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El Buen Vivir

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Autor: Alberto Valea. Publicación que reflexiona teórica, conceptual y artísticamente sobre el concepto indígena de "El Buen Vivir". Contenidos: 11 Introducción 15 ¿De qué hablamos cuando nos referimos a indígenas? 19 Indigenismo 23 El contexto geográfico 27 ¿Hasta cuándo? 33 El Buen Vivir 39 Los trece principios del Buen Vivir 49 El arte del Buen Vivir 53 Catálogo de piezas

Text of El Buen Vivir

  • Financiado por:

    Gijn | Asturias | marzo 2012

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    7 Prlogo

    11 Introduccin

    15 De qu hablamos cuando nos referimos a indgenas?

    19 Indigenismo

    23 El contexto geogrfico

    27 Hasta cundo?

    33 El Buen Vivir

    39 Los trece principios del Buen Vivir

    49 El arte del Buen Vivir

    53 Catlogo de piezas

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    Prlogo

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    Una publicacin ms para aburrir a la gente con charletas pachamamistas sobre El Buen Vivir? Un nuevo espacio new age? Un intento ms de educar a esta sociedad occidental descarriada desde una autocon-cedida superioridad moral? Un nuevo balcn para pregonar ideas y/o hacer propaganda po-ltica o partidista?

    Definitivamente, NO. Esta publicacin, no slo no es eso, sino todo lo contrario.

    El texto que ahora tienes en tus manos preten-de ser un espacio de experimentacin, de tra-duccin, de interpretacin; un ejercicio de bs-queda de semejanzas culturales, un lugar para explicar el concepto del Buen Vivir sin ms in-tencin que la divulgativa y experimental.

    Sabemos que en cualquier ejercicio de inter-pretacin y posterior traduccin de un con-cepto siempre hay algo que se pierde, siempre hay matices que no se desarrollan. Asumimos ese riesgo con la misma certeza que confia-mos en la riqueza que genera el mero intento del intercambio cultural.

    Concebimos este texto como un paseo con la chaqueta al hombro por un concepto muy antiguo y muy conocido por todos: El Buen Vivir. Un paseo con aires nuevos y frescos

    que reordene la muchas veces intenciona-da- mstica que rodea a los llamados pueblos indgenas, intentando acortar las distancias f-sicas y cosmolgicas que nos separan, que en muchos casos son mucho menores de lo que nos muestran y de lo que parecen.

    La apuesta arriesgada de combinar ensayo con arte contemporneo, obedece (como se desarrollar ms adelante) a la demanda im-periosa de la poblacin de generar nuevos dilogos a partir de nuevos lenguajes. ODAM ONGd, como viene siendo habitual, asume con valenta este reto y pone en marcha toda su maquinaria creativa haciendo valer aque-llas palabras del famoso filsofo y poeta brasi-leo Orides Fontela, slo porque me equivoco encuentro lo que estoy buscando.

    No podemos dejar pasar la ocasin de reflejar aqu nuestro agradecimiento a quienes hicie-ron posible toda esta aventura. A la Agencia As-turiana de Cooperacin al Desarrollo por creer en esta iniciativa. A todas aquellas personas y colectivos que no vamos a citar por eludir el riesgo de que se nos olvide alguno, pero todos y todas sabis quienes sois. A todos vosotros, a todas vosotras, nuestro ms sincero agrade-cimiento.

    Salud y Puros xitos.

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    Introduccin

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    l eje central del texto que sigue a conti-nuacin son los trece principios que vertebran el Buen Vivir. Antes de abordarlos conside-ramos oportuno aclarar algunas cuestiones necesarias para comprender el concepto del Buen Vivir. Por ello, los primeros captulos abor-dan temas relacionados con lo indgena para llegar al Buen Vivir propiamente dicho.

    El captulo titulado Hasta cundo? inten-ta poner un poco de orden en aspectos, que a nuestro juicio, son an oscuros, confusos o errneos, y que dificultan el entendimiento entre culturas y la buena vecindad.

    El libro incluye imgenes de piezas de arte contemporneo creadas expresamente para este proyecto. A estas piezas se las acompaa de textos curatoriales que complementan y refuerzan las propias obras.

    Entendemos este texto como un acercamien-to sensorial al Buen Vivir y para ello nos he-mos valido de cuantas herramientas hemos tenido a nuestro alcance. El propio texto ha sido concebido como una pieza ms del pro-yecto.

    El Buen Vivir es un proceso inacabado que im-plica directa o indirectamente a un gran n-mero de personas y colectivos.

    A lo largo de los ltimos doce meses hemos intervenido artsticamente espacios de Gijn, Oviedo, Avils y Mieres. Creamos y mantene-mos el espacio web http://elblogdelbuenvivir.wordpress.com.

    Tambin hemos involucrado en el proceso a ms de 200 alumnos del Colegio Pblico de San Juan de los Arcos de Oviedo, que han par-ticipado en actividades y recibido informacin sobre El Buen Vivir.

    Se ha diseado una exposicin itinerante que llevar el concepto al mayor nmero de muni-cipios posibles y ya se trabaja en la composi-cin de una nueva muestra que sea capaz de llegar a nuevos pblicos y beneficiarios.

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    De qu hablamos cuando nos referimos a indgenas?

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    l trmino indgena aparece definido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espaola como originario del pas que se trata. Atendiendo al lugar de origen del ser humano (frica) resulta obvio que la mayora de los pue-blos no son originarios de las tierras que habi-tan. Incluso a quienes hoy en da se denomina indgenas son poblaciones emigrantes y es posiblemente que fuesen exterminadoras de posibles pueblos anteriores a su llegada. Su residencia prolongada (con lo indeterminado y relativo del trmino) les ha determinado en buena medida ser considerados hoy en da como indgenas.

    El propio trmino ind-gena (originario de las Indias) es una absoluta imprecisin y un tremendo error. Recordemos que Cristbal Co-ln lleg a tierras americanas pensando que desembarcaba en Las Indias. Fue por este motivo que los habitantes de aquellas tierras (que encontraron por error los espaoles a su llegada) fueron considerados a lo largo de la historia como indgenas.

    Hay posiciones que defienden que ser indgena es pertenecer a una determinada raza. Este mismo criterio parte de otro grande y tremen-do error. Para los cientficos resulta imposible definir una raza humana biolgicamente. Slo se puede definir por los rasgos culturales.

    La raza, al igual que la etnicidad en general, es una categora cultural y no una realidad biol-gica. Es decir, que los grupos tnicos, incluidas las razas, derivan de contrastes percibidos y per-petuados en sociedades particulares, en lugar de clasificaciones cientficas basadas en genes comunes 1.

    Lo que s resulta correcto, es hablar de grupos tnicos. Estos grupos tnicos se definen por compartir una determinada cultura, lengua, religin, historia, territorio, antepasados y pa-rentesco. Esta categora de grupo tnico no es slo atribuible a los pueblos con residencia en el continente americano anterior a la llega-da de Cristbal Coln. Grupos tnicos tambin son los que habitan en Europa, Asia, etc.

