Leocricia Pestana Fierro

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    05-Aug-2015

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<p>Jos Guillermo Rodrguez Escudero</p> <p>Publicado por www.nuestrasislascanarias.es</p> <p>Leocricia naci en Santa Cruz de La Palma el 18 de agosto de 1853, bajo el signo de Leo. Era hija de Jos Gabriel Pestana Brito depositario del Ayuntamiento de la capital palmera- y de Mara del Rosario Fierro Camacho. Ambos eran naturales y vecinos de esta ciudad. En el bautismo celebrado en la parroquia matriz de El Salvador el 11 de enero de 1854- se le puso el nombre de Leocricia Segunda de las Angustias. Se daba la curiosa circunstancia que tuvo otra hermana de igual nombre y que haba fallecido el 23 de septiembre de 1853 a los 14 aos de edad. Su madrina fue Mara de los Dolores Pestana, su ta. El domicilio familiar ocupaba el nmero 43 de la Calle Real de Santiago, actual nmero 53 de la calle Prez de Brito. No queda nada de la antigua fbrica, puesto que actualmente se ha erigido nuevo edificio sobre los antiguos solares. Cuando la nia contaba 5 aos, su padre muri prematuramente a los 48. Su madre y tres de sus cinco hermanos (dos de ellos haban ya fallecido) vivieron muy unidos desde entonces. Ms tarde morira su madre y sus hermanos Cristina (la mayor) y Jos Gabriel. Quedaban tan slo Leocricia y su hermano Segundo Gabriel. Viviran en la misma casona hasta la muerte de ste. A la edad de 44 aos, se cas con Dionisio Carillo lvarez, un ao ms joven que ella. La boda tuvo lugar en El Salvador y fue el arcipreste de La Palma, Benigno Mascareo Prez, el que oficiara la solemne ceremonia. Se hallaba presente tambin el secretario del Juzgado, Jos Manuel Prez y Paz. As dejaba constancia del hecho en el Registro Civil. Leocricia fue una incansable lectora que, desde que era pequea, haba sentido una gran fascinacin por la poesa. Sin embargo, slo compona sus versos en la intimidad de su cuarto, slo para cubrir una necesidad vital, para su satisfaccin El 13 de mayo de 1874 fue una fecha muy importante en su vida. Esa noche tuvo lugar una reunin masnica en la Quinta Verde, hacienda extramuros de la ciudad, en el Barranco de los Dolores, propiedad de su querido hermano Segundo desde el 30 de noviembre de 1864. ste la haba comprado a Antonio lvarez Rodrguez. Un numeroso grupo de masones y otros tantos indigentes de la ciudad haban sido invitados a la casona. Tras el banquete, Leocricia ayud a servir los postres junto a un grupo de doncellas y damas de la capital. Improvis este conocidoBrindisen forma de octavilla. Tena 21 aos.</p> <p>Publicado por www.nuestrasislascanarias.es</p> <p>Brindo por el sentimiento Ms grande que el alma encierra Y que derrama en la tierra Consuelo a la Humanidad; Que se agita en todo el pecho Do late un corazn: Brindo por el buen masn, Brindo por su caridad. Si bien la Francmasonera en nuestra Isla no admita en su seno a las mujeres, esta espontnea improvisacin de Leocricia dio pie a suponer que la poetisa era masona. A lo largo de toda su vida demostr tener simpata y admiracin por esta confraternidad. Su hermano s era un consumado masn y cuando enferm, muchos miembros de la misma estuvieron atendindolo, cosa que siempre agradeci Leocricia. (Hermanos Qu pensamiento!