Enrique Pichon Riviere Por Ana Quiroga

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IUna ajustada contextualizacin histrica de las praxis y las obras de Freir y Pichon-Rivire; el apasionante recorrido por los intersticios dei proceso dialctico en el que educador y educando estn inmersos; el anlisis de los grupos operativos -una de las estrategias de la didctica pichonianay los circuios de cultura freireanos corno instrumentos eficaces para enfrentar los conflictos y la resistencia al cambio; e! rol del educador popular, son algunos de los problemas abordados con rigor y sencillez expositiva.

ANA P, DE QUIROGA

El Proceso Educativo segn Paulo Freir y Enrique Pichon-Rivire

REVISIN HISTRICA: LA TRAYECTORIA DE LOS AUTORES Y DE SUS OBRAS Enrique Pichon-Rivire, por Ana Quiroga Quisiera comenzar esta exposicin sobre la trayectoria de Pichon-Rivire con una reflexin que ayude a comprender la emergencia, en nuestro contexto latinoamericano y en un mismo tiempo histrico, de dos autores como Paulo Freir y Enrique Pichon-Rivire, quienes, desde distintas prcticas, llegan en su elaboracin a tantos puntos de encuentro, plantendose ambos un proceso de transformacin y el logro de una conciencia crtica. Desde el punto de vista de la Psicologa Social que postulamos, toda teora, toda obra cultural, tanto en su forma como en su contenido, es un emergente social e histrico que expresa forms~^de sensibilidad, modelos de pensamiento y de interpretacin de lo real, estructuras conceptuales, y en sentido amplio expresa formas de la conciencia social que se dan en un tiempo histrico y en un order^ social determinado. Formas conceptuales y^de sensibilidad que pueden ser las dominantes o

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que, por el contrario, comienzan a perfilarse en esa sociedad luchando por lograr hegemona. En este ltimo caso est la obra de PichonRivire y la de Paulo Freir. Por esto ninguna teora puede ser comprendida fuera de la complejidad de las relaciones sociales, estructurales y superestructurales, que constituyen el conjunto de sus condiciones de produccin. El pensamiento, la obra cultural se hace eco de los interrogantes que los hombres se plantean en un momento histrico buscando dar cuenta de su experiencia, de su cotidianeidad. Esa obra es siempre un intento de respuesta coherente y significativa a las necesidades presentes en una sociedad y se constituye como la forma de respuesta de un grupo social a los problemas que plantean las condiciones de existencia. Esta respuesta ser ms o menos develadora, o ms o menos ocultante, segn sean los intereses sociales que se expresen en ella. El hecho de que el fundamento de todo conocimiento est en la prctica social, en la actividad transformadora que los hombres desarrollan en una doble relacin: con la naturaleza y con los otros hombres, nos lleva a plantear que el sujeto del conocimiento no puede ser pensado como individuo sino como sujeto social. El acto de producir conocimiento no es obra de una conciencia singular sino una de las formas de la prctica social, prctica que tiene como sujeto a los hombres articulados entre s por relaciones sociales. Esta concepcin del conocimiento, como proceso de produccin social de un sujeto colectivo, enmarca y orienta nuestra tarea en el campo del aprendizaje.14

Pero nuestra organizacin social no es homognea ni simple, sino compleja y contradictoria. Las formas de las relaciones sociales en las que se produce el conocimiento implican, entre nosotros, contradiccin y lucha de clases con intereses antagnicos. Una de las formas de esa lucha tiene como campo o como escenario la cultura, la ciencia, el arte. La lucha de clases se expresa en la distribucin social del conocimiento, en las formas de la conciencia social. Se desarrolla como lucha entre concepciones del hombre y el mundo, lucha ideolgica. Entonces, si estamos hablando de la gestacin de una obra y de la relacin entre un contexto social y un autor, podemos preguntarnos cmo incide esa lucha de clases, esa forma que reviste el orden social e histrico, en la configuracin de una teora y ms particularmente, en la configuracin de una teora en el campo de las ciencias sociales. Un investigador elabora su pensamiento desde los hechos mismos que intenta descifrar. Sintetiza y procesa una prctica, la que se da en un contexto recorrido por ideas, formas conceptuales, teoras y significaciones sociales. Cada autor se nutre en el pensamiento de su tiempo y su elaboracin ser emergente de ese conjunto complejo y contradictorio. Y as resulta que el autor va a expresar lo sepa o no unos u otros intereses de clase en pugna en nuestra organizacin social. Esto implica que cada autor no slo expresa sino que al hacerlo toma, explcita o implcitamente, una posicin en esa lucha que se desarrolla en su contexto. Entonces, texto y contexto, obra y aconte15

