[Jacques Monod] El Azar y La Necesidad

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  • Cuando El azar y la necesidad se public en Francia, en 1970, haca exactamente cincoaos que su autor, Jacques Monod, haba recibido el Premio Nobel de Fisiologa o Medicina.Pero su xito mundial se debi al escndalo que suscit no slo entre cientficos, sinotambin entre filsofos, pensadores y fenmeno an ms insospechado polticos. Quizla clave resida en las propias palabras de Monod:

    Resulta hoy da imprudente, por parte de un hombre, el empleo de la palabra filosofa. ()Tengo una sola excusa que considero, sin embargo, legtima: el deber que la actualidadimpone a los hombres de ciencia de pensar su disciplina en el conjunto de la cultura modernapara enriquecerla as, no slo con importantes conocimientos tcnicos, sino tambin conideas arraigadas en su ciencia particular que puedan considerarse humanamentesignificativas. La misma ingenuidad de una mirada virgen (y la de la ciencia lo es siempre)pueden alumbrar con una luz nueva viejos problemas() Asumo por entero la plenaresponsabilidad de los desarrollos de orden tico, y hasta tal vez poltico, que no he queridoevitar por peligrosos que fuesen, o ingenuos, o demasiado ambiciosos que pudiesen parecer:la modestia conviene al sabio, pero no a las ideas que lo habitan y que debe defender.

    Este ensayo se elabor a partir de una serie de conferencias pronunciadas por Monod, enfebrero de 1969, en el Pomona College, California, y que fueron tambin motivo de un cursoen el Collge de France entre 1969 y 1970.

  • Jacques Monod

    El azar y la necesidad(Ensayo sobre la filosofa natural de la biologa moderna)

    Metatemas - 6

    ePub r1.0Antwan 23.08.13

  • Ttulo original: Le hasard et la necessit (Essai sur la philosophie naturelle de la biologie moderne)Jacques Monod, 1970Traduccin: Francisco Ferrer LernRetoque de portada: Antwan

    Editor digital: AntwanePub base r1.0

  • Todo lo que existe en el Universo es fruto del azar y de la necesidad

    DEMCRITO

    En ese instante sutil en que el hombre vuelve sobre su vida, Ssifo, regresando a su roca,contempla esa serie de actos inconexos que devienen su destino, creado por l, unido bajo la miradade su memoria y en seguida sellado por su muerte. As, persuadido del origen completamente humanode todo lo que es humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, est siempre enmarcha. La roca todava rueda. Abandono a Ssifo al pie de la montaa! Siempre toma a encontrar sufardo. Mas Ssifo ensea la fidelidad superior que niega los dioses y conmueve las rocas. El mismojuzga que todo est bien. Ese universo, en adelante sin dueo, no le parece ni estril ni ftil. Cadagrano de esa roca, cada destello mineral de esa montaa, plena de noche, para l forma un mundo. Lapropia lucha hacia la cumbre basta para henchir el corazn de un hombre. Hay que imaginar a Ssifodichoso.

    ALBERT CAMUSLe mythe de Sisyphe

  • PREFACIO

  • La biologa ocupa, entre las ciencias, un lugar a la vez marginal y central. Marginal en cuanto queel mundo viviente no constituye ms que una parte nfima y muy especial del universo conocido, desuerte que el estudio de los seres vivos no parece poder lograr jams la revelacin de unas leyesgenerales, aplicables fuera de la biosfera. Pero si la ambicin ltima de la ciencia entera esfundamentalmente, como creo, dilucidar la relacin del hombre con el Universo, entonces es justoreconocer a la biologa un lugar central puesto que es, entre todas las disciplinas, la que intenta ir msdirectamente al centro de los problemas que se deben haber resuelto antes de poder proponer el de lanaturaleza humana, en unos trminos que no sean metafsicos.

    As, la biologa es, para el hombre, la ms significativa de todas las ciencias; es la que hacontribuido ya, sin duda, ms que ninguna otra, a la formacin del pensamiento moderno,profundamente trastornado y definitivamente marcado en todos los terrenos: filosfico, religioso ypoltico, por el advenimiento de la teora de la evolucin. Sin embargo, por segura que estuviese desdeel fin del siglo XIX de su validez fenomenolgica, la teora de la evolucin, aunque dominando labiologa entera, permaneca como suspendida mientras no se elaborara una teora fsica de la herencia.La esperanza de conseguirla rpidamente pareca casi quimrica hace treinta aos a pesar de los xitosde la gentica clsica. Sin embargo, es esto lo que hoy aporta la teora molecular del cdigo gentico.Interpreto aqu la teora del cdigo gentico en un sentido amplio, para incluir no solamente lasnociones relativas a la estructura qumica del material hereditario y de la informacin de la que esportador, sino tambin los mecanismos moleculares de expresin, morfogentica y fisiolgica de estainformacin. Definida as, la teora del cdigo gentico constituye la base fundamental de la biologa.Lo que no significa, desde luego, que las estructuras y funciones complejas de los organismos puedanser deducidas de la teora, ni siquiera que sean siempre analizables directamente a escala molecular.(No se puede predecir ni resolver toda la qumica con la ayuda de la teora cuntica, que sin dudaconstituye, no obstante, la base universal.)

