el inspector - gogol

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    16-Apr-2015

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<p>EL INSPECTORNIKOLAI GOGOL</p> <p>No culpes al espejo si tu rostro es deforme. DICHO POPULAR.</p> <p>PERSONAJESATON ANTNOVICH SCVOZNIK-DMUJANOVSKY, alcalde. ANA ANDREEVNA, su esposa. MARA ANTNOVNA, su hija. LUK LKICH JLPOV, supervisor de escuelas. SU ESPOSA. AMOS FDOROVICH LIAPKIN-TIAPKN, juez. ARTEMIO FILPOVICH ZEMLIANIKA, director del hospital. IVN KSMICH SHPEKIN, jefe de Correos. PETR IVNOVICH BBCHINSKY PETR IVNOVICH DBCHINSKY hacendados del pueblo. IVN ALEKSNDROVICH JLESTAKOV, funcionario de San Petersburgo. OSIP, su criado. CRISTIAN IVNOVICH GBNER, mdico local. FDOR ANDREFVICH LILIOKOV IVN LISAREVICH RASTAKOVSKY retirados funcionarios y notables del pueblo STEPN IVNOVICH KOROBKIN STEPN ILICH UJOVRTOV, jefe de polica. SVISTNOV PGOVITZIN vigilantes. DERJIMORDAJ ABDULIN, comerciante. FVRONIA PETROVA POSHLPKINA, la mujer del carpintero. LA ESPOSA DEL SUBTENIENTE. . MISHKA, criado del alcalde. CAMARERO DE LA POSADA. INVITADOS, MERCADERES, BURGUESES, PETICIONANTES</p> <p>ACTO PRIMEROHabitacin en casa del alcalde Escena Primera El ALCALDE, el DIRECTOR DEL HOSPITAL, el SUPERVISOR DE ESCUELAS, el JUEZ, el JEFE DE POLICA, el MDICO, dos VIGILANTES. ALCALDE: Los he invitado, seores, para comunicarles una noticia muy desagradable: viene un inspector AMOS FDOROVICH: Qu! Un inspector? RTEMIO FILPOVICH:Qu! Un inspector? ALCALDE: Un inspector de San Petersburgo, de incgnito. Y, para colmo de males, con instrucciones secretas. AMOS FDOROVICH: Esa s que es buena! ARTEMIO FILPOVICH: Como si tuviramos pocas preocupaciones! ALCALDE: Se dira que yo lo presenta: durante toda la noche so con dos enormes ratas. Palabra de honor que nunca vi sabandijas semejantes! Eran de un tamao descomunal! Vinieron, husmearon... y se fueron. Voy a leerles la carta que acabo de recibir de Andrei Ivnovich Chmjov, a quien usted conoce, Artemio Filpovich. He aqu lo que me escribe: "Querido amigo, compadre y benefactor..." (Murmura algo, leyendo rpidamente con la vista.) "... y para informarte". Ah, aqu est!; "Me apresuro en informarte, por lo dems, que ha llegado un funcionario con instrucciones de inspeccionar toda la provincia y ms que nada tu distrito. (El ALCALDE alza un dedo, con gesto significativo) Lo he sabido de muy buena fuente, aunque ese funcionario viaja de incgnito. Como s que t, como todo el mundo, tienes tus pecadillos, ya que eres inteligente y no te gusta dejar escapar lo que te viene a. las manos..." (Se interrumpe.) Bueno, aqu dice unas cositas... (Lee ms adelante.) "Te aconsejo, pues, que tomes tus precauciones; porque ese funcionario puede llegar de un momento a otro, eso si no ha llegado ya a tu pueblo y vive en alguna parte de incgnito,.. Ayer yo..." Bueno, aqu habla, de asuntos de familia: "Mi hermana Ana Kirlovna vino a visitarme ayer con su marido, Ivn Kirlovch ha engordado mucho y sigue tocando el violn...", etctera, etctera. Ya ven ustedes cmo estn las cosas! AMOS FDOROVICH: S, el caso es excepcional, realmente excepcional. LUK LKICH: Y a qu se deber eso, Antn Antnovich? Para qu vendr a vernos el inspector?</p> <p>ALCALDE: Para qu? Ser el destino! (Suspira.) Hasta ahora, a Dios gracias, esa gente meta la nariz en otros pueblos: esta vez nos ha tocado el turno. AMOS FDOROVICH: Creo, Antn Antnovich, que aqu debe de haber un motivo ms sutil y de ndole poltica. Eso significa lo siguiente: Rusia..