    Definir indgena por oposicin a europeo o blanco es un atropello y una infravaloracin de lo considerado indgena o indio. Su pa-trimonio cultural es lo suficientemente amplio como para ser definido de manera autnoma.

    Atropello mayor supone referirse a los pue-blos indgenas como un todo igual y unifor-me. Nada tiene que ver un shuar de la selva amaznica ecuatoriana con un quechua andi-no, por ejemplo. Queda claro que no nos refe-

    1. Phillip Kottack, Conrad. (2006) Antropologa Cultu-ral. Madrid: McGraw-Hill.

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    rimos slo a la apariencia fsica sino a rasgos como patrones de residencia, filiacin, religin, etc.

    Coloquialmente se acept indgena como opuesto a industrializado, europeo, e inclu-so capitalista. Ms adelante analizaremos los intereses que se esconden detrs de es-tas generalizaciones y atribuciones. Nosotros concordamos con el antroplogo mexicano Guillermo Bonfil Batalla en que la categora de indio designa al sector colonizado y hace re-ferencia necesaria a la relacin colonial2.

    No se puede obviar la existencia real de di-ferencias entre grupos tnicos y el lugar de residencia de stos. Pero a pesar de esas dife-rencias, en sentido amplio, los asturianos o los vascos no son ni ms ni menos indgenas que los tepehuanos de Mxico o que los mandinka de Gambia.

    Es tan slo la relacin histrica que establece el antroplogo mexicano en su definicin la que nos aproxima de manera ms esclarece-dora al concepto, y no criterios como el tiempo de permanencia, rasgos biolgicos e incluso culturales.

    2. BONFIL BATALLA, Guillermo. (1992): Identidad y plu-ralismo cultural en Amrica Latina. Buenos Aires: CE-HASS.

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    Indigenismo

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    E l indigenismo aparece en el diccionario de la R.A.E. con dos acepciones. La primera: es-tudio de los pueblos indios iberoamericanos que hoy forman parte de naciones en las que predomina la civilizacin europea. La segun-da: doctrina y partido que propugna reivindi-caciones polticas, sociales y econmicas para los indios y mestizos en las repblicas ibero-americanas.

    Ambas acepciones reducen a Iberoamrica el rea geogrfica de residencia del objeto de estudio. Como hemos visto anteriormente se trata de una imprecisin. Sin embargo, para nuestras pretensiones resultan muy apropia-das estas dos acepciones ya que nos permiti-rn estructurar el discurso siguiendo los dos ejes propuestos, por un lado el acadmico y por otro el poltico.

    Existen otras definiciones como la de Alejan-dro Marroqun: el indigenismo es la poltica que realizan los estados americanos para aten-der y resolver los problemas que confrontan las poblaciones indgenas, con el objeto de inte-grarlas a la nacionalidad correspondiente3.

    El indigenismo ms acadmico, por referirnos de alguna manera, busca el estudio y la rique-

    3. MARROQUN, Alejandro (1972): Balance del indige-nismo. Mxico: Instituto Indigenista Interamericano.

    za del conocimiento en la diversidad de grupos tnicos existentes. La antropologa ha jugado y juega un papel importante como disciplina ms allegada al rea. Los usos que posterior-mente se le dan al conocimiento extrado del estudio son mltiples y no todos bieninten-cionados.

    De estos usos podemos derivar en la segunda acepcin a la que anteriormente hacamos re-ferencia y que se relacionaba con intenciones polticas. Estas intenciones se resumen en tres grandes tendencias:

    1. Homogeneizacin cultural2. Rescate ideolgico3. Integracionismo

    Para muchos gobiernos de estados multitni-cos la homogeneizacin cultural sigue siendo la panacea para el desarrollo. Gobiernos como el de Mxico han creado todo un vasto cuerpo institucional orientado a homogeneizar cultu-ralmente a los ms de 65 grupos tnicos que cohabitan en el pas. Bajo la premisa de que un pas culturalmente homogneo es ms fcil de gobernar y desarrollar, a menudo los gobiernos crean sistemas de educacin acul-turadores, practican el abandono y aislamien-to de los grupos y una serie de estrategias to-talmente orientadas al etnocidio.

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    Pero tampoco es necesario llegar a Mxico para ver como determinadas polticas pue-den mermar una cultura y un pueblo. Tal es el caso de Asturias, donde una gestin mediocre ha condenado a la desaparicin las diferentes lenguas locales y ha ido eliminando progresi-vamente rasgos culturales. Pese a los esfuer-zos por aniquilar lo asturiano, an sigue vivo.

    La segunda intencin poltica que muchas veces se esconde detrs del indigenismo es el intento de rescatar ideologas europeas que tuvieron su auge en el siglo XIX. Relativamen-te reciente, pero bien arraigada entre algunos sectores, se acostumbra a querer ver en la vida comunitaria de los grupos tnicos -mayori-tariamente de Latinoamrica- muchos parale-lismos y simetras con la ideologa comunista.

    Debemos ser tajantes en esta disociacin y dejar claro que de ninguna manera vida co-munitaria y comunismo son lo mismo.

    La tercera y ltima categora de esta divisin que proponemos, nos lleva al indigenismo in-tegracionista, claro predecesor del etnodesa-rrollo. El integracionismo parte de la premisa que los diferentes grupos tnicos se encuen-tran marginados de la vida econmica, polti-ca y cultural de un pas; y por lo tanto, de su desarrollo.

    Por ello, el integracionismo pretende apoyar este proceso de manera delicada para occi-dentalizar poco a poco al indgena y que ste se pueda beneficiar del desarrollo.

    El contexto geogrfico

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    P ara entender tanto la vida comunitaria como el Buen Vivir tenemos que dedicar una lneas a describir el contexto en el que viven la mayora de los grupos tnicos de Latino-amrica.

    La mayora de los territorios ocupados hoy en da por los indgenas4 no se corresponde con los que ocupaban antes de la llegada de los europeos. Los pueblos precolombinos, en su huida de la colonizacin, dejaron atrs los te-rritorios frtiles y ms propicios para el desa-rrollo de la agricultura y la ganadera, que eran los que habitaban hasta ese momento.

    Los asentamientos se reorganizaron en las zo-nas altas e intrincadas, de difcil acceso y con condiciones ms difciles para la vida huma-na. Es por este motivo por el que los sistemas montaosos de Latinoamrica y las zonas sel-vticas del continente son actualmente el lu-gar de residencia de estos grupos tnicos.

    En esos parajes donde la naturaleza lo da y lo quita todo, el individuo no es nada por s mis-mo. Pasar el da con vida precisa de la colabo-racin de todos los integrantes de la familia, clan o comunidad.

    4. Para facilitar la lectura asumimos en esta publica-cin el trmino indgena como sinnimo de grupo tnico y somos conscientes de su imprecisin.

    La vida agrcola en los altos andinos, practi-cada de la manera tradicional, es lo suficien-temente dura como para que una familia sea incapaz de lograr un cultivo sin la cooperacin del resto de sus vecinos. Si no hay cultivo no hay alimento y sin alimento no hay vida. As de sencillo.