/para expresar lo que siento/no tiene cuerdas mi lira) Existi una leyenda que envolva la Quinta Verde y alcanzaba a sus habitantes. Bien es sabido que en la capilla de la mansin haba permanecido la impresionante imagen del Seor de la Cada (actualmente puesta al culto en la parroquia de San Francisco de Ass de esta capital) despus que su ermita fuera pasto de las llamas en 1827. Por ello se traslad all la milagrosa efigie. Se consideraba que el Seor era el dueo de la Quinta desde entonces. Por eso, cuando lleg la ley de desamortizacin dictada por Mendizbal, el masn Segundo Pestana Fierro, hermano de Leocricia, adquiri la heredad en subasta pblica. Se produjo entonces el latrocinio con el desahucio de la imagen, lo que llev a la consternacin popular y el inicio del mito. La solemne y multitudinaria procesin llev al Cristo Cado desde su oratorio hasta el templo del extinguido convento de la Inmaculada Concepcin, hoy San Francisco. Se deca que aquella accin sera castigada por Dios y caera la furia divina a todos aquellos que lo haban ultrajado. El presagio era claro: ninguno de los dos hermanos llegara a disfrutar de su nueva pertenencia, conseguida por tales perversos medios. Se pens que la cruel enfermedad que acabara con la vida de Segundo y la soledad que consumi a Leocricia eran los presagiados resultados de la materializacin de la fatal profeca. Sin embargo, haba una explicacin para ello. El oratorio, destruido por el fuego y ubicado en la antiguamente denominada Calle Real del Puente del Medio, era patronato de una rama de la poderosa familia Massieu, saga que era tambin propietaria de la hacienda. El oratorio particular, dedicado a San Nicols, haba sido levantado en 1666 por el matrimonio Nicols Massieu y ngela Monteverde y Ponte, con entrada por el paseo e independiente de la casona. La finca haba sido vendida por Rafael Massieu Bthencourt, avecindado en Las Palmas, a Antonio lvarez Rodrguez por escritura pblica que pas ante Jos Bentez, notario de la capital. De ste la adquiri Segundo Pestana un mes ms tarde. Es decir, que jams la finca fue propiedad de la Iglesia ya que se trataba de una pieza de mayorazgo, es decir, imposible de cambiar, vender o</p> <p>Publicado por www.nuestrasislascanarias.es</p> <p>enajenar. Se transfera siempre a los primognitos de la saga. Adems, cuando Rafael Massieu la haba vendido a Antonio ya se hallaban en vigor las leyes que dejaron sin efecto las vinculaciones de bienes. Tal y como reza una moderna inscripcin colocada en el patio del conjunto, la Quinta Verde constituye uno de los mejores ejemplos existentes en Canarias de quinta suburbana, es decir, de hacienda y casa de campo prxima a la ciudad, construida como lugar temporal de descanso y recreo por sus primigenios dueos. La leyenda contina: El conjunto, que incluye el palmeral superior, presenta configuracin aterrazada, formada por diversas huertas escalonadas, escalinatas, vas y portadas de piedra que se adaptan a la topografa del terreno con un orden natural admirable. A sus singulares valores arquitectnicos y paisajsticos hay que unir adems su importancia histrica, cultural y literaria, como lugar de reunin de la Logia masnica existente en la Isla y residencia de significativos poetas como Nicols Massieu Salgado (1720-1791) y Leocricia Pestana Fierro (1853-1926). En el peridico local El Iris, cuando Leocricia contaba con 28 aos de edad, sali publicado su primer poema en un trabajo especial que conmemoraba los dos siglos del fallecimiento de Caldern de la Barca. El soneto se titulaba A Espaa: Aunque no fuera la nacin potente Que del moro humillara la arrogancia, La que salv animosa la distancia Por buscar otro mundo en Occidente, La que acostumbrada contempl la gente Admirando su indmita constancia, Ceirse con Sagunto y con Numancia, Coronas de laurel su altiva frente. Si la patria no fuera de Pelayo Y honrarse no pudiera en la memoria La jornada inmortal del Dos de Mayo, Bastar, Espaa, para honrar su historia Que mostraras brillante como el rayo De Caldern la perdurable gloria. Leocricia, tras la muerte de su hermano Segundo, hered la Quinta Verde, extraordinario remanso de paz y verdor en el Barranco de Nuestra Seora de Los Dolores, extramuros de la ciudad. Se da la circunstancia de que un gravamen pesaba sobre la mansin y su finca: una hipoteca a favor del abogado Federico Lpez Abreu, alcalde de la capital palmera. Leocricia, imposibilitada econmicamente de hacer frente a esta gran deuda, no tuvo ms remedio que llegar a un acuerdo con el edil. Consista en que le ceda la propiedad, pero como bien informaba Prez Garca- se reserv para su uso la parte alta de la casona y los jardines inmediatos.