-, eso es..., Rusia quiere ir a la guerra, y el ministerio ha mandado a un funcionario para averiguar si aqu no hay traidores. ALCALDE: Vaya una ocurrencia! Traidores en un pueblo de provincias! Acaso esto es la frontera?, Aqu estamos tan lejos de todo poblado, que aunque galopramos tres aos seguidos no llegaramos a ninguna parte. AMOS FDOROVICH: No; yo le seguro, Antn Antnovich, que usted no enfoca bien el asunto...crame... El Gobierno es muy astuto; aunque este pueblo se halla lejos de la frontera, no lo pierde de vista. ALCALDE: Vista o no vista, seores, ya lo saben: estn avisados. Por mi parte, he tomado algunas medidas.- Les aconsejo que hagan lo mismo! Sobre todo a usted, Artemio Filpovich! Sin duda, el inspector querr examinar antes que todo el hospital.... de modo que le conviene adecentarlo; hgales cambiar los gorros de dormir a los enfermos y dles ropa limpia, para que no parezcan unos herreros, como sucede habitualmente cuando andan por la casa. ARTEMIO FILPOVICH: Bueno, eso es fcil. Podemos cambiarles los gorros. ALCALDE: S. Y, adems, convendra escribir encima de cada cama, en latn o algn otro idioma (eso ya es cosa suya, Cristian Ivnovich), el nombre de cada enfermedad y la fecha en que se enferm cada paciente... Est mal eso de que sus pupilos, Artemio Filpovich, fumen un tabaco tan fuerte que lo hace estornudar a uno apenas entra. Adems, sera preferible que no fueran tantos; pueden atribuirlo inmediatamente a la falta de cuidados o a la ineptitud del mdico. ARTEMIO FILPOVICH: Oh! En cuanto a las curaciones, yo y Cristian Ivnovich hemos tomado ya nuestras medidas; cuanto ms dejemos obrar a la naturaleza, mejor..., no usamos medicamentos caros. El hombre es un ser simple; si se tiene que morir, se morir lo mismo; si se tiene que curar, se curar. Adems, a Cristian Ivnovich le costara trabajo entenderse con ellos: no sabe una sola palabra de ruso. CRISTIAN IVNOVICH (Profiere un sonido que flucta entre la "i" y la "e".) ALCALDE: A usted. Amos Fdorovich, yo le aconsejara tambin que tuviera ms cuidado con su juzgado. En la antesala donde esperan habitualmente los litigantes, los ujieres han empezado a criar gansos con sus gansitos y uno tropieza con ellos a cada paso. Naturalmente, la avicultura es muy digna de elogio..., y por qu no habra de criar aves un ujier?..., pero..., sabe?..., ah resulta indecoroso hacerlo. Siempre quise decrselo, pero no s por qu se me olvidaba. AMOS FDOROVICH: Hoy mismo dar orden de que los lleven a la</p> <p>cocina. Si quiere-... venga a almorzar conmigo. ALCALDE:, Adems, resulta lamentable que en plena sala de audiencias se tienda ropa a secar y cuelguen un morral sobre el propio armario de los expedientes. Ya s que a usted le gusta cazar, pero de todos modos convendra descolgarlo por algn tiempo, y cuando se vaya el inspector, podr volver a colgarlo. Tambin debo decirle que su secretario,.. Claro est que es un hombre capaz, pero huele como si acabara de salir de una vinera... Eso tampoco es muy digno de elogio. Si, como dice su secretario, huele as de nacimiento, habra un recurso: aconsjele que coma ajo o cebolla o cualquier otra cosa. En ese caso, Cristian Ivnovich podra ayudarle con diversos medicamentos. CRISTIAN IVNOVICH (Profiere el mismo sonido.) AMOS FDOROVICH: No, eso s que sera imposible eliminarlo; el secretario dice que su madre lo dej caer al suelo cuando era pequeo y se lastim, y que desde entonces huele un poco a vodka. ALCALDE: Bueno, eso se lo dije de paso, no ms. En cuanto a las medidas de orden interno, y a lo que llama pecadillos en su carta Andrei Ivnovich, no puedo decir nada. Y despus de todo? Hay acaso un solo hombre que no tenga algn pecadillo? El propio Dios lo ha dispuesto as, y ser intil que despotriquen contra eso todos los volterianos. AMOS FDOROVICH: A qu llama usted pecadillos, Antn Antnovich? Quin no los tiene! Yo les digo a todos abiertamente que recibo coimas, pero..., qu clase de coimas? En forma de perros perdigueros. Eso ya es otra cosa. ALCALDE: Bueno... Con perdigueros, o en otra forma, todo es coima. AMOS FDOROVICH: Pero no, Antn Antnovich. En cambio, por