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Falange una reflexión crítica

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    FALANGE. UNA REFLEXIN CRITICA SOBRE EL PASADO Y EL FUTURO DEL NACIONALSINDICALISMO

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    Len Klein

    FALANGE. UNA REFLEXIN CRITICA

    SOBRE EL PASADO Y EL FUTURO DELNACIONALSINDICALISMO

    A todos aquellos que han

    vivido en Falange

    los mejores aos de suvida

    Ttulo: FALANGE, UNA REFLEXION CRITICA Len Klein. 2002 Pyre, SL

    Portada: Alejandro Csar 1a Edicin: Noviembre 2002 Dep. Legal: B-XXXXX-2002 Impreso enEspaa

    SUMARIO

    INTRODUCCIN.................................................................................................................................4

    I. LAS SIETE MUERTES DE FALANGE ESPAOLA.........................................................................6

    II. LA INADECUACION IDEOLOGICA .............................................................................................. 23

    III. LAS NECESIDADES MINIMAS DE LA LUCHA POLITICA..........................................................42

    IV. EL PROCESO DE GROPUSCULARIZACION.............................................................................56

    CONCLUSIN...................................................................................................................................59

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    INTRODUCCIN

    Hubo un tiempo en el que fui falangista. Era muy joven y crea sinceramente en que elnacionalsindicalismo era el ideal ms noble y puro por el que nadie hubiera luchado jams. Era aprincipios de los aos 70 y bajo las lonas del Frente de Juventudes recuerdo aquellos aos como losmejores momentos de mi vida. Y es posible que lo fueran. De todo aquello, hoy, queda solamente elrecuerdo. Polticamente no comparto buena parte de los ideales de aquel tiempo, pero los respeto.

    En el fondo, lo que nos una era el sueo de una Espaa ms justa cmo podramos renunciaralguna vez a ello?

    Hoy sigo mirando con simpata a Falange y a sus ideales - en la medida en que la organizacinque los encarnaba ha desaparecido- solo que no los comparto. Como me deca un amigo hace poco:Falange tiene historia, pero no tiene nada ms; otros no tenemos historia, pero tenemos futuro. Este conocido haba resumido en unas pocas palabras el drama actual de los ltimos falangistas.

    El da antes de esa conversacin, Miguel Angel Vzquez, conocido de hace muchos aos ydirector de Barbarroja una Editorial especializada en historia de Falange me haba lanzado el retopara que escribiera el presente libro. No se trata de una obra de la que se vayan a vender miles deejemplares. Es simplemente un tributo a los mejores aos de nuestra vida. Y as es, en efecto. Porque todava hay falangistas que militan con la misma ilusin que habamos tenido nosotros hace 30

    aos. Solo que entonces nosotros no tuvimos a nadie que nos dijera: Camaradas, no perdis eltiempo, el ideal falangista est muerto; hablar sobre l es como hablar sobre las guerrasnapolenicas, el sitio de Numancia o las campaas de Alejandro de Macedonia. El drama consisteen defender un modelo histrico perteneciente al tiempo pasado, como si fuera aplicable al tiempoque vendr.

    Nosotros consideramos un tributo hacia nuestra militancia pasada, de la que no hemosrenunciado, pero s superado, el escribir las pginas que siguen. Son el balance de un ideal a ms desesenta aos de su enunciado. Son el balance la gestin de tres generaciones de falangistas. Son lacrnica -digmoslo ya- de un fracaso. El por qu se ha producido ese fracaso y el por qu esinsuperable es algo que vamos a tratar en las pginas que siguen. Sobre el por qu las cosas nopudieron ir mejor para la Falange es algo que trataremos con cierto detenimiento.

    Este es un libro difcil, ni convencer a los enemigos de la Falange (para los que este libro habrsido escrito por alguien irreductiblemente apegado al ideal joseantoniano a pesar de su carga crtica),ni por los ltimos mohicanos de Falange (para los que el autor de este libro ser, ni ms ni menos, untraidor). Pero, ms all de los maximalismos, de las declaraciones exaltadas a favor y en contra, estelibro es una obra sincera, escrita con el corazn (y el cerebro) por alguien que un da fue falangista,pero ya no se considera tal, pero aun sintindonos exteriores al mbito falangista, bien es cierto, queno nos sentimos predispuestos a la condena. Todo lo contrario: queremos entender cmo se haproducido la ruina del ideal falangista.

    Para realizar este trabajo vamos a despojarnos de cualquier tipo de apriorismos. Ningn mito,ningn dogma ser respetado como tal. Lo que pretendemos es provocar en los ltimos falangistasun choque con la realidad. A partir de ese choque que cada cual obre segn su leal saber y entender.

