Levi Strauss Nambiquara

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Paids Bsicaltimostflulos publicados:61. R. Kosclleck - Futuro pasado62. A. Gehlen - Antrop%gfa {tlosfica63. R. Ror1Y'Objetividad, relativismo y \'erdad64. R. Rorty - Ensayos sobre lIe(legger y otros pellsadores cOlllempordlleos65. D. Gilmore Hacerse homhre66. C. Gccrtz - Conocimiemo local67. A. Sch!l - LA constnlcci6n significativa de/mIli/do social68. G. E. Lenski . Poder y privilegio69. M. Harnmersley yP. Atkinson. Etuogra{fa. Mtodos de illvesligaci6n70. C. Solfs - Razones e il1tereses71. 11. T. Engelhardt - Los {1/IJ(lalllellros delabiorica72. E. Rabossi y otros - Filosofade lalIIellfe y ciellcia cognitiva73. J. Derrida - Dar (el) 'iempoJ. LAmOlledafalsa74. R. Nozick - LallOtllraleza dela raciOlwlidad75. B. Morris - Jmrod//cci6/1 al estlldio antropolgico delareligi"76. O. Ocnnclt - lACOITCiellciaexplicada. VllalOraimerdisciplinar77. J. L. Nancy - lAexperiencia delalibertad78. C. Gecl1z - Tras los hechos79. R. R. Afamayo, J. MurguerzayA. Valdecantos - El i/ldivlduo y/(1historifl80. M. Aug - El selltido de[os airas81 C. Taylor .ArgulIlel'l/os filosficos82. T. Lllckmann- Teorradelaacci" social83. 11. Jonas Tc"ica, medicillav tica84. K.J.Gergen- Realidades y rei(lcio"es85. J. S. Searle - lAconstmcci"delarealidad social86. M. Cmt (comp.) - TIempo de stlb;elividad87. C. Taylar - Fuentes del yo88. T. Nagel - Igualdad y parcialidad89. U. Bcck- Lasociedad del riesgo90. O. Nudlcl" (comp.) - Laracionalidad: su poder v sus /(lIliles91. K. R. Popper ~ El milO (lel marco comLn92. M. Leenhardl - Do kamo93. M. GodeJier - El enigmadel dOIl94. T. Eaglcton - Ideologa95. M. Platts - Realidades litorales9. C.Solfs . Alta rwsin: Ilosofa, sociologra e hisloria delaciencia97. J. Bcstard - PareHlescoy modernidad98. J. HabermasLa inclusin del011'099 J. Goody Represemaciolles'y cOJllradicciones100. M. Foucault - EllTrefilosofa y literalllra. Obras esenciales, 1'01. J101. M. Foucault - Estrategias (lepoder. Obras esenciales, vol. 2102. M. Foucault - ESfrica, tica y hemumlllica. Obras esencia/es. 1'0/. 3103. K. R. Poppe,' - El "'lllldo deParmllides104. R. Rorty Verdad y progreso105. C. GeertL. - Negara106. 11. Blumcnberg - Lalegibilillad del mlllu/o\07. J. Den'ida - Dar lalIIuerte108. P. Fcyerabend . LacOllquisladela abUluhlllcia109. B. Moore - Purezamoral y persccllcill ell laItisloria110. 11. Arendt - Lavidade/ esprilu111. A. Maclntyre - Animales racionales.Y depelldiell1es112. A. Kupel". Culrura113. J. Rawls - Lecciones sobre lahistoria de lafiloso(ramoral114. T. S. Kuhn- El camino (Iesde laestnlctLlra_1I S. W. v. O. Olline - Desde1m pitillo devistalgicoli. H. Blumenberg - Traba;osobre el lIIito\ [7. J. Elstcr. Alqtmias de[a/l/eliteClaudeLvi-StraussTristestrpicosPrlogodeManuelDelgado Ruiz~ ICES! BIBLIOTECA/111111111111111111073779~ I I ~ E i ~ QeQ2e,. M'binparalas mulas quenos servirandemontura(unamulaquecomemaznoestlosuficientementefuertecomoparaviajar), &DIde alcanzar la cuenca del Madeira, desde donde podramos CODtinuar enpiragua. Para transportar los vveres habaque contarbueyes, que Sonms resistentes y se conforman Conloque enctJerl.tran: hierbas amargas yhojarasca. Asimismo tenaque estarprepa-radoparaqueunlotedemis bueyesmurieradehambreydefatip.Y por lo tanto, deba procurarme el nmero suficiente. y comonecesitanboyeros