libro FGC myriad reg - fu GUILLERMO CANO ISAZA apartado areo: 91874 fundcano@gmail.com Bogot D.C. Colombia Presidenta Fundacin Guillermo Cano Isaza

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  • Fundacin Guillermo Cano Isaza

    1986-2006: Apuntes a dos dcadas de periodismo bajo presin

  • FUNDACIONGUILLERMOCANO ISAZA

    apartado areo: 91874

    www.fundacionguillermocano.com

    fundcano@gmail.com

    Bogot D.C.

    Colombia

    Presidenta Fundacin Guillermo Cano IsazaAna Mara Busquets de Cano

    Directora Fundacin Guillermo Cano IsazaMarisol Cano Busquets

    EditoresFernando Cano BusquetsMarisol Cano Busquets

    TextosIgnacio GmezGermn Rey

    Diseo GrficoAlfonso Cano Busquets

    Correccin de estiloscar Hernndez

    FotografasArchivo El Espectador

    ImpresinCedro Impresores S.A.

    VERSIN EN INGLSwww.fundacionguillermocano.com

  • ya se va haciendo costumbre en el pas reaccionar violentamente, a mano armada, contra

    las informaciones y comentarios periodsticos, e individualmente contra los autores de stos.

    Ni en las ms aberrantes pocas de censura de prensa, o de retaliacin poltica, se acudi al

    crimen para acallar a la prensa en una de sus ms nobles y altas funciones democrticas. ()

    La labor de amedrentamiento y fatiga que el crimen organizado se ha impuesto contra

    la prensa atenta no slo contra los medios informativos. En la medida y modo como sus

    amenazas y hechos prosperen, y as ser si no se emprende una valerosa e irreductible

    campaa contra el ofensivo procedimiento, la sensacin de asedio y peligro se reflejar

    negativamente sobre el propio sistema democrtico. En los ltimos tiempos, ms que en

    cualquier otra poca anterior, las denuncias de la prensa, sobre todo de la prensa escrita,

    han servido para devolver al pas su confianza en la honradez seriamente amenazada desde

    diferentes sectores de la vida nacional. De no haber sido por la prensa, el desbordado y rapaz

    imperio de los grupos financieros comprometidos en el mal manejo de la captacin de ahorros

    se habra prolongado silenciosamente con incalculable detrimento para la economa nacional

    y la paz social. Lo propio puede afirmarse de las campaas emprendidas contra la grave y

    amenazante concentracin monopolstica del capital. Y de cuantos malos manejos han sido

    descubiertos y denunciados en la administracin pblica. La vigilancia poltica que la prensa

    ejerce es un don tan sagrado del sistema democrtico que nadie sera osado a ponerlo en

    duda. Pero, sobre todo, en lo que hace relacin con las actividades antisociales de la mafia,

    el narcotrfico y el contrabando, la labor cumplida por la prensa colombiana, sin excepcin

    alguna, no slo ha sido eficiente y oportuna, sino indispensable, y, adems, valerosa. A

    juzgar por los acontecimientos, precisamente en el cumplimiento de esta misin se ha visto

    amenazada su libertad por la mano larga del crimen organizado que pretende acallarla

    asesinando cobardemente a los voceros del periodismo.

    Guillermo Cano IsazaEl Espectador, septiembre 28 de 1983

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    1986-2006: Apuntes a dos dcadas de periodismo bajo presin

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    1986-2006: Apuntes a dos dcadas de periodismo bajo presin

    Al cumplirse 20 aos del asesinato de Guiller-

    mo Cano Isaza, y continuando con su trabajo

    de una dcada en la defensa y promocin de

    la libertad de expresin en los mbitos mun-

    dial y nacional, la Fundacin Guillermo Cano

    Isaza ha querido publicar el cuaderno 1986-2006: Apuntes

    a dos dcadas de periodismo bajo presin, en donde distin-

    guidos periodistas y analistas de medios recogen la histo-

    ria del periodismo nacional a partir de la fecha aciaga del

    17 de diciembre de 1986.

    La azarosa evolucin y transformacin de los medios de

    comunicacin en Colombia, y por qu no decirlo, el mismo

    ejercicio de la profesin del periodismo, han estado estre-

    chamente ligados a aquellos fenmenos polticos, sociales,

    de orden pblico y econmicos que han golpeado la rea-

    lidad nacional en estos ltimos veinte aos, y de los cua-

    les aun no nos reponemos para infortunio del periodismo,

    pero sobre todo para desdicha de nuestra sociedad demo-

    crtica.

    En primera instancia, presentamos una crnica escrita por

    Ignacio Gmez, reconocido periodista investigativo, en

    donde reconstruye el carcter de Guillermo Cano Isaza,

    revive el ltimo da de trabajo del Director de El Espectador

    y se extiende a partir de all, sobre los das y las noches que

    sobrevinieron despus para el periodismo colombiano. En

    esta narracin personal y cruda de Gmez, est presente la

    misma historia nacional de estos aos.