    Por lo tanto, vivir en comunidad (la vida co-munitaria) muchas veces es una necesidad si se quiere seguir con vida, no necesariamente una opcin.

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    Hasta cundo?

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    E n este apartado queremos desenmas-carar lo que a nuestro modo ver son impe-dimentos para el entendimiento mutuo y la vecindad. Estos impedimentos son mitos, fal-sas creencias, bulos, constructos tericos po-lticamente intencionados, etc. que se han ido forjando a lo largo de los ltimos aos, y que necesitan ser revisados si queremos que occi-dente comparta o recupere El Buen Vivir.

    Los pueblos precolombinos atesoran una cos-movisin diferente a la llamada occidental. Pese a las diferencias, son ms las similitudes. Los indgenas, como los europeos, tienen sus sistemas productivos, su religin, sus sistemas de parentesco, su arte, etc. En las siguientes pginas nos centraremos en aquello que une, en lugar de separarnos:

    1. Buenos y malosConsideramos errnea, capciosa y negligente la tendencia extendida de querer contraponer a los indgenas y a los europeos, ofreciendo una imagen distorsionada de ambos.Ni el europeo es el ser ignorante, individualista y alienado que muchas veces se presenta, ni el indgena es el ser prstino, puro y en armona que nos venden. De ninguna manera.

    2. Individuo vs ColectivoDebemos de distinguir muy claramente en-

    tre indgena como ser individual y como co-lectivo comunidad-. No todos los indgenas (ni siquiera de la misma comunidad o de la misma familia) tienen la misma opinin ni orientacin poltica. Como todos, son seres individuales que se agrupan en comunidades de la misma manera que los asturianos sien-do seres individuales se agrupan en pueblos, villas y ciudades, habitando entre los vecinos discrepancias y coincidencias de pareceres. Existen intereses creados para mostrar que los indgenas tienen unidad de pensamiento y ac-tuacin. Pero no es as.Acostumbramos a escuchar en occidente bar-baridades como en representacin del pue-blo quechua o el pueblo aymara dice que A todo aquel que ha tenido la suerte de vivir con alguno de los pueblos indgenas, lo prime-ro que le sorprende es la disparidad de crite-rios y la gran divisin poltica que existe en el seno de las comunidades. De la misma mane-ra, tambin se sorprende uno por el alto grado de participacin democrtica que practican. Como en todas sociedades existen mecanis-mos de compensacin.

    3. Comparaciones odiosasGarantizar la subsistencia de 20.000 indivi-duos no es lo mismo que garantizar la de 200 millones. Las necesidades son claramente dife-rentes y los caminos a seguir para dar respues-

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    ta a estas necesidades tambin. Por lo tanto, la comparacin entre sociedades no dar mu-chos frutos, como tampoco lo har la exporta-cin de sistemas de organizacin social.

    4. Esa fina lnea El sistema econmico tradicional de los grupos precolombinos no era un sistema basado en el acopio de bienes y materiales. Las diferencias sociales, como es de entender, no existan en la proporcin y tamao que lo hacen en las so-ciedades industrializadas, pero existan.Actualmente, por clara influencia del exterior, muchos de los individuos que pueblan estas comunidades indgenas muestran un inters por lograr una situacin econmica benefi-ciosa para ellos y sus familias, muchos acaban emigrando.El devenir de la historia y el intercambio cul-tural ha dejado cosas buenas y cosas malas. Corresponde a cada quien establecer la lnea que separa lo positivo de lo negativo.

    5. Ni de aqu ni de allHay quienes se afanan en no catalogar como indgenas a aquellos que emigran de sus co-munidades en busca de un futuro que ellos- consideran mejor.Es curioso, pero desde occidente se trata de ob-viar la existencia de individuos indgenas que deciden abandonar sus comunidades tempo-

    ral o definitivamente. Consideramos este acto como una nueva imposicin colonizadora que obliga a los individuos precolombinos a vivir bajo ideales europeos, tratando de conservar una especie de museo humano.Existe una realidad que no se puede obviar. Las comunidades indgenas estn sufriendo despoblacin y abandono. En muchos casos los jvenes prefieren aventurarse a ser asala-riados en las ciudades que a permanecer en sus comunidades.Nada diferente que lo que ocurri en los aos 70 y 80 en Asturias cuando los pueblos em-pezaron a terciarizarse por la salida masiva de jvenes en busca -deliberada- de un futuro econmico.Una vez en las ciudades estos jvenes pasan de ser indgenas a ser pobres. No hay ex-pectativa laboral, la discriminacin y el racis-mo se hacen manifiestos y los jvenes traspa-san rpidamente esa doble frontera; ya no se les considera indgenas pero se les margina por ello y fuera del paraguas cultural que le ofrecen sus comunidades pasan a vivir bajo el umbral de la pobreza.Muchos de estos indgenas an cuando estn en las ciudades siguen manteniendo las mis-mas costumbres y tradiciones que tenan an-tes de emigrar.Sin duda alguna, el sistema es cruel con esta poblacin.

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    6. La ausencia de oportunidad no supone ni virtud ni culpaCuando no existe la capacidad de elegir entre dos alternativas, y slo se dispone de una, no se le puede presuponer al individuo ni la vir-tud por la sabidura en la eleccin ni la conde-na por elegir la alternativa errnea.As, si podemos elegir entre viajar solos en co-che o ir en transporte pblico, y elegimos la primera, desde un criterio ecologista sera san-cionable. De la misma manera, si no tenemos ms eleccin que ir a pie, porque no tenemos ni coche ni transporte pblico, tampoco se nos puede tildar de virtuosos porque en realidad tenamos ausencia de oportunidad.

    7. El Mito del Buen SalvajeColn en sus escritos manifest haber llegado al paraso natural, poblado de seres natura-les, segn su terminologa.Este mismo mito colombino ha sido resucita-do con fuerza por aquellos sectores que, para-djicamente, ms crticos son con la coloniza-cin y neocolonizacin.Se intenta ofrecer una imagen superlativa de sus vidas, sus creencias, modos de organi-zacin, ideologa, etc. en un intento ms por crear un antagonista de ese europeo con-sumista, urbanita y alienado (tan real como minoritario), que por ofrecer un retrato ati-nado.

    8. El Mito del europeo individualistaViene siendo normal que para ensalzar a unos haya que enterrar a otros. Lo que es a todas lu-ces injusto e incorrecto. Se intenta imponer la imagen del europeo despojado de cultura que dedica sus horas a consumir frenticamente y que venera al dios dinero.

    Nos gustara simplemente recordar los gran-des pactos sociales que se han instaurado en las sociedades occidentales. Estos pactos son manifestaciones rotundas, descomunales y evidentes del alto concepto de ciudadana que se maneja en occidente. El sistema educativo, el sanitario, el de circulacin vial, el derecho, el de vivienda, etc. No se puede infravalorar estos grandes acuerdos alcanzados entre ciu-dadanos que regulan su convivencia. La convi-vencia de cientos o miles de millones de per-sonas. Entender, asimilar, respetar y hacer que se respeten estos acuerdos es la muestra ms clara de que en occidente an existen las so-ciedades y las civilizaciones, aunque a muchos les interese lo contrario. Desgraciadamente en los ltimos aos expe-rimentamos un retroceso evidente y una clara involucin.

