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HUMANIZAR Humanizar la Globalización HUMANIZANDO LA GLOBALIZACIÓN

Desafío edición especial

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Revista especial para Aconcagua Summit 2011

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Humanizar la Globalización

HUMANIZANDO LA GLOBALIZACIÓN

Comité editorial: Pedro Arellano, Hugo Cabrera, Denis Gallet, M. José Lopez, Gonzalo Muñoz, Mariella Rossi. ediCión general: Mariella Rossi. Producción: MRW Comunicaciones. diseño: Julia Salazar. diagramaCión: Catalina Navarrete, Valentina Fuenzalida. Periodistas: Macarena Figueroa, Francisca Gálvez, Erika Ortega, Patricia Sirebrenik. FotograFía: Cristián Martínez, Shutterstock. ilustraCión: Sandra Conejeros. CorreCCión de textos: Miguel Ortiz. imPresión: World Color. direCCión editorial: Sánchez Fontecilla 1246, Las Condes, Santiago de Chile. teléfono: 207 8746. www.desafío.cl

NuMERO ESPECiAL OCtuBRE 2011

GuayakíDe la Productividad a la Fecundidad 4

Patricia MayDel Ego a la Compasión 10

Bernardo ToroDe la Competencia al Cuidado de unos y otros 16

Minera Los PelambresDel Crecimiento Ilimitado al Desarrollo Sustentable 22

Jean VanierDel Individualismo a la Comunidad 26

NestléDe la Filantropía a la Creación de Valor 32

José Luis Ortega, Caja Los AndesDe la Exclusión a la Inclusión 38

Felipe Cubillos y Joaquín ArnoldsDel Compromiso a la Donación Personal 42

Despertar de la confusión

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Editorial

Hace 2 años un grupo de 20 profesionales jóvenes chilenos se reunieron bajo el alero

de la Fundación Desafío de Humanidad con el fin de poner sus capacidades al servicio de

una sociedad con mayor equidad y reflexionar en torno al tema del emprendimiento social.

Se llamaron a si mismos: “Los Desafiados”.

¿Cómo sumar la fuerza de tantas personas que, desde tan diversas perspectivas, anhelan

un mundo distinto? ¿Cómo descubrir la oportunidad que nos ofrece el complejo esce-

nario que estamos viviendo como sociedad? ¿Cómo conectar las múltiples iniciativas y

las valiosas personas que están trabajando por resolver los problemas concretos de la

humanidad?

Éstas y otras preguntas fueron impulsando y tejiendo una complicidad entre los sueños

de estos jóvenes profesionales y los anhelos de la Fundación Desafío de Humanidad, lo

que dio como resultado este Aconcagua Summit que reúne a tantas personas que lideran

procesos y entienden sobre la oportunidad y el momento histórico que estamos viviendo

cómo sociedad.

Hoy estamos frente al inicio de este nuevo ascenso, con la convicción de que este en-

cuentro se constituirá en un hito, dentro de un camino que iremos diseñando en conjun-

to. Tenemos la certeza que los tiempos actuales exigen un liderazgo distinto, ya no uno

con nombre y apellido, sino que uno de tipo comunitario y es por eso que esperamos

establecer relaciones que nos permitan sostenerlo en el tiempo.

Estamos convencidos que el Aconcagua Summit será un espacio para escucharnos, para

entendernos, para vivir en común-unidad, soñar, crear y proponer. Estamos ciertos que

nos permitirá crear nuevos nodos en las redes, fortalecer las existentes y dar espacio a

quienes hoy trabajan en aislamiento. Es así como inspirará a personas en todo el mundo

que quieran seguir la ruta de Humanizar la Globalización.

Agradecemos a todos los que confiaron en nosotros y se hicieron parte de esta iniciativa.

A las empresas auspiciadoras, a los colaboradores, a nuestros aliados y a muchas perso-

nas que anónimamente han trabajado para producir este encuentro.

Pedro A. Arellano Denis Gallet Gonzalo Muñoz

Un nuevo ascenso

HUMANIZANDO LA GLOBALIZACIÓN

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EEstamos confundidos, mucho más que indignados. Hemos confundido lo infi-nito y lo finito, la muerte y la inmortalidad, la razón con la intuición, el desarrollo y la felicidad, el crecimiento con la solución, la sustentabilidad con éxito, lo bueno con lo mejor, la religiosidad con la espiritualidad.

Creímos que podíamos usar los re-cursos de nuestro planeta sin medida, sin restricciones ni precauciones. Apostamos a que no pasaba nada al ensuciarlo, devas-tarlo y consumirlo. Hoy se extinguen dia-riamente 150 especies y el calentamiento global amenaza en forma seria el equilibrio

El Aconcagua Summit es una bendita oportunidad de remecernos del letargo y, junto a otros, diseñar maneras impensadas de hacernos cargo de la evidente crisis social, económica y medioambiental

por Mariella Rossi

¡Despertar de la confusión!

de nuestro entorno. Hoy sabemos que la Tierra no es infinita, que tiene un límite, que no aguanta más y que los seres hu-manos que la habitamos tampoco.

Defendimos con todo nuestros argu-mentos que mejor era igual que más. Au-mentamos entonces los bienes de consu-mo y los pusimos al alcance de la gran ma-yoría, “si se vende” está bien, pensamos. Así, la gente hoy tiene microondas, play station, lavadoras y secadoras, pero está endeudada y, más que eso, está infeliz. Nunca como ahora vimos aumentar los ín-dices de suicidio, alcoholismo y depresión.

Confundimos el desarrollo con la felici-dad, y así elaboramos proyectos tecnológi-cos que nos llevarán al planeta Marte, que nos permitirán vivir y tomar vacaciones en el espacio. Creamos la web, facebook, flic-kler, twitter, nubes en el espacio y muchas otras fórmulas para estar hiperconectados y full comunicados. A pesar de todo, nuestro vacío no se llenó y no fuimos por ello más felices. La crisis de soledad y des-amparo es actualmente más fuerte que en ninguna otra época de la humanidad.

Pensamos que podíamos convertirnos en inmortales, entonces dedicamos tiem-

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Presentación

po, recursos y miles de millones en inver-siones para prolongar la vida del hombre, buscando al mismo tiempo el secreto de la eterna juventud. Y mientras lo encontrá-bamos, fuimos echándoles mano a las si-liconas, botox y todo tipo de técnicas que rellenan nuestras carencias más profun-das. Así, la población “anciana” aumentó a unos ritmos preocupantes y hoy ame-naza con desestabilizar cualquier sistema previsiona. El mundo se envejece cada vez más y la muerte ahí está, inexorable, como parte de la vida.

Apostamos al crecimiento económico como la solución a la mayoría de proble-mas. Creímos, con una fe ciega, que iba a solucionar la pobreza, el hambre y la des-igualdad. En el 2000, el 1% de la población era dueña del 40% de la riqueza, y la ten-dencia ha sido una continua concentración de riquezas para los ricos. La inequidad es una realidad que nos sacude como una gran bofetada en la cara.

Pensamos que Dios era un concepto sólo para algunos. Creímos que “la ver-dad” era propiedad de unos pocos y la encerramos en una estructura bien orga-nizada. A nombre de ese Dios realizamos las más cruentas guerras, la más feroces matanzas y las más temibles persecucio-nes. En la actualidad los cuestionamientos que han sido objeto las diferentes iglesias son un motivo más para entender el des-encanto que se produce por la religión y la necesidad de volver a lo esencial de la espiritualidad: el amor.

Creímos también que la sustentabi-lidad era el éxito económico. Pensamos que las utilidades eran la única forma de medir el desempeño de una empresa, percibimos los negocios como una isla sin

considerar las relaciones con su territorio, su comunidad o con sus redes relaciona-les. El desastre económico de grandes conglomerados financieros y empresas de considerado prestigio nos han aportado más cuestionamientos sobre este modelo que tiene, sin duda, pies de barro.

Entonces: ¿Nos equivocamos como humanidad? ¿Perdimos recursos, tiempo y energía? ¿Erramos en todo aquello que creímos haber conseguido?...

La respuesta es que simplemente nos hemos confundido. Nos confundimos en los énfasis, en los resultados esperados, en los propósitos. Y hoy, producto de esta gran confusión, estamos en una crisis a nivel mundial que afecta lo económico, lo social y lo medioambiental, y que nos da la posibilidad de despertarnos del letargo en el que nos encontrábamos… ¡Bendita oportunidad para la humanidad!

Y es esta la oportunidad que quere-mos hacernos cargo quienes impulsamos el Aconcagua Summit, porque compren-demos que vivimos un tiempo privilegiado para reinventarse, para aclarar las confu-siones y avanzar hacia otros estados de bienestar.

Para hacerlo tenemos claras algunas convicciones:

La primera es que resulta necesario desaprender lo aprendido, atrevernos a

no saber, a abrirnos a respuestas nuevas e impensadas. En palabras de Albert Eins-tein: “No podemos resolver problemas uti-lizando el mismo tipo de pensamiento que utilizamos cuando los creamos”.

La segunda es que hay que hacerlo en grupo, en comunidad, porque es de tal mag-nitud el reto, que requerimos de otros y es por eso que hemos invitado a este encuen-tro a muchos para sumarse a este desafío.

Lo tercero es que tenemos que hacer-lo de otra forma, ya no bajo el paradigma racional lineal, hoy este modelo no nos alcanza para la complejidad de los aconte-cimientos. Es por eso que hemos busca-do un espacio lejos de lo cotidiano, arriba, más cerca del cielo, para abrir nuestro co-razón y dejar abajo nuestro intelecto.

La última convicción que tenemos es que éste es, antes que todo, un reto personal. Quien no se haya preguntado por su sentido de vida, quien no se haya cuestionado por su aporte o conectado con su propósito, no podrá soñar una comunidad distinta, ni tendrá la fuerza para comprometerse con dejar un mundo mejor.

El Aconcagua Summit es una invitación a salir de esta confu-sión y humanizar la globalización pri-vilegiando el bienestar del ser hu-mano en un armónico coexistir con los demás seres y con toda la na-turaleza. Para hacerlo, creemos que hay ciertos valores que te-nemos que rescatar con mucha fuerza. Estos valores son los que hemos intentado descri-bir en las siguientes páginas de esta publicación.

Apostamos al crecimiento económico como la solución a la mayoría de problemas. Creímos, con una fe ciega, que iba a solucionar la pobreza, el hambre y la desigualdad.

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De la Productividad a la Fecundidad

La productividad es una medida extremadamente limitada para ser usada como un indicador de gestión de personas.

Cada ser humano es mucho más que una pieza en la cadena de producción, cada persona tiene un mundo interior,

un potencial de creación, innovación, aprendizaje y superación. El concepto de producción no alcanza a dimensionar

toda esta riqueza que encierra el hombre. La fecundidad, en cambio, reconoce la capacidad multiplicadora de sus

talentos, acciones e interacciones. Tal como la naturaleza los seres humanos somos seres fecundos.

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Historias que transforman

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De la Productividad a la Fecundidad

Alex Pryor es un emprendedor so-cial. Nacido y criado en Argentina, se tituló de Ingeniero en Alimentos en la Universi-dad de Cal Poly, en California, Estados Uni-dos. Fanático del mate –como buen argen-tino–, del surf y del yoga, uno de sus pasa-tiempos favoritos es caminar por la Mata Atlántica (formación vegetal que compren-de el sudeste de Brasil, y el noroeste de Argentina y Paraguay) y sentir la energía de la selva. Consciente de la devastación de esta ecorregión boscosa, actualmente reducida a sólo el 7% de su área original, creó un modelo de negocios que mediante la venta de yerba mate en Estados Unidos ayuda a restaurar la Mata Atlántica y logra cambios sociales y ambientales trascen-dentes en la zona. Este proyecto fue ela-borado en conjunto con su gran amigo es-tadounidense David Karr, a quien conoció, por supuesto, tomando mate.

Mientras estudiaba en Estados Uni-dos, Alex notó la dependencia de los ciu-dadanos norteamericanos hacia el café,

por sus propiedades energizantes y, al mismo tiempo, la tendencia de éstos ha-cia la búsqueda de alimentos saludables y orgánicos. En su vasta experiencia como consumidor de mate, y consciente del

La experiencia de Guayakí

La yerba mate sustentable y saludable“¿Podrá generarse un cambio por medio de los productos de consumo?”, fue la pregunta que se hizo Alex Pryor. Su respuesta dio origen a la creación de una empresa orientada a la restauración del bosque y el cuidado de las comunidades locales, sin perder de vista la rentabilidad.

por Macarena Figueroa

poder revitalizador de éste, Alex pensó que esta yerba tradicional de Sudamérica tendría una acogida positiva en los esta-dounidenses.

Muy pronto el proyecto universitario

Alex Pryor

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“No pierdo la esperanza porque creo que existen

alternativas y buena gente que trabaja para no destruir los

recursos ambientales de la Mata Atlántica. Tenemos una

deuda pendiente con la naturaleza y es hora de pagarla”.

se convirtió en una pasión y más tarde en una empresa que fue bautizada como Gua-yaki Sustainable Rainforest Products. Su objetivo sería llevar el tradicional mate de América del Sur y con ello crear una em-presa que fuera más allá de las ganancias y que impactara positivamente en su en-torno, preservando la naturaleza y fomen-tando la equidad social. “Me inspiré en un conjunto de experiencias vividas profunda-mente conectadas al corazón. Desde ahí Fe

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Historias que transforman

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De la Productividad a la Fecundidad

gira todo, desde el corazón. Con sus más y menos. Pero aprendiendo con el tiem-po que es más gratificante dar que recibir. La yerba mate Guayakí tiene como fin ser una herramienta saludable para el medio ambiente, para el productor y para el con-sumidor final”, explica Alex Pryor.

