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Estrategia Nacional para el Buen Vivir vivir rural Ecuador.pdf · PDF file Nacional del Buen Vivir 2013.2017- PNBV, y también a las nuevas Estrategias que lo despliegan, principalmente

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    Estrategia Nacional para el Buen Vivir

    Rural

    Propuesta conceptual y técnica.

    Diagnóstico, políticas y lineamientos

    Este documento no ha sido sometido a edición técnica

    Julio 2013

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    1. Presentación

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    2. Introducción

    La nueva epoca emergente nos invita a valorar la contribución que el mundo

    rural ecuatoriano, las capacidades y potencialidades de los territorios rurales, la

    economía de la pequeña y mediana agricultura, la biodiversidad y la variedad

    de contextos culturales, pueden aportar a los ejes fundamentales del Plan

    Nacional del Buen Vivir 2013.2017- PNBV, y también a las nuevas Estrategias

    que lo despliegan, principalmente las vinculadas al cambio de matriz productiva

    y la erradicación de la pobreza, y también al “cómo” alcanzar tales propósitos,

    con sustentabilidad ambiental y desde una sociedad enriquecida por el

    conocimiento y la innovación.

    La Estrategia Nacional para el Buen Vivir Rural – ENBVR es concebida como la

    síntesis de un conjunto de políticas de distinta índole a ser procesadas

    democrática y técnicamente en los territorios rurales, y su probable impacto

    transformador, como resultado de la naturaleza de cada una de ellas y de sus

    interacciones intersectoriales, buscando un cambio estructural que responda a

    las distintas realidades locales.

    Todo lo contrario a lo ocurrido en el pasado, se quiere pensar en el despliegue

    del Buen Vivir Rural desde adentro de las comunidades rurales, de manera

    propositiva y culturalmente pertinente, planificando e impulsando cambios en

    medio de la complejidad de las distintas realidades territoriales. En este

    sentido, existe una profunda correspondencia y complementariedad entre la

    ENBVR, la Estrategia Territorial Nacional – ETN, las políticas direccionadas a

    transformar la matriz productiva y las programadas para erradicar la pobreza, y

    vice-versa. En escala territorial rural es posible generar interacciones capaces

    de ampliar el alcance y la profundidad de las acciones. No son procesos que

    corren en paralelo, sino dinámicas a ser concebidas de forma sistémica y

    recursiva, en la medida que unas interactúan sobre las otras y, en este proceso,

    ambos se retroalimentan y se renuevan permanentemente.

    La viabilidad del PNBV en los territorios rurales depende de la capacidad de

    articular acciones que potencien la sinergia entre las distintas estrategias

    nacionales, incluyendo las agendas sectoriales y zonales. Por lo que se propone

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    construir un arreglo institucional cuyo estilo de gestión posibilite coordinar

    coordinaciones sectoriales y articular niveles de gobierno, creando mediante

    renovados modelos de gestión, relaciones de consistencia, entre las

    orientaciones nacionales y las condiciones locales específicas en las cuales se

    aplica. Los actores sociales ubicados en los territorios rurales, que dan vitalidad

    a los espacios de participación y gestión social, cumplen un rol decisivo en la

    implementación del PNBV, garantizando inclusión, pertinencia, integralidad y

    sinergia de resultados. Debemos ser capaces de revertir los magros resultados

    de los programas convencionales de “desarrollo rural”, buscando cerrar las

    brechas de inequidad, transformando de manera colectiva y reflexiva - el

    Estado junto a la sociedad - las condiciones estructurales que sustentan las

    asimetrías socioeconómicas, desde los territorios. El despliegue del Buen Vivir

    en los territorios rurales necesita considerar tanto la importancia y legitimidad

    de las demandas que vienen de los actores locales, cuanto la multiplicidad de

    interconexiones sectoriales que pueden generarse a partir de la organización

    de una acción concreta.