cer social se remiten recprocamente. El texto, en la obra cultural, est ntimamente ligado al contexto. El contexto no es una mera circunstancia sino, por el contrario, es determinante del texto. Pero qu es el texto? El texto es un procesamiento original del autor, que da en su obra, como portavoz de un sector social, respuesta a los interrogantes de su tiempo, que son tambin sus propios interrogantes. Las formas de la conciencia social vigentes en una estructura no son procesadas mecnicamente por el autor. Este, requerido por su contexto, realiza un proceso particular y complejo por el que elabora una sntesis indita y hace aparecer una cualidad nueva, que establece con el pensamiento previo una relacin contradictoria. Por qu digo contradictoria? Porque la relacin de la obra creadora con el pensamiento previo establece una relacin de continuidad y discontinuidad, de continuidad y ruptura. La obra opera una desestructuracin de lo previo y una nueva estructuracin. La sntesis del autor contiene aspectos de lo previo y una nueva organizacin. Es superadora de lo previo. Lo caracterstico del pensamiento creador es su carcter divergente en relacin a lo ya instituido. Por eso es instituyente. En un doble movimiento la tarea creadora asocia e integra lo que hasta all apareca como fragmentado y va desocultando nexos, va descubriendo relaciones y a la vez desestructura formas previamente articuladas en vistas a una nueva organizacin. Decamos que era fundamental tener en cuenta que el sujeto real de la produccin16

cultural es un sujeto colectivo, es un grupo social, un conjunto de hombres articulados por relaciones y religados por intereses comunes. Esos intereses y relaciones se expresan en la obra y es en ese contexto social e histrico, en ese contexto de intereses que es pertinente indagar el lugar del portavoz, de ese sujeto particular que es el autor. Los grupos sociales a los que pertenecemos son estructuras de relacin que, a partir de la prctica, elaboran en nosotros tendencias afectivas, estticas, conceptuales y de accin, las que como decamos apuntan a dar una respuesta coherente a los problemas que se nos presentan en relacin a otros hombres y la naturaleza. Es el sujeto colectivo, el grupo social el que elabora esas tendencias. Qu hace el autor? Explcita esas tendencias, procesa esa prctica y en su obra se objetivan, se hacen conscientes esas tendencias y su significacin, para los integrantes del propio grupo y de otros grupos sociales. Estas tendencias tienen dos caminos posibles. Uno hacia la reestructuracin de la sociedad, hacia su renovacin, y el otro, por el contrario, hacia la consolidacin de las formas sociales dominantes, hacia su conservacin. Tambin puede suceder y eso es muy frecuente que la obra exprese contradicciones entre ambas tendencias. Hemos sostenido hasta aqu que un creador es un portavoz de su tiempo. Su obra expresa aspectos de la realidad socioeconmica, ideolgica, cientfica y poltica de la poca que vive. De all su posibilidad de trascendencia, por su posibilidad de expresin. Pero, por qu ese17

hombre o esa mujer puede expresarlo? En primer lugar por su pertenencia a ese tiempo histrico en el que se hacen vigentes ciertas cuestiones. En una poca determinada la prctica social desarrollada dirige la mirada de los seres humanos sobre ciertos aspectos de lo real, crendose condiciones para interrogarse sobre ese aspecto de lo real y para responder a esos interrogantes. Se articulan en la gnesis de esa tarea creadora la historia social con las vicisitudes de una historia personal, con las experiencias que sensibilizan a ese sujeto ante una temtica, definiendo para l un sector de lo real como particularmente problemtico, como objeto de desciframiento. El objeto de conocimiento no es slo lo que se nos expone, es tambin aquello que en cierto sentido se nos opone, movilizndonos a encontrar claves de comprensin, claves de desciframiento. Si Pichon-Rivire no hubiera vivido las vicisitudes de la confrontacin entre dos culturas, la francesa en la que nace, de la que es portadora su familia, y la guaran, en la que transcurre gran parte de su infancia y su adolescencia; si no hubiera sido para l una necesidad vital, de equilibrio mental, integrarlas, es probable que no se hubiera interrogado acerca de cmo el habitat y el contexto social y vincular en el que un sujeto est inmerso determinan la subjetividad, los contenidos psquicos. Claro est que esta pregunta le va a requerir una respuesta sistemtica y cientfica desde su prctica clnica en el campo de la psicosis y la neurosis. Si Pichon-Rivire no hubiera vivido esos primeros aos inmerso en el mundo cultural de18

los guaranes, con las leyendas en las que se expresa la elaboracin colectiva de vivencias de destruccin y prdida, la elaboracin de lo siniestro de las experiencias de ese pueblo devastado a travs de lo maravilloso de su elaboracin potica, si no hubiera sido tocado desde siempre por el peso del secreto de un duelo familiar silenciado y no elaborado, si no hubiera vivido el desarraigo de varias migraciones, es probable que no se hubiera interrogado con tanta persistencia y sistematicidad por lo siniestro, la locura, la estru