    Pero si la teora molecular del cdigo no puede hoy (y sin duda no podr jams) predecir yresolver toda la biosfera, constituye desde ahora una teora general de los sistemas vivientes. No habanada parecido en el conocimiento cientfico anterior al advenimiento de la biologa molecular. Elsecreto de la vida poda entonces parecer inaccesible en su mismo principio. Hoy est en gran partedesvelado. Este considerable acontecimiento parece debera influir enormemente en el pensamientocontemporneo desde el momento en que la significacin general y el alcance de la teora fuesencomprendidos y apreciados ms all del crculo de los especialistas puros. Espero que el presenteensayo contribuya a ello. Antes que las nociones mismas de la biologa moderna, es su forma lo quehe intentado destacar, as como explicar sus relaciones lgicas con otros terrenos del pensamiento.

    Resulta imprudente hoy en da, por parte de un hombre de ciencia, emplear la palabra filosofa,aun siendo natural en el ttulo (o incluso en el subttulo) de una obra. Se tiene la seguridad de queser acogida con desconfianza por los cientficos y, a lo mejor, con condescendencia por los filsofos.No tengo ms que una excusa, pero la creo legtima: el deber que se impone, hoy ms que nunca, a loshombres de ciencia de considerar a su disciplina dentro del conjunto de la cultura moderna, paraenriquecerla no slo de conocimientos tcnicos importantes, sino tambin de las ideas salidas de suciencia, que puedan considerarse humanamente significativos. La ingenuidad misma de una visinnueva (la de la ciencia siempre lo es) puede a veces iluminar con un nuevo da antiguos problemas.

  • Desde luego hay que evitar toda confusin entre las ideas sugeridas por la ciencia y la cienciamisma; pero hay que llevar hasta sus lmites las conclusiones que la ciencia autoriza, a fin de revelarsu plena significacin. Ejercicio difcil. Yo no pretendo haber realizado la empresa sin caer en errores.Digamos que la parte estrictamente biolgica de este ensayo no es en absoluto original. No he hechoms que resumir nociones consideradas como establecidas por la ciencia contempornea. Laimportancia relativa atribuida a diferentes desarrollos, como la eleccin de los ejemplos propuestos,reflejan, es cierto, tendencias personales. Incluso captulos importantes de la biologa no sonmencionados. Repito otra vez que este ensayo no pretende exponer toda la biologa sino que intentaextraer la quintaesencia de la teora molecular del cdigo. Indudablemente, soy responsable de lasgeneralizaciones ideolgicas que he credo poder deducir. Mas no creo equivocarme al decir que estasinterpretaciones, mientras no salgan del terreno de la epistemologa, encontrarn el asentimiento de lamayora de los modernos bilogos. Asumo la total responsabilidad de los desarrollos de orden tico, sino poltico, que no he querido eludir, por peligrosos que fuesen o por ingenuos o demasiadoambiciosos que puedan, a pesar mo, parecer: la modestia conviene al sabio, pero no a las ideas queposee y que debe defender. Y aqu tengo la seguridad, tranquilizadora, de hallarme en total acuerdocon ciertos bilogos contemporneos cuya obra merece el mayor respeto.

    He de solicitar la indulgencia de los bilogos, por ciertos planteamientos que les parecernfastidiosos, y la de los no bilogos por la aridez de exposicin de ciertas nociones tcnicasinevitables. Los apndices podrn ayudar a algunos lectores a superar estas dificultades. Mas querrainsistir sobre el hecho de que la lectura no es de ningn modo indispensable para quien no tiene queafrontar directamente las realidades qumicas de la biologa.

    Este ensayo se basa en una serie de conferencias (las Robbins Lectures) pronunciadas en febrerode 1969 en el Pomona College, en California. Agradezco a la direccin de este instituto por habermedado la posibilidad de desarrollar, ante un joven y ardiente pblico, ciertos temas que, desde largotiempo, son para m objeto de reflexin, mas no de enseanza. Anlogamente, he hecho de estos temasel motivo de un curso en el Collge de France durante el ao escolar 1969-1970. Es una hermosa ypreciada institucin que autoriza a sus miembros a rebasar, a veces, los estrictos lmites de laenseanza que se le ha confiado. Gracias a Guillaume Bud y a Franois I.

    Clos Saint-JacquesAbril 1970

  • 1Extraos objetos

  • Lo natural y lo artificial

    La distincin entre objetos artificiales y objetos naturales nos parece inmediata y sin ambigedad.Un peasco, una montaa, un ro o una nube son objetos naturales; un cuchillo, un pauelo, unautomvil son objetos artificiales, artefactos.[1.1] Cuando se analicen estos juicios, se ver, sinembargo, que no son inmediatos ni estrictamente objetivos. Sabemos que el cuchillo ha sidoconfigurado por el hombre con vistas a una utilizacin, a una performance[1.2]