    9. Aquellos maravillosos aos.La historia del ser humano est marcada por constantes movimientos migratorios. Recor-

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    damos una vez ms que los pueblos a quienes hoy denominamos originarios del continen-te americano no lo son realmente. La llegada de nuevos pobladores a zonas ya habitadas bien podra ir acompaada de luchas tribales. Tenemos el reciente ejemplo de los aztecas. Dentro de este ir y venir humano en busca de alimento o riqueza, se enmarca la llegada de los espaoles a Amrica. Este desembarco, como la mayora de los que se produjeron, fue acompaado de luchas, matanzas, tropelas y engaos. Quermoslo o no, la historia hu-mana est plagada de estos hechos. Hoy en da tenemos ejemplos frescos como es Irak y Afganistn. Todos ellos tan sancionables mo-ral y humanamente como reales.

    Existe una corriente fuerte que se niega a aceptar el devenir de la historia y a asumir que efectivamente-, por suerte o desgracia, la co-lonizacin se produjo y trajo consigo toda una serie de hechos y acontecimientos que des-embocaron en la actualidad. Renegando una y otra vez de la colonizacin y recordando aque-llos maravillosos aos, tratando de hacerlos presentes de nuevo, no habr camino para el entendimiento y progreso de las civilizaciones. Qu sera de Espaa si viviera anclada en un remoto pasado anterior a suevos, vndalos, alanos, fenicios, griegos, cartagineses, y un lar-go etctera?

    10. No es magiaSe han instalado en el subconsciente de mu-chos de los individuos de las sociedades oc-cidentales una serie de verdades que no son tales. El ritmo frentico de estas sociedades hace que se consuman contenidos, informa-cin y recursos naturales a velocidades de vr-tigo. Para lograr entender El Buen Vivir es pre-ciso frenar, reflexionar sobre aspectos bsicos y desmontar este gran circo.Abrir un grifo y que salga agua no es cuestin de magia. Miles de seres humanos se han vis-to implicados en la construccin de la canali-zacin de la red hasta que llega al grifo de tu casa. Darle al interruptor y que se encienda la luz tampoco es magia. Comer mandarinas en agosto o que todos los das haya en tu super-mercado lubina, besugo, salmn, panga, etc. tiene su coste al medioambiente.

    Los grupos tnicos de Latinoamrica llevan un ritmo de vida en consonancia con la naturale-za. Cuando sale el sol empieza la vida, cuando se pone es hora de dormir.

    El ritmo de crecimiento de las plantas y rbo-les marca la dieta bsica. Esto mismo suceda en la Espaa de los 50 y los 60 hasta la fuerte expansin de los mercados, que convirtieron en normal algo que per se es antinatura.

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    El Buen Vivir

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    E l Buen Vivir tal y como se conoce hoy en da es un concepto que nos llega de la mano de algunos de los grupos tnicos de Amrica Latina. No obstante, este concepto, con las l-gicas adaptaciones y matices, tambin forma-ba parte de la filosofa clsica europea, y tam-bin del pensamiento moderno como recoge Ernest F. Schumacher o Manfred Max-Neef. En definitiva el ser humano, estuviera donde y cuando estuviera, siempre reflexion sobre eso: vivir bien.

    El concepto, presente desde antao en la cos-movisin andina, ha alcanzado una espec-tacular repercusin en los ltimos aos y ha logrado plasmarse en la constitucin de dos pases, Bolivia y Ecuador.

    Lamentablemente, los gobiernos de Morales y Correa slo han utilizado el concepto de mane-ra propagandstica y electoral. Sus idlicos pla-nes de gobierno que proclamaron a los cuatro vientos el compromiso con los derechos de la Pachamama (Madre Tierra) se convirtieron, como suele ser habitual, en atentados contra ella.

    Errores polticos aparte, El Buen Vivir que tra-bajamos en esta obra es un concepto extra-do de la sabidura andina, principalmente de los quechuas (Sumak Kausay), aymaras (Suma

    Qamaa) y mapuches (Kme Mogen); eso s, traducido o reinterpretado para la puesta en prctica en esta sociedad europea.

    | def inicin |

    Dicen los quechuaparantes y expertos en len-guas andinas que se pierde mucho contenido al traducir al espaol Sumak Kausay. La Coor-dinadora Andina de Organizaciones Indgenas (CAOI) explica El Buen Vivir de la siguiente ma-nera:

    1. El Suma Qamaa (El Buen Vivir) para los ay-maras: todos y todo somos parte de la Madre Tierra y de la vida, de la realidad, todos depen-demos de todos, todos nos complementamos. Cada piedra, cada animal, cada flor, cada es-

    | origen |

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    trella, cada rbol y su fruto, cada ser humano, somos un solo cuerpo.

    2. El Sumak Kausay (El Buen Vivir) para los quechuas: los territorios no son slo un es-pacio geogrfico, son el pasado, presente y fu-turo. Son los bienes naturales, es la soberana territorial, nuestra organizacin, pensamien-to, espiritualidad, economa y cultura. Es mu-cho ms, por todo es integral. Ah se vive y se convive.

    3. El Kme Mogen (El Buen Vivir) para los ma-puches: estar en equilibrio y en armona, es-tar bien y no tener enfermedad. Es prevenir las cosas y pensar lo que se hace, criar bien a los hijos en contacto con la naturaleza. Se traduce en el respeto que se debe tener a la ke kuxa-lwe (madre naturaleza). Buena vida, equilibrio corporal y espiritual, armona personal y fami-liar: kme kpanche, familia buena y feliz.

    El Buen Vivir expresa el deseo por una vida ni mejor ni peor que la de otros, si no simple-mente buena. Los indgenas acadmicos que se han encargado de llevar el trmino fuera de sus fronteras originales hacen especial hin-capi en que El Buen Vivir es diametralmente opuesto al Vivir Mejor. Dicen que Vivir Mejor implica consumo de bienes, competencia, in-dividualismo, etc. Desde su ptica en occiden-

    te las personas se afanan en Vivir Mejor. Esta opinin que a priori puede no admitir discu-sin podra llevarnos a un laberinto filosfico que se escapa del objeto de estudio. En una democracia quin tiene la autoridad moral y legal suficiente para determinar cules son las necesidades de cada individuo?

    Para simplificar el asunto y no perder el pun-to de anlisis, asumimos que los crticos del Vivir Mejor se refieren al consumo exagerado con lo relativo del trmino- de materias pri-mas procedentes todas ellas de la naturaleza, y por tanto finitas. Tener un avin, diez coches y veinte casas significa extraer de la naturaleza el material suficiente para fabricarlas, algo que puede parecer desmedido para las necesida-des de miles de millones de personas y normal para unos pocos cientos. La cuestin se presen-ta menos relativa cuando valoramos que para que una persona posea todos esos bienes se perjudica y se empobrece a otros.

