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Cultura e Imperialismo Said

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DSr!JI de fu coleccilI: Julio Vivas flustracin: ,(La fanlilj;) real branica pre:-;idiendo en el Cr)'stal 10 inauguracin d(: la Exposicin Universal, Musco Victoria

Pllace &[ Alberl.

Para Eqbal 'Ahmad

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Prilllt""a edicin: octubre 1996 Segllllda edici/I: dicicl1Ilm' 2001

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W. $,lid, 1993 ,,\NAGRAMA, $.A., 1996

) EDlTORIAL

Pedr d~ la C1'c\.l, 53 0803.1 Hnn:L:1on:lISBN: 84-339-0537-6 Depsito L ... gal: B. 5\550-2001 Printcd in Sp;:lin

Liberduplex, S.L., C"nslitllci, 19,08014 Barcelona

donde de otra manera la accin seria movimiento de aquello que tan slo es movido y no tiene en s fuente alguna de movimiento.1 Al pasar tan inesperadamente de Csaire a Ory Salvages de Eliot, a los versos de este poeta que, podria pensarse, pertenecen a una esfera completamente distinta, James utiliza la fuerza potica de la verdad por si misma de Csaire como vehculo para cruzar la frontera entre el provincialismo de una nca linea de la historia para alcanzar la comprensin de otras historias, todas ellas vivificadas por una .imposible unin en la que adems se realizan. ste es un ejemplo literal del inicio de la historia de la humanidad estipulado por Marx, y ofrece a su prosa la perspectiva de una comunidad social tan real como la historia de un pueblo y tan general como la visin del poeta. Sin ser una teoria abstracta o preestablecida ni una desalentadora coleccin de hechos que se relaten, esta secuencia del libro de James encarna (y no simplemente representa o expresa) la fuerza de la liberacin antiimperialista. Dudo que alguien pueda extraer de esto alguna doctrina que secundar, teora que aplicar o cuento que recordar, y, mucho menos, la perspectiva burocrtica de un estado futuro. Quiz podria decirse que se trata de la historia y la poltica del imperialismo, la esclavitud, la conquista y la dominacin"-desmanteladas a travs de la poesa, por una visin que conlleva, aunque no logre implantarla definitivamente, la autntica liberacin. Puesto que a ella puede llegarse desde otros puntos de partida, como The Black Jacobins, la obra de James representa una parte de todo 10 que, en la historia de la humanidad, es capaz de llevarnos de la historia de la dominacin hacia la realidad de la liberacin. Este movimiento se opone a las sendas narrativas ya exploradas y controladas y guarda distancias con los sistemas de la teoria, la doctrina y la ortodoxia. Pero, como lo confirma la obra entera de James, no se abandonan en l la preocupacin social por la comunidad, la observacin crtica y la orientacin terica. Y, a medida que avanzamos hacia el siglo XXI, un movimiento de este tipo, con su audacia y su generosidad de espiritu, ser especialmente necesario en la Europa y los Estados Unidos de nuestros das.1. [bid .. p. 402.

IV. EL DESMANTELAMIENTO DE LA DOMINACION EN EL FUTURO

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Los nuevos hombres del Imperio son los que creen en nuevos principios, nuevos episodius, IlUe\ as pginas: pero yo sigo luchando con la vieja historia, esperando que antes de que acabe me revelar por qu llegu a creer que vala la pena el esfuerzo. J.M. COETZEE,

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1. EL DOMINIO EN LITIGIO

NORTEAMERICANO:

UN ESPACIO

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El imperialismo no tennin, no se con\'irti repentina. mente en algo pasado), una vez que la descolonizacin empez a hacer efectivo el desmantelamiento de los imperios clasicos. Todo un legado de relaciones une toda\'ia a paises como Argelia e India con Francia y Gran Bretaa respecti\'amente. Una extensa y nueva poblacin de musulmanes, africanos y antillanos originarios de los antiguos territorios coloniales reside en la actualidad en la Europa metropolitana; incluso Italia, Alemania y Escandinavia deben afrontar hoy en da estos traspasos demogrficos, que en gran medida son resultado de! imperialismo y la descolonizacin, as como de la creciente poblacin europea. Adems, el fin de la guerra fra y de la Unin Sovitica como tal ha cambiado definitivamente el mapa mundial. El triunfo de Estados Unidos como ltima superpotencia sugiere que el mundo se ver estructurado por una nueva serie de lineas de fuerza que ya empezaron a manifestarse durante los aos 60 y 70. En un prefacio a la segunda edicin (en 1970) de su obra After Imperialism (1963) Michael Barratl-Bl'O\I'n sostiene "que sin duda el imperialismo es an la fuerza que conserva todo su poder en las relaciones econmicas, polticas y militares por las cuales los pases con un desarrollo econmico inferior estn sujetos a los ms avanzados. Todavia habr que desear435