    Si al acabar la lectura de estas pginas el lector ha sido penetrado por la idea de que Falange hamuerto, entonces deber actuar en consecuencia enterrando el ideal y la organizacin. A partir deese momento se ver libre para repensar sus opiniones polticas, libertad de la que no dispone ahora,cuando est sometido al esquema de una ideologa concreta.

    Poco antes de empezar a escribir estas lneas, en un foro falangista de Internet alguien ironizabasobre una frase relativa a la globalizacin. En efecto, ni la globalizacin ni nada que no hubiera sidomencionado expresamente en las Obras Completas de Jos Antonio, tena gran inters y relevancia.Pero, a decir verdad, muy poco de lo dicho o escrito por Jos Antonio, tiene hoy actualidad. Se tratade frases que aluden a un momento pasado en la historia de Espaa, situado entre 1933 y 1936. Lahistoria en los ltimos 70 aos se ha acelerado, las ideologas, en consecuencia, se han vistosuperadas y rebasadas por la realidad. Falange no ha podido soportar esa aceleracin de la historia y

    de ah ha surgido su profunda inadecuacin.Esto ha provocado una seleccin a la inversa en las filas falangistas. Han permanecido los que se

    sentan vinculados al ideal de manera emotiva y sentimental, aquellos a los que el debate de ideas

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    les importaba, literalmente, un carajo, los desocupados que a partir de las 6 de la tarde no tenannada que hacer salvo ver a otros falangistas igualmente desocupados... pero nunca han proseguidoen activo quienes queran hacer poltica real. Estos han ido desapareciendo, poco a poco, de las filasfalangistas en las que cada vez se ha notado ms la ausencia de los intelectuales, los pragmticos,los polticos capaces de transformar un ideal en actividad contingente. Y, en contrapartida, hanabundado los dogmticos, los talmudistas, los ingenuos, los inmaduros, etc. Y, a la postre, eso es loque ha quedado en las filas falangistas en el momento de escribir estas lneas. Estos son los ltimos

    mohicanos del falangismo en toda su ingenuidad, inconsciencia o buena fe.Pues bien, a ellos y a los que se han retirado en los ltimos aos despus de advertir la

    inadecuacin entre el ideal y la realidad, van dirigidas estas pginas.

    Este no es un libro contra la falange. Es un libro que pretende ser objetivo: nosotros notenemos la culpa de que la realidad haya dejado atrs a falange. Nosotros nos limitamos a sernotarios de la situacin. Nada ms.

    Madrid, 4 de octubre de 2002

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    LAS SIETE MUERTES DE FALANGE ESPAOLA

    Falange Espaola no ha muerto en el filo del milenio a sesenta y tantos aos de su fundacin.Falange Espaola ha muerto en siete ocasiones y su situacin actual de inanicin poltica no es sinola muestra ms fehaciente de esos siete bitos.

    Cada una de estas muertes no es sino la constatacin de una situacin de crisis no resuelta, oms bien resuelta en contra de los intereses de Falange como partido poltico. Cada una de estasmuertes seala un momento de crisis insuperable que situ a Falange al borde de su extincin peroque, por s misma, no fue suficiente como para sellar la desaparicin del partido. En cada una deestas etapas el partido fue perdiendo razn de ser y existir y as se dio la paradoja de que siguieronexistiendo falangistas aun cuando el ser falangista se fue convirtiendo en cada vez en algo msimposible. Y as, de muerte en muerte, el partido se convirti a la postre en eso absolutamente estrilque es hoy.

    Estas son las siete trgicas muertes del partido que fue fundado con el nombre de FalangeEspaola y que, en la hora de su extincin final, como la hidra de Lerna, tena media docena dedenominaciones diferentes para llamar al mismo ideal, empobrecido y vaco de contenido.

    PRIMERA MUERTE: ELECCIONES DE FEBRERO DE 1936Falange Espaola muri joven, extremadamente joven, cuando an no haba alcanzado la

    mayora de edad, en febrero de 1936. En esas elecciones la mayora fue a parar al Frente Popularsituando al pas en la antesala de la guerra civil que, finalmente, deba estallar cinco meses despus.

    Falange Espaola muri cuando Jos Antonio no result elegido diputado y el partido obtuvounos resultados no precisamente relevantes ni esperanzadores. A partir de ese momento, Falangepercibi que el camino del poder a travs de las elecciones iba a ser excesivamente largo yproblemtico y, en cualquier caso, distara mucho de ser una marcha triunfal.

    Vale la pena preguntarse qu fue lo que inhibi el voto falangista en 1936. Porque razones, lashubo y fueran de tal calibre que resultaba absolutame

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