    Adems la naturaleza es uno de nosotros, noso-tros somos naturaleza, por lo tanto expoliar a la naturaleza significa expoliar a un semejante. El Buen Vivir es la vida en plenitud. El Buen Vi-vir es la vida en armona de todos (y no slo los seres humanos) los que habitamos en este planeta. El Buen Vivir es saber vivir con los rit-mos de la naturaleza marcados por la luz del

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    sol y las estaciones del ao. Es respetar a los dems (no slo los seres humanos).

    Dedicar el tiempo preciso a cada cosa. El Buen Vivir no es una posicin poltica sino una prc-tica vital y filosfica, un concepto tan amplio como la vida y tan particular como cada una de las acciones que llevamos a cabo cada da.

    Al ser El Buen Vivir un concepto holsitico resul-tan esclarecedores para el entendimiento los trece principios de obligatorio cumplimiento elaborados por los aymaras.

    Segn ellos estos principios recogen la esen-cia del Buen Vivir, y son:

    Saber comer (Suma manqaa)Saber beber (Suma umaa)Saber danzar (Suma Thokoa)Saber dormir (Suma IkIa)Saber trabajar (Suma Irnakaa)Saber meditar (Suma LupIa)Saber pensar (Suma amuyaa)Saber amar y ser amado (Suma maana munayaSIa)Saber escuchar (Suma ISTaa)Saber hablar (Suma aruSkIpaa)Saber soar (Suma SemakaSIa)Saber caminar (Suma Sarnakaa)Saber dar y recibir (Suma Churaa, Suma kaTukaa)

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    Los trece principios del Buen Vivir

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    pesar de la necesidad de la sensi-bilizacin de pancarta y megfono, consi-deramos que la mejor va de acercamiento a los individuos de las sociedades europeas es la utilizacin de los mismos lenguajes que ellos utilizan, dgase arte contemporneo, re-des sociales, lenguaje digital, etc. Por ello, re-huimos deliberadamente de la utilizacin de elementos tradicionales a nuestro juicio des-gastados, como la policroma, la utilizacin de imgenes que evocan seres roussonianos o el uso de lenguajes incitando a rebeliones que nunca llegan. Rehusamos de utilizar estos ele-mentos sabiendo que an existen espacios y momentos para su uso, aunque stos habiten en muchas ocasiones- en la historia.

    Asumiendo este desafo de traducir El Buen Vivir a la que nosotros consideramos la rea-lidad social, poltica y cultural de sociedades como la asturiana o la espaola en general, pasamos pues a afrontar los peligros del este primer versionado.

    1. SABER COMER (Suma Manqaa)

    En Espaa el 45.2% de los alumnos/as5 pade-ce de sobrepeso. La obesidad es mayor en los

    5. Estudio de Prevalencia de Obesidad Infantil ALADI-NO (MSPSI) 2010 - 2011.

    alumnos (22%) que en las alumnas (16,2%). Se demuestra que el porcentaje de sobrepeso es superior en aquellos alumnos que tienen apa-ratos como consolas, dvd o tv en su dormitorio.

    La obesidad infantil es, sin duda, la antesala de enfermedades crnicas como la diabetes, la hipertensin, cncer o enfermedades cardio-vasculares. El estudio revela que la obesidad afecta ms a las clases sociales desfavoreci-das. El consumo de alimentos chatarra y de grasas suele ser mayor en estas clases.

    El ritmo de vida que se impone (y que se deja imponer) lleva a considerar la alimentacin como algo que hay que hacer y no como lo que es, algo bsico para la salud y el bienestar del ser humano. El Buen Vivir dedica tiempo a cocinar y preparar lo que ser la fuente de la energa para pasar el da. Vivir Bien es tambin elegir un buen momento, el espacio apropiado, la cantidad justa y la buena calidad de los ali-mentos. Si somos lo que comemos, lo que pen-samos y lo que hacemos. Qu queremos ser?

    2.SABER BEBER (Suma Umaa)

    Pese a lo que pudiera parecer, saber beber en El Buen Vivir no hace referencia a la capacidad de soportar el alcohol. Saber beber hace refe-

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    rencia a la importancia de la bebida en el ser humano. Las bebidas alcohlicas entran den-tro del concepto, pero como un tipo ms de los muchos que existen y no como tema central.

    Sobra recordar en este texto la importancia de la hidratacin para el ser humano, cuyos efec-tos positivos se manifiestan en la piel, la tem-peratura corporal o el estado de nuestros rio-nes. Donde queremos hacer hincapi es en la funcin social de la bebida. Bebidas como el caf, el t, la sidra, la cerveza, el tequila, el vino o el mezcal, son en diferentes culturas, bebi-das eminentemente sociales. Por bebida so-cial entendemos aquella que suele ser bebida en comunin o aquella que est presente en acontecimientos, rituales o reuniones.

    Saber Beber es sentarse a compartir una taza de caf con un amigo, recrearse en su sabor y buscar la excelencia del momento. En Etiopa, la cuna del caf, la ceremona tradicional im-plica compartir obligatoriamente tres tazas de bunna6: abol, tona y baraka, garantizando as que se genera el tiempo suficiente para compartir.

    Saber Beber es disfrutar de las bebidas alco-hlicas en su justa medida, es decir, esa que

    6. Bunna es el trmino en una de las lenguas locales para denominar al caf.

    viene marcada por la salud y el disfrute antes, durante y despus de la ingesta.

    3. SABER DANZAR (Suma Thokoa)

    La danza ha estado siempre presente en la his-toria del ser humano. Nos ha servido para con-tar historias, para practicar rituales religiosos, polticos, sociales, sexuales, ritos de paso, etc.

    El nmero de movimientos del cuerpo huma-no es infinito. Cada cultura pone nfasis en unos determinados movimientos y ritmos, de-finiendo as su estilo, y expresando a travs de stos, sentimientos e ideas. En algunas cultu-ras la danza sirve para entrar en comunicacin con los dioses o entrar en estado de trance. Tal es el caso de los indgenas tepehuanos del Norte de Mxico que llegan a bailar cinco das seguidos cumpliendo su ritual del mitote.

    Para los indgenas Saber Danzar implica co-nocer las tradiciones, los rituales, las normas sociales imperantes y adems, mostrar inters por ellas. Conocer los bailes reafirma la perte-nencia del individuo a una comunidad.

    Como vemos, el baile observado con una pers-pectiva antropolgica, significa mucho ms que divertirse y moverse de un lado a otro.

    Incluso los bailes repetitivos de ritmos elec-trnicos que se practican en las discotecas son un fiel reflejo de la sociedad. En ellos ve-mos representados valores, modos de relacio-namiento (incluido el no relacionamiento), el concepto de belleza, etc.

    Saber Danzar para El Buen Vivir es sinnimo de saber compartir y de sentirse miembro de una comunidad, reconociendo en ella una identidad colectiva. Todo ello sin olvidar claro est, la diversin, el disfrute y el juego.

    4. SABER DORMIR (Suma Ikia)

    Una de las caractersticas del Buen Vivir es que todo est interrelacionado. Todos los prin-cipios dependen unos de otros. Por eso, para Saber Dormir es preciso saber trabajar, saber comer, saber beber, etc.