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esperar su finah.l Resulta 11'on1CO que en las descripciones de esto Hueva forma de irnpcrialistllo se hayan podido utilizar habituahncnte trminos que aludan a lo gigantesco y apocalptico, trminos que no podran haberse aplicado con tanta flcilidad a los impe,-ios clsicos durante su apogeo_ Algunas de estas descripciones poseen una inevitabilidad extraordinaria-

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mente desalentadora, una especie de cualidad galopante, absorbente, impersonal y determinista. Masificacin a escala mundial; sisteTna capitalista internacional; crecimiento del subdesarrollo; imperialismo y dependencia, o estructura de la dependencia: pobreza e imperialislno: el repertorio es bien conocido en los n1bitos de la economa, la poltica, la ciencia, ]a historia y la sociologa, y se Jo suele adscribir ms a cierta discutible escuela de pensamiento de la izquierda que al Nuevo Orden Mundial. Sin embargo, las implicaciones culturales de esos tnninos y conceptos se perciben -a pesar de su naturaleza frecuentemente puesta en cuestin y muy lejos de estar aceptada por completo- y, por desgracia, poseen una resanan. da inncgablen1cnte deprimente, hasta para la persono. ms indocta.

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Cules son los aspeclOs ms notables del resurgimiento de las vicjas injusticia~ imperiales, o, segn la elocuente [rse de -Ami.'!Mayer, de la pe-rsistencia del aniiguo rgimen?' Uno es por supuesto el inmenso abismo econmico entre los pases ri~ cas y los pohres. cuya topografa. en general bastante simple, fue perfilada de un modo muy claro y sencillo por el llamado Informe Brandt, Nurth-Suulh: A Prog..a111 lar Survival (1980).' Sus conclusiones utilizan el lenguaje ele la crisis y la elnergen. cia: dehcn atenderse las (pucs del sislemtico ataquE' a su infraestructura ei. yil an se sigue dcstl-uyendo lrak -por hambre, enfermedades y desesperacn-, no por su agresin contra Kuwait, sino porque Estados Unidos desea tener presencia fsica en el Golfo y tina l:xcusa para. estar all, para as ejercer una influencia directa sobre el petrleo que a su vez influya sobre Europa y Ja~ pn, Tambien para nlarcar las directrices de las prioridades mundiales, y por ltimo, porque todava consideran que Irak es una amenaza para Isn.l.eL La lealtad y el palriotismo deberan basarse en un sentido critico de lo que son los hechos, y de lo que, con10 habitantes de este planeta empequeecido y menguado, los norteamerica. nos deben a sus venos y al resto de la humanidad. Una adhesin exenta de crtica hacia la poltica del presente, especialmenre .cuando es tan costosa,' es algo c~ya hegemona se debe evital'. La operacin Tormenta del Desierto represent, en ltima inswncia, una guerra imperial con1ra el pueblo iraqu, un esfuerzopUl'

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los britnicos haban sentado, en tiempos recientes, un precedente contemporneo respecto a la violencia ejercida hacia los rabes) se hubiese establecido una diferencia, incluso para esos norteamericanos que normalmente no se interesan por la Historia, En el mbito nacional nOl-teamericano, la ausencia de cualquier corriente disuasoria significativa hacia este extraor. dinario ejemplo de violencia colectiva casi inimaginable, desplegada por Estados Unidos contra un lejano enemigo no blanco, queda explicada al leer la interpretacin de Kiernan acerca de por qu toda la intelectualidad norteamericana, salvo algunos individuos y grupos, se 1TIOstrtan poco contra. ,'a a la poltica de su pas durante Jos aos 70, )' acept la opinin de que esas crticas no mostraban "categora suficiente para concederles un consecuencia prctica. Kiernan admite que el viejo orgullo de la nacin por s misma como una nueva civilizacin era algo real, pero que el hecho de que ese orgullo condujera peligrosamente hacia la perversin en. manos de demagogos tambin lo era. Exstia el peligro de que ese orgullo se estuviese convirtiendo en algo parecido a la Kultur de Bismarck, donde la "cultura" se endurece hasta convertirse en 'conocimiento" tecnolgico}), Adems, al igual que el sentido de superioridad que anteriormente tuvo Gran Bretaa, el de los nortealnericanos estaba reforzado por un alto grado de aislamiento e ignorancia respecto al resto del mundo). Finalmente: Este aislamiento ha ayudado a conducir a la ntelectualidad mnericana de nuestros das hacia un alejamiento an. lago 'de ia vida o de la realidad histrica. Para los disidentes no fue sencillo romper la barrera. En la li

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