiel, hasta el supremo herosmo alpie de la Cruz. All fue confiada y declarada adems Madre delos discpulos de Jess (In 19, 26-27), por haberse hecho Cristosu hijo, hermano de los hombres desde su encarnacin. LaIglesia catlica por su parte tra