    A continuacin, el doctor Germn Rey, experto analista en

    medios de comunicacin, hace un estudio pormenorizado

    de las transformaciones ocurridas en los medios de comu-

    nicacin nacionales en el perodo comprendido entre

    1986 y 2006. Las crisis econmicas, las amenazas, los ata-

    ques reales a la prensa por parte de grupos fuera de la ley;

    la censura y la consiguiente autocensura; la globalizacin,

    los retos tecnolgicos, las disposiciones gubernamentales,

    son los elementos principales con los cuales Germn Rey

    arma el perfil y la figura que tienen hoy nuestros medios de

    comunicacin escritos, radiales y televisivos.

    Por ltimo, presentamos una dolorosa cronologa en donde

    se recogen los nombres de cientos de colegas asesinados,

    atacados, amenazados o retenidos durante el ejercicio de su

    profesin, as como decenas de casos en donde se han vis-

    to afectados las sedes de medios o sus equipos, para la libre

    circulacin de la informacin. Esta cronologa es apenas un

    barrido, una reconstruccin lograda por Ignacio Gmez y

    sus colaboradores, y gracias a los aportes de la Fundacin

    para la Libertad de Prensa, FLIP, que durante los ltimos

    aos ha seguido vigilante y actuante sobre cualquier caso

    de ataques al periodismo o los periodistas colombianos.

    Queremos expresar nuestro agradecimiento sincero a la

    Fundacin del Premio Nacional de Periodismo Simn Bol-

    var, entidad adscrita a Seguros Bolvar, que quiso vincu-

    larse de manera especial a la edicin de ste cuaderno.

    Ambas fundaciones creemos en la necesidad de luchar por

    la defensa de la libertad de expresin, por la vigilancia de

    los derechos de la libre informacin y el cumplimiento de

    los deberes del periodista hacia la sociedad que los cobija.

    Presentacin

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    1986-2006: Apuntes a dos dcadas de periodismo bajo presin

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    1986-2006: Apuntes a dos dcadas de periodismo bajo presin

    1986 - 2006Crnica de un periodismo amenazado

    Ignacio Gmez1

    Guillermo Cano era un hombre de cabe-

    llo plateado, flaco y de mediana estatura

    que recorra con su figura encorvada la

    sala de redaccin de El Espectador cuan-

    tas veces se lo demandara su oficio de

    Director del peridico y su pasin por

    informar libre y adecuadamente a los lectores. Cuando

    ms se encorvaba, con sus anteojos por encima de la fren-

    te, era para examinar las fotografas en blanco y negro o a

    color que ocuparan la primera pgina de la edicin del da

    siguiente. A veces, se iba a escribir a su oficina, pero tam-

    bin sola quedarse en la redaccin, con las gafas toda-

    va sobre la frente. Los reporteros de El Espectador , que

    en el ao de 1986 no sobrepasaban los veintisiete aos,

    eran valientes para hacerles preguntas a los funcionarios,

    pero quedaban congelados si vean que el director que-

    ra hacerles una. Nada anunciaba la llegada de Guillermo

    Cano; apareca de repente junto al escritorio del periodis-

    ta, comentaba con l o ella las noticias publicadas, recla-

    maba con contundencia pero con amabilidad por las que

    no haban aparecido, o argumentaba las correcciones que

    haba encargado despus de leer la primera edicin.

    Guillermo Cano no slo escriba el editorial. l mismo esco-

    ga las fotos y caricaturas, organizaba y titulaba la primera

    pgina, lea todas las columnas, orientaba a los reporteros

    y muchas veces titulaba las secciones del peridico. Su per-

    manente actividad en la redaccin del diario haca sentir

    a su equipo la seguridad de hallarse ante la presencia del

    mejor. Su rostro tambin posea las facciones alargadas de

    Fidel, su abuelo y fundador de El Espectador, que, en forma

    de estatua de bronce, escudriaba a todos los que pasaban

    por la recepcin del peridico. Para el equipo de periodis-

    tas era una especie de smbolo del oficio bien intenciona-

    do, bien escrito y bien presentado, pero adems la efigie

    del hombre que haba estado encarcelado, exiliado y lesio-

    nado durante ms de 15 de los primeros veinte aos de his-

    toria de El Espectador.

    Con menos crcel y ms lesiones, muchas de ellas morta-

    les, los siguientes ochenta aos de El Espectador haban

    sido ms o menos lo mismo. El peridico se estaba prepa-

    rando desde octubre de 1986 para celebrar su primer siglo

    de existencia, que se cumplira el 22 de marzo de 1987.

    Se aproximaba la Navidad y, adems de la ansiedad por

    alcanzar la primera centuria, haba temas nuevos en la

    agenda inmediata. Jaime Michelsen, el banquero que dej

    en la quiebra a ms de cuatro mil ahorradores del banco

    de su propiedad, y que haba instaurado la llamada tena-

    za econmica con la que pretendi asfixiar econmica-

    mente a El Espectador por denunciar sus malos manejos, se

    haba dado a la fuga hacia Panam, luego de ser requerido

    por las autoridades colombianas. Tambin se hizo peridi-

    ca la corresponsala