    Saber Dormir significa el reposo de cuerpo y alma que llega de la mano de la cada del sol y que termina con el alba. El noctmbulo es un ser eminentemente urbano y propio de sociedades industrializadas. En lugares donde no hay luz elctrica la vida nocturna es mucho menor y el nmero de noctmbulos es muy reducido. El ser humano es un ser vivo que ne-cesita vivir de da y descansar de noche. Vivir

    al contrario de estos ritmos es posible, pero no por ello saludable y natural (la luz elctrica es una creacin cultural).

    Saber dormir es escuchar el ritmo que impo-ne la naturaleza y alejarse de distracciones que impidan el descanso que el cuerpo mere-ce. Tambin es tener la tranquilidad y el relax necesario para que llegada la hora los ojos se cierren y el sueo nos invada.

    5. SABER TRABAJAR (Suma Irnakaa)

    Sabido es que trabajar dignifica al ser huma-no. El ser humano es un ser productivo que encuentra en el trabajo la materializacin de esa productividad. Saber Trabajar no hace tan-ta referencia a la capacidad tcnica para de-sarrollar una actividad sino a la comprensin genrica del sentido del trabajo.

    Saber trabajar sera aceptar el trabajo como una actividad social (necesaria para el individuo y la sociedad), comprender el lugar que cada uno desempea y ejercerlo con dedicacin y entre-ga, huyendo de esa otra mxima quechua que es ama quilla, es decir, no seas ocioso.

    La mayora de las comunidades indgenas conservan modos de organizacin del traba-

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    jo similares al clsico concejo practicado en Asturias y Len. Es decir, reuniones de vecinos donde se toman decisiones importantes para la comunidad/pueblo y donde se reparten las tareas a realizar. Aunque prcticamente des-aparecido en la actualidad, el Concejo o sus equivalentes fue un rgano respetado y va-lorado, de gran contribucin para los pueblos asturianos. La mayora de los grupos tnicos latinoamericanos an se sirven del poder de la asamblea comunal para organizar el trabajo y la vida de vecinal.

    Saber trabajar es tambin saber procurarse los bienes y recursos necesarios para salir adelan-te y criar a los hijos; todo ello minimizando el impacto creado en el medio natural en el que vivimos. Porque, como ya sabemos, todo es ar-mona.

    Saber trabajar es sentirse realizado y repre-sentado en el trabajo, ya que nuestro trabajo habla por (y de) nosotros.

    7 y 8. SABER MEDITAR Y SABER PENSAR(Suma Lupia y Suma Amuyaa)

    Aunque estos dos principios aparecen clara-mente diferenciados en la cosmologa aymara, nosotros los explicaremos conjuntamente para

    simplificar su entendimiento y por considerarlo ms apropiado teniendo en cuenta la realidad cultural del potencial lector de este libro.

    Saber meditar no se refiere a una posicin cor-poral determinada combinada con una res-piracin particular. Saber meditar, en su clara relacin con el Saber pensar, hace referencia a una actitud en la vida, a una mirada abierta y profunda. Sin duda alguna, estos principios guardan gran relacin con algunas prcticas de religiones como la budista.

    La meditacin budista, como a la que aluden estos principios, es una herramienta que nos permite desarrollar la atencin plena, es decir, la capacidad de vivir plenamente en el aqu y ahora. Nos ensea a ver la vida con profundi-dad con el nimo de comprender la realidad tal como es.

    Saber meditar y Saber pensar, percibirse del lu-gar que uno ocupa en la naturaleza.

    Contribuir al orden natural con todos nuestros actos, tratar de no molestar a nadie, cuidar el entorno que nos da la vida. Saber meditar y Saber pensar para mantener y dar vida. La filosofa andina destaca la dimensin de lo infinito. En contraposicin con determinadas religiones, por ejemplo la catlica, que propo-

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    ne el principio y el fin (alfa y omega), para los pueblos andinos no existe tal finitud, existe el infinito.

    8. SABER AMAR Y SER AMADO(Suma Maana Munayasia)

    Cuando hablamos de Saber amar y Ser amado en El Buen Vivir no nos referimos slo al amor entre personas.

    El Buen Vivir preconiza tambin el amor la naturaleza (Pachamama) y el amor que la na-turaleza nos tiene a los seres humanos en la medida que nos proporciona vida.

    Saber amar y Ser amado es dar y recibir, es sa-ber dar y saber recibir. No olvidemos que todos los principios estn relacionados.

    9 y 10. SABER ESCUCHAR Y SABER HABLAR (Suma Istaa y Suma Aruskipaa)

    Dada la relacin directa de estos dos principios decidimos traducirlos conjuntamente, siendo conscientes de su importancia individual.

    El Saber escuchar y Saber hablar, como vecino y como dirigente, puesto que los cargos direc-

    tivos en muchas comunidades indgenas van rotando. Las buenas autoridades saben escu-char las peticiones de sus vecinos. Cada quien tiene el derecho de expresar sus ideas y prin-cipios, todo ello desde el respeto en las formas y el fondo de un Saber hablar. Saber hablar co-municando ideas, siendo propositivo, transmi-tiendo el mensaje, no imponindolo.

    Si examinamos nuestras conversaciones dia-rias observaremos la cantidad ingente de frases y palabras que emitimos carentes to-talmente de sentido alguno. Frases hechas, muletillas, pensamientos redundantes, repeti-ciones y repeticiones que nos alejan del verda-dero intercambio personal que se produce en una conversacin.

    Saber hablar expresando nuestros pensamien-tos propios y no aquellos con los que continua-mente nos bombardea la propaganda comer-cial o poltica. Argumentar de manera correcta y elegante nuestras ideas construidas a partir de nuestra experiencia personal y del enrique-cimiento derivado del dilogo con los dems (Saber escuchar).

    En muchas ocasiones cuando alguien habla con nosotros descartamos su exposicin a los pocos segundos y centramos nuestra atencin en nuestro propio pensamiento; es decir, en lo

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    que vamos a responder independientemen-te de lo que la otra persona nos vaya a decir, perdiendo as la esencia del Saber escuchar y eliminando cualquier comunicacin.

    11. SABER SOAR (Suma Samkasia)

    De todos los principios expuestos quizs sea ste el ms relativo y el ms difcil de asumir en occidente, donde la ciencia ha desterrado y desacreditado al mundo paranormal. Pese a ello, explicamos en las siguientes lneas qu es el Saber soar para los quechuas.

    El sueo es una actividad de gran importancia para muchos indgenas. Los sueos pueden contener mensajes del rico mundo espiritual y hay que saber interpretarlos puesto que son importantes para la suerte y la salud. Todas las maanas muchos indgenas hacen esfuerzos para recordar y dar explicacin a cuanto soa-ron. No es de extraar que todas las maanas la primera pregunta del da sea Qu has so-ado esta noche?

    La oniromancia est muy arraigada en la zona andina. Se suele utilizar para detectar enfer-medades, fuentes de males y problemas as como profecas. Como vemos, los sueos co-bran vital importancia para los andinos. En

    occidente, por qu no, seguimos soando con un mundo mejor. Mientras tanto hay quien se obstina en no querer interpretar nuestros sueos.

