La Econom­a y sus vecinos cient­ficos - James McGill Buchanan

  • View
    5

  • Download
    1

Embed Size (px)

DESCRIPTION

La Economía y sus vecinos científicos - James McGill Buchanan

Text of La Econom­a y sus vecinos cient­ficos - James McGill Buchanan

  • www.

    cepc

    hile.c

    lLa Economa y sus Vecinos Cientficos*

    James Buchanan**

    **Profesor y Director GeneralCenter for the Study of PublicChoice, Virginia Polytechnic Insti-tute. Doctor en Economa, Univer-sidad de Chicago. Ha sido profesoren las Universidades de Miami,Virginia y California (Los Ange-les). Autor de ms de diez libros ynumerosos artculos.

    *Originalmente este trabajo apareci bajo el ttulo "Economics and itsScientific Neighbors" en el volumen The Structure ofEconomic Science,editado por Sherman Roy Krupp y publicado por Prentice Hall (NewJersey, 1966). Los derechos en espaol son de Aguilar S.A., quien autorizsu publicacin.

  • www.

    cepc

    hile.c

    lLa economa y sus vecinos cientficos

    James Buchanan

    Existe algo que se llama "economa".* La mayora de lasuniversidades ofrecen cursos sobre la materia y tienen inclusofacultades autnomas; ciertos cargos para profesionales especiali-zados son ocupados por "economistas", tanto en el sector privadocomo en el pblico; se escriben, editan y, probablemente, se leenrevistas especializadas y muchos libros que las bibliotecas y libre-ras catalogan como "economa". Todo esto hace presumir quehay un lenguaje comn, ampliamente compartido, una red espe-cial de comunicacin entre quienes obtienen su ttulo profesio-nal, que contribuye a la eficiencia del dilogo. Un lenguaje conestas caractersticas es una condicin necesaria de toda ciencia,pero no es suficiente por s solo. La eficiencia en el dilogo debeser medida tambin segn los estndares de la ciencia, que son lacomprensin, no la utilidad, la capacidad predictiva, no las pero-grulladas, la interpretacin objetiva, no la justificacin razonada.

    *En un reciente trabajo, que a propsito llam un "ensayo sobre lapersuasin", hice un llamado a un cambio de nfasis en la atencin de loseconomistas y, como consecuencia, en una concepcin de alguna maneramodificada de la economa como disciplina cientfica. Mi crtica estabadirigida principalmente a la concentracin post-Robbins en el problemade la asignacin de recursos independientemente del marco institucionaly orgnico. Mi peticin consista, esencialmente, en que pusiera nfasisnuevamente en el rol central del comportamiento humano en las relacio-nes de intercambio o en la teora del mercado, en su sentido ms amplio.No repetir aqu los argumentos all expuestos y evitar hasta donde seaposible los juicios normativos acerca de los lmites apropiados de ladisciplina que llamamos indiscriminadamente "economa". Consltesemi trabajo "What Should Economists Do?", Southern EconomicJournal,30 (enero, 1964), 213-222.

  • www.

    cepc

    hile.c

    l

    12 ESTUDIOS PUBLICOS

    De acuerdo con estos criterios, "la economa" puede seradmitida como ciencia, por lo menos en cierta medida. Propongoque comencemos con esta "economa" como un hecho emprico yque examinemos con algn detalle las relaciones de esta cienciacon sus vecinos. Antes de entrar a esta pregunta central, es tilhacer algunas observaciones sobre el desarrollo de la propia "eco-noma". A mi juicio, y hasta donde alguien que est involucradoen la disciplina puede alcanzar a ver lo que ocurre en el conjunto,la economa presenta actualmente dos tendencias aparentementecontradictorias. La independencia de la "economa", en el sentido amplio de una disciplina, se est perdiendo rpidamente, almismo tiempo que aumenta aceleradamente la especializacinentre las subdisciplinas de la economa.

    Fue la economa alguna vez tan independiente de sus veci-nos cientficos como parece indicarlo la burocracia de la especia-lizacin profesional? Su contenido emergi, hace apenas un siglo,de la "economa poltica", que, a su vez, haba brotado, clsica ycompletamente llena de una ms temprana "filosofa moral". Losorgenes cientficos de la economa permanecen ocultos desdesus primeros expositores, y la economa poltica clsica manifestuna predisposicin abierta hacia los cambios. Se puso nfasis enmejorar Jas instituciones que son objeto de su estudio. Entenderaquellas instituciones fue siempre un objetivo secundario, aun-que necesario. Como se sabe, el mejoramiento se materializ; lastransformaciones sociales dictadas por los preceptos clsicos, has-ta cierto punto, se realizaron.

    El xito obtenido por la economa clsica, en la prctica, esresponsable, en parte, de la ruina de la economa como ciencia.Desde un comienzo se confundi las diferencias entre postuladoscientficos y proposiciones de reformas sociales. Esto llev a loscrticos quienes acertadamente objetaban los prejuicios clsi-cos hacia la estructura social a atacar, y a dar la impresin de queatacaban, las proposiciones centrales del anlisis cientfico. Estaconfusin ha fastidiado a la economa y sigue hacindolo inclusoen la actualidad. Las ciencias fsicas han escapado por completode esta confusin y en esto reside su prestigio. Solamente en lasrecientes discusiones sobre la bomba de hidrgeno y la radiacin,ha aparecido algo que semeja la confusin elemental que se haintroducido en la economa entre prediccin propiamente tal eingeniera normativa.

