El maestro eficiente

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  • 1. POR QU ENSEAN LOS MAESTROS INTRODUCCION Entre los cristianos existe casi unnime consenso tocante a que la enseanza impartida en la escuela dominical no es ni de cerca lo eficiente que debiera ser. Y ello no es nada sorprendente, ya que muchsimos maestros poseen insuficientes conocimientos de la Biblia, de la historia eclesistica, de las doctrinas eclesisticas de las misiones y de otros asuntos importantes. Tienen tambin una comprensin demasiado limitada de lo que es realmente la enseanza, as como de su fin principal. No conocen adecuadamente los principios educativos ni los mtodos de enseanza ms ventajosos. Tampoco han estudiado suficientemente el carcter del alumno ni han comprendido debidamente cuanto importa conocer a da uno individualmente a fin de ensearlo de forma eficiente. Estas y otras deficiencias nos ayudan a comprender por qu concurren tantos alumnos con tanta irregularidad a la escuela dominical, tienen tan escaso inters en ella y reciben tan poco beneficio de su asistencia a la misma. Es necesario que todos los maestros contemplen resueltamente y con oracin los escasos resultados que estn logrando con su enseanza; mediten sobre lo dicho en el prrafo precedente, con referencia a lo deficiente de su enseanza y resuelven qu es lo que han de hacer para atraer ms alumnos, retenerlos y desempearse, como maestros, con ms eficiencia que antes. El objetivo de estas palabras es que puedan llegar a comprender con mayor

2. claridad la naturaleza de la enseanza, su objeto y como debe impartirse, a fin de conquistar al alumno para una fe inteligente y fundamental en Cristo. Como salvador y seor. Con esta ayuda, los maestros podrn suministrar a sus alumnos una adecuada comprensin de las grandes doctrinas bblicas y, mediante sabios consejos dados en clase y fuera de ella, cimentarlos en lo que ellos mismos aprendieron acerca del carcter cristiano. El mundo necesita urgentemente del Evangelio de Cristo. Por eso todo el mundo debe ir a la escuela de Cristo, por ser l el nico que puede satisfacer todas las humanas necesidades. Cristo imparte mucha de sus enseanzas valindose de la instrumentalizad de aquellos que ensean en los diversos departamentos docentes de las iglesias. Siendo ello as, precisa que lo que nosotros enseemos en su nombres, deseosos como estamos de que El ensee por nuestro conducto, nos esmeramos por llegar a ser la clase de maestros que es preciso seamos: por nuestro carcter y personalidad; por nuestro conocimiento de la manera de ser y de vivir del alumno as como de los principios y mtodos pedaggicos y la capacidad y pericia para ensear. Nuestros alumnos estn inscritos en las escuelas pblicas o privadas del pas, donde son enseados por una hueste numerossima de maestros, quienes se esfuerzan constantemente por acrecentar sus conocimientos y mejorar sus aptitudes pedaggicas, y as siempre estn atentos a todo aquello que pueda serles de ayuda para desempearse con mayor eficiencia. Ahora bien, nosotros que enseamos a muchos de esos mismos alumnos, no podemos realizar nuestra labor con ligereza ni emplear mtodos de enseanza pasados, tenemos que marchar al paso del progreso de la enseanza. Tenemos que ser obreros especializados, y estar constantemente al corriente del progreso en lo que concierne a nosotros y a las vidas de nuestros alumnos. Es necesario que sepamos emplear las eternas verdades del cristianismo, e interpretarlas y aplicarlas de tal manera al vivir de nuestros das, que la gente advierta su importancia y se las apropie para s, para el logro de su salvacin y el enriquecimiento de sus vidas. 3. La pregunta categrica que todos debemos hacernos es sta: Estamos resueltos a dar parte de nuestros bienes, de nuestro tiempo y de nuestros esfuerzos para conocer mejor el secreto de ensear bien en la escuela dominical, de forma que podamos hacer una labor ms fundamental y efectiva por Cristo, mediante un amoroso y simptico ministerio, ejercido entre aquellos a quienes tenemos la dicha de llamarlos nuestros alumnos? Por qu ensean los maestros? Mucho es lo que se exige a los maestros de las escuelas dominicales. En efecto se les exige corazn, energa, tiempo, etc. El maestro debe dedicar tiempo y esfuerzo a su ministerio de ensear, tanto el domingo como durante la semana; y si quiere tener xito, debe estudiar mucho y continuamente, a fin de estar bien preparado para desempear sus tareas. Por qu, pues, ensean los maestros de escuela dominical? Los maestros de las escuelas pblicas reciben su sueldo, mientras que los maestros de nuestras escuelas dominicales, prestan sus servicios gratuitamente. Preguntamos de nuevo: Por qu ensean? El doctor Jorge H. Betts dice que habiendo sido interrogados los alumnos de una clase preparatoria de maestros, sobre los motivos por qu enseaban, contestaron como sigue: Enseo dijo uno porque mi pastor me lo pidi y no quise rehusarme a ello. Enseo dijo otro- porque uno de mis ms ntimos amigos, que era maestro de una clase, quiso que tambin yo lo fuera de otra. Enseo dijo un tercer porque mi clase, no teniendo maestro efectivo, cre, en conciencia, que yo deba ocupar ese lugar. Enseo dijo un cuarto porque, al recordar la deficiente enseanza recibida en mi infancia, sent deseos de hacer algo mejor por la niez, a serme posible, que lo que se haba hecho por m en ese sentido. 