ejemplo, si alguien tiene un sobretodo que vale quinientos rublos y su mujer un chal que... ALCALDE: Bueno... Y si usted recibe coimas bajo la forma de perdigueros...? Qu? En cambio, no cree en Dios, nunca va a la iglesia; y yo, por lo menos, soy hombre de fe firme y voy a la iglesia todos los domingos. Y usted... Oh, yo lo conozco! Cuando empieza a hablar de la creacin del mundo, a uno se le erizan los cabellos. AMOS FDOROVICH: Tenga en cuenta que llegu a esa conclusin solo, con mi propia inteligencia. ALCALDE: Bueno. De todos modos, ms vale no tener inteligencia que tener demasiada. Por lo dems, slo habl del juzgado por hablar; para serle franco, no creo que a nadie se le ocurra asomarse ah; es un lugar tan envidiable, que el propio Dios lo ampara. En cuanto a usted, Luk Lkich, como supervisor de escuelas, le convendra ocuparse especialmente de los maestros. Desde luego, se trata de gente culta y que ha estudiado en diversos colegios, pero tienen unas costumbres muy raras, que se deben seguramente a su condicin de pedagogos. Uno de ellos, por ejemplo, el de la cara regordeta..., no recuerdo su apellido..., siempre que sube a la tarima</p> <p>hace una mueca como sta (hace una mueca) y luego, con la mano, disimulada bajo la corbata, empieza a alisarse la barba. Claro est que cuando le hace esa mueca a un alumno, el hecho carece de importancia; quizs hasta deba ser as, eso es algo que no puedo juzgar; pero pinselo un poco... Si ese maestro le hiciera esa mueca a un visitante, el asunto podra tomar muy mal cariz; el seor inspector, o cualquier otro podra creer que eso va por su cuenta. Las complicaciones seran terribles! LUKA LKICH: Y qu quiere que haga con l? Ya se lo he dicho varias veces. Hace unos das, sin ir ms lejos, cuando visit la clase nuestro caudillo poltico, ese maestro hizo una mueca ms espantosa que nunca. Lo mova su innata bondad, nada ms, pero yo me gan un sermn por hacerle inculcar ideas liberales a la juventud. ALCALDE: Lo mismo debo hacerle notar con respecto al maestro de historia. Es un sabio (eso es evidente, sabe mucho), pero se expresa con tanta vehemencia, que se olvida de todo. Das pasados lo estuve escuchando. Mientras hablaba de los asirlos y los babilonios, todo iba bien, pero cuando lleg a Alejandro el Grande lo que pas no tiene nombre. Cre que se haba incendiado el aula, se lo juro! Baj corriendo de la tarima y empez a golpear furiosamente el suelo con la silla! Claro est que Alejandro el Grande es un hroe, pero... a qu romper las sillas? Eso perjudica al fisco. LKA LKICH: S, es muy vehemente! Ya se lo he hecho notar varias veces... Y me contest: "Qu quiere que haga? Yo dara la vida por la ciencia!" ALACADE: S, tal es la misteriosa ley del destino: el hombre inteligente, cuando no es un borracho, luce unas muecas capaces de hacerlo huir a uno al fin del mundo. LUK LKICH: Triste fatalidad la de servir en la rama escolar! Todo lo asusta a uno; todos se entrometen, todos quieren demostrar que tambin ellos son inteligentes. ACALDE: Eso no sera nada... Lo peor es ese maldito funcionario de incgnito! Imagnese que de repente se nos aparezca. "Aj!", dir. "De modo que aqu los tengo a todos ustedes, caballeros! Y quin es el juez del pueblo?" "Liapkin-Tiapkin, seor." "Que me traigan a Liapkin-Tiapkin! Y quin es el director del hospital?" "Zemlianika, seor." "Que me traigan a Zemlianika!" Eso es lo malo!