Su socio fundador, David Karr, hace tiempo buscaba un negocio ambiental sostenible que se mostrara como una al-ternativa válida a los métodos tradiciona-les que utilizaban las grandes empresas en los Estados Unidos. Descubrir el mate para él fue clarificador, puesto que además de sanarse de alergias que sufría desde la niñez –gracias al consumo diario de esta yerba– y ser el motor de partida de su gran amistad con Alex Pryor, fue el impulso que lo llevó a encontrar finalmente un mode-lo de negocio que pudiera sentir como un aporte al medio ambiente y a la sociedad.

Juntos, Alex y David trabajaron inten-samente para sacar adelante a Guayakí. Al principio sólo contaban con una casa rodan-te y una huerta orgánica, además del apoyo incondicional de amigos y familiares. El gru-po fundador de Guayakí, bautizado como “Semillas”, se completó cuando se unieron a la causa Michael Newton, Chris Mann, Steven Karr y Richard Bruehl (todos ellos asiduos consumidores de mate).

Medio Ambiente + Justicia Social + RentabilidadGuayakí se basa en tres pilares para traba-jar: el cuidado del medio ambiente, la jus-ticia social y la viabilidad económica. El pri-mer pilar apunta hacia la recuperación de

boles con el fin de despejar terrenos para el cultivo, sino que se comparte el espacio con las especies nativas, para aprovechar los minerales y el nitrógeno que éstas en-tregan naturalmente a la tierra para enri-quecerla. Los árboles, además, brindan ali-mento y refugio natural a las aves –las que actúan como controladoras de pestes–, ayudan a captar el carbono de la atmósfe-ra y además mantienen un equilibrio entre especies de insectos que son beneficio-sos para el ecosistema. El suelo cubierto

Ventas Anuales: 15 millones de dólares

Rubro: Yerba Mate - Bebidas - Alimen-tos Naturales

Número de trabajadores: 150

% de participación de mercado en Estados Unidos: 75%

“El problema no es el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de las aguas o la

deforestación. Estos aspectos son las consecuencias de un problema cultural y meramente humano.

Qué mundo les dejaremos a nuestros hijos no es lo que me preocupa, sino qué hijos le dejaremos al mundo”.

la Mata Atlántica, la que fue declarada Pa-trimonio de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). La deforestación, producto de la tala indiscri-minada de madera nativa y las extendidas quemas para agricultura han generado residuos tóxicos, erosión de suelos, con-taminación de aguas y destrucción de la biodiversidad. Frente a este fenómeno, Guayakí apuesta por el manejo sosteni-ble de la tierra y sus recursos, y está en permanente contacto con organizaciones especializadas en medio ambiente en la región, para poder trabajar en focos de mayor prioridad de conservación.

Además, Guayakí produce yerba mate mediante los parámetros de la agricultura orgánica, es decir, no utiliza tóxicos (pes-ticidas, plaguicidas o similares), ni tampo-co máquinas (el trabajo es manual). Bajo este esquema, eligió cultivar yerba mate sombreada, es decir, bajo la sombra de los árboles nativos y no a pleno sol –como es la forma tradicional–, lo que trae muchos beneficios para la producción y para el bosque. En primer lugar, al no elegir un sistema bajo el sol no es necesario talar ár-

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por una sombra de gran diversidad de ár-boles nativos permite conseguir una hu-medad y temperatura ideales para que los microorganismos del suelo puedan conti-nuar con su ciclo dinámico de sucesión, es decir, su ciclo de reciclar nutrientes.

Un siglo atrás, la mayor parte de la Mata Atlántica estaba intacta, hoy es uno de los cinco focos de mayor peligro en el mundo. Por este motivo, además de pro-ducir yerba mate, Guayakí está llevando a cabo diferentes proyectos de reforesta-ción: en aquellos lugares donde hay cuen-cas de agua se han preocupado de plan-tar especies nativas, mientras que donde existe una baja biodiversidad se ha restau-rado con hasta 2.000 árboles por hectá-

rea. Hoy la empresa de Alex Pryor está trabajando en 6.000 hectáreas junto con 100 familias en Paraguay, Argentina y Bra-sil para recuperar los bosques colindantes, proteger los suelos degradados contra la erosión, establecer sombra para los culti-vos, mejorar el ambiente, embellecer los paisajes y enriquecer la vida silvestre. Su objetivo es alcanzar 60.000 hectáreas para el año 2020, y proveer ingresos para 1.000 familias a través del comercio justo de la yerba mate, costos que se internalizan a través del sistema productivo y la venta de los productos Guayakí.

La empresa es sustentable de prin-cipio a fin, y para el embalaje de los productos y derivados de la yerba mate

utilizan bolsas de papel de aluminio fa-bricadas con materiales biodegradables y compostables (las bolsas enterradas en la tierra se degradan completamente en 180 días).

Respecto de la justicia social, Guayaki trabaja con pequeñas y medianas comu-nidades de productores en Argentina y Brasil, y con la comunidad indígena Aché Guayakí en Paraguay. Todos son remunera-dos según los criterios del comercio justo. Además ha generado con las comunida-des relaciones de largo plazo y de mucha confianza y está comprometida con la cap-tación de recursos financieros, humanos e institucionales para ejecutar programas que resuelvan, de una manera sostenible

“Estoy convencido de que se pueden internalizar los costos sociales y ambientales al generar un producto

o un servicio. No sólo empresas, sino también gobiernos deben tomar este principio en sus agendas”.

Historias que transforman

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De la Productividad a la Fecundidad

y con plena participación de las comunida-des, los problemas detectados.

El caso de Paraguay es relevante ya que la comunidad indígena Aché Guayakí KueTuvy se compone de 40 familias, y son los últimos cazadores y recolecto-res de la Mata Atlántica. El nombre de la marca Guayakí fue puesto para rendirle un homenaje a esta comunidad nativa. La empresa trabaja directamente con ella, convirtiéndola en una de las prime-ras familias indígenas en manejar una reserva natural sostenible. El territorio de la comunidad KueTuvy tiene 4.600 hectáreas de bosque nativo y juntos, la empresa y la comunidad, desarrollan periódicamente proyectos de mediano y de largo plazo que apuntan a un desarro-llo sin destrucción de los recursos na-turales. Pero la empresa no espera ser la única que trabaje con esta comunidad indígena; al contrario, su sueño es que muchas otras organizaciones se sumen a esta causa y generen proyectos para ayudar a los KueTuvy a desarrollarse y ser autosustentables.

En Brasil, en tanto, Guayakí trabaja con 25 pequeños productores que prac-tican la agroecología hace 50 años y son miembros de un sindicato de trabajadores rurales que reúne a 4.000 campesinos. Estos 25 productores del estado de Pa-raná formaron la Cooperativa de Familias Agro Ecológicas (COFAECO), que cultiva productos orgánicos para consumo propio y para comercializar. Guayakí trabaja con ellos, distribuyendo y vendiendo su yerba mate nativa para perfilar la producción or-gánica como una alternativa a las prácticas actuales, como la ganadería, que ponen en riesgo la Mata Atlántica.

RentabilidadHoy por hoy Guayakí tiene una participa-ción del 75% del mercado norteameri-cano y ventas anuales por 15 millones de dólares. Así ha podido ir demostra-do que existe demanda por productos orgánicos que son fabricados bajo las normas de la remuneración justa a los productores y que apuntan al cuidado del medio ambiente, ya que los con-sumidores están dispuestos a pagar el

De esta forma, cuando se compra yer-ba mate de Guayakí el consumidor está apoyando la restauración del bosque y de su gente, pagando un precio de comercio justo y apostando por una empresa sus-tentable en toda la cadena de producción. “Estoy convencido de que se pueden inter-nalizar los costos sociales y ambientales al generar un producto o un servicio. No sólo las empresas sino también gobiernos de-ben tomar este principio en sus agendas”,

costo que refleja en su contenido un valor social y ambiental. Hoy los produc-tos de Guayakí (yerba mate en bolsitas de té o en bebidas energéticas) tienen distribución nacional en el mercado de Natural Products en Estados Unidos y Canadá, en tiendas como Wholefoods (supermercado especializado en alimen-tos orgánicos).

explica Alex Pryor y agrega: “Para innovar debemos recordar los atributos creativos con los que todos nacemos. Guayakí in-novó en un plano empresarial cambiando las premisas que otorgan a la empresa la misión de trasladar los aspectos económi-cos como medios para cumplir un fin de inclusión social y regeneración de vida en ecosistemas productivos”.

Fecundidad

Historias que transforman

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Del Ego a la Compasión

“El ego siempre está diciendo que no es suficiente. Ese estado de deseo nos ausenta y no nos permite relajarnos en

el presente. Y es una de las grandes dificultades para la expresión de la compasión, porque no podemos estar en

el momento, con el otro. Cuando mi mente está totalmente en el ahora, sin pensar en nada más, es cuando puedo

soltar el ego”. Patricia May

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Historias que transforman

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Del Ego a la Compasión

Patricia May ha caminado en su vida por un sendero de búsqueda profun-da. Sin embargo, primero tuvo que lidiar con la crudeza que su realidad inmediata le presentaba, con sus propios desafíos per-sonales. La de ella fue una infancia difícil. Nació con una enfermedad llamada Acon-droplasia, que comúnmente se relaciona con el enanismo, y los dolores físicos y emocionales fueron una constante en su niñez, adolescencia y juventud.

Con la autoestima profundamente da-ñada, con una sensación de degradación permanente y con la idea de que no tenía cabida en el mundo ni ninguna posibilidad de realización como ser humano, inició un duro camino. Entre dudas y tropiezos, de a poco fue madurando desde su experiencia personal ese desenvolvimiento de la con-

ciencia del que más tarde hablaría en sus libros. En un punto no le quedó más que oír el clamor de su alma, que la llamaba a erguirse, a salir adelante. A dejar de com-padecerse y ser feliz. “Sé lo difícil que es alzarse desde la desesperanza a la digni-dad del ser. La vida me regaló una dura y, al mismo tiempo (visto desde mi amplitud actual), maravillosa oportunidad”, dice hoy.

Fueron esos desafíos los que la lle-varon a buscar, a querer ver más allá y a hacerse preguntas esenciales. Había tres interrogantes que la deslumbraban en su ju-ventud: ¿Quiénes somos? ¿De dónde veni-mos? ¿Hacia dónde vamos? El afán por en-contrar esas respuestas fue lo que la llevó a decidir, a los 17 años, estudiar antropología. Le pareció que desde ahí podría acercarse a una mayor comprensión sobre la vida. “La

Patricia May, antropóloga:

“La compasión es inevitable a partir de la conciencia de que todos somos uno”

A eso apunta la evolución de la conciencia del ser humano. A darnos cuenta tarde o temprano de que todos somos uno. Por lo tanto, lo que le pase al otro, al planeta entero, ya no nos será indiferente. Y aflorará naturalmente la compasión desde nuestros corazones, y nos pondremos en acción para construir un mundo mejor para todos.

por Francisca Gálvez

Patricia May

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Una de esas transformaciones, tal vez la más importante que debemos hacer como individuos y como

sociedad, es el paso desde una concepción de la vida basada en el ego, hacia una basada en la compasión.

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Del Ego a la Compasión

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escuela de antropología finalmente no res-pondió mis dudas en términos profundos, pero me entregó la base. Me enseñó de pa-leontología, de arqueología, de antropología física, en la cual trabajé durante un buen tiempo y me interesó mucho… Pero yo quería indagar más allá de nuestro cuerpo. Mucho más allá”, cuenta.

Tendría unos 25 años cuando comenzó a adentrarse en un sendero más espiritual, en la antropología filosófica y en diferentes filosofías espirituales, que la llevaron a dar un vuelco en su comprensión. Al mismo tiempo, comenzó un intenso camino de autoconoci-miento personal. Por alrededor de 15 años, to-dos sus esfuerzos estuvieron dirigidos a traba-jar en sí misma. “La meditación y el contacto interno terminaron por llevarme finalmente a la certeza de que un cielo luminoso de sabidu-ría existía en mi centro, lo cual me permitió desvincularme de una imagen deplorable y avergonzada de mi persona”.

Pero fue preciso un largo, costoso y valiente descenso hacia las profundida-des de su propio ego para descubrir las raíces mismas de sus carencias e inse-guridades. “Fueron las emociones, las rabias, los miedos, envidias y penas los que me dieron mayor trabajo –cuenta Pa-tricia–. Sólo cuando fui capaz de mirarlas de frente es que pude deshacerme de su domino sobre mí”. Ahora conoce las fuer-zas inconscientes que por mucho tiempo la condicionaron. Ya no la asustan y sabe reconocerlas. “Al mismo tiempo me fui abriendo a la conciencia sistémica, a la necesidad de hacer de mi vida un aporte creativo y hoy me encuentro en un punto en que ya no lucho contra fuerzas adver-sas, sino que intento hacer de este mundo un lugar mejor”.

“Fueron las emociones, las rabias, los miedos, envidias y penas los que me dieron mayor trabajo –cuenta

Patricia–. Sólo cuando fui capaz de mirarlas de frente es que pude deshacerme de su domino sobre mí”.

Después de graduarse como Antro-póloga de la Universidad de Chile, se ha dedicado al estudio, práctica y profundiza-ción del conocimiento de la humanidad, su finalidad y destino, explorando las líneas de Antropología del Sentido, Evolución de la Conciencia Humana y Filosofías Espiri-tuales, en torno al estudio de los mitos, símbolos y lenguaje poético de diversas culturas, generando así una mirada de síntesis entre el conocimiento científico y las filosofías espirituales. Su afán es traer el conocimiento a la práctica cotidiana, de modo que sea un recurso transformador de la vida personal y social. En su mirada lúcida y crítica de la cultura y el estilo de vida del mundo posmoderno, afirma que es posible gestar culturas que respondan al ser humano integral, y que ello pasa por el trabajo y la transformación perso-nal. Está convencida de que el mundo se transforma en la medida en que se trans-forman las personas.