    12. SABER CAMINAR (Suma Sarnakaa)

    Las piernas y el caballo son los medios de transporte ms extendidos entre los indge-nas. Caminando se llega a todas partes. Para estos grupos tnicos caminar adquiere otra dimensin y sentido. Algo similar a lo que ocurra en la Asturias anterior a los sesenta, donde lo normal era desplazarse entre pueblo y pueblo a pie. Hoy en da, pese a que la distan-cia fsica entre Gijn y Oviedo por ejemplo- sigue siendo la misma de antao, la percep-cin mental de sta se ha hecho mnima por la rapidez y la comodidad del trayecto actual en cualquier medio de comunicacin disponible. Lo que fue normal antes -recorrer esta distan-cia a pie-, hoy en da es impensable, salvo que lo cataloguemos como deporte.

    Saber caminar no es slo saber mover las pier-nas una y otra vez para generar movimiento, es saber desplazarse aprovechando nuestras fuerzas. En las sociedades fuertemente indus-trializadas y las que no lo son tanto- cada vez son menos las personas que optan por cami-

    nar. Las consecuencias son archisabidas: con-taminacin, obesidad, trfico, enfermedades vasculares, etc.

    Saber caminar, algo tan elemental y tan olvi-dado.

    13. SABER DAR Y SABER RECIBIR(Suma Churaa, Suma Katukaa)

    Relacionado especialmente con algunos de los principios ya expuestos, Saber dar y Saber recibir es la base para la vida en comunidad. No caer en el egosmo, olvidar el ego, dar con las mejores intenciones y recibir con gratitud.

    Muchos de los pueblos indgenas tienen ins-taurados sistemas de reciprocidad. El ms puro es el sistema de reciprocidad genera-lizada. ste se da entre personas ligadas es-trechamente. Cuando se da algo no se espera nada a cambio, no se llevan cuentas. Tambin existe lo que se conoce con el nombre de sis-tema de reciprocidad equilibrada, donde exis-te una necesidad de devolucin de bienes. Es decir, yo doy una cabra, pero espero que en el futuro usted me de maz de su cosecha por un valor aproximado al de mi presente. Este sistema garantiza un reparto de los bienes en sociedades donde no existe abundancia.

    Por ltimo, existe la reciprocidad negativa donde se toma los bienes ajenos sin esperar devolverlos.

    En cada cultura varan los cdigos de educa-cin y comportamiento a la hora de dar y reci-bir, adaptarse a ellos y respetarlos seran tam-bin una manera de Saber dar y Saber recibir.

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    El arte del Buen Vivir

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    aber vivir o Vivir bien siempre ha sido un arte y, como tal, la mejor y ms difcil- ma-nera de transmitirlo es practicarlo. As, nuestro trabajo es un proceso an inacabado- que se reafirma cada da en nuestros actos y que se socializa a nivel primario en la interactuacin con semejantes. El arte del Buen Vivir ha de-sarrollado acciones que van desde el ensayo hasta la intervencin de espacios pblicos y que han involucrado directa o indirectamente a ms de cuatro mil personas.

    Estas colaboraciones fueron en si mismas, no slo una oportunidad de sensibilizacin sobre el propio concepto de El Buen Vivir, si no parte de la propia obra.

    El Arte del Buen Vivir ofrece al espectador la posibilidad de reinterpretar el concepto y apro-piarse de l. De hecho, uno de los aspectos ms relevantes del proceso fue este fenmeno de apropiacin, en el que el sujeto apropiador afirmaba haber tenido alguna relacin con el Buen Vivir a lo largo de su vida.

    Estos lazos de vecindad emocional se estre-chan y fortalecen an ms una vez el espec-tador se familiariza con el proyecto, recono-ciendo todos y cada uno de los principios que forman El Buen Vivir.

    El arte proporciona, como deca Dewey, una experiencia. El arte como experiencia nos permite interiorizar experiencias estticas como muestras de nuestro potencial para vivir de una manera ms plena e inteligente.

    Del mismo modo El Buen Vivir nos ensea el camino para alcanzar la armona. As, El Arte del Buen Vivir es eso, la representacin de principios para que el espectador se apropie de ellos, facilitndole la labor y evitndole as aquellos calvarios que experimentaban los ar-tistas romnticos ingleses en su exploracin ms radical del arte, cuando se ataban como hizo William Turner- al mascarn de proa de un bergantn para sentir la furia del mar y el poder de la naturaleza.

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    l Buen Vivir no cree en la existencia de no lugares. Todo es naturaleza, todo es como dicen los pueblos originarios andinos: Pachamama. Por tanto, nosotros seres humanos pertene-cemos a esos espacios y ellos nos pertenecen a nosotros. Sin embargo, la percepcin visual de ciertos espacios parecen deshumanizantes, son los que denominamos espacios perdidos.

    Proyecciones nocturnas.mov realiza una recu-peracin simblica de esos espacios y plasma de manera temporal El Buen Vivir en ellos. Una furgoneta, un generador elctrico y un equipo de proyeccin sirven para acercar, para devolver El Buen Vivir al lugar que un da ocu-p en ellos. Las imgenes seleccionadas para la proyeccin en loop son las que ilustran las entradas de elblogdelbuenvivir.wordpress.com.

    Proyecciones nocturnas en espacios pblicos de Oviedo, Gijn, Avils y Mieres.

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    Proyeccin en el Palacio de los Deportes de la Gua, Gijn.

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    Proyecciones nocturnas.mov.Proyeccin en Santullano, Oviedo.

    Proyecciones nocturnas.mov.Proyeccin en la Travesa de la Industria de Avils.

    Proyecciones nocturnas.mov.Proyeccin en el Polgono Industrial de Mieres.

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    omo deca Jean Paul Sartre el hombre est condenado a ser libre. Condenado, por-que no se ha creado a s mismo y, sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace. El existencialista no cree en el poder de la pasin. No pensar nunca que una bella pasin es un torrente devastador que conduce fatalmente al hombre a ciertos actos y que por tanto es una excusa; piensa que el hombre es responsable de su pasin. El existencialista tampoco pensar que el hombre puede encontrar socorro en un signo dado, en la tierra, que lo orientar, porque

    piensa que el hombre descifra por s mismo el signo como prefiere. Piensa, pues, que el hom-bre, sin ningn apoyo ni socorro, est condena-do a cada instante a inventar al hombre.

    Para los dbiles de espritu y para los que care-cen de volicin, el artista sealiza la montaa asturiana con indicaciones hacia El Buen Vi-vir, hacia El Mal Vivir o Sin Rumbo, banali-zando las decisiones humanas y convirtiendo la vida en un simple pero incierto camino.

    Intervencin en la montaa central asturiana.

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    on el Mar Cantbrico al norte y Los Pi-cos de Europa al Sur, en el medio de un paraje natural se encuentra un bloque de hormign que afea en paisaje. La mano del ser humano, el hecho cultural frente al hecho biolgico.