    La ENBVR es un instrumento fundamental para incorporar a las poblaciones

    rurales y sus territorios plenos de potencialidades a la dinámica general del

    Buen Vivir del Ecuador. Para que las propuestas innovadoras definidas en el

    PNBVR puedan concretarse se requiere que la política pública sea legitimada

    socialmente, por los Gobiernos Autónomos Descentralizados – GADs y la

    sociedad civil organizada vinculada al territorio. Debemos construir de conjunto

    a la sociedad rural deseada, creativa y democráticamente, buscando cambios

    estructurales, no simplemente paliativos que impiden visualizar las causas de

    los problemas. La ENBVR propone métodos para configurar a nivel nacional una

    oferta coordinada, diferenciada y priorizada de políticas para la ruralidad, con

    su concreción a nivel zonal y territorial. Dicha oferta se combina con las

    dimensiones económicas, ecológicas, sociales, y de identidad cultural de las

    poblaciones locales, priorizando a las comunidades donde predomina la

    agricultura familiar campesina – AFC, a la vez que a las variables productivas, de

    acceso al mercado, el acceso a los servicios de educación, salud, agua potable,

    saneamiento y vivienda, y de calidad de la participación ciudadana, todo con

    miras a lograr una ecuación integral, e intervenciones efectivas de las

    realidades rurales a transformar. La ENBVR facilita la focalización territorial de

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    las políticas intersectoriales, e incorpora al mismo tiempo la capacidad de

    innovación e iniciativa de los actores locales, creando así protagonismo en las

    bases de la sociedad. La articulación de las demandas con las políticas

    nacionales y provinciales permite concertar medidas adaptadas a cada

    territorio con su dotación presupuestaria. Se puede implementar de forma

    eficaz las políticas y lineamientos del PNBV, darle concreción a las diversas

    agendas, en los territorios rurales.

    Es justamente la posibilidad de mantener la esperanza de que el Buen Vivir

    pueda efectivamente desplegarse lo que hace que la ENBVR sea una original

    propuesta histórica. Para que pueda brotar esa nueva configuración social, es

    necesario reformular las viejas propuestas políticas, excluyentes e ilegitimas,

    una y otra vez. Cambiar la ruralidad no es caminar en contramano del progreso,

    sino una expresión de justicia histórica. Sólo una estrategia dotada de

    significados cognitivos, democráticos, igualitarios, sustentables, soberanos,

    inclusivos, productivos es auténticamente revolucionaria.

    3. Antecedentes y perspectiva

    El entorno internacional anuncia incertidumbres y advierte impredecibles cambios en los

    mundos urbanos y rurales ecuatorianos. El calentamiento global y las variaciones

    climáticas; el incremento en el precio de los alimentos; la especulación de alimentos y su

    influencia en los mercados; el crecimiento demográfico y la creciente presión de la

    población y de la producción capitalista sobre los recursos naturales; la demanda de

    productos agrícolas para usos diferentes a la alimentación humana; la pérdida progresiva

    de tierra arable, fertilidad y biodiversidad; la disminución de la tasa de incremento en los

    rendimientos y la productividad; el aumento de la dependencia de la cadena de

    agroquímicos; la persistencia de la pobreza, la exclusión y la inequidad rural; junto a los

    problemas económicos y graves crisis financieras en diversas partes del mundo

    “desarrollado”, obligan a valorizar el potencial de nuestra agricultura y ruralidad.

    Obligan también a pensar seriamente sobre el papel de la Agricultura Familiar Campesina

    -AFC- en el proceso de cambio de matriz productiva que propone el Gobierno Nacional,

    afirmando la soberanía alimentaria y diversificación productiva. Lo que supone plantear

    un inédito contrato social entre el Estado y los campesinos, los pueblos y nacionalidades

    indígenas, que lleve a redefinir los modelos y políticas convencionales de desarrollo

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    agropecuario y rural. En un contexto de incertidumbre se debe priorizar la soberanía

    alimentaria y también reconocer que en los mercados externos de la actualidad existen

    oportunidades de inserción sostenible para numerosos agricultores campesinos, y que en

    los territorios rurales hay un gran potencial para participar en procesos selectivos de

    sustitución de importaciones.

    Por las dinámicas y los potenciales endógenos de nuestra heterogénea y multifuncional

    ruralidad pasan parte de las soluciones para algunos de estos desafíos y problemas, y la

    revitalización de nuestros mundos rurales va de la mano con la revitalización de nuestras

    comunidades campesinas, pueblos indígenas, montubios y afroecuatorianos, y con el

    cuidado de la naturaleza.

    En el Ecuador, desde la segunda mitad del siglo pasado, las políticas y programas de

    desarrollo rural han revelado distinta índole según las coyunturas. Las acciones, los

    enfoques y los discursos han seguido generalmente las pautas de los diversos modelos

    de desarrollo macroeconómicos. Por varias décadas y siguiendo la lógica de la añeja

    matriz productiva, la ruralidad fue