Una de esas transformaciones, tal vez la más importante que debemos hacer como individuos y como sociedad, es el paso desde una concepción de la vida basada en el ego, hacia una basada en la compasión. En su libro, “De la Cultu-ra del Ego a la Cultura del Alma”, Patricia traza los grandes ciclos de la evolución de la conciencia humana, la crisis y bús-queda actual, el ego y sus raíces y dibuja el paisaje de una cultura fundamentada en el alma como el centro del ser hu-mano, que despierta a su interconexión con todos los seres, al poder creativo de su esencia, a la confianza radical en las transformaciones de la vida. Nos lleva a un viaje hacia el interior de nosotros mismos, al conocimiento milenario de nuestro origen espiritual, a distinguir las dimensiones del Alma y el ego y el pro-ceso que lleva al despertar.

Una mirada al ego¿Qué es el ego? En la visión de Patricia May, el ego es ese aspecto interior que, en su fundamento síquico más profundo, nos lleva a vernos separados de los otros y del mundo. “Se puede decir que es un estado de tensión síquica, que nos hace permanecer en un espacio de separación, en la que sentimos que tenemos que pro-tegernos de los demás”. Una característica fundamental del ego es el miedo. El miedo a no ser amado, a no ser aceptado, a no ser integrado. Miedo al otro. Por lo tanto, inconscientemente vamos creando defen-sas para no ser heridos. Generamos estra-tegias básicamente para ser amados, para manipular y generar apariencias.

El ego le teme al futuro. A lo que pue-

“Mi trabajo fue fuerte porque mi

cuerpo del dolor era fuerte. Yo

no vengo de mundos celestiales,

conozco el infierno muy bien. Por

eso entiendo a la gente que está

en un estado de alteración, porque

yo tuve que hacer un trabajo para

poder neutralizar mi movimiento

mental distorsionado”.

Historias que transforman

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da ocurrir. El siquismo del ego en general vive desde el miedo y desde ahí toma las decisiones y elecciones. Vive en constan-te tensión. “Sabemos que estamos si-tuados en el ego cuando estamos tensos frente al otro, porque significa que esta-mos de alguna manera defendiéndonos, protegiéndonos o generando corazas. El intentar parecer es muy tensionante”, ex-plica la antropóloga.

Otra característica del ego es la avidez, el deseo. La sensación constante de que algo falta. “Nuestra cultura está fundamen-tada en eso. El consumismo es eso. El ego siempre está diciendo que no es suficien-te. Ese estado de deseo nos ausenta y no nos permite relajarnos en el presente. Y es una de las grandes dificultades para la expresión de la compasión, porque no nos permite estar en el momento, con el otro. Cuando mi mente está totalmente en el presente, sin pensar en nada más, es cuan-do puedo soltar el ego”, explica Patricia.

En nuestra vida cotidiana, el ego se traduce en ese rollo mental que no nos permite estar en presencia y en sintonía con la vida como es en cada momento, pues nos hace estar en los miedos, en los deseos, en las ambiciones. “Y desde ahí, la auténtica compasión no es posible”, sen-tencia Patricia May.

Compasión en acciónLa compasión requiere de soltar las apa-riencias para entrar en un estado de sinto-nía con el sentir profundo y con el mundo. Porque sólo así se puede abrir el corazón a ponerse en el lugar del otro. “Pero la compasión va mas allá de la empatía, de sentir con el otro, pues la compasión es

acción, es decir, mueve a hacer algo, a ha-cer lo posible por ayudar al otro a superar su sufrimiento”.

Según explica Patricia, el concepto de compasión en su sentido más profundo viene del budismo, que reconoce la em-patía y la compasión como dos estados graduales. La empatía, o sintonía, consis-te en estar abierto y dispuesto a conec-tar con el otro y con el mundo, desde la propia participación en la existencia. En un segundo nivel estaría la compasión, donde nos ponemos en el lugar del otro, porque entendemos que somos el otro, y desde ahí actuamos para ayudar a aliviar su dolor.

Si intentamos vivir una vida conscien-te, debemos trabajar el ego –dice Patri-

sentido fue largo y dificultoso. Incluyó un esfuerzo de conciencia en la vida cotidia-na, además de terapia, yoga y meditación. “Mi trabajo fue fuerte porque mi cuerpo del dolor era fuerte. Yo no vengo de mun-dos celestiales, conozco el infierno muy bien. Por eso entiendo a la gente que está en un estado de alteración, porque yo tuve que hacer un trabajo para poder neutrali-zar mi movimiento mental distorsionado. Y me costó harto. No fue fácil. Pero creo que la persistencia es muy importante”.

Patricia May tuvo que ir descubrien-do, en su propia vida, ese camino desde el ego hacia la compasión. “A partir de mi historia, tiendo a pensar que ninguna condición es un obstáculo para ir a la rea-

cia–. Y el ego se trabaja básicamente con conciencia. “Dándome cuenta cuando me estoy ausentando, cuando mi mente está dando vueltas… Lo primero es verlo, y en ese momento hacer una respiración profunda. Recomiendo la respiración como técnica base. Conectar con la respiración, sintonizar, y estar aquí… con el regalo que la vida me está ofreciendo ahora. Esto es un trabajo de por vida. Es como ejercitar un músculo. Si bien al principio va a represen-tar un tremendo esfuerzo, con los años –y digo años– el nivel de neurosis de la mente, que es lo que impide la compasión, va a ir disminuyendo, y por lo tanto el ego va a tener menos dominio sobre nosotros”.

Su propio trabajo personal en este

lización y al amor, que los seres humanos estamos dotados del inmenso poder del espíritu y éste al ser activado, jamás podrá ser vencido por las condicionantes vitales, entre los que el fracaso y el error son parte de un proceso mayor”.

En la perspectiva de Patricia May, la compasión es crucial si queremos vivir en un mundo mejor. Porque el planeta es uno, todos somos uno, y si cualquier parte del mundo está mal, todos estamos mal. No hay diferencia entre ayudarme a mí y ayudar al otro. “El mal del otro nos va a afectar a la larga y eso es lo que está ocurriendo en el mundo actualmente. La gente que ha esta-do sintiéndose desplazada, está moviéndo-se. Nos estamos dando cuenta de que no

“Nos estamos dando cuenta de que no podemos tener

una sociedad desigual, segmentada, injusta, porque eso no

es bueno para nadie. Porque nos hace mal a todos”.

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Historias que transforman

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Del Ego a la Compasión

podemos tener una sociedad desigual, seg-mentada, injusta, porque eso no es bueno para nadie. Porque nos hace mal a todos”.

Y es hacia allá que apunta el cambio necesario desde la humanidad actual: ha-cia la conciencia de que todos somos uno. De que todo nos afecta a todos porque so-mos un solo gran ser, incluyendo a todo el planeta. “Esa es la conciencia emergente y es lo que tiene que despertar. Cuando lo tengamos claro, vamos a poner nues-tras acciones e incluso nuestra propia transformación personal al servicio de la transformación de todos. Ya no habrá una diferencia entre hacer las cosas para mí y hacerlas para los otros”.

Breve Biografía

Patricia May es antropóloga de la Universidad de Chile y se ha dedicado al estu-dio, práctica y profundización del conocimiento respecto de quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos, desarrollando una línea de Antropología del Sen-tido, Evolución de la Conciencia Humana y Filosofías Espirituales. Ha participado en diversos congresos y dictado charlas en universidades y colegios. Es colum-nista de la revista El Sábado de El Mercurio. Ha publicado 5 libros: “Todos los rei-nos palpitan en ti”, “Nuevos pensamientos, nuevos mundos”, “Vivir conscientes” y “De la cultura del ego a la cultura del alma” y “Certezas en un mundo incierto”. En el año 2001 recibió el reconocimiento del Gobierno de Chile como una de las mujeres destacadas por su aporte desde las ciencias sociales al desarrollo social. En los años 2004, 2005 y 2006 ha sido elegida entre “Las 100 mujeres líderes en Chile”. Está casada con Sergio Sagüez, con quien tiene 3 hijos.

“Se puede decir que “el ego”

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que nos hace permanecer en

un espacio de separación, en la

que sentimos que tenemos que

protegernos de los demás”.

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“El camino hacia un nivel superior de humanización es condición necesaria para la supervivencia de la especie. Y

esto es posible cambiando los paradigmas del éxito, la acumulación y el poder por el paradigma del ‘cuidado’. No

hay escape a esta transformación”. Bernardo Toro

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De la Competencia al Cuidado de unos por otros

Bernardo Toro, filósofo y educador colombiano:

“El paradigma del cuidado es necesario para la supervivencia de la especie”Un hombre que habla desde el humanismo y las ciencias, a quien no le falta teoría pero tampoco teme pisar en terreno de valores, para analizar en profundidad algunas de las más importantes cuestiones de nuestra sociedad. Lo fundamental, en su visión, es la necesidad de un cambio de paradigma humano, desde un foco en el éxito, la acumulación y el poder, hacia uno donde lo central sea el cuidado, de nosotros mismos, de los cercanos y de los extraños, de los bienes públicos y del planeta entero.

por Francisca Gálvez

Bernardo Toro es uno de los más expresivos intelectuales de Colombia. Multifacético, estudió Filosofía en la Uni-versidad San Buenaventura de Bogotá, se graduó en Física y Matemática, y realizó un Magíster en Investigación y Tecnologías Educativas. Por su formación y experien-cia, este pensador tiene una amplia mirada y capacidad de argumentación sobre las cuestiones más diversas, y ha realizado certeros análisis acerca de la realidad de América Latina.

La educación ha sido uno de sus te-mas de interés, y el hecho de haber dicta-do clases a adolescentes de una zona de riesgo social en Colombia, marcó profun-damente sus conceptos sobre la educa-ción en la región. Sus actuales reflexiones en este sentido escapan de las visiones tradicionales y de padrones esquemáti-cos, y enfatizan en el papel de la comuni-cación y los medios para el desarrollo de una sociedad más igualitaria y libre.

Otro de los tópicos que lo han apasio-nado intensamente a lo largo de su carre-ra es la democracia, que viene pensando desde hace 30 años como una forma de ver el mundo, más que como un sistema de gobierno, que tiene el deber ético de preservar la dignidad humana y sus dere-chos. Bernardo Toro entiende la democra-

cia como una construcción permanente, una obra de arte creada por la sociedad organizada, capaz de promover valores como el respeto y la dignidad humana, y generar cambios permanentes. En su perspectiva, la construcción de la demo-cracia debe ir más allá de las ideologías. “La democracia es lograr consensos bajo intereses comunes más que por intereses personales, la idea es superar los sesgos personalistas y lograr acuerdos a través

De la Competencia al Cuidado de unos por otros

Bernardo Toro

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del diálogo y el debate permanente”.Hoy, Bernardo Toro trabaja desde dife-

rentes frentes –como asesor de la Presi-dencia de la Fundación AVINA, miembro del Consejo Internacional del Instituto Ethos de Brasil y Coordinador de la Veeduría Ciuda-dana del Fondo de Inversiones para la Paz (FIP) de la Presidencia de la Republica de Colombia– buscando crear condiciones para disminuir la inequidad en cuanto a edu-cación, información, comunicación y partici-pación en los países latinoamericanos.

Aprendiendo a vivir bajo un nuevo paradigmaEnfrentado al desafío de humanizar la globalización, la visión de Bernardo Toro

es tajante y fundamental: “El camino ha-cia un nivel superior de humanización es condición necesaria para la supervivencia de la especie”. Y esto es posible –explica–cambiando los paradigmas del éxito, la acumulación y el poder (PEAP) por el para-digma del “cuidado”. En su visión, es algo que tendremos que hacer, no hay escape a esta transformación.

“El cambio climático nos está dando señales invitándonos a dar un giro, y ten-dremos que hacerlo por decisión o con su-frimiento. Cuidar no es una opción, apren-demos a cuidar o perecemos. Y así como el PEAP modeló todas las actuaciones políticas, económicas, sociales, culturales y espirituales, ahora todas nuestras ac-

ciones deben ser modeladas y animadas por el paradigma de El Cuidado: desde el cuidado de sí mismo hasta el cuidado del planeta”, sostiene Bernardo.

Esto implica varios puntos de apren-dizaje que debemos realizar como seres humanos. En primer lugar, es necesario aprender a cuidar de sí mismo, el autocui-dado. “Esto significa aprender a cuidar del cuerpo y del espíritu. Nuestros sistemas educativos han valorado mucho más los procesos intelectuales que los corporales. Disciplinas como educación física, expre-sión corporal, danza y teatro son conside-radas materias extracurriculares. Esto, ¡a pesar de saber que el cuerpo es el único lugar en donde podemos habitar, ser y re-

“Cuidar no es una opción,

aprendemos a cuidar o perecemos”

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De la Competencia al Cuidado de unos por otros

velarnos a los demás! Por tanto, el auto-cuidado del cuerpo requiere de toda una formación que permitirá la autorregulación para una vida sana”.

Es necesario que nuestras sociedades formen personas autónomas espiritual-mente. Esto implica formar en el autoco-nocimiento, la autoestima y la autorregu-lación para que las personas puedan ser libres. “Se trata de pasar de una ética he-terónoma a una ética autónoma. En térmi-nos pedagógicos, esto implica transformar

Fundación aVina, desarrollo sosteniBle para américa latinaUno de los mayores proyectos en que tiene puestas sus energías es en su cargo como asesor de la presidencia de la Fundación AVINA, organización que lleva diecisiete años trabajando para contribuir al desarrollo sostenible de América Latina, fomentando la construcción de vínculos de confianza y alianzas fructíferas entre líderes sociales y empresariales; es decir, entre la em-presa privada exitosa y responsable, y las organizaciones filantrópicas que promueven el liderazgo y la in-novación. A través de la articulación de agendas de acción consensuadas, su afán es lograr una región próspe-ra, integrada, solidaria y democrática.AVINA contribuye a disminuir la in-equidad y fomenta la libertad a tra-vés de la participación activa de las personas, incentivando la creatividad en los actores sociales para que en-cuentren soluciones adecuadas a sus problemas. “Esta organización tiene un carácter continental en su diseño y actuación, su trabajo se centra en oportunidades a nivel latinoamerica-no y los equipos están conformados también de esta manera, con fun-damento en la autorregulación de todos sus colaboradores”, explica Bernardo. “El trabajo de esta funda-ción se alinea con mis propósitos personales y hace posibles mis as-piraciones de contribuir a disminuir las inequidades en mi país y en otros países de la región”, expresa.

