iglesia en jaen

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  • 2Carta del DirectorCarta del Director Antonio Garrido de la Torrevicariodecomunicacion@diocesisdejaen.es

    Hablar de lasvocaciones en laIglesia es hablar deun tema complejo.Quien ms y quienmenos siente la ten-tacin de mirar ha-cia otro lado o cam-biar de tema. Es loque sucede cuandohay temas incmo-dos que no son muyagradables de ana-lizar. Aunque en Es-paa hay un peque-simo repunte deingresos en los Se-minarios, sabemospor la propia expe-riencia de nuestraIglesia de Jan, queeste tema tan importante y en el que tanto nos juga-mos es una asignatura pendiente. Nuestros Semina-rios Diocesanos, tanto el mayor como el menor, tie-nen un nmero totalmente insuficiente para hacerfrente a un mnimo relevo generacional. Y esta situa-cin es preocupante. Y cuando hablamos de vocacio-nes a la vida religiosa, tanto activa como contempla-tiva, el panorama es igualmente preocupante.

    Tal vez sera bueno que nos planteramos deuna forma directa y sin paos calientes que estamoshaciendo, o mejor dicho, que estamos dejando dehacer, para que el estilo de vida de curas y monjas nosea lo suficientemente atractivo para nuestros jve-nes. Y no estara mal que nos dejramos de echarbalones fuera y que analizramos con crudeza la si-tuacin. Tal vez deberamos admitir que en esta cues-tin del fomento de las vocaciones algo falla y esta-mos dndonos de bruces con nuestro propio fracaso.

    Nuestro Obispo D. Ramn hace unas semanas,en la carta pastoral con motivo del da del Seminario,calificaba esta situacin con la palabra urgencia. Yno es para menos. El ejemplo que pona era bien gr-fico: como la del necesitado que pide ayuda. Efectiva-mente, es totalmente necesario pedir la ayuda de lasfamilias, sacerdotes, educadores, catequistas, de todoslos fieles, para, con mirada de futuro, poder ofrecer a lasnuevas generaciones de cristianos, sacerdotes que pue-dan atenderles debidamente, como lo hicieron con no-sotros desde nuestros primeros pasos en la fe. De estamanera, toda la comunidad diocesana debe tratar eltema del fomento de las vocaciones con inters, afec-to, preocupacin y responsabilidad.

    En el Seminario y en los Noviciados se formanaquellos que, como decimos en la portada de nues-tra revista, han sido seducidos por el Seor, han es-

    NOS JUGAMOS EL FUTURO DE LA IGLESIAEN LAS VOCACIONES

    cuchado su llama-da y han sentidoque su vida tienesentido si se ofre-cen por completo alSeor. El Evangeliode Jesucristo vividode forma radical noes fcil ni cmodo.Y el camino del sa-cerdocio y de lavida consagradaimplica sus sacrifi-cios pero tambinsus profundas ale-gras. En el segui-miento de Jess sedebe ir ligero deequipaje y dis-puesto a ser mol-deado por Aquel

    que nos ha escogido para ser sus testigos.Pero ante todo, la vida de los sacerdotes y

    consagrados debe estar llena de entrega e ilusin.Entrega porque dedicas toda tu vida al proyecto deJess. Entrega porque pones todo tu futuro en ma-nos del Seor, que te llama por tu nombre y, llenode amor, te confa la prolongacin de su propia mi-sin: ser mensajero del amor inagotable y salvficode Dios en medio de nuestra sociedad. Y esta mi-sin te llena de responsabilidad pero tambin, y so-bre todo, de ilusin. La llamada del Seor provocauna profunda alegra interior, ya que slo el Amorde Dios puede satisfacernos plenamente y saciartodas nuestras inquietudes.

    En medio de un mundo tan poco receptivo alo que no sea beneficio inmediato, nuestro testi-monio debe ser el de hombres y mujeres despren-didos que han entregado su vida al Seor, porqueslo en l y desde l tiene sentido la existencia. Elque entrega la vida, ese la gana. El mismo Jessnos lo dej bien claro: El que quiera ganar su vida,la perder, y el que la pierda por m, la ganar (Mt10, 39). l es quien te cuida y sostiene. l nunca teabandona. Slo te pide que tengas el corazn dis-ponible y abierto a su Palabra. Y slo as, con en-trega e ilusin, sacerdotes y consagrados podre-mos convertirnos en el mejor instrumento para fo-mentar las vocaciones en nuestra Iglesia.

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  • 4LAS VOCACIONES, SIGNO DE ESPERANZAFUNDADA SOBRE LA FE

    Queridos fieles diocesanos:

    Celebramos en toda la Iglesia la 50 Jornada Mundial de Oracin por las Vocaciones. Bien merecedestacar con agradecimiento, el aniversario de esta jornada, instituida por el Papa Pablo VI, hace ya cin-cuenta aos.

    En el Mensaje del querido Papa Emrito, Benedicto XVI, refirindose a estas efemrides podemosleer, que ha favorecido un fuerte empeo por situar cada vez ms en el centro de la espiritualidad, de la accinpastoral y de la oracin de los fieles, la importancia de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

    Como es lgico el lema de la jornada para este ao guarda relacin directa con el Ao de la Fe, queestamos celebrando. La fe es fuente de es-peranza y, como sabemos, fe y esperanzaestn estrechamente unidas, por eso se con-templan estas vocaciones especficas, den-tro del Pueblo de Dios, como signos de es-peranza fundados en la fe.