</p> <p>Escena II Dichos y el JEFE DE CORREOS. JEFE DE CORREOS: Explquenmelo, seores! Qu! Qu pasa? Qu funcionario es el que viene? ALCALDE: Acaso no ha odo hablar del asunto? JEFE DE CORREOS: Se lo o decir a Petr Ivnovich Bbchinsky. Acaba de visitarme en el Correo. ALCALDE: Y bien?... Qu opina</p> <p>del asunto? JEFE DE CORREOS: Qu opino? Creo que tendremos guerra con los turcos. AMOS FDOROVICH: Justo! Lo mismo pensaba yo! ALCALDE: S, a los dos se les ha ocurrido el mismo disparate! JEFE DE CORREOS: Habr guerra con los turcos! Se lo aseguro! Todo eso son intrigas del francs. ALCALDE: Qu guerra ni qu nio muerto! Somos nosotros quienes lo pasaremos mal y no los turcos. Es cosa sabida: tengo una carta. JEFE DE CORREOS: Si es as, no habr guerra con los turcos. ALCALDE: Y bien?... Cmo estn sus cosas, Ivn Ksmich? JEFE DE CORREOS: Qu importa eso? Cmo estn las suyas, Antn Antnovich? ALCALDE: Las mas? No dir que sienta terror, pero s un poco de miedo... Los mercaderes y los burgueses me causan dificultades. Dicen que les saco mucho dinero; y yo, palabra de honor, si alguna vez le saqu algo a cualquiera de ellos, lo hice sin mala intencin. Hasta he pensado (toma al JEFE DE CORREOS del brazo y lo lleva aparte)..: hasta he pensado esto... No habr alguna denuncia contra m? Realmente... ? Cmo se explica que venga un inspector aqu? Esccheme, Ivn Ksmich. No podra usted, en bien de todos, abrir y leer un poco?. Comprende?... Abrir y leer un poco todas las cartas que le lleguen al Correo, para ver si no contienen alguna denuncia o, simplemente, alguna correspondencia reveladora. En caso contrario, se puede volver a cerrar el sobre; por lo dems, hasta se lo puede entregar as, abierto. JEFE DE CORREOS: Lo s, lo se... No me d lecciones. Eso lo hago no por cautela sino, ms que nada, por curiosidad; me muero por saber qu novedades hay en el mundo. Le aseguro que esa lectura es interesantsima. Hay cartas que se leen con deleite... Se pinta ah cada cosa!... Son ms instructivas que El Informativo de Mosc. ALCADE: Entonces, dgame... No ha ledo sobre un funcionario de San Petersburgo? JEFE DE CORREOS: No, no se habla de ningn funcionario de San Petersburgo, aunque s de varios "de Kostrom y Sartov. Pero es una lstima, qu usted no lea esas cartas: contienen pasajes preciosos. Hace poco, sin ir ms lejos, un subteniente le escriba a un amigo, al describirle un baile en el ms juguetn de los lenguajes..., muy, muy bonitamente: "Aqu la vida fluye en el sptimo cielo, querido amigo", deca. "Hay muchas muchachas, Suena la msica, se baila con entusiasmo..." S. Lo pintaba con mucha emocin. Me guard la carta expresamente. Quiere que se la lea? ALCALDE: Ahora no estamos para bailes. De modo que hgame el favor, Ivn Ksmich: si, por casualidad, cae en sus manos una queja o una denuncia, retngala sin la menor consideracin. JEFE DE CORREOS: Con muchsimo gusto. AMOS FDOROVICH: Mire que algn da lo pagar caro. JEFE DE CORREOS:Ay, Dios mo!</p> <p>ALCALDE: No es nada, no es nada. Otra cosa sera si lo hiciera en pblico, pero, despus de todo, es algo que queda en familia. AMOS FDOROVICH: S. Este asunto no me gusta nada! Y yo, lo confieso, iba a visitarlo para regalarle un perrito, Antn Antnovich. Hermano de sangre del perdiguero que usted conoce. Como habr odo decir, Cheptvich y Berjovinsky han iniciado un pleito, y ahora estoy en la gloria: cazo conejos en las tierras del uno y del otro. ALCALDE: Dios mo! Ahora no me divierten sus conejos. Ese maldito funcionario de incgnito no abandona mis pensamientos ni a sol ni a sombra. Uno espera que, de un momento a otro, se abrir la puerta... y zas!...</p> <p>Escena III Dichos DOBCHINSKY y BBCHINSKY {quienes entran sofocados). BBCHINSKY: Un acontecimiento extraordinario! DOBCHINSKY:Una novedad inesperada! TODOS:Qu? Qu pasa? DOBCHINSKY: Un caso imprevisto: llegamos a la posada. .. BBCHINSKY (Interrumpindolo.): Llegamos con Petr Ivnovich a la posada... DOBCHINSKY (Interrumpindolo.): Eh! Permtame, Petr Ivnovich. Permtame que lo cuente yo. BBCHINSKY: Oh, no! Permtame que yo...permtame, permtame... Usted no sabr decirlo como es debido. DOBCHINSKY: Y usted se confundir y olvidar, algo. BBGHINSKY : Lo recordar todo, se lo juro, lo recordar todo. No...</p>