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en política pública las pedagogías de tra-bajo cooperativo en grupo, tener como lo-gro fundamental el diseño del proyecto de vida del alumno a lo largo de la educación básica, desarrollar estrategias de observa-ción interna, etc.”, explica Toro.

Tenemos que aprender a cuidar de los cercanos. Esto implica formar en la con-formación de vínculos emocionales sanos. Aprender a cuidar a los padres, hermanos y familiares, saber hacer redes sociales y profesionales. “Porque estas redes –afir-

ma– son la garantía de la salud emocional, de la autorregulación social y del éxito pro-fesional de las personas. Hoy, el liderazgo se define como la capacidad de saber pe-dir ayuda y saber dar ayuda”.

En la visión de este filósofo, también tenemos que aprender a cuidar a los extra-ños. Cuidar a los que no conocemos, cui-darnos como especie humana. “El planeta no está en peligro, los que estamos en peligro somos nosotros como humanos; ¡el planeta puede seguir girando alrededor

“El paradigma de El Cuidado nos orienta a formarnos en la inteligencia

altruista y cooperativa, una inteligencia orientada al autoconocimiento,

la autoestima y la autorregulación”.

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De la Competencia al Cuidado de unos por otros

“Sólo las transacciones en que ambas partes ganan nos permiten

acumular riqueza y equidad al mismo tiempo. Debemos renunciar a las

transacciones ganar-perder porque ellas acumulan inequidad”.

se van a generar por el cambio climático, las inundaciones, sequías y hambrunas que éste generará. “Si no construimos la hospitalidad y la comensalidad como los grandes nuevos valores y aprendizajes, va-mos a generar grandes matanzas y guetos sociales”, advierte el filósofo.

Estos caminos nos indican algunas de las grandes trasformaciones que requeri-mos como especie y como sociedades, en la perspectiva de Bernardo Toro, si queremos lograr nuevos niveles de huma-nización y adaptación a las nuevas trans-formaciones del planeta, para poder seguir viviendo aquí, y viviendo en paz y armonía.

del sol miles de millones de años sin no-sotros! Por lo tanto, debemos aprender a cuidar los bienes públicos, o sea, los bie-nes que convienen a todos de la misma manera para su dignidad”, dice.

Pone un ejemplo: hoy tenemos edu-cación de dos calidades –pública y priva-da– por tanto, no está generando cuidado para todos. Los que reciben mejor educa-ción obtienen lo mejor de la sociedad y los otros son excluidos de estos beneficios. Si la educación es de igual calidad para to-dos los niños y jóvenes, eso significa que estarán cuidados de la misma manera en el proceso educativo. “Si la educación, la salud, la vivienda, los servicios y bienes públicos son de la misma calidad para to-dos, todos estaremos cuidados en nuestra dignidad”, afirma.

Es necesario cuidar el intelecto. Aprender a pasar de la inteligencia gue-rrera a la inteligencia altruista, solidaria y cooperativa. El PEAP generó un mo-delo educativo en donde la inteligen-cia se educa para vencer, para triunfar, como un bien privado que se expresa en pruebas de evaluación. “El paradigma de El Cuidado nos orienta a formarnos en la inteligencia altruista y cooperati-va, una inteligencia orientada al auto-conocimiento, la autoestima y la auto-rregulación. Una inteligencia que pueda responder preguntas fundamentales como: ¿Quién me debe acompañar en el camino de la vida?, ¿A quién ayudar?, ¿Quién me puede ayudar?, ¿Cuál es mi responsabilidad en el tiempo que me toca vivir?, etc”.

No menos importante es que tenemos que cuidar el planeta y aprender a vivir con

austeridad. “Vivir elegantemente. Apren-der a reciclar, reusar y reducir el consumo. Entendernos como parte de la vida plane-taria y no como dominadores de planeta”, aconseja el pensador. Así como aprender a hacer transacciones ganar-ganar a nivel económico, social, político, cultural y espi-ritual. “Sólo las transacciones en que am-bas partes ganan nos permiten acumular riqueza y equidad al mismo tiempo. Debe-mos renunciar a las transacciones ganar-perder porque ellas acumulan inequidad”.

Por último, es necesario aprender a desarrollar la hospitalidad para poder aco-ger y cuidar las grandes migraciones que

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Del Crecimiento Ilimitado al Desarrollo Sustentable

Un crecimiento que sólo privilegia y prioriza el aspecto económico -considerando al ser humano en su sola

condición material y de consumo- está dejando de lado las variables sociales, medioambientales, espirituales

y está conduciendo a la humanidad a una profunda crisis, no sólo ecológica, sino que también de sentido.

Algunas empresas han comprendido su irrenunciable rol y están trabajando en una nueva manera de hacer

negocios y de vincularse con el todo.

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Del Crecimiento Ilimitado al Desarrollo Sustentable

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Del Crecimiento Ilimitado al Desarrollo Sustentable

En Minera Los Pelambres (MLP) piensan que Desarrollo Sustentable es mucho más que RSE. “Desarrollo sus-tentable tiene que ver con viabilizar un negocio en el largo plazo, y esto no se logra generando valor económico sin ser capaces de cumplir con lo que la socie-dad demanda de la empresa”. Afirma Ig-nacio Cruz, gerente general de MLP. “La responsabilidad de una empresa con la sociedad hay que descubrirla a través de un diálogo permanente, escuchándola, conociendo sus necesidades, llegando a acuerdos en que ambas partes se bene-ficien”, explica. “Normalmente se podía entender que la responsabilidad social era darle algo a la sociedad, como com-pensación. Pero incluso la definición de compensaciones debe cambiar”. El eje-cutivo tiene claro que no basta cumplir la normativa ambiental para afirmar que se es sustentable. “Eso es sólo la base, el principio”.

Las demandas podrían ser infinitas, qué duda cabe. De ser así, la empresa no podrá ser viable, ¿cuál es el límite? Para MLP tiene que existir una relación cerca-na de la empresa con la sociedad, “y ha-blo de la sociedad porque para mí no son sólo las comunidades vecinas a la faena, sino todos los actores que tienen alguna relación con el negocio – indica el ejecu-tivo que lidera la compañía desde el año 2006–. Cuando construyes una relación con cada uno de los grupos de interés del negocio, teniendo dos pilares fundamen-tales además del entendimiento: la con-fianza y la búsqueda del beneficio mutuo, puedes generar un encuentro en donde esas expectativas se puedan aterrizar en la realidad de cada negocio. En esa medi-da, todos crecemos”.

Relación con los TrabajadoresPara Ignacio Cruz, el ejemplo más simple y aplicable a cualquier empresa está en

Minera Los Pelambres y Su Desarrollo Sustentable:

Construir Relaciones de Confianza y Beneficio Mutuo

Desarrollo Sustentable es el concepto de moda, aunque cada sector de la industria pueda entenderlo con matices distintos, ¿es un objetivo inalcanzable?, ¿sólo se trata de un concepto de marketing para mejorar la imagen de una compañía?, ¿será este concepto sinónimo de la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE)?

por Patrcia Sirebrenik

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forma empática, a tratar de entender de verdad cuáles eran sus problemas, enten-der por qué un evento como ese, que no tenía graves consecuencias en el medio ambiente, provocó reacciones tan virulen-tas de parte de la comunidad”.

En términos simples, la minera logró entender el mensaje de la comunidad. Sus verdaderas preocupaciones. No querían más computadores para la escuela, ni que la pintaran de nuevo, o que refaccionaran la posta, o que sembraran pasto en la cancha de fútbol. “A nosotros nos intere-san tres puntos fundamentales. El agua, el polvo y el cierre del Tranque Quillayes. Queremos saber cómo vamos a vivir con ese tranque de relaves al lado nuestro. Mientras no tengamos resuelto esos tres puntos, no queremos hablar de nada más”, señalaron claro y fuerte.

Mensaje recibido. La empresa cambió su forma de relacionarse con sus grupos de interés, especialmente con la comuni-dad “hoy tenemos cuatro mesas de trabajo con la gente de Cuncumén. Después de un año de conversaciones terminamos firmando un convenio de colaboración –explica Ignacio Cruz–. A partir de eso se constituyó una mesa que está tomando las decisiones respecto del cierre del tranque, compuesta por cuatro personas de la co-munidad y tres de la compañía. Actúa como un directorio”. También se han organizado, entre otras instancias, monitoreos ambien-tales periódicos por parte de la comunidad

la relación con sus trabajadores (uno de los grupos de interés). “Nosotros hemos construido por años una relación de con-fianza donde cada vez que hemos tenido que negociar un contrato colectivo con los sindicatos, no nos sentamos a defender posiciones, sino a construir un convenio colectivo que les ayude a ellos a tener mejores beneficios, mejores rentas, mejor calidad de vida en su trabajo, y que a no-sotros nos genera mejoras en la produc-tividad y en los resultados económicos a través del compromiso de los trabajadores con el medio ambiente y la seguridad”.

La negociación colectiva en MLP es cada cuatro años; sin embargo, el sindicato y la administración de la empresa se sien-tan a conversar mes a mes para revisar si hay que actualizar el convenio, lo que sig-nifica que cuando corresponde una nueva negociación se tiene la “tarea hecha”. “Esa relación con los trabajadores hay que llevar-la a todos los grupos de interés, es decir, sentarse a conversar sobre un acuerdo de qué hacer en conjunto”, afirma Cruz.

Lecciones AprendidasAprendiendo de los errores cometidos, la compañía supo enfrentar y superar algunos conflictos que se presentaron con grupos de interés. Una de las pugnas se inició por la construcción del segundo tranque de re-laves en el sector de El Mauro. “Hoy haría algunas cosas de manera distinta, por ejem-plo, no iniciaría un proyecto sin haber resuel-

“Es imposible imaginar que alguien

el día de mañana vaya a tener una

empresa en que lo único que va a

hacer es ganar plata, exprimiendo el

sistema. No existe esa posibilidad, y

si existe, no va a durar nada”.

to todas las conversaciones que están pen-dientes, aunque tuviéramos la aprobación ambiental”, explica el ejecutivo minero.

Otro ejemplo de las lecciones aprendi-das tiene que ver con el cierre del primer tranque de relaves, “Los Quillayes”. En el 2007 MLP tuvo un conflicto con parte de la comunidad de Cuncumén y Tranquilla pro-ducto de un accidente operacional (el agua utilizada en la producción, en vez de llegar al tranque de relaves, se fue al río Choapa). “Por ese incidente operacional se produjo un escándalo tremendo, tuvimos sesiones de la Corema con presencia de más de 70 personas de la comunidad realmente alte-radas”, relata Ignacio Cruz.

Se asumió el error y se pidió disculpas. Pero no era suficiente, y la minera se dio cuenta a tiempo. “Nos sentamos a con-versar y cambiamos la manera de hacerlo. Empezamos a establecer una relación con toda nuestra disposición a escuchar de

Del Crecimiento Ilimitado al Desarrollo Sustentable

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ner una empresa en que lo único que va a hacer es ganar plata, exprimiendo el siste-ma. No existe esa posibilidad, y si existe, no va a durar nada”, enfatiza.

Ser Más Felices“Una de las cosas importantes que están pasando es que la sociedad ha ido cambian-do y vuelve a poner al centro de la preocu-pación a las personas. En esa perspectiva, todo lo que tenga impacto en sus vidas y en la oportunidad de que puedan ser felices se vuelve cada vez más relevante”. Esta afirma-ción no pertenece a un filósofo, sino a un ingeniero que proviene del sector financie-ro y que ahora comanda MLP, Ignacio Cruz.

Señala que se trata de “un cambio profundo, pero que conlleva algo que la so-ciedad entiende, es decir, que lo que esta-mos haciendo nos va a permitir a todos ser más felices. Con esta manera de mirar las cosas, y si somos consecuentes y estrictos con ello, podemos generar vidas más equi-libradas en nuestros trabajadores, que pue-dan mejorar la relación en todos sus ámbitos de acción; en su trabajo diario, también con sus familias y amigos”. Es un proceso largo y se inicia con pequeños gestos, por ejemplo, “la gente de operaciones está entendien-do que dentro de su responsabilidad está el saludar con una sonrisa a la persona que trabaja a su lado, porque eso le genera va-lor social al sistema. Estamos desarrollando esa inteligencia emocional, pero es todo un proceso”, concluye Ignacio Cruz.

Ficha Técnica:l Minera Los Pelambres pertenece en un 60% al grupo minero chi-leno “Antofagasta Minerals” y en un 40% al consorcio japonés inte-grado por “Nippon LP Investment” y “MM LP Holding BV”. l Se encuentra entre los diez principales yacimientos cupríferos del mundo y entre los cinco primeros a nivel nacional. l Genera más de 5.400 empleos directos y otros 8.300 indirectos: 65% son de la Región de Coquimbo, 4,8% del empleo regional.l Realiza el 93% de las exportaciones de la región.l Aporta el 14% del PIB regional y desde el 2000 a 2010 ha aportado al Estado US$ 2.558 millones.

en los distintos lugares de la producción de MLP. Asimismo, diversos ejecutivos tienen reuniones semanales con representantes del valle, entre otras acciones.

Sustentabilidad: Un paradigma del siglo XXI“Es un error en cualquier empresa tener una Gerencia de Sustentabilidad, porque sustentabilidad es todo el negocio. Si se quiere tener una gerencia con ese concep-to, ésta debe reemplazar a la Gerencia Ge-neral de esa compañía”. Así de tajante es Ignacio Cruz, quien explica cómo MLP ha ido redefiniendo el objetivo de su negocio a lo largo de su historia.

Cuando partieron, en 1999, el paradigma de la industria minera en Chile era producir más al menor costo posible, es decir, lograr

la mayor productividad posible. Luego, en Los Pelambres llegaron a la conclusión de que aquello tenía consecuencias graves para la compañía. Lo vivieron durante las etapas previas a iniciar el proyecto. “La in-dustria minera era muy poco demandada por los grandes inversionistas, porque con este paradigma generaba grandes utilidades a costa de hacer grandes inversiones, pero sin rentabilidad”, señala el directivo.