paraconducirlos, cargarlosydescargarlos encadIetapa, mi tropaseaUllentariaenlamismamedidayal mismotiem-poaumentarala cantidaddemulas yde vveres, lacual reclamariabueyes suplementarios... Erauncrculovicioso. Finalmente, despusde conferencias con los expertos -antiguos empleados de la lDeay caravaneros_, me detuve en la cifra de quince hombres, otn5tantas mulas yunos treintabueyes. Encuantoalasmulas, nobabiaposibilidad de eleccin: en un radio de cincuenta kilmetros aIJ>dedor de Cuiab, no haba ms de quince muJas para vender, ycompr todas a precios que variaban entre 150 y 1000 francOSpieza (en 1938), segn su calidad. Como jefe de expedicin,. DIIreservel animal ms majestuoso: una gran mula blanca adqUIrid!al carniceronostlgico yamante del elefante, de quien anteshabltEl verdadero problema comenzaba con la eleccin de la genal principio, laexpedicinsecomponadecuatrohombres, que tituamos el personal cientfico, y sabamos bien que nuestronuestraseguridadyhastanuestras vidas dependeran delaydela competencIa del equIpoqueyocomprometIera. Durante 0#enteros estuvedespidiendoa lahezde Cuiab -malos tiposy atureros_. Finalmente, un viejo corone! de los alrededoresditaunode sus antiguos boyeros, quevivaretiradoenunae289NAMBIQUARABN BL SBRTXO, eh' 1 t (mishombres quenuncahabanmontura y un"fusil; adems de la comida se les pagarael lino('gotadesal ), IC? ae 1 de 'leche caliente azu-lente de 5francos diar.ios (siempre en 1938). Para ellos, los,1: sachocolate, llamaban aSI a Garao ('gallo.gran-2000 francos que tendnanahorrados al final de la expedicin7't "dO yemadet'uevo), Taruma lh ') Rochedo ('rojlzO'),no queranrecibir nada durante ella) representaban un eapi JIIii('ocre rOJo'), Rama arbonate ('diamantea unole permitira casarse, a otro comenzar una ,'J. ri (un pez), A9anha90 (un 'ManslItho ('mansito'),dera, etc. Adems habamos convenido que Fulgencio ".,a ') Galala (?), Mounnho mes1ZO, nexplicaba sucon-tambin algunos jvenes indios paress, semisalvajes, IIf"ro '('correcto'), Duque, Motor 1('navegante'), Mo-vesramos el antiguo territorio de esta tribu, que hoy endfa'"",110marchaba muy bIen), Pau av? de mel ('abeja'), Ara-porciona la mayor, parte del personal de mantenimientodela porf'vi nado, envez de comprenderlo, queel gran mediopara entender;"poda por lo melloS servir a otros fines. Despus de todo, milenios, yanhoyenunagranpartedel mundo, laescrituracomoinstitucinensociedadescuyosmiembros, ensugranmayo noposeensumanejo. Las aldeas delas colinas de Chittagong, en325LECCINDE ESCRITURA,lemas quefueronlos nuestros hacedos siglos-Y unasociedadrnacional deintranquilapor la amenaza que repre-, n para suestablhdad las reaCClOnes de pueblos, mal llevados palabraescritaapensar en frmulas modificables avoluntadexponersea los esfuerzosde edificacin. Accediendoal saberasen- enlasbibliotecas, esoSpueblossehacenvulnerablesalasmen-quelos documentos impresospropaganenproporcinanmsde. Sin duda, la suerte est echada. Pero, en mi aldea nambi-""ro, lascabezasfuerteseranal mismotiempolas ms sabias. LosfJno se solidarizaron con su jefe despus que ste intent jugar delacivilizacin(luegodemi visitafue abandonadopor la_yor parte de los suyos) comprendanconfusamenteque la escri-II!" y laperfidiapenetrabanentreellos decomnacuerdo. Refugia-"en unmatorral mslejano, se permitieronundescanso. El geniodeSUjefe, quepercibadeungolpelaayuda