Maldito Corazon

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Descripción

Text of Maldito Corazon

  • Dedicado a todos esos amores... inconclusos y pasionales

  • MODAEN CRISISDE GUERRA

    Editor & DiseoDirector de ArteMiguelngel Salinas Hedberg

    Guin y Re-Edicin NovelaMiguelangel HedbergLoreto Ramirez

    ArtistaCatalina MartnezThomas Le MerrerHugo CambellDanae BarlaRomina OrtizNahomi Bellido

    CoverSergio Camilo VestuarioCarlos Burboa FotografaCristal Jacob VdeoAnibal Nolli MaquillajeLuis Acua Editor web

    PeriodistaHernn luceroAdriana Seminario

    LocacionesPalacio Concha y ToroPalacio Cousiio Palacio Paris

    Museo de la moda

  • Intrucciones

    Esta edicin a sido escrita para ser leida como Novela Guin.Ejemplos:

    Novela

    A plena luz de da, en el asiento trasero de un elegante automvil Domingo y Catalina transitan por las calles de Santiago. Como corresponde a se y a tantos otros momen-tos, van tomados de la mano. Es abril de 1919 y el vehculo est marchando...

    Guin

    Domingo vienen llegando a la mansin de sus padres, lo hace en compaa de Catali-na, su novia. Se ven bellos y radiantes. Los ojos de ella desprenden una luz hermosa, curiosa e ingenua.

    Catalina se ve cansada, acalorada. Sube a la terraza

    y se fuma un cigarrilo.

    CATALINATu familia no me va

    aceptar Domingo.

    DOMINGOMi familia te va adorar

    amor, ya vers, solo estare-mos unos das, hacemos lo del testamento y regresa-

    mos a Francia.

    Contexto

    Voz en off

    Dialogo

  • A plena luz de da, en el asiento trasero de un elegante automvil Domingo y Catalina transitan por las calles de Santiago. Como corresponde a se y a tantos otros momentos, van tomados de la mano. Es abril de 1919 y el vehculo est lleno: bastidores, atriles y bales componen el extenso equipaje. Envueltos en una delicada atmsfera, la pareja se ve radiante, particularmente Catalina: sus ojos desprenden una luz hermosa, curiosa, ingenua. Atendiendo a los tiempos de guerra que demandan un estilo ms funcional y casual, sin perder distincin ella viste diferente, se podra decir incluso moderna.

    Domingo aprovecha cada minuto que tiene libre. As, atento a los aconteci-mientos del momento, no se desprende del peridico. El reportaje principal de aquel da anuncia que los Aliados recibiran el apoyo de los Estados Unidos que se incorporan al conflicto, una segunda noticia ms relevante a causa de la repercusin local, seala Barco britnico Birmingham trae a chilenos desde Francia. Huyen de los devastadores efectos de la Gran Guerra...

  • 23 aosLicenciada en Artes - Pars- ChilenaVive en FranciaNovia de DomingoPasional.

  • 29 aosEmpresarioChilenoVive en FranciaNovio de CatalinaCorrecto.

  • 30 aosCardilogoChilenoNovio de LauraEx-novio de CatalinaTraicionero.

  • 24 aosSeoritaChilenaNovia de MatasConfiada.

  • 40 aosDuea de casaChilenaMadrastraOscura.

  • 001 LA LLEGADA 1919

  • Domingo vienen llegando a la mansin de sus padres, lo hace en compaa de Ca-talina, su novia. Se ven bellos y radiantes. Los ojos de ella desprenden una luz her-mosa, curiosa e ingenua.

  • 001 Mirando distradamente el paisaje citadino, Catalina dice tu familia no me va a aceptar. Yo s cmo es Chile, no lo he olvidado. Domingo, sonriendo, le asegura que su familia la adorar, tanto como l lo hace. Le toma el rostro y se besan mientras el vehculo sigue su rumbo.

    Llegando a una amplia casona, el automvil se detiene. El chofer abre la puerta para que descienda la pareja. Diligente y corts, como corresponde, da la bien-venida a Don Domingo, quien le indica que est de vuelta, pero slo por un tiempo. Se sonren mutuamente, mientras Domingo se dirige a Catalina que no puede dejar de apreciar la inmensa casa. Siente el aire fresco en su cara, cierra los ojos, respira. Pese a todo, est contenta. Observando su reaccin, Domingo le pregunta si le gusta, a lo que ella responde, sorprendida, que aquello no es una casa, sino un castillo. Una princesa no puede ms que tener un castillo, replica l. Al tiempo que la toma de las manos, ve aparecer a Laura, su hermana, y una empleada.

    Laura, que no esperaba la presencia de Catalina, se detiene en la puerta de acceso. Sin comprender del todo la rpida presentacin que hace Domingo, observa a Catalina Gonzales con cierta ansiedad. Luego, acierta a dirigirle un tmido buenas tardes. Ante el saludo tmido de su novia y la incomodidad de la situacin, Domingo no tarda en sugerir un beso pues, vamos a ser familia. Aunque parece no querer dar ms explicaciones, Laura interroga a su hermano con la mirada. De todos modos y siguiendo el llamado de atencin, saluda con un beso fro a Catalina, quien, por el contrario, la abraza con fuerza. Al notar su error, Catalina se siente desagradada. Luisa?, pregunta Domingo. Est en el campo, llega maana a almorzar. Voy a encargarme de que preparen la pieza, te esperbamos solo. Permiso, le contesta rpido su hermana. Sin ms demora, Laura ingresa a la casa. Domingo entonces sonre y se acerca a Catalina. Ella se deja abrazar con cario, disimulando graciosamente su desagrado. Vas a ser muy feliz estos das, ya vers -asegura Domingo- qu quieres hacer?. Entusias-ta y con la mirada encendida la joven responde bailar!.