Por ello, con el tiempo llegaron a un segundo paradigma para el negocio: crear valor económico por sobre el costo de oportunidad para el inversionista. Final-mente la experiencia los hizo evolucionar y hoy ese objetivo fue enriquecido. La empresa debe generar valor sustentable, social y ambiental. “Es imposible imaginar que alguien el día de mañana vaya a te-

“Una de las cosas importantes que están pasando es que la sociedad

ha ido cambiando y vuelve a poner al centro de la preocupación a

las personas. (…) todo lo que tenga impacto en sus vidas y en la

oportunidad de que puedan ser felices se vuelve cada vez más relevante”.

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“Nuestra civilización occidental es competitiva. Desde el colegio el niño aprende a ‘ganar’. Sus padres están

encantados cuando es el primero del curso. De esa manera, el progreso material individualista y el deseo de

subir de grado en el prestigio pisotean el sentido de la comunión, de la compasión, de la comunidad”. Jean Vanier

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Del Individualismo a la Comunidad

Hace casi cinco décadas, Jean Va-nier dio inicio a una revolución silenciosa que con el tiempo se expandió por todo el mundo. No buscaba aplausos, ni reconoci-mientos. Sin embargo, ha sido nominado varias veces al Premio Nobel de la Paz, con un emprendimiento que reviste una gran profundidad: rescatar la esencia de los se-res humanos, sea cual fuere su condición, cultura o credo, promoviendo su integra-ción a una vida comunitaria que enriquece a cada uno de sus integrantes.

Hijo de un destacado diplomático y mi-litar canadiense condecorado en la Prime-ra Guerra Mundial, el joven Jean ingresó a los 13 años a la Marina de Guerra. Le encantaban los viajes, el mar y los barcos. No obstante, tras navegar durante nueve años por distintos océanos, no cesaba de oír una voz interna que lo llamaba a encon-trarle un sentido a su vida.

Con esa inquietud, en 1950 decidió colgar el uniforme y se dedicó por diez

años a estudiar filosofía y teología. Tiempo después, mientras dictaba clases de filo-sofía en Canadá, un sacerdote lo invitó a conocer a sus nuevos amigos. “Eran muy especiales: seres con discapacidades inte-lectuales, con quienes me costaba comu-nicarme –recuerda–. Pero a través de sus cuerpos, sus ojos, sus palabras, rogaban por una relación, por una amistad”.

Con un talento especial para desci-frar los códigos de los que sufren, este hombre de profunda fe no podía perma-necer inmóvil ante las duras interrogan-tes de quienes no entendían por qué eran marginados. Menos al recorrer hospitales psiquiátricos y constatar las tremendas ca-rencias afectivas de los pacientes. Por este motivo, al visitar en Francia al padre Tho-mas Philippe, su antiguo amigo y consejero espiritual, por esos días capellán de una re-sidencia para discapacitados mentales, vio con claridad su camino. Compró una casa en ruinas en Trosly-Breuil, cerca de París,

para emprender en tierra firme una nueva travesía junto a Raphaël Simi y Philippe Seux, ambos discapacitados.

“Les pregunté si querían venir conmigo. Sabía que era una pregunta irreversible, pero correcta”, rememora quien en ese lejano día de 1964, al abrirles las puertas de su nueva morada, sentaba las bases de una gran obra, llamada El Arca. Un nombre lleno de sim-bolismos, emanados del Arca de Noé, en la cual animales y personas encontraron un refugio para salvarse del Diluvio Universal. “Muchos discapacitados están atrapados en la inundación –advierte Varnier–. Son muer-tos antes o después de nacer, encerrados en instituciones o donde fuere que no se les dé espacio para la libertad”.

Raphaël, Philippe y los que se suma-rían con el tiempo a las nuevas sedes de El Arca encontrarían, por primera vez, un verdadero hogar en el que reinan el amor, la fraternidad y el compromiso con los dis-capacitados intelectuales en situación de

Marino de guerra por nueve años, al desembarcar en tierra firme se entregó por entero a un ideal: promover el cambio del individualismo a una vida en comunidad. “La vida en común es una maravillosa aventura. Deseo que muchos puedan vivir esta aventura que es, en última instancia, la de la liberación interior, la libertad de amar y ser amado”, afirma este filósofo y teólogo canadiense, que transforma las palabras en acción.

por Erika Ortega

Jean Vanier

Amar la diferenciaJean Vanier

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vulnerabilidad social. De este modo, pasan del abandono a la integración a un lugar de pertenencia, donde la lástima es reempla-zada por un respeto infinito que les permi-te sentirse valorados y queridos. También crecer en todas sus dimensiones, desa-rrollar en la armonía de la aceptación sus talentos y potencialidades.

En pocas palabras, disfrutan como cualquier ser que se desenvuelve en un seno familiar que lo acoge y estimula a descubrir su valor único. Para lograrlo, en las comunidades de El Arca –que en la ac-tualidad suman más de 138, repartidas en 35 países de los cinco continentes– convi-ven con personas que los acompañan en distintos escenarios: hogares, talleres y centros de atención diurna.

En estos espacios, cuentan con asis-tentes que juegan un rol fundamental a través de diversos quehaceres. Desde co-cinar y limpiar, hasta brindar servicios mé-dicos, de higiene o jardinería. Comparten la vida en los hogares o trabajando junto a ellos en las huertas, los talleres de pintu-ra, cerámica u otra actividad que encienda la luz de una vida renovada, en la que los cambios de humor repentinos o roces que surgen en cualquier convivencia estrecha representan una oportunidad para ejerci-tar la tolerancia y aprender a querer a los otros con sus virtudes y defectos.

Todos a Bordo“En El Arca -dijo Vanier hace un tiempo- es-tamos descubriendo nuestra propia terapia, muy diferente a la de los hospitales, y dis-tinta también a la fundada únicamente en medicamentos o en psicoanálisis. Es una terapia basada en una relación auténtica

COMPARTIR EL PANAunque cueste creerlo, cómo almorzamos o cenamos dice mucho sobre cuán cerca o lejos nos encontramos de ser y hacer comunidad. Por este motivo, Jean Vanier califica al autoservicio como el peor de los inventos. “Cada uno con su bandeja, su botella de vino y sus sobres de azúcar, sal y pimienta, como en los aviones –co-menta–. Es horroroso obligarnos a comer y beber la cantidad estándar, y hacerlo a solas. Es mucho más humano tener una gran botella y que cada uno se sirva según su gusto, atendiendo a que el otro cuente con lo que necesita y dispuesto a dejar lo mejor para el de al lado. Entonces, la comida no es un acto solitario, egoísta y triste, sino el momento en el que cada uno da, comparte y ama”.Con una visión sorprendente, profundiza en el fundamento biológico y emocional de compartir con calma y entrega al prójimo en torno a una mesa bien preparada. “La unión entre comida y amor tiene sus orígenes en la primera infancia. Para una madre, alimentar a su hijo es un gesto de amor que se realiza en la mutua presencia, en la alegría y en el juego. Un niño que no es alimentado con amor, que recibe el biberón mecánicamente, tiene desarreglos digestivos. El hombre no come como los animales, cada uno en su rincón, porque la amistad y el amor humanizan esta realidad material”.

“Muchos discapacitados están atrapados en la inundación. Son

muertos antes o después de nacer, encerrados en instituciones

o donde fuere que no se les dé espacio para la libertad”.

Historias que transforman

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Del Individualismo a la Comunidad

vivida en una comunidad que aporte a la persona un dinamismo, una aceptación de sí misma y una nueva motivación. Desea-mos que puedan crecer humana y espiri-tualmente según su ritmo de vida y su don”.

Profundizando en esta línea, en 1971 sentó las bases de las Comunidades de Fe y Luz, para familiares de personas con dis-capacidad. Hoy, en sus 1.800 centros em-plazados en todas las latitudes, conjugan a diario el verbo amar. Amar la propia indi-vidualidad y el gran tesoro que esconde la más amplia diversidad humana.

Sin embargo, su experiencia traspasa las fronteras de estas instituciones. Tal

como él mismo aclara en “Comunidad, lu-gar de perdón y de fiesta” –uno de los 20 libros de su autoría, traducidos a 29 idio-mas–, si bien al utilizar el término “comuni-dad” se refiere a grupos de personas que han decidido dormir bajo el mismo techo para vivir y trabajar según una nueva visión de la persona humana y de sus relaciones, su mensaje es extensivo a otros estamen-tos de la sociedad, como la familia, la pa-reja o aquellos que sin filiación formal se reúnen con regularidad para compartir su ideal y estrechar lazos profundos.

En la base de todas estas configura-ciones subyace un principio básico. “Sa-

“Mientras Aristóteles distingue al

hombre de los otros animales por

‘poseer la capacidad de razonar’, yo

prefiero distinguirlo por su capacidad

de amar. El misterio del ser humano

es que somos corazón. Cuando nos

volvemos viejos, ya no podemos hacer

cosas ni razonar como antes, pero sí

tenemos un corazón”.

Comunidad

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bemos que no somos la solución para todas las personas con discapacidades mentales, pero sí queremos ser un signo para la sociedad –explica Vanier–. Signo de que cada persona es una historia sagrada y de que se puede ser feliz, amar y alcanzar la paz a pesar de las diferencias y las debili-dades. Somos como el goteo de una llave. Apenas una pequeña gota delante de un río de poder, competencia y dinero. Se trata de cambiar el mundo un corazón por vez”.

En la actualidad, las olas que impulsan a El Arca se expanden hacia todas las ribe-ras del planeta, transportando un potente mensaje, en plena era de las comunicacio-nes globalizadas e instantáneas, cuando muchos optan por encapsularse, por pri-vilegiar el “yo” por sobre el “nosotros”, el mundo entero demanda cambios. Nuevas reglas para las sociedades del siglo XXI, en las que el individualismo y la exclusión deben dar paso a la inclusión, ante una ur-gente necesidad de derribar barreras.

Chile no es la excepción. Hace unos años, cuando fue invitado por Desafío, a poco de aterrizar en el aeropuerto Arturo Merino Benítez, a Jean Vanier le bastaron unos minutos para constatarlo. En su co-mienzo de aquella visita a nuestro país,

tomó un taxi para trasladarse a la ciudad. En el trayecto escuchó perplejo al conduc-tor cuando, adquiriendo en forma espontá-nea el rol de guía turístico, le comentó: “De este lado están los pobres y de ése, los ricos. Pero nadie cruza de un lado a otro”.

Triste bienvenida. Pero no era nada nuevo para él. Ya había visto panoramas similares en otras partes. Tantos, que ase-vera con convicción: “Nuestra civilización occidental es competitiva. Desde el colegio el niño aprende a ‘ganar’. Sus padres están encantados cuando es el primero del curso. De esa manera, el progreso material indi-vidualista y el deseo de subir de grado en el prestigio pisotean el sentido de la comu-nión, de la compasión, de la comunidad”.

Contrario a lo que se podría pensar, al usar la palabra “comunidad” en términos genéricos no habla de aglutinar hombres y mujeres de similares características. Muy por el contrario, se refiere a grupos que se nutren de la diversidad. Así, sus inte-grantes se ven obligados a lo que él llama saltar por encima de simpatías y antipatías para querer al otro con sus diferencias. “El Padre que los ha convocado a vivir juntos, poco a poco les dará un corazón y un espíri-tu nuevos para que sean testigos del amor.

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Del Individualismo a la Comunidad

No hay que buscar la comunidad ideal. Se trata de amar a los que Dios ha puesto a nuestro lado hoy (…). Nosotros hubiéramos querido personas distintas, más alegres o más inteligentes, pero esas son las que Dios nos ha dado, y con ellas debemos crear la unidad y vivir la alianza”, asevera quien es considerado por muchos como el mayor profeta de nuestros tiempos.

Un gran desafío. Más aún cuando con la convivencia diaria caen máscaras para desnudar debilidades y falencias que des-conocíamos y que, de paso, nos demandan generosidad para ponernos al servicio de los demás. “Algunas veces –advierte– es más fácil oír los gritos de los pobres que están le-jos que los de los hermanos y hermanas de la comunidad. Nada hay más digno de gloria que la respuesta al grito del que está a mi lado día a día y que me molesta. Puede ser que no se logre responder a los gritos de los demás más que cuando se haya asumido el grito de la propia herida”.

Pero más allá de lo que sucede en El Arca, quien se crea libre de los obstácu-los que sufren quienes comparten allí, se encuentra en un gran error. En una opor-tunidad, al ser consultado sobre cuál es la mayor discapacidad de la sociedad actual, Jean Vanier respondió sin dudar: “La com-petencia. La búsqueda desenfrenada por ganar y separar el mundo entre ganadores y perdedores; incluso, no dar a algunos ni siquiera la posibilidad de perder. Debemos pasar de una sociedad de la competencia a una sociedad de relaciones humanas. Sólo tienes que caminar por un barrio pobre o por un instituto psiquiátrico y te encontra-rás con tantas preguntas… Así entenderás la visión de El Arca”.

“Aceptemos que el crecimiento nos lleva del egoísmo al amor, de ‘la

comunidad para mí ’ al ‘yo para la comunidad’. Es un camino

largo y a veces arduo, empedrado de alegrías y sufrimientos. Un

camino que empieza aceptando nuestras diferencias y aprendiendo a

conocernos unos a otros”. Jean Vanier

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Ayudar no es suficiente, aportar dinero y olvidarse del tema ya no es una solución para enfrentar los

problemas de la humanidad. Hoy se requiere de mayor agudeza, mayor sensibilidad y comprender que,

irremediablemente, nos afectamos unos a otros. Algunas empresas han entendido que no pueden sostener su

éxito en una sociedad que no se desarrolla globalmente.