    Desde los comienzos de la disciplina, los economistas hanestado en la posicin asumida por J. Robert Oppenheimer. Y, des-graciadamente para la ciencia, han escogido tanto como parece

  • www.

    cepc

    hile.c

    l

    ECONOMIA Y OTRAS CIENCIAS 13

    haber hecho ste. Como resultado de esto, el inters de los econo-mistas ha sido rara vez cientfico, si alguna vez lo fue del todo, y enocasiones ha sido abiertamente acientfico. Ha quedado demos-trado que, para la mayora, la inclinacin personal por el compro-miso social es demasiado fuerte, incluso para aquellos que no sedejan encandilar y que permanecen, fsicamente, en las torres demarfil. En esta perspectiva, Pareto se alza dominante sobre ungrupo confinado de figuras menores.

    Qu es la economa?

    Sin embargo, la ciencia avanza a pesar del ruido generado porargumentos ilgicos, y ha existido y sigue existiendo contenido enlas palabras "economa" y "economista". Antes de entrar a discu-tir las relaciones de esta ciencia con sus vecinos, parece conve-niente decir algo acerca de su contenido: Cul es el lenguajecomn?, Cules son los principios simples?, Cmo identificauno a un economista?

    A modo de ilustracin, propongo que diseemos un sencilloexperimento conceptual. Se ha atribuido a uno de los antiguosfilsofos griegos la afirmacin: Cualquier cosa que merezca que sehaga, merece que se haga bien. Como nuestro experimento con-ceptual, supongamos que seleccionamos una muestra escogida alazar de entre la poblacin general. Le entregamos a cada indivi-duo de la muestra el adagio que citamos ms arriba y le pedimosque lo comente. Luego, observamos sus comentarios e intentamosuna suerte de clasificacin.

    Desde luego, una nica prueba no puede ser absolutamenteconcluyente, pero es posible que el sencillo experimento pro-puesto pueda, de hecho, proporcionarnos una manera fcil declasificar a los economistas y distinguirlos del gran pblico delcual forman parte. En otras palabras, habra una respuesta caracte-rstica de los economistas para el adagio, que no sera compartidapor un gran nmero de personas. Podran disearse, desde luego,pruebas adicionales con mayor capacidad de discriminacin paradelimitar a los economistas del resto de la comunidad de cientfi-cos. Pero no es necesario hacerlo aqu, ya que el sencillo experi-mento propuesto es suficiente para ilustrar los principios elemen-tales de la ciencia.

    Las herramientas de los economistas son su capacidad y ten-dencia a pensar todos los problemas en trminos de alternativas.El juicio del moralista acerca de la verdad, que dice que algo estabsolutamente bien o absolutamente mal le es ajeno. La discusin

  • www.

    cepc

    hile.c

    l

    14 ESTUDIOS PUBLICOS

    poltica en trminos de ganar-perder, s-no, no cae dentro de sucampo visual. El no reconoce como propia la situacin esto -o-aquello, o todo -o- nada. Su mundo no es el de los mutuamenteexcluyentes. En lugar de eso, su mundo es de ajuste, conflictocoordinado, ganancias mutuas. Para el economista, desde luego,hay muchas cosas que merecen hacerse que no merecen hacersebien, desde el momento en que est entrenado proesionalmentepara pensar en trminos de una escala continua de variaciones,tanto en las cosas que hay que hacer como en los criterios parajuzgarlas bien hechas.

    Los teoremas pertinentes para el economista estn construi-dos sobre esta sencilla base. Esto puede ser aplicable a las elec-ciones, las decisiones de los individuos, las organizaciones depersonas o los grupos sociales. Sin embargo, hay que tener cuida-do de no exigir mucho a los economistas. Sus dominios se limitanal comportamiento de las personas al escoger entre las alternativasque se les ofrecen. Este comportamiento proporciona al econo-mista la materia prima; su teora de los agregados econmicosestara construida sobre la arena, si pasara por alto las unidadeselementales: los comportamientos individuales.

    Las personas escogen entre las alternativas que enfrentan;sus elecciones no se excluyen mutuamente; no escogen sobre unabase de esto -o- aquello. Por el contrario, las personas escogenlo "bueno" y rechazan lo "malo", eligiendo entre "ms o menos".Hay pocos "bienes" claramente universales, si es que los hay, queson deseados independientemente de la variacin en la cantidad;y, de igual manera, hay pocos, si es que los hay, "males" universa-les demostrables. Es por esta razn que el economista no habla, dehecho no puede hacerlo, de "bienes" y "males" separados de laselecciones que hacen las personas.

    Sin embargo, examinando estas elecciones, el economistapuede poner algunas restricciones en los patrones de conductahumana. Puede desarrollar hiptesis sujetas a comprobacionesacerca del comportamiento, que la observacin puede refutar.Una vez que ha logrado identificar lo que el individuo promedioconsidera co