    Este cubo aparentemente carente de sentido es un depsito de agua de altura. Fue cons-truido para luchar contra los incendios que durante el verano se producen en la zona y de-vastan el monte y con l la vida. Los helicpte-ros antiincendios cargan sus inmensas bolsas de agua en l y despus salen al rescate de la naturaleza. Unos seres humanos construyen y otros destruyen.

    Como un susurro de amor y admiracin el artis-ta graba en este depsito la inscripcin El Buen

    Vivir. El texto slo es perceptible para quien se acerca al depsito con el nimo de verlo (est situado lejos de toda carretera), de conocerlo, de saber algo ms sobre l, demostrando una clara conexin con muchos de los principios del Sumaq Kawsay.

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    Sealtica. Depsito de agua. Montaa oriental asturiana.

    Depsito de agua. El Buen Vivir.

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    ed fugit interea fugit irreparabile tem-pus o Tempus fugit en su versin abrevia-da- (Pero huye entre tanto, huye irreparable el tiempo) rezaba la famosa frase de Virgilio. Esta pieza reflexiona sobre el paso y la huida del tiempo, las sociedades y las culturas.

    El concejo asturiano de Caso (Asturias) tiene una parroquia que se conoce como Caleao o Calio en asturiano. Parte de esta parroquia vive bajo la amenaza de ser inundada para la cons-truccin de un embalse. Un embalse que los vecinos rechazan por su inutilidad dada la exis-tencia de mltiples centrales hidroelctricas en

    la comunidad y abundancia de agua y energa. En esa hipottica inundacin varias majadas seran anegadas y perdidas para siempre.

    Las majadas tuvieron una importancia superla-tiva en Asturias. Pese a ello son pocas las que se han librado de la ruina y abandono. Majada de 120 minutos se realiza en una majada en ruinas de la parroquia de Caleao. Para la realizacin de la pieza se necesit cubrir una ruta de monta-a de 9:20 horas abriendo huella en la nieve, porteando durante ese tiempo una bombona de gas helio y varios globos gigantes.

    S | majada de 120 minutos | Varios globos se inflaron con gas helio y se co-locaron suspendidos en el aire sobre las ruinas de las cabaas que un da dieron cobijo a los pastores. Pasados 120 minutos los globos (de material altamente biodegradable) son solta-dos a la atmsfera hasta desaparecer en ella.

    La pieza toma como fundamento de fondo la discusin mantenida por Leibniz y Newton (absolutismo y relacionalismo). Los globos flo-tando sobre las cabaas derruidas evocan du-rante los 120 minutos que dur la suspensin, la existencia de aquel tiempo pasado en el que la majada tena vida y aquellas construcciones

    tenan sentido, en el seno de una sociedad que las consideraba necesarias.

    Transcurridos los 120 minutos, los globos se sueltan y abandonan el techo de las cabaas para perderse poco a poco en el cielo, perdien-do en su ascenso todo el significado original y transmitiendo un sentimiento desgarrador de prdida y abandono, que recuerda a la situa-cin de la majada de Caleao y otras muchas majadas asturianas.

    Majada de 120 minutos se compone de video y fotografa.

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    Majada de 120 minutos. Suelta de globos.

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    una alfabetizacin integral que contribuye a la apropiacin no slo de la pieza en s, sino tambin de la esencia del Sumaq Kawsay o Buen Vivir.

    Los ms de 200 escolares, sus familias y el per-sonal del centro educativo, convivirn con esta pieza durante toda su etapa escolar y estable-cern una relacin personal e independiente con ella, dando lugar a nuevos fenmenos que el artista estudiar y clasificar en los prxi-mos aos.

    on la participacin del colegio pblico San Pedro de los Arcos de la ciudad de Oviedo, del colectivo artstico Kritikal Worx (Oviedo) y de las concejalas de Cooperacin Internacio-nal y Educacin del Excmo. Ayuntamiento de Oviedo, se organiz una intervencin en el muro del patio del centro educativo.

    Los 13 principios del Buen Vivir fueron reinter-pretados y adaptados a los destinatarios de la accin -los ms de 200 escolares del centro- y transformados en un graffiti de 90 metros.

    Tambin se form y reparti material de sen-sibilizacin sobre El Buen Vivir.

    Con esta pieza el artista trabaja en un nuevo y ms amplio sentido el concepto de apropia-cin de Chartier. En un pas como Espaa don-de el hbito de la lectura est entre los ms pobres de la Unin Europea, el artista consi-dera el graffiti como un nuevo medio (Chartier tomaba el digital) para popularizar la cultura y no circunscribirla solamente a determina-dos crculos. El artista concibe la pieza como

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    Muro del C.P. San Pedro de los Arcos. Antes de ser intervenido.

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    Intervencin del muro.

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    Principios del Buen Vivir.

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    Muro intervenido.

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    ara vivir mejor hace falta dinero, para vivir bien actitud. Bajo esta premisa el artis-ta concibe esta pieza de video de 15 minutos. Esta serie de alegoras visuales del Buen Vivir recogen escenas prximas y cotidianas de la Asturias rural y urbana.

    Este video es la visin ms ntima y particular del artista de toda la serie del Buen Vivir, asu-miendo el reto de nombrar con imgenes- lo innombrable y realizar asociaciones difciles.

    P | relatos mudos del buen vivir | l ritmo frentico de consumo y produc-cin de materiales agota poco a poco a las fuentes naturales. La Madre Tierra, la Pacha-mama para los pueblos precolombinos, es quien nos provee de las materias primas para la produccin de bienes. La Madre Tierra da la vida, hay que proteger a la Pachamama como a una madre.

    El artista recupera el potico tatuaje popular en los brazos de los legionarios espaoles de los aos 80: amor de madre.

    Catalogado como inferior y kitsch por muchos, el artista encuentra un paralelismo claro entre esta desvirtuacin del tatuaje y la devastacin a la que es sometida la Madre Tierra. El artista defiende la autenticidad del tatuaje y la pro-funda carga sentimental del mismo como si defendiera con l a la Pachamama.

    Para ello realiza una intervencin en la mon-taa central asturiana y dibuja en una ladera nevada un corazn atravesado con una flecha con la inscripcin amor de madre en su in-terior. La pintada se realiza con spray biode-gradable.

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    Clip extrado del vdeo. Intervencin.

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    Amor de madre.Intervencin.

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    ara dar a conocer El Buen Vivir se realiza una exposicin itinerante con diversos mate-riales del proyecto.

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    l propio catlogo del proyecto ha sido concebido como una pieza ms. El catlogo recoge todo el proceso del Buen Vivir y ana

    el espritu del proyecto, presentado de manera grfica y asequible para el lector. Realizado en colaboracin con Grficas Asturias.

    E | catlogo |

  • Para vivir mejor hace falta dinero; para vivir bien actitud

  • Edita: LA ESTAFETA EDICIONES

    Primera edicin: marzo 2012.Autor: Alberto ValeaFotografas: Zuleyka Piniella y el autor.Diseo e impresin: Lorena P.S. Grficas AsturiasEste libro se puede copiar parcial o totalmente citando la fuente