De la Filantropía a la Creación de Valor

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De la Filantropía a la Creación de Valor

El crecimiento y desarrollo econó-mico ilimitado no ha resuelto los proble-mas sociales que el modelo capitalista trae consigo. Michel Porter y Mark Kramer han planteado que se puede reinventar el capitalismo, y para hacerlo, las empresas deben volver a conectar el beneficio so-cial con el beneficio empresarial. Lo que es bueno para la sociedad es bueno para la empresa, y no al contrario. Sólo cons-truyendo sociedades más prósperas, las empresas garantizan su supervivencia a largo plazo.

Estos destacados autores publicaron a principios de este año un artículo en la re-vista Harvard Business Review donde se destaca que la eficiencia en la economía y el proceso social no son opuestos. Así, el crear valor económico debe también crear valor para la sociedad. A este concepto le pusieron Valor Compartido que parte por reconocer las necesidades de la sociedad y la relación que debe existir entre éstas y las necesidades de los negocios.

El concepto de Valor Compartido lo definen como “las políticas y prácticas operativas que incrementan la competi-tividad de una compañía desarrollando simultáneamente condiciones econó-micas y sociales en las comunidades donde las empresas tienen el asiento de sus negocios”.

La creación de Valor Compartido ha sido aplicado, y con gran éxito, por algu-nas empresas pioneras entre las que des-tacan: Nestlé, GE, Google, IBM, Johnson & Johnson, Unilever, Wal-Mart. El Caso de Nestlé Chile Para Nestlé la creación de Valor Comparti-do es lo que sin duda le permitirá un éxi-to a largo plazo, porque la empresa sólo podrá ser exitosa en una sociedad que mejora cada día. Por eso su labor va más allá de satisfacer al consumidor, supone aportar valor a los empleados, agriculto-res, proveedores y todos los sectores de la sociedad que se vinculan.

De la Filantropía a la Creación de Valor

Paulina Bravo, Gerenta de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad Nestlé.

“No puede existir una empresa exitosa en una sociedad fracasada”

El éxito de una empresa se ha medido sacándolas por completo de su entorno social, hemos mirado los negocios como una isla, sin considerar las relaciones con su territorio, su comunidad o con sus redes relacionales… ¿Puede considerarse exitosa una empresa que vive en una comunidad que no lo es?

por Mariella Rossi W.

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“Nosotros como empresa hemos ido haciendo un tránsito en nuestro modelo, en épocas pasadas ayudábamos a la co-munidad, pero hoy la mirada es totalmen-te distinta, no estamos en la filantropía, si no que aportamos a todos y cada uno de los públicos de la compañía a partir de una clara definición de las áreas en las que realmente entregamos valor y que, no por casualidad, están estrechamente relacionadas con la actividad propia de la compañía”, explica Paulina Bravo, gerenta de asuntos corporativos y sustentabilidad de Nestlé.

“Es por eso que mucho más allá de entregar dinero –explica Paulina–, hoy se entienden los proyectos como un todo en que la empresa se involucra con perso-nas, recursos e incluso emocionalmente. Nosotros trabajamos con y para las per-sonas y esto genera un vínculo muy fuer-te con ellas”.

Pero la vinculación con la comunidad no es en cualquier tema, ni de cualquier

forma, ellos intervienen en aspectos que estén relacionados con su negocio direc-tamente y en el cual puedan entregar su expertise.

Son múltiples los programas que esta empresa desarrolla en este sentido y mu-chos son de alcance mundial, ya que Nest-lé está presente en más de 90 países. Consciente de que a nivel mundial existe un grave problema de malnutrición, ya sea por desnutrición o por obesidad, Nestlé definió poner este tema como uno de sus principales ejes de acción. Del año 2009 al 2011 se están desarrollando en todo el mundo programas tendientes a educar en nutrición y en estilos de vida saludable a niños de entre 6 y 12 años. Este programa buscan beneficiar a más de 11 millones de estudiantes en todo el mundo.

Es en este contexto que Chile, en marzo del 2010, se lanzó un programa que se le llamó “Niños en Acción” y que contempla la intervención integral en alimentación equilibrada y actividad físi-

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No estamos en la filantropía,

si no que aportamos a todos y

cada uno de los públicos de la

compañía a partir de una clara

definición de las áreas en las que

realmente entregamos valor.

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De la Filantropía a la Creación de Valor

las alianzas público privadas y del trabajo asociativo. “Cada uno aporta desde sus competencias y todos nos necesitamos para lograr el éxito del programa”.

“Vecinos en Acción” es un proyecto que involucra también al INTA (Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos), a las corporaciones de salud y educación de la municipalidad, a los dirigentes vecina-les y al Club Deportivo de la Universidad Católica. Se trata de un programa de em-poderamiento comunitario que promueve temas de nutrición y actividad física con el fin de sensibilizar a la población respecto de la importancia de mantener estilos de vida saludables.

ca a 1.700 escolares, de 4 a 8 años, de la comuna de Peñalolén. Este programa espera disminuir los índices de obesidad entregando charlas de alimentación salu-dable, talleres de actividad física, eventos deportivos, etc.

Un modelo colaborativoSegún lo explica Paulina, los proyectos de distinta índole que Nestlé realiza se ba-san en modelos colaborativos en los que se juntan diferentes voluntades para la consecución de un fin. Tal es el caso del proyecto “Vecinos en Acción” que desa-rrollan con la Municipalidad de Peñalolén, en el cual queda en evidencia el valor de

Sólo construyendo sociedades

más prósperas las empresas

garantizan su supervivencia en

el largo plazo.

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“Para mí, este es uno de los proyectos más queridos, por el nivel de compromi-so e involucramiento que han tenido sus participantes y también por los resultados obtenidos”, señala Paulina. “Partimos ca-pacitando, aquí en las oficinas de Nestlé, a 30 mujeres de los sectores más vulnera-bles que la Municipalidad de Peñalolén se-leccionó para que se convirtieran en moni-toras. Para ello creamos, en conjunto con nutricionistas de la Universidad de Chile un programa que, usando los mejores y más entretenidos recursos pedagógicos, les enseñaban sobre nutrición, autocuidado, planificación de minutas saludables que se ajustaran a sus presupuestos, y también que el comer equilibrado no es más caro. Ellas tenían que comprometer su asisten-cia y ser evaluadas mediante una prueba al final del período. Aquellas que aprobaron el examen se convirtieron en flamantes monitoras, cuya función era convocar y entusiasmar a sus vecinas para replicar el conocimiento aprendido”.

Junto con ello se prepararon profeso-res de educación física para que realizaran talleres gratuitos de actividad física tres veces por semana en las distintas sedes comunales. Por otra parte, el INTA estuvo a cargo de medir el impacto del programa.

“Es muy gratificante ver los resulta-dos del programa, porque han superado nuestras expectativas. En este caso van mucho más allá de los objetivos del propio proyecto. Por ejemplo, las vecinas empie-zan a hablarse, se conocen y resuelven di-ferencias. A las mujeres que participan se les aumenta significativamente la autoes-tima porque se sienten más bonitas, más delgadas, más ágiles y sanas, y eso redun-da en una mejor convivencia en el hogar”.

En los últimos 10 años

Nestlé ha logrado la

disminución del 26% en el

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61% en el uso de agua.

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De la Filantropía a la Creación de Valor

La corresponsabilidadOtro de los programas de gran impacto es el que está dirigido a los proveedores de leche, teniendo claro que la leche es la materia prima principal que ocupa Nest-lé para gran parte de sus productos. El programa presta asesoría a más de 900 productores a través de capacitación y asistencia técnica en temas de contabi-lidad y eficiencia productiva. Uno de los focos más importantes de este programa es el aspecto medioambiental, en el cual se hace énfasis en prevenir la contamina-ción de las aguas y fomentar su cuidado y preservación durante la cadena productiva

“Nosotros como grandes comprado-res de leche tenemos una corresponsabili-dad en el cuidado del medio ambiente. A través de asesores pusimos a disposición de nuestros proveedores una auditoría con el fin de determinar el nivel de cum-plimiento de 5 ejes específicos en esta materia y así apoyarlos en un proceso de mejora continua a través del cumplimiento de ciertos estándares medioambientales”, explica Paulina. “Todo esto no sólo reditúa en un cuidado por el medio ambiente, sino que trae consigo una relación más estre-cha y cercana con los proveedores y tam-bién una forma de trabajo colaborativo”.

Así como éstos, son muchos más los proyectos que están en la línea de la creación de Valor Compartido que esta empresa impulsa. Todos estos proyectos tienen un gran retorno social aunque no necesariamente un retorno económico. “No tenemos un beneficio económico directo en el corto plazo, pero sin duda que hay un retorno en reputación. Las personas creen en nuestra marca, porque

ponemos nuestro expertise al servicio de una necesidad de la comunidad, pero no por la donación de productos, de hecho en los proyectos sociales relativos a nutrición, no realizamos este tipo de prácticas para despejar cualquier duda respecto de los objetivos de los proyectos. Entonces así construimos marca con un alto compro-miso social y compromiso con el entorno”, señala Paulina.

Compartir experienciasPaulina cuenta que al tratarse de proyec-tos sociales, la competencia se aborda de manera diferente: “Nuestro equipo se mueve por sacar adelante los proyectos, compartir nuestro expertise e ir avanzan-do en sus etapas, pero la competencia en si pasa a un segundo plano. Sucede algo bien curioso, pues al estar en terreno

no es relevante con quien compites. De hecho, muchas empresas desarrollamos programas similares en nutrición a través de una mesa de trabajo que se plasma en el proyecto “NutriRSE” que impulsa AcciónRSE. Ya llevamos 4 años, com-partiendo prácticas y experiencias que se han traducido en algunas publicacio-nes con el fin de ponerlas a disposición de otras empresas que también quieran abordar la problemática de la obesidad y así contribuir a la disminución de los índi-ces que registra nuestro país”

“Yo creo que estamos entendiendo que finalmente nos necesitamos, esta-mos entendiendo que tenemos que escu-char porque hoy no se define lo que se entrega en función de lo que quieres, sino que en función de lo que el otro necesita”, finaliza Paulina.

ProyEctos dE crEación dE Valor comPartido

Mostramos algunos de los proyectos que desarrolla Nestlé con el fin de crear Valor Compartido

l Niños en Acción: apunta a disminuir en un 2% anual la obesidad en los niños participantes.l Vecinos en Acción: ha impactado a más de 6.500 personas que participan en los talleres de educación físical Reconstruye tu almacén: gracias al programa, almaceneros del centro sur del país pudieron volver a echar a andar su negocio después del terremoto.l Becas académicas para la investigación: entrega becas de posgrado para lograr perfeccionamiento de jóvenes que desarrollan investigación para el INTA.l Programa global para el desarrollo de proveedores de leche: promueve altos es-tándares en la producción de la leche.l Compromiso con la reducción de la Huella Ambiental. En los últimos 10 años ha logrado la disminución del 26% en el consumo de energía y de 61% en el uso de agua.

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De la Exclusión a la Inclusión

Existe una sed de encuentro que sólo puede saciarse cuando aceptamos a los otros desde la igualdad, cuando

podemos desprendernos de una verdad única, cuando soltamos los compartimientos estancos de nuestra vida

y abrimos nuestros barrios, nuestros colegios, nuestras empresas. Avanzar hacia la inclusión significa abrazar

las diferencias y entender el ser único y el regalo que existe en cada ser humano.

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Historias que transforman

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De la Exclusión a la Inclusión

De la Exclusión a la Inclusión

José Luis Ortega es hoy un reconoci-do dirigente sindical, al que -según él mis-mo lo afirma- nadie le puede contar lo que es la pobreza, ni la falta de oportunidades porque las vivió en carne propia y con cre-ces. Perdió a su madre antes de cumplir los dos años y a su padre nunca más lo volvió a ver. Sus abuelos se hicieron cargo de él, pero, como cariñosamente lo recuerda, fue un “cabro de la calle”. Vivió en las orillas del Mapocho (comuna de Las Condes, hoy Lo Barnechea) desde los 6 hasta los 19 años.

Cuando era niño trabajaba ayudando a estacionar autos en las afueras del ex cine Las Condes y se alimentaba gracias a la buena voluntad de muchos de los restau-rantes de la zona que le regalaban un plato de comida siempre. Recuerda con espe-cial cariño a sus amigos del QuickLunch, que no fallaban nunca. También agradece a los otros estacionadores de autos por-

que, como adultos, lo trataban con cariño y lo cuidaban. Muchas veces tuvo que re-gistrar los tarros de basura y sortear los fríos inviernos en duras condiciones, pero reconoce que nunca le faltó cariño y que hubo personas que lo sostuvieron a pesar de todo. El Padre Luis Díaz Herrera, Párro-co de Lo Barnechea, fue uno de ellos.

“Yo tenía una sola meta, quería ser el primero de mi familia en terminar la educación escolar, entonces cualquier es-fuerzo valía la pena”. Cumplió su cometi-do, aunque hizo un recorrido por muchos colegios: “Siempre fui un niño inquieto y bastante rebelde, no me conformaba con respuestas fáciles y eso muchas veces no era tolerado y terminaban echándome”. Con todas las dificultades que significaba asistir todos los días a clases, José Luis no claudicó y el año 87 su amigo y conse-jero, el Padre Luis, le propuso integrarse a

un proyecto educativo que estaba llevan-do a cabo, el cual le permitiría terminar la educación media con una especialidad. Él eligió la Administración Hotelera y terminó sus estudios como lo había soñado.

Y aunque nunca trabajó en esa área, completó su enseñanza media y se en-frentó al mundo laboral de una manera distinta. “Salí del colegio y después de un par de años entré a trabajar como peoneta en Sodimac. Muy pronto me empecé a in-teresar por los trabajadores, sus condicio-nes de vida, sus intereses y sus derechos. A los dos años de haberme integrado a la empresa me había transformado en diri-gente sindical”. Por sus condiciones inna-tas de liderazgo, José Luis fue escalando posiciones, tanto en lo laboral como en lo sindical y también fue formándose para y así tener una mejor preparación para ejer-cer sus obligaciones. Realizó un Diploma-

José Luis Ortega, director de Caja Los Andes:

“He sido escuchado con interés y respeto”

Presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de Homecenter Sodimac y de la Confederación de Trabajadores del Comercio es hoy el primer dirigente sindical, escogido por votación, que forma parte del Directorio de Caja Los Andes. La suya es una historia que merece ser contada y escuchada.

por Mariella Rossi W.