  • CATALINAVolv a Chile,

    con un poco de temor, pero me senta preparada.

  • CATALINATu familia no me va

    aceptar Domingo.

    DOMINGOMi familia te va adorar

    amor, ya vers, solo estare-mos unos das, hacemos lo del testamento y regresa-

    mos a Francia.

  • Catalina y DomingoSe detienen en la puertacansados , pero an les

    queda enfrentar la fiesta.

  • 002 LA FIESTATA

  • CATALINAMe senta preparada a

    enfrentar al pasado, recuer-dos que haba olvidado,

    o bien pens que haba olvidado.

  • 002Ya entrada la tarde, a dos cuadras, las amarillentas farolas de la calle no dan cuenta del trajn del local. Al comps de un cautivante Charleston, la efervescen-cia de Il Bosco es ntegra. El bohemio est repleto, y as como la gran mayora de los concurrentes, Domingo y Catalina danzan alegres. A pesar de la escasez de telas y maquillaje causada por la crisis blica, Catalina siempre lograba verse bien. En esta ocasin luce su mejor vestido trado de Francia, lo que sumado a sus sensuales y grciles movimientos, la convierten en el centro de las miradas. Parece contenta y Domingo, enamorado y feliz. Su baile es tan apasionado y atractivo que, poco a poco, las dems parejas van despejando la pista para ver-los en ruedo. Al terminar la pieza musical todo es algaraba y aplausos para ellos que se besan, ren y vuelven a sus asientos.

    La pareja no est sola disfrutando de la velada. En la mesa que comparten se en-cuentran tambin Agustn, joven homosexual, poeta simptico y vivaz, y Luco, pintor y Director del Museo de Bellas Artes. ste est acompaado de una mu-jer considerablemente ms joven: una de las tantas estudiantes de Arte que lo persiguen con admiracin.-Un brindis por el regreso del mejor pintor de Chile, Domingo Molina- propone Agustn. -Si este es el mejor pintor chileno, Dios nos libre- replica Luco mordaz, provocando la risa de su acompaante. Los dems lo hacen slo de manera ligera, pues entienden que su comentario no es una mera broma. -Me conformo con ser el mejor pintor de esta mesa- sentencia Domin-go, desatando una risa generalizada. Indudablemente, Catalina acusa el golpe. Los comensales alzan sus copas y beben. -Vamos a brindar tambin por su bella pintora chilenofrancesa, Catalina Gonzlez!- contina Agustn.

    La pista sigue llena de gente y Luco va a bailar. Domingo observa el gento y con disimulo mete la mano debajo de la mesa para extraer un frasco de uno de sus bolsillos. -Qu haces?- le pregunta Catalina. -Polvos de estrellas. -Qu es eso? -Cocana- responde ofrecindole probar. Catalina duda; finalmente niega la oferta. -Usted se lo pierde, querida- dice Domingo antes de besarla. Es ese instante Laura se les acerca y Luisa mira con preocupacin . Pregunta a su her-mano si ha visto llegar a Matas. Si no lo has visto llegar t, hermanita, que eres su novia comenta Domingo irnico, mientras ella se vuelve a perder entre la multitud.

    Paralelamente, Catalina declara que necesita aire. De hecho, se ve acalorada. Coge una copa de champaa de la bandeja de un mozo y se aleja. Como siem-pre, se ve guapa y destaca en medio de la gente. Algunos hombres la miran de soslayo; a cierta distancia, su cuada tambin.

    Domingo no oculta su embotamiento con la belleza rutilante de su amada. -Es hermosa, cierto? -Hermosa, s -responde Laura cautelosa y dubitativa. -Pero?-Pero no es de tu clase. Al percatarse de que antes de salir a la azotea del bar Catalina bebe la copa de champaa al seco, Laura agrega -Y toma como un hombre.-Mi felicidad se llama Catalina- recalca Domingo. Algo preocupada, Laura aade Cada cual sabe dnde le aprieta el zapato. En esos momentos slo le interesa saber dnde se encuentra Matas.

  • Matas es un joven de buen porte y un extrao garbo. Con notable esfuerzo ha logrado recibirse como mdico cardilogo. Est bebiendo champaa y fuman-do en la azotea cuando Catalina sube all. Ella mira las estrellas, sin advertir su presencia. Enciende un cigarro tambin. Cuando desde el bar se escucha una provocativa meloda, l sale a la tenue luz. -Juan?- pregunta Catalina, sin dar crdito a lo que est viendo. -Catalina?-Qu haces aqu? -Pens que que nunca ms te volvera a ver- dice Matas al fin. Catalina lo mira nerviosa. No pu-diendo creer todava el encuentro, sonre para s. l la observa; se toma su tiem-po. -No me esperaste. -T nunca volviste al campo Juan. -S volv, pero t ya no estabas. Supe que cumpliste tus sueos, te fuiste de viaje- dice l. En medio de un silencio incmodo, se miran fijamente. Matas se acerca. -Cundo llegaste a Chile?Catalina, instintivamente, se aleja un poc