4. Enseo expres otra porque, teniendo mi hijito en la clase de cuna, era justo que yo hiciera algo en retribucin de ese servicio. Enseo contest otro porque amo a mi iglesia, y as acept gustoso una clase cuando el director me la ofreci. Enseo contesto, finalmente, otro por ninguna otra razn, que mi sincero inters en cristianismo y el progreso de la iglesia. Todas esas razones son plausibles. Sin embargo, unas lo son ms que otras. Pero no es la ltima la mejor de todas, cual es el mostrar inters por el cristianismo y el progreso de la iglesia; esto es, amor a Cristo y a su iglesia, y resolverse, a impulsos de ese amor, a servir a otros amorosamente, en un esfuerzo por servirlos en sus ms altos intereses? Por qu enseis vosotros? Qu mviles os impelen a ensear? Por qu enseamos los maestros de escuela dominical? Respondamos a estas preguntas, y luego veamos si nuestras respuestas son acertadas, a la luz del resto del captulo. CAPITULO I A.- LA ENSEANZA ES UNA NECESIDAD FUNDAMENTAL La enseanza es una necesidad fundamental en el maestro, por cuanto Dios nos ha hecho de tal manera que crecemos en conocimiento, en gracia y virtud cuando compartimos nuestras experiencias con otros. Quin es aquel de nosotros que no recuerde el acrecentado regocijo experimentado con motivo de alguna feliz experiencia compartida con otro? Quin es aquel que no ha encontrado consuelo y fortaleza, vindose acosado por la tristeza, al abrir su corazn a un alma que supo comprenderlo? Quin, habiendo tenido una experiencia personal en relacin con Cristo, no recuerda el superabundante regocijo experimentado con motivo de haber guiado a otro para que compartiese esa misma experiencia? La experiencia inefable del provecho recibido al leer las profecas, los Evangelios o las cartas de Pablo y el Apocalipsis de Juan, nos enriquece, y ms cuando la compartimos con otros, dirigindolos por la senda del Seor. 5. La enseanza es asimismo una necesidad del alumno. El crecimiento fsico, mental y espiritual, es una caracterstica de toda persona viviente. Este proceso es continuo. Pero para que este crecimiento sea provechoso y saludable, dos cosas son necesarias: adecuada alimentacin y sabia direccin; dos cosas que no proceden de nuestro interior, sino que deben provenir de afuera. Si hemos de crecer en todo aquel es la cabeza, a saber Cristo (Efesios 4:15), necesitamos ser guiados hacia las cosas de Cristo. La necesidad de esta direccin no cesa al llegar a la madurez espiritual, del mismo modo que no cesa la necesidad material de alimentarlos cuando llegamos a la madurez fsica. El proceso de proveer estos medios de crecimiento se llama enseanza.CAPITULO I B.- CRISTO NOS MANDA ENSEAR. No cabe duda que la respuesta ms satisfactoria que muchos maestros dara a la pregunta: Por qu ensea usted?, sera: Yo enseo porque Cristo me lo manda. He ah una respuesta satisfactoria que cualquier creyente puede dar acerca de su proceder, siempre que, claro est, entienda la fuerza del mandamiento. Si Dios te ha dado un llamado a la enseanza, obedecer es mejor que los sacrificios. El sublime mandamiento de Cristo de ensear a todas las gentes, bautizarlas y ensearles que guarden todo lo que l ha mandado, es, hasta donde las capacidades y oportunidades individuales lo permitan, obligatorio para todos los creyentes del mundo entere. De ah que se necesite un curso continuo de enseanza que dure toda la vida. Con este mandamiento est vinculada la gloriosa promesa de estar con nosotros hasta el fin del siglo. La orden de ensearles a guardar todas las cosas que os he mandado, es muy amplia. Cuando se la toma en serio es cuando nos es posible apreciar de lleno la magnitud de la tarea de la enseanza cristiana. Siempre que 6. logramos inducir a los pecadores a aceptar a Cristo como salvador, puede decirse que hemos hecho nuestra mxima tarea. Pero eso no es ms que el conocimiento; resta ensearles a observar todas las cosas que l ha mandado, lo cual requiere gran nmero de importantes y variadas actividades docentes, como veremos ms adelante. La enseanza cristiana debe comprender a todas las edades, desde los ms jvenes hasta los ms viejos. El crecimiento espiritual, a diferencia del fsico, es posible durante toda la vida. El mismo Pablo, haca el fin de su vida, dijo: Yo mismo no cuento haberlo alcanzado; pero una cosa hago, y es que olvidando lo que queda atrs, me extiendo al blanco, al premio de la soberana vocacin de Dios en Cristo Jess Por qu, pues enseamos? Lo hacemos para que los creyentes crezcan en todo, en Aquel que es la cabeza, Cristo. 1.- A los maestros se les pide que hagan tan solo lo que todos los creyentes debera hacer. Todas las c