José Luis Ortega

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do en Economía en la Universidad de Chile y se perfeccionó en temas sindicales en Japón e Italia.

Hoy se siente contento y satisfecho de sus logros, pero también reconoce que el camino ha sido difícil y que ha tenido que sacrificar muchas cosas, entre ellas a su familia. Tiene 4 hijos a quienes encomien-da a Dios todas las mañanas cuando pasa, aunque sea un ratito muy breve, a la igle-sia al iniciarse el día.¿Cómo llegó a ser director de una entidad con más de 37 mil empresas afiliadas?

Yo postulé a este cargo, porque el he-cho de pertenecer a una empresa afiliada a la Caja me daba esa posibilidad. Por esta-tutos, 3 de los miembros de este directo-rio se eligen por votación de los represen-tantes de las empresas miembros. Lo cu-rioso es que optaran por un dirigente sin-dical en vez de un empresario, pero gané mi espacio porque creo que finalmente lo que las empresa esperan de esta Caja son mejores beneficios para sus trabajadores y en ese contexto yo podía ser un buen representante para ellas.¿Cuál ha sido su experiencia como director cuando quienes habitualmente son su con-traparte (empresarios), se han convertido en sus pares?

Yo comparto hoy mi labor como di-rector de la Caja con diversos empresarios y siento que muchas veces se han estig-matizado a estas personas y se ha metido a todos en un mismo saco, creo que ellos -como muchos otros- tienen un gran sentido social que respeto y valoro. Me siento muy

Qué son las CaJas de CompensaCión en ChileSon corporaciones de derecho pri-vado, sin fines de lucro, cuyo prin-cipal objetivo es la administración de las prestaciones de seguridad social que busquen el bienestar y desarrollo de los trabajadores, pensionados y sus familias. Los beneficios que estas entida-des entregan pueden ser retor-nables o no retornables. Los pri-meros incluyen bonos pro familia originados por eventos como nacimientos, estudios, matrimo-nio, fallecimiento, etc. Los segun-dos contemplan aquellos que se financian total o parcialmente con aportes de los afiliados y/o empresas como programas de re-creación, deporte, cultura, crédito ahorro, educación, etc.Las empresas o trabajadores no tienen que pagar ningún ingreso por pertenecer a una Caja, por tanto su financiamiento se resuel-ve por medio del otorgamiento de crédito social y también a través de las ventas de servicios al Estado y otras entidades de se-guridad social.

contento de trabajar con grandes personas.Mi desafío actual es conocer desde

adentro el sistema de las Cajas que son hoy por hoy entidades que entregan bene-ficios sociales muy importantes a los traba-jadores. Pienso que mi rol es aportar una mirada distinta, poner siempre el acento en las personas y su bienestar. Mientras los otros directores están más enfocados en el uso eficiente de los recursos, mi mi-rada no puede olvidar nunca a los trabaja-dores. En este sentido pienso que tengo una enorme responsabilidad, porque si mi desempeño es satisfactorio, voy a dejar abierto el camino para que otros dirigentes sindicales puedan participar en este direc-torio y poner una nota distinta.Desde esa perspectiva, ¿le parece que las empresas privadas también deberían incluir en sus directorios a dirigentes sindicales?

Es algo que siempre he pensado, creo que sería un aporte tener en los directo-rios la permanente visión del lado de los trabajadores, esto los haría mejores, más completos e inclusivos. Creo que es total-mente posible y que traería más benefi-cios también a las propias empresas.Después de su historia, no exenta de necesida-des y problemas, ¿cómo se siente hoy, sentado en la sala de un directorio de esta categoría?

Uno no deja de sentirse un poco extraño, no es el medio en el que habi-tualmente me he movido. Sin embargo, en las reuniones de directorios y en los comités que he participado hasta ahora, he aprendido mucho y me he sentido en total libertad de manifestar mis puntos de

“Yo comparto hoy mi labor como director de la Caja con diversos empresarios y siento que muchas

veces se han estigmatizado a estas personas y se ha metido a todos en un mismo saco, creo que ellos

-como muchos otros- tienen un gran sentido social “

Historias que transforman

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De la Exclusión a la Inclusión

vista, y al hacerlo he sido escuchado con interés y respetado.¿Siente que las Cajas de Compensación son en la actualidad un aporte a los trabajadores?

Creo que la labor de las Cajas es muy desconocida por la gran mayoría de los trabajadores y eso hay que modificarlo. Los trabajadores ignoran que no tienen que hacer ningún aporte monetario para pertenecer a una de ellas y que incluso para la empresa también es gratis. Dicho de otra forma, a ellos no les descuentan nada por ser miembros de una entidad de este tipo y pueden acceder a múltiples beneficios que ellos mismos desconocen.

Por este motivo estoy convencido de que existe una enorme labor que realizar en el sentido de poder transmitirles esa idea a los trabajadores para que ellos de verdad puedan acceder a los beneficios. Es necesario explicarles que en las Cajas ellos pueden encontrar aliados para múlti-ples temas, incluidos el crédito social.

Las Cajas hoy por hoy entregan más

beneficios que si sumamos todos los que otorgan el Hogar de Cristo y la Teletón, y eso es muy desconocido por la mayoría de las personas.¿Cómo ve el futuro de las Cajas de Compen-sación en Chile?

Mi deseo es que las Cajas trabajen profundamente en los dos temas relevan-tes para transformar Chile: salud y edu-cación, y esto lo voy a defender y poner siempre en la agenda de esta entidad.

Por otro lado y mirando el futuro, a mí me preocupa un poco el tema de la “ban-carización” de estas entidades, es decir, que las Cajas en Chile sigan el modelo de las Cajas españolas y que de verdad se conviertan en entidades financieras comu-nes. Creo que eso sería una gran pérdida para los trabajadores.

Las Cajas cumplen un rol social impor-tante no sólo por los beneficios sociales y beneficios adicionales en educación, sa-lud, recreación, etc., sino que por dos mo-tivos que desde mi perspectiva son muy

relevantes: Primero porque dan crédito a personas que no son sujetos de crédito en el sistema financiero, y segundo, porque se encargan del bienestar de las personas de la tercera edad, trabajadores que ya ter-minaron su vida laboral y a quienes se les otorga un justo tributo a su esfuerzo. En este sentido son múltiples y muy desta-cados los programas que Caja Los Andes ha desarrollado para mejorar la calidad de vidas de sus afiliados pensionados.¿Cuál es el balance en relación con su desa-rrollo laboral y sindical?

Estoy orgulloso, siento que tengo un gran desafío por delante. Estoy contento porque creo que en el ámbito sindical he crecido mucho y he hecho un importante camino gracias al apoyo y sobre todo a la confianza de mucha gente. Sin embargo, también hay un sentimiento medio amar-go, porque este es un camino difícil, de muchos sacrificios. En la vida, nada es gra-tis y en ese sentido hoy el más alto costo lo ha pagado mi familia.

“Mi deseo es que las Cajas trabajen profundamente en los dos temas

relevantes para transformar Chile: salud y educación, y esto lo voy a

defender y poner siempre en la agenda de esta entidad.”

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El mundo de hoy requiere de personas que tengan la audacia para ir más allá del compromiso. No sirven los

maquillajes o las iniciativas tibias que dejan tranquila la conciencia por un rato, se requiere de opciones radicales

que nos saquen de nuestras áreas de confort y nos lleven a involucrarnos decididamente para resolver los

problemas de la humildad. Felipe Cubillos y Joaquín Arnolds son el testimonio de que esto es posible.

Del Compromiso a la Donación Personal

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Del Compromiso a la Donación Personal

Felipe Cubillos:

Una Vida de entrega al Servicio SocialNadie muere en la víspera, sino cuando llega su momento. En varias ocasiones Felipe Cubillos arriesgó su vida, especialmente en desafíos deportivos marítimos, como cuando dio la vuelta al mundo en velero. Pero el momento en que más cerca estuvo de la muerte –antes del fatídico accidente del avión FACH en septiembre de 2011– fue en 1999, cuando lo operaron del esófago y los médicos llegaron a pensar que lo perdían por un paro intestinal. Pero no era su hora, Felipe tenía mucho más que entregar.

por Patricia Sirebrenik

“Creo que si actuamos hacien-do el bien, podremos estar en la lista de espera si el cielo existe, y si no existe, habremos tenido nuestro propio cielo en esta tierra”, pensaba Felipe Cubillos, en una de sus muchas reflexiones y que hoy, después de su muerte, calan más hondo en los chilenos.

Día tras día conocemos más a Feli-pe, por la difusión de sus opiniones, y también, a través de aquellos que lo co-nocieron y hablan de él. Pablo Longueira, ex senador y actual ministro de Economía, afirmó que “quienes hemos estado en la actividad pública por tantos años sabemos que la capacidad de liderazgo es el motor fundamental para impulsar el bien común. Felipe era un líder nato, un hombre capaz de aglutinar múltiples voluntades en bus-ca de un objetivo. Y cuando tenía algo en mente, nadie lo paraba”.

Sin duda, tenía una capacidad de lide-razgo de esas que se proyectan de una for-ma noble. “Echo de menos en el mundo actual esos líderes que hacían lo que se debe hacer y decían lo que se debe decir, sin esperar resultados inmediatos en las encuestas”, escribió Cubillos.

No se rendía, tenía la capacidad de aprender a levantarse de los fracasos y de ver qué cosas son las que realmente

importan en la vida y cuáles no. Tenía voca-ción de emprendimiento y una tremenda sensibilidad social.

“Fue un ejemplo vivo de ser más ac-ción y menos discurso”, describió Checho Hirane, conductor del programa radial donde Felipe Cubillos era panelista. Para su amigo Cristián Goldberg, “la principal virtud de Felipe era sin duda su tremenda capacidad de leer los problemas sociales asociado a su gran sensibilidad. Llegaba a un lugar, entendía el problema, se emocio-naba y buscaba la fórmula para resolverlo de inmediato (…) hasta hace poco pen-saba vivir en una aldea para presionar su erradicación”.

Felipe Cubillos

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tes, en 2000, empecé un proyecto de In-ternet con varios socios, “senegocia.com”, en Perú y en Argentina”, contó Felipe en su última conversación con El Mercurio,

“Con la plata de la venta de la pisci-cultura empecé una naviera, “Naviera Na-vegante”. Además, ese año, el 2007, decidí dar la vuelta al mundo así es que empecé a prepararme para eso” (…) “Entremedio, en el 2003, 2004 me nombran decano de Economía de la Diego Portales. Esa es mi historia profesional, todo lo que tengo e hice lo partí de cero y gracias a eso, hoy puedo vivir tranquilo y dedicarme a Desa-fío Levantemos Chile”.

“Lo único que aprendí de la religión es la parábola de los talentos –afirmó Felipe Cubillos– si habíamos recibido más, había que devolver más. Eso me lo enseñó mi madre, Marcela Sigall”. Y él, quizá más que nadie después del terremoto, llevó a la práctica esta enseñanza.

“Me dedicaría el resto de mi vida al Desafío Chile”“Me llena el alma”, sentenció en una entre-vista de prensa Felipe Cubillos su amor y dedicación a “Desafío: Levantemos Chile”, ONG que fundó para permitir una efectiva y rápida ayuda de los empresa-rios privados a los damnificados por el terremoto y tsunami de febrero de 2010. No fue la única iniciativa que ideó para

daba en nada complicarse en el camino. “Siempre me decía, hagamos las cosas simples, como el pan con mantequilla”, era casi su lema, explica Jaime.

Y tal como se unta mantequilla en el pan, así de directo y sin aproblemarse, de-cidió dejar sus compromisos de negocios para dedicarse por completo a la cruzada de ayuda a los damnificados por el terre-moto y maremoto.

“Mi primer proyecto fue construir una marina para yates en Puerto Montt, conse-guí el financiamiento y hasta hoy funciona. Después me vine a Santiago, hice un pos-grado en administración en la (universidad) Adolfo Ibáñez, después me metí en la pis-cicultura de salmones en la zona central, ahí en Peñaflor, que la vendí en 2007. An-

“Tenemos que conversar. Uno

de los problemas es que los

empresarios desconfían y no

conversan con los políticos y

viceversa, y al final creemos

que alguien tiene que resolver

los problemas y no nosotros”.

“Los que viven pensando en el pasado ya murieron

y los que viven soñando con el futuro no han nacido todavía”.

Goldberg agrega que “se enfurecía con la burocracia y la poca capacidad del Estado de resolver los problemas de la ciudadanía, a tal extremo que era parti-dario de refundar Chile, empoderando a la sociedad civil para que fueran ellos los que decidieran qué hacer”, describe y lo califica de “un patriota y héroe del siglo XXI”.También le enfurecía esa cultura de vivir del paternalismo. El contaba que para las inundaciones del 2002 tomó su Zodiac y se fue a Quilicura a rescatar personas a las que se les había inundado la casa. “Me acuerdo que llegué y la gente me dijo: ‘Es-tamos esperando a la muni’. Yo les dije que la municipalidad estaba cerrada, que se iban a quedar esperando, que se subieran, que era el último tren. No fue nada épico, sólo ayudé a 25 personas a salir de la inun-dación (…) Pero ahí te das cuenta de que el paternalismo está tan metido en la gente, esas personas estaban esperando que la municipalidad los fuera a ayudar. Nuestro modelo es distinto: cómo juntos podemos y entre todos resolver el problema”.

Simple como el pan con mantequillaSu amigo y compañero de Desafío Chile, Jaime García, recuerda la filosofía con que enfrentaba los problemas, tenía claro que había que concretar las metas y no ayu-

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Del Compromiso a la Donación Personal

ayudar a los demás, primero estuvo la fundación “Imagina” y luego la cadena “A mí sí me importa”.