    Leemos, en efecto, en el Mensaje parala jornada, que nuestra esperanza se fun-damenta en la fidelidad de Dios Dios no nosdeja nunca solos y es fiel a la palabra dadatener esperanza es confiar en el Dios fiel.

    Y en qu consiste la fidelidad de Dios,en la que se puede confiar con firme espe-ranza?, se pregunta el Papa Emrito, pararesponder: en el amor. Su amor es el quenos alienta y nos hace esperar en el caminode la vida y en el futuro, nos hace tener con-fianza en nosotros mismos y en los dems.Nunca desesperar, al contrario, Cristo resu-citado nos acompaa.

    Y concluye el Papa Ratzinger: hoy tam-bin Jess Resucitado pasa a travs de loscaminos de la vida Tambin hoy llama a se-guirlo y, esta llamada, puede llegar en cualquiermomento. Tambin ahora Jess repite: `Veny sgueme (Mt 10,21). Pero para respon-der a esta invitacin, advierte asimismo, quees necesario dejar de elegir por s mismo supropio camino. Seguirle significa: sumergir lapropia voluntad en la voluntad de Jess, darlela precedencia, ponerlo en primer lugar frentea todo lo que forma parte de nuestra vida:Pienso que no puede decirse mejor.

    Las vocaciones sacerdotales y religio-sas siempre han sido objeto de especial cui-dado y preocupacin por parte de la Iglesia.Lo son en nuestra Dicesis, como bien sabe-mos todos.

  • 5Dos aspectos quisiera desta-car del Mensaje del Papa, finalmen-te, sobre este particular:

    Primero: Tengamos siempremuy presente que estas vocacio-nes nacen desde el encuentro per-sonal y duradero con Cristo, des-de la plena confianza en l, desdela experiencia de una fe entendi-da como esperanza firme en suamor. Estas vocaciones vienen deDios y, por eso, lo primero esnuestra oracin y splica ante elSeor, ante el Dueo de la Mies.No se trata de reclutar personasmediante estrategias humanas. Elnico camino eficaz es pedrselasal Seor, con plena confianza y deforma insistente.

    Segundo: Destaquemos,como lo hace Benedicto XVI, que,esto no obstante, tambin en elcampo vocacional hemos de tenermuy presentes las mediaciones. ElPapa Emrito seala dos, en con-creto: La comunidad cristiana y lossacerdotes.

    La comunidad: en cuanto queayuda a mirar con particular con-fianza y esperanza al futuro de la Igle-sia y a su tarea de evangelizacin.

    Los sacerdotes: para acom-paar a los jvenes como compae-ros de viaje, para ayudarles a reco-nocer, en el camino a veces tortuo-so y oscuro de la vida, a Cristo, ca-mino, verdad y vida (cf. Jn 14, 6),para proponerles con valenta evan-glica la belleza del servicio a Dios, ala comunidad cristiana y a los her-manos. Sacerdotes que muestrenla fecundidad de una tarea entusias-mante, que confiere un sentido deplenitud a la propia existencia, porestar fundada sobre la fe en Aquelque nos ha amado en primer lugar(cf. Jn 4, 19).

    La familia es, tambin, otrode los pilares fundamentales a fa-vor de estas vocaciones, desde sucultivo y apoyo, hasta su genero-sidad a favor de la entrega de sushijos al servicio de Dios y de la Iglesia. Siempre, luego, son muy recompensados, de ordinario ya incluso enesta vida.

    Oremos juntos ante el Seor por estas vocaciones, no slo en esta jornada anual sino inclusodiariamente.

    Secundemos las constantes sugerencias e invitaciones de la Delegacin Episcopal Diocesana para lasVocaciones, al tiempo que agradecemos su ilusin y constancia en sus propuestas y acciones.

    Son muchas las Parroquias y Comunidades que destacan esta oracin ante el Santsimo Sacramentouna vez por semana. Tambin las animamos en su empeo, pues llegarn sus frutos y expresamos nuestrodeseo de que se unan a este clamor otras comunidades.

    Abramos, como Comunidad Diocesana, estos caminos a corazones generosos, que los hay siempre,para que libremente tomen la decisin de ser testigos fieles del amor de Dios entre los hombres desde laentrega generosa de sus vidas a disposicin del Seor y de su Iglesia.

    Con mi afecto en el Seor, les bendice.

  • 6SEAMOS TODOS EN LA IGLESIA RESPONSABLESDE LAS VOCACIONES

    En el tiempo pascual los cristianos celebramos la Resu-rreccin de Cristo, en quien se cumple la promesa de Dios. LaResurreccin es motivo de alegra; Dios cuida de su pueblocomo el pastor cuida de su rebao y nos conduce a la vidaplena. Tres rasgos caracterizan al Buen Pastor: conoce a lasovejas, da la vida por ellas y cuida de la unidad del rebao(del pueblo). El agradecimiento surge del corazn del creyen-te, que se siente incondicionalmente amado por Dios. Cadacreyente est invitado a seguir al Buen Pastor, y los sacerdo-tes y consagrados tienen la especial encomienda de conocer,dar la vida y cuidar al Pueblo de Dios.

    En este momento de crisis mundial en muchos niveleseconmico, moral, social, espiritual- los creyentes estamosinvitados a anunciar con nuestra vida la alegra de la Resu-rreccin. El Buen Pastor nos gua y ensea a vivir desde susmismas actitudes: generosidad, humildad, entrega; y mos-trar as