</p> <p>Publicado por www.nuestrasislascanarias.es</p> <p>Al fallecer Leocricia, pas el pleno dominio de la finca a Lpez Abreu, quien la transmiti posteriormente a Mara del Carmen y Jos Lpez Martn, sus nietos. El Boletn Oficial de Canarias nm. 89, de 9 de mayo de 2005, publica el decreto 70/2005 por el que se declara Bien de Inters Cultural, con categora de Monumento, la Quinta Verde. Hoy, aunque es propiedad del Ayuntamiento capitalino, est convertido en Aula Abierta de Educacin Ambiental, a travs de un convenio firmado con el Cabildo para la puesta en uso de las instalaciones, rutas guiadas... Tras haber habitado en este precioso paraje durante varias pocas de su vida, en 1898 decide instalarse definitivamente en ella. El rencuentro de Leocricia ya casada- con su amado edn le produjo una gran alegra. Escribi al llegar a la casa de la Quinta Verde (para m muy querida) tras largos aos de dolorosa ausencia El soneto en el que plasm su inspiracin fue titulado A mi corazn. Llegu La vuelvo a ver! Y aqu en mi pecho Con fuerza, corazn, potente lates, Adalid que aguerrido en los combates Al campo de batalla hallas estrecho: Intrpido palpitas, an maltrecho De tus penas de ayer, los embates Que hoy sirvan tus heridas de acicates Para ansioso buscar aun despecho De amargas y queridas remembranzas, Una playa de amor y de ventura, Que al mar de tu dolor ponga su valla; Y si el hado tan solo en esperanzas Trueca su afn de paz y de ternura Herido corazn... no llores calla!! Luis Morera (A la Quinta Verde, Taburiente, 1987) cantaba La Quinta Verde es un jardn donde la luna hace el amor y las estrellas desde el cielo le van susurrando un canto en crepsculo de mar y mariposas de cristal del cielo bajan para ver el verso que al amanecer dej prendido al rosal la Dama del traje blanco Leocricia se erigi en un importante referente para los republicanos insulares, en su dolo indiscutible. Seguidora del Librepensamiento, de la Libertad y de la Justicia, en su intranquila personalidad se dieron varias contradicciones. Por ejemplo, se consideraba una mujer anticlerical, pero en el fondo era una gran creyente. No soportaba que nadie criticara o hablara mal de la Iglesia. Se vesta incluso de negro riguroso cada Viernes Santo, de luto por la muerte de Jesucristo. Incluso haba colgado sobre su cama un cuadro de Nuestra Seora de los Dolores, en cuya esquina exista una redondilla escrita por ella y dedicada a su Virgencita Dolorosa:</p> <p>Publicado por www.nuestrasislascanarias.es</p> <p>Mater Dolorosa Mara, por tu bondad, Meditando tus Dolores, Logramos los pecadores El fruto de tu piedad. Se deca que la Iglesia estaba en contra de Leocricia. La Iglesia de la poca condenaba la separacin de Iglesia y Estado, la libertad de expresin y de prensa, el socialismo, el racionalismo, la democracia y otros muchos ideales que Leocricia defenda. Se deca que la Iglesia era anti-Leocricia, no Leocricia anti-Iglesia. Su clara influencia en los republicanos de la poca se plasma en varias invitaciones y esquelas que reciba Leocricia. Una de ellas, firmada por veintisiete seoras de la capital palmera, le fue remitida para dignificar con su asistencia un acto de homenaje en honor de Voltaire. Fechada el 19 de febrero de 1914 rezaba: Sra. D Leocricia Pestana de Carrillo.- Distinguida seora nuestra: Las que suscriben, constantes admiradoras de la poesa y pensadora a quien tienen el honor de dirigirse, y que se proponen concurrir a la Velada, homenaje al amplio espritu que se llam Voltaire, solicitan el valioso y necesario concurso intelectual de V. para lo que ser una hermosa y significativa fiesta.