“Me levanto feliz. Dudo que haya un trabajo más entretenido que éste, más fasci-nante que éste, con tal nivel de gratificación, que son gratificaciones tan espontáneas, tan de terreno”. Decía, y agregaba que tra-bajaba con un equipo que le llenaba el alma, “soy inmensamente feliz con todo lo que hago, y lo hago porque me encanta esto”.

No hay duda de que el mayor de sus proyectos sociales fue Desafío Levantemos Chile. Al día siguiente de ocurrida la desgra-cia, Felipe partió a recorrer el sur de Chile –la zona más azotada por el cataclismo– para iniciar su nuevo y más apreciado reto. Partie-ron reconstruyendo caletas de pescadores y luego levantando escuelas en tiempo récord para que no se perdiera el año escolar 2010 y hoy, la organización sigue acogiendo más problemas de la comunidad para poder so-lucionar proactivamente.

“Soy un indignado, porque trabajamos sin descanso para que ningún niño chileno perdiera su año escolar en 2010 y, junto a mucha gente, lo logramos. Pero, un año después, vemos que miles de nuestros jó-venes están a punto de perderlo”, escribió decepcionado en el vespertino La Segun-da tres días antes de morir, cuando sólo tenía 49 años, en una columna de opinión que hoy miles de chilenos catalogan como un legado.

separadas: La única pared que se piensa levantar es para la sala de reuniones. “Acá nadie tiene privilegios, nadie manda, no hay jefes”, explicaba Felipe Cubillos.

“Nunca te rindas”“Hay gente que sueña con el éxito, yo me levanto temprano a conseguirlo” es uno de los tantos pensamientos que escribió Felipe y que hoy se multiplican y difunden a través de las redes sociales, correos electrónicos y medios de comunicación. Felipe pensaba también que “el talento no sirve para nada si no va acompañado de determinación, planificación, disciplina y perseverancia. El talento es efímero, la determinación, eterna”.

Fueron muchas sus frases que es-tán marcando a cientos de chilenos. Sus hermanos recuerdan algunas en especial. Para Marcela es “Nunca dejes de soñar”, su hermano Luis Hernán destaca “‘Sé feliz’… todas sus conversaciones termi-naban así”, cuenta. En tanto, a Nicolás lo marcó mucho escuchar a Felipe, refirién-dose a otros, “es una bellísima persona”.

Fueron muchos los proyectos que ideó y concretó, nunca se rendía, era su forma de vivir la vida y también el consejo que dio a muchos, de hecho, declaró en una de sus últimas entrevistas que “…si yo pudiera dejarles algo a mis 4 hijos, es que no se rindan nunca, ese es un regalo maravilloso”.

Entrega PersonalFelipe creía firmemente en el trabajo

en equipo, “al final del día me da lo mismo si tengo las capacidades, porque mientras tenga las ganas y la pasión para hacerlo, lo más probable es que vaya a encontrar a alguien mejor que yo para que me ayude y así armar un equipo”.

Hoy “Levantemos Chile”, por primera vez desde ocurrido el terremoto, tendrá una oficina. Felipe se la pidió al alcalde de Las Condes –Francisco de la Maza– y éste le ofreció una en el sector de Camino del Alba. Al momento de su muerte, el 2 de septiembre, estaba en plena etapa de refacción para poder usarla. El solía reco-rrerla. Su idea es que no hubiese oficinas

“Y si en el día de mi muerte

me dan la opción de renacer,

elijo ser Albatros y volar el

Mar del Sur y mirar a los

intrépidos navegantes que

arriesgan sus vidas y dejan

todo en busca de su sueño, en

busca de su sueño imposible”.

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Joaquín Arnolds

Entregarse por entero a una pasiónUna vida corta pero intensa. Vivió como quería y se entregó sin límites a resolver las necesidades sociales de muchos que anónimamente hoy lo recuerdan con nostalgia. Había decidido donar un año de su vida para reconstruir su país a través de Desafío Levantemos Chile. Murió con las botas puestas, haciendo lo que más amaba: donarse a los demás.

por Macarena Figueroa

Joaquín Arnolds era ingeniero co-mercial de la Universidad Católica. Estaba casado con Macarena Schuster y juntos tenían cuatro hijos. Era empresario del re-ciclaje, teniente de reserva, buzo táctico y aficionado a los deportes aventura. “Un hombre muy libre; le encantaba disfrutar de la naturaleza, mirar el sol y caminar por la orilla del mar. Siempre buscaba excusas para salir de la cuidad. Decía que Dios nos había regalado la vida silvestre para gozar-la. Le encantaba navegar y bucear. A mí me pidió matrimonio buceando en la playa de Algarrobo. La naturaleza siempre fue parte de nuestra vida”, recuerda su esposa.

Quienes lo conocían lo recuerdan como una persona generosa, que entrega-ba alegría donde estuviera. Siempre estuvo ávido de aportar a una sociedad más justa y de tener contacto directo con personas de sectores sociales más vulnerables: “Era un hombre muy cálido y cercano. Cuando saludaba a las personas, siempre las abra-

ban realizando en el país. Juntos tomaron la decisión de formar una empresa social que generara valor más allá de los beneficios económicos. Así fue como nació TriCiclos el año 2009, nombre que creó Joaquín, evo-cando los tres ciclos de la sustentabilidad (social, ambiental y económico).

Desde el principio, ambos socios se propusieron trabajar en reciclaje para ge-nerar un cambio cultural y fortalecer los buenos hábitos a nivel ambiental en la sociedad. “Juaco no se achicaba con nada y me consta que en TriCiclos se permitió soñar todo cuanto quiso”, señala su amigo Gonzalo Muñoz. Durante el primer perío-do, las casas de Joaquín y Gonzalo estu-vieron convertidas en plantas de acopio, y la camioneta de Joaquín, una Ford F150, se transformó en el “reciclamóvil”, ya que solía pasar llena de materiales reciclables.

Con el paso del tiempo, TriCiclos se fue insertando en el mundo social y ambiental del país. Mientras más conocían acerca

zaba y miraba a los ojos. No le gustaban los protocolos; le cargaba ponerse corbata y vestirse formal. Era muy sencillo. Él me enseñó el desapego por lo material. Juaco no se hacía ningún problema en entregar lo que tenía a otro que lo necesitara. Siem-pre tuvo una gran motivación por el tema social. Cuando por fin dejó de trabajar en una empresa y pudo dedicarse completa-mente a su vocación de servicio, fue real-mente feliz”, cuenta su señora.

Pasión por la innovación ambientalJoaquín trabajó casi 15 años como socio gerente de Energías Industriales, empresa que ofrece servicios de energía térmica a través de vapor o agua caliente a empre-sas productivas. Buscando enfocar sus es-fuerzos hacia soluciones ambientales efec-tivas, se asoció con Gonzalo Muñoz para encontrar una alternativa innovadora y pio-nera en este ámbito, una que no compitiera con otros valiosos trabajos que ya se esta-

Joaquín Arnolds

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Del Compromiso a la Entrega Personal

lidad de la VII Región, perteneciente a la comuna de Río Claro, que resultó fuerte-mente afectada por el desastre natural.

El camino para levantar ChileLa necesidad de reconstruir el país caló fuertemente en Joaquín. Muy pronto em-pezó a relacionarse con Un Techo para Chile, donde se involucró con el programa Inclusivo, el cual busca levantar empren-dimientos productivos en las zonas donde se han erradicado campamentos. Este tra-bajo se fue volviendo de tiempo completo, hasta el punto que tuvo que dejar sus fun-ciones en TriCiclos, donde Gonzalo Muñoz tomó las riendas como gerente general. La relación con la empresa que había fun-dado se mantuvo, y su idea siempre fue buscar la forma de vincularla con las inicia-tivas sociales que él estaba levantando en el programa Inclusivo.

Joaquín se entregó completamente al proyecto de Un Techo para Chile, el cual se había implementado con muchas dificulta-des en la población Los Aromos, de la co-muna de Colina, al norte de la Región Me-tropolitana. Ahí fue donde lo asaltaron una vez, poniéndole un sable al cuello, pero ni eso sirvió para desanimarlo; él continuó trabajando con más ganas que nunca, e incluso intentó que su asaltante no termi-nara en la cárcel, después de preocuparse por conocer cómo era su vida y las circuns-tancias que lo llevaron al robo. Una de las cosas más significativas del proyecto fue la posibilidad de conocer a un grupo de pobla-doras lideradas por Raquel Leguá. Con estas mujeres, a quienes llamaba cariñosamente “mis chiquillas”, Joaquín estrechó grandes lazos de afecto y amistad. “Lo primero que hizo, digno de su estilo, fue pagar de su

de las necesidades y de las soluciones existentes, más entusiasmado se sentía Joaquín con aportar en ámbitos sociales. Algo que contribuyó a despertar aún más su vocación fue el haber participado en la formación de los “Desafiados”, un grupo de jóvenes emprendedores sociales que se reúnen al alero de la Fundación Desafío de Humanidad, con el objetivo de pensar,

promover y hacer crecer iniciativas de ca-rácter social en Chile y el mundo.

Cuando llevaba un año trabajando en TriCiclos, el 27 de febrero de 2010 vino el terremoto que dejó devastada gran parte de la zona centro sur del país. Joaquín se movilizó inmediatamente y llevó a muchos de sus amigos y conocidos a construir vi-viendas de emergencia en Cumpeo, loca-

“Quienes lo conocían lo recuerdan como un hombre generoso, que daba alegría

donde estuviera. Siempre estuvo ávido de aportar a una sociedad más justa y de

tener contacto directo con personas de sectores sociales más vulnerables”.

Entre

ga P

erso

nal

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bolsillo la deuda que ellas tenían para así ponerse de cabeza a intentar armar un plan de negocios que funcionara. Me consta la fuerte relación que generó con ese grupo humano”, cuenta Gonzalo Muñoz.

Mucho tiempo trabajó en el Programa Inclusivo, dedicado 100% a la población Los Aromos. Allí logró que les donaran un pequeño taller en un container, y se las re-buscó para conseguir todos los recursos necesarios para que las pobladoras pudie-ran fabricar zapatos para comercializar.

En el camino de la reconstrucción fí-sica y social de Chile fue inevitable que Joaquín Arnolds se encontrara con la Fundación Desafío Levantemos Chile. Él quedó completamente maravillado con el entusiasmo, capacidad y entrega de Felipe Cubillos, y según sus amigos más cerca-nos, esa organización representó para él la mezcla ideal de valor social, contacto con la gente y adrenalina. Fue así como llegó a la decisión de tomarse un año sabático en su vida y donarlo para estructurar la etapa de reconstrucción posterremoto, una oportunidad que le permitiría seguir trabajando por su sueño y ahondando en su profunda vocación de servicio. “Él se propuso trabajar un año sin sueldo para Desafío Levantemos Chile. Muchas perso-nas le preguntaban que por qué lo hacía, les costaba creerlo. Pero yo siempre le dije a Juaco que tenía que entregarse a las co-sas que lo llenaran de verdad, y si regalar un año lo hacía feliz, tenía que hacerlo de todas maneras. Nuestros hijos tenían muy

claro que él estaba dedicado a levantar Chile, ayudando a la gente que lo necesi-taba y siempre fue un motivo de mucho orgullo para ellos”, cuenta Macarena.

De los muchos lugares que visitó por la Fundación Desafío Levantemos Chile, fue el archipiélago de Juan Fernández el que más lo emocionó. Ese lugar ale-jado del sistema, con gente acogedora y sencilla, con problemáticas ambientales y sociales que resolver, y con hermosas aguas para bucear, definitivamente llenó su vida. Sin embargo, no era algo nuevo para él, tal como señala su esposa: “An-tes de casarnos, nos fuimos con unos amigos a Juan Fernández. Recorrimos completa la isla, acampamos, capturamos langostas y compartimos mucho con la gente. Juaco siempre tuvo un cariño muy especial por la isla”.

“Joaquín se unió a la ONG de Felipe

Cubillos, como gerente general,

convirtiéndose en el coordinador del

proyecto Desafío Challenge, el cual

contemplaba una competencia de

deporte extremo en Juan Fernández.

Había decidido dedicar un año de

su vida a la reconstrucción de Chile

después del terremoto”.

En su último viaje, el 2 de septiem-bre de 2011, tenía como misión trazar los planos del proyecto Desafío Challenge, el cual contemplaba una competencia de de-porte extremo en la isla, que se desarro-llaría en enero de 2012 y que tenía como objetivo aportar a la reconstrucción de las comunidades locales del archipiélago.

“Siento que el hecho de que su vida haya terminado ahí no es casualidad. Esta-ba volando y amaba volar, cayó en el agua y adoraba bucear. Para mí tiene un senti-do. Además estaba viviendo un momento en el que se sentía realmente pleno. Jua-co vivió intensamente e hizo todo lo que quiso hacer en su vida”, señala Macarena. Su amigo Gonzalo Muñoz agrega: “Haber muerto en el agua de Juan Fernández mientras iba a inaugurar infraestructura de la reconstrucción es lo más parecido que se me ocurre para decir que mi amigo mu-rió con las botas puestas. Y es que él tenía una generosidad inusitada. Era capaz de regalar y regalarse sin hacerse preguntas. Era una persona particularmente puesta con los que lo necesitaron y su muerte es una invitación absoluta a movilizarnos, a dejar de lado nuestro espacio de confort y comprometernos en una cruzada genero-sa, entregándonos para ayudar a resolver los grandes problemas de la humanidad, con humor y con amor. La pregunta que nos deja Juaco es “¿Y tú, qué estabas ha-ciendo el viernes 2 de septiembre?”. Cons-ciente que la vida es corta, Juaco hacía de cada día, el mejor día de su vida”.

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Colaboradores

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“La libre empresa no puede justificarse únicamente por ser un buen negocio. Sólo se puede justificar porque es buena para la sociedad”. Peter Drucker

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“En veinte años estarás más decepcionado acerca de

las cosas que no hiciste que por aquellas que hiciste.

Suelta las amarras. Explora. Sueña. Descubre.”

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