quelaescriturapoda,",starasucontrol, alcanzandodeesamanerael fundamento delailStitucinsinposeersuuso, inspiraba, sinembargo, admiracin. Al',Smo tiempo, el episodio llamabami atencinsobreunnuevo aS-1"'10de lavida nambiquara: las relaciones polticas entrelas per-lOIlas ylos grupOS. Pronto las observara de manera ms directa. estbamos todava en Utiarit, se desatuna epidemiade oftalma purulenta entre los indgenas. Esta infeccin de origenflnoccico los alcanzaba a todos, provocndoles dolores abomina-bles y una ceguera que amenazabacon ser definitiva. Durantemu-cbos das labandapermaneciparalizada. Los indigenas securabanunaguadondehabandejadomacerar ciertacorteza, que insti,banenel ojopor mediodeunahoja enroscadaenforma de, cor-aeta. La enfermedad se extendi a nuestro grupo: primeramente,ami mujer, quehabaintegradotodaslasexpediciones, participandoen el estudiodelaculturamaterial; estabatangravementeatacadaque debimos evacuarla definitivamente; despus, a la mayor partedelos hombres del grupo Ya mi compaero brasileo. Pronto nohubomaneradeavanzar; puseal gruesodel efectivoenreposo, con mdicoparaquehicieralascuracionesnecesarias; yoalcanc, cons hombres yalgunos animales, la estacin de CampoSNovos, entuyas inmediaciones st;: sealabalapresenciadevarias bandas ind-"nas.All pas quincediassemiociosos, recogiendolosfrutos apenaslbaduros de una huerta que habia vuelto a ser salvaje: guayabas sperosaborytexturapedregosanoatraentantocomosuper- y cajs, coloreados tan vivamente como loros, cuya gruesa pa esconde en sus clulas esponjosas un juegoastringente Y deqqUISllo sabor. Paralas comidas, bastabaconir, al alba, a unbos- situadoaalgunoscientos demetros del campamento, dondelid palomas torcazas, fieles alacita, sedejabanabatircontodafaci-EnCampos Novos encontrdos bandas queveniandel norte,Idas por la esperanza de mis regalos.NAMBIQUARA324veces queentre' el gnerodevidadeunciudadanogriegooryel deunburgus europeodel sigloXVIII nohabagran Enel neoltico, la humanidadcumplipasosdegigantesinel s'delaescritura; conella, las civilizacioneshistricas deOccideestancaron durante mucho tiempo. Sinduda, mal podraconlaexpansincientficadelos siglos XIXy XXsinescritura. Perocondicinnecesaria no es suficiente paraexplicar el hecho.Si sequiereponerencorrelacinlaaparicindelaescrituraciertos rasgos caractersticos de la civilizacin, hay queen otrosentido. El nicofenmenoqueella ha acompaadofiellllelltees la formacin de las ciudades ylos imperios, es decir, la inle8ra-cindeunnmeroconsiderabledeindividuosenunsistemay sujerarquizacinen castas y en clases. Tal es, en lodo caso.evolucintpicaalaqueseasiste, desdeEgiptohastaChina, cU8lldoaparecelaescritura: parecefavorecer laexplotacindelos hombR,antesquesu iluminacin. Esta explotacin, quepermitareunir allares de trabajadores para constreirlos a tareas extenuantes,plica el nacimientode la arquitectura mejor quela relacindirectaqueantesencaramos. Si mi hiptesis esexacta, hayqueadmitir quela funcin primariade la comunicacinescri ta es la de facilitaresclavitud. El empleo de la escritura con fines desinteresados Jl8Ilobtener deellasatisfaccionesintelectualesy estticasesunresultadosecundario, y msancuando nosereducea unmedio pararefol1ll',justificar o disimular el otro.Sinembargo, existenexcepciones: Africaindgenahaposedoin>periosque agrupaban amuchos cientos de millaresde sbditos; enAmricaprecolombina, el delos Incas