- A la vez, ruganle encarecidamente su asistencia al acto, ya que es V. la ms alta y digna representacin de nuestro sexo, que no puede ni quiere permanecer insensible a los requerimientos de la Razn, que para la mujer abre mejor senda de aquella de la Fe, vieja y tortuosa.- Aceptad el testimonio de sincero afecto de vuestras paisanas. La primera firma que aparece en esta invitacin es la de Evangelina Hernndez Armas (1885-1971), esposa del empresario Manuel Rodrguez Acosta (1883-1961). ste fue destacado librepensador y republicano que fue detenido al iniciarse el Alzamiento Nacional el 18 de junio de 1936, como directivo de la Unin Republicana de La Palma. Leocricia no acudi a la velada, pero como informaba la prensa local- envi una bella carta dirigida a las damas que tan amablemente la haban invitado y que fue leda por Luis Felipe Gmez Wangemert (1862-1942), clebre periodista brillante, astuto, polmico y mordaz. Lorenzo Rodrguez, en sus crnicas, informaba de que el peridico que por esta poca se publicaba en esta poblacin con el ttulo de El Iris, public un nmero extraordinario de literatura y poesa, una de las cuales es la siguientes, que hemos preferido para poner, no porque sea mejor que las otras, sino por ser de una mujer. Y a continuacin transcribe el mismo soneto titulado A Espaa al que hice referencia anteriormente.</p> <p>Publicado por www.nuestrasislascanarias.es</p> <p>Otro de los nclitos personajes de la poca, el escritor Flix Duarte Prez (1895-1990), informaba de que los versos de Leocricia, de un clasicismo irreprochable, tenan acentos conmovedores, estrofas definitivas, primores de tcnica y sonoridades de himno redentor. Prez Garca aada en su estudio sobre la poetisa que en ellos haba un soplo de rebelda contra todas las mediocridades, una propuesta latente, discreta y sentida hacia la hostilidad del medio en que le toc vivir. Prez Garca describa as a la dulce poetisa palmera: Leocricia, que detestaba que la retratasen, fue una mujer de estatura mediana, delgada, de buen carcter y buen trato, culta y de excelentes cualidades, a la par que fina, agradable, delicada, y muy acicalada en su persona; vesta a la moda de su juventud, con trajes de colores, largos y con cola Surez Bustillo la describa as: Leocricia era de estatura media, en torno a 1,60, delgada, pelo recogido y siempre bien peinada, frente despejada y ancha, piel rosada, fina, agraciada de cara, de sonrisa graciosa, voz deliciosa, mirada ardiente, agradable, delicada, sensible. Muy pulcra en su persona. Vesta a la moda de su juventud, con trajes de color negro o blanco, largos y con cola. Las crnicas informaban tambin de que le gustaba sobremanera recibir invitados en casona de la Quinta Verde, sobre todo a aquellos intelectuales que, de paso por la capital palmera, ya haban mostrado inters especial por hablar con ella, conocerla y aprender y departir con ella gratas conversaciones. Estas visitas eran acompaadas con frecuencia por un gran amigo de Leocricia, el ilustre entomlogo palmero Elas Santos Abreu (1856-1937) que, adems, era su mdico. Otro de los importantes personajes que estudiaron la obra de Leocricia fue el publicista Sebastin Padrn Acosta, quien, al profundizar en la produccin de las poetisas canarias, quiso comenzar con ella. La consider un espritu inquieto, una mujer enamorada de la libertad y de la belleza, amante de la independencia y propulsora de la cultura de su isla; un alma lrica y arrebatada que se entusiasmaba leyendo los discursos de Castelar. El mismo crtico opinaba que sus magnficos sonetos estaban imbuidos del espritu de Voltaire, indicando que, uno de los que ms sobresala...</p>